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Felipe III de España

Para otros usos de este término, véase Felipe II (desambiguación) y Felipe III (desambiguación).
Felipe III de España y II de Portugal
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Rey de España, Portugal, Nápoles, Sicilia y Duque de Milán.
Felipe III de España.JPG
El rey Felipe III de España, en un retrato de Velázquez.
Reinado 1598 - 1621
Nacimiento 14 de abril de 1578
Real Alcázar de Madrid, Madrid, Bandera de España España
Fallecimiento 31 de marzo de 1621
Real Alcázar de Madrid, Madrid, Bandera de España España
Predecesor Felipe II
Sucesor Felipe IV de España
Cónyuge/s Margarita de Austria
Descendencia Ana de Austria
María
Felipe IV de España
María Ana de España
Carlos de Austria
Fernando de Austria
Margarita
Alfonso
Casa Real Casa de Austria
Padre Felipe II
Madre Ana de Austria

Escudo de Felipe III de España
Felipe III de España y II de Portugal (Madrid, 14 de abril de 1578 – Madrid, 31 de marzo de 1621). Rey de España, Portugal, Nápoles, Sicilia y Duque de Milán. Tercer rey español de la casa de Austria. Fue el último de los hijos de Felipe II y Ana de Austria, nombrado heredero de la Corona en 1582. Con Felipe III se inicia la serie de los llamados «Austrias menores», monarcas de la Casa de Habsburgo en el siglo XVII, bajo los cuales se produjo la decadencia del poderío español en Europa.

El mismo año de su llegada al trono se casó con la archiduquesa Margarita de Austria. Era aficionado al teatro y a la pintura, pero sobre todo a la caza. Mandó construir el Panteón de El Escorial.

Síntesis biográfica

Infancia

Nació el 14 de abril de 1578 en el Alcázar de Madrid siendo el último hijo sobreviviente de Felipe II y Ana de Austria, ya que fue el cuarto de los cinco hijos del cuarto matrimonio de Felipe II con la archiduquesa Ana de Austria. De carácter tímido, recibió su educación de aristócratas y eclesiásticos, que le forjaron un carácter extremadamente religioso.

Felipe III era un hombre muy rubio, de muy buen parecer aunque poco fornido, gentil, piadoso, extremadamente dócil y falto de voluntad de decisión. Su padre, aún recordando al desaparecido Don Carlos, su primer hijo, hizo lo que pudo para anular el carácter de su heredero; le sometió de tal manera a su autoridad, que el que sería un día rey como Felipe III, no daba un solo paso sin pedir permiso paterno. Su plan de estudios, trazado por el propio Felipe II, nunca entró en cuestiones de gobierno y jamás se le educó para ser un futuro gobernante, ni siquiera se le consultó en un asunto de Estado para conocer su reacción.

Heredero al trono

Aún Infante, el futuro monarca fue jurado Príncipe de Beira (título de los herederos de la Corona portuguesa) el 1 de febrero de 1583, en Lisboa. De vuelta a Madrid, se le juró Príncipe de Asturias el 11 de noviembre de 1584, y más tarde como Príncipe de Viana y de Gerona por las Cortes de Aragón (1585) y de Cataluña (1586).

En 1582 se le designó heredero al trono, cargo que ocupó el 13 de septiembre de 1598 a la muerte de su padre, ocupando el trono de España y Portugal, ya que Felipe II consiguió la unidad ibérica en 1581 con la anexión de los territorios de Portugal a la corona española.

Matrimonio con Margarita de Austria

Antes de morir, Felipe II eligió esposa a su heredero entre la numerosa prole de un primo, la del archiduque Carlos de Austria, marqués soberano de Estiria, y de su consorte la princesa María de Baviera, a la sazón padres de 15 hijos. De todos ellos, disponían de 4 hijas: Catalina, Gregoria, Leonor y Margarita; las dos primeras fueron elegidas sucesivamente, pero fallecieron; la tercera siempre estaba enferma y la cuarta, Margarita, acabó siendo la escogida.

Margarita de Austria, Reina de España y de Portugal (1584-1611).
Felipe III de Austria en 1598

Felipe II tuvo el tiempo justo de nombrar a los miembros de la Casa de la futura soberana. Muerto en 1598, Felipe III subió al trono sin estar preparado para ocuparlo de la noche a la mañana, convirtiéndose la novia en la primera reina de toda la Península Ibérica desde tiempos de los Visigodos. El 13 de noviembre, se celebró el doble desposorio de los archiduques Alberto y Margarita de Austria con la Infanta Isabel Clara Eugenia y Felipe III de España respectivamente, por poderes, en Ferrara y de manos del papa Clemente VIII.

En febrero, la nueva reina de España y Portugal embarca desde Génova para Valencia, trasladándose el monarca y su corte a la ciudad del Turia el mismo mes, no llegando la consorte hasta marzo ; una vez llegada, un hombre de creciente influencia sobre el Rey, el marqués de Denia, aloja a Doña Margarita en su palacio, hasta que realice su entrada en Valencia.

Los reales cónyuges no se entienden de otro modo que en francés, pues Margarita, alemana de lengua y costumbres, no habla el castellano, y Felipe III desconoce la lengua germana. Sin embargo, se enamoraron nada más verse; ella tenía 14 años y 21 él. El 18 de abril de 1599 contrajo matrimonio en Valencia con su prima Margarita de Austria, con quien tuvo ocho hijos.

Era Doña Margarita de gran simpatía, fácil de complacer, muy amada por sus servidores e inclinada a hacer el bien; su juventud, su esbeltez y la belleza de su cutis compensaban su terrible prognatismo de la mandíbula inferior y su fea nariz; Felipe III, aparte de ser rubio y de buen ver pero falto de imponente silueta, era algo más alto que su padre, su mandíbula no era menos prognática que la de sus predecesores, con un rostro no tan ovalado como lo pintaron los retratistas, las cejas muy arqueadas y la nariz más prominente que la de Felipe II. Ambos eran muy ostentosos vistiendo y les gustaba la danza y salir de caza por los campos de Madrid y Valladolid; cuando no habían saraos y torneos, la Reina fundaba conventos, rodeándose de monjas, incitando a sus damas a entrar en religión, llegando a ser una auténtica obsesión.

La Reina Margarita, después de alumbrar a ocho hijos, de los cuales sólo cinco llegarían a la edad adulta, cae enferma tras el octavo y fallece sin que los médicos del Rey puedan hallar las causas del extraño mal. Por haber desaprobado el mal gobierno de Lerma y de su amigo Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias, secretario del Rey, y haberse metido en los asuntos de Estado, corrió el rumor de que éstos venían envenenándole desde 1609; muere la Reina el 3 de octubre de 1611.

Reinado

Detalle del retrato de Francisco de Sandoval Rojas Borja, 5º Marqués de Denia, 1er. Marqués de Cea y 1er. Duque de Lerma.

De vuelta a Madrid, Felipe III quiso recompensar al marqués de Denia por las atenciones que tuvo con los reyes en Valencia, elevando a ducado el condado de Lerma, que aquél tenía también en herencia; el 11 de noviembre de 1599, el monarca firma el real despacho que convertía a Don Francisco de Sandoval Rojas Borja en 1er. Duque de Lerma, y el agradecido aristócrata se volcará en auxiliar al inexperimentado soberano, alegando la experiencia de sus años para asumir la pesada carga del Gobierno. Felipe III, contento de haber encontrado tan fácilmente a un ministro dispuesto, se limitará sólo a firmar los papeles que le pase el valido sin preocuparse por las nimiedades del Gobierno a las que nada entiende.

Por influencia del Duque de Lerma, la corte española se trasladó temporalmente a Valladolid (1601), volviendo luego a su sede de Madrid (1606). Al morir Lerma en 1619, le sucedió en el valimiento su hijo, el duque de Uceda, si bien el rey impidió que alcanzara un poder tan ilimitado como había tenido su padre.

El nuevo monarca fue débil y delicado, de carácter apacible, estudioso de las matemáticas y un asiduo oidor de misas, que se arrodillaba siempre ante el primer monje que se le cruzaba para pedirle la bendición. Su reinado, que duró 22 años y medio exactamente, totalmente dominado por sus validos, Lerma y Uceda, fue desastroso en todos los sentidos: había heredado un imperio desmesurado, una guerra contra Holanda e Inglaterra, unas colosales deudas y la gradual reducción de súbditos españoles por la última gran epidemia de peste que asoló el país entre 1589 y 1591.

Política interna

A lo largo del reinado se sucedieron las reformas institucionales para solucionar los problemas de corrupción e inoperancia que aquejaban a la administración de la Monarquía: aparte de los cambios introducidos en el tradicional sistema de Consejos, se extendió cada vez más el recurso a las Juntas, órganos destinados a mermar el poder de aquéllos en favor de un gobierno más ágil y coherente, pero que no produjeron el resultado apetecido (Junta de Guerra de Indias, Junta de Desempeño, Junta de Hacienda de Portugal, etc.).

Los problemas financieros, que se arrastraban desde el reinado anterior, hicieron al rey dependiente de las Cortes, a las que hubo de reunir con más frecuencia que sus antecesores para que le otorgaran los recursos imprescindibles para mantener la acción exterior de la Monarquía (servicios de millones). Por último, en la política interior de Felipe III hay que destacar la expulsión de los moriscos (1610), que liquidó el problema creado en tiempos de Felipe II, al esparcir por toda la Península a los musulmanes granadinos derrotados en la Guerra de las Alpujarras.

Las continuas derrotas del soberano fueron vistas como una provocación a la ira divina: la Iglesia culpó de todos los males a la tolerancia mostrada a los infieles y herejes, por lo que los moriscos debieron abrazar la Fe Católica o irse del país. En consecuencia, se tomaron represalias contra 50.000 campesinos, artesanos y técnicos moriscos, que fueron perseguidos y expulsados sin contemplaciones. Con la expulsión de la comunidad morisca, España fue perjudicada en sus industrias y cultivos, provocando y acelerando su ruina económica. El único Siglo de Oro se vivió en el aspecto artístico y literario, en pleno auge cuando el país se empobrecía cada vez más.

El ministerio del duque de Lerma era el responsable de tantas ingerencias. En su afán de enriquecerse, el valido vendió cargos públicos para paliar la falta de liquidez del Tesoro Real, manteniendo en sus exorbitantes privilegios a los magnates de la nobleza, formando un Consejo trufado de aventureros ineptos y gastando el erario público en complacer a los Reyes con torneos, corridas, saraos y Autos de Fe, en construcciones de conventos y en dotaciones para las novicias apadrinadas por la Reina, embolsillándose de paso grandes sumas de la recolección de impuestos. Su medida de resellar las monedas de cobre provocó una terrible desconfianza en la moneda española y la devaluación de ésta.

Política exterior

Retrato de Don Felipe III de Austria, Rey de España y de Portugal, realizado por Antonio Vidal.

Los inicios del reinado de Felipe III se caracterizaron por una línea pacifista, obligada por las dificultades financieras. Hubieron dos intentonas de vengar el desastre de la Armada Invencible, en 1599 y en 1601, que fueron desafortunadas como las precedentes. En 1604, Felipe III firmó la Paz con el nuevo rey de Inglaterra, Jacobo VI de Escocia, sucesor de la inflexible Isabel I.

La ruina de la Real Hacienda obligó al duque de Lerma a firmar la Tregua de Doce Años con Holanda (1609), con el reconocimiento implícito de la independencia neerlandesa, constituida en república bajo el gobierno hereditario de los hijos del asesinado Guillermo I de Orange-Nassau. Por otro lado, para asegurar la paz con la vecina Francia, que Felipe II había concertado en sus últimos momentos (Vervins, 1598) el rey planifico en 1615 sendos matrimonios del rey francés con una infanta española y del príncipe heredero de España (el futuro Felipe IV) con una infanta francesa. Además los éxitos militares conseguidos en el norte de Italia parecieron abrir también allí un periodo de tranquilidad (Convenio de Pavía, 1617).

La paz se rompió cuando los conflictos internos de los Habsburgo arrastraron a toda Europa a la Guerra de los Treinta Años (1618-48). Iniciada a propósito del enfrentamiento entre católicos y protestantes en Bohemia, la primera fase de la guerra (la correspondiente al reinado de Felipe III) enfrentó a España, aliada de Austria y de Baviera (que encabezaba a los príncipes alemanes de la Liga Católica), contra los protestantes bohemios apoyados por el Palatinado (que encabezaba a los príncipes alemanes de la Unión Protestante). La victoria de las tropas españolas mandadas por Spínola en el Palatinado, y de las tropas de la Liga mandadas por Tilly en Bohemia, saldó esta primera fase en beneficio de los intereses españoles; pero la guerra se reanudaría en el reinado de Felipe IV en un sentido mucho menos favorable.

Fallecimiento

El 31 de marzo de 1621, atacado de fiebres y de erisipela, murió Felipe III, a la edad de cuarenta y tres años y tras veintidós de reinado. En el trono lo sucedió su hijo Felipe IV de solo 15 años de edad.

Predecesor:
Diego de Austria y Austria
Príncipe de Asturias
1584 - 1598
Sucesor:
Felipe de Austria y Austria-Estiria
Predecesor:
Felipe II de España
Rey de España, Portugal, Nápoles, Sicilia y Duque de Milán
1598 - 1621
Sucesor:
Felipe IV de España

Matrimonio e hijos

Felipe III y Margarita de Austria tuvieron ocho hijos:

Retratos

Carlos-de-Austria Duque-de-Stiria-1.jpg
Retrato del Archiduque Carlos de Austria, Duque de Stiria y suegro de Felipe III.
Felipe-III-rey-de-Espana 1578-1621.JPG
Felipe III en su adultez.

Fuente