Luz de Occidente

Logia Luz de Occidente
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Institución con sede en Cuba Bandera de Cuba
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Edificio de la logia Luz de Occidente.
Fundación:29 de enero de 1887.
País:Cuba Bandera de Cuba
Sede:Avenida 61 Nº 7004 entre calles 70 y 72
Dirección:Municipio Guanajay, provincia Artemisa

Respetable, Benemérita y Centenaria Logia Luz de Occidente. Institución fraternal constituida en Guanajay bajo la obediencia de la Gran Logia de Cuba de A. L. y A. M. (Antiguos Libres y Aceptados Masones) e inscrita en el Registro de Asociaciones de la Dirección Provincial de Justicia de Artemisa, en el Tomo I, Folio Nº 85. Su fin es disipar la ignorancia, combatir el vicio e inspirar el amor a la humanidad, siendo sus principios la moral universal y la ley natural dictadas por la razon y definidas por la ciencia.

Historia

Institucionalización de la masonería en la región occidental de Cuba.

La Revolución Francesa había conmovido a Europa y las ideas esparcidas por ella pronto atravesaron el Atlántico y sentaron sus reales en América, siendo la isla de Santo Domingo la primera en ver invadida su territorio por las doctrinas de los que demolieron La Bastilla.

La Revolución que se inició en aquella Isla caribeña a finales del siglo XVIII, obligó en 1798 a la población blanca a abandonarla y buscar hospitalidad en los países cercanos. La mayoría se dirigió a las costas de Pennsylvania, Florida, Mississippi y Louisiana; encaminándose otros a Cuba, donde con el beneplácito del Gobierno se avecindaron en las jurisdicciones de Santiago de Cuba y en las de Alquízar, Artemisa y San Nicolás, donde dieron gran impulso a la rutinaria y atrasada agricultura de la Isla, y muy especialmente al cultivo del café, adquiriendo la zona de Alquízar y Artemisa el renombre de «Jardín de Cuba», y las abandonadas comarcas de Sierra Maestra y Santiago de Cuba veíanse coronadas de ricas y productivas plantaciones. Esta migración traería consigo las Logias que existían, verificándose entre 18021803, el asentamiento de «La Persévérance» y «La Concorde» en Santiago de Cuba y «L´ Amitie» y «La Bénéfique Concorde» en La Habana, sin embargo; a pesar de la relevancia alcanzada por la región no existe certeza sobre la presencia de labores masónicas.

En 1804 varios emigrados franceses pidieron a la Gran Logia de Pennsylvania carta para fundar en La Habana una logia con el nombre de Le Temple des VertusThéologales Nº 103, siéndole otorgada el 17 de diciembre del propio año.

El 27 de marzo de 1818 [1] se reúnen las logias Templo de las Virtudes Teologales, Delicias de La Habana y La Constancia, estableciendo la Gran Logia Española del Rito York de La Habana. [2]

En 2 de abril de 1818 Luis D´ Clouet funda en La Habana a nombre del Gran Oriente de Francia un Gran Consistorio Grado 32º.

El 27 de diciembre de 1821 el Gran Oriente de Francés cedió sus derechos jurisdiccionales al Gran Oriente Nacional de España aconteciendo entonces la fundación del Gran Oriente Simbólico Español Americano de la Isla de Cuba.

Visto el profundo desinterés mostrado por el referido Gran Oriente Nacional de España frente a los trabajos del Oriente Simbólico Americano, el 7 de septiembre de 1822 este le negó obediencia y se constituyó en organismo independiente bajo el nombre de Gran Oriente Territorial Español Americano de la Isla de Cuba.

Todas las Logias que habían dependido de Grandes Logias americanas se encontraban unidas formando la mencionada Gran Logia Española del Rito de York de La Habana, verificándose el 11 de octubre de 1822 la fusión entre este Cuerpo y el Gran Oriente Territorial; quedando constituida la Gran Logia Española del Rito York, de la Isla de Cuba.

Según catálogo general, [3] para entonces existían 66 Logias en todo el territorio de la isla de Cuba, de las cuales cinco se situaron en la actual zona provincial de Artemisa y Pinar del Río.

Nada se conoce respecto a los trabajos empeñados por estos Talleres, y salvo lo expuesto hasta aquí, lo cierto es que las crónicas no ofrecen elemento alguno que permita tratar con mayor extensión este particular; quedando solo la referencia precaria pero segura de la existencia de Masonería organizada y regular en la región, antes del advenimiento del Gran Oriente de Colón.

El 1 de agosto de 1824 el rey Fernando VII, emite Real Orden que prohibía las reuniones masónicas, bajo pena de muerte, en España y todos sus dominios de Ultramar, la que al ser ratificada en agosto de 1828 indujo la disolución de la Gran Logia Española del Rito York de la Isla de Cuba el 1 de octubre [4] de ese mismo año.

Comienza entonces lo que la mayoría de los historiadores de la masonería cubana describen como "Estado Latente Masónico", período en el cual no hay confirmación de que existieran trabajos masónicos consecutivos en Cuba pasados los sucesos referentes a la Conspiración del Águila Negra. [5] En el caso específico de las actuales provincias de Artemisa y Pinar del Río, este período de inactividad masónica se extendió hasta 1879.

El 26 de marzo de 1859 el Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos dio plenos poderes a Andrés Cassard para crear como Diputado Especial, cuerpos escoceses en Cuba, Indias Occidentales, México y Centro América. Esto permitió que la Gran Logia de Carolina del Sur autorizara el establecimiento en Santiago de Cuba de las logias Fraternidad Nº 1, Prudencia Nº 2 y San Andrés Nº 3; las que a su vez dieron lugar a la fundación de la Gran Logia de Colón el 5 de diciembre, quedando masónicamente ocupados el territorio de Cuba y las Indias Occidentales.

El 26 de mayo de 1870 se constituyó en La Habana la primera Madre Logia Provincial, que era dependiente de la Gran Logia radicada en Santiago de Cuba, y que contó con una duración de apenas cuatro años de vida institucional. El 23 de mayo de 1875 se constituye una segunda Madre Logia Provincial en La Habana, de la cual Aurelio Almeida, figura descollante en la historiografía masónica cubana, sería designado como su Primer Vigilante y para dirigir La Voz del Maestro, publicación oficial de aquel Alto Cuerpo.

Para entonces estaban establecidas las hostilidades entre este Cuerpo y la Gran Logia de Colón, disidencias cuyo origen estuvo en pretensiones de la segunda para violentar la regularidad masónica establecida, a lo que se resistieron los masones de occidente, deseosos de que se trasladara a La Habana el gobierno de la Institución.

Viendo Aurelio Almeida el estado en que se encontraba la masonería cubana, se encaminó a los Estados Unidos a fin de examinar con el eminente jurisconsulto masónico John W. Simons la posible creación de una nueva Gran Logia regular en La Habana, siendo entonces recomendada la idea al Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Gran Logia de Pennsylvania, asegurándose la legalidad de la misma, así como la eficaz protección de otros respetables centros masónicos internacionales. Gracias a estas gestiones, el 1 de agosto de agosto de 1876 se constituye Gran Logia de la Isla de Cuba, radicada en La Habana, a la que se debe el reinicio de las labores masónicas en la actual provincia de Artemisa.

El 20 de julio de 1877 se estableció en La Habana otra Gran Logia de Colón,[6]agregando mayor confusión al estado masónico nacional ya que además de esta tenían jurisdicción en la Isla el Supremo Consejo de Colón, la Gran Logia Simbólica de Santiago de Cuba, la Gran Logia de la Isla de Cuba, la Madre Logia Departamental del Supremo Consejo y el Gran Oriente de España, así como otras Logias que no reconocían superior alguno. [7] Según el historiador Aurelio Miranda Álvarez en Pinar del Río se estableció bajo la jurisdicción Gran Logia de Colón de La Habana, la logia Unión y Trabajo Nº 41.

En Sesión Trimestral de la Gran Logia de la Isla de Cuba, Aurelio Almeida propuso, y así se acordó, que se nombrara una comisión cuyo objetivo era:

“… estudiar un proyecto de unión con los demás cuerpos masónicos del país, bajo la condición precisa de respetar la independencia y soberanía de la Masonería Simbólica de la Isla de Cuba y las prácticas y principios sostenidos por las Grandes Logias fundadoras y propagadoras de la Masonería verdadera”. [8]

Esta Comisión no comenzó sus labores hasta enero de 1879, fecha en que se citó a conferencia a los representantes de la Gran Logia de Colón de La Habana y el Gran Oriente de España presidido por Pérez, ya que el Gran Oriente de España dirigido por el político ibérico Práxedes Mateo Sagasta tenía entonces un Tratado con la Gran Logia de la Isla de Cuba por medio del cual reconocía a favor de esta la exclusiva jurisdicción de la masonería simbólica en las Antillas.

Los masones subordinados al Gran Oriente de Españapresidido por Pérez no aceptaron las bases de la fusión, pero Antonio Govín y Agustín García Marcos, delegados de la Gran Logia de Colón de La Habana, admitieron en absoluto las propuestas formuladas por la entendida Comisión de la Gran Logia de la Isla de Cuba.

Se concertó inmediatamente un plan definitivo que llevaría a la unión de las Grandes Logias de Isla de Cuba y Colón de La Habana, bajo el nombre de Gran Logia Unida de Colón é Isla de Cuba el 25 de enerode 1880. En 1891 este nuevo Cuerpo masónico cubano retomaría el nombre de Gran Logia de la Isla de Cuba y mantendría sus labores hasta el 4 de abril de 1895, cuando el Capitán General Emilio Callejas e Isasis decreta la supresión de las actividades masónicas; siendo la logia Padilla, radicada en La Habana, el único Taller que se mostró rebelde, celebrando su Venerable Maestro José Cidre, las sesiones con regularidad.

El 26 de marzo de 1899 se normalizan nuevamente las labores masónicas interrumpidas en Cuba española y reanudadas en la Neocolonia.

El 24 de marzo de 1946, varias Logias proponen el cambio de nombre de «Gran Logia de la Isla de Cuba», por el de «Gran Logia de Cuba de Antiguos, Libres y Aceptados Masones», denominación por la que se conoce hasta nuestros días a la Institución masónica regular cubana, única con derechos a establecer logias masónicas en el territorio nacional.

Institucionalización de la masonería en Guanajay

En 1875 tiene lugar en la localidad de Lausana, Suiza, un Congreso masónico donde los 22 Supremos Consejos presentes reconocieron la legitimidad de la masonería en Cuba, y no la de una obediencia española, bajo el pretexto de que existía en la península más de una Gran Logia sin saberse cuál de ellas resultaba regular.

Esta trascendental decisión, sin dudas influenciada por la masonería norteamericana, dejaba importantes consecuencia al emancipar masónicamente a Cuba y Puerto Rico, en detrimento de supuestos derechos masónicos españoles sobre la isla; quebrando la fuerza política de la Corona, sobre todo al acontecer en momentos tan difíciles como el pleno desarrollo de la Guerra de los Diez Años.

Ante semejante situación, las Obediencias españolas prefirieron el aislamiento internacional antes de considerar aquella decisión, que brindaba a Cuba su independencia masónica y fomentaba la soberanía política, declarando al siguiente año el Gran Oriente de España (GODE) la ruptura de relaciones con la Gran Logia de Colón.

Tras la renuncia del político Práxedes Mateo Sagasta como Gran Maestro del GODE, tomaría posesión de ese Alto Cuerpo, el 10 de mayo de 1881, Antonio Romero Ortiz, quien emitió el 13 de marzo de 1883 una célebre circular en contra de la Gran Logia Unida de Colón é Isla de Cuba. Al acontecer el fallecimiento de Romero Ortiz en enero de 1884, fue elegido Manuel Becerra, quien dimitió en 1886 dejando al GODE en el desorden y la división a tenor de las escisiones provocadas con su renuncia. Imperando este caótico ambiente, Pedro Néstor Pequeño y Rubio, constituyó en Guanajay, el 3 de febrero, la Logia Hijos de MInerva, bajo dispensa de la Gran Logia Departamental para Cuba y Puerto Rico.

No existen noticias sobre los preparativos para la instalación de dicha logia en Guanajay, sin embargo, en un catálogo del GODE correspondiente al año 1882 y reproducido por José Antonio Ferrer Benimeli en su estudio sobre Implantación de logias y distribución geográfica – histórica de la masonería española, aparece establecida en Bauta una logia titulada Minerva Nº 309; encontrándose además en el archivo de Luz de Occidente evidencia probatoria de los nexos entre las Logias de ambas localidades.

Para finales de 1886, Hijos de Minerva había aumentado el numero de sus afiliados, haciendo notar su presencia en la localidad y estableciendo relaciones fraternales con otras logias radicadas en La Habana, Batabanó y fundamentalmente con la constituida en Bauta. Sin embargo, un panorama marcado por contradicciones internas, así como la desajustadas circunstancias que imperaban en el GODE, y la abierta oposición de Joaquín Nicolás Aramburu desde las columnas de los periódicos La Luz a las gestiones públicas de Pedro Néstor Pequeño, crearían las condiciones necesarias para que el 13 de enero de 1887 los miembros acordaran por unanimidad regularizar su situación y solicitar a la Gran Logia Unida de Colón é Isla de Cuba le admitiera en su seno bajo el nombre de Luz de Occidente.

La respuesta no se hizo esperar y el 18 de enero la Gran Logia Unida de Colón é Isla de Cuba aceptó la incorporación de la Logia guanajayense en virtud de lo establecido por acuerdo adoptado el 9 de mayo de 1878, en respuesta a la doctrina hostil de la masonería española. La pronta incorporación de la Logia a la población masónica regular cubana pone a relieve la atención especial que desde su fundación mostró la Gran Logia Unida de Colón é Isla de Cuba fin de ganarla para la masonería cubana, puesto que desde la unificación de 1880 no se había podido materializar el anhelo de establecer una Logia regular en Pinar del Río.

Fundación de la logia Luz de Occidente

El 14 de enero de 1887 se comunicó el acuerdo adoptado por los miembros de la Logia Hijos de MInerva en la noche anterior. La respuesta no se hizo esperar y el 18 de enero Antonio Govín, Gran Maestro [9]de la masonería regular cubana, emitió decreto accediendo a la incorporación de la Logia guanajayense en virtud de lo establecido por acuerdo de la Gran Logia adoptado el 9 de mayo de 1878. Al siguiente día, se expidió Carta Patente[10] en nombre de Luis TorricellaRuspini, Antonio Ramis del Valle y José María Escobar, como Venerable Maestro y Vigilantes respectivamente.

La pronta incorporación de la Logia a la población masónica regular cubana pone a relieve la atención especial que desde su fundación mostró la Gran Logia Unida de Colón é Isla de Cuba por atraerla a su seno, puesto que desde la unificación de 1880 no se había podido materializar el anhelo de establecer una Logia en Pinar del Río.

Después de cumplirse todos los requerimientos que establece la ley masónica para la consagración de una Logia, el acto fundacional se celebró el 29 de enero de 1887, a las 7:00 pm, en la casa Nº 41 de la calle Amargura (hoy avenida 63).

Los Altos Funcionarios que representaron a la Gran Logia Unida de Colón é Isla de Cuba en el evento fueron los siguientes:

  • Gran Maestro: José Fernández Pellón. [11]
  • Gran Primer Vigilante: Manuel N. Ocejo
  • Gran Segundo Vigilante: Juan J. Ramos Almeida
  • Gran Tesorero: Francisco J. Quiñones
  • Gran Secretario: José de Anguiz
  • Gran Maestro de Ceremonias: José Márquez
  • Gran Segundo Diacono: José Patricio Lirgado

Después de realizadas las ceremonias correspondientes de declaró:

“…formalmente consagrada, constituida é instalada la Respetable Logia Luz de Occidente como Logia regular de Libres y aceptados Masones…” [12]

Período 1887 - 1899

A partir de 1888, con la inscripción de la logia en el Registro de Asociaciones de la provincia de Pinar del Río, y su reconocimiento legal por las autoridades españolas como entidad social, se dio inicio a un período de auge.

La aparición de temas masónicos en las páginas del semanario La Luz, consolidaron al nuevo Taller como parte de la sociedad guanajayense, a lo que sin dudas también contribuyeron la participación para mitigar la epidemia de varicela que azotó la localidad entre 1887 y 1890, la creación de escuelas rurales como el Colegio de San Dimas (1890) construcción del nuevo Cementerio, fomento del matrimonio civil, traslación del Hospital San Rafael en 1889; entre otras acciones.

En octubre de 1894, el Gobernador Provincial de Pinar del Río ordenaría la inmediata clausura de la logia, bajo acusación de “…conspirar en contra de la soberanía de España” haciendo desaparecer inmediatamente el templo y archivo, decisión sin dudas fundamentada en las estrechas relaciones de las ideas separatistas fomentadas por Joaquín Nicolás Aramburu desde la prensa y Luz de Occidente.

Una prueba de estos vínculos resulta el hecho de ser la logia guanajayense la primera en cesar sus labores, al menos en la región occidental, ya que no fue hasta el 4 de abril de 1895 cuando sería prohibido el funcionamiento de la masonería en la Isla por decreto del capitán general Emilio Calleja e Isasi. [13]

Período 1900 - 1959

La terminación de cuatro siglos de dominación española dejaron para Cuba un legado heterogeneo y contradictorio. [14] El primer interventor fue el general John Brooke, quien, al igual que su sucesor el general Leonard Wood, era masón. [15] Fue otro masón, Tomás Estrada Palma, quien asumió la presidencia del gobierno al constituirse la república neocolonial el 20 de mayo de 1902. La Gran Logia de la Isla de Cuba reorganizó sus trabajos el 1 de enero de 1899, pasando a ocupar sus miembros importantes cargos en el nuevo gobierno. Tal fue el caso del Gran Maestro, Dr. Juan B. Hernández Barreiro, quien asumió la cartera de Instrucción Pública.[16] En Guanajay, también se harían cargo los masones de las principales responsabilidades públicas durante el primer cuarto del siglo XX.

Cargos públicos ocupados por miembros de la logia Luz de Occidente
1900 - 1936
Nombre y Apellidos Cargo Año de nombramiento
1 Joaquín Nicolás Aramburu Secretario de la Junta de Educación Municipal 1901
2 Salvador Miranda Carvajal Presidente de la Junta de Educación Municipal 1902
3 Ángel García Zamora Escribano 1900
4 Vicente Santo Tomás y Vicioso Escribano del Juzgado municipal 1902
5 Joaquín Lascaibar Rosales Procurador 1900
6 Francisco Navarro Parets. Procurador 1900
7 Ramón García Vozalongo. Empleado de la Zona Fiscal 1901
8 Abelardo Portela Reyes. Empleado de la Zona Fiscal 1900
9 José Pérez Arocha. Pagador de la Zona Fiscal 1902
10 Eladio Marrero Arocha. Empleado del Juzgado de Primera Instancia 1908
11 Francisco Lauza Sánchez. Empleado del Juzgado de Primera Instancia 1916
12 Rafael Dausá Viñas. Secretario del Juzgado de Primera Instancia 1923
13 Luis Manuel Núñez Álvarez. Abogado y notario 1917
14 José González Valdés. Jefe de la policía 1900
15 Alfredo Veliz Muñoz. Jefe de la policía 1900
16 José Gálvez. Alcaide de la cárcel 1900
17 Martín Castillo. Jefe de la Policía 1902
18 Daniel Tabarez Sosa. Capitán de la Guardia Rural 1908
19 Juan Pérez Rodríguez. Secretario del Ayuntamiento 1907
20 Ernesto Usatorres Perdomo. Tesorero del Ayuntamiento 1900
21 José R Peón Marquez Empleado del Ayuntamiento 1908
22 Valentín Navarro Cabrera. Alcalde municipal 1905
23 Juan Ynda Rodríguez Alcalde municipal 1901
24 Martín Mora Díaz. Alcalde municipal. Delegado a la Cámara de Representantes. 1917, 1924
25 Gregorio Hernández Reyes Alcalde municipal en Cabañas 1913
26 Dr. Luis Galainena y Rivero. Director del Hospital San Rafael 1923
27 Justo Jerez López Secretario del Centro Progresista 1902
28 Rafael Estrada Vilomara Secretario del Ayuntamiento 1923
29 Urbano Donozar Oroqueta Presidente de la Cámara de Comercio de Guanajay 1924
30 Vicente Boch Brunet Alcalde municipal 1936

Prensa masónica

La propaganda desde la prensa, convirtió a las logias Luz de Occidente, Joaquín N. Aramburu Nº 18 de la Orden Caballero de la Luz y AJEF Salvador Miranda, en referencia cotidiana.

Amplio número de masones fundaron destacadas publicaciones durante este período, sobresaliendo José María Valdés, al que la historiadora Gilda Guimeras señala como “el periodista por excelencia del siglo XX guanajayense”, con El Heraldo (1933), La Chispa, El Conservador (1916) y Occidente Masónico (1939). Eladio Marreo, como redactor de El Heraldo. Analecta Estudiantil (1925) de Alfredo Veliz y El Liberal (1915), fundado por Martín Mora Díaz.

Tampoco faltaron los miembros de la fraternidad que aportaron sus letras a la prensa local y nacional, sobresaliendo Joaquín Nicolás Aramburu con sus inigualables Baturrillos para el Diario de la Marina a partir de 1904, las revistas La Gran Logia y Los Trece, los periódicos habaneros El Mundo, El Triunfo, entre otros que componen una amplia lista de publicaciones. Otro destacado colaborador de la prensa local fue el Dr. Luis Manuel Nuñez Alvarez.

Período 1960 - actualidad

Las Liturgias Aramburu

Desde antes de su constitución como Logia regular de Antiguos Libres y Aceptados Masones, se empleaban en el seno de Luz de Occidente los famosos rituales decritos por Aurelio Almeida en su obra el Consultor del Masón.

El 14 de marzo de 1889, Joaquín Nicolás Aramburu hace ver algunas contradicciones en las Liturgias por las que trabajaba la Logia, conclusiones a las cuales llega gracias al examen autodidacta e inteligente de la obra de Aurelio Almeida; además de un talento inherente para la interpretación de los símbolos; elementos todos que combinados en la matriz fecunda de su pensamiento crearon originalísimos trabajos sobre las ceremonias y el simbolismo. Válido resulta esclarecer que las Liturgias por las que hoy trabajan la casi totalidad de las logias masónicas cubanas, nacieron del hijo de un modesto carpintero de ingenios, que no recibiría otra formación académica que no fuera la obtenida al cursar la primera enseñanza en la Escuela Municipal de Guanajay, sin lograr nunca su conocimiento alimentarse de estudios de segunda enseñanza o universitarios, teniendo que suspenderlos a los 14 años por razones económicas.

Durante los próximos meses se realizaron una serie de sesiones de instrucción donde experimentados masones, miembros de Luz de Occidente, propusieron modificar algunos aspectos de las Liturgias de Almeida, como por ejemplo, eliminar la Invocación a San Juan de los rituales, por considerar que era contrario al espíritu laico de la institución masónica, así como evitar despojar a los candidatos a ingreso de sus pertenencias personales y ponerlos de rodillas; ya que tales acciones se alejaban del espíritu de fraternidad, libertad e igualdad defendido por la Orden, acercandose por tanto a la maxima de que la masonería hace a los hombres libres, motivo por el cual ninguno podría ingresar en su seno atado o de rodillas. [17]

En agosto de 1889, Joaquín Nicolás Aramburu es comisionado, junto a José María Escobar, para que redactaran una Liturgia especial para uso de la logia Luz de Occidente, sin embargo, fue el propio Aramburu quien la escribió de su puño y letra y difundió entre los miembros de la Logia, según indican la fuentes primarias. [18] Para octubre del propio año, fue impresa su primera edición, la que contaba con la particularidad de no tener el Catecismo de Aprendiz Masón. [19] Sobre esta curiosidad el propio autor expone:

“… abrigo el propósito de publicar una obra extensa para enseñanza de los tres grados, ya que los Catecismos conocidos, á pesar de su mérito, repugnan á muchos hermanos, por su forma, análoga á los de los libros de texto de las escuelas primarias”. [20]

El Catecismo al que se hace referencia, no fue aprobado hasta el 6 de febrero de 1890, fecha en que se dió a conocer a los miembros de la Logia, difundiendose entre ellos por medio de copias manuscritas. [21] En marzo del mismo año, la Gran Logia de Colón é Isla de Cuba, declara útil y aplicable a los Talleres el Ritual de Aprendiz escrito por Aramburu.

El 31 de mayo de 1894, la Logia conoce sobre la solicitud de autorización formulada por José Fernández Pellón, entonces Gran Secretario, para reimprimir, con algunas modificaciones, la Liturgia del Primer Grado de Aramburu, al que había pedido también su consentimiento; acordando en respuesta ceder todos los derechos, así como los beneficios económicos derivados de futuras reimpresiones, a la Gran Logia. En 1895, el máximo ente de la masonería regular cubana edita por su parte un nuevo ejemplar, ahora con la descripción de las insignias de los Funcionarios.

Tras la normalización de las labores masónicas en marzo de 1899, la Gran Logia de la Isla de Cuba acuerdó reimprimir 230 Liturgias de Aprendiz, a fin de cubrir las necesidades de las Logias que de forma paulatina se iban fundando o reorganizando a lo largo del territorio nacional. En agosto la revista masónica La Gran Logia describía entre sus páginas a la Liturgia de Maestro Masón como

“La más interesante, filosófica y doctrinal de las Liturgias escritas por el inteligente hermano Joaquín N. Aramburu (…)”.

A mediados del año 1901, Aurelio Miranda Álvarez, entonces director de la revista masónica La Gran Logia recomienda las Liturgia Aramburu a la Gran Logia Soberana de Puerto Rico (Institución fraternal y filantrópica fundada por el prócer Santiago R. Palmer en el 1885) [22], siendo adoptadas al siguiente año por los masones de aquella isla caribeña, y editadas por los Estudios Tipográficos de Francisco Torres. También se tiene noticias de otra edición en 1908.

Adopción como Liturgia Única en Cuba

A pesar del éxito obtenido por las Liturgias de Aramburu entre los masones cubanos, vale destacar que no era la única existente, ya que desde la fundación de la Gran Logia de Colón el 5 de diciembre de 1859, y hasta la cuarta década del siglo pasado, existieron en la jurisdicción un amplio número de simbolistas y Liturgias rectoras de las labores logiales. Un miembro podía ser iniciado con el Ritual ideado por Vicente Antonio de Castro y Bermúdez (Viriato de Covadonga), y además obtener los Grados consecutivos por las propias Liturgias de Aramburu, o las de Andrés Cassard, Aurelio Almeida, Francisco de P. Rodríguez y Enrique Maseda. Este poliritualismo, si bien efímeramente acentuaba la ideología del libre pensamiento sostenido en las propias bases de la Institución, minaba la anhelada unificación masónica cubana; aspiración que traspasaba las fronteras de la discordia regularidad – irregularidad iniciada por los Grandes Orientes españoles de tendencias nacionalistas en la segunda mitad del siglo XIX; y continuada por el Gran Oriente Nacional del Cuba apenas comenzado el Siglo XX; expandiéndose entonces al propio centro filosófico de la Orden, o sea, al Simbolismo y la Jurisprudencia.

Desde 1928, la Alta Cámara Masónica se esforzaba por unificar la ritualidad, sin embargo, no fue hasta el 24 de septiembre de 1941 cuando se aprueba el dictamen de la Comisión de Instrucción Masónica estableciendo como Liturgia única para todas las Logias practicantes en Cuba del Rito Escoces Antiguo y Aceptado las escritas por Joaquín Nicolás Aramburu; al mismo tiempo que concedía un plazo de dos años para que las logias que trabajaban por otras liturgias, adoptensen las de Aramburu. El 24 de marzo de 1947, son adoptadas las últimas modificaciones de importancia.

Conflictos

Alrededor de las Liturgias Aramburu también se gestaron una serie de conflictos, sobre todo de carácter político, siendo uno de los más famosos el que se sostuvo entre las páginas de los periódicos El Comercio, El Mundo y la revista La Gran Logia; remitiendo Aramburu al Director del primero la siguiente respuesta:

“Señor Director de El Mundo. Ilustre compañero y querido hermano: Suplico un lugarcito en su popular “diario” para hacer pública mi gratitud hacia el redactor encargado de la Sección Masónica, por la espontánea defensa que hace de mis liturgias, Catecismos y otros textos simbólicos, en la edición de ayer; defensa de que tenía necesidad, por la tristeza que me ha producido saber que se ha esperado cerca de medio siglo para decirme que son incompletas cuando menos, esas obras que creí útiles á la Institución Fraternal. Sé que no son perfectas mis Liturgias; no cabe la perfección en lo humano; yo, menos que muchos, puedo aspirar á hacer grandes cosas; las escribí en plena juventud, sin tanta experiencia de la vida, ni tanto hábito de escribir, ni ecuanimidad tanta como los años me han dado, y con seguridad que, escritas hoy, habrían resultado más aceptables. Pero, amigo mío, al cabo de medio siglo de estar reimprimiéndolas la Gran Logia y de estarse celebrando millares de sesiones con ellas, sería grande amargura para mí saber que tantos ilustres hermanos han estado sirviéndose para misión tan alta, de textos tan imperfectos, al decir de un periodista masón, hijo de aquel Justino que me fue tan querido. El compañero que por mí quiebra lanzas devuelve la tranquilidad á mi espíritu y á mi reconocimiento tiene mucho derecho. Suyo afectuosamente, J. N. Aramburu.”. [23]

Otras Instituciones Fraternales

A partir del año 1900, con la reorganización masónica guanajayense, comenzaron a surgir otras Instituciones Fraternales locales y foráneas, estrechamente vinculadas con la logia Luz de Occidente y sus miembros.

Instituciones fraternales establecidas en Guanajay

  • Capítulo Rosacruz Justo Jeréz López Nº 73.

Cuerpo filosófico (Grado 18) fundado el de 1919, bajo la jurisdicción del Supremo Consejo de Colón. Su sede siempre estuvo en el edificio de la logia Luz de Occidente. Actualmente desaparecido.

  • Consejo Guamuhaya Nº 17.

Cuerpo filosófico (Grado 30) fundado en 1926, bajo la jurisdicción del Supremo Consejo de Colón. Radicó en el edificio de la logia Luz de Occidente. Actualmente desaparecido.

  • Logia de Perfección Martín Herrera Nº 8.

Cuerpo filosófico (Grado 14) fundado en 1926, bajo la jurisdicción del Supremo Consejo de Colón. Radicó en el edificio de la logia Luz de Occidente. Actualmente desaparecido.

Perteneciente a la Orden Caballero de la Luz. Radicó inicialmente en el templo de Luz de Occidente pasando después a la actual avenida 67. El 15 de septiembre se le concede Carta Patente por la Suprema Gran Logia, siendo su primer Luminar Rafael Ebra Pérez (Miembro numerario de la logia Luz de Occidente). [24] [25] [26]

Perteneciente a la Orden Caballeros de la Luz, bajo la obediencia de la Soberana Gran Logia de la Orden Caballeros de la Luz en la República de Cuba. Fue fundada en 1954, formando parte del cuadro de fundadores numerosos masones. Su patronímico resultó un destacado miembro de la logia Luz de Occidente.

Instituciones fraternales establecidas en otras localidades

Fundada el 17 de enero de 1879, bajo la obediencia de la Gran Logia de la Isla de Cuba. [27] El 15 de julio de 1892, se declara disuelta por voluntad de sus miembros. Conocidas en Luz de Occidente las intensiones de Pedro Nestor Pequeño y Rubio de establecer en aquella región una logia irregular con el mismo nombre que la disuelta, motiva a Justo Jeréz López, entonces Venerable Maestro, a promover la reorganización. El 24 de septiembre de 1893, la Gran Logia de la Isla de Cuba conoce respecto a la solicitud de varios miembros de continuar las labores masónicas acordando apoyar dicho proyecto y entregarles nuevamente la Carta Patente y el archivo que hasta ese momento atesoraban. [28]

En enero de 1901 un grupo de masones presididos por Juan Sanchez y bajo la tutela de Pedro Néstor Pequeño y Rubio proyectaban establecer en la localidad una logia irregular bajo el nombre de Hijos del Trabajo. Ante la certeza del cisma, Justo Jeréz López, entonces Diputado Gran Maestro del Distrito [[Pinar del Río, secundado por Joaquín Nicolás Aramburu, inició acciones inmediatas para impedir el renacimiento de la masonería espúrea en la provincia. Entre las principales tareas detacan una serie de visitas a los masones residentes en Candelaria, entre los que destaca el General de las Gestas Independentistas Pedro Díaz Molina. El 27 de diciembre de 1901 José Fernández Pellón otorga Carta Dispensa a José Torres, Ignacio Alonso y Pedro Díaz Molina; Venerable Maestro, Primero y Segundo Vigilantes respectivamente, para constituir Luz de Candelaria. [29]

El 23 de marzo de 1907 José Fernández Pellón, Gran Maestro, emite decreto concediendo Dispensa para fundar esta Logia en el pueblo de Artemisa, [30] [31] siendole expedida Carta Patente el 8 de noviembre del propio año. [32] Para 1910 llegó a contar con 32 miembros activos y un templo propio situado en la calle Zayas Nº 34. [33] La Logia fue declarada disuelta por acuerdo de la Alta Cámara el 11 de enero de 1914. [34] En ella ingresó a la masonería el destacado pedagogo cubano Dr. Pedro García Valdés.

La constitución de esta Logia se debió a José Toledo González, Primer Vigilante de la logia Cuba, quien al verse obligado a guardar reposo en la región pinareña a causa de la tuberculosis, emprendió su creación en compañía de Fernando Aladro y Morales, miembro de Luz de Occidente, y Juan Martínez Pérez, Jefe de Correos de la población. [35] Con el beneplácito de Fernando Figueredo, Gran Maestro, y la ayuda incondicional de la Logia Luz de Candelaria, fue concedida Carta Dispensa el 21 de septiembre de 1907. Fue declarada disuelta en 1909. [36]

Las intensiones de constituir una logia en la Villa Roja datan del 23 de octubre de 1890 cuando los miembros de Luz de Occidente Pascual Vives Arnau, Manuel López Saúl y José Monal Lacube, piden su Carta de Retiro a fin de materializar tales intensiones en compañía de otros miembros inafiliados residentes en Artemisa. [37]

A principios del año 1922, un grupo de masones residentes en Artemisa se reunieron en distintas ocasiones con carácter de sesiones preliminares, designándose a Rafael González Toledo para presidir las mismas. El 7 de mayo del mismo año, se reunieron 33 miembros en la casa Nº 56 de la Calle General Gómez, con la participación de Martín Mora Díaz, Diputado Gran Maestro de la provincia Pinar del Río y un grupos de la logia Luz de Occidente, con el objetivo de constituirse en Logia y solicitar de la Gran Logia de la Isla de Cuba la Carta Dispensa.

El primer paso fue designar a los que debían ocupar los cargos y una vez que tomaron posesión se pasó a tratar sobre el nombre de que debía dársele al nuevo Taller, acordándose denominarle Logia Evolución. Al momento de su constitución contaba con 33 miembros, de los cuales 24 procedían de Luz de Occidente, 4 de la disuelta logia Aurelio Almeida, 2 de Luz de Candelaria, 1 de la logia Solano Ramos de [[Pinar del Río, 1 de Salvador Cisneros de [[Bauta y 1 de la logia Manzanillo de Bayamo. [38]

El 26 de julio de 1922. se concede Carta Dispensa a nueve Maestros, un Compañero y doce Aprendices; a fin de constituir la Logia Luz de Mariel, en el municipio de igual nombre. Fue instalada en la noche del 10 de agosto del mismo año por Martín Mora Díaz

Fundada el 15 de septiembre de 1928. Sesionó hasta el 28 de marzo de 1933. [39] [40]

  • Logia General Pedro Díaz Molina. Cabañas

Venerables Maestros

Se denomina Venerable Maestro al dignatario que preside la Logia. Con el alto sentido de responsabilidad que este cargo implica en el desempeño de sus funciones, siempre conexas a su dignidad, debiendo ser hombre bueno, recto y justo, que obedezca las leyes morales y fomente la práctica de las virtudes; como ciudadano debe ser pacífico y también respetuoso de las leyes del país en que vive y de su gobierno cuando éste es legítimo, trabajar con inteligencia y vivir con honradez cultivando siempre los principios sociales que distinguen y enaltecen a la Institución masónica.

En Luz de Occidente, desde su fundación y hasta nuestros días, los Venerables Maestros han sido elegidos por voto secreto de los miembros, ya sea por medio de Elecciones Generales o Parciales.

Archivo Masónico Patrimonial de Guanajay

Desde 2009, Luz de Occidente trabaja para rescatar y preservar su Patrimonio Histórico a fin de ponerlo a disposición de aquellos investigadores que deseen conocer sobre la historia de la masonería en el Occidente de la Isla.

El Archivo Masónico Patrimonial de Guanajay reúne fondos de incalculable valor para la Institución, así como para la historia de las localidades aledañas al municipio. Sus colecciones abarcan:

  • Papelería de Logias Simbólicas, Cuerpos subordinados al Supremo Consejo del Grado 33, Ajefista e Instituciones profanas (Incluye documentos fundacionales de Logias radicadas en Pinar del Rio y Artemisa).
  • Fotografías.
  • Prensa escrita: Incluye periódicos y revistas masónicas y profanas
  • Diplomas, Cartas Patentes y Dispensas.
  • Personalidades de la Masonería cubana: Incluye documentos sobre Joaquín Nicolás Aramburu, Vicente Silveira, Pedro García Valdés, Ricardo Byrne; entre otros)
  • Revista La Gran Logia: Colección completa de 1900 a 1928 y números sueltos de 1929 a la actualidad.
  • Anuarios de la Gran Logia: Colección completa de 1884 a 1958.
  • Jurisprudencia: Colección de Legislaciones Masónicas de 1892 a la actualidad. También atesora invaluables volúmenes sobre Códigos establecidos en el período colonial y republicano.
  • Liturgias: Resguarda una importante colección Liturgias de la Masonería Simbólica, Filosófica y de las Logias Ajefistas.
  • Directorios de Logias simbólicas y Cuerpos filosóficos.

Galeria

Anexos

Véase también

Enlaces externos

Fuentes

Referencias