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Aimara (etnia)

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Aimara
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Pueblo de Bolivia
EntidadPueblo
 • PaísBandera de Bolivia Bolivia
Aymara bolivia.jpg

Los aimaras son un conjunto de individuos que tienen como idioma materno al aimara y también aquellas personas y grupos que claman para sí su identificación como tales. Están localizados principalmente en el altiplano de Bolivia, Chile y Perú. Su mayor presencia se encuentra en el lago Titicaca. Es una de las etnias más importantes de Sudamérica.

Origen

No existe un subgrupo étnico exclusivo del aimara y recíprocamente el idioma aimara no puede ser considerado una exclusividad de ningún subgrupo étnico. Esto es debido a que diferentes subgrupos étnicos tales como los Qullas, Lupaqas, Qanchis, Carangas, Lucanas, Chocorvos, Chichas, etc., hablaron aimara desde tiempos pre-incaicos hasta siglos post-incaicos.

Geográficamente, estos grupos estaban asentados en diferentes lugares de los actuales departamentos de Lima, Ica, Huancavelica, Ayacucho, Arequipa, Apurimac, Cuzco, norte de Puno y zonas de Cochabamba y Potosí localidades, hoy, de habla quechua.

Los apellidos Mamani y Quispe, lingüísticamente son de indiscutido orígen aimara y son de los más numerosos en diferentes regiones andinas e inclusive urbes del Perú, Bolivia, y Chile. Sin embargo, por el proceso histórico de avance del quechua y castellano sobre el aimara muchas personas con estos apellidos claman por una identidad quechua antes que aimara. Otros planean cambiar Mamani ó Quispe por un apellido europeo.

Historia

Integrado por más de 3 millones de personas que se distribuyen entre Perú, Bolivia y Chile, el pueblo aimara es hoy una de las etnias más importantes de Sudamérica. Dotados de una fuerte cohesión étnica que se sustenta en el uso de un idioma y organización social propia, los aimaras han sobrevivido a siglos de explotación económica y aculturación forzada, adaptándose exitosamente a los más diversos contextos políticos.

Los primeros pueblos de idioma aimara se asentaron en las áreas vecinas al lago Titikaka y el altiplano surandino en el siglo XII, tras la destrucción del gran centro ceremonial de Tiwanaku. Un siglo después, formaron los señoríos y confederaciones étnicas que, con base en el altiplano, colonizaron los valles al oriente y poniente de la Cordillera de los Andes, accediendo de esta manera a distintos pisos ecológicos. Hacia mediados del siglo XV, los incas conquistaron el altiplano y sometieron a los señoríos aimaras.

La conquista española, llevada a cabo por Francisco de Pizarro en 1532, inició un período de profundos cambios para la sociedad aimara. Los indígenas fueron repartidos en encomiendas, mientras que las nuevas enfermedades traídas de occidente causaban estragos en la población nativa.

El sistema colonial alcanzó su madurez con las reformas introducidas por el virrey Francisco de Toledo, en la década de 1570, quien ordenó la reducción de los indígenas en pueblos, el traspaso de las encomiendas a la corona española y el envío anual de trabajadores a las minas de plata de Potosí. Asimismo, en esa misma década se instalaron las primeras misiones estables en territorio aimara, las que iniciaron una activa campaña de extirpación de idolatrías. En el altiplano de Tarapacá todavía se pueden ver las cientos de iglesias que fueron construidas durante el período colonial, algunas de las cuales son verdaderas joyas arquitectónicas.

Durante el siglo XIX, la población aimara quedó repartida en tres países distintos. Las nuevas fronteras nacionales que se fijaron tras la guerra del Pacífico cortaron los lazos históricos entre los aimaras de Tarapacá y los del resto del altiplano, impidiendo el acceso a los distintos pisos ecológicos característico de la organización territorial aimara.

A principios del siglo XX, las autoridades chilenas iniciaron una intensa campaña de chilenización de la población aimara de Tarapacá, a través de la educación pública y el servicio militar, la que se vio reforzada por la creciente migración a las ciudades, que traería profundas consecuencias sociales. El proceso se masificó a mediados del siglo XX, debido al empobrecimiento de las comunidades aimaras del interior, y al auge que vivió Arica tras la creación del puerto libre.

Los aimaras que migraron a las ciudades costeras de Tarapacá crearon complejas redes de intercambio con sus parientes campesinos, a la vez que aprovecharon las oportunidades que abrió la integración económica con Perú y Bolivia, en la década de 1990.

Predominantemente urbana, la población aimara de la actualidad ha logrado recrear una identidad propia en un difícil tránsito a la modernidad.

Economía

La mayoría de los aimaras dependen de la agricultura para su subsistencia. Cultivan papas, cebada y quinoa.

La cría de animales es otra actividad significativa: sobresalen la crianza de ovejas, llamas, ganado y alpacas, siendo los animales más domésticos.

La pesca es otra actividad importante y se desarrolla especialmente en los alrededores del lago Titicaca.

Cultura

Bolivia, Prú ynorte de Chile

El principal aporte cultural de la antigua cultura aimara a la humanidad es la domesticación de la papa (patata). Cuando los españoles conquistaron al imperio Inca encontraron la papa cultivada y consumida en todo el territorio. Sin embargo, en la meseta del Titicaca, como en ningún otro lugar, encontraron mas de 200 variedades.

Los antiguos aimaras también fueron pioneros en inventar la técnica de deshidratación de la papa, con fines de almacenaje. Esta papa deshidratada es obtenida y consumida masivamente hasta los días de hoy y es conocida como ch’uñu(chuño). Dependiendo del procedimiento particular usado puede tener otros nombre: tunta, muraya, etc. Esta técnica de deshidratación de la papa es basada en el aprovechamiento de las condiciones climáticas de los 4000 metros de altura de la meseta del Titicaca. La papa es expuesta alternada y constantemente, durante 2 semanas, a los quemantes rayos solares diurnos y a los congelantes fríos nocturnos.

Después de la conquista española del imperio incaico, la papa fue rechazada como alimento por los españoles, por aproximadamente 2 siglos. En algunas partes de Europa era una planta decorativa.

Fue en Irlanda, que no tenía otras alternativas alimenticias, donde la papa se convierte, rápidamente, en alimento exclusivo. Esta dependencia se manifiesta dramáticamente cuando aparece una plaga que acaba con cosechas enteras de los irlandeses. Hasta ahora se recuerda esa calamidad como la Irish Famine.

A partir de la aceptación de los irlandeses, después de los ingleses (patata inglesa), la papa es aceptada en todo el mundo como un alimento de primer orden. El término potato, y sus derivados como patata, batata, etc; es de origen caribeño y fueron los ingleses quienes lo acuñaron.

Las antiguas sociedades aimaras eran necroteístas, es decir cada muerto se convertía en un Dios que tenía que tener su chullpa. El acabamiento de la chullpa era conforme la jerarquía del difunto, a mayor jerarquía mejor elaborada la chullpa. Los conjunto de Sillustani y Cutimbo son ejemplos de sepulcros de la antigua élite de los Collas y los Lupaqas.

Estos vestigios de Sillustani y Cutimbo permiten establecer que los antiguos aimaras desarrollaron de manera independiente la gran arquitectura de la piedra, con finos acabamientos y tamaños colosales. Como la construcción de la chullpas, de la élite, exigía gran precisión, es fácil deducir que instrumentos de metales mezclados como el bronce eran del dominio pleno de los antiguos Collas y Lupaqas. Además, de otros puros como el cobre, oro, etc.

Obviamente en los Andes siempre se ha cultivado la música. Pero recientemente se conoce como música andina a la música cuyo núcleo ejecutor es compuesto por 4 instrumentos: siqu (siku), charango, bombo y quena. El siqu es de origen aimara y al grupo de músicos que lo tocan/danzan se les conoce como siquris. Esto es debido a que en aimara -iri es un sufijo que denota actor/ejecutor, de manera que siquri, en aimara, significa el tocador/ejecutor de siqu.

El charango es de creación posterior a la conquista española, pues originalmente los instrumentos de cuerda fueron desconocidos en los andes. Antiguamente eran hechos con la caparazón del armadillo que en aimara es conocido como khirkhinchu. la mayoría de historiadores sostienen que el khirkhinchu fue creado en la zona aimara en el siglo XVII.

Hasta los años 60 estos instrumentos fueron rechazados por los pobladores de las urbes y solo eran tocados por los indígenas en zonas rurales y remotas. A partir de la segunda mitad de los años 60 la juventud chilena inicia un movimiento político-cultural de carácter contestatario. Esta actitud toma como símbolo un movimiento musical denominado de nueva canción o también canción protesta que es exclusivamente ejecutado por los 4 instrumentos musicales indígenas.

Los primeros exponentes de esta nueva canción son Víctor Jara, Inti Illimani, Kollawara e Quilapayun]. Posteriormente esta música es difundida y aceptado por estudiantes de los otros países andinos, especialmente de Bolivia y Perú, que en la época estaban bajo gobiernos militar/dictatoriales.

A comienzos de los años 80 la nueva canción deja a un lado su mensaje político y es aceptada comercialmente transformándose en música andina. Ahora existen cientos de grupos practicantes de esta música tratando de alcanzar algún éxito comercial. En este empeño, es muy frecuente verlos actuando en las plazas y estaciones de los metros de ciudades europeas y de EEUU. Solo pocos de ellos ven estos esfuerzos coronados.

Existen muchas danzas de origen aimara. Están clasificadas en dos grupos: danzas nativas y danzas mestizas. Los orígenes de las danzas nativas se remontan a épocas anteriores a la conquista española, por lo tanto tienen pocos elementos de origen europeo. Infelizmente, estas danzas son escasamente aceptadas en las urbes siendo únicamente practicadas por los aimaras rurales. Ejemplos de estas danzas: sikuris, pinkillus, chaqallus, lawa k’umus, chuqilas, k’usillos, etc.

Por otro lado las danzas mestizas son las danzas con origen posterior a la conquista española. Así, poseen elementos aimaras y europeos de manera equilibrada. Las más conocidas de estas danzas como la diablada, la tuntuna(tundiqui) y la morenada, tienen su orígen en Oruro, son ampliamente aceptadas y ejecutadas en los centros urbanos de la meseta del Titicaca.

Su vestimenta, llamada traje de luces, a semejanza de los trajes de los toreros españoles, está riquísimamente ornamentada por fantasías, haciendo que su adquisición/flete sea a un costo elevado. Una curiosidad es que hasta los años 1950 estas danzas de trajes de luces eran desconocidos en Puno. Hasta entonces, la fiesta de la candelaria puneña era únicamente celebrada con danzas nativas.

Fuentes