Fundación Cultural para Ciegos Varona Suárez
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Fundación Cultural para Ciegos Varona Suárez. Institución creada en Cuba en 1926 con el objetivo de proveer a la comunidad invidente de habilidades para su desarrollo personal y social. El médico y político Manuel Varona Suárez realizó importantes esfuerzos para concretar dicho sitio, al morir en 1928 la fundación se identificó como Varona Suárez. Con el tiempo cambio de lugar, nombre y condiciones, pero su objetivo primario continua vigente y los discapacitados visuales tiene importantes logros y avances en el histórico camino de su inclusión social.
Sumario
Historia
República
El 26 de febrero de 1926, se establece la Fundación Cultural del Ciego en Cuba para llegar hasta ese momento, habían trascurrido más de 45 años.
En 1878 el valenciano Antonio Segura Escolano abre una casa para sordos ciegos en la calle Estévez # 38, fue el primer intento en Cuba para la atención a personas con discapacidad auditiva y visual. Segura Escolano, Caballero de la Real Orden de Carlos III, llega a La Habana en 1877 con experiencia de haber sido profesor y director de la Escuela Normal Central y el Colegio de Sordos Mudos y Ciegos de Madrid.
El intento del valenciano tuvo dificultades y pronto fracasó, pero continuaron insistiendo Luis Biosca, José Bahamonte, el Márquez de Sandoval, el presbítero Antonio Rodríguez Melgosa, entre otros. En la zona oriental con igual interés trabajo la asociación Valentín Haüy, aquí tuvo un importante rol el ciego profesor de música y canto italiano Paolo Beggiato Bressen que antes de establecerse en La Habana, introdujo en Santiago de Cuba el sistema Braille.
En la primera mitad del siglo XX los esfuerzos anteriores, encontraron impulso sostenido con Manuel Varona Suárez, político y médico oriundo de Camagüey, que establece en 1926 en una casa del Vedado en calle K, la fundación Cultural para Ciegos. Varona Suárez fue secretario de Sanidad y Beneficencia durante el gobierno de José Miguel Gómez, participó en el proceso de surgimiento y creación del Barrio Redención devenido Barrio Pogolotti, estuvo en la colocación de la primera piedra y en el acto de inauguración. Fue alcalde en La Habana, al morir en 1928, como homenaje a sus esfuerzos por concretar el lugar para la formación y desarrollo de los ciegos la institución se identificó como Fundación Varona Suárez.
La institución llevo a punta de lápiz los ingresos, gastos, donaciones con los que progresaba el sitio, elaboraba todos los años las memorias en tinta y braille. Las memorias de 1932 fueron publicadas por la editorial Forgotten Books, por este texto se conoce que, en 1931, el patronato femenino que atendía la casa, adquirió una vivienda en la entonces Avenida Las Palmas # 15, hoy Avenida 41 y calle 82, Marianao.
El presidente de la república Gerardo Machado ocupó la presidencia de honor junto a su esposa. También eran vicepresidentes, vocales y realizaban donaciones familias reconocidas de alto rango como América Arias, María Jaén de Zayas, Mariana Seva de Menocal, Rosa Castro viuda de Zaldo, Lily Hidalgo de Conill, Blanca M. de Hornedo, Lolo Larrea de Sarrá, María Luisa Govin de Tarafa, la Condesa de Revilla Camargo, entre otros.
Además, sociedades como el Club Rotario y el Lions Club, hoteles como el Sevilla y el Inglaterra.
La escuela con carácter nacional trazo un vasto plan docente que dotaba al invidente de habilidades para su desarrollo personal y posibilidades para enfrentar la sociedad. Recibían clases de escritura y lectura en Braille, aritmética, gramática, lengua inglesa, historia, geografía, mecanografía, economía doméstica, costura, tejido en lana y mimbre. Canto, solfeo, educación física. La matrícula fue creciendo en la medida que se conocía de la existencia de la institución, sin embargo, para cientos de incapacitados visuales se hizo esquivo acceder a la misma.
La Fundación fue eslabón principal de la tiflopedagogía en Cuba, puso atención a los invidentes los preparó para conocer el mundo y ser parte activa del mismo. La revolución democratizó y consolidó aquel gesto de hombres y mujeres que más allá de intereses políticos y posición social, abrieron el camino para dar amaneceres a personas sumidas en la perenne noche.
Revolución en el poder
La década del 50 fue difícil para la fundación y tan pronto triunfo la revolución los empleados y alumnos de la Varona Suárez, redactaron un documento dirigido a Fidel Castro, no solo hacían reclamos socio económicos sino también manifestaban la disposición de incorporarse a todos los proyectos de la revolución. Se convirtió en el primer documento de una comunidad discapacitada dirigida al Comandante, que la firmó y remitió al entonces Instituto de Servicio Social.
En 1961 el estado revolucionario asume el destino de la Fundación Varona Suárez que se convierte en Escuela para Ciegos Abel Santamaría, mártir moncadista, y en 1991 se traslada a una nueva edificación, con áreas confortables y adecuadas a las condiciones de la invidencia, en los predios de Ciudad Escolar Libertad. Hoy el inmueble de la otrora fundación, es el Centro Cultural y Recreativo de la Asociación Nacional de Ciego (ANCI), organización que nació en 1975 tuvo su Asamblea Constituyente en el teatro del lugar, suceso que se expresa en la única tarja que existe en este sitio.
Desde su creación en 1995 el Centro Cultural, ha gestado acciones para la superación y recreación de los ciegos y baja visión. Concursos de lectura braille, encuentros y competencias de deporte fisco y de mesa, conformación de grupos musicales y peñas artísticas, grupo teatrales como el Sin Bastón con reconocido impacto social.
La promoción de la lectura facilitada por la biblioteca y la imprenta, esta última modernizada a inicios del presente siglo, permite contar con la Revista Informativa de la ANCI Faro, física y ahora más digital, con colaboración de importantes intelectuales cubanos.
La más alta expresión de las acciones del Centro Cultural ha sido ganar un espacio en la Feria Internacional del Libro, escritores nacionales y foráneos han sido editados en braille y compartido sus experiencias con decenas de ciegos en toda Cuba.
La Fundación y sus patrimonios
Patrimonio cultural
Aunque desde finales de la década del 50 del pasado siglo, sucesivas intervenciones llevaron a transformaciones del lugar, se conservan elementos constructivos, objetos y discursos que, por su larga data, inexistencia en otro espacio y excepcionales, otorgan al sitio un carácter patrimonial.
Patrimonio inmueble
La vivienda adquirida por el patronato femenino en la Avenida Las Palmas era una casa espaciosa, con distintos niveles, áreas de patio, variada vegetación y jardines, altos ventanales, balcones, enmarcada en el estilo historicista presente en la arquitectura cubana del periodo. El octogenario mecacopista Francisco José Vila (Vila) matriculó en la VS en 1949, en el patio había el muro de demarcación que llegaba a la línea del separador de la actual avenida 41, la construcción de una edificación adjunta para la ampliación de la casa original y la demolición de techos con tejas.
Permanece la escalera principal de madera con peldaños iniciales elípticos y arranque de apoyo en forma de columna con capitel dentado, en uso. La escalera posterior de caracol con peldaños de piedra y baranda corrida de hierro, clausurada. Ventanales altos hacia un patio interior, entrada lateral con peldaños de mármol y pisos con losas ornamentales y geométricas.
Patrimonio mueble
Como refieren las memorias, la institución fue dotada de muebles de destacada ebanistería, cristalería, lampistería, todavía puede observarse un buro de caoba con decoración de cortina y patas torneadas de 1932. Mesa de cedro de ocho pupitres con tapas de bisagras. Lámparas colgantes de bronce.
De diferentes momentos del desarrollo de la institución, existen varios objetos inherentes a la escritura Braille como regletas de materiales diferentes, hierro, aluminio, plástico. Punzones de 5 tipologías. Máquinas de escribir Braille de la Institución Perkins de Boston.
Además, un busto de mármol de carrara de Manuel Varona Suárez, realizado por el escultor italiano Ugo Luisi.Sobre una columna de mármol de poco más de un metro, se ubica el busto marmóreo de 54 cm de ancho,70 de largo,25 de profundidad, bien detallado en el tratamiento del cabello, ojos, el vestuario. En la parte posterior la firma del artista Luisi de Pietrasanta.
En aquel entonces la directiva de la VS se propuso la realización de cuatro bustos, el de Antonio Segura Escolano impulsor de crear la primera casa para ciegos, el del músico ciego Pablo Beggiato, el de Esther Cabrera de Ortiz representante de las mujeres cubanas defensoras de la comunidad de incapacitados y por supuesto el de Manuel Varona.
Solo se aprecia hoy, en el Centro Cultural, el busto de Manuel Varona que coincidió en momentos de su trayectoria política con los italianos Beggiato, Pogolotti y José Peninno ,esto pudo haber facilitado la realización del busto por Ugo Luisi (1877-1943) de Pietrasanta, provincia de Lucca, región Toscana.
A Luisi, se debe la presencia de personajes representativos de la gesta libertadora en la estatuaria del oriente cubano muestra de ello son los monumentos a los generales, Castillo Duany, Guillermo Moncada, José Maceo, Calixto García, Bartolomé Masó y Vicente García. También los bustos de Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Antonio Maceo, Máximo Gómez y otros tantos independentistas cubanos.
Tan vasto quehacer permite que la Escuela Taller de Oficios de la Oficina del Historiador en Santiago de Cuba lleve el nombre Ugo Luisi, importante escultor que legó a las artes visuales de Cuba un repertorio de esculturas de significativas personalidades de la historia.
Patrimonio documental
En el centro cultural y recreativo de la ANCI, se ubica la biblioteca especializada para ciegos con mayor fondo bibliográfico de Cuba y posiblemente del Caribe, tal consideración está avalada por el volumen de la colección que asciende a más de 3000 libros en Braille e igual cantidad en tinta. Además de publicaciones periódicas, mapas y documentos varios. La institución ha transitado por diferentes categorías, especializada, escolar y pública.
Un número no despreciable de publicaciones data de la primera mitad del siglo XX, es decir tienen entre 90 y más de 100 años de impresión incluidas partituras musicales con el ya poco usado e inexistente papel braillon. Precisamente la antigüedad, el buen estado de conservación, la temática, la procedencia, los sitúa en la posible formación de una colección de fondos raros y valiosos
En 1943 comenzó su labor la 1er biblioteca especializada de una fundación, fue nombrada Raimundo Cabrera Bosch (1852-1923). Abogado que fue miembro fundador de la Academia de Historia de Cuba y Presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País. Sus escritos aparecen en El País, El Fígaro, Bimestre de La Habana entre otras publicaciones.
Un hecho significativo en los orígenes de la biblioteca fue la organización de sus fondos casi de manera empírica pues el manual regulativo para bibliotecas fue creado solo un año antes en 1942 y la Raimundo Cabrera ya tenía organizada parte de sus colecciones. Además, brindaba servicios a los presentes en la fundación y a los ciegos circundantes.
Hasta 1977 eran escasos los textos en tinta, a partir de ese momento se sumaron a la importante colección Braille y la biblioteca era conocida como Abel Santamaría hasta 1990 que vuelve a cambiar de nombre para recordar a la primera mujer invidente cubana graduada en (1957) la Universidad de La Habana, Onelia Rodríguez pedagoga, bióloga, creadora artística y promotora de la lectura en el universo invidente y vidente. También allí laboró Irma Masó la primera bibliotecaria ciega de Cuba, graduada de idioma inglés, tocaba piano y fue profesora de Teoría Musical y Solfeo.
El libro en Braille de más tomos con 19 es Doña Bárbara de Rómulo Gallegos. Entre los fondos resulta de interés la impresión de partituras de sonatas de músicos clásicos como Beethoven, Mozart, Bach, Chopin, Albeniz. Todos transcritos en la Rue Durok Paris entre 1920-1950. Publicados para la Asociación de Ciegos y Débiles Visuales Valentín Hauy de Francia.
Otro aspecto significativo sobre estas partituras es su trayectoria desde Europa hasta su permanencia en la biblioteca. En los países europeos como Italia y Francia desde el siglo XVIII se crearon centros para la atención a los ciegos en ellos se contemplaban los estudios de música y alcanzaban habilidades máximas como organistas y pianistas. En Italia las escuelas para ciegos de Milano, Padua, Venencia, tuvieron buenos resultados en la formación de músicos como Paolo Beggiato, profesor de música y canto en los conservatorios italianos.
El profesor Beggiato llego a Santiago de Cuba en 1918 contratado para trabajar en la Escuela de Artes y Oficios, pero ocupó la plaza de organista en la Catedral de Santiago de Cuba. Su accionar fue más allá, en 1921 prepara una escuela para atender ciegos en el oriente cubano nombrándola Valentín Hauy, como homenaje al intelectual francés que en el lejano siglo XVIII, fue pionero en la búsqueda de soluciones y condiciones para la integración social de ciegos y débiles visuales. En 1924 Pablo traslada a La Habana la escuela, pero pronto se disuelve y lo vemos de nuevo en el ejercicio de profesor de canto y solfeo en la recién creada Fundación VS.
Hay dos posibilidades a considerar con relación a la presencia de estos textos musicograficos en la biblioteca de la ANCI. Pablo Beggiato pudo haber traído consigo las partituras desde Europa a Santiago de Cuba y luego a La Habana.
Pero también en la imprescindible Memorias de la Fundación Varona Suárez de 1932, se expresa las relaciones de cooperación de la Asociación Valentín Hauy de Paris, con la institución cubana. La institución francesa contaba con una biblioteca con más de 100 mil volúmenes en Braille y pudo haber cedido algunas publicaciones a la Fundación Varona que por entonces fomentaba el desarrollo de su biblioteca.
Estos textos de musicografia han soportado la prueba del tiempo, son ejemplos del carácter patrimonial de libros y documentos. Su presencia en los fondos bibliográficos de la biblioteca central de la ANCI, es de estimable valía y son expresión de la dimensión universal de la cultura cubana.
Fuentes
- Aportes brindado por Teresita de los R. Labarca Delgado. Licenciada en Historia del Arte UH. Mcs en Educación por el Arte y Animación Socio Cultural. Museóloga.
- Emigración y Presencia Italiana en Cuba, volumen VI yVII,2007, 2008. BC Duns Scoto, Roccarainola. ISSN 1972-21
- Fundación Cultural para Ciegos Varona Suárez, Ave. de las Palmas #15 La Habana,1932 Copyright © 2016 FB &c Ltd. Forgotten Books
- Faro Revista de Información General ANCI, año 3 # 14,2003, pág. 29
- Faro, año 3 #11,2002, pág. 10
- Faro, año 4 #16 ,2004, pág. 42
- Faro, año 5 # 17,2004, pág. 10
- Seminario sobre Emigración y Presencia Italiana en Cuba. Memorias, año 2, # 2, nov 2015, pág. 106

