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Cuartel Moncada

Este artículo trata sobre Cuartel Moncada, cuartel militar cubano que pasó a la historia tras el asalto por jóvenes dirigidos por Fidel Castro. Para otros usos de este término, véase Moncada (desambiguación).


Cuartel Moncada
Información sobre la plantilla
Institución con sede en Bandera de Cuba Cuba
Cuartel Moncada.jpg
Fundación:Febrero de 1909
Disolución:28 de enero de 1960
Tipo de unidad:Cuartel Militar
País:Bandera de Cuba Cuba
Dirección:Santiago de Cuba

Cuartel Moncada. Cuartel militar cubano que pasó a la historia tras el asalto de un grupo de jóvenes dirigidos por Fidel Castro que tenían como objetivo tomar el cuartel y luego dirigirse a las lomas de Santiago de Cuba para iniciar la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. En la actualidad alberga la Ciudad Escolar 26 de Julio.

Historia

La historia del Cuartel Moncada comenzó en 1859, cuando se colocó la primera piedra de lo que después fuera conocido inicialmente como cuartel del Nuevo Presidio, por estar destinado a servir de cárcel departamental en Santiago de Cuba.

En 1859 el brigadier Carlos de Vargas Machuca, gobernador de la jurisdicción de Cuba, departamento oriental de la Isla, comienza la construcción del cuartel Reina Mercedes -nombre dado en honor a la esposa del rey Alfonso XIII- bajo la dirección de Manuel de Ciria, Marqués de Villaitre.

Durante las guerras independentistas del siglo XIX el cuartel Reina Mercedes, además de albergar las tropas españolas durante la contienda, mantenía presos en sus calabozos a muchos patriotas y además tenía la misión de defender la plaza de Santiago de Cuba. El 21 de noviembre de 1893 el mayor general Guillermón Moncada es detenido por las autoridades españolas en La Caoba, Alto Songo e internado en los calabozos del cuartel Reina Mercedes.

El 17 de julio de 1898 el general Toral, gobernador español de la plaza de Santiago de Cuba se rinde ante las tropas invasoras yanquis que ocupan el cuartel Reina Mercedes. Los norteamericanos niegan al general Calixto García entrar en Santiago de Cuba con el Ejército Libertador.

El 18 de agosto de 1902 toma posesión de su cargo el entonces teniente coronel Saturnino Lora Torres, nombrado jefe de la Guardia Rural de Oriente, con sede en el cuartel Reina Mercedes. Se supone que Lora fue el de la sugerencia de ponerle al cuartel el nombre de Guillermo Moncada.

El 19 de agosto de 1906 con motivo del alzamiento de Pino Guerra en Pinar del Río, la Guardia Rural, cumpliendo órdenes del Secretario de Gobernación, detiene en El Caney al general Demetrio Castillo Duany y a Juan Gualberto Gómez y son internados en el cuartel de Santiago de Cuba.

En enero de 1909 durante la segunda intervención yanqui en Cuba, el gobernador Charles Magoon, mediante decreto, retira por “imposibilidades físicas” al ya general Saturnino Lora como jefe de la Guardia Rural en Oriente, con sede en el viejo cuartel colonial. El 30 de enero un decreto firmado por el entonces presidente José Miguel Gómez asciende al teniente coronel Juan Vaillant y López del Castillo y lo nombra jefe de la Guardia Rural en Oriente.

Según el historiador santiaguero Carlos E. Forment en sus Crónicas de Santiago de Cuba a partir de Febrero de 1909 se empezó a llamar Moncada al viejo cuartel, donde operaba un regimiento de la Guardia Rural.

En 1910 el general Vicente Miniet, quien se hallaba alzado en San Luis, es detenido por tropas al mando del general Monteagudo, jefe del Ejército y conducido al cuartel Moncada. En 1917 se subleva la guarnición del cuartel Moncada, que apoyaba a los liberales de José Miguel Gómez, en lo que se denominó la Insurrección de La Chambelona.

En 1930, durante las jornadas estudiantiles y obreras de lucha contra Machado, el Tercio Táctico ubicado en el cuartel Moncada salió a la calle a reprimir a plan de machete a los manifestantes. Muchos fueron detenidos en el propio cuartel donde radicaba el Primer Distrito Militar de la provincia. Machado nombra supervisores militares en cada provincia y en Oriente es designado el comandante Arsenio Ortiz, llamado “el Chacal de Oriente” por sus crímenes.

El 10 de agosto de 1931 el líder antiimperialista Antonio Guiteras se alza en La Gallinita. Es apresado y conducido al cuartel Moncada donde permaneció hasta que fue trasladado a la cárcel de Guantánamo.

El 5 de septiembre de 1933 recién caído Machado, Antonio Guiteras se reúne en el cuartel Moncada con miembros del Directorio Estudiantil Universitario para impedir que desembarque un destructor yanqui.

El 11 de diciembre de 1937 un extraño incendio destruye el viejo cuartel Moncada. La Cámara de Representantes concede un crédito de cien mil pesos para su reconstrucción.

Ante el golpe militar dado por Batista en Columbia el 10 de marzo de 1952 la guarnición del Moncada vacila en sus primeros momentos ante la presencia de las instituciones cívicas de Santiago de Cuba y del pueblo pidiendo armas para la resistencia. A las pocas horas se adhiere al golpe y asume la jefatura del Regimiento No.1 el entonces capitán Alberto del Río Chaviano.

El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes, en el centenario del natalicio de José Martí y bajo la dirección del futuro líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, ataca el cuartel Moncada. Posteriormente en este recinto son masacrados y asesinados muchos de estos héroes.

Durante la guerra contra la dictadura batistiana entre 1957 y 1958 cientos de jóvenes son conducidos prisioneros al cuartel Moncada. Muchos fueron torturados y asesinados en sus calabozos.

Tras la victoria revolucionaria del 1 de enero de 1959 el cuartel Moncada se rinde ante las fuerzas del Ejército Rebelde. Entra victorioso al frente de los revolucionarios el comandante Raúl Castro.

El 28 de enero de 1960 el cuartel Moncada se convierte en Ciudad Escolar 26 de Julio. El comandante en Jefe Fidel Castro hace la entrega al Ministerio de Educación y enfatiza en su discurso:
(...) al ganar esta batalla sin cadáveres, sin muerte, sin heridos, esta batalla tan hermosa, esta toma del cuartel Moncada si sangre, tenemos que sentirnos verdaderamente emocionados y felices (...)

También se decidió que en una de las instalaciones de la antigua fortaleza se creara un museo en el cual se reflejaran detalles de la acción que allí se produjo el 26 de julio de 1953.

Asalto al Cuartel Moncada

El Cuartel Moncada, en el año 1953 era la sede del regimiento «Antonio Maceo» en la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la provincia oriental. Por su importancia, el Moncada era la segunda fortaleza militar del país, ocupada por unos mil hombres. Su lejanía de La Habana dificultaba el envío de ayuda al Ejército Oriental. Además, Santiago se hallaba situada en la costa sur, junto al mar, y rodeada de montañas por lo que un grupo de jóvenes revolucionarios conducidos por el dirigente de la juventud ortodoxa Fidel Castro decidieron asaltar la instalación para comenzar la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Recursos

Las armas, los uniformes y los recursos necesarios para la lucha se obtuvieron sin recurrir a la ayuda de personas acaudaladas ni de políticos corrompidos. Su adquisición fue posible fundamentalmente por la voluntad y el sacrificio personal de los propios combatientes. Un joven vendió su empleo y aportó $300.00 «para la causa»; otro liquidó los aparatos de su estudio fotográfico, con los que se ganaba la vida; otro más empeñó su sueldo de varios meses y fue preciso prohibirle que se deshiciera también de los muebles de su casa, y así se sucedieron los casos de abnegación y generosidad.

Con esos recursos se adquirieron 165 armas, principalmente fusiles calibre 22 y escopetas de caza. Para asegurar la acción se alquiló una pequeña finca de recreo, la granjita «Siboney», situada en las afueras de Santiago de Cuba, con el supuesto fin de dedicarla a la cría de pollos. En ella se situaron las armas, los uniformes y los automóviles que se utilizarían en el ataque, y allí se concentrarían los combatientes en el momento oportuno. Se escogió para la acción, el 26 de julio por ser domingo de carnaval, fiesta a la que tradicionalmente asistían personas de diferentes puntos de la isla, por lo cual la presencia de jóvenes de otras provincias no causaría extrañeza.

Instrucciones de Fidel

En la noche del 25 de julio, Fidel se reunió con los compañeros responsables, dándoles las últimas instrucciones y les dirigió esta brevísima exhortación:

«Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertado o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad.»

El Plan

El plan inicial se basaba en la toma de la posta principal, aprovechando el descuido de esta. Los atacantes, vestidos con el uniforme militar, irrumpirían en el cuartel para reducir al personal que allí se encontraba. Por causas no premeditadas hubo que adelantar el asalto y atacar violentamente, por sorpresa. No obstante el ataque fue un fracaso.

De los 135 revolucionarios, 131 dieron el paso al frente. Los cuatro arrepentidos recibieron la orden de regresar a sus puntos de origen, y poco después de las cuatro de la madrugada, todos comenzaron a salir en los autos hacia Santiago.

Los grupos dirigidos por Abel y Raúl cumplieron su objetivo: la toma del Hospital Civil y la Audiencia. El grupo principal, dirigido por Fidel, llegó según lo previsto hasta una de las postas, la No. 3, la desarmó y traspuso la garita. Pero una patrulla de recorrido que llegó inesperadamente, y un sargento que apareció de improviso por una calle lateral, provocaron un tiroteo prematuro que alertó a la tropa y permitió que se movilizara rápidamente el campamento. La sorpresa, factor decisivo del éxito, no se había logrado. La lucha se entabló fuera del cuartel y se prolongó en un combate de posiciones.

Los asaltantes se hallaban en total desventaja frente a un enemigo superior en armas y en hombres, atrincherado dentro de aquella fortaleza. Otro elemento adverso, también accidental, fue que los atacantes no pudieron contar con varios automóviles donde iban las mejores armas, pues sus ocupantes se extraviaron antes de llegar al Moncada en una ciudad que no conocían. Comprendiendo que continuar la lucha en esas condiciones era un suicidio colectivo, Fidel ordenó la retirada.

El Asalto

El asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 sacudió al país y conmocionó especialmente a Santiago de Cuba y Bayamo. Puertas de hogares se abrieron a combatientes perseguidos para abrigarlos de la saña vengativa desatada en las horas y días que siguieron al ataque, en tanto otros atendían (y de esa manera protegían) a heridos del asalto en los hospitales de la ciudad. Otros cayeron bajo las garras de la feroz dictadura. La mitad aproximadamente fueron ultimados, otros fueron salvajemente asesinados después que se rindieron sin disparar un tiro.

Inmediatamente después de estos hechos, la dictadura reaccionó con una brutal represión. El presidente Batista decretó el estado de sitio en Santiago de Cuba y la suspensión de las garantías constitucionales en todo el territorio nacional; clausuró el periódico «Noticias de Hoy», órgano del Partido Socialista Popular, y aplicó la censura a la prensa y la radio de todo el país. Creaba así las condiciones para lanzar a los cuerpos represivos con violencia y sin riesgo de publicidad contra la rebeldía popular.

En relación con los asaltantes del Moncada, ordenó que se asesinaran a diez revolucionarios por cada soldado muerto en combate.

El 29 de julio de 1953, el coronel Alberto del Río Chaviano, jefe del Regimiento Antonio Maceo, envió, a todos los mandos orientales, la siguiente orden:
Hay que perseguir y sacar de debajo de la tierra si es preciso, a cuantos comunistas hay en la provincia de Oriente; si están muy complicados en trajines revolucionarios, apretarlos primero para que hablen y luego matarlos sin contemplaciones.

Véase también

Fuentes