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Bambú

Bambú
Información sobre la plantilla
Bambú.jpg
Reino:Plantae
División:Magnoliophyta
Clase:Liliopsida
Orden:Poales
Familia:Poaceae
Subfamilia:Bambusoideae

Bambú. Nombre común de varios pastos ornamentales y perennes (gramíneas). Existen cinco géneros con aproximadamente 280 especies. Su distribución es amplia, pero se encuentran principalmente en la parte tropical o subtropical de Asia, África, América, desde el nivel del mar hasta una elevación de 4600 m (15 000 ft). Su mayor producción tiene lugar en las regiones monzónicas de Asia; la mayor parte de las plantas son leñosas y sólo unas cuantas son herbáceas o trepadoras. Los empleos económicos del bambú son numerosos y variados. Las semillas y raíces jóvenes se utilizan como alimento, y las hojas constituyen un excelente forraje para el ganado. De diversos tamaños, los tallos se emplean en tuberías, como madera de construcción, mástiles, puentes, así como para fabricar muebles, arcos, recipientes de cocina, cubetas, artículos de mimbre, pasta de papel, cuerdas y tejidos. Hay casas completas que se construyen con tallos de bambú. Ciertos géneros de esta planta se han naturalizado en California, Louisiana y Florida.

Características botánicas y origen

Bambú es el nombre común, de origen indio, aplicado a todas las Plantas arboriformes con tronco leñoso y forma de caña. El género de las monocotiledóneas incluye la familia de las gramíneas, la cual incluye a su vez la subfamilia de los bambúes.

Desde el punto de vista sistemático de las gramíneas la tribu (subfamilia) Bambusae se divide a su vez en cinco subtribus: Dendrocalaminae, Melocanninae, Bambusinae; Arundinaceae, Puellinae.

La literatura botánica da informaciones muy distintas sobre la cantidad de familias y especies de bambú. Lübke, 1967, señala unas 500, la American Bamboo Society unas 470 de las cuales 400 cultivadas en U.S.A. Sintetizando, podemos destacar dos grandes grupos en base al tipo de rizomas y a las características de crecimiento de las cañas: los bambúes monopodiales.

En los primeros los rizomas forman extensiones largas y finas de las cuales crecen las cañas a intervalos regulares. Los segundos presentan raíces bulbosas cortas y gruesas, cuyas extremidades producen las cañas.

En el Viejo Mundo los bambúes crecen desde los 32° S (Sudáfrica) hasta los 46° N (Islas Kurile). En el Nuevo Mundo, se encuentran desde los 47° S (Patagonia, Argentina) hasta los 40° N (Philadelphia, Estados Unidos).

El 65 % de las especies conocidas se encuentran en India, Burma e Indonesia. En Europa el bambú fue introducido en 1855 en Francia, con una plantación de 6 ha en la localidad de Generargues.

Biología y difusión

El bambú crece mejor en clima tropical o subtropical, sin embargo hay especies que toleran hasta -25° C como la Chusquea aristata crece en Ecuador hasta la línea de nieve perenne de los Andes.

Las especies monopodiales se propagan horizontalmente de 1 a 6 m/año, durante unos 10 años, mientras que las Sympodiales se desarrollan horizontalmente por distancias cortas, según un esquema radial del cual cada bulbo genera otros 2 o 3. Distintos sistemas de raíces pueden intersecarse, constituyendo redes de dimensiones progresivas que van de 25.000 a 187.000 km/ha y gracias a ello contrastan eficazmente la erosión del suelo en particular lugar en zonas más propensas a desmoronarse y disgregarse, como a lo largo de terraplenes y riberas fluviales.

Los brotes se desarrollan desde el rizoma y pueden permanecer bajo tierra por varios años. Apenas emergen, se desarrollan con enorme velocidad: en 20 - 30 días la caña alcanza su altura máxima, para luego robustecerse.

Dependiendo de la Especie, la caña puede crecer no más de 30 cm de altura con un diámetro máximo de 2,5 cm o alcanzar en ciertas condiciones los 40 m de altura con diámetros de 5 a 12 cm y espesores de la pared del tronco de 1 cm. A excepción de las hierbas, ninguna otra planta crece tan velozmente como el bambú, con un récord de 121 cm/día medido en 1956 por Nagaoka en Kyoto en un ejemplar de Phyllostachys edulis.

El crecimiento habitual es de 25 cm/día y cada brote que se asoma contiene ya en miniatura todos los nudos que tendrá la caña madura. La gran velocidad de crecimiento del bambú se traduce en una gran productividad de biomasa que, en condiciones ideales, puede llegar a superar las 50 ton/ha/año. Debido a que se recolecta a los 5 años y se regenera sin tenerlo que replantar el bambú contribuye a una Gestión forestal Sostenible.

Su florecimiento

Algunas especies mueren luego de haber fructificado, mientras otras pueden florecer anualmente varias veces. Las especies pequeñas florecen a los 3 o 4 años, mientras que las gigantes lo hacen al cabo de un periodo de 20 hasta 120 años. El florecimiento puede ser esporádico o masivo, es decir, solo algunas cañas individuales o todo el cepellón, o incluso todos los bambúes que se encuentran en una nación.

En 1880 fueron plantados en un invernadero de Inglaterra unos rizomas de Chusquea abetifolia provenientes de las Indias Occidentales. En 1884 las cañas florecieron en Invernadero al mismo tiempo que sus hermanas de la zona de origen. Parece que exista una correlación entre el florecimiento del bambú y la actividad de las manchas solares.

Las flores dan origen a frutos, que en general caen a tierra antes de madurar. Las semillas tienen una baja tasa de fertilidad: en un experimento realizado por Mc Clure en 1966, solo 1% de las semillas plantadas llegó a germinar. Normalmente la planta muere junto con sus rizomas pocas semanas luego de haber fructificado.

Si los aspectos biológicos del bambú son sorprendentes, sus propiedades mecánicas son una fuente de inspiración para los expertos en biomimética. Observando por ejemplo la distribución de los vasos vasculares en la pared de la caña, salta a la vista que las fibras de mayor resistencia se reagrupan más densamente en la periferia, donde los esfuerzos estáticos son mayores, en modo similar a las barras de armadura de las construcciones en hormigón armado.
Según Stöckel, la resistencia a tracción de las fibras que corren paralelamente al eje de la caña alcanza los 4000 kg/cm2.

Para entender el orden de magnitud de esta cifra, recordemos que la madera para construcción no supera los 500 kg/cm2, el acero de obra Fe B38K resiste hasta 3750 kg/cm2 y las fibras de vidrio alcanzan los 7000 kg/cm2.

La corteza del bambú tiene un alto contenido de silicio, lo cual le confiere interesantes propiedades de resistencia al fuego.

Las primeras pruebas sobre su resistencia al fuego remontan a los años 80 del siglo pasado y fueron realizadas por el Institut für leichte Flächentragwerke de la Universidad de Stuttgart – Alemania donde se certificó que el bambú es un material combustible retardante de la llama.

En España cumple con las normas del nuevo CTE (Código Técnico de la Edificación) sus certificados de reacción al fuego según la norma UNE EN 13501 lo clasifican con categoría Cfl-S1 y por lo tanto como material apto incluso para edificios públicos.

Las cualidades del bambú

Desde hace siglos el bambú es uno de los materiales para la construcción más importantes del mundo. Su enorme estabilidad garantiza máxima capacidad de carga y una vida prolongada. Y nos presenta algunas sorpresas:

  • El bambú alcanza una mayor resistencia a la tracción que el acero
  • Es más duro que la madera de roble
  • Crece entre 30 cm. y 1 metro por día
  • Es claramente más elástico y liviano que otras maderas
  • Está a la cabeza en materia ecológica (vuelve a crecer dentro de los 5 años)

Bondades

El bambú, una vez plantado, puede llegar a crecer entre 15 y 20 centímetros diarios, según la especie y condiciones de humedad, razón por la cual ya después de los cuatro años puede estar en explotación. La utilidad de esa especie va más allá del servicio que puede prestar como hierba maderable. También contribuye a la recuperación de los suelos salinizados y a captar buena parte del dióxido de carbono que se emite al medio ambiente, con sus nefastas consecuencias para la vida en el planeta.

Está demostrado científicamente que una hectárea de bambú puede absorber entre 11 y 18 toneladas de CO2 por año, y Cuba tiene plantadas más de 6 000. Además, intencionalmente por cada tonelada de CO2 que se capte, acreditada y certificada, pueden obtenerse entre 15 y 20 dólares, lo cual pudiera convertirse en una fuente importante de captación de las divisas, tan necesarias para nuestra economía.

La materia prima - cualidades sobresalientes

El bambú no contiene ni resinas ni ácidos tánicos. Para la fabricación de parqué se utiliza únicamente la cubierta exterior, que alberga en sí enormes cualidades. El tronco cortado es alisado, calentado y secado después de la separación.

Bajo elevada presión y gran temperatura se encolan las placas de bambú en capas de 3 en forma transversal y longitudinal. El encolado cruzado garantiza la máxima calidad. De tal manera, el bambú es extremadamente resistente a la presión, la tracción y la flexión, y sin embargo, muy fácil de procesar.

Con una humedad de la madera de sólo 10%, una dureza Brinell de 4.0, peso reducido y un comportamiento de hinchamiento y contracción bajo, supera a cualquier otra madera. El material reacciona muy indiferente ante oscilaciones bruscas de temperatura. Por otra parte, su resistencia al desgaste es comparable con la del roble y la haya.

La versatilidad del bambú es una solución para un desarrollo sostenible

Actualmente se habla a menudo de los problemas derivados de una gestión insostenible del medioambiente, como la subida de las temperaturas y del nivel del mar con consecuentes desequilibrios en los distintos ecosistemas.

La vida en las áreas metropolitanas se hace siempre más dura por la falta de calidad del aire, además técnicos medioambientales nos prospectan escenarios inquietantes en pocos años por la reducción de agua potable y de la biodiversidad. Albert Einstein decía que “Si las abejas comenzaran a desaparecer, a la humanidad le quedarían pocos años de vida”.

En el inmediato futuro, las principales intervenciones, tanto de profesionales como de cualquier ser humano, deberán dirigirse a proteger la diversidad biológica, tanto de plantas como de animales. Si queremos entregar nuestro planeta en condiciones vivibles a las generaciones futuras, deberemos controlar el aumento de consumos de energías no renovables, evitando desperdicios inútiles y sistemas ineficientes.

La explotación descontrolada de la madera participa directamente en el cambio climático que se refleja en una devastadora inestabilidad hidrogeológica de los suelos y en el aumento del anhídrido de carbono con serias consecuencias de calentamiento global. Personalmente, como arquitecta naturista, creo que debemos contribuir cada uno, con sus conocimientos y ética, a invertir o al menos parar esta tendencia negativa de nuestro modelo de desarrollo empezando a cambiar nuestras actitudes y estilo de vida.

Plantación en Cuba

La siembra de unas seis mil hectáreas de bambú en Cuba en los últimos seis años, protege los suelos y forma parte de un proyecto destinado a obtener madera para la producción de muebles y la construcción.

El programa nacional para la extensión de la gramínea se materializa mayormente en áreas de cuencas hidrográficas con afectaciones medioambientales.

Fernando Martirena, director de grupo del Centro de Investigación y Desarrollo de Estructuras y Materiales (CIDEM), de la Universidad Central de Las Villas (UCLV), dijo a la AIN que la amplia introducción de la planta confirmó una tendencia positiva a la recuperación de suelos dañados.

Explicó que estudiosos del CIDEM desarrollaron una tecnología aplicada en 37 municipios cubanos, en más de 200 empresas pequeñas y medianas, las cuales utilizan el bambú como materia prima.

La gramínea se emplea en artesanía, elaboración de muebles, madera prensada, construcción de edificaciones agropecuarias, además de aprovecharse los desechos en el proceso de realización de ladrillos. Entre las novedades, se introducen técnicas para la ejecución de naves, a partir de la planta rústica, destinadas a arrendatarios de tierras ociosas, que se dedican a la ganadería.

Primera Conferencia Regional de Bambú

La celebración de la Primera Conferencia Regional de Bambú tendrá lugar del 17 al 19 de mayo de 2011, estará organizada por la Facultad de Construcciones de la UCLV, el CIDEM, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, y la red ECOSUR.

Fuentes