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Jeannette Campbell

Jeannette Campbell
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Datos personales
Fecha de nacimiento8 de marzo de 1916
Lugar de nacimientoSaint Jean de Luz, Bandera de Francia Francia

Jeannette Campbell. Primera deportista argentina en ganar una medalla olímpica.

Síntesis biográfica

Nació el 8 de marzo de 1916 en Saint Jean de Luz, en la región de Bayona, al sur de Francia. Siempre se encargó de aclarar que su lugar de nacimiento fue por casualidad, y que siempre se sintió argentina. Hija de John Campbell, un escocés que vivía en la Argentina, y nieta de Mary Gorman, una de las maestras que trajo Sarmiento al país.

En 1914, sus padres hicieron un paseo por Escocia, pero estalló la Primera Guerra Mundial y no pudieron salir del Viejo Continente. Más tarde se trasladaron a Francia, donde nació Jeannette, y luego volvieron a la Argentina. De regreso, la familia Campbell se instaló en Belgrano R., el barrio en el que Jeannette creció, vivió y murió.

Desde pequeña se sintió atraída por los deportes. La primera disciplina que practicó fue hockey sobre césped, en el reservado colegio Belgrano Girls School. Pero pronto descubriría su gran pasión. Se abrazó a la natación gracias a su hermana mayor, Dorothy (tenía una menor, Kathleen), que practicaba ese deporte en Belgrano Athletic Club, la institución donde pasó buena parte de su existencia. En esa entidad fue donde forjó sus dos amores, ya que allí también conoció a Ricardo Peper, su marido y entrenador en esa época.

Trayectoria deportiva

Dedicada a la natación, los buenos resultados no tardaron en llegar. Sin embargo, no podía dedicarle mucho tiempo a disfrutar de la pileta. En los años en que comenzó trabajaba como secretaria nueve horas por día. Y sólo le dedicaba una para el entrenamiento. Pero, tenaz, siempre siguió adelante.

En el Sudamericano de Río de Janeiro, en 1935, logró varias marcas continentales y concretó una actuación destacada. Aquella performance le valió la posibilidad que ninguna mujer había tenido hasta entonces: integrar la delegación que participaría en los Juegos Olímpicos de 1936, en Berlín. Nada la detuvo; ni siquiera ser la única dama que integró aquel equipo. Viajó con más de un mes de anticipación a su cita con la gloria. Y en los quince días que duró la travesía en barco no dejó de entrenarse ni un momento en la extremadamente corta pileta que había a bordo.

Su registro de los 100m libre en la final de Berlín permaneció imbatido a nivel sudamericano por 28 años.

“En aquellos tiempos existía un espíritu deportivo y una camaradería que nos permitían superar cualquier dificultad. ¿Sabe cómo me entrené yo en la travesía a Berlín?, nadaba con una cuerda de goma atada al cuerpo y con el otro extremo sujeto al borde de la pileta. Me lanzaba hacia adelante y al sentir el empujoncito, mi entrenador (Juan Carlos Borrás) me tiraba para atrás. ¿Qué le parece?. Hoy ya no se podría competir así”

Explicó alguna vez, orgullosa del espíritu amateur en el que estaba bañada su epopeya. En ese mes de preparación, dividió su tiempo entre los entrenamientos y las amistades con las deportistas de otros países que también vivían en Reichssportfeld (campo de deportes del Reich, en alemán).

Y le llegó ese día de gloria. En los 100m libre, su prueba preferida, ganó primero las eliminatorias y luego la semifinal. El 10 de agosto de 1936, en unos Juegos Olímpicos que serán recordados por la hazaña del atleta negro Jesse Owens, Jeannette Campbell hizo historia para el deporte argentino. Su esfuerzo fue grande y le valió llegar en el segundo lugar, apenas por detrás de la holandesa Rita Mastembröck. Su registro de 1m6s4/100 se convirtió en récord sudamericano y permaneció imbatido por 28 años. Y cuando subió al podio, un día después, marcó un hito en el deporte argentino. Pero en aquel torneo se llevó otro premio, mucho menos importante, pero muy valorado y recordado por Campbell. Fue elegida la deportista más linda de los juegos, un halago que la complacía tanto como la medalla plateada

Luego de aquel éxito, siguió compitiendo por algunos años más. Continuó brillando en los Sudamericanos de Lima, en 1938, y de Guayaquil, en 1939. En total, en su carrera sumó 12 títulos sudamericanos y 13 argentinos, y además estableció 12 plusmarcas continentales, siete de campeonatos y más de una veintena nacionales. Los reconocimientos para ella siguieron toda su vida. En la Argentina y en el mundo se distinguió a esta deportista pionera y mujer ejemplar. Si hasta fue incluida en el Salón de la Fama Internacional de natación.

Después de la muerte esposo, sus ojos celestes se apagaron un poco. Pero nunca perdió el brillo por completo. Siempre mantuvo en su memoria la gloria y la epopeya que logró en el deporte que amó.

Muerte

Falleció a los 86 años, en su casa de Belgrano.

Fuentes