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Ronda de conversaciones Cuba-Estados Unidos

Ronda de conversaciones Cuba-Estados Unidos
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Concepto:Conversaciones al más alto nivel entre representantes de Cuba y Estados Unidos
Ronda de conversaciones Cuba-Estados Unidos. Ronda de conversaciones efectuadas al más alto nivel entre representantes de Cuba y Estados Unidos para abrir el camino del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y donde se abordaron la marcha de los acuerdos migratorios y las acciones para enfrentar, de manera conjunta, la emigración ilegal y el tráfico de inmigrantes, entre otros temas de interés bilateral.


El 1 de julio de 2015, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz y el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama intercambiaron cartas mediante las cuales confirmaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir misiones diplomáticas permanentes en las respectivas capitales, a partir del 20 de julio de 2015[1].

Antecedentes

Poco tiempo después de haber llegado a la Casa Blanca y cuatro días antes del comienzo de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, en abril de 2009, Barack Obama anunció medidas de flexibilización de los viajes y el envío de remesas a Cuba, algo que constituyó una táctica inteligente del presidente estadounidense que le permitió llegar a la cita en un mejor ambiente y reducir las críticas de los países del hemisferio con relación a la absurda política hacia la Mayor de las Antillas. Fue en ese cónclave donde exclamó que intentaría hallar un "nuevo comienzo con Cuba"[2].

Influyó en que no diera pasos más atrevidos para cambiar la política el hecho de que en Washington se valoró la posibilidad de una caída del gobierno cubano, ante la repentina enfermedad de Fidel Castro que implicó se apartara de la dirección del país y la dramática situación económica por la que atravesó la isla entre el 2008 y el 2009, debido fundamentalmente a la crisis económica internacional y el paso por territorio cubano de tres huracanes que causaron graves estragos. Error de cálculo que pudo llevar a los principales estrategas en Washington a pensar que la manida política de Estados Unidos hacia la Isla, con algunos retoques y una mejor instrumentalización del bloqueo, podía lograr finalmente el tan anhelado cambio en la isla.

También manejaron la quimérica idea de la “solución biológica”, es decir, la de esperar la desaparición física de la generación histórica para negociar con líderes supuestamente más dóciles.

En el aprensivo curso de acción seguido por la administración demócrata debe haber tenido alguna incidencia la difícil coyuntura tanto en el plano doméstico como exterior que enfrentó Obama al arribar a la presidencia. Situación que hacía que el tema Cuba no estuviera dentro de las más urgentes prioridades del presidente como para gastar capital político en una lucha por hacer cambios más significativos en la política hacia Cuba.

Obama y sus asesores escogieron el bloqueo como herramienta para ejercer presión política sobre Cuba, aunque de una forma más creativa a como lo había hecho la administración Bush.

La detención en Cuba a finales del 2009 del ciudadano estadounidense Alan Gross, y luego enjuiciamiento por actividades ilegales y subversivas al servicio de la USAID, se convirtió en el nuevo pretexto y obstáculo fundamental impuesto por la administración demócrata para avanzar en una nueva dirección en la relación con Cuba.

En poco tiempo, las variables fundamentales en torno al conflicto Estados Unidos-Cuba comenzaron a desfavorecer a la a administración demócrata y a empujar el cambio.

A Obama se le fue generando el mejor contexto interno y externo que jamás tuvo presidente alguno para realizar un cambio profundo en el enfoque de la política hacia Cuba. También se observó que Obama tenía incluso un significativo respaldo dentro de la clase dominante de los Estados Unidos, la cual reclamaba una política más pragmática hacia Cuba.

Decisión histórica

Obama, desde que ejercía sus funciones de senador creía inefectiva y arcaica la política de los Estados Unidos hacia Cuba. El 20 de enero del 2004, en un discurso en la Universidad del Sur de Illinois, había expresado:

"Considero que es hora de poner fin al embargo contra Cuba… Nuestro planeta se está reduciendo. Y nuestro mayor desafío en política exterior… es cómo asegurarnos de que otros países, en naciones en desarrollo, estén proporcionando sustento a su pueblo, los derechos humanos a su pueblo y una estructura básica de gobierno a su pueblo, que sea estable y segura, para que puedan ser socios en un futuro más brillante para todo el planeta. Y el embargo Cubano ha fracasado en proporcionar tipos de niveles de vida crecientes, ha oprimido a los inocentes en Cuba y fracasado de manera total en derrocar a Castro, quien ahora ha estado allí desde que nací. Ahora es el momento de reconocer que esa política en particular ha fracasado"

El presidente tuvo que moderar su discurso y encubrir en buena medida su pensamiento con relación a la política hacia Cuba, hasta que se le presentara el momento más oportuno para introducir las modificaciones que consideraba pertinentes; de ahí que una vez ganada las elecciones presidenciales del 2008, declarara que mantendría el bloqueo a Cuba, aunque manifestó que estaría dispuesto a dialogar tanto con amigos como enemigos.

De esta manera, hasta el 17 de diciembre de 2014, lo realizado por la administración Carter en el período de 1977 a 1981, seguía siendo el momento histórico en que ambos países más habían avanzado hacia una relación más civilizada. Pero luego de su discurso ese día, Obama se convirtió en el presidente de los Estados Unidos que marca el principal punto de inflexión dentro de la clásica política agresiva de Washington contra La Habana.

Nunca antes presidente estadounidense alguno había realizado una llamada telefónica a su par cubano para hablar de manera cordial y respetuosa, apartándose al menos por unos minutos de la tradicional arrogancia imperial y reconociendo, de hecho, la legitimidad del gobierno cubano. Ningún presidente estadounidense había manifestado su opinión contraria al bloqueo contra Cuba, considerándola una política fallida. Carter y Clinton lo hicieron solo después de abandonar la Casa Blanca.

Tampoco en la historia de las relaciones Estados Unidos-Cuba, desde la ruptura de las relaciones diplomáticas en enero de 1961, se había coordinado un mensaje televisivo simultáneo de los líderes de ambas naciones anunciando el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el inicio de un proceso de normalización de las relaciones.

Siempre, dentro los diferentes diseños de negociación con Cuba –fundamentalmente visibles durante las administraciones de Gerald Ford y Jimmy Carter- el restablecimiento de las relaciones diplomáticas fue contemplado por el gobierno de los Estados Unidos como parte del final de un largo proceso negociaciones. Obama invirtió el proceso, y de de un solo golpe, anunció que se abrirían embajadas en ambas capitales y pediría al congreso el levantamiento del “embargo”, tomando por sorpresa a los que más podían torpedear el proceso de acercamiento a Cuba, en especial a la extrema derecha cubanoamericana presente en el legislativo estadounidense.

Obama tiene la autoridad para restablecer las relaciones diplomáticas con la Isla, la Ley Helms Burton limita sus posibilidades de eliminar el bloqueo, aunque en uso de sus facultades ejecutivas el presidente norteamericano podría lograr una profunda flexibilización del bloqueo.

El anuncio el 17 de diciembre de 2014, ha sido el paso más osado y relevante de todo su mandato, por el que será recordado en el futuro.

Ninguno de los predecesores de Obama en la presidencia del país, había tenido un contexto tan favorable para tomar ese camino, aun así, Obama mostró valentía política, pues eran predecibles los fuertes ataques que debería enfrentar de ciertos sectores de la clase dominante de los Estados Unidos, de figuras prominentes del partido republicano y de la extrema derecha cubanoamericana, defensores todos del más recalcitrante status quo.

Kennedy tuvo el coraje en 1961 de reconocer el fracaso de la invasión mercenaria de Playa Girón -plan que había heredado de la administración Eisenhower- e incluso, asumir toda la responsabilidad, Obama también lo tuvo al reconocer el fracaso de la política de agresión y bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba por más de cinco décadas.

Obama desató el nudo gordiano que representaba, para poder avanzar hacia la normalización de las relaciones con Cuba, prolongar por más tiempo la situación de los héroes cubanos Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, presos injustamente en cárceles estadounidenses, y al mismo tiempo, la del ciudadano estadounidense Alan Gross, condenado en la Isla por actividades ilegales y subversivas al servicio de Estados Unidos, cuando tenía la posibilidad de satisfacer el reclamo del gobierno cubano de buscar una salida humanitaria a ambos casos.

El 14 de julio de 2009 Cuba presentó oficialmente al gobierno de los Estados Unidos una propuesta de agenda cubana, con los temas que serían claves para Cuba en un proceso de diálogo con los Estados Unidos . La agenda comprendía los siguientes puntos:

  • Liberación de los antiterroristas cubanos presos en cárceles estadounidenses.
  • Levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.
  • Exclusión de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
  • Abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”.
  • Devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo
  • Fin de la agresión radial y televisiva contra Cuba
  • Cese del financiamiento a la contrarrevolución y a la subversión interna.
  • Compensación a Cuba por los daños del bloqueo y las agresiones.
  • Restitución de los fondos congelados robados.

Variables del cambio

El escenario de inestabilidad política que pudo imaginarse Washington tras la salida de Fidel del gobierno de Cuba, no se presentó en ningún momento, pese a algunos intentos de reproducir en Cuba los eventos ocurridos en el Medio Oriente, la llamada “Primavera Árabe”.

La Revolución comenzó a salir adelante a través del proceso de actualización del modelo económico-social y la estabilidad en la Isla dio notables pruebas de perdurabilidad en el tiempo, a lo que se unió que Cuba cosechó en los subsiguientes años los mayores éxitos en el plano internacional desde 1959 y aumentó su prestigio y liderazgo: el continuo voto contra el bloqueo en naciones unidas (la mayor derrota diplomática de los Estados Unidos año tras año en ese organismo), el inicio de negociaciones con la Unión Europea, su desempeño como garante en las conversaciones de Paz en Colombia, las reuniones de la CELAC, la ALBA y el CARICOM en La Habana y el reconocimiento universal en la batalla contra el ébola, son solo algunos ejemplos. Mientras esto ocurría, Estados Unidos era cada vez más criticado por sus guerras imperiales, las torturas en Guantánamo, el bloqueo contra Cuba, entre otras atrocidades.

Un hecho importante fueron los cambios ocurridos en América Latina, desde la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez en 1998. Si en los años 60 Estados Unidos tuvo cierto éxito en su política de aislamiento a Cuba, en la primera década del siglo XXI eran los Estados Unidos quienes habían quedado aislados en la región en su política hacia Cuba, aspecto reconocido por el propio secretario de Estado, John Kerry.

Otro factor importante fue la dinámica interna en los Estados Unidos, en la que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y entre ellos, incluso, los cubanoamericanos, apoyan el levantamiento del bloqueo a Cuba y la normalización de las relaciones. Así lo mostraron una y otra vez las diferentes encuestas realizadas y divulgadas en esa nación. Nunca antes presidente estadounidense alguno tuvo un consenso interno tan favorable para modificar sustancialmente la política hacia Cuba.

En los últimos años fueron acrecentándose los pronunciamientos de tanques pensantes, del gremio agrícola, agroindustrial y petrolero, del sector de los viajes, la Cámara de Comercio, líderes religiosos, miembros del Congreso y de la sociedad civil en general a favor de la flexibilización de las regulaciones al comercio y la eliminación de las prohibiciones a los viajes. Dentro de este grupo, la gran clase empresarial estadounidense fue en el empuje hacia un enfoque pragmático en la política hacia Cuba, en momentos en que el mercado cubano se vuelve más atractivo y otros países como Rusia, China y Brasil, están teniendo las mayores ventajas.

Detrás de la decisión anunciada el 17 de diciembre por Obama, también incidió el factor geopolítico. En un momento de relativo declive de la hegemonía estadounidense en el mundo, Estados Unidos necesita replegarse hacia lo que consideran su “traspatio seguro” para ganar fuerzas que le permitan enfrentar los principales desafíos y adversarios a nivel global. El cálculo de Washington no deja de ser malévolo y todo indica que está dirigido a convertir a Venezuela en la punta del iceberg de su política agresiva hacia la región, después de eliminada la “distracción cubana”.

Destruyendo la Revolución Bolivariana, consideran se establecería el efecto dominó que revertería uno a uno los procesos revolucionarios del continente y una vez presentes en Cuba, después de establecidas las relaciones diplomáticas y económicas, su pensamiento pragmático los conduce a vaticinar que a la Isla no le quedaría otra alternativa que sucumbir dócilmente a sus pies. Máxime, cuando se acerca el cambio generacional en la dirección del país.

Importante también fue el papel de las personalidades que estuvieron detrás del anuncio del 17 de diciembre: Raúl Castro, Barack Obama, el Papa Francisco, John Kerry y los equipos negociadores de ambas naciones, que trabajaron intensamente y de manera muy profesional durante 18 meses, para alcanzar este resultado.

Primera Ronda de conversaciones

Representantes

La parte cubana estuvo representada por la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro[3].

La delegación norteamericana estuvo presidida por el subsecretario asistente del Buró para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Edward Alex Lee, quien asistió a la primera reunión del 21 de enero de 2015 donde fue abordado el tema migratorio, y la secretaria asistente de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, quien asistió a la reunión del día 22 de enero donde fue abordado el tema del restablecimiento de relaciones y temas bilaterales[4].

Agenda

Tema migratorio


El 21 de enero de 2015, las partes se concentraron en abordar el cumplimiento de los acuerdos migratorios[5][6]. La parte cubana estuvo representada por la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro[7] y la delegación de Estados Unidos estuvo presidida por el subsecretario asistente del Buró para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Edward Alex Lee.

Las diferencias sobre aspectos de las políticas migratorias no fueron obstáculos para que Cuba y Estados Unidos conversaran con fluidez y de manera respetuosa sobre el tema y evaluaran los acuerdos entre ambos países, por lo que al término de la Vigésima octava Ronda de conversaciones migratorias, ambas partes emitieron declaraciones donde reflejaron el compromiso de lograr migraciones legales, ordenadas y seguras[8].

Restablecimiento de las relaciones diplomáticas

Cumpliendo el anuncio de los presidentes de Cuba y Estados Unidos, Raúl Castro y Barack Obama, respectivamente, el 17 de diciembre de 2014, fue celebrado el día 22 de enero de 2015 el encuentro dedicado al proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas[9][10][11].

Las conversaciones se basaron en el respeto recíproco al sistema político, económico y social de ambos Estados, para tratar de establecer relaciones civilizadas entre dos países que tienen profundas diferencias, y concepciones distintas sobre diversos temas, pero que pueden convivir de manera civilizada y pacífica, reconociendo y respetando esas diferencias, e identificando oportunidades para encontrar áreas de interés común en las que ambos países puedan desarrollar una cooperación beneficiosa , para la región y para el mundo[12].

Se abordaron los principios sobre los cuales se sostendrán los nexos, y la delegación cubana enfatizó en que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en ambas capitales se basarán en los principios del derecho internacional refrendados en la Carta de las Naciones Unidas y en las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Relaciones Consulares.

El acatamiento de esos documentos, de los que ambos países son signatarios, significa el respeto recíproco al sistema político y económico de cada uno de los países y evitar cualquier tipo de injerencia en los asuntos internos de ambas naciones.

Esos principios en esencia son la igualdad soberana, el arreglo de las controversias por medios pacíficos, abstenerse a recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado, así como la igualdad de derechos, la libre determinación de los pueblos y la no intervención en los asuntos que son jurisdicción interna de los Estados.

Asimismo, como parte del intercambio, fue abordado el comportamiento a mantener por las misiones diplomáticas y las funciones que deben ejercer en correspondencia con las Convenciones de Viena.

Cuba enunció un grupo de temas dentro del proceso hacia la normalización, entre ellos, el que la Isla continúe injustamente en la lista de estados patrocinadores del terrorismo internacional, el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero y discutir las compensaciones por daños y perjuicios por una política que ha estado en vigor por más de 50 años.

Relaciones bilaterales

El 22 de enero de 2015, las delegaciones de los Estados Unidos y Cuba, sostuvieron intercambios sobre asuntos bilaterales, incluyendo áreas de cooperación en temas de interés mutuo[13].

Las delegaciones pasaron revista al estado de la cooperación en varios temas, como la seguridad aérea y de la aviación, y la respuesta a derrames de hidrocarburos. También identificaron otras áreas en las que existen potencialidades para establecer o ampliar la cooperación bilateral, como el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo y a las epidemias. Sobre esto último, la parte cubana propuso sostener un encuentro para definir las modalidades de cooperación, con vistas a enfrentar de manera efectiva y eficaz elvirus del ébola.

La delegación de Cuba reiteró la disposición de las autoridades a desarrollar intercambios con sus contrapartes estadounidenses sobre monitoreo sísmico, áreas marinas protegidas e hidrografía, participar en investigaciones conjuntas sobre especies marinas, así como establecer colaboración científica en un grupo de áreas como la protección del medio ambiente, la mitigación de los efectos del cambio climático y la prevención de desastres naturales.

Los representantes de Cuba trasladaron la disposición a discutir la delimitación de la Dona Oriental en el Golfo de México y se interesaron por los próximos pasos para la implementación de un Plan Piloto para establecer el servicio de correo postal entre los dos países.

Al abordarse temas en los que ambos países tienen diferentes concepciones, la delegación cubana expresó serias preocupaciones por la garantía y protección de los derechos humanos en Estados Unidos. Enfatizó la persistente ilegalidad de las detenciones en la Base Naval de Guantánamo y los reconocidos actos de tortura que allí se cometen contra los prisioneros; y la brutalidad y el abuso policial, cada vez más alarmantes, como en los hechos ocurridos recientemente en Ferguson y Nueva York, que evidencian el incremento del racismo y la discriminación racial. De igual forma, recordó el patrón racial diferenciado en la ejecución de la pena de muerte en ese país, que se aplica en su mayoría a afroamericanos, latinos, integrantes de otras minorías, enfermos y menores. Además, manifestaron preocupación por la desigualdad salarial en Estados Unidos, donde las mujeres perciben 25% menos salario que los hombres por igual trabajo, así como por el trabajo infantil y las limitaciones al ejercicio de las libertades sindicales y de negociación colectiva, entre otras situaciones.

La parte cubana propuso sostener un diálogo respetuoso y sobre bases de reciprocidad acerca de esta materia en el futuro, a partir de las experiencias positivas alcanzadas en Cuba en el disfrute de los derechos humanos y de la contribución a la mejoría de estos derechos en muchos países del mundo.

Segunda ronda de conversaciones

La segunda ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas tuvo lugar el 27 de febrero de 2015, en el Salón George C. Marshall Center, del Departamento de Estado en Washington, una salita pequeña, sin el lujo del Salón de Tratados, donde en julio de 2005 Condoleezza Rice, ex Secretaria de Estado de George W. Bush, nombró a Caleb McCarry, pro-cónsul de Cuba[14].

La delegación cubana estuvo encabezada por Josefina Vidal Ferreiro, directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores[15], mientras que la secretaria de Estado adjunta de EE.UU. para Latinoamérica, Roberta Jacobson, lideró la representación de Washington[16].

Declaraciones previas a las conversaciones

Estados Unidos

El 25 de febrero, Jen Psaki, portavoz del Departamento de Estado declaró en el habitual briefing con la prensa[17]:


  • Nos centraremos exclusivamente en la restauración de las relaciones diplomáticas: abrir las embajadas en ambos países. Creo que ambas partes tienen interés en que suceda lo más rápido posible, a partir de lo que nuestros presidentes han anunciado.
  • Ambas partes estarían encantadas si pudiéramos tener todo a tiempo para la Cumbre de las Américas. Pero eso depende de cómo nuestros colegas vengan a las conversaciones y si se sienten cómodos con lo que necesitamos para abrir una embajada de la manera en que lo hacemos en todo el mundo.
  • El proceso de revisión para eliminar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y la restauración de las relaciones diplomáticas son procesos independientes. Trabajamos y avanzamos en ambos, pero no están necesariamente vinculados.
  • Hoy viernes analizaremos las funciones de los diplomáticos y la forma en que nuestra embajadas operarán, a partir de lo previsto en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Relaciones Consulares.
  • Interactuar con el pueblo cubano a través de una embajada completamente operacional y con el Gobierno de Cuba mediante relaciones diplomáticas plenas, es una forma más efectiva de contribuir al tema de los derechos humanos que como lo habíamos hecho hasta hoy.

Dificultades financieras de la Sección de Intereses de Cuba en Washington:

  • Cuba es el país más sancionado por los Estados Unidos en temas económicos. En esas circunstancias, nuestros bancos se han vuelto muy cuidadosos a la hora de relacionarse con la Isla. Creo que nadie en el gobierno de Estados Unidos pueda garantizar ni ofrecer salvoconducto a Cuba o a algún banco para que se involucren en relaciones financieras.

Cuba

El 26 de febrero, Josefina Vidal, ofreció a la prensa la siguiente declaración[18]:


  • Cuba espera respuestas a varios asuntos sin solucionar: Revisar la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo internacional, y buscar una solución a la situación bancaria de su misión en Washington, que no puede acceder a estos servicios vitales hace más de un año.
  • Las futuras embajadas deben rejirse por los principios del derecho internacional refrendados en la Carta de las Naciones Unidas y en las obligaciones emanadas de las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplo­máticas y Relaciones Consulares.
  • Cuba viene con el mismo espíritu constructivo de la ronda anterior.
  • A diferencia de las citas en la capital cubana, la segunda ronda de conversaciones tratará exclusivamente sobre el tema del restablecimiento de los nexos diplomáticos y la apertura de embajadas.
  • Trae unas propuestas para la concreción de un diálogo bilateral sobre derechos humanos, un tema sobre el que Cuba tiene muchas cosas que mostrar.
  • La delegación cubana se reunirá con personalidades que históricamente han manifestado su interés en la mejoría de los nexos entre La Habana y Washington.

Resultados

La reunión se desarrolló en un clima profesional, respetuoso y constructivo.

Los representantes cubanos reiteraron la importancia de solucionar un grupo de temas, que permitan crear el contexto apropiado para restablecer las relaciones diplomáticas y abrir Embajadas en ambas capitales, en particular, la exclusión de Cuba de la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo internacional” y la prestación de servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, que durante más de un año había carecido de un banco para realizar sus operaciones, debido al bloqueo y a la designación de Cuba como país que auspicia el terrorismo internacional[19].

Asimismo, la delegación cubana insistió en la necesidad de garantizar la observancia de los principios del Derecho Internacional y de las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares, que deberán ser la base de las futuras relaciones diplomáticas y del funcionamiento de las respectivas Embajadas. Específicamente, se hizo énfasis en el cumplimiento de las normas referidas a las funciones de las misiones diplomáticas, al comportamiento de su personal, al respeto de las leyes nacionales y a la no intervención en los asuntos internos de los Estados.

Por otro lado se precisaron detalles sobre las visitas y encuentros técnicos bilaterales que tendrían lugar en Cuba sobre temas como aviación civil, trata de personas, telecomunicaciones, prevención al fraude migratorio y cambios en las regulaciones que modifican la implementación del bloqueo.

Durante el intercambio, la parte cubana ratificó la disposición a continuar el diálogo y avanzar en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sobre bases de respeto, igualdad soberana y reciprocidad.

Reunión de seguimiento

La ronda tuvo lugar el 16 de marzo de 2015 en La Habana, Cuba. El encuentro entre ambas delegaciones estuvo presidida por la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro y la secretaria asistente para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Roberta Jacobson.

Durante el encuentro, las delegaciones intercambiaron sobre temas relacionados con el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, en correspondencia con la comunicación que ambas partes acordaron mantener tras la celebración de la segunda ronda de conversaciones realizada el 27 de febrero de 2015, en Washington[22][23].

Derechos humanos

El diálogo bilateral Cuba - Estados Unidos sobre derechos humanos tuvo lugar el 31 de marzo de 2015, en la sede del Departamento de Estado en Washington[24]. El diálogo fue resultado de una propuesta cubana hecha en julio del 2014, que fue reiterada en enero del 2015 y aceptada por las autoridades estadounidenses en el marco del acercamiento anunciado el 17 de diciembre por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama[25].

La delegación oficial de Cuba estuvo encabezada por Pedro Luis Pedroso Cuesta, subdirector general de Asuntos Multilaterales y Derecho In­ternacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, y la representación estadounidense estuvo liderada por el secretario de Estado adjunto para Democracia, Derechos Hu­manos y Trabajo del Departamento de Estado, Tom Malinowski[26].

Resultados

Las conversaciones se desarrollaron sobre bases recíprocas, sin condicionamientos ni trato discriminatorio y en pleno respeto a la igualdad soberana, la independencia y la no injerencia en los asuntos internos de las partes

El diálogo abarcó temas de interés para ambas países y en ese contexto Cuba expuso sus logros en la promoción y protección de todos los derechos humanos, no solo de su pueblo, sino también de pueblos de numerosas naciones del mundo con las que ha cooperado en esferas como la salud y la educación.

La delegación cubana enfatizó en la necesidad de observar un balance adecuado entre las cuestiones del ámbito de los derechos civiles y políticos y los derechos económicos, sociales y culturales.

Al mismo tiempo, fue aborada la situación de los derechos humanos en los Estados Unidos y en otros lugares en los que ese país tiene una incidencia directa. La delegación cubana trasladó sus profundas preocupaciones en relación con la garantía y protección de los derechos humanos en los EE.UU. En particular, enfatizó su preocupación por la agudización de la brutalidad y abuso policial con un patrón discriminatorio y las limitaciones al ejercicio de los derechos labores y las libertades sindicales reconocidas internacionalmente. Asimismo, Cuba subrayó las violaciones de derechos humanos en la llamada lucha contra el terrorismo, incluida la tortura, las ejecuciones extrajudiciales con uso de drones y el espionaje y vigilancia extraterritorial[27].

Se discutieron las bases metodológicas para eventuales rondas futuras de conversaciones y discusiones sobre temas de Derechos Humanos entre ambos países. También se abordaron algunos temas sustantivos que serían de interés para ambas partes tratar en dichas eventuales rondas futuras de conversaciones[28].

Se ratificó que existen diferencias entre ambos países en el abordaje del tema de los derechos humanos, tanto desde el punto de vista nacional o cómo se protegen y promueven los Derechos Humanos en los respectivos países, como su tratamiento en el ámbito internacional, en los foros multilaterales que abordan estos temas.

Tercera ronda de conversaciones

La tercera ronda de conversaciones sobre el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas tuvo lugar los días 21 y 22 de mayo de 2015 en Washington. Las delegaciones estuvieron presididas, como las anteriores, por Josefina Vidal Ferreiro, directora general de Estados Unidos del Minrex, y Roberta Jacobson, secretaria de Estado Adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental.[29][30].

En esta ronda, las delegaciones de Cuba y Estados Unidos intercambiaron sobre aspectos relativos a las relaciones diplomáticas y al comportamiento de sus funcionarios en ambas capitales. Se discutió lo relativo al funcionamiento de las sedes diplomáticas, y se logró una interpretación y un entendimiento común de lo que plantea la Convención de Viena sobre bases sólidas, seguras y aceptadas por ambas partes[31][32].

Por su parte, Cuba insistió en la observancia de los principios del derecho internacional, refrendados en la Carta de las Naciones Unidas y de las normas establecidas por las Convenciones de Viena sobre las relaciones diplomáticas y consulares.

Resultados

La representación cubana reconoció la justa decisión del presidente Obama de excluir a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, en la que nunca debió haber estado[33].

Las conversaciones se desarrollaron después de que el gobierno de EE.UU., en cumplimiento de sus obligaciones jurídicas internacionales recogidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, concedió una licencia a un banco para reanudar los servicios bancarios a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, en las condiciones del bloqueo financiero en vigor.

Ambas delegaciones acordaron continuar los intercambios sobre aspectos relativos al funcionamiento de las misiones diplomáticas.

Durante la ronda, la delegación cubana ratificó su voluntad de abordar temas sustantivos de la agenda bilateral, entre otros, el cese del bloqueo, que permitan avanzar hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sobre bases de respeto, igualdad soberana y reciprocidad, una vez restablecidas las relaciones diplomáticas.

Proyecto de Ley prohibe financiación de embajadas u oficinas diplomáticas

El 2 de junio de 2015 fue divulgado un proyecto de ley en la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes de Estados Unidos prohibiendo la financiación a una embajada u otras oficinas diplomáticas de Estados Unidos en Cuba. La medida prohíbe los fondos para cualquier representación creada en Cuba después del anuncio del presidente Barack Obama en diciembre de 2015 sobre la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. El proyecto también restringe los fondos para facilitar la apertura de una embajada de La Habana en Estados Unidos, incrementa la asistencia a “iniciativas democráticas” -conocidas como “cambio de régimen”- y medios internacionales en Cuba y provee instrucciones al Departamento de Estado para rechazar visados a miembros del Ejército y del Partido Comunista cubano[34].

Restablecimiento de relaciones y apertura de embajadas

El 1 de julio de 2015, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz y el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama intercambiaron cartas mediante las cuales confirmaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir misiones diplomáticas permanentes en las respectivas capitales, a partir del 20 de julio de 2015[35].

El ministro interino de Relaciones Exteriores, Marcelino Medina González, recibió el 1 de julio en la sede de la Cancillería cubana al jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, Sr. Jeffrey DeLaurentis, quien le entregó la carta del presidente Barack Obama[36] dirigida a Raúl Castro Ruz[37], por su parte, el jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, José Ramón Cabañas Rodríguez, fue recibido en el Departamento de Estado por el secretario de Estado interino Anthony Blinken, a quien hizo entrega de la carta del General de Ejército Raúl Castro Ruz[38], dirigida al presidente Barack Obama[39].

Al formalizar este paso, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basadas en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, en particular, las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares.

El Gobierno de Cuba tomó la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberanía, invariablemente comprometido con sus ideales de independencia y justicia social, y de solidaridad con las causas justas del mundo.

Con este pasó, concluyó la primera etapa de un largo y complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales, como parte del cual habría que solucionar un grupo de asuntos derivados de políticas del pasado, aún vigentes, que afectan al pueblo y a la nación cubana.

Las nuevas relaciones deben cimentarse en el respeto absoluto a la independencia y soberanía cubana; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional.

El Gobierno de Cuba reiteró la disposición a mantener un diálogo respetuoso con el Gobierno de los Estados Unidos y a desarrollar relaciones de convivencia civilizada, basadas en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de beneficio mutuo.

En un comunicado emitido por el Departamento de Estado el 6 de julio de 2015, Estados Unidos confirmó la designación de Jeffrey DeLaurentis como encargado de negocios interino en la nueva embajada estadunidense en La Habana, a partir del 20 de julio[40].

DeLaurentis se desempeñó desde agosto de 2014 como jefe de la Sección de Intereses en Cuba, manteniendo el cargo de más alto nivel en la nueva legación. Según el comunicado, la representación de Estados Unidos en Cuba mantendría las funciones que desempeña la Sección de Intereses, incluidos servicios consulares, operación de la cartera política y económica, implementación de programas de diplomacia pública y respeto a los derechos humanos.

Apertura de embajadas

El 20 de julio de 2015 quedaron oficialmente restablecidas las re­la­ciones entre ambos países y la Sección de Intereses de Cuba en Washington (SICW) se convirtió en Embajada, en el caso de Cuba, la ceremonia oficial de reapertura se realizó el mis­mo día 20 en horas de la mañana, con una ceremonia “so­lemne y breve”[41].

La delegación nacional que asistió al evento estuvo encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores y miembro del Buró Político del Par­tido, Bruno Rodríguez Parrilla, el primer canciller cubano que realiza una visita oficial a Estados Unidos en más de medio siglo, quien pronunció el Discurso[42] en la ceremonia de reapertura de la Embajada.

A la ceremonia en la Calle 16 número 2630 en el barrio Adams Morgan, don­de está enclavada la casa que funcionó como em­ba­jada y luego como Sección de In­tereses cubana, asistieron miembros del Parlamento, ex diplomáticos cubanos y representantes del sector cultural, las ciencias, la salud, el deporte, el campesinado, las organizaciones de masas y el Consejo de Iglesias de Cuba. La misión cubana también invitó a cerca de medio millar de personas que trabajaron a lo largo de todos estos años para mejorar la relación entre los dos países, representantes de la comunidad cubana en EEUU, miembros del Congreso, de organizaciones no gubernamentales, empresarios, académicos, expertos vinculados a “Think tank” (tanques pensantes), líderes religiosos y grupos de solidaridad con Cuba[43].

Poco menos de un mes después, el 14 de agosto de 2015, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry viajó a La Habana para izar la bandera norteamericana y dejar oficialmente inaugurada la sede diplomática de su país en Cuba. Kerry viajó a la Isla acompañado por 20 personalidades de la política y el gobierno de su país, además de un grupo de empresarios y representantes de la comunidad cubano-estadounidense[44].

Entre los asistentes se encontraban Roberta Ja­cobson, Subsecretaria de Asuntos del Hemisferio Occidental y quien encabezó por la parte estadounidense las negociaciones con el Gobierno cubano desde el 17 de diciembre, y Bruce Andrews, Secretario Adjunto del De­partamento de Comercio, Barbara Lee, representante del Congreso; Patrick Leahy, senador demócrata y presidente pro témpore de la Cámara Alta; la senadora demócrata Amy Klobuchar y el senador republicano, Jeff Flake, entre otros importantes legisladores[45].

De la misma manera estuvieron presentes Marcos Feierstein, director jefe del Consejo de Seguridad; Jonathan Finer, jefe de Gabinete del Secretario de Estado, entre otros funcionarios.

En representación del gobierno cubano, asistió una delegación encabezada por la Directora General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro.

La ceremonia se inició con un preludio musical y las palabras de Jeffrey DeLaurentis, el embajador de Estados Unidos en Cuba, luego Richard Blanco interpretó el poema Matters of the sea. Se escuchó el Himno Nacional de Cuba y John Kerry ocupó el podio para pronunciar un discurso. El acto finalizó con el izamiento de la bandera y el Himno Nacional de Estados Unidos[46].

Embajada cubana

La casona es calificada por el Registro Nacional de Plazas históricas de Estados Unidos como “una de las residencias más imponentes y enigmáticas” de la capital estadounidense[47].

El conjunto arquitectónico de tres pisos en piedra caliza sobresale por su imponente fachada con dos torres, pero sobre todo por la escalinata interior de mármol rematada por una cúpula con un bello vitral.

En la planta principal de la construcción, seis puertas laterales conducen a oficinas y sobre cada una de ellas, está el escudo de las seis provincias en que estaba dividida Cuba en la época en que se construyó la mansión.

Estas provincias son Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Camagüey y Oriente, cuya silueta recuerda las casonas del aristocrático barrio habanero del Vedado.

La Legación de Cuba en Washington fue convertida en embajada en 1923, en la epoca de la administración del entonces presidente cubano Alfredo Zayas (1921-1925). El edificio estuvo cerrado por un breve tiempo al romperse relaciones tras el golpe de Estado de Fulgencio Batista (1940-1944, 1952-1959) en 1952.

Funcionó como misión diplomática hasta el 3 de enero de 1961, cuando Washington decidió romper los lazos con el naciente gobierno revolucionario.

Embajada de Estados Unidos

El edificio de la embajada de los Estados Unidos cuenta con siete pisos y fue construido en 1953 con ese propósito y cerró en 1961, cuando Estados Unidos rompió relaciones con La Habana.

Encuentro Bruno Rodríguez-John Kerry

Los ministros de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, y de Estados Unidos, John Kerry, sostuvieron un encuentro el 20 de julio de 2015 en la sede del Departamento de Estado de Estados Unidos[48].

Los jefes de la diplomacia cubana y estadounidense abordaron el estado de las relaciones entre los dos países y los avances logrado desde los anuncios del 17 de diciembre de 2014, incluyendo la salida de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, el encuentro histórico entre el presidente Raúl Castro y el presidente Barack Obama, la ampliación de los intercambios oficiales sobre temas de interés común, y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las Embajadas.

Al reconocer los llamados del presidente Obama al Congreso para que elimine definitivamente el bloqueo y la adopción de medidas que modifican la aplicación de algunos aspectos de esta política, el ministro cubano insistió en que su levantamiento total es esencial como parte del proceso hacia la normalización de las relaciones, junto a la solución de otros problemas acumulados a lo largo de más de 50 años. Recalcó, además, que entretanto el Presidente de los Estados Unidos puede continuar dando pasos, en virtud de sus prerrogativas ejecutivas, para contribuir significativamente al desmantelamiento del bloqueo.

El Ministro cubano reiteró la voluntad del gobierno cubano de avanzar en la normalización de las relaciones con los Estados Unidos, sobre bases de respeto, igualdad y reciprocidad, y sin menoscabo a la independencia y soberanía de Cuba.

Ambas partes ratificaron su interés en normalizar los vínculos bilaterales, reconociendo que este sería un largo y complejo proceso, que demandará la voluntad de los dos países.

Comisión Bilateral Cuba-EEUU

Primera reunión

La primera reunión bilateral sesionó el 11 de septiembre de 2015 en La Habana, Cuba, y estuvo presidida por el subsecretario adjunto del Departamento de Estado, Edward Alex Lee, y por la directora general de la Cancillería de Cuba para EEUU, Josefina Vidal Ferreiro[49].

Resultados

Las delegaciones acordaron las funciones y el alcance de la labor de la Comisión Bilateral, así como la periodicidad de los posteriores encuentros. También definieron los objetivos y los resultados esperados en el trabajo de la Comisión[50].

Los representantes de Cuba y los Estados Unidos determinaron la agenda de temas a discutir, que abarca el establecimiento de mecanismos de cooperación en nuevas áreas de beneficio mutuo, como son la protección del medio ambiente y la prevención de desastres naturales, la salud, la aviación civil, y la aplicación y cumplimiento de la ley, incluyendo el enfrentamiento al tráfico de drogas y de personas y a los delitos transnacionales.

Igualmente, la agenda comprende el desarrollo del diálogo sobre asuntos de interés bilateral, incluyendo aquellos en los que los dos países tienen diferentes concepciones como la trata de personas y los derechos humanos, así como otros de carácter multilateral, como el cambio climático y el enfrentamiento a epidemias, pandemias y otras amenazas a la salud mundial.

Formará parte de la agenda, asimismo, la búsqueda de solución a problemas pendientes en las relaciones bilaterales, como las compensaciones por los daños humanos y económicos causados al pueblo cubano por las políticas aplicadas por distintos gobiernos de los Estados Unidos a lo largo de más de 50 años y por propiedades norteamericanas nacionalizadas en Cuba. También se discutió lo referido a la protección de marcas y patentes.

Segunda reunión

La segunda reunión bilateral sesionó el 10 de noviembre de 2015. Las delegaciones de las dos naciones estuvieron presididas por la directora general de EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro, y por el subsecretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Edward Alex Lee, respectivamente[51].

Reunión

En el encuentro fueron revisados la agenda de temas acordada durante la primera reunión de la Comisión, los resultados obtenidos en los meses siguientes, y los asuntos pendientes de solución.

En el encuentro fueron examinados los pasos que darían resultados a corto plazo, como los vuelos regulares, el restablecimiento del correo postal directo entre Cuba y Estados Unidos, la protección del medio ambiente y el enfrentamiento al narcotráfico[52].

La parte cubana insistió como tema prioritario en la necesidad del levantamiento del bloqueo, que continúa afectando al pueblo cubano y a las operaciones y los vínculos de Cuba con terceros países por su alcance extraterritorial, y obstaculiza el desarrollo de relaciones económico-comerciales normales con los Estados Unidos, así como la eliminación de esta política que es esencial para la normalización de las relaciones, junto a la solución de otros problemas pendientes que son lesivos a la soberanía de Cuba, como la ocupación ilegal de una porción del territorio cubano por la Base Naval en Guantánamo, y la continuidad de las transmisiones radiales y televisivas ilegales de los Estados Unidos hacia Cuba, y de los programas de desestabilización y subversión del orden constitucional cubano[53].

Se acordó continuar los intercambios sobre derechos hu­manos que iniciaron en marzo de 2015, igualmente sobre bases de igualdad y reciprocidad.

Se evaluó la posibilidad de nuevos contactos sobre temas de interés bilateral y multilateral en áreas ya exploradas como la seguridad marítimo-portuaria, aplicación y cumplimiento de la ley y cambio climático. Además se programaron nuevos diálogos sobre el tema mi­gratorio y la trata de personas.

La Comisión Bilateral definió los nuevos pasos que ambas partes darán en los meses posteriores, como posibles acuerdos de beneficio mutuo, encuentros técnicos en áreas de interés común, intercambios sobre temas de interés bilateral y multilateral, y visitas de alto nivel, entre otros, como parte del proceso hacia la normalización de las relaciones.

Reunión del diálogo entre agencias de aplicación y cumplimiento de la ley de Cuba y los Estados Unidos

Primera reunión

El 9 de noviembre de 2015 tuvo tendrá lugar en Washington la primera reunión del diálogo bilateral sobre aplicación y cumplimiento de la ley entre agencias gubernamentales de ambos países, con el objetivo de incrementar la cooperación en estas áreas, asociadas a la seguridad de las dos naciones[54].

La parte cubana estuvo copresidida por Abel E. González Santamaría, viceasesor de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional y Yuri Gala López, Director de Temas Bilaterales de la Dirección General de los EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores. Por Estados Unidos lo hicieron el subsecretario asistente del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado y por el vicefiscal general asistente de la División Criminal del Departamento de Justicia de EE.UU., Bruce Swartz.

Ambas delegaciones estuvieron integradas por una amplia representación de agencias de aplicación y cumplimiento de la ley, que en el caso de los EE.UU. están subordinadas al Departamento de Justicia y Departamento de Seguridad Interna, y en el de Cuba al Ministerio del Interior, la Fiscalía General y la Aduana General de la República.

Resultados

Los representantes de ambos países coincidieron en la importancia de avanzar en la cooperación y en el establecimiento de mecanismos para el enfrentamiento al terrorismo, tráfico de drogas, ciberseguridad, tráfico y trata de personas, lavado de dinero, contrabando y otros delitos transnacionales. Asimismo, abordaron otros temas, incluyendo el de los prófugos de la justicia cubana y estadounidense.

Ambas partes acordaron darle continuidad a este diálogo y concretar encuentros técnicos entre las agencias de aplicación y cumplimiento de la ley de ambos países para materializar la cooperación bilateral.

Referencias