Fernando Álvarez de Sotomayor
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Fernando Álvarez de Sotomayor y Zaragoza. Pintor español. En España, su carrera artística alcanzó notoriedad en las Exposiciones Nacionales donde sus obras fueron aclamadas y premiadas. Dio énfasis a la composición y rescató el valor de los temas costumbristas tanto de su tierra natal como de Chile, característica que logró difundir ampliamente entre sus discípulos.
Sumario
Síntesis biográfica
Nació el 25 de septiembre de 1875 en El Ferrol, Galicia, España. Aunque provenía de familia hidalga, su padre marino de profesión, murió tempranamente y su madre no contaba con los medios necesarios para apoyar las aficiones artísticas de su hijo.
La familia trasladó su residencia a Toledo, y en esta ciudad desarrolló su vocación al lado del profesor de dibujo José Gutiérrez y del paisajista José Vera. Estudió el bachillerato en el Real Colegio agustino de El Escorial. Intentó seguir varias carreras, dedicándose finalmente por completo a la pintura.
En 1893 inició en Madrid sus estudios universitarios; allí conoció al pintor Manuel Domínguez Sánchez, del que sería discípulo. Este fue el que le orientó definitivamente hacia la pintura.
En 1899, ganó una pensión para estudiar en la Academia Española de Bellas Artes en Roma. A su regreso a España, su carrera artística alcanzó notoriedad en las Exposiciones Nacionales donde sus obras fueron aclamadas y premiadas.
Estancia en Chile
En 1908 aceptó la propuesta hecha por el gobierno de Chile a través del Cónsul General Mathias Huelin en España, para ser contratado como profesor de Colorido y Composición para la Escuela de Bellas Artes de Santiago de Chile. Su estadía en Chile se prolongaría hasta 1915, llegando a ocupar el cargo de Director de la institución. Su gestión marcaría un hito en el desarrollo artístico y cultural del país.
Sotomayor, como se denominaba a sí mismo el maestro, obtuvo una buena acogida en la Escuela chilena. A su estilo de enseñanza clásica y realista depurada, agregó la tendencia hispánica que desplazó al persistente influjo romántico francés que hasta ese momento imperaba en las artes nacionales. Dio énfasis a la composición y rescató el valor de los temas costumbristas tanto de su tierra natal como de Chile, característica que logró difundir ampliamente entre sus discípulos.
Fue responsable de la formación de un numeroso grupo de artistas, catalogado históricamente bajo títulos diferentes de acuerdo a los acontecimientos de principios del siglo XX: Generación del Centenario, Generación del Trece, por la exposición de 1913 en la que sus alumnos dieron a conocer sus obras, la Generación Sotomayor en honor al maestro y Generación Trágica, este último debido al carácter bohemio de las vidas que muchos de los integrantes del grupo llevaron, artistas de notable talento pero con escasez de medios y de relajadas costumbres.
Relevante fue la participación del maestro Sotomayor en la organización de la gran Exposición del Centenario de la Independencia de Chile en 1910 durante la cual se inauguró el palacio de Bellas Artes en el Parque Forestal.
Regreso a España
A su regreso a España, luego de renunciar a su cargo de Director de la Escuela en 1915, se desempeñó como pintor de la Corte del rey Alfonso XIII.
Su amor por su tierra natal, dio lugar a que en su patria fuese considerado como el inspirador de una Escuela Gallega de Pintura.
En 1922 fue nombrado Director del Museo del Prado e ingresó como Miembro de Número de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. El advenimiento de la República en 1931 lo llevó a renunciar, pero comenzaría un segundo periodo como director de la importante institución en 1939 durante el cual, fue el responsable de grandes acontecimientos artísticos tales como la Exposición de Obras Maestras del Museo del Prado.
En 1947 viajó a Buenos Aires Argentina, donde se le encomendó la realización de una exposición de pintura y escultura moderna española y la tarea de pintar los retratos del Presidente Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte, cuadro que el propio autor catalogó como el mejor logrado de su carrera.
En 1953 fue nombrado Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, cargo al que renunció en 1955 debido a su avanzada edad.
Muerte
Falleció en Madrid el 17 de marzo de 1960 a los ochenta y cuatro años de edad. En el momento de su óbito ocupaba la dirección del Museo del Prado, cargo que desempeñaba por segunda vez tras su restitución en 1944. Su fallecimiento causó un profundo impacto en los círculos culturales y artísticos de la época, dejando un relevante legado en la pintura figurativa y retratística española de la primera mitad del siglo XX.
Características de su pintura
Su pintura predominantemente al óleo, da cuenta de un trabajo de gran oficio que le permitía prescindir de bocetos previos y dibujar directamente con el pincel, disponiendo de una paleta de amplio colorido. Aunque hizo gala de su maestría en el paisaje, su clara predilección se centró en las figuras humanas.
Obras destacadas
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Premios
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Distinciones
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