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Gobierno de los Cien Días

Gobierno de los Cien Días
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Una de las principales medidas del Gobierno de los Cien Días fue la nacionalización de la Empresa Eléctrica, medida impulsada por Antonio Guiteras.
Fecha:4 de septiembre de 1933 - 15 de enero de 1934
País(es) involucrado(s)
Bandera de Cuba Cuba
Líderes:
Presidente: Dr. Ramón Grau San Martín

Gobierno de los Cien Días. Gobierno provisional encabezado por Ramón Grau San Martín, que tomó el poder tras la desaparición de la Comisión Ejecutiva. Tomó un grupo de medidas de carácter popular y antiimperialista que le ganaron un gran apoyo en el pueblo cubano.

Al interior del gobierno se desarrolló un fuerte enfrentamiento entre las tendencias antiimperialistas, reformistas y reaccionarias, lo que al final dio al traste con el mismo. Tuvo que además enfrentar la hostilidad de los sectores políticos tradicionales y el imperialismo norteamericano que constantemente amenazó con la intervención al amparo de la Enmienda Platt. Finalmente estos lograron el derrocamiento de Grau, al pactar con el jefe del Ejército Fulgencio Batista, quien se puso al frente de la reacción y utilizó su poder para forzar el cambio de régimen.

Historia

El 10 de septiembre de 1933, la Junta Revolucionaria de Columbia decidió disolver la Pentarquía y designó presidente provisional de la república al doctor Ramón Grau San Martín, quien había desempeñado las carteras de Salubridad e Instrucción y Bellas Artes en ese gobierno.

Al mediodía del 10 de septiembre de 1933, rodeado de miembros del DEU, profesores y militares, Grau San Martín juró el cargo ante el pueblo en la terraza norte del Palacio Presidencial. Grau se negó a jurar ante el Tribunal Supremo de Justicia y sobre la Constitución de 1901 alegando que la misma contenía la Enmienda Platt. Estados Unidos se negó a reconocer su gobierno y sólo establecieron relaciones diplomáticas con el mismo: México, Uruguay, Panamá, Perú y España.

En la mañana del día 12 el presidente dio a conocer su gabinete. Formaban parte del mismo:

Los partidos burgueses tradicionales, el ABC, la antigua oficialidad del ejército (que había sido depuesta por las clases y soldados durante el Golpe de Estado del 4 de septiembre ) y el gobierno de Estados Unidos, que no reconoció el Gobierno de los Cien Días a pesar de los esfuerzos de Grau, se aliaron y atacaron su gobierno.

Grau tuvo que hacer frente a los oficiales amotinados en el Hotel Nacional, que fueron desalojados por el ejército, unidades de la Marina de Guerra y civiles revolucionarios el 2 de octubre, y a un alzamiento del ABC y otros elementos oposicionistas que casi llegaron a apoderarse de La Habana y que fueron finalmente reducidos tras refugiarse en el castillo de Atarés y ser violentamente bombardeados por mar y tierra.

El 2 de noviembre, Fulgencio Batista y Sergio Carbó se entrevistaron con el presidente de la Agrupación Revolucionaria de Cuba y exigieron la renuncia de Grau para ceder el poder a Carlos Mendieta. Grau se opuso a la maniobra del jefe del ejército y Antonio Guiteras -junto a integrantes del Directorio Estudiantil Universitario- armó un comando para ejecutar a Batista en cuanto terminara la reunión en la que había planeado pedir la renuncia de Grau al día siguiente. Sin embargo, Batista logró convencer a Grau de su fidelidad al gobierno por lo que los hombres de Guiteras no llegaron a actuar. Después de esta crisis Batista comenzó a tomar grandes medidas de seguridad personal y se pasó abiertamente a la reacción contrarrevolucionaria.

En medio de la crisis provocada por el alzamiento de los abecedarios y la posición cada vez más traidora del jefe del Ejército, el presidente Ramón Grau San Martín solicitó al gobierno de Estados Unidos que retirara a su embajador Benjamin Sumner Welles, el cual intervenía abiertamente en los asuntos internos de Cuba y exigía:

"Poner término a la perturbadora acción del embajador Welles, que mantiene relaciones y negociaciones con los enemigos del gobierno"[2]

El presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, respondió con una declaración amenazante, en la que amenazaba a Cuba con sanciones económicas; pero, finalmente, decidió sustituir a Welles por Jeffersson Caffery[2]. El 18 de diciembre de 1934 llegó a Cuba el nuevo embajador. Caffery continuó con la misma línea de su predecesor y comenzó a conspirar con los elementos contrarios al gobierno cubano para derrocarlo. El 10 de enero calegrafió a Washington:

"Estoy de acuerdo con el exembajador Welles en que el gobierno de facto es ineficiente, inepto e impopular entre todas las clases altas del país. Tiene solamente el apoyo del ejército y de las masas ignorantes, que han sido desorientadas por promesas utópicas...[3]

Obra de gobierno

Desde el primer momento en el gabinete de Grau se delinearon dos tendencias muy claras: Una encabezada por el mismo presidente que tenía carácter reformista y que supeditaba toda acción revolucionaria a la celebración de una asamblea constituyente y elecciones generales; y otra liderada por el ministro de Gobernación, Guerra y Marina, Antonio Guiteras, antiimperialista y nacionalista, que deseaba profundizar la revolución de septiembre y aprobar un grupo de medidas de beneficio popular.

Entre las primeras medidas progresistas impulsadas por el grupo de Guiteras en el gobierno estuvo el establecimiento de la jornada de ocho horas y el jornal mínimo de 1.00 peso diario para la ciudad y 0.80 centavos para el campo, que hasta ese momento era de 0.20 centavo por diez horas o más.

También a instancias de Guiteras se disolvieron los partidos políticos que habían apoyado la dictadura de Gerardo Machado, una demanda popular que había sido ignorada por el gobierno mediacionista de Carlos Manuel de Céspedes.

El 18 de septiembre el gobierno dictó un decreto para la celebración de un Asamblea Constituyente el 20 de mayo de 1934, con el fin determinar todo lo referido a las elecciones y el futuro político del país; el 6 de octubre decretó la completa autonomía de la Universidad de La Habana, satisfaciendo una aspiración de los estudiantes desde la época de la reforma de 1923; y el 13 del mismo mes creó la Secretaría del Trabajo, con el objetivo de regular las relaciones entre los obreros y los patronos.

El 6 de diciembre apareció en la Gaceta Oficial de la República de Cuba el Decreto - Ley No 2974, mediante el cual se reducían las tarifas eléctricas: diez centavos los primeros 100 Kilowats/hora y nueve centavos los restantes.

Poco más de una semana después, el 15 de diciembre, Antonio Guiteras, firmó un decreto creando el cuerpo de infantería de marina compuesto por 300 hombres. Esta fuerza formaba parte del plan estratégico de Guiteras de fortalecer la Marina de Guerra, con el objetivo de que sirviera de contrapeso al ejército controlado por Fulgencio Batista.

El 13 de enero de 1934 los obreros de la Compañía Cubana de Electricidad se fueron a la huelga bajo la consigna "No pague luz, gas, ni teléfono" dejando el país a oscuras. Ante la actitud intransigente de la administración que se negaba a aceptar las reivindicaciones obreras, Antonio Guiteras dispuso la intervención de la Compañía Cubana de Electricidad por el gobierno.

Política exterior

El Gobierno de los Cien Días se vio muy afectado por el no reconocimiento de Estados Unidos, el cual fue imitado por la inmensa mayoría de las naciones soberanas. Sólo México, Uruguay, Panamá, Perú y España establecieron relaciones diplomáticas con el gobierno provisional de Ramón Grau San Martín a pesar de todos los esfuerzos del mismo.

En política exterior el principal éxito del Gobierno de los Cien Días fue la aprobación por parte de las naciones americanas de la Convención de Montevideo el 15 de diciembre de 1933, donde se defendía el principio de la no intervención y, por ende la necesidad de abolir la Enmienda Platt.

Caída

El 14 de enero de 1934 se reunieron en las afueras de La Habana el presidente Ramón Grau San Martín, el coronel Fulgencio Batista y el coronel Carlos Mendieta. Batista le informó a Grau sobre sus encuentros con el embajador estadounidense y le pidió nuevamente la renuncia. Grau aceptó poner su cargo a disposición de la Agrupación Revolucionaria de Cuba.

En la madrugada del día siguiente Grau renunció ante la Junta Revolucionaria de Columbia. Batista propuso para la presidencia a Mendieta, pero se suscitó una discusión que obligó a suspender la reunión para reanudarla en la mañana. Finalmente los miembros de la Agrupación se decantaron por el ingeniero Carlos Hevia. Éste sin el apoyo de Batista y la embajada de Estados Unidos sólo pudo mantenerse en el poder 38 horas, y el día 18 de enero entregó la presidencia a Manuel Márquez Sterling quien a su vez se la traspasó a Mendieta. En menos de una semana el gobierno de Mendieta fue reconocido por Estados Unidos.

Referencias

Fuentes

  • Briones Montoto, Newton. Aquella decisión callada. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 2005. ISBN 959-06-0796-9