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Lorenzo Latorre

Lorenzo Latorre
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Presidente Constitucional de Uruguay
1 de marzo de 1879 - 15 de marzo de 1880
PredecesorLorenzo Latorre
SucesorFrancisco Antonino Vidal Silva
Presidente de facto de Uruguay
Gobernador Provisorio
10 de marzo de 1876 - 1 de marzo de 1879
PredecesorJosé Pedro Varela
SucesorLorenzo Latorre
Datos Personales
NombreLorenzo Antonio Inocencio Latorre Jampen
Nacimiento8 de julio de 1844
Montevideo, Bandera de Uruguay Uruguay
Fallecimiento18 de enero de 1916
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
OcupaciónMilitar
Partido políticoPartido Colorado
CónyugeValentina González de Aragón
PadreLorenzo de la Torre Insúa
MadreMaría Jampen Arenas

Lorenzo Latorre. Militar y político uruguayo. Perteneciente a una familia de extracción humilde, tomó parte en la guerra civil de 1863 y en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay entre 1865 y 1868.

Síntesis biográfica

Nació el 8 de julio de 1844 en Montevideo, Uruguay. Hijo del inmigrante de tierras gallegas, Lorenzo de la Torre Insúa y de la joven criolla, María Jampen Arenas. Luego de cursar sus estudios primarios y trabajar en diversas actividades, se alistó a los 19 años en las filas de aquella denominada “Cruzada Libertadora”, comenzando una carrera militar.

Cuando nace en 1844 el futuro Gobernador Provisorio y Presidente Constitucional Lorenzo Latorre, la República Oriental del Uruguay se hallaba dividida en dos gobiernos, uno que controlaba Montevideo, con ayuda de las flotas de Francia e Inglaterra, y el otro que ejercía supremacía en el interior, con ayuda argentina. Latorre, montevideano, creció en medio de este caos que no terminó con la paz de 1851, sino que en ocasiones se profundizó, al punto -por ejemplo- que en 1868 hubo un doble magnicidio en un mismo día: el del General Flores que iba a asumir la Presidencia Constitucional y el de Berro que había sido el Primer Mandatario, depuesto por aquél.

Antes, en 1858, se trenzaron en luchas desgarradoras los partidarios de los dos partidos tradicionales, el Colorado y el Blanco, con episodios de crueles e inútiles fusilamientos. En 1863 el citado Flores encabezó la llamada “Cruzada Libertadora” desde las costas argentinas, con incursiones devastadoras de muchos meses en un territorio de 177.500 km². Claro que eso no fue todo en 1870, desde el Brasil y la Argentina se lanzó la llamada “Revolución de las Lanzas” prolongada hasta abril de 1872. En 1875, grupos de ambos partidos y de sectores denominados “principistas” se largaron en una aventura que terminó cuando el ya entonces Coronel Latorre, Ministro de Guerra, mediante maniobras que le valieron elogios desde el extranjero, sin derramar sangre cuando él mismo se puso al frente de las operaciones, consiguió expulsar a los sublevados al Brasil.

Trayectoria

Durante la guerra contra el Paraguay, en la cual el jefe de mayor prestigio, el español León de Palleja, le reconoció dotes castrenses superiores, Latorre fue herido gravemente al frente de la vanguardia en la batalla de Estero Bellaco, quedando toda su vida con un malestar a veces intenso en una pierna. Por su acción fue considerado un héroe.

Alto y espigado, ancho de frente, de ojos negros y mirar profundo, llegó a ser Ministro de la Guerra con el Presidente José Pedro Varela en 1875. En medio de un desorden generalizado, en marzo de 1876, luego de unas elecciones bochornosas con costos de vidas, una cantidad nada despreciable para la época de gente -no menos de 1500 personas- lo proclamó frente a su vivienda Jefe de Estado.

Se rodeó de inmediato de ilustres personalidades civiles de todos los sectores para que ocuparan los ministerios y funciones principales. El Uruguay había entrado en colapso productivo, sin caminos, sin telégrafos, con correo ocasional, inclinándose al bilingüismo por la incidencia brasileña al norte, prácticamente sin escuelas, y con la inseguridad personal rayana en la diaria criminalidad. La propiedad rural, carentes de cercos, estaba amenazada a diario por las incursiones de partidas de valientes y recios gauchos cuya vida se desenvolvía entre el atraco a las llamadas “estancias”, extensiones de terrenos en los que se intentaba sin mucha suerte apacentar ganado y sembrar.

El contrabando era la forma más habitual de comerciar, incluyendo la introducción de esclavos desde el Imperio Brasileño. El Estado era una expresión, no una realidad vigente. El 50% del Presupuesto se lo llevaban los gastos militares.

Latorre ha sido el estadista por antonomasia, autor de la primera, y tal vez única, revolución estructural del Uruguay, verdadero fundador de su Estado. ¿Qué hizo, sintéticamente, el nuevo gobierno? Hay que aclarar: no es meramente orden el que Latorre implantó, sino organización; el orden se esfuma con la fuerza del momento; él dejó un Estado, hasta allí nonato, y una unidad nacional precaria o inexistente hasta ese momento.

Una la aclaración final: todo esta impresionante masa de hechos, fueron logros; quiero decir que no quedaron en proyectos, sino que se efectivizaron en la realidad inmediata. Y un político sabe mejor que nadie la diferencia de lo que va del dicho al hecho. Por eso fue Estadista.

El 15 de enero de 1875 encabezó la rebelión militar que derrocó al presidente José Eugenio Ellauri y aupó al poder como Gobernador Provisorio a José Pedro Varela, de cuyo gabinete fue Latorre ministro de Guerra y Marina.

A partir de entonces, fue el verdadero dueño de la situación política. El 19 de enero selló el pacto de La Florida con el caudillo del Partido Blanco, Timoteo Aparicio, para evitar una posible guerra civil. El 10 de marzo de 1876, después de producirse una oleada de disturbios populares por la desastrosa situación económica del país, Latorre dio un nuevo golpe de Estado para derrocar a Varela, su hombre de paja hasta ese momento, y erigirse en nuevo presidente de la República.

Presidencia

Durante sus cuatro años al frente del gobierno, Latorre desempeñó una fundamental labor de pacificación, logrando acabar con la delincuencia rural que había sumido al país en la anarquía e impedía la construcción de un verdadero estado nacional.

También emprendió la reforma educativa, estableciendo la obligatoriedad de la enseñanza del castellano en las escuelas. Empleó quizá excesivos recursos del Estado en el embellecimiento suntuario de Montevideo y en la creación de numerosas fundaciones benéficas. Promulgó diversos Códigos jurídicos y fomentó la construcción de infraestructuras modernas, como el ferrocarril o las líneas telegráficas, gracias a la inversión de capitales británicos. Trató de romper el poder de los caudillos interiores, para fortalecer el de la administración central, lo que le atrajo la oposición de la oligarquía tradicional. Pero logró limitar el poder de muchos de los caudillos locales y pacificar el campo uruguayo, lo que favoreció la expansión agropecuaria de la economía uruguaya.

Después de modificar la legislación electoral por medio de un decreto ley de noviembre de 1878, el 1 de marzo del año siguiente Latorre resultó elegido presidente de la República. Pero su mandato duró apenas un año, debido a la total falta de apoyos del presidente entre la clase política, el ejército y el pueblo. El 13 de marzo de 1880 se vio obligado a renunciar a la presidencia y a partir hacia el exilio. Se estableció en Argentina, donde murió a los 76 años.

Muerte

Falleció el 18 de enero de 1916 en Buenos Aires. En 1975 sus restos fueron repatriados al Uruguay, y recibidos por el Presidente de la República, Doctor Juan María Bordaberry, se depositaron en el Panteón Nacional del Cementerio Central de Montevideo.

En 1875 una personalidad del Uruguay, un verdadero prócer desde ese año hasta nuestros días para el país, José Pedro Varela, declaraba:
“Bien puede decirse que la guerra es el estado normal de la República”.
Computaba 19 revoluciones en 45 años, inestabilidad permanente que le hizo dudar sobre la viabilidad de la nación a la que perteneció como entidad soberana. En verdad las elecciones locales y nacionales circunscriptas a círculos menores del 1% de la población, se llevaban a cabo en medio de escándalos fraudulentos y refriegas sangrientas.

Sin apoyo militar, con una Cámara de representantes que él no conformó a dedo, dispuesta a la morosidad y no a la concreción de sus vastos programas de desarrollo, renunció en marzo de 1880. Pero no le permitieron continuar en el territorio porque las fuerzas vivas y el pueblo humilde lo recordaban con nostalgia. No había exiliado a nadie, pero a Latorre se le impuso esa medida inconstitucional; cuando intentó regresar, le dieron plazos perentorios, de horas, para alejarse, a pesar de que exigió ser investigado por el Poder Judicial.

Fuentes

  • [1] Lorenzo Antonio Inocencio Latorre Jampen
  • [2]