Mujeres holguineras en el Ejército Rebelde
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Mujeres holguineras en el Ejército Rebelde. La historia de las luchas libertarias en Holguín registra el nombre de valerosas mujeres que, contra todo riesgo, no solo acompañaron a los hombres en su bregar, sino estuvieron a su altura. Las féminas del siglo XX siguieron los paradigmáticos ejemplos de las mujeres que se incorporaron al ejército libertador y no dudaron en integrarse a la lucha definitiva del país, cuando la asonada golpista del 10 de marzo de 1952 cerró las posibilidades democráticas. Primero, una labor callada y de auxilio en la clandestinidad, para luego incorporarse a la vida de campaña, a la guerrilla, tanto en la Sierra Maestra, como en el teatro de operaciones militares en territorios del II Frente Oriental y IV Frentes orientales.
Sumario
Holguineras en la guerrilla
En el vasto territorio de operaciones guerrilleras, que ocupó la zona de Oriente, constan 100 mujeres de la provincia, como miembros del Ejército Rebelde, de ellas, 16 ostentan la doble condición de combatientes de la clandestinidad y del Ejército Rebelde.
La integración por columnas fue como sigue:
- Columna 1 José Martí 3
- Columna 3 Mario Muñoz 3
- Columna 6 Juan Manuel Ameijeiras 6
- Columna 12 Simón Bolívar 3
- Columna 14 Juan Manuel Márquez 35
- Columna 16 Enrique Hart 12
- Columna 17 Abel Santamaría 10
- Columna 18 Antonio López Fernández 5
- Columna 19 José Tey 22
- Columna 20 Gustavo Fraga 1
- Total 100[1]
En esta estadística están contenidas las fallecidas, no así todas las que actualmente residen fuera de la provincia, aunque, por las entrevistas realizadas, la cifra total no debe rebasar las 120 mujeres. El grueso de las combatientes se integró a la lucha clandestina, figuran en esta condición 206 mujeres, quienes arriesgaron todo desde el terreno enemigo para colaborar con la lucha guerrillera. Con certeza, es una cifra superior, pues cuántas mujeres dieron un mensaje, orientaron un combatiente, saciaron la sed del guerrillero, ocultaron un bono, un arma, una información, y sin embargo, han silenciado su hazaña por creerla mínima. Probablemente, esta fue una de las tareas más riesgosas e importantes, sobre todo en la ciudad y los barrios de Holguín, donde la represión descabezó varias veces la dirección del Movimiento Revolucionario.
Del total de mujeres que integraron las filas guerrilleras, en los diferentes frentes, muy pocas ocuparon cargos importantes y participaron en combates. Entre ellas, se encuentran Las Marianas, quienes, aunque ninguna de Holguín, bajaron desde la Sierra con el pelotón 3 que, al mando de Eddy Suñol, formarían parte del IV Frente Oriental Simón Bolívar. De ellas Isabel Rielo alcanzaría los grados de Teniente durante la guerra, y Dersa Puebla (Teté) sería la única mujer con los grados de General en la historia de Cuba.
Una mujer muy humilde, perteneciente a la columna 19, Juana Vilma Brunet Céspedes, de Sagua de Tánamo, se incorporó a la lucha guerrillera a finales de marzo de 1958 y llegó a alcanzar el grado de sargento en el campamento El Lirial. Enma Rosa Chuy Arnau, aunque oriunda de San Luis, trabajaba como maestra en la zona de Mayarí, donde inició su vida revolucionaria, participó en la toma del entonces central Preston, Guatemala, en vísperas de la huelga del 9 de abril, a partir de entonces fue obligatorio el camino a la Sierra, a donde colaboró con la organización de las actividades de educación entre las tropas rebeldes y la población campesina del II Frente Oriental, allí alcanzó, en poco tiempo, los grados de cabo. Ambas, fallecieron en accidentes durante la guerra, más su quehacer en la lucha clandestina y en la guerrilla está por estudiarse con profundidad.
Cuando observamos la proporción de hombres y mujeres por columnas, salta que, naturalmente, es desbalanceada. Por ejemplo, en el IV Frente Oriental, los destacamentos, conocidos históricamente como pelotones de la columna 14, el 1 y 2 bajo el mando de los Capitanes Orlando Lara Batista, Cristino Naranjo Vázquez y Arsenio García Dávila; el pelotón tres bajo el mando de Eddy Suñol tuvieron un total de 465 combatientes, de ellos 35 eran mujeres, es decir el 0.7 %. En la columna 32 José Antonio Echeverría, no hubo convivencia de la mujer. Lo cual estuvo determinado por la misión de esta tropa comandada por Delio Gómez Ochoa, jefe del IV Frente. Esta columna era móvil, de coordinación entre las demás que componían el frente, sus hombres no rebasaron la cifra de 65, con características de escolta, llega a la zona de Holguín en los primeros días de noviembre cuando las demás columnas se encuentran asentadas. En la columna 12 solo tres mujeres holguineras participaron, al decir de una testimoniante, Lalo Sardiñas era renuente a la participación de la mujer en la guerra, también esta fue una tropa pequeña. En total en el IV frente participaron 38 holguineras. [2]
En la segunda mitad de 1957 cuando se produce el primer alzamiento en zona holguinera por Orlando Lara, este se alza con su esposa, y Delio Gómez Ochoa también. El apoyo fundamental a estos grupos, fue dado por las redes familiares. También, el Movimiento 26 de Julio en Holguín, sufrió constantes descabezamientos, por lo que las familias y amigos entraron a protagonizar una ayuda esencial en la supervivencia guerrillera.
Cuando en octubre de 1958, irrumpieron en la zona las columnas que fijaron el IV frente, la mujer se hizo imprescindible en el propio teatro de operaciones. No obstante, es pequeña su presencia, las tropas de este frente tenían la misión especial de fijar fuerzas enemigas en el territorio y cortarle todo tipo de aprovisionamiento desde occidente, imponiéndose la guerra constante y permanente contra el transporte, de este modo debían garantizar que los demás frentes orientales pudieran desplegar la estrategia final.
En tales condiciones no había tiempo para entrenar mujeres, máxime, cuando existían cientos de escopeteros en las inmediaciones y, además, después de la huelga del 9 de abril, decenas de hombres volvieron a sus casas por falta de armamentos. La zona de operaciones era llana, lo cual aumentaba el riesgo de enfrentar al enemigo. Estos factores influyeron en la restricción de la presencia física de la mujer. No obstante, el frente llegó a tener dirección de educación, finanzas, hospitales, talleres, donde la mano laboriosa de las féminas fue esencial.
La balanza se inclina al II Frente, con 59 holguineras, el asentamiento de este se produjo desde marzo - abril de 1958, en lugares de difícil acceso para el enemigo.
Este frente logró liberar un extenso territorio, estableciéndose una organización que respondía al nuevo Estado Revolucionario en embrión, el cual cumplimentó tareas de la Revolución Social contenidas en el programa de lucha. Solo en el territorio que ocupó la columna 19 existieron 32 escuelas, [3] atendidas más del 50 % por féminas, entre las que destacan las hermanas Boizán quienes, oriundas de Santiago de Cuba, se habían alzado con su familia, cuando les fue imposible continuar la lucha clandestina. El frente contó con hospitales y talleres, los tres de costura fueron atendidos por una cantidad considerable de mujeres.
Especial atención merece la creación de las llamadas Brigadas Femeninas del 26 de Julio, creadas en la zona de la Compañía B, Pedro Soto Alba, de la columna 19. En la estructura de estas tropas figuraban formaciones que atendían diferentes secciones. Entre ellas, el cuerpo de enfermeras que se integraba en una Cruz Roja rebelde, es decir, un grupo auxiliar de la Sanidad Rebelde; así como el cuerpo de costureras y bordadoras para confección de uniformes e insignias. Un cuerpo de maestros (colaboraba con la Delegación de Educación). Estas brigadas fueron constituidas en El Sitio, Miguel, La Penda, El Coco, Cebollas, La Caridad, Mucaral y Manajú, barrios del territorio liberado. [4]
A las difíciles circunstancias de la guerra de guerrillas en el ámbito rural, por lo general hostil, donde poseer un arma era un trofeo, casi siempre arrebatado al enemigo, dar un arma a una mujer era considerado por muchos una pérdida, siguiendo la mentalidad machista propia de la sociedad de entonces. Por lo que la mujer, en el rudo camino escogido para derrocar a la tiranía, debió enfrentarse no solo a la hostilidad del espacio físico donde desenvolvía su actividad, sino a la incomprensión de sus iguales, quienes las consideraban distintas y débiles, muchas veces un estorbo. Son estas las razones, más la existencia de 281 de aquellas combatientes, las motivaciones para ofrecer desde la perspectiva de la mujer la visión de la guerra.
Experiencias de una guerrillera: la Suñola
Joven, vivaz, elocuente y bella, Lolita fue de la estirpe de las mujeres que, por su modestia, había silenciado su experiencia y, por el contrario, propició que otros testimoniaran sus vivencias para los varios textos escritos sobre las tropas del IV Frente Simón Bolívar. Fue una suerte que Lola, Dolores Feria, accediera desde el primer instante a ofrecer sus recuerdos de aquella etapa heroica. Al final resultó que la Suñola como la conocían en la columna madre, descubrió tener fijado en su retentiva la experiencia extraordinaria que fue la lucha en la clandestinidad y la guerrilla. [5].
Con sinceridad dijo:
Suñol decía que yo no aguantaría subir la Sierra, era muy flaquita, no pesaba 95 libras. Pero, a finales de 1957, me manda a buscar, preparado mi viaje y entrenada para burlar al enemigo, iba como habanera, siendo yo una guajirona, que nunca había salido de Holguín, ahora lo recuerdo y me parece increíble que se nos ocurriera eso. Así, en enero de 1958, comienzo mi escalada a los picachos de la Sierra Maestra.
Mi encuentro con Celia y Fidel, no lo olvido, ella sin dejar de escribir me hizo muchas preguntas acerca de mi familia y el viaje, luego me presentó a Fidel, este dijo: que bueno, ahora va a ver más mujeres. Entonces Suñol metió la cuchareta y dijo: No, pero ella se va. Dice él (Fidel) ¡Ah.....! Bueno yo no te digo ni que te quedes ni que te vayas."[6]Pardo Llada en el libro Memorias de la Sierra Maestra, recuerda este momento narra Lolita:
Sobre la conclusión de esa misión Lolita relata:
Celia me pide que fuera a Santiago a llevar un periodista, salimos a caballo y después a pie. Nos montaron en una avioneta desde Bayamo hasta Santiago, nunca había montado un artefacto de aquellos. El piloto era un compañero del Movimiento. Lo dejé en Hotel Versalles. Luego me encontré con Vilma y otros compañeros que me mudaban de casas constantemente. Vilma me preguntó si me atrevía a llevar unas balas para allá arriba, yo dije que sí.
Nos pasamos una noche cociendo la falda, eran 500 balas 30-06, unas balas grandísimas, me ajustaron bien la saya, me pusieron una falda negra, de esas can can que le decían, y unos cascabelitos aquí, (en el hombro) como de navidad, entonces yo los sonaba como haciéndome la guanaja, para despistar. Además me dieron un maletín, con un instrumental médico, de dentista. Me llevaron para el aeropuerto, eran dos muchachas que me dijeron:- en caso de que te cojan presa tú no nos conoces. Yo digo: ¡no, jamás!."[8]Lolita también cumplió misiones con Delio Gómez Ochoa, quien ha testimoniado que:
Sobre la creación del pelotón Las Marianas, Lolita comentó:
La creación de esta estructura femenina dentro del Ejército Rebelde obedeció al reclamo de aquellas muchachas, integradas a la lucha guerrillera, de combatir al ejército de la tiranía con las armas. Fidel, quien atendió la justa demanda, confió en las posibilidades de la mujer en el combate y, pese a los criterios opuestos a esta idea, convocó en una reunión a los miembros del mando rebelde, y luego de varias horas de debate, el poder de convencimiento del máximo líder prevaleció. De esa manera, el 4 de septiembre de 1958 quedó constituido el pelotón femenino del Ejército Rebelde Mariana Grajales, el que pasó a la historia como Las Marianas, integrado por trece mujeres. La participación de esta fuerza en las acciones combativas y de retaguardia demostró que aquella fue una sabia decisión.
En el caso del pelotón capitaneado por Eddy Suñol Ricardo y como segundo Raúl Castro Mercadé, con alrededor de 65 integrantes, le fue asignada una escuadra de ese pelotón femenino. El 9 de octubre de 1958, en la mañana, parten de la Sierra Maestra a los llanos, con la misión de fijar fuerza en Holguín. La mayoría de los hombres albergaban la esperanza de que, aquellas mujeres, vencidas por la extenuación y los horrores de la guerra abandonarían la idea de empuñar las armas. Más, la historia se encargaría de demostrar todo lo contrario.
Referencias bibliográficas
- ↑ « Tabla de elaboración propia, a partir de datos obtenidos en el Centro Provincial de Atención al Combatiente, Provincia Holguín, 2004. »
- ↑ « Datos conformados a partir de Archivo Comisión Provincial de Asistencia al Combatiente y José R. Murt. José Abreu Cardet: El Comandante Suñol, Ediciones Holguín, 1991, pp. 111 113. »
- ↑ « Comisión de Historia de la columna 19 José Tey: Columna 19 José Tey, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1982, pp. 244 245»
- ↑ « Ibídem, pp. 249-250. »
- ↑ « Entrevista realizada por la M. Sc. Mayra San Miguel Aguilar a Dolores Feria, en Holguín, mayo de 2004.»
- ↑ «Idem »
- ↑ « José Pardo Llada: Memorias de la Sierra Maestra, Editorial Tierra Nueva, Patronato del Libro Popular, Primera Serie, Vol. 1, La Habana, 1960, p. 52.»
- ↑ « Entrevista realizada por la M. Sc. Mayra San Miguel Aguilar a Dolores Feria, en Holguín, mayo de 2004.»
- ↑ « José Abreu Cardet y otros: La columna 32 en combate, Ediciones Holguín, Holguín, 1987, p. 21.»
- ↑ « Las Marianas pertenecían a la escuadra no.1 del pelotón 3 capitaneado por Suñol, de la Columna 14. Ellas se nombraban Tte. Isabel Rielo que era la jefa de la escuadra, Delsa Puebla Viltres, (Teté), Lilia Rielo Rodríguez y Edemis Tamayo, (La Gallega). »
- ↑ « Entrevista realizada por la M. Sc. Mayra San Miguel Aguilar a Dolores Feria, en Holguín, mayo de 2004.»
Fuentes
- Fuente M. Sc. Mayra San Miguel Aguilar
- Abreu Cardet, José y José R. Murt Mulet: Orlando Lara, capitán del llano, Colección Premio de la Ciudad, Ediciones Holguín, Holguín.
- Abreu Cardet, José y otros: La columna 32 en combate, Ediciones Holguín, Holguín, 1987.
- Comisión de Historia de la columna 19 “José Tey”: Columna 19 José Tey, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1982, pp. 244 – 245
- Guevara, Ernesto Che: “Papel de la mujer”, en La guerra de guerrillas, cap. III, “Organización del frente guerrillero”, Escritos y Discursos, t. I, La Habana: - Editorial de Ciencias Sociales, 1972, p. 131.
- Instituto Cubano del Libro: Moncada, Editorial de Ciencias Sociales, Edición Homenaje al Vigésimo Aniversario del 26 de Julio de 1953, La Habana, 1973, p. 183.
- Murt, José R. y José Abreu Cardet: El Comandante Suñol, Ediciones Holguín, 1991, pp. 111 –113.
- Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado. Citado por José R. Murt Mulet y José Abreu Cardet en El Comandante Suñol, Compilación Histórica, Ediciones Holguín, Holguín, 1991.
- Pardo Llada, José: Memorias de la Sierra Maestra, Editorial Tierra Nueva, Patronato del Libro Popular, Primera Serie, Vol. 1, La Habana, 1960.
- Puebla, Teté: Marianas en Combate: Tete Puebla & El pelotón femenino Mariana Grajales en la guerra Revolucionaria Cubana 1956-58, Editorial Pathfinder, 2003.
- Entrevista realizada por la autora a Dolores Feria, en Holguín, mayo de 2004.


