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Diario del Che en Bolivia

Diario del Che en Bolivia
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Escrito durante la contienda guerrillera desarrollada en ese país de noviembre de 1966 a octubre de 1967, representa una especie de testamento histórico en el que se expresa la epopeya inconclusa de un pequeño grupo de hombres encabezados por el Che
Título originalDiario del Che en Bolivia
Autor(a)(es)(as)Ernesto Che Guevara; Introducción Fidel Castro Ruz; Prólogo Camilo Guevara March; Compilación y notas de María del Carmen Ariet García
Editorial:Siglo XXI
GéneroTestimonio
Edición
Primera ediciónSe publicó por primera vez en Cuba el 1 de julio de 1968
PaísBandera de Cuba Cuba

El Diario de Che en Bolivia. Libro que reproduce día a día las anotaciones que el revolucionario hizo durante la campaña que inició en 1966 en ese país andino.

Introducción necesaria

Fragmentos de las palabras introductorias del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en noviembre de 1996.

Era costumbre del Che en su vida guerrillera anotar cuidadosamente en un diario personal sus observaciones de cada día. En las largas marchas por terrenos abruptos y difíciles, en medio de los bosques húmedos, cuando las filas de los hombres, siempre encorvados por el peso de las mochilas, las municiones y las armas, se detenían un instante a descansar, o la columna recibía la orden de alto para acampar al final de fatigosa jornada, se veía al Che, como cariñosamente lo bautizaron desde el principio los cubanos, extraer una pequeña libreta y con su letra menuda y casi ilegible de médico, escribir sus notas.

Lo que pudo conservar de esos apuntes le sirvió luego para escribir sus magníficas narraciones históricas de la guerra revolucionaria en Cuba, llenas de contenido revolucionario, pedagógico y humano. Esta vez, gracias a aquel invariable hábito suyo de ir anotando los principales hechos de cada día, podemos disponer de una información pormenorizada, rigurosamente exacta e inapreciable de aquellos heroicos meses finales de su vida en Bolivia. Esas anotaciones, no escritas propiamente para la publicación, le servían como instrumento de trabajo para la evaluación constante de los hechos, las situaciones y los hombres, a la vez que daban cauce a las expresiones, de su espíritu profundamente observador, analítico, y muchas veces matizado de fino humorismo. Están sobriamente redactadas y poseen interrumpida coherencia desde el principio hasta el fin.

Téngase en cuenta que fueron escritas en los ratos escasísimos de descanso, en medio de épico y sobrehumano esfuerzo físico y de sus agotadoras obligaciones como jefe de un destacamento guerrillero en la difícil etapa de los comienzos de una lucha de esta naturaleza, que se desenvolvía en condiciones materiales increíblemente duras, lo que revela una vez más su estilo de trabajo y su voluntad de hierro.

El Che atendiendo a campesinos pobres enfermos durante la trayectoria de la guerrilla

En este Diario, al analizar en detalle los incidentes de cada día, se hacen constar faltas, críticas y recriminaciones que son propias e inevitables en el desarrollo de una guerrilla revolucionaria. El Diario contiene también numerosas referencias a Debray y evidencian la enorme preocupación que suscitó en el Che el arresto y encarcelamiento del escritor revolucionario a quien había encomendado una misión en Europa, aunque en el fondo habría deseado que aquél permaneciera en la guerrilla. Por eso manifiesta cierta inconformidad, y en ocasiones algunas dudas, sobre su comportamiento.

Che no tuvo posibilidad de conocer la odisea vivida por Debray en las garras de los cuerpos represivos y la actitud firme y valerosa mantenida por éste ante sus captores y torturadores.

Destacó, sin embargo, la enorme importancia política del proceso, y, el 3 de octubre, seis días antes de su muerte, en medio de amargos y tensos sucesos, consigna: “Se escuchó una entrevista de Debray muy valiente frente a un estudiante provocador”, siendo ésta su última referencia al escritor. Como en este Diario la Revolución Cubana y sus relaciones con el movimiento guerrillero aparecen reiteradamente señaladas, algunos pudieran interpretar que su publicación por nuestra parte constituye un acto de provocación que dará argumentos a los enemigos de la Revolución y a los imperialistas yanquis y sus aliados, los oligarcas de América Latina, para redoblar sus planes de bloqueo, aislamiento y agresión a Cuba.

Contiene todas las notas que escribió desde el 7 de noviembre de 1966, día en que el Che llegó a Ñancahuazú, hasta el 7 de octubre de 1967, vísperas del combate de la Quebrada del Yuro. Cuando se recibe el Diario faltaban sólo unas pocas páginas, pero que por corresponder a fechas en que no tuvieron lugar hechos de importancia, no altera en absoluto el contenido del mismo.

El 7 de octubre escribió el Che sus últimas líneas. Al día siguiente, a las 13 horas, en una estrecha quebrada donde se proponía esperar la noche para romper el cerco, una numerosa ropa enemiga hizo contacto con ellos. El reducido grupo de hombres que componían en esa fecha el destacamento, combatió heroicamente hasta el anochecer desde posiciones individuales ubicadas en el lecho de la quebrada y en los bordes superiores de la misma contra la masa de soldados que los rodeaban y atacaban.

No hay ningún sobreviviente de los que combatieron en las posiciones más próximas al Che. Como junto a él estaban el médico, cuyo grave estado de salud se ha señalado antes y un guerrillero peruano también en muy malas condiciones físicas, todo parece indicar que el Che hizo el máximo para proteger la retirada a lugar más seguro, de esos compañeros, hasta caer herido. El médico no fue muerto en ese mismo combate, sino varios días más tarde, en un punto no distante de la quebrada del Yuro. Lo abrupto del terreno rocoso e irregular hacía muy difícil y a veces imposible el contacto visual de los guerrilleros entre sí.

Los que defendían la posición por la otra entrada de la quebrada a varios cientos de metros del Che, entre ellos Inti Peredo, resistieron el ataque hasta el oscurecer en que lograron despegarse del enemigo y dirigirse hacia el punto previamente acordado de concentración.

Se ha podido precisar que el Che estuvo combatiendo herido hasta que el cañón de su fusil M-2 fue destruido por un disparo, inutilizándolo totalmente. La pistola que portaba estaba sin "magazine". Estas increíbles circunstancias explican que lo hubiesen podido capturar vivo. Las heridas de las piernas le impedían caminar sin ayuda, pero no eran mortales.

Trasladado al pueblo de Higueras permaneció con vida alrededor de 24 horas. Se negó a discutir una sola palabra con sus captores, y un oficial embriagado que intentó vejarlo recibió una bofetada en pleno rostro. Reunidos en La Paz, Barrientos, Ovando y otros altos jefes militares, tomaron fríamente la decisión de asesinarlo. Son conocidos los detalles de la forma en que procedieron a cumplir el alevoso acuerdo en la escuela del pueblo de Higueras.

Hombre y guerrillero heroico, ejemplo invaluable

El mayor Miguel Ayoroa y el coronel Andrés Selnich, rangers entrenados por los yanquis, instruyeron al sub-oficial Mario Terán para que procediera al asesinato. Cuando éste, completamente embriagado, penetró en el recinto, Che -que había escuchado los disparos con que acababan de ultimar a un guerrillero boliviano y otro peruano- viendo que el verdugo vacilaba le dijo con entereza:

"¡Dispare! ¡No tenga miedo!"
Éste se retiró, y de nuevo fue necesario que los superiores Ayoroa y Selnich le repitieran la orden, que procedió a cumplir, disparándole de la cintura hacia abajo una ráfaga de metralleta. Ya había sido dada la versión de que el Che había muerto varias horas después del combate y por eso los ejecutores tenían instrucciones de no disparar sobre el pecho ni la cabeza, para no producir heridas fulminantes. Esto prolongó cruelmente la agonía del Che, hasta que un sargento - también ebrio- con un disparo de pistola en el costado izquierdo lo remató. Tal proceder contrasta brutalmente con el respeto del Che, sin una sola excepción, hacia la vida de los numerosos oficiales y soldados del ejército boliviano que hizo prisioneros.

Las horas finales de su existencia en poder de sus despreciables enemigos tienen que haber sido muy amargas para él; pero ningún hombre mejor preparado que el Che para enfrentarse a semejante prueba.

La forma en que llegó a nuestras manos este Diario no puede ser ahora divulgada; baste decir que fue sin mediar remuneración económica alguna. Contiene todas las notas que escribió desde el 7 de noviembre de 1966, día en que el Che llegó a Ñancahuazú, hasta el 7 de octubre de 1967, vísperas del combate de la quebrada del Yuro. Faltan sólo unas pocas páginas que no han llegado todavía a nuestro poder, pero que por corresponder a fechas en que no tuvieron lugar hechos de importancia, no altera en absoluto el contenido del mismo.

Aunque el documento por sí mismo no ofrecía la menor duda acerca de su autenticidad, todas las copias fotostáticas fueron sometidas a un riguroso examen a fin de comprobar no sólo dicha autenticidad sino incluso cualquier posible alteración, por pequeña que fuese. Los datos fueron además cotejados con el Diario de unos de los guerrilleros sobrevivientes, coincidiendo ambos documentos en todos los aspectos. El testimonio pormenorizado de los demás guerrilleros sobrevivientes que fueron testigos de cada uno de los acontecimientos, contribuyó asimismo a la comprobación. Se llegó a la más absoluta certeza de que todas las fotografías eran copia fiel del Diario del Che. Constituyó una fatigosa tarea desentrañar la letra pequeña y difícil de la escritura, lo que se realizó con la participación laboriosa de su compañera Aleida March de Guevara.

El Diario será publicado en forma aproximadamente simultánea en: Francia, por Editorial Francois Maspero; Italia, Editorial Feltrinelli; RFA, Trikont Verlag; EUA, Revista Ramparts; Francia, en español, Ediciones Ruedo Ibérico; Chile, Revista Punto Final; México, Editorial Siglo XXI; y en otros países. ¡Hasta la victoria siempre! Fidel Castro Noviembre de 1966

Sinopsis

Esta edición ilustrada de El Diario del Che en Bolivia que la editora política pone en sus manos incluye, entre otros elementos las 13 páginas inéditas en Cuba, precisiones y ampliaciones de carácter histórico- social, fotografías, mapas y documentos, que son el resultado de una amplia investigación realizada en Cuba. Por convertirse Bolivia en el ciclo último de su lucha revolucionaria, el diario escrito durante la contienda guerrillera desarrollada en ese país de noviembre de 1966 a octubre de 1967, representa una especie de testamento histórico en el que se expresa la epopeya inconclusa de un pequeño grupo de hombres encabezados por el Che, además de reflejar el tesón y la voluntad de entregar para la posteridad, aun sin proponérselo, páginas que forman parte de la gran gesta libertaria de la América Nuestra.  La presente edición fue revisada y cotejada por Aleida March e incluye la introducción original redactada por Fidel Castro cuando el Diario fuera publicado en 1968 por primera vez, un prefacio de su hijo mayor, Camilo Guevara March, así como mapas y fotos de la gesta boliviana.

Datos de los autores

  • Ernesto Guevara de la Serna. Revolucionario, dirigente político, comandante guerrillero, intelectual y médico. Uno de los íconos del siglo XX. Nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928. Siendo un joven estudiante de medicina y después de recién graduado, viajó por América Latina en dos recorridos que influyeron decisivamente en su desarrollo y formación, al permitirle encontrar el sentido de su vida: la Revolución. En 1954 estaba en Guatemala y presenció el derrocamiento del gobierno popular de Jacobo Arbenz por una invasión militar gestada y financiada por el gobierno de los Estados Unidos. En ese país se vinculó a los revolucionarios cubanos exiliados después del ataque el cuartel Moncada. Viajó a México y allí volvió a contactar con los moncadistas y conoció a Fidel Castro, convirtiéndose de inmediato en uno de los expedicionarios que embarcarían hacia Cuba a luchar por su libertad. Los cubanos lo apodaron cariñosamente Che. En los dos años de la guerra de liberación en Cuba, se convirtió en uno de los más prominentes líderes de la revolución, ocupando altas responsabilidades durante la guerra y después del triunfo revolucionario. Siempre dejó claro su deseo expreso de continuar la lucha por la liberación de América Latina o cualquier tierra del mundo. Estuvo en el Congo en 1965 apoyando a los lumumbistas y en 1966 encabezó la lucha guerrillera en Bolivia donde fue herido, capturado y asesinado en octubre de 1967 por tropas entrenadas y armadas por los Estados Unidos.
  • Fidel Castro Ruz. Estadista ejemplar, internacionalista infatigable, líder de la Revolución cubana. Dirigió el asalto al Cuartel Moncada en (1953), la expedición del yate Granma (1956) y la lucha insurreccional que derrocaría a la tiranía y consumaría el triunfo de la Revolución en 1959. Fue primer ministro (1959-1976) y presidente de los Consejos de Estado y de Ministros (1976-2008). Por más de medio siglo ha conducido la lucha del pueblo cubano por la consolidación del proceso revolucionario, su avance hacia el socialismo, el desarrollo de la educación, la salud, el deporte, la cultura y la ciencia, la defensa del país, el enfrentamiento a las agresiones externas, una activa política exterior de principios, así como las acciones de solidaridad con el movimiento revolucionario internacional.
  • Camilo Guevara March. Hijo de Ernesto Che Guevara y Aleida March. Graduado de Derecho. Labora en el «Centro de Estudios Che Guevara».
  • María del Carmen Ariet García. Licenciada en Sociología y Doctora en Ciencias Históricas. Es la Coordinadora Científica del «Centro de Estudios Che Guevara», asesora de la Cátedra Che Guevara, Programa FLACSO de la Universidad de La Habana, miembro de la Comisión de Grados Científicos de Sociología del MES, miembro de LASA y del Consejo editorial de la revista Contexto Latinoamericano. Es Investigadora y Profesora Titular. Es coordinadora del proyecto editorial dedicado a la vida y obra de Ernesto Che Guevara en colaboración con la editorial “Ocean Sur”. Ha participado en numerosos eventos nacionales e internacionales y en múltiples asesorías de productos multimedias y fílmicas.

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Fuentes