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Dictadura franquista

Dictadura franquista
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1-gral franco111.jpg
Fecha:
7 de abril de 1939-20 de noviembre de 1975
Lugar:España
Descripción:
Período histórico en el que España estuvo gobernada por el general Francisco Franco.
País(es) involucrado(s)
Bandera de España
Líderes:
Francisco Franco Bahamonde
Organizaciones involucradas:
FET y de las JONS

Dictadura franquista.Se conoce como dictadura franquista al período histórico en el que España estuvo gobernada por el general Francisco Franco, período que transcurrió desde el fin de la Guerra Civil Española. El régimen se caracterizó por una cruenta represión de los opositores y un control de la sociedad civil en casi todos los ámbitos de desarrollo de la misma.

Características de la dictadura

Represión durante la dictadura
Franco basó su poder en el catolicismo, el anticomunismo y el nacionalismo español, proclamando al Estado español como una democracia orgánica, rechazando así el liberalismo, el parlamentarismo y los partidos políticos.

Durante la dictadura, España careció de constitución quedando abolida la de 1931 demostrando así su repulsa por el sufragio universal. Los partidos políticos quedaron abolidos, quedando agrupados en un solo partido liderado por el Caudillo, las fuerzas que había servido a las sublevación militar que conllevó a la guerra civil, dicho partido quedó constituido como FET y de las JONS. Todo el poder quedó concentrado en la personalidad de Francisco Franco, quien podía legislar por decreto, las libertades de reunión y afiliación quedaron abolidas totalmente y la censura se hizo presente en todo el ámbito cultural y político, destacando que la prensa era censurada antes de ser publicada, mientras que los libros se censuraban después de publicados.

Los sindicatos obreros fueron eliminados, surgiendo en su lugar los sindicatos verticales, que agrupaban a patrones y empleados, con el objetivo de evitar la lucha de clases. La tarea de mantener el orden ciudadano fue encargada a las fuerzas armadas, algo que contribuyó a consolidar su poder. La represión gozaba de refugio legal, en 1939 la Ley de Responsabilidades Políticas fue la herramienta jurídica utilizada para la dura represión que llegó al final de la guerra. El número de prisioneros políticos fue tan grande que se tuvieron que habilitar campos de concentración a lo largo de todo el país. Las ejecuciones se contaron por decenas de miles. En 1947 cerró el último de los más de 100 campos de concentración de España, el campo de Miranda de Ebro.

Posguerra

Variación global de la economía entre 1935 y 1939

Situación económica

Al final la Guerra Civil, España era un país arruinado, con una población diezmada por el conflicto bélico; la miseria y la escasees estaban a la orden del día en la vida de una buena parte de la población. La respuesta dada por el régimen para contrarrestar estas penurias fue aplicar el método creado por la Italia de Mussolini y perfeccionado por la Alemania de Hitler, la autarquía. Dicho modelos que se caracterizaba por la búsqueda de la autosuficiencia económica y el intervencionismo del Estado.

El intervencionismo del Estado se extendió por gran parte de la economía. Se fijaron los precios agrícolas y se obligó a los campesinos a entregar los excedentes de sus cosechas. Se creó el Instituto Nacional de Industria (INI) en 1941 para controlar la exangüe industria española y se estableció un rígido control del comercio exterior. Los años de la posguerra marcaron una tremenda regresión en el terreno económico. El hundimiento de la producción agrícola e industrial fue acompañado de una vuelta atrás histórica: el sector primario volvió a superar el 50 por ciento de la renta nacional. En un contexto de escasez e intervención estatal, el mercado negro, el estraperlo, y la corrupción generalizada se apoderaron de la economía del país.

Resistencia al régimen

En este período se va a encontrar una resistencia armada a la dictadura, organizada en guerrillas, principalmente en las zonas rurales y cercanas a las montañas, que alcanzó un gran momento de actividad hacia la mitad de la década de 1940, sin embargo al arribo de la década de 1950, la guerrilla va a declinar, es así que en 1952 se procede a una evacuación general hacia Francia.
Guerrilla española.
Los dirigentes republicanos que huyeron del país en 1939 mantuvieron un gobierno de la República en el exilio tratando de mantener la legalidad surgida de la Constitución de 1931. Sus esperanzas estaban depositadas en que la derrota de Hitler supondría la intervención de las tropas aliadas y el fin de la dictadura de Franco. Todas estas esperanzas vinieron a su fin cuando España ingresó en la ONU en 1955.

Los partidos y sindicatos de oposición

Los diferentes grupos políticos y sindicales se adaptaron de diferente forma a la dura represión del franquismo y a la evolución de la sociedad española. Mientras que el Partido Socialista Obrero Español se convirtió en un partido débil y dividido entre sus dirigentes del exilio y del interior, el Partido Comunista de España pasó a constituirse en el principal partido de la oposición con una fuerte estructura clandestina. Mientras, los anarquistas, así como los republicanos, prácticamente desaparecieron. La oposición de liberales o monárquicos solo apareció al final de la Dictadura en torno a algunos medios de comunicación. En el terreno sindical destaca el nacimiento en 1962 de las Comisiones Obreras. Propiciadas por el Partido Comunista, se basaron en el aprovechamiento de las fisuras legales que permitía la legislación franquista y en la infiltración en la Organización Sindical. Los sindicatos históricos, la Unión General de Trabajadores (UGT) y la Confederación Nacional del Trabajo, apenas tuvieron presencia durante la dictadura.

Institucionalización

Esta etapa va a estar caracterizada también por la institucionalización del régimen. Franco asumió la función constituyente, aprobando poco a poco diferentes Leyes Orgánicas, que conformaron lo que se conoció por las Leyes Fundamentales del Movimiento. En 1938 se expidió el Fuero del Trabajo, el cual prohibió los sindicatos libres. Siguiendo el modelo fascista, la Organización Sindical se configuró como el sindicato único controlado por la Falange. En 1942 se emite la Ley Constitutiva de las Cortes, cuyos integrantes eran elegidos mediante sufragio indirecto basado en diversas corporaciones: la familia, el municipio, y el sindicato. En la práctica, eran unas elecciones totalmente amañadas y los representantes elegidos eran los que deseaba el régimen. El Fuero de los Españoles y la Ley de Referéndum Nacional fueron sancionadas en 1945, la primera una teórica declaración de derechos y deberes impregnada de la mentalidad tradicionalista y católica, no supuso ningún reconocimiento real de derechos políticos o sociales; la segunda permitía al Jefe del Estado convocar plebiscitos para que el pueblo, en un marco de ausencia de libertades, refrendara una ley. Con la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado en 1946 España fue declarada "reino" y Franco se reservó el poder de proponer su futuro sucesor. Esta ley constituyó una gran decepción para los monárquicos que soñaban con que Franco propiciara la vuelta al trono de los Borbones.

Segunda Guerra Mundial y aislamiento internacional

El 7 de abril, recién acabada la guerra, Franco hizo pública su adhesión al Pacto Antikomintern, el acuerdo anticomunista que asociaba a la Alemania nazi, la Italia fascista y Japón. En octubre de 1940, tras la invasión nazi de Francia, tuvo lugar la entrevista entre Franco y Hitler que a punto estuvo de meter al país en el conflicto mundial.

Finalmente no fue así. Hitler no aceptó las ambiciosas pretensiones de Franco sobre el Marruecos francés y la incorporación a la guerra de un país exhausto no era de gran interés para el Eje. Sin embargo, para mostrar su apoyo a las potencias fascistas, España envío a la División Azul a luchar junto a las tropas nazis en el frente ruso. Las derrotas del Eje hicieron que, a partir de 1942, Franco comenzara un cauteloso giro en su política internacional buscando la conciliación con los países aliados. La destitución de su cuñado Serrano Súñer, excesivamente germanófilo para los nuevos tiempos mostró este cambio de actitud.

En 1946 la Asamblea General de las Naciones Unidas votó contra el ingreso de España. La dictadura de Franco era considerada aliada de las potencias fascistas recién derrotadas. A esta condena internacional siguieron años de aislamiento económico y político, aunque EEUU trataba de no romper completamente con un régimen que podía ser su aliado en la recién iniciada Guerra Fría. Pese a ello, España no recibió ninguna ayuda del Plan Marshall, ni fue admitida en la OTAN.

Mientras la dictadura trató de lavar su imagen internacional, reduciendo el protagonismo de los falangistas y de todos los símbolos fascistas que recordaran a las potencias del Eje. Paralelamente, los católicos obtenían mayor presencia en la dictadura. El apoyo de la Santa Sede era esencial para salir del aislamiento internacional.

Eisenhower con Franco durante su visita a España en 1959

El inicio de la guerra fría salvó al régimen de Franco. La hostilidad hacia la URSS provocó un giro en la posición internacional norteamericana. En el interior de Estados Unidos eran los tiempos de la histeria anticomunista propiciada por el senador McCarthy. En 1950, la ONU, a instancias de EEUU, recomendó el fin del aislamiento diplomático de España. En 1953 se firmaron los Acuerdos bilaterales con los Estados Unidos, que permitieron la instalación de bases militares norteamericanas en España en Torrejón de Ardoz, Zaragoza, Morón y Rota. A cambio España recibió una ayuda económica norteamericana no comparable a la que recibieron otros países europeos con el Plan Marshall. También en 1953 se firmó el Concordato entre España y la Santa Sede.

El fin del aislamiento internacional quedó claramente expuesto con la visita del presidente norteamericano Eisenhower a España en 1959. El abrazo entre el general que había intervenido de forma clave en la derrota de Hitler y el dictador que había sido aliado del Führer mostraba como la guerra fría había cambiado la política internacional.

La autarquía. Su fin

La autarquía es una política de aislamiento económico de un país respecto a la economía de los demás países, tendencia a crear un circuito económico cerrado. Bajo el imperialismo, la autarquía se expresa, prácticamente, en la tendencia a limitar la importación de mercancías procedentes de otros países y, al mismo tiempo, a ampliar por todos los medios la exportación de mercancías y de capital a otros países, especialmente a los atrasados, con el fin de reforzar en ellos el propio dominio político y económico y asegurar elevados beneficios al capital monopolista.

Fin de la autarquía

El fracaso del modelo autárquico llevó a que desde los inicios de los años cincuenta se produjera un giro en la política económica. Se aplicó una liberalización parcial de precios y del comercio y la circulación de mercancías En 1952 se puso fin al racionamiento de alimentos. Estas medidas trajeron una cierta expansión económica. Se ponía fin a veinte años perdidos en el desarrollo económico español. Aunque inferior a la recibida por los países beneficiarios del Plan Marshall, la ayuda proveniente de este permitió importaciones de bienes de equipo imprescindibles para el desarrollo industrial. El incipiente desarrollo trajo, sin embargo, una fuerte inflación que propició un fuerte malestar social. La necesidad de reformas estructurales en la economía era evidente.

La tecnocracia en el Gobierno

Plan de Estabilización

Con la llegada al Gobierno de los tecnócratas, provenientes del Opus Dei se dio el giro necesario para que la economía saliera a flote. Este grupo puso en práctica el Plan de Estabilización de la economía siguiendo las instrucciones del FMI y el Banco Mundial. Se trataba ante todo de liberalizar la economía, acabando con el período autárquico e intervencionista. Se recortó el gasto público y disminuyó el intervencionismo del estado, a la vez que se abría la economía al exterior, devaluando la peseta y liberalizando las inversiones extranjeras. Las consecuencias se apreciaron en poco tiempo. A partir de 1961, tras reducirse el déficit del estado y recibir abundantes inversiones del exterior, España inició un acelerado crecimiento económico.

Desarrollo económico

El período 1961-1973 vino marcado por un rápido crecimiento industrial y del sector de servicios. La apertura económica al exterior provocó un verdadero aluvión de inversiones extranjeras que llegaron atraídas por los bajos salarios. El desarrollo industrial desencadenó una intensa emigración de mano de obra campesina hacia las ciudades y hacia Europa. A la vez que la agricultura se modernizaba, amplias zonas del interior quedaban desertizadas. En el terreno comercial, España alcanzó un superávit en su balanza de pagos. El tradicional déficit de la balanza comercial se vio compensado por los ingresos procedentes del espectacular desarrollo del turismo, las inversiones extranjeras y las remesas enviadas por los emigrantes en Europa. Para tratar de encauzar el crecimiento económico, el gobierno aprobó a partir de 1963 varios Planes de Desarrollo. Basados en los incentivos fiscales y en las ayudas estatales tuvieron un resultado bastante inferior al previsto. La economía siguió creciendo pero la planificación no funcionó. El mejor ejemplo fue el creciente desequilibrio entre las diferentes regiones del país.

Evolución política (1959-1975)

Pese a los profundos cambios económicos y sociales de la década de los sesenta, el inmovilismo caracterizó a la política del período. No obstante, se pueden reseñar algunos elementos nuevos que posteriormente tendrían gran trascendencia:
  • La renovación de la Iglesia Católica en el Concilio Vaticano II propiciaron el alejamiento de la Iglesia y el régimen franquista. Las tensiones fueron crecientes entre los que habían sido estrechos aliados.
  • Resurgimiento de las tensiones nacionalistas y aparición del terrorismo de ETA. En 1959, un grupo de jóvenes abandonaron el Partido Nacional Vasco y crearon ETA, Euzkadi ta Askatasuna, (Patria Vasca y Libertad). Esta nueva organización nacionalista radical optó unos años después por aplicar tácticas terroristas.
  • Aumento de los conflictos laborales desde 1961. Las reivindicaciones de las huelgas fueron pasando poco a poco de cuestiones laborales (salarios, jornada de trabajo) a la denuncia política (libertades sindicales y políticas).

La respuesta del régimen a cualquier disidencia siguió siendo puramente represiva:

  • En 1963, un militante clandestino del Partido Comunista, Julián Grimau, fue ejecutado por delitos cometidos en la guerra civil. Las protestas internacionales fueron generalizadas.
  • En 1962, tras pedir España la adhesión a la Comunidad Económica Europea, un grupo de representantes de la derecha liberal que vivían en el exilio se reunió en Munich y pidió que no se admitiera a España hasta que no se estableciera en el país un régimen democrático basado en las libertades políticas. La prensa franquista organizó un enorme escándalo contra lo que se vino a denominar el Contubernio de Munich.

Mientras, el régimen aplicó pequeños e insuficientes cambios legislativos, que no cambiaron para nada su esencia dictatorial:

  • La Ley de Prensa de 1966, aprobada por el entonces ministro de Información, Manuel Fraga, aunque levantó algo la presión de la censura, no significó ningún avance significativo.
  • La Ley Orgánica del Estado de 1966. Última de las Leyes Fundamentales del Movimiento que no trajo ningún cambio de interés.
  • Forzado por su avanzada edad, Franco tuvo finalmente que designar un sucesor. En 1969, Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII, fue designado sucesor "a título de Rey".

Cambios sociales de los sesenta

Tras los duros años de la posguerra, en los que la sociedad española había quedado anclada a un tipo de sociedad arcaica, los años sesenta presenciaron un acelerado cambio social. Uno de los principales rasgos que se pudieron observar fue la masiva emigración rural a las ciudades y a Europa occidental.

Más de un millón de españoles se desplazaron a Francia, Alemania, Suiza, Bélgica y otros países europeos para desempeñar los trabajos que no querían los nativos. La emigración trajo consecuencias positivas como la reducción del paro o el ingreso de las abundantes remesas enviadas por los emigrantes. A la vez que se reducía la tasa de mortalidad, la tasa de natalidad se mantuvo en valores muy altos e incluso aumentó. Para atender las necesidades de esta población creciente el gobierno no aumentó el gasto público lo que llevó a que los servicios públicos fueran claramente insuficientes.

En el terreno educativo el número de escuelas e institutos fue muy por detrás de las necesidades de una creciente población infantil y juvenil. Aunque se crearon algunos enormes hospitales y desde 1963 aumentaron las prestaciones sanitarias y los sistemas de pensiones, la cobertura sanitaria siguió estando muy alejada de lo que requería una sociedad moderna. El crecimiento demográfico provocó un enorme déficit en vivienda que trató de resolverse mediante grandes operaciones inmobiliarias en las ciudades españolas. Estos nuevos barrios nacieron a menudo sin equipamientos sociales y urbanos básicos.

Oposición al régimen después del aperturismo económico

Los años finales de los sesenta y los principios de los setenta vinieron marcados por un fuerte crecimiento de la oposición en las fábricas, donde había renacido un sindicalismo clandestino y en las universidades. La represión fue la respuesta. La policía política, la Brigada Político-Social, no dudaba en aplicar la tortura en las comisarías. Los opositores al régimen pasaron a ser juzgados por un tribunal especialmente creado para ejecutar la represión, el Tribunal de Orden Público.

En ese contexto tuvo lugar el primer atentado de ETA. La respuesta fue una represión indiscriminada que, de hecho, provocó el aumento del apoyo social a la banda. Un momento clave fue la celebración en 1970 del denominado Juicio de Burgos ante una corte militar. Nueve miembros de la organización nacionalista fueron condenados a muerte lo que desencadenó protestas internacionales y en el país. La presión internacional llevó a que finalmente las condenas fueron conmutadas.

La avanzada edad del dictador y la creciente presión de la oposición llevaron a la formación de dos tendencias dentro del régimen. Por un lado, los que se empezaron a llamar "aperturistas", estos, sin cuestionar la figura de Franco, defendieron la necesidad de aplicar pequeñas reformas en un sentido democrático y parlamentario. Por otro lado, estaban lo que se vino a denominar el "bunker", donde se agruparon los sectores más extremistas y violentos, contrarios a cualquier cambio.

Para aliviar al ya anciano Franco de las tareas cotidianas de gobierno, en 1973, Carrero Blanco, un militar partidario de la línea dura, fue nombrado presidente del gobierno. Carlos Arias Navarro fue nombrado ministro de Gobernación. El nuevo gobierno se estrenó con la organización el 20 de diciembre de ese mismo año de un juicio, el Proceso 1001, contra dirigentes del sindicato clandestino Comisiones Obreras. Entre ellos su principal líder, el comunista Marcelino Camacho. Ese mismo día, ETA consiguió dar el golpe más importante de su historia, Carrero Blanco fue asesinado en Madrid. La muerte de su principal colaborador fue un duro golpe para un Franco cada vez más cercano a la muerte.

Muerte del Caudillo

Muerte del Caudillo
La vida del dictador terminó en un contexto complejo y conflictivo. El enfrentamiento con la Iglesia llegó a extremos que hubieran sido inconcebibles unos años antes. Ante la amenaza de expulsar de España a Añoveros, obispo de Bilbao que había publicado una pastoral defendiendo la identidad cultural y lingüística del pueblo vasco, el Vaticano contestó con la advertencia de que tal expulsión significaría la ruptura del Concordato y la excomunión de quien lo llevara a cabo.

En septiembre de 1975, tras un juicio militar, fueron condenados a muerte y ejecutados cinco militantes del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico - organización terrorista creada dos años antes) y de ETA. De nuevo, hubo grandes protestas internacionales. Por otra parte el rey marroquí Hassan II organizó la Marcha Verde, reclamando el Sahara occidental español. En el momento en que se iniciaba la agonía de Franco, el gobierno cedió y, violando el mandato de la ONU, España cedió parte de la administración (no soberanía) a Marruecos y Mauritania. Finalmente, tras tres meses y medio de enfermedad, Franco murió el 20 de noviembre de 1975.

El rey Juan Carlos I fue el sucesor designado por Franco para la Jefatura del Estado, al morir este juró acatar los Principios del Movimiento Nacional destinados a perpetuar la dictadura franquista. Sin embargo se basó en ellos para promover el Referéndum para la Reforma Política. Su resultado, 94% a favor de la reforma, inició la Transición Española hacia la democracia parlamentaria.

Cultura

Véase Arte y cultura en el franquismo.

Medios de Comunicación durante la dictadura

La mano de la dictadura alcanzó también a los medios de comunicación, como sucede siempre en los regímenes totalitarios y dictatoriales. La censura estuvo al orden del día, no existiendo la libertad de prensa hasta 1977. En 1938, el Ministerio de Gobernación decretó la Ley de Prensa, una ley de guerra que permaneció vigente hasta 1966 y con la cual los medios de comunicación estaban obligados a transmitir las órdenes del Estado, no importa si eran de carácter público o privado.

En 1939 se crea la agencia de noticias EFE, monopolizada por el Estado. Posteriormente se crea en 1941 la Escuela Oficial de Periodismo, la cual exigía a sus estudiantes que debían integrar el FET y de las JON.

Los medios también fueron empleados para resaltar los valores del régimen y la figura de su líder, con este fin en 1942 el Noticiero Documental, el cual era obligatorio reproducir antes de cualquier película en todos los cines, esto se mantuvo a hasta 1975. En 1962 con el aperturismo económico se eliminó la censura previa con la Ley de Prensa aperturista a iniciativa del entonces Ministro Manuel Fraga. La gran mayoría de los medios de comunicación fueron propiedad estatal hasta el fallecimiento del Caudillo.

La mano de la dictadura alcanzó también a los medios de comunicación, como sucede siempre en los regímenes totalitarios y dictatoriales. La censura estuvo al orden del día, no existiendo la libertad de prensa hasta 1977. En 1938, el Ministerio de Gobernación decretó la Ley de Prensa, una ley de guerra que permaneció vigente hasta 1966 y con la cual los medios de comunicación estaban obligados a transmitir las órdenes del Estado, no importa si eran de carácter público o privado. En 1939 se crea la agencia de noticias EFE, monopolizada por el Estado. Posteriormente se crea en 1941 la Escuela Oficial de Periodismo, la cual exigía a sus estudiantes que debían integrar el FET y de las JON.

Los medios también fueron empleados para resaltar los valores del régimen y la figura de su líder, con este fin en 1942 el Noticiero Documental, el cual era obligatorio reproducir antes de cualquier película en todos los cines, esto se mantuvo a hasta 1975. En 1962 con el aperturismo económico se eliminó la censura previa con la Ley de Prensa aperturista a iniciativa del entonces Ministro Manuel Fraga. La gran mayoría de los medios de comunicación fueron propiedad estatal hasta el fallecimiento del Caudillo.

Entre los grupos privados que estuvieron permitidos encontramos a la Editorial Católica, responsable de la publicación de Diario Ya, Prensa Española que se encargaba de ABC y el Grupo Godó con La Vanguardia. Con cierta independencia de trabajo, aunque no exenta de censura, estaban La Codorniz, fundada en 1941 por Miguel Mihura, una revista de humor de tirada semanal. Contó con colaboradores como Mingote, Chumy Chúmez, Serafín, Tono, Jardiel Poncela, Ramón Gómez de la Serna, Gila, José Luis Coll, Carlos Luis Álvarez, Cándido y Máximo entre otros muchos.

Véase también

Fuentes