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Jamaica (Manuel Tames)

Consejo Popular Jamaica
Información sobre la plantilla
Localidad Consejo popular de Cuba
EntidadLocalidad Consejo popular
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • municipioManuel Tames
 • provinciaGuantánamo
 • Fundación1850
Población 
 • Total10 319 hab.
Jamaica (Manuel Tames).jpg
Jamaica_(Manuel_Tames)

Jamaica (Manuel Tames): Tercera población en importancia de la provincia Guantánamo por la cantidad de habitantes y su extensión territorial, fue cabecera del municipio Yateras hasta 1976, actualmente es la cabecera poblacional del municipio Manuel Tames designado en la nueva división política administrativa.

Datos Geográficos

Limita al norte con el Consejo Popular de Honduras, al sur con la comunidad San Vicente, al este con la comunidad La Luisa y por el oeste con el poblado de San Miguel delConsejo Popular Argeo Martínez de Manuel Tames.

Además este Consejo Popular posee una extensión territorial de 11,63 (kms2) con una población de 10 319 habitantes de ellos 5 787 son electores, agrupados en 7 Circunscripciones Urbanas, 6 dentro de la localidad y la otra en San Vicente.

Orígenes

El 6 de junio de 1741 Manuel de Jesús Pérez Pérez obtuvo la Merced de Jamaica como ato o corral. En 1850 Jamaica es declarada Villa con todos sus atributos. En 1871 es atacada y tomada por fuerzas al mando de Antonio Maceo. En esta ocasión el ejército español tuvo grandes bajas, mientras que el ejército Libertador obtuvo pertrechos y municiones así como víveres y vestuarios.

Alrededor del año 1878 ya en pleno período de la guerra de independencia, en esta localidad existían asentamientos de indios y de negros esclavos en algunos puntos de nuestra localidad, hay que decir que los indios araucanos fueron los que dieron origen al nombre de Jamaica (que significa pueblo situado entre dos ríos). En 1895 se inicia la Guerra de Independencia ya hay un núcleo independentista fuerte liderados entre por José Mesías y conocido como el Indio de Cartalla y fuerzas mambisas correspondiente a esta zona bajo el mando de Periquito Pérez participan en la batalla del (Puzco) en coordinación con el ejército norteamericano en contra del ejercito español.

Según los datos históricos que existían en relación a la localidad esta fue fundada en el año 1920, fue reconocida como la Alcaldía municipio Jamaica - Yateras en aquel entonces comprendía todo lo que es hoy el municipio Yateras y Manuel Tames, siendo su cabecera el referido poblado de Jamaica. Su primer Alcalde fue Nicolás Pereira Quevedo, la composición ética la conformaban negros, blancos, criollos, mestizos, Indios de la India, moros y españoles emigrantes. Su cultura eran raíces africanas que tenían mucho que ver con la que hay ahora Ej. Congas, las sociedades de negros y mulatos, La Colonia española que era para blancos, el Fenis que era de negros. Se crean fuertes Teams de Pelota que eran de Jamaica.

Se crea una pista para correr automóviles; así como equipos de fútbol, baloncesto y boxeo. Llegaron a existir 3 farmacias, 4 panaderías, 3 almacenes de víveres “La Zamorana”, “De los de la Torre”, “Vista Alegre” de José y el almacén de González.

Existían tiendas de ropas, calzados, ferretería y quincallas, 4 carnicerías, radicaban 4 médicos con sus consultorios particulares: Tomás Martínez Carcasés, Ernesto Rodríguez Silva, Francisco Tudela y Artemio Cusa, todos en diferentes épocas, había una comadrona: Anita Días. Existieron librerías, trenes de lavado, fondas y hoteles.

Actualidad

Actualmente hay 1 farmacia, 1 panadería , 1 dulcería, no hay almacenes de víveres, 1 tienda de ropas, 1 atelier, varios consultorios médicos, no hay hoteles, 1 una Peluquería, 2 carnicerías, 5 tiendas de víveres, 1 juzgado, varios centros educacionales: 1 secundaria básica, 2 escuelas primarias, 1 escuela especial, 1 circulo infantil, 1 joven club de computación y electrónica , 2 placitas, 1 carpintería, 1 casa de cultura , 2 tiendas recaudadoras de divisa, 1 cine, 2 parques infantiles, 1 hospital, 1 policlínico, 1 centro deportivo, 1 taller textil.

Primer ataque al Cuartel de la localidad

Como parte del plan de acciones del ejército rebelde el Comandante Raúl Castro designó a Efigenio para que con una escuadra de barbudos bajo su mando otro grupo con el Capitán Fajardo y otro de la Compañía E, ahora bajo la dirección del Capitán Pena atacara el cuartel de Jamaica.

El ataque recién realizado al cuartel de Imías así como el de Jamaica, que se llevaría a cabo de forma simultánea con el de Caimanera y Soledad, formaba parte de la Operación Omega, concebida por el Comandante Raúl como apoyo a la huelga de abril, lo cual permitiría derrotar al enemigo en esas posiciones y capturar una determinada cantidad de armas que fortalecerían considerablemente el incipiente Segundo Frente Oriental.

El capitán Félix Pena recibió en el poblado de Puriales de Caujerí la orden de partir hacia Felicidad de Yateras con los hombres más experimentados y mejor armados. Allí debía ponerse bajo las órdenes de Efigenio Ameijeiras Delgado. En la tarde del día 11 salieron y llegaron temprano en la mañana del 12. Pena se presentó ante Ameijeiras que junto al capitán Fajardo lo esperaba. Efigenio les explicó a ambos la misión a cumplir: el ataque al cuartel de Jamaica situado a pocos kilómetros de la ciudad de Guantánamo.

Efigenio mandó a colocar dos emboscadas: la primera situada en la carreta Jamaica Guantánamo después del entronque que conducía al central Esperanza, con el teniente Gerardo Reyes al frente; la segunda a la salida de Jamaica en el camino que conducía a Romelié (Héctor Infante), con el teniente Francisco Montiel como responsable.

El plan de ataque al cuartel

La caravana rebelde bajó de Felicidad de Yateras, el camino estaba en malas condiciones por las distintas lluvias y el fango dificultaba los movimientos. El plan de ataque fue el siguiente:

Ameijeiras atacaría por el frente del cuartel, Fajardo por su flanco derecho y Pena por la retaguardia.Fajardo y sus combatientes entraron por la carretera de Guantánamo Jamaica, antes de llagar a Jamaica habían una curva y dos lomas, de inmediato un puente y después el poblado; el río corría por detrás del cuartel enemigo.

Los combatientes de la Compañía D entraron por el pequeño puente y se dirigieron al flanco derecho del cuartel. La misión del grupo dirigido por Pena era situarse por el fondo de la instalación, ubicar sus hombres y esperar a que Efigenio comenzara el ataque.

Antes de llegar a su posición, fue necesario hacer una “cadena de hombres” para poder atravesar el río que estaba crecido, ya que el agua daba a la altura del pecho. Toda la operación se realizó sin novedad. La noche estaba oscura; Pena distribuyó el personal y logró acercarse a unos 25 metros del cuartel.

Desde aquel ángulo podían observar a un soldado que facilitaba un blanco perfecto; otro soldado se encontraba dentro de un camión de volteo que estaba parado junto al cuartel y cada cierto tiempo encendía las luces del vehículo, alumbraba con sus faroles hacia una línea férrea que le quedaba enfrente. Este individuo también ofrecía un blanco perfecto y minutos después quedaría eliminado al iniciarse el combate.

Aproximadamente a las 11:30 de la noche, al acercarse Efigenio con sus hombres, fueron descubiertos por el enemigo, que abrió fuego sobre ellos. Este ordenó a su personal que no respondiera el fuego para poder aproximarse más al cuartel cuando Pena atacara por la retaguardia y así resultó; ya a 20 pasos del cuartel abrió fuego, lo que hizo que los guardias concentraran el poder de sus armas sobre su posición. Fajardo fue rozado por un fragmento de granada en la cabeza.

Mandó a tirarles los Cocteles Molotov al cuartel, sin embargo, tuvo que detener la orden al percatarse de que al lado de la instalación batistiana existía una vivienda que peligraba. El combate entre ambas partes se hacía cada vez más intenso. A viva voz Efigenio conminaba al enemigo para que se rindiera, el que pasado corto tiempo, disparaba muy poco; Martí Pérez resultó herido de una bala que le destrozó un dedo de la mano derecha y Efigenio, de una esquirla en la mejilla.

Mientras, en la emboscada dirigida por Yayo, situada después del entronque que conducía al central Esperanza, en la carretera de Guantánamo a Jamaica, en una pequeña loma dividida por esta, se tomaron las siguientes disposiciones: el grupo del sargento Lorenzo Boicet Antoine, compuesto por casi 30 combatientes, fue agrupado en dos. La mayoría de los rebeldes se colocaron en la parte más elevada y el resto en la otra. La primera orden que dio Yayo, fue que nadie disparara hasta que él lo hiciera. Este con su fusil Garand, A,ando López Cintra con un fusil 30 – 30, Tomás Nordetcon un fusil automático calibre 22; el resto poseía escopetas de varios calibres y tipos.

El percápita de cartuchos sería de ocho por cada una. Lorenzo Boicet, por orden del jefe de la emboscada, cortó la línea telefónica, en tanto que desde su posición escuchaban el combate en Jamaica.

Alrededor de la 1:30 de la madrugada, divisaron el refuerzo enemigo. Yayo le ordenó a Lorenzo que fuera a Jamaica e informara al comandante Efigenio la llegada del mismo y su magnitud. Lorenzo partió velozmente a cumplir la orden recibida. La caravana enemiga se detuvo a 100 metros de la emboscada y muchos guardias se desmontaron de los camiones negándose a avanzar.

Sus conversaciones eran escuchadas por los emboscados. Los guardias le exponían a su superior que era lógico que hubiera una emboscada allí. El teniente Martínez los maltrató de palabra y les gritó: “… les voy a demostrar que ahí no hay nadie”, montó en su yipi, cruzó la emboscada y regresó luego junto a los suyos. “ustedes ven que ahí no hay nadie”, les dijo entonces, y los guardia montaron en los camiones.

Martínez se adelantó y a gran velocidad cruzó la emboscada. Los camiones avanzaron a 25 metros uno del otro. El primero entró en la emboscada y casi salía de ella cuando el que le seguía no había llegado a la misma. Yayo hizo fuego sobre el primero, siendo secundado por todos sus hombres. Tomás Nordet disparó un M–26 que estalló dentro del camión atacado y del resto de los camiones comenzaron a hacer descargas contra la posición rebelde. Los soldados se lanzaron de los vehículos y tomaron posiciones.

De la Compañía D cayeron tres combatientes: el sargento Lorenzo Boicet Antoine, los soldados Américo Deslis Hernández, quien sirvió de práctico a Efigenio, y Reynaldo Góngora Lara, cuyos cadáveres fueron profanados por el enemigo. En el informe al jefe del Segundo Frente sobre el ataque al cuartel de Jamaica, hecho por Efigenio, Fajardo y Pena.

El 4 de abril, explicaba:” Camarada comandante: Como estaba convenido llevamos el ataque a Jamaica. Comenzamos a las once y media de la noche y sostuvimos el fuego hasta las dos de la madrugada, hora en que tuvimos que retirarnos; esto, a pesar de que la orden en principio fue a las cuatro, si a esa hora no había llegado un refuerzo y se nos había metido en el poblado.

Después de haber tomado las precauciones de rigor, previa investigación, avanzamos hacia el objetivo con nuestras fuerzas combinadas y llegamos al central “La Isabel”, donde se habían retirado las tropas enemigas para Jamaica, llegando allí sin contratiempo alguno y tomando posiciones inmejorables.

Efigenio atacó por el frente, Fajardo por uno de los lados y yo por detrás. “Yayo” con un grupo de escopeteros quedó emboscado en el camino que viene de Guantánamo. El decidirse a dejar a “Yayo” con los escopeteros en ese punto pesó mucho en nuestro ánimo. Primero, por los otros trabajos que debían realizar conjuntamente y segundo, por la escasez de parque, sobre todo en los fusiles. Como te había dicho la orden de retirada tuvo que anticiparse: Efigenio llegó a librar unas escaramuzas con el esfuerzo pero sin mayores consecuencias. Las bajas del ejército entre muertos y heridos parece que pasan de 20, en la emboscada parece que una bomba cayó en un jeep y lo destrozó. Aunque todavía no tenemos informes concretos, sabemos que las bajas tienen que pasar de diez.

Acción 28 de Septiembre

Le jefatura de la Compañía D recibió una información acerca del poblado de Jamaica , los guardias – un grupo de 7 a 10 soldados acostumbraban a realizar compras diarias en la tienda mixta de los Guillama. El combatiente Rafael Guillama, Feluchín, había recibido noticias al respecto, a través de sus familiares, en las que le describían la magnitud de la factura, afirmando que además de no pagarla, expresaban: “Esto se los cobran a los mau mau de Fidel”.

Los rebeldes decidieron atacarlos por sorpresa dentro del mismo pueblo. El plan de acción presentado por el sargento Esteban Deulofeo, jefe de la avanzada de El Diamante, y aprobado por el capitán Roberto Castilla, contemplaba seleccionar un grupo de hombres bien armados, conocedores del lugar, penetrar en horas de la madrugada en Jamaica, ocupar algunas casas alrededor de la tienda de Guilladas, emboscarse en la ruta de los guardias, atacarlos y capturar las armas.

Además de Deulofeo se seleccionaron 13 combatientes, entre ellos el cabo Jorge Montoya, Armando López, Pedro Galdeano, Pastor Martínez, Carlos Toranzo, Del Toro, Rafael Guillamas y Williams McKenn, armados de un Mendoza, una Thompson, un Springfield y escopetas.

En el central Isabel se les incorporó Juan Pablo, con el revólver y una bomba de mano. Entraron en Jamaica la madrugada del día 28. el sargento Deulofeo y seis compañeros más, ocuparon el Centro de Veteranos, que hacía esquina, y desde el cual tenían un buen puesto de observación. Se situaron además en dos casa contiguas: la del músico Manuel C. Rivera Boley y la de un chino lavandero. En la primera se encontraba Pedro Galeano, Carlos Toranzo y Angel Bouza, en la segunda, cuatro combatientes más.

La idea era que al cruzar los guardias en la calle, saldrían los rebeldes situados en el Centro de veteranos a cortarles la retirada. Al mismo tiempo, de flanco, cruzarían el fuego los demás emboscados en las dos casas y una vez neutralizado el enemigo, recogerían sus armas y se retirarían todos.

Como apoyo y acción de distracción, Toranzo, Del Toro y Montoyita, desde la esquina de la tienda de Luis Willson, dispararían en dirección a la estación de policita, ubicada a dos cuadras, en un simulacro de ataque a la misma.

El cuartel de la Guardia Rural distaba tres cuadras. En la casa del chino lavandero se encontraban Williams McKenn y tres combatientes más. A las 7:30 de la mañana, un niño tocó la puerta en repetidas ocasiones, al no responderle nadie, abrió súbitamente la ventana y vio en el interior de la casa a los barbudos. Luego huyó precipitadamente. Deulofeo no fue avisado de aquel suceso. El niño, según se pudo conocer posteriormente, informó a su mamá acerca de su descubrimiento y ésta, por medio del mismo muchacho envío un papel velatorio al cuartel de la policía y de allí al de la Guardia Rural. De éste último, avisaron a Guantánamo por teléfono.

Ocupación de Jamaica (localidad)

El 14 de diciembre, el sargento Manuel Garrido, el cabo Jorge Montoya y tres combatientes más recibieron la información en el lugar conocido por La Burunela, que había llegado a Jamaica un refuerzo de Guantánamo y los guardias estaban montando en una rastra con sus pertenecías militares, sacaban los caballos, y tal parecía que iban a abandonar el cuartel.

A través del campesino de quien recibieron dicha información, Garrido la trasmitió al sargento Daniel Castro, quien se encontraba en el campamento de El Ají para que éste a su vez avisara al capitán Fajardo por teléfono. Además le ordenó que recogiera a todos los hombres y se dirigieron a Jamaica, que él iba delante.

En efecto, Garrido y sus cuatro compañeros, a caballo, se dirigieron a galope hacia Jamaica y dejaron atrás rápidamente los dos kilómetros y medio que los separaba del poblado. Llegaron al camino de Jamaica – Romelié y en la propia entrada del pueblo se desmontaron. Atravesaron un cañaveral y salieron cerca de la entrada del cuartel, pegados a la carretera.

Frente a ellos estaba la gasolinera; a unos 50 metros de su posición, separados por la yerba de guinea, había tres camiones llenos del soldados y dos tanquetas, una estacionada al lado de la gasolinera y la otra custodiaba la entrada del terraplén que conducía al cuartel, desde allí observaban los movimientos del enemigo que estaba a cien metros. Garrido lanzó una bomba de mano que hizo explosión al lado de los guardias y los demás dispararon sus armas.

La tanqueta que estaba junto a la gasolinera evolucionó hacia donde estaban los rebeldes, un guardia trató de manejar su ametralladora pero fue abatido. Después de 15 minutos de nutrido tiroteo y sin abandonar su posición, los rebeldes dejaron de disparar y se “incrustaron en la tierra” toda vez que los guardias dirigían los disparos con todas sus armas hacia el cañaveral y recobraron bajas. Estos le prendieron fuego al cuartel y todos se retiraron por su fondo, en tanto que las tanquetas cubrían la retirada de los camiones. Al enemigo irse alejando, los cuatro rebeldes entraron en la instalación batistiana y comenzaron a sofocar el incendio, de inmediato la población acudió y terminaron de apagarlo.

En breve tiempo llegó el refuerzo rebelde y entró al pueblo. Fueron a las casas de los policías y los chivatos, los detuvieron y les ocuparon un San Cristóbal, pistolas automáticas y revólveres, así como fusiles automáticos calibre 22.

Por orden del capitán Fajardo, el Sargento Garrido montó su campamento en un local a la salida de Jamaica en dirección a Guantánamo. Además, ordenó al sargento Luis Montoya, ambos pertenecientes a la unidad móvil que dirigía el teniente Jorge Catilla, que montara otro campamento a la salida del terraplén que conducía de Jamaica a La Isabel y lo responsabilizó con ambos grupos.

Asimismo, ordenó organizar una avanzad de seis combatientes y situarla en el entronque de la carretera Guantánamo – Jamaica, hacia La Esperanza. Se creó el triunvirato revolucionario o gobierno local. Cuando se abrió la caja de caudales de la alcaldía, para levantar el acta correspondiente, encontraron tres kilos prietos (denominación dada en Cuba a la moneda norteamericana de un centavo).

Con la ocupación del pueblo de Jamaica, cabecera municipal de Yateras, la Compañía D había situado fuerzas a sólo ocho kilómetros por carretera de la ciudad de Guantánamo, en un terreno totalmente llano y desprovisto de vegetación. La capitanía pasó a virginia y las oficinas de la compañía para Felicidad de yateras. Fajardo se trasladó prácticamente para Jamaica.

El 17 de diciembre el capitán Fajardo mandó a desminar en Blanquizal lugar situado entre Palmar de Yateras y El Tropezón, para trasladar esas minas a la carretera Guantánamo – Jamaica. Allí se habían instalado por los comandos mineros 17 minas de contacto en serie, las cuales se hacían estallar mediante un acumulador de 12 volts. Cuando el grupo designado, cuyo jefe era el cabo Ángel Bouza, se encontraba realizando esta tarea, explotó una de las mismas.

En este accidente Silvio García murió en el acto, Ángel Bouza murió mas tarde en el hospital, Nelson Vigot sufrió conmoción, lesión interna y se le afectó la vista; José Pérez y Juan Márquez también sufrieron conmociones graves. El 18 de diciembre fue derribado el puente de la carretera de caimanera, se cortó el fluido eléctrico y el agua. Fuerzas combinadas rebeldes, formadas por las columnas 6, 18 y 20 participaron en la operación para la toma de Caimanera.

En ésta, la Columna 20 atacó por el oeste de la ciudad, en tanto que la 6 bloqueaba la carretera que conducía a Guantánamo, como apoyo y en previsión de la llegada de un refuerzo desde esa ciudad, y la 18 bloqueaba la zona este, por la cerca exterior de la Base Naval norteamericana. El mismo día 19 fue tomada por la Columna 20, dirigida por su jefe el capitán Demetrio Montseny Villa. En Ella se ocuparon 28 armas largas y 10000 cartuchos de combate. Al día siguiente, la fragata “Máximo Gómez” cañoneó el poblado y ocasionó algunos daños materiales.

El 22 de diciembre, a las 10:00 de la mañana, el campesino Manolo Amador a llegar a la curva que existía en la parte alta de la subida de San Vicente, observó un yipì y un camión de guardias que habían matado su yunta de bueyes y los desollaban en esos momentos. Eran alrededor de 20.

Amador avisó a la posta ubicada en el entronque del terraplén que conducía a La Esperanza y de aquel lugar lo comunicaron al campamento del sargento Manuel garrido, en Jamaica

Garrido envió un enlace al sargento Luis Montoya y partió con algunos de sus hombres en varios yipis, penetraron a toda velocidad en el potrero en que se encontraban los guardias en plena faena y les dispararon. Los soldados huyeron sin ripostar y fueron perseguidos por algunos combatientes hasta la finca de Teófilo Chediak.

El resto ocupó el yipi y el camión que era de la compañía refresquera La Materva, donde estaban las dos reses. La carne fue enviada para Jamaica y entregada gratis a la población. En esa acción, dos combatientes detuvieron un casquito que se había escondido en una alcantarilla de la carretera, al que se le ocupó un Garand. Al conocer los hechos, el capitán Fajardo mandó a romper la carretera a todo su ancho con un buldozer, con el fin de hacer una zanja antitanque.

Aquel trabajo se realizó como a 500 metros del entronque que conducía a La Esperanza, antes de la línea del ferrocarril. A 30 metros de donde se rompió la carretera hacia Jamaica, existía una pequeña elevación dividida por la carretera, que podía servir de defensa para detener al enemigo que avanzara de Guantánamo hacia Jamaica.

El 24 de diciembre, el enemigo salió del propio Guantánamo en una caravana, disparando. Fue localizado por el telescopio ubicado en Loma Blanca, avanzadilla del campamento Casiseis. De allí le informaron a la capitanía y al sargento Luis Montoya en su campamento en su campamento de Jamaica.

Este con su grupo y el del sargento Manuel garrido se dirigieron hacia el lugar donde se emboscarían. Dejaron los vehículos como a un kilómetro, en un potrero y, una vez tomada la posición, vieron que se acercaba a ella la caravana enemiga. El lugar elegido fue la pequeña elevación que seccionaba al medio la carretera, como a 30 metros de donde se había cortado el día anterior para hacer la zanja antitanque. Garrido y su grupo ocuparon el flanco derecho de la elevación a unos 30 metros de la zanja; Montoya y los suyos, el izquierdo a unos 60 metros de la ruptura.

En total unos 40 combatientes. La tropa batistiana estaba compuesta por un tanque, tanquetas, camiones volquetas con ametralladoras sobre sus cabinas, protegidas con sacos de arena y llenas de guardias. La caravana enemiga se detuvo frente a la zanja antitanque y algunos de los casquitos bajaron con sus caminos, pero el grueso se mantuvo en ellos.

Entró un grupo de 12 compañeros de la avanzada del Alto del Mango, con el cabo Chivás al frente, a los cuales Montoya distribuyó. Después le indicó al sargento Ercides Almenares que abriera fuego con su M – 1. Con el primer disparo abrieron fuego cerrado todas las armas rebeldes, por lo que el enemigo se vio cruzado entre dos fuegos y desde los primeros momentos se le causaron bajas. Los guardias comenzaron a reaccionar.

Tiraban desde el tanque, las tanquetas y las ametralladoras de camiones volquetas; lanzaron granadas con sus Garand y desde el final de la caravana dispararon un pequeño cañón y un mortero

Debido a la cercanía en que se encontraban los rebeldes, casi pegados de los guardias, y producto también de la pequeña elevación, las balas y obuses enemigos peinaban la cima, pero la mayoría la sobrevolaban e iban a caer en su retaguardia. Durante el desarrollo del combate, el capitán Fajardo avanzaba con un grupo de compañeros para reforzar a los emboscados, pero alrededor de ellos comenzaron a estallar los obuses, a chocar las balas y esto los obligó a replegarse. Se encontraron en el camino con el primer teniente Eduardo Céspedes, quien acudía con otro grupo.

Fajardo le ordenó tomar una loma, al flanco derecho de la carretera, con dos combatientes más y una ametralladora calibre 30; el resto del personal fue distribuido por el capitán, en forma de herradura, a ambos lados de la carretera.

Su idea era que si el enemigo rompía la emboscada, ellos la detendrían de frente y Céspedes y sus hombres los atacarían por un flanco. La tropa del ejército, al no poder atravesar el lugar defendido, recogió sus bajas y comenzó a retirarse lentamente mientras disparaba sus armas.

El combate duró una hora. Por parte de los rebeldes de la emboscada no hubo bajas, sin embargo distante de allí, en el Alto de San Miguel, una bala alcanzó al enlace guerrillero Argeo Martínez Suárez, quien llevaba un mensaje a caballo, produciéndole la muerte. A poco de retirarse el enemigo, llegó el capitán Luis Herrera Tito, de la Columna 6 con un refuerzo. Al parecer el enemigo, con esta operación, intentó despegar a las tropas rebeldes de las cercanías de Guantánamo,

En esta etapa la Columna 18 obtuvo importantes victorias con la toma de Imías, la ocupación de San Antonio de Redó, la participación con parte de sus fuerzas y en cooperación con la Columna 6, en el rechazo del refuerzo al Cuartel de La Maya, factos decisivo en la caída de éste, así como la ocupación de Jamaica a las puertas de Guantánamo.

Los días de la guarnición de la ciudad de Baracoa estaban contados, asediada por fuerzas de la Comañía A. La zona liberada llegaba por el este hasta las inmediaciones de la Base Naval yanqui, territorio usurpado a nuestro país. Esto ponía a la columna en condiciones de presionar fuertemente desde el este y nordeste a la ciudad de Guantánamo, zona de operaciones del ejército de la tiranía.

Fuente