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Claudio

Claudio
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Emperador del Imperio romano
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Reinado 24 de enero de 41 – 13 de octubre de 54
Nombre real Tiberio Claudio César Augusto Germánico
Nacimiento 10 a. C.
Lyon. Francia
Fallecimiento 13 de octubre 54
Roma. Italia
Entierro Roma
Predecesor Calígula
Heredero Nerón
Sucesor Nerón
Cónyuge/s Plaucia Urgulanila, Aelia Paetina, Valeria Mesalina, Agripina
Descendencia Claudio Druso (muerto todavía niño), Claudia Antonia, Claudia Octavia, Británico
Dinastía Julio - Claudia
Padre Nerón Claudio Druso
Madre Antonia, hija de Marco Antonio

Claudio. Cuarto emperador romano de la Dinastia Julio - Claudia, cuyo nombre real era Tiberio Claudio César Augusto Germánico. Historiador y político romano

Síntesis Biográfica

Nacio en Lyon, el año 10 a. C.

Claudio era el hijo menor de Nerón Claudio Druso, cuestor y pretor, hermano de Tiberio, y Antonia, hija de Marco Antonio y Octavia, quien a su vez era hermana de Octavio Augusto. Tuvo dos hermanos mayores, Germánico y Livila.

De ser ciertas estas suposiciones, Claudio sería nieto de Octavio Augusto y de Marco Antonio; en cualquier caso no hay antecedentes familiares en su árbol genealógico de taras genéticas.

Era sobrino de Tiberio, sobrino segundo de Augusto y tío de Calígula, a quien sucedió en el año 41.

Marcado por varias taras (era cojo, epiléptico y tartamudo), Claudio era tenido por un bobo en la corte romana, pues se había mantenido apartado de los asuntos públicos, concentrado en escribir estudios históricos sobre los etruscos y los cartagineses.

Enfermedades

Claudio padeció, a lo largo de toda su vida, tics asociados con el movimiento y con estados emocionales, lo cual motivaría que su familia tratara de evitar su presencia en actos públicos. Así mismo padeció una debilidad de ambos miembros inferiores, la cual obligaría a Claudio a leer sus informes ante el Senado sentado, y no de pie como era la costumbre de la época.

Su marcha era titubeante, con caídas frecuentes al más mínimo tropiezo, esto se debía, probablemente, a una contractura anormal de sus piernas. Padeció alteraciones de la locución, contractura de la musculatura peribucal que generaba una emisión continua de saliva y una risa espasmódica. Además el emperador padeció toda su vida hipoacusia, la cual se acentuaría durante sus últimos años.

Todos estos hechos pueden ser explicados por una paraplejía espástica de Littre, secundaria a un proceso anóxico intrauterino o durante el periparto, hay que recordar que su madre dio a luz en plena campaña contra los bárbaros.

La imposición de la toga viril se hizo en secreto y Augusto lo relegó a un puesto secundario en el cargo sacerdotal. Claudio quedó bajo el cuidado de un "antiguo conductor de mulas" para que le mantuviese bajo una cierta disciplina, partiendo de la lógica de que su condición se debía a la vaguería y a la falta de espíritu.

Sin embargo, cuando alcanzó la adolescencia, sus síntomas aparentemente se desvanecieron, y su familia tomó nota de sus intereses académicos.

En el año 7, Tito Livio fue contratado como tutor del chico para enseñarle historia, con la asistencia de Sulpicio Flavio. Claudio pasó mucho tiempo con éste último, así como con el filósofo estoico Atenodoro Cananita. Augusto, según una carta, quedó sorprendido ante la claridad de la oratoria de Claudio y comenzaron a formarse expectativas sobre su futuro.

Matrimonios

La vida amorosa de Claudio fue poco usual para alguien de la alta nobleza en esos tiempos. Edward Gibbon menciona que de los primeros quince emperadores, "Claudio fue el único cuyos gustos sexuales eran completamente correctos", haciendo con ello referencia a que fue el único que no mantuvo relaciones homosexuales o pederastas. Gibbon se basa en el comentario de Suetonio en el que dice que:

"Tuvo una gran pasión por las mujeres, pero ningún interés por los hombres."

Suetonio y los demás historiadores de la antigüedad realmente utilizaron esta cuestión en contra de Claudio, acusándole de estar dominado por las mismas mujeres y esposas, y de actuar sometido por ellas.

A pesar de sus grandes logros en la administración del imperio, la vida privada de Claudio fue poco afortunada. Claudio se casó en cuatro ocasiones. Su primer matrimonio, con Plaucia Urgulanila, se llevó a cabo tras haber estado prometido en dos ocasiones (la primera fue con su prima lejana Emilia Lépida, pero se rompió por razones políticas. La segunda fue con Livia Medulina, pero finalizó por la muerte súbita de la novia en el mismo día de su boda). Urgulanilla era familiar de una confidente de Livia, Urgulania.

De este matrimonio nació un hijo, Claudio Druso, quien murió por asfixia cuando todavía era joven, poco después de haber sido prometido con la hija de Sejano. Claudio terminó divorciándose de Urgulanilla por adulterio y por sospechas de haber cometido el asesinato de Apronia, su cuñada. Tras el divorcio, Urgulanilla tuvo una hija, Claudia, a la que Claudio repudió por considerarla hija de uno de sus libertos.

Poco después (probablemente en el año 28), Claudio se casó con Aelia Paetina, familiar de Sejano, y tuvo una hija llamada Claudia Antonia. Se divorció después de que el matrimonio supusiese una carga política, aunque León (1948) sugiere que pudiera haberse debido a abusos morales y emocionales por parte de Aelia.

Tras esos matrimonios infructuosos se casó en el año 38 o comienzos del 39 con Valeria Mesalina, de 15 años, que era su prima y estaba estrechamente ligada al círculo de Calígula. Nunca quiso a Claudio, pero ambicionaba el poder. Poco después de su matrimonio dio a luz a su hija, Claudia Octavia y en 41 a su primer hijo varón, Tiberio Claudio Germánico, que posteriormente sería conocido como Británico. Tras esto, se sentía protegida frente a todos los ataques exteriores y aprovechó su poder sin escrúpulos.

Poco después tuvieron una hija, Octavia, pero Claudio ignoraba sus numerosos encuentros extramatrimoniales. Los historiadores antiguos alegan que Mesalina era ninfómana y que por ello era infiel de forma habitual a Claudio. Tácito comenta que fue tan lejos como para competir con una prostituta en cuanto al número de amantes que podía tener en una sola noche y que manipulaba la política para conseguir riquezas para sí misma.

En el año 48, Mesalina contrajo matrimonio con Cayo Silio en una ceremonia pública mientras Claudio se encontraba en Ostia. Las fuentes discrepan sobre si se divorció en primer lugar del emperador o sobre si su intención era usurpar el trono. Scramuzza sugiere en su biografía que Silio pudo haber convencido a Mesalina de que Claudio estaba condenado, y que su unión era la única forma de retener el rango y de proteger a sus hijos.

Tácito sugiere que el cargo de censor que poseía Claudio le habría impedido conocer la infidelidad hasta llegar a un punto tan crítico. En cualquier caso, el resultado fue la ejecución de Silio, Mesalina y gran parte de su círculo. Silio era el hijo de un conocido comandante militar y también ansiaba el poder. Temiendo una revuelta, ordenó a los pretorianos que le matasen y que al mismo tiempo eliminaran también a Mesalina. La muerte de ésta fue muy trágica ya que murió en brazos de su madre. Claudio llegó incluso a hacer prometer a su Guardia Pretoriana que lo matasen si volvía a casarse de nuevo.

A pesar de esta declaración, Claudio se casó una vez más. Las fuentes antiguas cuentan que los libertos presentaron tres posibles candidatas: la antigua esposa de Calígula, Lolia Paulina; la segunda esposa de Claudio, Aelia, y su sobrina, Agripina la menor. Según el relato de Suetonio, ésta se impuso sobre el resto de candidatas.

Nerón y Agripina

La realidad es muy posible que tenga una vertiente más política. El intento de golpe de estado de Silio probablemente hizo a Claudio darse cuenta de la debilidad de su posición como miembro de la familia Claudia, pero no de la Julia. Esta debilidad quedaba más al descubierto por el hecho de que no tuviese un verdadero heredero varón, ya que Británico era todavía un niño. Agripina era una de las pocas descendientes que quedaban de Augusto y su hijo, Lucio Domicio Ahenobarbo (más tarde conocido como Nerón), uno de los últimos varones de la familia imperial. Los futuros golpes de estado surgirían probablemente instigados por estas dos personas y más teniendo en cuenta que Agripina ya mostraba ciertas ambiciones.

Se ha sugerido recientemente que el propio Senado podría haber impulsado el matrimonio como modo de poner fin a la lucha entre las ramas Julia y Claudia. Esta ruptura se remontaba a las acciones de Agripina la mayor contra Tiberio y tras la muerte de su marido Germánico.

En cualquier caso, en 49 y con una licencia especial del senado, Claudio se casó con su sobrina Agripina la menor, hija de Agripina la mayor (a su vez hija de Marco Vipsanio Agripa, el amigo y privado de Augusto) y su hermano Germánico, hermana de Calígula. Más tarde también adoptaría al hijo de Agripina como hijo suyo, lo que abriría el acceso al trono a Lucio Domicio Nerón, en detrimento del hijo natural de Claudio, Británico.

Muerte

Claudio murió el 13 de octubre del año 54, en Roma, presuntamente envenado, siendo una de las posibles instigadoras, su esposa Agripina.

Responsabilidades

Desde el principio se consideró a Claudio como un personaje inaceptable para desempeñar cargos públicos. No recibió cargos ni de Augusto ni de Tiberio. Cuando Calígula, sobrino suyo, se convirtió en emperador (año 37) pudo acceder a los cargos de cónsul y de senador, aunque muchas veces resultó humillado por Calígula.

Reinado

No existe ninguna evidencia de que Claudio tuviese algo que ver con el asesinato, aunque se ha argumentado que conocía el complot, ya que abandonó la escena del crimen poco antes de los hechos.

Sin embargo, tras la muerte de Calígula, así como de su mujer y su hija, parecía claro que Casio tenía intención de ir más allá de los planes conspiratorios y pretendía borrar del mapa a la familia imperial por completo. En el caos posterior al asesinato, Claudio vio cómo los guardas germanos mataban a varios aristócratas que no estaban involucrados en la conspiración, incluyendo a algunos de sus amigos.

Preocupado por su propia supervivencia, Claudio huyó del palacio para esconderse. Según los relatos tradicionales, un pretoriano llamado Grato le encontró escondido detrás de una cortina, con miedo a que también lo mataran a él, y de forma inesperada le proclamó imperator.

También es posible que una sección de la guardia tuviese planeado buscar a Claudio. Puede incluso que con la aprobación del propio Claudio, en caso de que fuese cierto que estaba al tanto de lo que iba a ocurrir. De cualquier forma, el batallón le aseguró que no buscaba venganza y Claudio los acompañó hasta el campamento pretoriano, donde fue proclamado emperador de forma unánime.

La cojera y la tartamudez que padecía posiblemente le evitaron el fatal destino sufrido por muchos nobles durante las purgas de Tiberio y el irracional reinado de Calígula. Con el asesinato de Calígula, junto con parte de su familia y la mayoría de sus seguidores, Claudio quedó como el único hombre adulto de su familia.

El Senado se reunió rápidamente y se puso a debatir un cambio de gobierno que acabó degenerando en una discusión sobre quién debería ser ahora el nuevo emperador. Cuando conocieron la proclamación de Claudio por la guardia pretoriana, exigieron que Claudio les fuera presentado para aprobación. Claudio se negó, sintiendo el peligro que supondría ceder a su exigencia. Algunos historiadores, y en particular Josefo, sostienen que Claudio obró así por consejo del rey de Judea, Herodes Agripa. En todo caso, una versión anterior de los mismos hechos relatada por el mismo autor disminuye la influencia de Herodes por lo que no es posible conocer en qué medida pudo éste influir en los acontecimientos. Finalmente el Senado se vio obligado a claudicar y, en contraprestación, Claudio perdonó a casi todos los asesinos.

Legado

Trató de volver a la pureza de la religión romana, restaurando cultos abandonados y combatiendo los que entendía como «supersticiones» extranjeras (para ello expulsó de la ciudad a los astrólogos y a los judíos). Para mayor eficacia puso los cargos políticos decisivos en manos de sus libertos (como Polibio o Narciso), sentando las bases de la burocracia imperial. Extendió la ciudadanía romana entre los provinciales.

A pesar de todos los pronósticos, Claudio gobernó de modo eficaz., y fue querido por su pueblo. Durante su mandato se produjo la conquista de Britania, comenzada la invasión en el año 43, y de la que salió tan satisfecho que a su propio hijo lo llamó Británico. También anexó Mauritania.

Censó a la población de Roma en el año 48, que arrojó un total de casi 6.000.000 de ciudadanos. Fundó colonias, construyó acueductos, canales y carreteras. Transformó en tierras aptas para el cultivo la zona del Lago Fucino, que mandó a secar. Ejerció funciones judiciales, derogó las leyes del reinado de su tío, y dictó gran cantidad de edictos

Si bien al principio hizo concesiones al Senado, la creciente oposición de este cuerpo y los ataques hacia su persona, mas numerosos intentos de golpes de estado, lo llevaron a reducirles las atribuciones, y muchos senadores fueron ejecutados.

Obras Literarias

Claudio escribió abundantemente a lo largo de su vida. Arnaldo Momigliano afirma que durante el reinado de Tiberio — momento en que la carrera literaria de Claudio llegó a su punto culminante— se volvió políticamente incorrecto hablar de la Roma Republicana.

La tendencia entre los historiadores jóvenes fue o escribir acerca del nuevo imperio o sobre obscuras materias arcaicas. Claudio fue uno de los raros eruditos que abarcó ambas. Aparte de la historia del reinado de Augusto, que le causó muchos problemas, sus principales obras fueron una historia de los etruscos y ocho volúmenes sobre la historia de Cartago, además de un diccionario etrusco y un libro sobre el juego de dados.

A pesar de evitar tratar la época imperial, escribió una defensa de Cicerón contra los cargos de Asinio Galo. Los historiadores modernos se han basado en este dato para determinar la naturaleza de su política y para tratar de esclarecer los capítulos eliminados de su historia de la guerra civil.

Letras claudias

Propuso una reforma del alfabeto latino con el añadido de tres nuevas letras (las letras claudias), dos de las cuales cumplían las funciones de las modernas W y Y (esta última con el valor de una ü alemana).

Estableció oficialmente el cambio durante su censura, pero estas nuevas letras no sobrevivieron a su gobierno. Claudio también intentó revivir la antigua costumbre de poner puntos entre cada palabra (el latín clásico se escribía sin espacios). Finalmente, escribió una autobiografía en ocho volúmenes que Suetonio califica como falta de buen gusto. Considerando que Claudio, al igual que la mayoría de los miembros de su dinastía, se dedicó a criticar duramente a sus predecesores y parientes en los discursos que han sobrevivido, no es difícil imaginar la naturaleza de la acusación de Suetonio).

Desafortunadamente, no ha sobrevivido ninguna de sus obras. Sólo se han preservado como fuentes de las historias de la dinastía Julio-Claudia que han llegado hasta nosotros. Suetonio cita la autobiografía de Claudio en una oportunidad y debe haberla usado como fuente muchas veces. Tácito usa los propios argumentos de Claudio para las innovaciones ortográficas mencionadas arriba y puede haberlo usado para alguno de los más antiguos pasajes de sus anales. Claudio es la fuente de numerosos pasajes de la Historia Natural de Plinio el Viejo.

Enlaces Relacionados

Fuentes

  • La Guía
  • Baldwin, B. "Executions under Claudius: Seneca’s Ludus de Morte Claudii". Phoenix 18 (1964).
  • Griffin, M. "Claudius in Tacitus". Classical Quarterly, 40 (1990), 482–501.
  • Levick, B.M., "Claudius: Antiquarian or Revolutionary?" American Journal of Philology, 99 (1978), 79–105.
  • Levick, Barbara. Claudius. Yale University Press. New Haven, 1990.
  • Leon, E.F., "The Imbecillitas of the Emperor Claudius", Transactions and Proceedings of the American Philological Association, 79 (1948), 79–86.
  • McAlindon, D., "Claudius and the Senators", American Journal of Philology, 78 (1957), 279–286.
  • Major, A., "Was He Pushed or Did He Leap? Claudius' Ascent to Power", Ancient History, 22 (1992), 25–31.
  • Momigliano, Arnaldo. Claudius: the Emperor and His Achievement Trans. W.D. Hogarth. W. Heffer and Sons. Cambridge,1934.
  • Montanelli, Indro. Historia de Roma. Nuevas ediciones de Bolsillo, Barcelona, 2001. ISBN 84-8450-595-2
  • Oost, S.V., "The Career of M. Antonius Pallas", American Journal of Philology, 79 (1958). 113–139.