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Manuel de la Cruz

Manuel de la Cruz
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Manuel de la Cruz y Fernández.jpg
periodista, escritor y crítico literario cubano
NombreManuel de la Cruz Fernández
Nacimiento17 de septiembre de 1861
La Habana,Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento19 de febrero de 1896
Nueva York, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Causa de la muertenatural
Nacionalidadcubana
Ciudadaníacubana
EducaciónAutodidacta
Partido políticoPartido Revolucionario Cubano
Obras destacadasEpisodios de la revolución cubana, Cromitos cubanos, Cromitos argentinos y uruguayos
Manuel de la Cruz y Fernández. Fue un periodista, escritor y crítico literario cubano. Cultivó un estilo irreverente y se caracterizó por su pensamiento independentista.

Síntesis biográfica

Nació el 17 de septiembre de 1861 en La Habana. Realizó sus primeros estudios en el colegio San Anacleto, el mismo donde años antes había estudiado José Martí.

Formación revolucionaria

Sus padres abogaban por la independencia de Cuba, lo cual influyó fuertemente en su formación. Cuando se produjo el alzamiento en Demajagua de Carlos Manuel de Céspedes y las tropas mambisas liberaron la ciudad de Bayamo y el pueblo entonó por primera vez La Bayamesa de Perucho Figueredo, Manuel de la Cruz era un niño. Años más tarde en una carta a Manuel Sanguily él recordaba los sucesos más famosos de que fue teatro La Habana.

Dice Manuel de la Cruz:
"Mi padre, hombre de gran templanza, resistió primero a los ruegos, después a las exigencias de los que le pedían que vistiese en uniforme de Voluntario. No quería vestirse aquella túnica de Neso para no dar a sus hijos un mal ejemplo. Mi madre, más fervorosa y resuelta, me infundió francamente el amor a la Revolución, a sus ideales, y la aversión al despotismo y a sus mantenedores.

Los hechos ocurridos en 1870 y 1871 en La Habana, el asalto al teatro Villanueva, el fusilamiento de los estudiantes de medicina, no intimidaron a su familia y todos leían los periódicos separatistas que llegaban desde lejos y hacían colectas de dinero y acopio de hilas, de vendajes, de medicina, con destino a los que peleaban por la independencia de Cuba.

En el año 1880, Manuel de la Cruz conoció al teniente coronel Francisco Lufriú, veterano de la Guerra de los Diez Años, quien le narraba anécdotas memorables de la contienda. En esas circunstancias, el joven De la Cruz alcanzó una clara idea, casi vívida, de la primera lucha por la emancipación de la Isla.

Primeros viajes

Entre los años 1883 y 1884 viajó a Francia y España. Se estableció en Barcelona, donde enriqueció su formación literaria y cultural de manera autodidacta. Desde tierras españolas enviaba colaboraciones a publicaciones cubanas como La Habana Elegante y también comenzó a colaborar en la Revista Habanera, una importante publicación de Barcelona. Esta colaboración se mantuvo aún despues de su regreso a Cuba.

Al regresar a La Habana mantuvo una labor periodística, colaborando constantemente en La Ilustración Cubana (1885), de Barcelona, y El Cubano (1887).

En 1888 sostuvo una polémica de prensa con el escritor Cirilo Villaverde concerniente a la filiación política de Narciso López, en la que De la Cruz defendía la tesis del anexionismo de López.

Escritor y narrador

En el año 1889 es designado y comenzó a laborar como corresponsal del diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina, al cual remitía trabajos de crítica literaria. Desde su corresponsalía promocionó en el extranjero la obra de las más destacadas personalidades cubanas. Fue reportero del rotativo argentino hasta su muerte.

Por esa época fue redactor de El Fígaro y Revista Cubana, y escribió además para El País, El Almendares y El Porvenir.

En 1892 publicó su obra más acabada: Episodios de la revolución cubana, que resultó muy elogiada y que ayudó a levantar los animos libertarios en Cuba y en el exilio.

Preparando la Guerra necesaria

De la Cruz apoyó a José Martí en los planes de organizar la guerra contra el colonialismo español y llegó a ser uno de sus colaboradores en el proyecto de liberación que se conocería más tarde como Guerra de Independencia. Por encargo de Martí recorrió la Isla, con el fin conocer la situación imperante en las distintas regiones y preparar al país para la guerra que se gestaba en el exilio.

En 1894 viajó al Oriente cubano, portando un mensaje secreto de Juan Gualberto Gómez para unificar las fuerzas independentistas. En un rápido viaje a Santiago de Cuba se entrevistó con veteranos de la Guerra de los Diez Años como Guillermón Moncada.

Al comenzar la Guerra de Independencia se trasladó a Cayo Hueso, en Estados Unidos, donde inició una intensa labor de propaganda a favor de la emancipación de Cuba. Desde Tampa mantuvo sus colaboraciones a La Nación, en las cuales divulgó el proceso inicial de la contienda. Más tarde pasó a Nueva York, y allí continuó enviando al diario argentino los artículos que reunía bajo el epígrafe «La guerra de Cuba».

En Nueva York trabajó a las órdenes de Don Tomás Estrada Palma como secretario de la Delegación del Partido Revolucionario Cubano (PRC), y como redactor de su periódico, Patria.

Muerte

Falleció repentinamente en Nueva York el 19 de febrero de 1896, a los 34 años de edad.

Mambí de las letras

Manuel de la Cruz fue un mambí de la pluma y no del fusil, que supo convertir la retaguardia en trinchera, fortaleciendo, con su brillante prosa, el espíritu patriótico de los cubanos. La primera edición de Episodios de la Revolución Cubana coincidió oportunamente con el periodo preparatorio de la nueva Guerra de Independencia de 1895. José Martí, al leer el ejemplar que le remitió el autor, le escribió:
"¡Hay veces en que se desea besar el libro!"
Raúl Roa García le llamó Mambí de las letras, porque:
es imposible deslindar en su obra lo político de lo literario y, en realidad, lo político impregna toda su labor, y su cubanía –palabra que él gustaba destacar– se pone de relieve de inmediato en todas sus creaciones. "El espíritu separatista configura y caracteriza la obra literaria de Manuel de la Cruz. La pasión por la independencia de Cuba es la nota dominante de su actividad intelectual, y la base que alimenta su flamígero, plástico y sonoro estilo. Nada lo define mejor que estas palabras suyas: soy un sectario fanático del cubanismo".

El mambí de las letras logró con sus libros despertar la conciencia de los hombres y mujeres que siguieron al Apóstol, de ahí, sin duda, la amistad que los uniera en los altibajos de aquel período histórico, tan convulso y definidor, en la literatura y en los hechos.

Relación entre Martí y Manuel de la Cruz

El 3 de junio de 1890 José Martí escribió una carta a Manuel de la Cruz, que permaneció inédita hasta mayo de 1923, donde le dice:
"¿Cómo empezaré a decirle el cariño, la agitación, la reverencia, el júbilo, con que leí de una vez, por sobre todo lo que tenía entonces entre manos, sus Episodios de la Revolución de Cuba? {…} Es historia lo que usted ha escrito; y con pocos cortes, así para que perdurase y valiese, para que inspirase y fortaleciese, se debía escribir la historia. ¡Y la vergüenza, y la veneración, con que se va leyendo el libro. Ya nada nuevo podremos hacer los que vinimos después. Ellos se han llevado toda la gloria. {…} he puesto en tres ocasiones poco más o menos esta misma frase: hay veces en que se desea besar el libro. Los caballos debió usted preparar, porque leer eso, para todo el que tenga sangre, es montar a caballo".

En mayo de 1894, en carta enviada a Serafín Sánchez desde Nueva Orleáns, Martí al referirse a Manuel de la Cruz: Le envía un sólido apretón de manos. En noviembre, al escribirle a Juan Gualberto Gómez, dice que le inspira confianza absoluta; y en diciembre le dice mi hermano Cruz y le manda un largo abrazo.

Por su parte, cuatro meses y siete días después de la caída de Martí en Dos Ríos, el 26 de septiembre de 1895, Manuel de la Cruz escribió un artículo que fue publicado en La Nación de Buenos Aires el 16 de noviembre de 1895, en donde el autor de Cromitos y de Episodios de la Revolución Cubana entrega para la posterioridad un texto que es medallón, retrato, biografía, pintura de tal fuerza expresiva de nuestro Héroe Nacional, que no es posible leer hoy sin sentir la vibración de un acercamiento espiritual extraordinario.

En ese artículo se destaca la manera en que de la Cruz pinta el lugar de trabajo de Martí en Nueva York, donde el tribuno meditó sus oraciones, cinceló sus cantos el bardo, forjó sus frases, sus períodos mórbidos y pintorescos el escritor infatigable, obsedido por sus preocupaciones de artista, y dejó huella profunda el obrero perseverante y luminoso de los más grandes y más nobles ideales, es un reto a los murales de los grandes pintores, no sólo por los detalles y contraluces, sino por el vasto cielo que recorre sintiendo el frío del aposento, solitario y mudo y se torna el corazón campo humeante y ensangrentado en que rodara acribillado a balazos.

Tanto la carta de Martí a Manuel de la Cruz como el artículo póstumo de éste sobre el más universal de los cubanos, son joyas de un hermoso ejemplo de cartas cruzadas y admiración mutua.

Trabajos literarios

  • En 1890 y a petición del editor argentino Francisco Laggomaggiore, elaboró el capítulo dedicado al desarrollo de la literatura en Cuba para la obra América literaria (1890) que preparaba aquel. La contribución, con el nombre de «Reseña histórica del movimiento literario en la Isla de Cuba», estudiaba las producciones cubanas desde 1790 a 1890.

Ese texto demostró sus conocimientos sobre el tema, y destacó la relevancia de autores como José María Heredia y Gertrudis Gómez de Avellaneda.

De la Cruz se dio a la tarea, a través de la literatura y la crítica, de realizar una labor de recordación y propaganda sobre la Guerra de los Diez Años y las ideas independentistas, por lo que se le dio el sobrenombre de «El Mambí de las Letras

  • De la Cruz recopiló datos para una biografía del mayor general Ignacio Agramonte, prócer de la Guerra de los Diez Años, la que dejó inédita. Al parecer llegó a redactar algunos capítulos, pero en los papeles que legó, sus herederos solo encontraron apuntes sueltos.

Seudónimos Utilizados

En sus colaboraciones en diferentes periódicos y revistas de la época utilizó diferentes seudónimos, entre los que se encuentran:

  • Un Académico de la Lengua,
  • El Académico de Banes,
  • Isaías,
  • Un Colaborador Asiduo,
  • Emmanuel,
  • Juan de las Guásimas,
  • Micros,
  • Un Occidental,
  • Un Redactor,
  • Raimundo Rosas,
  • Juan Sincero y
  • Bonifacio Sánchez

Bibliografía

Bibliografía activa

  • La hija del montero, Imprenta La Correspondencia de Cuba, La Habana, 1885.
  • El capitán Córdova, Tipografía de Ruiz, La Habana, 1886.
  • Juan Media Risa, Tipografía de Ruiz, La Habana, 1887.
  • Tres caracteres. Bocetos biográficos cubanos, Tipografía de La Revista Popular, Key West, 1889.
  • Cromitos cubanos. Bocetos de autores hispanoamericanos, Establecimiento Tipográfico La Lucha, La Habana, 1892.
  • La revolución cubana y la raza de color (apuntes y datos), Imprenta La Propaganda, Key West, 1895.
  • Lienzos heroicos, Imprenta La Prueba, La Habana, 1916.
  • Obras de Manuel de la Cruz, 7 t, Compilador José María Chacón y Calvo, Editorial Saturnino Calleja, Madrid, 1924-1926.
  • Pasión de Cuba, Compilador Andrés de Piedra Bueno, Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, La Habana, 1947.
  • Episodios de la Revolución Cubana, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1968.

Bibliografía pasiva

  • Bueno, Salvador: «Manuel de la Cruz, el crítico», Figuras cubanas. Breves biografías de grandes cubanos del siglo XIX, Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, La Habana, 1964.
  • Carbonell, Néstor Leonelo: «Manuel de la Cruz. Episodios de la Revolución Cubana», El Porvenir, 1 (7): [2], Nueva York, abr. 29, 1890.
  • Figueroa, Pedro Pablo: «Un colorista cubano: Manuel de la Cruz», Boceto literario, Imprenta y Librería y Encuadernación Gil, Lima, 1896.
  • Martí, José: «Carta a Manuel de la Cruz», Obras completas, t. 5, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1963.
  • Roa, Raúl: «Manuel de la Cruz», Viento sur, Editorial Selecta, La Habana, 1953.
  • Sanguily, Manuel: «Cromitos cubanos», Hojas Literarias, La Habana, 1 (1): 17-63, mar. 31, 1893.
  • Trujillo, Enrique: «La revolución de Cuba. Un libro de Manuel de la Cruz», El Porvenir, 1 (2): [2], Nueva York, mar. 19, 1890.
  • Valverde y Mauri, Antonio L.: Manuel de la Cruz, historiador y patriota cubano, Discurso leído en la sesión celebrada por la Academia de la Historia de Cuba el 19 de febrero de 1929, Imprenta El Siglo XX, La Habana, 1929.
  • Vitier, Cintio: «Manuel de la Cruz como caso estilístico», Crítica sucesiva, UNEAC, La Habana, 1971.

Enlaces externos


Fuentes