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Tertulia literaria

Tertulia literaria
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Concepto:Actividad cultural y educativa que de forma habitual realizan personas que se reunen para conversar acerca de temas de literarios. Esta actividad estimula la adquisición de hábitos de lectura y participación.

Tertulia literaria. Actividad cultural y educativa que habitualmente realizan personas interesadas en temas literarios. A través de ellas se establece una conversación amigable sobre la literatura. Es un espacio que favorece la charla compartida, abierta y desahogada; donde todas las opiniones son importantes y todo el grupo se enriquece de las diferentes impresiones y aportaciones basadas en valores democráticos e igualitarios. Es una vía esencial para la educación en valores. Desarrolla habilidades sociales como la lectura, la expresión, el respeto a las opiniones de los demás.

Los libros para leer y comentar en la tertulia se proponen por los propios contertulios.

Origen y evolución

Sus inicios se asocian con Tertuliano natural de Cartago, hoy Túnez. Famoso Padre de Iglesia en el siglo III el cual se destacó por su dominio de la oratoria.

En el siglo XVII los espectadores más cultos que se sentaban en cierta parte del teatro, para escuchar con sosiego las funciones, comenzaron a reunirse para leer, comentar o citar a Tertuliano. Así se le llamó tertulia a esta parte del teatro o como nombre de los cenáculos más o menos eruditos. Con el devenir del tiempo, se llamó tertulia a todas las reuniones literarias y hasta cuando las personas simplemente se reúnen para conversar y distraerse en ambiente sano y bullicioso. También se le llamó tertulianos o contertulios a las personas que participan.

Tertuliano de Cartago

Las tertulias se hacían en espacios cerrados y eran bien selectivas. En Francia desde el siglo XVII se reunía la burguesía en sus salones para manifestar sus ideas políticas. Después comenzaron a reunirse los enciclopedistas.

Una de las reuniones más exquisitas fue la del Salón de la cubana María de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo (Condesa de Merlín), una joven casada con el Conde de Merlín, Capitán de la Guardia Real Francesa, quien vivió en Paris desde 1813. A su tertulia asistían importantes artistas, poetas y literatos de la época.

Víctor Hugo, anfitrión de su tertulia, utilizaba para ello el Salón Rojo de su casa de Notre Dame des Champs. En él reinaba su palabra y cautivó a intelectuales como Lamartine, Vigny, Saint Beuve, Dumas, Musset, Balzac, Delacroix, entre otros.

En España, la primera tertulia fue en la fonda San Sebastián, en el año 1765. En ella se debatía sobre el teatro clásico español. También se destacó la tertulia del Café Pombo, en Madrid, lugar muy famoso, donde se respiraba un aire de intelectualidad y talento, el cual no podía dejar de visitarlo todo artista o escritor que residiera o pasara por España. También fueron famosas las veladas en El Gran Café, de Madrid, donde se realizaban unas ostentosas peñas de jóvenes escritores.

Tertulia literaria en Cuba

Cuba posee gran experiencia en la realización de tertulias literarias. Sus orígenes se remontan a 1830 en la ciudad de Matanzas. Su iniciador fue el poeta Domingo Del Monte. Después siguieron en La Habana, donde Del Monte, al casarse en l834 con María Rosa de Aldama, hija del rico terrateniente don Domingo de Aldama y Arechaga, estableció su residencia y animó con más tesón sus tertulias, que entonces se celebran en el Palacio de Aldama. En ellas se leyó y se alentó cuanto se produjo en Cuba de algún valor literario por aquellos años.

Fue una época resplandeciente. A través de esos encuentros llegó a Cuba el movimiento ideológico y estético del Romanticismo.

A las tertulias delmontinas asistían importantes figuras de las letras cubanas como: José María Heredia, Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido), José Jacinto Milanés, Gertrudis Gómez de Avellaneda; Felipe Poey, el Conde de Pozos Dulces, José Victoriano Betancourt, Cirilo Villaverde, entre otros.

Siguiendo el ejemplo de Del Monte, Nicolás Azcárate y Escobedo en l865 animó en su casa de Guanabacoa, cuna de grandes figuras de la cultura cubana, las llamadas por él “Noches Literarias”, a las cuales asistían poetas, escritores, músicos y hombres de ciencia. Allí se recitan versos e incluso se representan obras teatrales del propio Azcárate. A ellas asistieron destacadas personalidades literarias cubanas, Felipe Poey, Rafael María de Mendive, Juan Clemente Zenea, Enrique Piñeyro, Antonio y Federico Sellén, entre otros.

Domingo del Monte

Por primera vez se le da participación a la mujer representada por las poetisas Luisa Pérez de Zambrana y Julia Pérez Montes de Oca.

En l866 publicó en dos tomos las mejores producciones allí cultivadas bajo el título: “Noches literarias en casa de don Nicolás Ascárate”.
En este período y hasta bien entrado el siglo XX funcionaron otras tertulias como la que se fundó en l862 en la Acera del Louvre con el nombre Los Tacos del Louvre y funcionaba en la esquina de San Rafael esquina a Consulado. También la tertulia de Esteban Borrero Echeverría, quien las realizaba en su casona de Puentes Grandes, junto a las aguas del río Almendares. Allí presidían sus hijas Juana Borrero y Dulce María Borrero. A ellas concurría, entre otros, Julián del Casal.

Otra tertulia célebre fue la que se realizaba en la casa de Luis A .Baralt, donde se organizaban tertulias literarias que posteriormente se trasladaron para el Teatro Jané, cito en Dragones y Zulueta.

De 1891 a 1935 en un saloncillo del Teatro Alhambra, se celebraba una de las tertulias más famosas en Cuba y en el extranjero, animadas por Federico Villoch y Gustavo Robreño. Antes de ser publicadas en las revistas y periódicos, allí se adelantaban las noticias sensacionales de la farándula habanera. Participaron figuras relevantes de las letras españolas como Vicente Blasco Ibáñez, Ramón del Valle Inclán, Federico García Lorca y Jacinto Benavente.

En 1931 el polígrafo Fernando Ortiz animó una tertulia literaria en el Hotel Ambos Mundos, donde fue figura aglutinante Emilio Roig de Leuchsenring. El sitio definitivo hasta 1935 fue el café Ambos Mundos, el roof de Obispo y Mercaderes.

En una de ellas, en 1935, presidida por Fernando Ortiz surgió la idea de celebrar los congresos de historia y fundar la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales.

El Teatro Martí fue sede en los años 19201921 de una tertulia que acogió a importantes intelectuales de aquella etapa, encabezada por Rubén Martínez Villena. Él la llamó “Peña heterogénea y rebelde de la terraza del Martï”. A ella asistían, entre otros, José Zacarías Tallet, Enrique Serpa, Juan Marinello y Regino Pedroso.

Todas estas tertulias han sido representativas de su importancia en el movimiento cultural cubano del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX.

Objetivos actuales

En la actualidad se rescata esta hermosa tradición pero con un nuevo sentido, no elitista, sino de inclusión social, acercando la comunidad a la cultura literaria y el arte en general. Entre sus objetivos se encuentran:

  • Propiciar un espacio para el encuentro de personas interesadas en intercambiar opiniones acerca de temas literarios.
  • Favorecer el uso del tiempo libre en actividades sanas que enriquezcan la cultura espiritual de los tertulianos.
  • Incentivar la apreciación y la creación literaria.
  • Desarrollar hábitos lectores.
  • Estimular la investigación literaria.
  • Promover la cultura.

Cómo desarrollar la actividad

Estas actividades tienen que ser abiertas y admitir a todo tipo de lector. El papel principal corresponde a los lectores. Cada lector puede expresar sus impresiones sobre lo leído durante un período determinado. Generalmente se invita a participar activamente en ellas a lectores que tienen determinadas características afines, con el objetivo de que uno de ellos se interese por leer las obras comentadas por los demás.

La planificación debe incluir la invitación personal y directa a lectores que, por el desarrollo alcanzado en sus hábitos de lectura, sean capaces, con sus comentarios, de interesar a otros en las obras leídas por ellos.

El papel del coordinador

Consiste en:

  • Invitar a los participantes para que expresen sus opiniones sobre las obras leídas que hayan sido de su preferencia.
  • Servir de moderador dando la palabra a quienes quieran intervenir para comentar o preguntar.
  • Al final de la actividad, a manera de conclusión, se debe resaltar la importancia de que cada lector conozca por si mismo las obras comentadas por los distintos participantes, e invitarles a consultarlas.

La tertulia de lectores puede adoptar como variante la estructura de un panel. En este caso no intervienen en la actividad todos los asistentes, sino un grupo de lectores seleccionados que intercambia ante el resto del auditorio las opiniones sobre las obras leídas por ellos o el resultado de investigaciones realizadas en torno a la lectura o autores literarios.

Fuentes