Árbol de la Fraternidad Americana
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Árbol de la Fraternidad Americana. Es una Ceiba pentandra, que fue trasplantada en el conocido Parque de la Fraternidad, al que otorgó su nombre el 24 de febrero de 1928, en conmemoración de la VI Conferencia Panamericana, como colofón al magno evento. La ceiba fue abonada con tierras de los 21 países de América que participaron, convirtiéndola en un poderoso símbolo de la fraternidad continental, la unión de sus culturas y tradiciones. Este árbol es punto de referencia en La Habana.
Sumario
Ceiba pentandra
La Ceiba Pentandra es un árbol tropical gigante, que pertenece a la familia Malavaceae de la subfamilia Bombacoideae. Puede alcanzar hasta 70 metros de altura y formar copas de más de 40 metros de diámetro. Crece en bosques de áreas tropicales húmedas y subhúmedas del continente americano. Se encuentra desde el norte de México hasta Sudamérica, y también en África. Es silvestre y existe en toda la isla y es característica de los campos de Cuba, como la Palma Real, a pesar de no encontrarse en gran número en ninguna parte.
Esta ceiba es uno de los árboles más representativos de las culturas americanas. Por su porte majestuoso y la gran variedad de usos, en Cuba y otros países caribeños se le dio el atributo de sagrado. Es un árbol emblemático que se asocia con rituales religiosos y culturales.
En las religiones cubanas de matriz africana, se venera este árbol en la creencia de que las deidades Orichas están representadas en las diferentes partes del árbol y a todos se les adora y rinde culto en la ceiba. Para los negros de ascendencia conga es árbol casa de Dios y para los de ascendencia yoruba es árbol de Dios.
También existen actos que mezclan la tradición católica (primera misa y cabildo en 1519) con creencias yoruba, convirtiendo a la ceiba en símbolo de protección y prosperidad.
En la cultura maya, la ceiba es el árbol sagrado que une el cielo y el inframundo.
Historia
En el corazón de La Habana, la Plaza de la Fraternidad Americana, conocida por los habaneros como Parque de la Fraternidad, alberga una majestuosa ceiba (pentandra, Malvaceae) en su centro.
Con el advenimiento de la República, el antiguo Campo de Marte, área militar utilizada para desfiles y entrenamientos, pasaría definitivamente del uso militar al uso civil, dejando a un lado su sentido castrense. Durante el gobierno de Gerardo Machado, La Habana estuvo inmersa en una intensa fiebre constructiva. Sería entonces que por iniciativa de Carlos Miguel de Céspedes, Secretario de Obras Públicas del gobierno de Machado, el antiguo Campo de Marte quedó incluido dentro del proyecto de modernización de La Habana, que el urbanista y paisajista francés Jean Claude Forestier llevaba adelante en la ciudad, después que el ciclón del 26 dejara una profunda devastación a su paso. Forestier dejó una huella imborrable en La Habana con su visión de espacios públicos armónicos y funcionales. Su trabajo también se reflejó en el Paseo del Prado y en la transformación del Malecón habanero.
Entre estos proyectos se procedió a ejecutar una solución integradora de varios conceptos urbanos, con vegetación abundante con la plantación de árboles y creación de jardines, se abrieron senderos, se levantaron fuentes, se colocaron bancos y farolas que acompañaban al Capitolio, aún en ejecución. Fue en este afán que se proyectó construir en el Campo de Marte, la Plaza de la Fraternidad Americana y se transformó así en un sitio de encuentro ciudadano; integrando la naturaleza con la arquitectura monumental de la ciudad.
Este hecho tuvo como contexto, la celebración de la VI Conferencia Panamericana en La Habana, a la cual asistían 21 países de la región. Para ello se plantaría al centro de la plaza un árbol que simbolizara el poder de la unidad y cooperación entre las naciones americanas, como colofón del magno evento.
El árbol que escogió Carlos Miguel de Céspedes, para representar la unión americana, no podía ser otro que la ceiba, el más representativo de la flora y cultura cubana; es fuerza reposada y tradición. Sus raíces penetran hondo; su tronco es ancho y vigoroso. El árbol ideal para dar el simbolismo que se buscaba. Pero no quería cualquier ceiba sino una que tuviera la edad de la República, nacida en 1902 (26 años entonces). Su pesquisa lo llevó a San Antonio de los Baños, en el sur de la capital.
En una finca de ese pueblo había una ceiba que estaba justo a la entrada de la humilde vivienda y tenía la edad del hijo varón de la familia, nacido en 1902. No queda claro en las bibliografías como fue convencido el propietario para ceder aquella planta. Probablemente haya sido obra del poder y los recursos con que contaba Céspedes. Así que alistó una brigada de obreros y una gigantesca grúa que sacaron la ceiba de su sitio y la trasladaron al centro de La Habana.
Plantación
El árbol fue trasplantado en el parque el 24 de febrero de 1928, durante la celebración de la VI Conferencia Panamericana en la ciudad. Originalmente, la planta había sido sembrada en el barrio del Cerro un 20 de mayo de 1902, coincidiendo con la instauración de la República de Cuba. La ceiba fue elegida por ser una especie nativa y su profundo significado cultural y simbólico.
El ejemplar fue colocado siguiendo la alineación determinada por el eje mayor del Capitolio, dando armonía y unidad al parque con su majestuoso vecino.
Fue plantada con tierra proveniente de los 21 países americanos: (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela) asistentes a la Conferencia, convirtiéndola en un poderoso símbolo de la fraternidad continental.
Los representantes vertieron tierra traída de sus respectivas naciones. Cada país escogió la tierra de un lugar histórico propio, por ejemplo:
- Venezuela, de la tumba del Libertador.
- México, de Chapultepec.
- Estados Unidos, de Mount Vernon.
Cada puñado de tierra venía en un envase digno de su tributo. La del Perú, por ejemplo, venía en un cofre de plata cincelado.
Acto del 24 de febrero
El 24 de febrero de 1928 se terminaba de colocar la verja que guardaba a la ceiba de la Plaza de la Fraternidad Americana, que serviría de recuerdo de la Conferencia Panamericana. Esta estaba franqueada por palmas reales dispuestas simétricamente para dar una visual escenográfica al conjunto. Un minuto antes de las cuatro de la tarde comenzaba el acto de finalizar el trasplante de la ceiba.
El acto contó con varios discursos, entre ellos un memorándum del secretario de Obras Públicas en el cual explicaba el simbolismo detrás del árbol, la reja y la tierra traída desde todas las regiones de América.
Se pretendía remarcar con este gesto, el carácter nacionalista del gobierno de Machado, un veterano de la guerra de independencia de 1895. Serviría además para mostrar a Cuba como una nación plena, independiente de la política oficial norteamericana.
Al terminar el acto protocolario se entregó una llave de oro a cada uno de los representantes de las naciones presentes que habían colaborado con el simbólico hecho y se entregaron además medallas conmemorativas, con la ceiba a relieve en el anverso y el mapa de América en el reverso. Luego desfilaron escuadrones militares en representación del Ejército cubano.
Durante años, en el lugar se conmemoraba el 14 de abril, el Día de América, en este sitio con actos protocolares y la presencia de diplomáticos de las repúblicas americanas. En 1946 la ceremonia fue organizada por el Cuerpo Consular, la Mesa Redonda Panamericana y la Sociedad Colombista, y con ayuda de un grupo de niñas de las escuelas públicas, regaron el tronco del árbol con agua procedente de lagos, lagunas y ríos de las repúblicas americanas.
La Conferencia Panamericana
La Sexta Conferencia Panamericana, que incluyó a la mayoría de los países caribeños y latinoamericanos, se celebró en La Habana del 16 de enero al 28 de febrero de 1928, en un momento en que Cuba estaba bajo influencia estadounidense. Destacadamente ausentes estaban México (que aún se estaba reorganizando tras la revolución), Bolivia y Perú (que ambos boicotearon después de que Chile se negara a renegociar su posición tras la Guerra del Pacífico).
Fue la primera vez que un presidente de los Estados Unidos, Calvin Coolidge (1872-1933), asistió a una Conferencia Panamericana. Esto refleja la importancia que el gobierno estadounidense otorgaba a estas reuniones para consolidar su influencia en América Latina.
Durante la Sexta Conferencia de 1928, fue ampliamente discutido el principio de no intervención, un tema crucial en ese evento debido a las intervenciones militares estadounidenses que estaban teniendo lugar en varios países latinoamericanos. Así fue también otro momento destacado el establecimiento del Derecho Internacional Privado.
La conferencia se consideró un fracaso por la creencia de algunos gobiernos latinoamericanos de que cualquier fortalecimiento de la Unión Panamericana solo serviría para aumentar la influencia de Estados Unidos sobre América Latina, y la división de los países latinoamericanos. Sí fue un éxito en el sentido de resistencia, pues «las autoridades de Washington vieron que había llegado el momento en que tendrían que cambiar radicalmente su manera de proceder o quedarse solos con su idea de Hemisferio Americano».
La Conferencia de La Habana marcó un punto de inflexión en América. Lo fue para el panamericanismo, pero también para el imperialismo formal e informal estadounidense, que cada vez estaba siendo más cuestionado.
Monumento vivo
El Árbol de la Fraternidad Americana no solo es un monumento natural, sino también un símbolo político y cultural que refleja la historia de Cuba y su relación con el continente americano, donde las repúblicas americanas sellaron en bronce y tierra su compromiso fraternal.
El conjunto simbólico, estaba conformado por la Ceiba que fue trasplantada en el parque, con una edad de 26 años y una verja circular para su protección, que portaba elementos que reforzaban y representaban el hecho que se estaba inmortalizando.
Características
- La Ceiba situada al centro de una plataforma elevada, circular, de tres escalones concéntricos; conformados por bloques de mármol gris y blanco, procedentes de la Isla de la Juventud y en uno de ellos se halla un nicho que guarda el cofre con el acta de la ceremonia.
- Una elegante verja de bronce que rodea al árbol:
- Elaborados balaustres fundidos dispuestos en forma circular a modo de jaula.
- En la puerta de metal que da acceso a la planta, aparecen inscritos los nombres de las naciones y las personalidades de los países participantes (por su parte exterior) y una inscripción que resume el objetivo de la ceiba y su significado (por su parte interior).
- Rematada en su borde superior con los emblemas de los países participantes en la conferencia.
- Por debajo un cintillo con las palabras de Martí cinceladas en el metal:
Cuando Machado huye del país en el año 1933, la mayoría de los monumentos que el pueblo asociaba al antiguo general, fueron vandalizados con el fin de borrarle de la memoria histórica de la nación. Entre ellos estuvo la tarja reivindicativa situada en el interior de la ceiba del Parque de la Fraternidad (parte interior de la puerta de la verja), de donde fue borrado el texto a golpe de cincel:
Con el paso del tiempo también se fueron colocando en el parque, bustos de próceres y líderes de América, como: Simón Bolívar, Benito Juárez, José Artigas, Francisco Morazán, Eugenio María de Hostos y Abraham Lincoln. Los bustos han sido elementos complementarios que rodean el parque y refuerzan el mensaje de fraternidad y el carácter de unidad internacional.
La Ceiba de la Fraternidad, se mantiene vigorosa y lozana, desafiando el paso del tiempo a su edad centenaria. Aunque los años hayan dejado heridas a este monumento y muchos habaneros que lo transitan ignoren hoy su historia; La Plaza de la Fraternidad Americana, hoy Parque de la Fraternidad, nombre otorgado por la Ceiba a este entorno citadino con su historia y su espíritu, continúa siendo el destino habanero, que se pretendió desde su propia creación.
Aunque el parque nació con un propósito solemne, ya no es solo un espacio histórico y monumental, sino un reflejo de la cotidianidad y la sociedad habanera.
Fuentes
- El árbol de la Fraternidad Americana, «el monumento que se realizó en un mes». Disponible en:Fotos de La Habana. Consultado el 5 de abril de 2026.
- Parque de la Fraternidad Americana. Disponible en:Portal del Ciudadano de La Habana. Consultado el 29 de marzo de 2026.
- Martínez Betancourt J.M., (2025). La Ceiba, “Árbol de la Fraternidad Americana”. Boletín de Historia en la Habana, (22), 92-93.
- Ailín Robaina Cabrera, historiadora de la Dirección de Patrimonio Cultural y la Oficina del Historiador de La Habana.
- Amelia Hernández Acosta, guía turística de la compañía Cubatur.
- Libro “A la VI Conferencia Internacional Americana. El Consejo y Gobierno Provincial Habana, República de Cuba 1928”
- Dra.C. Iraida Calzadilla Rodríguez, Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Editora de la revista Isla al Sur
