Gran Museo Egipcio

Gran Museo Egipcio
Información sobre la plantilla
Gran Museo Egipcio foto ficha.jpg
Información geográfica
PaísBandera de Egipto Egipto
CiudadEl Cairo
Información general
Construcción2012 - 2025
Inauguración1 de noviembre de 2025

Gran Museo Egipcio Institución inaugurada en El Cairo, Egipto, en 2025, después de 13 años de acciones y trabajos. Considerado el mayor museo del mundo dedicado a una sola civilización. Su objetivo declarado ha sido demostrar el interés de Egipto en preservar sus bienes patrimoniales y rescatar otros ubicados en diferentes países.

Antecedentes

En El Cairo, existe el Museo Egipcio, inaugurado hace más de un siglo en el centro de dicha ciudad, con vistas a la plaza Tahrir, pero que ha enfrentado problemas en los años anteriores, incluido el saqueo de varias vitrinas durante el levantamiento egipcio de 2011, cuando abundaban los robos de antigüedades.

La construcción de este nuevo museo, representó el final de un esfuerzo de construcción de 20 años, obstaculizado por los levantamientos de la Primavera Árabe, la pandemia de COVID-19 y las guerras en los países vecinos.

Inauguración

Inauguración
1 noviembre 2025


Fue inaugurado el 1 de noviembre de 2025, con una gran ceremonia. Asistieron líderes y personalidades de varios países, entre ellos:

Objetivos del museo

Las autoridades declararon que el nuevo museo debía poner fin a la percepción, alimentada por hechos de robos y saqueos de objetos museables, de que Egipto había sido negligente en el cuidado de sus tesoros de valor incalculable, así como reforzar sus reclamaciones de devolución de objetos egipcios conservados en museos extranjeros. En una edición especial del semanario estatal Al-Ahram dedicado al museo, se publicó:

"El Gran Museo Egipcio no es una réplica del Louvre o del Museo Británico. Es la respuesta de Egipto a ambos. Aquellos museos nacieron del imperio; éste nace de la autenticidad".

La obra se financió con más de 1.000 millones de dólares, en gran parte, con préstamos japoneses para el desarrollo. Fue diseñado por una empresa irlandesa, Heneghan Peng Architects.

Las autoridades también analizaron que el museo, el último de una serie de megaproyectos iniciados o terminados desde 2014, podría acelerar la reactivación del turismo, una fuente vital de divisas para una economía que ha estado afectada por años de conflictos regionales e incertidumbre económica.[1][2]

Características

El museo fue construido cerca de las Pirámides y contiene una de las colecciones de antigüedades más ricas del mundo. Ocupa unas 120 hectáreas, aproximadamente el mismo tamaño que la Ciudad del Vaticano. Ha sido definido como el mayor museo del mundo dedicado a una sola civilización.

El edificio principal está considerado una instalación enorme, debido a las grandes dimensiones en general de la edificación y de sus salas interiores. Hay áreas que han sido nombradas con el adjetivo "gran" por su tamaño y majestuosidad, de acuerdo con los autores del proyecto.

La primera área es el imponente Gran Vestíbulo y posterior a este, la Gran Escalinata, la cual permite acceder a las 12 salas de exposiciones. A estos se suman las esperadas galerías dedicadas a Tutankamón, el Museo de las Barcas de Keops, así como una amplia zona comercial y jardines exteriores.

Contenido de la exposición

La atracción más promocionada del museo ha sido la amplia colección de tesoros de la tumba de Tutankamón, descubierta en 1922, que incluye la máscara funeraria de oro, el trono y el sarcófago del niño-rey, y miles de otros objetos.

Una colosal estatua de Ramsés II, que estuvo durante décadas en una plaza del centro de El Cairo con el nombre del faraón, fue destinada para adornar el gran vestíbulo de entrada.

Estatua Ramsés II
Estatua Ramsés II
Estatuas de Sesostris I
Estatuas de Sesostris I
Sarcófago de Tutmosis I
Sarcófago de Tutmosis I
Mito de Isis y Osiris
Mito de Isis y Osiris
Amenhotep hijo de Hapu
Amenhotep hijo de Hapu
Busto de Alejandro Magno
Busto de Alejandro Magno
Madre peinando a su hija
Madre peinando a su hija

Tras dicha estatua, en la primera escalinata del hall, están situadas "Las diez estatuas de Sesostris I", definidas como una joya escultórica del Reino Medio. Pertenecen a uno de los faraones que reinó en uno de los momentos culturales más brillantes del antiguo Egipto. Los conformadores de la exposición las eligieron para dar la bienvenida a los visitantes, valorando que fueron diseñadas con una expresión amable, aunque no sean meros objetos decorativos, a partir de los numerosos detalles que contienen, como la decoración de los tronos sobre los que el rey está sentado. Además, se han considerado que son una representación de la unión de las dos tierras, la unión del alto y el bajo Egipto, encarnada en la figura del rey.

En la parte superior de la gran escalinata, fue ubicado el sarcófago de piedra de Tutmosis I, el faraón del Reino Nuevo y fue quien inauguró la necrópolis del Valle de los Reyes. El sarcófago tiene una sobria decoración, pero además, los investigadores han podido descifrar los textos inscritos en jeroglíficos y que contienen hermosas ideas. También, la obra contiene las representaciones de algunas divinidades protectoras de la momia del rey difunto: las hermanas Isis y Neftis, situadas a la cabeza y a los pies del sarcófago, y Nut, la diosa del cielo, extendiendo sus brazos sobre la parte superior del féretro.

El ajuar funerario de la reina Hetepheres (expuesto en la sala 2) está considerado un ejemplo de austeridad y belleza. El tesoro fue encontrado en el interior de una tumba cercana a la gran pirámide del rey Keops y es el más suntuoso que se conserva de la IV dinastía. El baldaquino, la cama y el reposacabezas aplacados en oro, un cofre de alabastro para contener los vasos canopos, una colección de brazaletes o una litera para transportar a la reina son algunas de las piezas que forman el conjunto de objetos de la madre del rey Keops. Antiguamente, las piezas del ajuar de Hetepheres ya se exponían en una sala del antiguo Museo Egipcio de la plaza del Tahrir, pero se decidió trasladarlas al nuevo museo.

En la sala 4, hay una escultura poco frecuente, que nos narra la escena clave de uno de los mitos más importantes de las creencias egipcias: el mito de Isis y Osiris. En la escultura se representa el cuerpo inerte del dios-rey Osiris, amortajado y con la corona del Alto Egipto. Sobre el cuerpo de la momia de Osiris, la diosa Isis, representada en forma de pájaro, aletea sobre el pene oculto de su hermano y esposo para obrar el milagro con su poderosa magia: engendrar a Horus, el nuevo rey y sucesor de Osiris en el trono de Egipto.

En la estatua de Ramessesnakht expuesta en la sala 7, el vestuario del sumo sacerdote se funde con un babuino que simboliza al dios Thot; divinidad relacionada con la luna, la escritura, la sabiduría y la magia. En esta insólita figura del Reino Nuevo se aprecia una de las características más representativas del arte egipcio: los constantes juegos metafóricos y simbólicos. En este caso, el sacerdote, ataviado y sentado como un escriba (que eran los encargados en inscribir, clasificar, contabilizar y copiar, utilizando varios tipos de escritura) y se identifica con la misma divinidad que se fusiona con su vestuario. La estatua recuerda a una famosa estatua de Kefrén, que se exhibe en el Museo Egipcio del Tahrir, en la que las alas de un halcón se convierten en el nemes del rey.

En una de las vitrinas de la sala 7 se expone una variada colección de "ostraca", es decir, fragmentos de piedra caliza que se empleaban como pizarras para aprender a escribir, dibujar o hacer esbozos. Muchos de ellos proceden de un pozo que se encontró en Deir el Medina, donde se desechaban después de ser usados. En los ostraca expuestos en el museo, hay hermosas imágenes como la de la diosa cobra Meretseguer, protectora de la Montaña Tebana, motivos florales, esbozos de figuras humanas, animales y un sinfín de representaciones que remiten a los visitantes del museo a la vida cotidiana de los antiguos egipcios.

Uno de los personajes más influyentes de toda la historia de Egipto: Amenhotep hijo de Hapu, también llamado Hui, se exponen entre una multitud de estatuas del Reino Nuevo que se muestran en la sala 7. Amenhotep hijo de Hapu fue escriba, sacerdote, sabio y, ante todo, el arquitecto responsable de algunas de las columnas más imponentes de los templos de Karnak y Luxor, durante el reinado de Amenhotep III. En las dos estatuas contiguas el personaje aparece ataviado como un escriba y como sacerdote.

En la sala 8 una estatua de la reina-faraón Hatshepsut aparece arrodillada sosteniendo con sus manos dos jarras-nu en posición de ofrenda. La figura procede de su templo funerario en Deir el Bahari y formaba parte del camino procesional por el que el dios tebano Amón-Re alcanzaba el templo de la reina durante la Bella Fiesta del Valle. Las jarras eran una ofrenda que la reina ofrecía al dios tebano que, según narra la leyenda, fue su verdadero padre, legitimando así su reinado como faraón pese a ser mujer.

En la sala 9, dedicada a las creencias religiosas durante el Reino Nuevo, se expone una curiosa estela de granito flanqueada por dos estatuas de Tutankhamon. En el bloque, llamado estela de la restauración, se narra cómo se restauró el culto al dios Amón tras el reinado del polémico Akhenaton, quien había abolido el culto a todos los dioses de Egipto en favor del dios solar Atón.

Una de las piezas más significativas de la colección de época griega y romana es el busto de Alejandro Magno, expuesto en la sala 11 . El emperador macedonio conquistó Egipto en el 332 a.n.e. y, tras recibir la revelación de que era hijo del dios tebano Amón, se coronó como faraón de Egipto en el templo del oráculo del oasis de Siwa, fundó la ciudad de Alejandría e inauguró la dinastía de los Ptolomeos.

Los autores de la exposición decidieron incluir también muestras relacionadas con personas humildes. En la sala 4 se expone el ataúd de madera de Senbi, un objeto museable que perteneció a un habitante sencillo y anónimo, como fueron los campesinos, nobles, escribas, músicos, artesanos, etc. De dicha persona no se conoce mucho, pero el ataúd se destaca por la vivacidad de sus colores que representan la decoración de la fachada del palacio real. En uno de los lados de la pieza hay dibujados dos ojos: los Ojos de Horus, con los cuales los antiguos egipcios creían que el difunto podía observar eternamente el renacer diario del sol por oriente.

Igualmente, pero en otra sala, hay una minúscula escultura de una madre que peina a su hija, que recuerda esas tareas simples y cotidianas, las cuales están presentes en todas las etapas de la vida de los pueblos en diferentes épocas. Y está incluida en esta majestuosa exposición para recordar a un Egipto que, a menudo, ha quedado oculto ante el suntuoso legado de sus faraones.[3][4][5][6]

Referencias