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Andrés Luján Vázquez

Andrés Luján Vázquez
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Mártir revolucionario cubano
NombreAndrés Luján Vázquez
Nacimiento11 de marzo de 1929
Manzanillo ,Granma, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento8 de diciembre de 1956
Niquero, Granma, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteAsesinado
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
Conocido porLuján
PadresJosé Luján Betancourt y Dolores Vázquez
Andrés Luján Vázquez(1929-1956). Joven revolucionario cubano. Fue miembro del Frente Juvenil Chibasista desde su constitución en Manzanillo y posteriormente miembro del Movimiento 26 de Julio. Integra la expedición del Yate Granma, y muere asesinado luego del desembarco.

Síntesis biográfica

Nació el 11 de marzo de 1929, en la calle San Octavio 37, Manzanillo, en la actual provincia de Granma. Hijo de José Luján Betancourt, chofer y de Dolores Vázquez, ama de casas. Andrés fue el último de 5 hermanos.

Al morir la madre, a los 40 días del nacimiento de Andrés, su tía materna, Norberta, se hace cargo de los 5 hermanos, a pesar de contar con una situación económica muy difícil. Andrés estudia solamente hasta el sexto grado en una escuelita en la calle Martí en Manzanillo.

La niñez de Andrés se desenvuelve en uno de los períodos de mayor estreches y miseria para el pueblo cubano. Es el cambio del gobierno de Gerardo Machado al de Fulgencio Batista y Zaldívar.

Labor revolucionaria

Cuando en noviembre de 1947 Fidel Castro Ruz obtiene el consentimiento de los veteranos de Manzanillo para trasladar la campana de La Demajagua a Ciudad de La Habana a fin de ser expuesta en las actividades patrióticas programadas por los estudiantes universitarios y la campana es robada por elementos vinculados al gobierno de turno, espontáneamente se producen en lo largo y ancho del país protestas por el indignante hecho. Luján es uno de los que, junto a otros jóvenes se manifiesta en el parque de la localidad y participa también en los actos de protesta por el asesinato de Jesús Menéndez en Manzanillo el 22 de enero de 1948.

Al fundarse el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), Luján se convierte en uno de los más activos voceros de las prédicas de Eduardo Chibás. Por su estilo dinámico de hacer las cosas y decirlas, sus amigos y compañeros comienzan a llamarle por el apellido del líder de los ortodoxos, por quien el sentía especial admiración. Su primer trabajo siendo muy joven fue de chofer. No tenía carro propio, por lo que manejaba el auto o camión de quien requiriera de sus servicios.

A principios del año 1950, se traslada a La Habana en busca de nuevos horizontes, dedicándose primero a la venta ambulante de cepillos de dientes y después consigue trabajo como chofer de la guagua de la Academia Álvarez. Su horario de trabajo en ese lugar le permite continuar como vendedor ambulante, y también hacer contacto con elementos de la juventud ortodoxa habanera.

Saca su cédula electoral el 5 de febrero de 1950, año en que cumple la mayoría de edad y puede ejercer su derecho al voto. Asiste regularmente a las reuniones que se celebran en las oficinas de la ortodoxia, en Prado 109, donde recibe orientaciones e intercambia criterios sobre el trabajo que debe realizar. Persona inquieta y preocupada por los destinos de la Patria, no deja de moverse en sus afanes políticos. El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 no aminala su espíritu de lucha. Comprende que Fulgencio Batista y Zaldívar no se le derrotará con votos, y de inmediato comienza a conspirar contra el régimen de facto.

El Asalto al Cuartel Moncada lo sorprende en Santiago de Cuba. Identificado por la policía, que conoce de sus actividades políticas, es detenido y golpeado brutalmente al extremo que sufre fractura en la nariz. Es involucrado en los hechos del Cuartel Moncada, a pesar que tenía en su poder un pasaje Manzanillo-Santiago, con fecha 27 de julio. Luján es interrogado el 28 de julio por el asesino Agustín Lavastida, uno de los carniceros del Moncada.

En las oficinas del SIM, conoce a los padres y tíos de Haydée Santamaría Cuadrados, y a cinco jóvenes moncadistas de Artemisa detenidos. Cuando los guardias llaman a los cinco jóvenes para supuestamente trasladarlos a otro lugar, Luján se incorpora al grupo pero los esbirros detectan que sobra uno en el grupo. El propio Lavastida le pregunta si tenía muchas ganas de morirse y ordena sacarlo del grupo. El mismo día 28, en el patio del Moncada, los cinco jóvenes fueron asesinados.

Andrés es trasladado a la cárcel de Boniato, y comparte con los moncadistas los horrores psíquicos y físicos de la prisión. Algunas semanas después, probado su no participación en los hechos del 26 de julio, es puesto en libertad.

Regresa a La Habana, donde continua de chofer o alquilando carros que le servían para ganarse la vida como chofer de alquiler, y también para el traslado de armas y revolucionarios o para cumplir otras misiones. En más de una ocasión se vio obligado a abandonar el carro en que viajaba y cambiar de vivienda por tenerlo chequeado la policía.

Es detenido por el SIM el 11 de diciembre de 1954 y puesto en libertad después de haber sido fichado. Acusado de causar estrago con explosivos y de ser propietario de una maleta que contenía dos rifles ocupada en Prado 109, local del Partido Ortodoxo. Es condenado por el Tribunal de Urgencias de La Habana, en la causa 550/954, a tres años de prisión. Ingresa en el Castillo del Príncipe el 10 de enero de 1955.

Comparte prisión con Faustino Pérez, Armando Hart Dávalos y otros compañeros. Fue liberado junto a los moncadistas el 15 de mayo de 1955 y comienza a trabajar intensamente en frecuentes visitas a Manzanillo en la captación de elementos valiosos de su ciudad natal para ingresar a las filas del Movimiento 26 de Julio. A finales de ese año su padre se enferma de gravedad y cuando Andrés lo visita su padre que cuando lo ve lo primero que le pregunta es si está trabajando, a lo que su hijo le responde que si.

Al viejo Luján no se puede engañar con tanta facilidad y además sabe que su hijo está metido en la política. Entonces le propone a su hijo que abandone la política y que se dedique a alquilar un automóvil del año que él le regalará.

Andrés le pasa la mano por la cabeza al padre y le contesta:” No, viejo, yo tengo que seguir en mi trabajo”. En diciembre de 1956, Luján habla con su compañero de lucha Manuel Echevarria Martínez, y le plantea apoderarse de un barco y su capitán en Sumidero de Batabanó y obligarlo a que los traslade a México, donde desde hace varios meses se encuentra Fidel. Se ponen de acuerdo con otros compañeros y emprenden viaje hacia La Habana. Denunciados a la Guardia Rural por algunos que conocían sus intenciones, son aprendidos en Yara y conducidos presos a la cárcel de Manzanillo. Como no se les puede probar nada, se les acusa de terroristas, pero después son puestos en libertad. Durante los primeros meses de 1956, Andrés prosigue en sus actividades como militante revolucionario en Manzanillo. Entre otras cosas en los preparativos relacionados con el recibo de la expedición que prepara Fidel en México.

En junio Luján regresa a La Habana, y los pocos días de su llegada es detenido y enviado a la Décima Estación de Policía. Se le acusa de haber participado en las manifestaciones estudiantiles que se realizaron frente a la embajada de México, en protesta por la detención de Fidel por la policía de aquel país. Su energía, dinamismo y valor en la lucha contra el régimen, su creatividad y disposición permanente en el planteamiento de acciones para mantener en jaque a la policía, lo destacan como un verdadero cuadro revolucionario. Pero también lo convierten en un elemento muy perseguido por los órganos represivos de la tiranía.

Actividad revolucionaria en México

El movimiento decide que Luján, junto con otros compañeros, se traslade a México a prepararse para el empeño de la expedición. Pero existe un impedimento para el viaje, no hay dinero con que costear los pasajes, y cada compañero tendrá que agenciarse los fondos necesarios para acudir a la cita en la capital azteca. El 9 de agosto de 1956 parte Luján en el vapor “Guadalupe” con destino a la tierra de Zapata. Con él viajan otros siete futuros expedicionarios del Granma. En México es el mismo joven revolucionario que pone toda la pasión en cada una de las tareas que le son encomendadas. Soporta la dureza del entrenamiento y cumple al pie de la letra el régimen de disciplina que rige para cada uno de los futuros combatientes. Por su seriedad y rectitud se le designa responsable de una de las casas campamentos en la zona de Veracruz.

El 25 de noviembre de 1956, Luján es uno de los 82 expedicionarios que alberga el Yate Granma en su travesía libertadora. En el fango de Los Cayuelos, lugar cercano a Las Coloradas, encalla la embarcación expedicionaria. La aguerrida tropa tiene aún que vencer los dos kilómetros de mangle, pantanos, raíces y troncos espinosos antes de pisar tierra firme. Vencidas las dificultades, maltrechos, exhaustos y hambrientos, toman el camino a la Sierra Maestra.

Luján, en parecidas condiciones físicas a las del resto de sus compañeros, era uno de los más animosos de la columna. De sus últimos recuerdos acerca del combatiente manzanillero, relata Efigenio Ameijeiras: "En los primeros días del desembarco, todavía recuerdo con admiración las dos veces que Luján llegó corriendo hasta donde yo estaba completamente agotado, casi más muerto que vivo, a llevarme guayabas para mitigar en algo mi hambre y decirme una frase de aliento. Aquel gesto que hoy parece tan sencillo significó mucho para mi en aquellos momentos. Cuando lo vi alejarse corriendo a ocupar su puesto de explorador en la punta de vanguardia me dijo lleno de orgullo: de dónde sacará fuerzas para estar tan bien. Aquello me hizo olvidar mis llagas en los pies, mi hambre, mi cansancio, del peso de la ametralladora Thompson con sus 560 tiros.”

Muerte

Cadaver de andres lujan.jpg
Tras la dispersión de Alegría de Pío es capturado por el enemigo junto con Jimmy Hirtzel y Félix Elmuza y trasladado al cuartel provisional instalado por el ejército de la tiranía en el batey de Alegría. De allí es sacado en la noche del 8 de diciembre de 1956, con otros cinco expedicionarios y llevado en una camioneta hasta un sombrío rincón del monte Macagual donde los seis combatientes son ultimados a balazos. En la madrugada del día 9 de diciembre el cadáver de Andrés Luján es uno de los que son tirados por sus asesinos a la puerta del cementerio de Niquero y le tocó en la macabra lista el número dos. Pensaban que de esta forma liquidarían el ejemplo inmortal de este héroe de la patria.

Fuentes