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Danza Contemporánea de Cuba

Danza Contemporánea de Cuba
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Bandera de Cuba Cuba
Teatro nacional de cuba.jpg
Teatro Nacional de Cuba, sede de Danza Contemporánea.
Fundación:25 de septiembre de 1959
Tipo de unidad:Compañía de danza
Director/a :Miguel Iglesias Ferrer
País:Bandera de Cuba Cuba
Sede:Teatro Nacional de Cuba
Dirección:Paseo y 39, Plaza de la Revolución, La Habana
Sitio web
Danza Contemporánea de Cuba

Danza Contemporánea de Cuba. Es una compañía de danza contemporánea cubana que tiene su sede en el Teatro Nacional de Cuba. Fundada el 25 de septiembre de 1959[1], ha realizado más de noventa giras por países de América, Europa, Asia y África, y participado en los más importantes festivales y eventos de danza en el ámbito mundial, desde el Festival del Teatro de las Naciones en París, 1961, hasta la temporada del año 2007 en el teatro Sadler’s Wells, de Londres. Su obra ha sido llevada a al cine con títulos como Historia de un ballet, Okantomí, Súlkari, Panorama, De la memoria fragmentada y Tocororo.

Historia

En septiembre de 1959, el maestro Pedro Ramiro Guerra Suárez desde el recién creado Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba, lanzó una convocatoria a bailarines para formar una compañía. Era un intento por establecer definitivamente la estética de la danza nueva asimilada él en Estados Unidos con Martha Graham y otros íconos de la modernidad danzaria.

Se presentaron bailarines con conocimientos de danza contemporánea como Lorna Burndsal, algunos con experiencia en cabaret y televisión: Santiago Alfonso, Arnaldo Patterson y Eduardo Rivero; y otros sin experiencia alguna como Alberto Méndez González, quienes con el tiempo devinieron nombres relevantes dentro del panorama danzario cubano.

El 19 de febrero de 1960 se produjo la primera función del Conjunto de Danza Moderna en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba. Se estrenaron las obras "Mulato" y "Mambí", de su director, Pedro Ramiro Guerra Suárez; "La vida de las abejas" y "Estudio de las aguas", de Doris Humphrey, con montaje de Lorna Burndsall.

En la estética de aquellos primeros años, pretendieron materializar la expresión del mundo antillano: Así se quedaron representados los mitos cubanos y los ancestros foráneos en las obras de Pedro Ramiro Guerra: "Suite yoruba", de 1960, "La rebambaramba", de 1961 "Orfeo antillano", de 1964, "Medea y los negreros", de 1968, e "Improntu galante", de 1970; "Suite campesina", de Lorna Burndsall, de 1962; "Octeto amoroso", de 1962, del mexicano Manuel Hiram; "Tierra", de 1963 y "Huapango", de 1965, de la también mexicana Elena Noriega. El trabajo de esos maestros mexicanos, en los inicios, fue de gran utilidad sobre todo en el orden metodológico y para la superación técnica.

En 1964, el coreógrafo francés Maurice Béjart invitó a la compañía a colaborar en el estreno de su ballet Novena sinfonía, en el Teatro La Monnaie de Bruselas, junto a su compañía Ballet del Siglo XX pero la invitación no pudo hacerse efectiva. Luego de la desautorización del estreno del Decálogo del Apocalipsis, Pedro Ramiro Guerra Suárez cesó en 1971 como director de la agrupación, que cambió su nombre por el de Danza Nacional de Cuba.

Se sucedieron varios directores hasta que asumió el cargo Sergio Vitier. Durante ese período la compañía preservó algunos clásicos de Pedro Ramiro Guerra Suárez y estrenó piezas de jóvenes coreógrafos: de Víctor Cuellar, "Fausto", "Panorama", "Michel Ángelo"; de Eduardo Rivero, "Okantomí" (estrenado en el período de Guerra), "Súlkari", "Dúo a Lam", "Tanagras", "Zarabanda", "Elogio de la danza"; de Arnaldo Patterson, "Libertando", "Elaboración técnica"; de Narciso Medina, "Metamorfosis"; también obras de Isidro Rolando, Eddy Veitía y Jesús López; así como de las jóvenes coreógrafas Marianela Boán con "Danzaria" y "Cruce sobre el Niágara" y "Rosario Cárdenas" con "Dédalo". En 1987 la compañía cambió nuevamente su nombre por el de Danza Contemporánea de Cuba, dirigida entonces por Miguel Iglesias.

Mantuvo en su repertorio activo más de sesenta obras, en búsqueda de un lenguaje universal y peculiar, de integración entre el teatro moderno y el lenguaje danzario contemporáneo, sin olvidar los ancestros culturales cubanos. También se abrió a coreógrafos más jóvenes, como Lídice Núñez, con "La tempestad", "Cuida de no caer", "Si te mueres te mato";Jorge Abril, con CC Canillitas, "Cara o cruz"; George Céspedes, con "La ecuación" y El peso de una isla y Julio César Iglesias con "Restaurante El Paso".

La tendencia dentro del estilo ecléctico y de vanguardia seguido por la compañía se manifiesta en las frecuentes invitaciones a coreógrafos extranjeros como el holandés Jan Linkens con Folia, "Compás"; el sueco Kenneth Kvamström con "Carmen"; o el catalán Rafael Bonachela con "Demo-n Crazy". También ha actuado en espectáculos musicales en Londres, junto al bailarín Carlos Acosta en "Tocororo, una fábula cubana".

Danza Contemporánea de Cuba en su dira por el Reino Unido
En febrero de 2017, uno de los diarios más prestigiosos del Reino Unido, The Times, concedió 4 estrellas al espectáculo que presentó Danza Contemporánea de Cuba en su gira por esa nación europea. La compañía realizó su primera presentación en el Royal Concert Hall de Nottingham en la noche del 14 de febrero, y recorrió 10 ciudades hasta el 18 de marzo. Presentó tres piezas en una misma noche: Reversible, de Annabelle López Ochoa, The listening room, de Theo Clinkard; y Matria etnocentra, de George Céspedes.

Según el Times, en Reversible “la fisicalidad audaz es el plato fuerte de la danza de Ochoa”; en The listening room “El movimiento puede parecer juguetonamente soplado por el viento, sin embargo, es efectivo con los ritmos de la música de Steve Reich”; mientras que califica Matria etnocentra como “emocionante, fuerte e irresistible montaje”[2]

Referencias

Fuente