Buró Federal de Investigaciones

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Artículo de referencia

FBI
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Institución con sede en Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Nombre:Buró Federal de Investigación
Siglas o Acrónimo:FBI
País:Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Dirección:J. Edgar Hoover Building,
Washington D.C
Sitio web
www.fbi.gov

Buró Federal de Investigaciones (u Oficina Federal de Investigación , en inglés: Federal Bureau of Investigation, FBI). Constituye el principal brazo de investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos, y entre las misiones están mantener la ley; investigar violaciones penales en el ámbito federal; proteger a los Estados Unidos de acciones de inteligencia extranjera y actividades terroristas; proporcionar ayuda de aplicación de la ley a agencias federales, estatales, locales, e internacionales.

Sin embargo es copioso el inventario de acciones emprendidas por el FBI para favorecer las actividades terroristas y combatir a los luchadores contra el terrorismo.

Contenido

Historia

Origen

El 26 de julio de 1908, a iniciativas del entonces fiscal general Charles Bonaparte y con la aprobación del Congreso de los Estados Unidos, era creado el Bureau of Investigations (BOI), dependiente del Departamento de Justicia e integrado por 9 detectives, 13 investigadores y 12 contables.[1]

El BOI, poco después FBI, fue creado con el objetivo de investigar inicialmente cuestiones relacionadas con los derechos civiles y los casos de fraudes y violaciones de las leyes del comercio antitrust. Tenían especial interés en el reparto y ocupación arbitraria de tierras por parte de personas con "con sentido de la moral y la ley un tanto disipados". En estas investigaciones se vieron involucrados un buen número de políticos, entre los que se encontraban alcaldes, gobernadores e incluso parlamentarios de los Estados Unidos.

Primeros años

El FBI inició la expansión de la jurisdicción en junio de 1910 al proclamarse la Ley Mann[2] que establecía como delito federal el transportar mujeres de un estado a otro para "propósitos inmorales", o lo que hoy se conoce como esclavitud sexual o tráfico se seres humanos. Esta ley también daba atribuciones al gobierno federal para que pudiera investigar a delincuentes que violaban leyes estatales, aunque no hubieran transgredido leyes federales.

El número de agentes especiales aumentó a más de 300, siendo además complementados por otros 300 empleados como personal de apoyo.[3] Se crearon las oficinas locales del FBI en las principales ciudades del país, cada una de las cuales estaba a cargo de un agente especial, que era responsable ante la central de Washington. Muchas oficinas se instalaron en ciudades próximas a la frontera mexicana, para controlar contrabando, violaciones de la neutralidad y operaciones de inteligencia.

El Buró fue alcanzando notorios resultados en la lucha contra el crimen organizado, el gangsterismo, la venta e importación de bebidas alcohólicas burlando la ley “seca” y otras actividades delictivas. Vinculado a las labores de contraespionaje desde 1917, durante la presidencia de Woodrow Wilson, hizo de esta actividad una de sus labores de alta prioridad.[4]

John Edgar Hoover

John Edgar Hoover, director del FBI desde 1924  hasta su muerte en 1972.
John Edgar Hoover, director del FBI desde 1924 hasta su muerte en 1972.
A partir del 10 de mayo de 1924 y durante casi 50 años, John Edgar Hoover pasa a dirigir el FBI.[5] Hoover convirtió al FBI en un instrumento de persecución política, centrando su especial atención en las fuerzas progresistas y en los Comunistas norteamericanos, contando con la aprobación del presidente Franklin Delano Roosevelt y la cuestionada Ley Smith de 1940, para llevar a cabo una guerra sin cuartel basada en detracciones, invención de conspiraciones y violación descarada de la constitucionalidad.[6]

Para ello, así como cumplir las misiones de búsqueda de espías alemanes, italianos y japoneses, incrementó su plantilla a 13,000 agentes en 1943. Mediante el Servicio Especial de Inteligencia (SIS), creado en 1940, el Buró extendió sus labores de contraespionaje por toda Latinoamérica.[7]

Los G-Men

A mediados de 1930 el FBI creó la División Nacional de Identificación e Información que recopilaba las estadísticas criminales de todo el país con fines de inteligencia criminal.

La lucha contra el crimen organizado y las bandas más violentas rodearon con una ola de romanticismo y heroicidad a los G-Men (hombres del gobierno), quienes neutralizaron a buena parte de los llamados "enemigos públicos" relacionados con los gángster de la época.

Consolidación y descrédito

Sucesos de enorme impacto mediático -como el secuestro y posterior asesinato del hijo pequeño del aviador Charles Lindeberg- el linchamiento de los activistas de Misisipí o las actividades de contraespionaje en los períodos de las dos Guerras Mundiales, afianzaron el papel del FBI como institución.

Luego de la culminación de la Segunda Guerra Mundial, con la exacerbación de la histeria anticomunista y la cacería de brujas protagonizada por el FBI,[8] provocaron hechos cuestionables como la captura y posterior asesinato judicial de los esposos Julius y Ethel Rosemberg. Cerca de 108 supuestos espías al servicio de la URSS, entre los que se encontraban asimismo Judith Coplon y Klaus Fusch, así como decenas de personalidades progresistas, fueron las víctimas de montajes, falsas acusaciones y juicios cuestionables.

Otro asunto sucio del FBI lo relacionó con Jack Ruby, nacido como Jacob Rubinstein, gerente de un cabaret y amigo de mafiosos como los hermanos Campisi y Carlos Marcello, así como de contrarrevolucionarios de origen cubano, quien edificara una juventud desordenada en reformatorios y clínicas mentales, y fuera el asesino del Lee Harvey Oswald, a su vez acusado del magnicidio cometido el 22 de noviembre de 1963 contra el presidente norteamericano John F. Kennedy, en Dallas, Texas.

El asesinato de Martin Luther King, ocurrido el 4 de abril de 1968, mientras se encontraba acompañado por Jesse Jackson y Ralph Abernathy, se capturó a James Earl Ray como autor del disparo mortal, aunque quedan serias dudas sobre la forma en que se condujo la investigación por el FBI.[9] El propio Ray, quien recibió una condena de cadena perpetua por el hecho, mantuvo posteriormente su inocencia hasta su muerte en 1998.

La aceptación en diciembre de 1999 por parte de un jurado civil de los Estados Unidos de la existencia de una conspiración para asesinar a Luther King,[10] puso en crisis la teoría del FBI sobre la existencia de un solo asesino: James Earl Ray.

Durante la presidencia de Richard Nixon, el 18 de noviembre de 1975, tuvo lugar el sonado caso Watergate, en que se puso en duda el papel del FBI durante el proceso investigativo por parte de las Audiencias llevadas a cabo por el senador Frank Church. En las mismas sobresalió la ineficacia de los feds para esclarecer el asesinato de Martin Luther King Jr. Igualmente, llamó poderosamente la atención el hecho de que, entre los cinco hombres vinculados a la CIA y capturados en la sede del Comité Demócrata Nacional, Virgilio González, Bernard Baker, James W. McCord, Jr., Eugenio Rolando Martínez y Frank Sturgis, se encontraba McCord, quien entonces era el Director de seguridad del comité para la reelección de Nixon y agente del FBI. Nixon dimitió el 8 de agosto de 1974.

Otros escándalos y pifias cometidas por el FBI han puesto en duda la aureola inicial de eficacia del mismo, como fue la detención errónea de una persona en el caso de la bomba durante los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, el espionaje realizado por uno de sus altos directivos a favor de la URSS y su incapacidad de prevenir los atentados del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas en Nueva York y al Pentágono. Asimismo, un escándalo involucraría nuevamente al FBI, el 19 de julio de 2001, cuando éste se vio obligado a reconocer públicamente la pérdida de 446 armas y 184 computadoras portátiles, algunas de las cuales contenían información sumamente confidencial.

La ineficacia del FBI ha estado también puesta en tela de juicio a raíz del descubrimiento de que uno de sus altos oficiales, Robert Hanssen, espió para la URSS durante 15 años,[11] así como la incapacidad del Buró de jugar limpio con los abogados de la defensa de Timothy McVeigh, el autor de los atentados de Oklahoma City, al ocultarle millares de páginas de documentos necesarios para su defensa.[12]

El FBI se ha involucrado en sucios escándalos de hostigamiento a personalidades famosas, basados en dudosas fuentes, lo que lo ha convertido en un controvertido aliado de culebrones y de la prensa del corazón, tal como ocurrió el 14 de diciembre de 2006, cuando se dio a conocer que había espiado sistemáticamente a John Lennon,[13] tildándolo de amenaza para la seguridad nacional norteamericana dadas sus ideas progresistas y su lucha a favor de la paz.

A lo largo de los años el Buró ha abierto expediente tras expediente a centenares de figuras públicas entre los que se han destacado los Beach Boys, Frank Sinatra, Albert Einstein, Bette Davis, Walt Disney, Robert Blake, Andy Warhol, Wladziu Valentino Liberace, Groucho Marx, Louis Armstrong, Efrem Zimbalist, Lucille Ball y Desi Arnaz, entre otros. Hoy por hoy, se estima que el FBI dispone de caso 6 millones de expedientes de investigación sobre diversas personas.

Filiberto Ojeda

Filiberto Ojeda Ríos fue un luchador independentista, fundador y jefe del Ejército Popular Boricua "Los Macheteros". Nacido en Puerto Rico el 26 de abril de 1933 trabajó incansablemente por obtener una condición de Dignidad para su Patria. Reafirmaba el principio de las luchas legítimas y denunciaba la vileza del colonialismo, sustentándose en las declaraciones de las Naciones Unidas:

La sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales.[14]

Desde la década de 1960 , Filiberto fue objeto de persecución por el FBI. Más de cuarenta años transcurrieron, durante los cuales el FBI llevó una guerra sin cuartel para intentar neutralizarlo y, concurrentemente, intentar demoler sus ideas revolucionarias. El 30 de agosto de 1985 intentaron asesinarlo en su residencia en Luquillo. Este hecho fue admitido en Corte por uno de los agentes del FBI, quien declaró que disparó a matar. Dicho intento les falló, y desde ese instante, la sentencia, que ilegalmente articulaba la agencia estadounidense, estaba firmada: una bala para Filiberto Ojeda Ríos. Sentencia que aplicaron el 23 de septiembre de 2005, cuando finalmente lo asesinaron en el pueblo de Hormigueros.[15]

El FBI disparó contra Filiberto y lo dejó desangrar, en un acto de vil tortura que hace patente la saña, rencor, crueldad e insensibilidad del gobierno de Estados Unidos. Ese asesinato político constituye una ejecución extrajudicial que se traduce en una acción de Terrorismo de Estado contra el pueblo puertorriqueño.

Como Estado Libre Asociado, Borinquen cuenta con una Oficina del FBI, famosa por sus tropelías, trampas, guerras sucias, violaciones de la legalidad, asesinatos y protección de terroristas.

Héctor Pesquera, quien fuera jefe de esa entidad, dejó en libertad a los mafiosos de Miami, que armados con ametralladoras calibre 50, fueron capturados por guardacostas yanquis cuando se dirigían hacia la Isla Margarita, en Venezuela, para asesinar al presidente Fidel Castro.

Después del juicio amañado en San Juan y tras ser liberados estos asesinos, el entonces jefe del FBI en Puerto Rico cenó y se fotografió con ellos. Como premio fue promovido a jefe del FBI en el sur de La Florida, cargo que utilizó para secuestrar a cinco jóvenes cubanos, que contra el terrorismo, a riesgo de sus propias vidas, penetraron a los grupos mafiosos de Miami.

Anteriormente al asesinato del líder machetero, en 1935, cuando cuatro jóvenes independentistas fueron masacrados por el FBI en Río Piedras; dos años después, en Ponce, donde asesinaron a miembros del Partido Nacionalista; en 1950, al bombardear a varios independentistas en Jayuya y fusilarlos después en Utuado, y en 1978, con los sucesos del Cerro Maravilla, durante los cuales dos universitarios fueron acribillados a balazos.

Actualidad

En la actualidad se ha hecho notar la amoralidad que el FBI ostenta en la lucha contra el terrorismo. La World Socialist Web denunció el 18 de agosto del 2004 que el FBI ha puesto en práctica planes de amplio y largo alcance para intimidar y agredir a los adversarios de la política de guerra del gobierno de W. Bush.

En anticipación a la Convención Nacional Demócrata, celebrada en Boston a principios de ese mes, y la inminente convención del Partido Republicano en la ciudad de Nueva York, la Fuerza de Tarea Conjunta Contra el Terrorismo [JTTF] del FBI movilizó a sus agentes para que espiaran, interrogaran y amenazaran a los manifestantes contra la guerra, he inclusive, interferir con sus actividades para rendirlas obsoletas.

En plena infracción de los derechos democráticos básicos y constitucionales, la JTTF mantuvo bajo vigilancia y en varios casos ha interrogado a docenas de personas en por lo menos seis estados acerca de sus acciones y opiniones en contra de la guerra. La JTTF visitó los hogares y lugares de trabajo de oposicionistas a la guerra, así como también a amigos y a parientes. En ninguno de los casos había evidencia de actividad delictiva -ni perpetrada ni calculada- por parte de los individuos en cuenta.

Papel respecto a Cuba

Es copioso el inventario de acciones emprendidas por el FBI para favorecer las actividades terroristas y combatir a los luchadores contra el terrorismo.

Centenares de individuos con amplio historial terrorista se pasean impunemente por las calles de ciudades como New Jersey, Nueva York y Miami, al amparo del FBI, cuyos jefes ignoran su pasado e, incluso, comparten con ellos momentos de placer como lo hicieron reiteradamente Héctor Pesquera y Jonathan I. Salomón, ex oficiales a cargo del FBI en Miami.

Uno de los hechos en los que se muestra la tolerancia del FBI se manifestó durante el proceso seguido contra autores de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo el 6 de octubre de 1976 frente a las costas de Barbados.

El caso de Los Cinco

En la década de 1990, el FBI prioriza la labor de contra inteligencia contra un vasto y supuesto espionaje cubano en Miami. Uno de los motivos es el bochorno sufrido ante las denuncias de los agentes Orión, Fraile, Olga, Félix y Julito, sobre el incremento de las actividades terroristas anticubanas desde Miami, que involucraban a la FNCA, al Ex Club, el CID y otras organizaciones extremistas ubicadas en la ciudad floridana, al amparo de la CIA y del FBI.

Para cumplir el rol de promover una campaña mediática contra supuestos espías cubanos en La Florida, los mafiosos de la FNCA acudieron a Héctor Pesquera. Pesquera propició la captura de la Red Avispa a pesar de las reticencias de la entonces Fiscal General, Janet Reno, de hacerlo, sabiendo la misma que no existían fundamentos de peso para elaborar la trama de espionaje que montó Pesquera. Fue tal su empecinamiento en perseguir a los agentes cubanos, que descuidó a los grupos islámicos asentados en La Florida que, posteriormente, estarían directamente involucrados en el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

En junio de 1998 las autoridades cubanas habían entregado a una misión de importantes especialistas del Buró Federal de Investigaciones (FBI) voluminosos expedientes y grabaciones, en cassettes de audio y video, sobre los planes terroristas de los grupos anticubanos radicados en Miami. Prometieron dar respuesta a las evidencias presentadas por Cuba.[16]

La primera acción anticubana del estrenado jefe del FBI en Miami fue la captura de los integrantes de la llamada Red Avispa, a las 5 de la madrugada del 12 de septiembre de 1998, acción que comunicó previamente a su ejecución a sus benefactores en la ciudad floridana, Ileana Ros Lehtinen y Lincoln Díaz Balart, así como presumiblemente a alguno de los jefes de la FNCA.

Desde entonces cuatro cubanos guardan injusta, humillante y dura prisión, que ha incluido 17 meses y 48 días de confinamiento en solitario en celdas de castigo, sin haber cometido indisciplinas. Otro de ellos cumple una injusta retención en los Estados Unidos bajo libertad supervisada, después de cumplir sentencia en prisión.

Luego de 12 años los bochornosos sucesos montados por el FBI, los funcionarios de la DIA como Chris Simmons y otros supuestos expertos en espionaje cubano, especularon sobre la llamada la Red Avispa.

Según Simmons, por ejemplo, la Red Avispa contaba con 27 agentes, mientras las fuentes del FBI en Miami sustentan que el número de sus integrantes era de entre 13 y 16 miembros. Lo cierto es que 10 personas fueron capturadas con un aparatoso montaje de fuerzas en la madrugada del 12 de septiembre de 1998. De inmediato, fueron conducidos al Headquarter del FBI en Miami, donde fueron presionados con vistas a que se plegaran al montaje de supuesta actividad de espionaje preparado por Pesquera. Un tiempo después fueron trasladados al Federal Detention Center, situado en el Downtown de Miami.

Las presiones sicológicas, el burdo chantaje y todo tipo de amenazas surtieron efecto en cinco de los detenidos: Alejandro Alonso, Linda Hernández, Nilo Hernández Mederos, José Santos Cecilia y Amarylis Silverio García de Santos, quienes se prestaron al juego de Pesquera de intentar edificar un caso de espionaje a toda costa, aun teniendo que fabricar todo tipo de patrañas y acusaciones improbables. El premio a la traición cometida por estas personas, no solo por cooperar con el FBI y la Fiscalía reconociendo como válidas muchas de las quiméricas imputaciones, sino también por favorecer las falsas acusaciones contra sus compañeros, fueron reducidas sanciones y el ser agraciados por el Programa de Protección de Testigos luego de purgar sus breves condenas.

Otro grupo de los detenidos, integrado por René González Sehwerert, Antonio Guerrero Rodríguez, Manuel Viramontes (Gerardo Hernández Nordelo), Luis Medina (Ramón Labañino Salazar) y Rubén Campa (Fernando González Llort), con total entereza y dignidad, se negaron a cooperar con el FBI y las falsas imputaciones que debían aceptar a cambio de un deshonroso acuerdo.

Olga Salanueva, esposa de René, fue también acusada de pertenecer a la célula con el seudónimo de Ida, sin que se haya podido probar su participación real en la misma. Lo mismo ocurrió con Adriana Pérez O´Connor, esposa de Gerardo, a quien acusaron de ser la agente Bonsái y de actuar en Miami con una falsa identidad. Tales improbados argumentos sirven de dudosa base para impedirles que puedan visitar a sus esposos en prisión durante todos estos años.

Una vez que el FBI y el gobierno movieron todo los resortes necesarios para montar un show mediático destinado a satanizar a los “espías” cubanos, con el pleno apoyo de los intolerantes Ileana Ros Lehtinen y los hermanos Díaz Balart, así como los principales capos de los grupos mafiosos y terroristas de La Florida, el 2 de octubre de 1998 se radicó la causa ante un Jurado Federal, acusándolos falsamente de los delitos de “cometer actos de espionaje, conspiración, conspiración para cometer actos de espionaje y de ser agente extranjero”.

Los Cinco fueron sometidos a un juicio amañado en una ciudad llena de animadversión contra ellos y sobre la base de inventadas acusaciones y violando la propia Constitución de los Estados Unidos.

Referencias

Fuentes

  • Cela Ranilla, Antonio Ignacio. FBI. 100 años de historia.
  • Buró Federal de Investigaciones (FBI). Disponible en: Terrorismo made in U.S.A. en las Américas
  • ¿Quienes son? Disponible en:Sitio de Cubaminrex
  • FBI interroga ciudadanos estadounidenses que viajan a Cuba. Disponible en: Sitio de Cadenagramonte
  • Mi… “¿Querido?”… FBI (I Parte). Disponible en: Cubadebate. Consultado el 30 de octubre de 2010.
  • Mi… “¿Querido?”… FBI (II Parte). Disponible en: Cubadebate. Consultado el 30 de octubre de 2010.
  • La verdadera imagen de Filiberto Ojeda Ríos ... Disponible en: Cubadebate. Consultado el 30 de octubre de 2010.
  • Mesa redonda informativa sobre las comprometedoras revelaciones. Disponible en: Periódico Granma
  • Crimen del FBI en Puerto Rico. Disponible en: Cuba Ahora. Consultado el 30 de octubre de 2010.