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Biblia

Biblia
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Libro sagrado de los cristianos
Categoría:Escritura sagrada
Idioma:Hebreo, arameo y griego


La Biblia cristiana es una compilación de 66 libros categorizados en dos grandes partes:

Fue escrita a lo largo de aproximadamente mil años (900 a. n. e. - 100 n. e.). Sus temas varían desde lo profético, poético, sapienciales e históricos.

Etimología

La Biblia es una palabra de origen griego: es el plural de biblion (‘papiro para escribir’ y también ‘libro’), por lo que significa literalmente ‘los libros’. Del término griego, pasó al latín, y a través de él a las lenguas occidentales, no como nombre plural, sino como singular femenino: «la Biblia».

Origen

La Biblia es, en realidad, una colección de libros o escritos, de extensión, origen y contenido diversos.

Según sus creyentes, toda la Biblia fue inspirada por el dios Yavé.

Subdivisiones

Este libro ha sido conocido con diferentes designaciones. Los judíos ―que fueron los escritores de la Biblia―, la llamaban «el Tanaj» empezaron a llamar «Biblia» a su texto sagrado.

Los cristianos, desde el siglo II comenzaron a agregarle textos y cartas que ellos consideraban sagrados e inspirados por el dios Yavé: entonces la Biblia quedó dividida en el Antiguo testamento (el texto original, escrito entre el siglo XI y el I a. n. e.) y el Nuevo Testamento (los agregados del siglo II).

Los judíos dividen su Biblia en tres partes: Ley, Profetas y Escritos (cf. Lc 24.44):

a) La Ley (en hebreo Torah), que comprende los cinco primeros libros de la Biblia (que los cristianos llamaron Pentateuco):

b) Los Profetas (en hebreo Nebiim), agrupados en:

c) Escritos (en hebreo Ketubim):

Esa división en Ley, Profetas y Escritos, en ocasiones aparece reducido a la Ley y los Profetas (cf. Mt 5.17) o, de modo aún más sencillo, a la Ley (cf. Jn 10.34).

En el cristianismo, con la incorporación de los libros del Nuevo testamento y justamente a partir de la manera en que allí se citan los del Antiguo, es común referirse a la Biblia como «las Sagradas Escrituras» o, de forma alternativa, como «la Sagrada Escritura», «las Escrituras» o «la Escritura» (cf. Mt 21.42; Jn 5.39; Ro 1.2). Frecuentemente, con esta última y más breve designación se hace referencia a algún pasaje bíblico concreto (cf. Mc 12.10; Jn 19.24).

Las locuciones Antiguo testamento y Nuevo testamento, en su sentido de títulos respectivos de la primera y la segunda parte de la Biblia, comenzaron a utilizarse entre los cristianos de fines del siglo II n. e. sobre la base de textos como la Segunda carta a los colosenses (3.14). La palabra "testamento" representa aquí la alianza o pacto que Dios establece con su pueblo: en primer lugar, el pacto con Israel (cf. Ex 24.8; Sal 106.45); luego, el nuevo pacto anunciado por los profetas y sellado con la sangre de Jesucristo (cf. Jer 31.31–34; Mt 26.28; Heb 10.29).

Autenticidad histórica de la Biblia

Desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la actualidad, se ha creado una rama de la arqueología, llamada arqueología bíblica.

  • En 1920, en el desierto de Egipto Medio, se halló el Papiro P52, el más antiguo texto del Nuevo testamento conocido, y publicado en 1935.
  • En 1947, en las cavernas de Qumrán (Palestina), unos beduinos descubrieron los Manuscritos del Mar Muerto.
  • En 1991 se descubrió la llamada Tumba de Caifás.
  • En 1996 se descubrió la inscripción del Tel Mikné con el nombre de la ciudad filistea de Ekron y una lista de sus reyes, que coincide con la lista bíblica.
  • En 1998 se descubrió la Sinagoga de Jericó, datada del año 75 a. n. e.
  • En 2007 se descubrió la tumba de Herodes.

La arqueología bíblica es también objeto de célebres falsificaciones motivadas por múltiples intereses. Una de las más célebres se presentó en 2002, cuando se publicó el supuesto hallazgo de un osario con una inscripción que decía «Jacob, hijo de José y hermano de Jesús». En realidad el hallazgo se había producido en 1982, y la pieza sufrió varios cambios de dueño. Se descubrió que la inscripción se habría realizado posteriormente, dado que ni siquiera corresponde al patrón de la época.13

Los rollos del Mar Muerto

En 1945 en la localidad palestina de Qumram, un pastor de ovejas halló en una cueva, gran multitud de manuscritos envueltos en cuero. La investigación posterior paleográfica, iniciada por el arqueólogo estadounidense William F. Albright, determinó que eran los manuscritos bíblicos más antiguos jamás descubiertos: fueron escritos hacia el 125 a. n. e.

Los manuscritos de Qumram se componían de numerosos fragmentos de textos de algunos de los libros de la Biblia hebrea, menos del Libro de Ester.

Descubrimientos paleográficos y arqueológicos que respaldan el Nuevo testamento:

  • Papiro John Ryland
  • Papiro de Oxford
  • Códice Vaticano
  • Códice Sinaítico
  • Peshita (Siríaca).
  • Inscripción de Corinto "Sinagoga de los Hebreos"
  • Inscripción de "Erasto, curador de edificios"
  • Inscripción de Delos, "Procónsul de Acaya" etc.

Valor religioso de la Biblia

En esta colección de libros, la Ley se presenta como una ordenación divina (Ex 20; Sal 119), los Profetas tienen la conciencia de ser portadores de mensajes de parte de Dios (Is 6; Jer1.2; Ez 2–3) y los Escritos enseñan que la verdadera sabiduría encuentra en Dios su origen (Pr 8.22–31).

Estos valores religiosos se ponen de manifiesto, no solo en el título de Sagradas Escrituras, sino también en la forma en que Jesús y en general los autores del Nuevo testamento se refieren al Antiguo, es decir, a los textos bíblicos escritos en épocas precedentes. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se lee que Dios habla por medio de los profetas o por medio de alguno de los otros libros (cf. Mt 1.22; 2.15; Ro 1.2; 1 Co 9.9), o cuando los profetas aparecen como aquellas personas mediante las cuales "se dice" algo o "se anuncia" algún acontecimiento, forma hebrea de expresar que es Dios mismo quien lo dice o lo anuncia (cf. Mt 2.17; 3.3; 4.14); también cuando se afirma la permanente autoridad de las Escrituras (Mt 5.17–18; Jn 10.35; Hch 23.5), o cuando se las relaciona especialmente con la acción del Espíritu Santo (cf. Hch 1.16; 28.25). Formas magistrales de expresar la convicción común a todos los cristianos respecto del valor de las Escrituras se encuentran en pasajes como (2Ti 3.15–17 y 2 P 1.19–21).

La iglesia cristiana, desde sus orígenes, ha descubierto en el mensaje del evangelio el mismo valor de palabra de Dios y la misma autoridad del Antiguo testamento (Mc 16.15–16; Lc 1.1–4; Jn 20.31; 1 Ts 2.13). Por eso, en 2 P 3.16 se equiparan las cartas de «nuestro amado hermano apóstol Pablo» (v. 15) a «las otras Escrituras». Paulatinamente, a partir del s. II d.C., se les fue reconociendo a los 27 libros que forman el Nuevo testamento su categoría de libros sagrados y, en consecuencia, la plenitud de su autoridad definitiva y su valor religioso.

Tal reconocimiento, que implica al propio tiempo el de la presencia, dirección e inspiración del Espíritu Santo en la formación de las Escrituras, no descarta en absoluto la actividad física y creativa de las personas que redactaron los textos. Ellas mismas se refieren a esa actividad en diversas ocasiones (Ec 1.13; Lc 1.1–4; 1 Co 15.1–3, 11; Gl 6.11). La presencia de numerosos autores materiales es precisamente la causa de la extraordinaria riqueza de lenguas, estilos, géneros literarios, conceptos culturales y reflexiones teológicas que caracterizan a la Biblia.

Existen diferentes publicaciones la Biblia según la edición realizada por las Sociedades Bíblicas Unidas. Están la versión Reina-Valera con diversas revisiones, la edición Dios Habla Hoy, la Biblia de Jerusalén, la Biblia de América o Latinoamericana, entre otras. Algunas de estas son llamadas «biblias de estudio» pues ayudan al estudio de esta gracias a notas agregadas por los exégetas (comentadores). Tres son las lenguas originales de la Biblia: el hebreo, el arameo y el griego.

El orden en que están colocados los libros de la Biblia no ha sido siempre el mismo, y aún actualmente varía según las diferentes traducciones.

Cómo se escribió la Biblia

La Tradición apostólica hizo discernir a la Iglesia qué escritos constituyen la lista de los Libros Santos. Esta lista integral es llamada "Canon de las Escrituras". Canon viene de la palabra griega "kanon" que significa "medida, regla".

El Canon comprende para el Antiguo testamento 46 escritos, y 27 para el Nuevo. Estos son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, Ester, los dos libros de los Macabeos, Job, los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastés, el Cantar de los Cantares, la Sabiduría, el Eclesiástico, Isaías, Jeremías, las Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías, para el Antiguo testamento.

Para el Nuevo testamento, los Evangelios de San Mateo, de San Marcos, de San Lucas y de San Juan, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas de San Pablo a los Romanos, la primera y segunda a los Corintios, a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, la primera y segunda a los Tesalonicenses, la primera y segunda a Timoteo, a Tito, a Filemón, la Epístola a los Hebreos (cuyo autor no se conoce), la Epístola de Santiago, la primera y segunda de Pedro, las tres Epístolas de Juan, la Epístola de Judas y el Apocalipsis.

Para los católicos estos son los 73 libros que conforman la Biblia, de los cuales un conjunto de ellos recibe el nombre de "Libros Deutero-canónicos", los cuales las iglesias protestantes no reconocen como parte de la Sagrada Escritura por considerar que no fueron libros inspirados por Dios. Estos son: Tobit, Judit, Ester, dos libros de Macabeos, Eclesiástico, Sabiduría, Baruc y Daniel; de estos, Ester y Daniel se consideran adiciones de los libros propiamente dichos del Antiguo testamento.

La Biblia de América o Latinoamericana

Antiguo testamento

Antiguo testamento (AT) es el nombre dado por los cristianos a las escrituras sagradas del pueblo de Israel. Esas escrituras son un conjunto de libros muy variados desde todo punto de vista: literario, histórico, teológico.

Había dos cánones entre los judíos de los Libros Santos: el Canon Breve (palestinense) y el Canon Largo (alejandrino).

El Antiguo testamento ―en hebreo Tanak― está formado por 39 libros y se divide en tres partes: " La Ley" (heb. Torah), "Los Profetas" (heb. Nebhiim) y "Los Escritos" (heb. Ketubim). A estos 39 libros se les conoce como "proto-canónicos". El Antiguo testamento en griego (gr. Septuaginta) está formado por 46 libros. La versión griega de la Biblia, conocida como de los Setenta, cuenta con 7 libros más: Tobías, Judid, Baruc, Eclesiástico, I y II de Macabeos y Sabiduría. Además, algunas secciones griegas de Ester y Daniel. A estos libros se les llama "deutero-canónicos".

El Pentateuco

Pentateuco es el nombre con el que suelen designarse los cinco primeros libros de la Biblia. Esta palabra, de origen griego, significa "cinco estuches" y refleja la costumbre antigua de escribir los textos en rollos de Papiro o de piel y guardarlos en estuches o vasijas. Se describe todo lo referente a la ley de Dios.

Los libros Históricos

Los libros «históricos» del Antiguo testamento son 21: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio (que forman el Pentateuco), Josué, Jueces, Ruth, I y II Crónicas o Paralipómenos, I y II Esdras (el 2º llamado también Nehemías), Tobías, Judit, Esther, I y II Macabeos.

Los libros poéticos y sapienciales

Los libros didácticos del Antiguo testamento son 7: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría y Eclesiástico.

Los libros proféticos

Los libros proféticos del Antiguo testamento son 18: Los cuatro Profetas Mayores: Isaías, Jeremías (con Lamentaciones y Baruc), Ezequiel, Daniel, y los doce Profetas Menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.

Biblia versión Reina-Valera

Nuevo testamento

El Nuevo testamento (NT) está compuesto por veintisiete escritos redactados en griego durante los primeros tiempos de la iglesia cristiana, es decir, durante el período correspondiente a la segunda mitad del siglo I d.C. Estos escritos, de dimensiones y formas literarias muy diferentes, han sido considerados como obras de autoridad religiosa superior a la de cualquier otro libro.

El Nuevo testamento está formado por 27 libros, y se divide en cuatro partes: "Evangelios", "Hechos de los Apóstoles", "Epístolas" y "Apocalipsis".

De los 27 libros que componen el Nuevo testamento, hay también 7 cuya inspiración se puso algún tiempo en duda. Estos son: Hebreos, Santiago, segunda de Pedro, segunda y tercera de Juan, Judas y Apocalipsis. En general, la duda de inspiración se fundaba sobre duda de autenticidad.

Los libros Históricos del Nuevo testamento son 5: Los cuatro Evangelios (según San Mateo, San Marcos, San Lucas, San Juan) y los Hechos de los Apóstoles.

Los libros Didácticos del Nuevo testamento son 21: Las 14 Epístolas o Cartas de San Pablo: Romanos, I y II Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, I y II Tesalonicenses, I y II Timoteo, Tito, Filemón y Hebreos.

Las 7 epístolas o Cartas llamadas universales (gr.católicas): I y II de San Pedro: I, II y III de San Juan, la de Santiago y la de San Judas. El único libro Profético del Nuevo testamento es el Apocalipsis de San Juan.

Interpretación de la Biblia

Para descubrir la intención de los hagiógrafos (escritores de biografías de «santos»), entre otras cosas hay que atender a "los géneros literarios". Puesto que la verdad se propone y se expresa de maneras diversas en los textos de diverso género: Histórico, profético, Poético o en otros géneros literarios. Conviene, además, que el intérprete investigue el sentido que intentó expresar y expresó el hagiógrafo en cada circunstancia según la condición de su tiempo y de su cultura, según los géneros literarios usados en su época.
Biblia de estudio Dios Habla Hoy

Y como la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo Espíritu con que se escribió para sacar el sentido exacto de los textos sagrados, hay que atender no menos diligentemente al contenido y a la unidad de toda la Sagrada Escritura, teniendo en cuenta la tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la Fe. Es deber de los exégetas trabajar según estas reglas para entender y exponer totalmente el sentido de la Sagrada Escritura, para que, como en un estudio previo, vaya madurando el juicio de la Iglesia. Por consiguiente no nos debemos fijar sólo en las palabras en sí, sino en el sentido que el autor les ha querido dar. Pues si se toma siempre el significado de las palabras tal y como hoy nos suenan, tendría muchos errores, tomarla así, al pie de la letra, sería ignorar los principios más elementales de los géneros literarios que se dan en todas las literaturas. En la Sagrada Escritura, como tiene un carácter divino y uno humano, se dan dos sentidos, uno literal y otro espiritual.

Código equidistante en la Biblia

Articulo principal: Código Bíblico

Durante la segunda mitad del siglo XX un judío llamado Vaismandel expuso su convicción de que existía un código en la Torah (los primeros cinco libros de la Biblia). Luego de su muerte el matemático israeli EliYahu Rips, con las mismas sospechas de Vaismandel, desarrollo con su equipo de investigación un programa de computación para reconocer la secuencia SlE, un código de letras equidistantes, es decir a la misma distancia unas de otras.

Origen y desarrollo de la Biblia en español

Las copias más antiguas de la Biblia (ya que no se conserva ningún manuscrito original) son las siguientes:

  • La Septuaginta: Versión hecha en Alejandría (Egipto) hacia el año 250 a. n. e. en los idiomas hebreo y latín.
  • La Biblia latina antigua: versión hecha en Egipto hacia la segunda mitad del siglo II en los idiomas Griego y Latín.
  • La Vulgata latina, versión hecha en Belén hacia el siglo IV d.C. en los idiomas griego y latín por San Gerónimo, usada más de 1000 años por San Gerónimo.

Después de estas versiones antiguas aparecen las versiones en español siguientes:

1- La Biblia del Oso: Primera versión de la Biblia en el idioma castellano, traducida por Casiodoro de Reina del hebreo, el arameo y el griego. Fue publicada el 28 de septiembre de 1569 en Basilea (Suiza). El nombre Biblia del Oso se debe a que en su portada aparece un oso que con deleite come de la miel de una colmena.

2- La Biblia de Valera: Esta versión fue publicada por Cipriano de Valera en Holanda en 1602. Esta fue en realidad una revisión de la Biblia del Oso. Valera sacó los libros apócrifos y los puso en una sección aparte. Con justicia hoy día se le conoce como: "Versión de Casiodoro de Reina, revisada por Cipriano de Valera".

Más adelante se inicia el intento de traducir estas versiones al castellano. Se produjeron un sinnúmero de traducciones castellanas divididas en:

  • Versiones evangélicas (basadas en los lenguajes originales).
  • Versiones Católicas (basadas en la Vulgata latina).
  • Versión popular: "Dios llega al hombre" publicada en 1966. En 1970 se hace una revisión de la misma y en 1979 se completa con la aparición de Dios habla hoy (versiones evangélicas).

Los Libros apócrifos

Los Libros apócrifos son alrededor de 14 o 15 libros que fueron expurgados del Nuevo testamento en el concilio de Nicea (siglo III).

En su momento existieron discrepancias sobre si debían ser considerados inspirados por el dios Yavé, o no.

Las iglesias evangélicas no lo reconocen inspirados porque:

1) Los primeros padres de la Iglesia los excluyeron. 2) Algunas de sus afirmaciones errores históricos y geográficos mucho más graves que los errores en los Evangelios. 3) Algunos enseñaban doctrinas que contradecían las costumbres cristianas del siglo III (como orar por los muertos).

Única en su circulación

La Biblia fue el primer libro que se publicó (impresa por Gutemberg en 1455). Después de esta fecha son millones y millones de Biblias que hoy en día circulan por el mundo.

Única en su traducción

La Biblia fue el primer libro que se tradujo (la Septuaginta hacia el 250 a. n. e.). Al llegar 1966, la Biblia entera había aparecido en 240 idiomas, uno o más libros completos de la Biblia en 739 idiomas adicionales. La Biblia o parte de ella entonces en 1966 había sido traducida en 979 idiomas y dialectos.

Única en sus enseñanzas sobre personalidades malvadas

La Biblia trata con mucha franqueza acerca de los pecados de sus personajes:

  • Las maldades y pecados de los patriarcas (Génesis 12: 11-13, 49: 5-7).
  • Los pecados del pueblo denunciados (Deuteronomio 9:24).
  • La historia del injusto rey David con su amante, Betsabé.
  • El quiebre en la fe de Jesucristo: «Eloí, Eloí, ¿lama sabactaní?» (‘Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado?’), en Mc 15:33 y 15:34.
  • Los evangelistas describen sus propias faltas y critican las faltas de otros apóstoles (Mateo 26: 31-56, 8:10-26, Juan 10:6, 16:32).
  • Desórdenes de diversa índole entre los primeros cristianos (Primera carta a los corintios 1:11 y 15:1, Segunda carta a los corintios 2:4).

= La Biblia y las evidencias científicas

Según la Biblia, la Tierra no es esférica sino plana

Aunque en ningún lugar la Biblia afirma directamente que la Tierra es plana, repite en varias partes ―por ejemplo, en Job 38:13, Jeremías 16:19 y Daniel 4:11― que la Tierra tiene «bordes» (o sea que es un círculo plano, sin esquinas). En otras partes ―por ejemplo en Isaías 11:12 o en Apocalipsis 7:1― afirma incoherentemente que la Tierra tiene cuatro «esquinas» (o sea que es un cuadrado plano).[1]

Únicamente una Tierra plana podría tener forma aplastada:

La Tierra toma forma como la arcilla bajo un sello.
Job 38:14

Un punto del cielo puede verse desde todos los lugares a la vez únicamente en una Tierra plana:

Su punta alcanzó el cielo y era visible desde los bordes de toda la Tierra.
Daniel 4:11

Solo en una Tierra plana pueden verse todas sus partes desde arriba. En la actualidad cualquier persona no analfabeta sabe que no existe ninguna montaña de 4000 metros de altura (que permitiría ver los reinos de la India, por ejemplo). Pero en esa época de oscuridad, el escritor del Evangelio de Mateo sí lo creía y todos sus lectores. Y también creían que subiendo una montaña muy alta, Cristo y Satanás podrían haber visto México ―donde en esa época se encontraban los reinos maya, mixteca, olmeca, Tarascán, Teotihuacan, totonaca, zapoteca― o Perú ―donde se encontraba el reino de Moche, antes de los incas―. Desde el punto de vista del escritor de Mateo, el continente americano se encontraba del otro lado del planeta: no importa cuánto se alejaran del planeta, no habrían podido ver el otro lado:[1]

Desde una alta montaña [Cristo y Satanás] vieron todos los reinos de la Tierra.
Evangelio de Mateo 4:8

Según la Biblia, la Tierra no se mueve ni da vueltas alrededor del Sol

Además para los ignorantes escritores de la Biblia, la Tierra no solo era plana sino inmóvil, y con el Sol dando vueltas por encima y por debajo de ella.

Sacudirá la Tierra de su sitio y temblaran sus cimientos.
Job 9:6
Fijó la Tierra en sus cimientos para que nunca se moviera.
Salmo 104:5
El Sol se levanta, se pone y se apura para llegar nuevamente al punto en donde se levanta.
Eclesiastés 1:5

Esto significa que para los escritores hebreos, el Sol pasa por encima de la Tierra y ―después de ocultarse― debe correr hasta el otro extremo por debajo de la Tierra plana para volver a salir.[1]

Referencias

  • Dios habla hoy (Biblia de estudio).
  • Concilio Vaticano II: Constitución dogmática "Dei verbum".

Fuentes

  • Carson, D. A.; France, R. T.; Motyer, J. A.; y Wenham, G. J. (1999): Nuevo comentario bíblico. El Paso (Estados Unidos): Casa Bautista de Publicaciones, 2000.
  • Douglas, J. D. (1982): Nuevo diccionario biblico Certeza. Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza, 2000.