Vikingos

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Vikingos
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Concepto:Vikingo (del inglés viking, y este del nórdico antiguo víkingr)principal nombre dado a los miembros de los pueblos germánicos originarios de Escandinavia,
Vikingos[1] "hombres del norte" del año 500 al 1100, fueron la última de las tribus bárbaras llamadas germanas por los romanos que aterrorizó Europa. Procedían de Escandinavia[2] y atravesaban velozmente el mar asolando las costas desde sus "drakkars" (llamadas así porque las proas y popas de sus naves estaban adornadas con cabezas de dragón).

Empezaron con asaltos y saqueos, retirándose antes de que fuera posible oponerles una resistencia organizada. Pero con el tiempo se volvieron más audaces, llegando a ocupar y a asentarse en gran parte de Europa. Siendo paganos, no dudaban en asesinar a clérigos y en saquear las propiedades de la Iglesia. La población se sentía atemorizada por su ferocidad y crueldad. Por otra parte, eran diestros artesanos, marineros, exploradores y comerciantes.

Contenido

Historia

Los vikingos procedían de Noruega, Suecia y Dinamarca.[3] Controlaron durante algún tiempo la mayor parte de la costa Báltica, gran parte del interior de Rusia, Normandía, Francia, Inglaterra, Sicilia, el sur de Italia y parte de Palestina. En el 825 descubrieron Islandia, donde se asentaron en el 875,aunque ya estaba habitada por monjes irlandeses) Colonizaron Groenlandia en el 985. Algunos creen que los vikingos llegaron al nuevo mundo y exploraron parte de Norteamérica 500 años antes que Colón, aunque esto no ha sido probado con claridad.

Empezaron haciendo incursiones y posteriormente se asentaron a lo largo de la costa oriental del Mar Báltico durante los siglos VI y VII. A finales del siglo VIII, ya realizaban grandes incursiones a través de los ríos de Rusia, estableciendo fortificaciones defensivas. En el siglo IX gobernaban Kiev y en el 907, una escuadra de 2.000 embarcaciones y 80.000 hombres atacó Constantinopla, aceptando el ventajoso acuerdo comercial que el emperador bizantino les ofreció a cambio de su retirada.

Incursiones en Occidente

Las primeras datan del Siglo VIII. Los daneses atacaron y saquearon el conocido monasterio británico de Lindisfarne, situado en un islote al noreste de la isla, dando inicio a una tendencia que iba a perdurar. La magnitud y frecuencia de las incursiones vikingas en Inglaterra, Francia y Alemania aumentó hasta el punto de convertirse en verdaderas invasiones, en las que se establecían asentamientos con miras a incursiones posteriores. El territorio de asentamiento vikingo del noroeste de Francia se denominó Normandía, que procede del término "hombres del norte" y dio el nombre de normandos a sus habitantes.

Un gran ejército danés invadió Inglaterra en el 865, continuando a lo largo de dos siglos su expansión por la mayor parte de la isla. Canuto, quien gobernó simultáneamente Dinamarca y Noruega, fue uno de los últimos reyes vikingos de Inglaterra antes del año 1066. Una gran flota que atravesó el Sena con la intención de atacar París en el año 871 tuvo sitiada la ciudad durante dos años, hasta que se llegó a un beneficioso acuerdo económico para los vikingos. Este incluía un elevado pago en metálico y el permiso para saquear el oeste de Francia sin impedimento.

Conversión al cristianismo

A cambio del cese de las incursiones y de la conversión vikinga al cristianismo [4]en el año 911, el rey de Francia dio el nombramiento de duque al jefe vikingo de Normandía. Del ducado de Normandía, surgió un gran número de famosos guerreros. Entre ellos se encuentran: Guillermo I, que conquistó Inglaterra en el 1066; Robert Guiscard, que le arrebato Sicilia a los Árabes entre 1060 y 1091; Balduino I, rey del reino cruzado de Jerusalén.

Sin embargo las incursiones vikingas cesaron a finales del siglo X. Dinamarca, Suecia y Noruega se habían convertido en reinos, y los reyes dedicaron la mayor parte de sus energías al gobierno de sus dominios. Con la expansión del Cristianismo, los antiguos valores guerreros de los vikingos se debilitaron hasta desaparecer. Las culturas que habían conquistado los absorbieron; y así los ocupantes y conquistadores de Inglaterra se volvieron ingleses, los normandos franceses, y los varegos rusos.

Desarrollo económico

La ganadería, la agricultura y la pesca habían sido la base de subsistencia de los habitantes de Escandinavia durante siglos. En los siglos VI y VII, se desarrolló el comercio a lo largo del Mar Báltico y con Rusia a través de sus grandes ríos. Repentinamente, a finales del Siglo VIII y por razones desconocidas, comenzaron sus agresivas incursiones sobre las costas de Europa. Tal vez fueran las relativas riquezas con las que habían tropezado como comerciantes; o quizás percibieron cierta debilidad en las civilizaciones del sur; o sencillamente los nuevos avances en tecnología marítima les permitían viajar más lejos y a mayor velocidad. En el 793, los vikingos arrasaron el gran monasterio de Lindisfarne, construido por los irlandeses en un islote de la costa noreste de Inglaterra.

Sus largas embarcaciones, rápidas y ligeras, les permitían surcar velozmente los mares y los ríos. Debido a la dificultad de los caminos en el Siglo IX, los vikingos podían atacar prósperas poblaciones y monasterios antes de que cualquier tipo de resistencia organizada se les opusiera. Desembarcaban rápidamente saqueando las ciudades y tomando esclavos. Las poblaciones de las costas de Alemania, Francia y Gran Bretaña vivían en el terror de ser presa de sus incursiones. Las autoridades locales se vieron desprestigiadas ante la imposibilidad de defenderse de ellas. La población se volvió hacia los señores feudales, que construyeron castillos para su defensa. Esta situación fortaleció a la larga a los nobles locales, mientras el poder real se debilitaba.

A medida que avanzaba el siglo IX, los vikingos se hicieron más audaces. Grupos más numerosos se aliaron para realizar verdaderas invasiones. Saquearon importantes ciudades como Hamburgo, Utrecht y Rouen, estableciéndose en las Islas Británicas, parte de Irlanda (fundando Dublín), Islandia y Groenlandia. Los daneses tomaron y gobernaron durante un siglo la mitad este de Inglaterra. Otras hordas vikingas sitiaron París durante dos años a través de la ruta fluvial del Sena hasta que se marcharon a cambio de dinero y grandes botines. Otro grupo gobernó Rusia desde Kiev y tomó Constantinopla desde el Mar Negro. También saquearon la Península Ibérica musulmana y penetraron en el Mediterráneo.

El rey de Francia compró la paz de su país en el Siglo X cediendo a los vikingos parte de su territorio que se llamó Normandía, del término Normans, que significaba "hombres del norte" y nombrando duque francés a su gobernante. Como parte del acuerdo, los normandos se convirtieron al cristianismo. Los normandos llegaron a ser uno de los pueblos más importantes de la Edad Media. Más tarde conquistarían Inglaterra, estableciendo el primer gran reino europeo. Otros grupos de normandos conquistaron Sicilia y la mitad de Italia, además de establecer reinos cruzados en Palestina.

Personalidad de los vikingos

Como ha ocurrido con todos los pueblos y los personajes que han ingresado al mundo de la literatura y especialmente al del celuloide, los vikingos también han sufrido transformaciones en sus características, sus costumbres y su aspecto. De esta manera aparecen como bestias furibundas, vestidos con pieles y cascos de enormes cuernos, eternamente borrachos y sólo interesados en la matanza y el sufrimiento ajeno.

En los fragmentos del manuscrito de Ahmad ibn-Fadlan, el frustrado embajador que registró sus experiencias con los vikingos en el 921, aparece una de las descripciones más antiguas, aunque en este caso hecha desde los posibles prejuicios de un cortesano habituado a unas costumbres palaciegas de una de las sociedades más refinadas de la época y además enemiga y víctima de los nórdicos:
"Son las criaturas más sucias de Alá. No se lavan ni tras sus necesidades corporales, ni después de mantener relaciones sexuales, ni mucho menos se lavan las manos después de comer".

Pero, más allá de la opinión de este árabe, la higiene personal era una tarea importante de la vida vikinga. Dentro de los parámetros de la época, los nórdicos eran muy limpios. Sin los tabúes contra el desnudo propios del cristianismo, los vikingos se bañaban con más regularidad que los integrantes de las finas cortes vecinas y utilizaban cepillos de dientes por lo que tenían la dentadura en mejor estado que el resto de los europeos.

También usaban peines y dedicaban un buen tiempo a arreglarse los cabellos y la barba. El arreglo personal y el uso de finos ropajes eran una forma de conquistar a las mujeres cuando estaban en el extranjero. Gustaban de las ropas de telas de colores y, a diferencia de su imagen cinematográfica, no usaban pieles para vestirse, excepto los más nobles y los guerreros berserks

Eran seres altos, de piel blanca y ojos claros donde predominan los cabellos castaños y rubios, más allá de los estereotipos, eran miembros de una comunidad acostumbrada a las dificultades geográficas y climáticas con una fuerte estructura social campesina donde las relaciones y los vínculos familiares eran tan importantes como lo era la poesía o una narración bien contada en los eternos días del invierno.

Forma de vida

De espíritu libre e independiente, los vikingos eran esencialmente campesinos que construyeron granjas autosuficientes que les permitían vivir de lo que les daba la tierra, además de lo que conseguían cazando, pescando, comerciando o pirateando.

Una granja podía tener un total de cuarenta personas distribuidas en unas cinco familias y un promedio de treinta edificios. Las viviendas principales eran largas y rectangulares con cimientos de piedra y, según la región, podían tener paredes de madera o de ramas entretejidas y recubiertas de barro. El suelo era de tierra apisonada y a lo largo de las paredes había unas plataformas de madera cubiertas de pieles que servían de asiento o cama. Los edificios comunes eran el establo, la herrería y el almacén.

El bondi o jefe de la hacienda tenía, como signo de su autoridad, un sillón especial sobre una plataforma con pilares tallados con cabezas de dragón, a los que se otorgaba suficiente importancia como para llevárselos siempre que debían comenzar una nueva vida en otro lugar. En la granja producían casi todo lo que necesitaban y, como también eran excelentes carpinteros y herreros, fabricaban los utensilios y herramientas necesarios para los trabajos del campo y de la cocina.

En la primavera, con el aumento del calor y los primeros calores, era una época de gran actividad en la granja. Era tiempo de arar, sembrar, sacar el ganado a pastar, cortar árboles para los barcos o la granja, salir a cazar y a pescar. Durante el verano los hombres libres concurrían al Thing (Asamblea) donde, entre otras cosas, se anunciaban los viajes que estaban preparándose. La mayoría de los hombres iban a tierras lejanas para comerciar o saquear y los que se quedaban en la granja eran los encargados de segar los cereales y el heno. Si las cosas salían bien, en el otoño los hombres estaban de vuelta para preparar la granja para el largo invierno. Este también era el momento de las bodas, la mayoría de las cuales se habían convenido en la reunión de la Asamblea durante el verano. Con las primeras nieves, la vida se aquietaba. Dentro de la casa se hacían algunos trabajos de reparación de herramientas o de hilado y, sobre todo, se contaban historias en torno al fuego.

Drakkars vikingos

Fueron uno de los barcos más veloces, resistentes y más preparados para el Océano Atlántico. Desde siempre el hombre
Drakkars
Drakkars
ha querido surcar los mares, los cuales, eran la frontera entre lo conocido y lo desconocido. Los vikingos más conocidos fueron los daneses, quienes por cierto, fueron los que originaron las poblaciones del norte de Europa, colonizando con el paso del tiempo éstas tierras.

Muchas naves vikingas se distinguian por sus adornos en las proas y popas, con las cabezas de dragones tallados en la madera, a los que se les atribuia protección ante los malos espiritus del mar. De estas embarcaciones destacamos las primeras encontradas en Noruega, las de Kvalsund del Siglo VII o la de Oseberg del Siglo IX. La primera fue hallada en 1902 en Kvalsund.

Características

Su proa y popa eran idénticas. Se hallaron unos pocos remos intactos de los 10 que disponia por banda. La segunda en cambio, encontrada en Oseberg (Noruega) estaba mejor acondicionada, con una eslora de 21 mts por 5 mts de manga. Con la misma característica de la proa y popa que la de Kvalsund, que eran idénticas. En ésta se pudo encontrar el mástil de 13 mts de altura.

Las naves vikingas más primitivas no tenian quilla por lo que las hacia muy poco manejables sobre todo en las maniobras. Éstos podian remontar rios poco profundos o navegar por el Báltico (Sgagerak) en pleno verano. Las embarcaciones estrechas tenian unas cuadernas muy cortas. Simétrica era la proa y la popa en relación con el plano que pasaba por el eje del mástil. La vela era cuadrada

En el Siglo VII se introdujo cascos con quilla para obtener una mejor estabilidad y un avance dirigido hacia un mástil que alzaba una vela rectangular, de lana burda o lino, colocada en el único mástil central de diversos colores, optando por el negro, blanco, rojo o conjunto de negro- blanco o blanco- rojo.

El costillaje estaba recubieta de ligeras cuadernas de robles; el artesanado de la embarcación era rica en dibujos y formas, que le daba un original toque escandinavo. Se sabe que ha habido drakkars de más de cuarenta remos por banda. No tenian cubiertas y si muchas fileras de banquillos de madera en donde remaban, por lo que la podia dotar de mucha tripulación. Es sabido que ponian sus escudos a lo largo de ambas amuras (parte delanteras de los costados que al converger hacia la roda formando parte de la proa).

Los vikingos estudiaron las fuerzas del viento y sabian maniobrar con facilidad. Los constructores de sus embarcaciones siempre hacian pruebas sobre los fiordos y utilizaban madera resistente de gran calidad, provinentes de los grandes bosques escandinavos.

Descripción de los historiadores

Los historiadores describen que habia al menos tres tipos de embarcaciones vikingas, la de asalto y utilizadas también para las exploraciones por el oceáno, las de ceremonia-utilizadas en muchos casos para los enterramientos, y las de exploración costanera- utilizadas para la protección de sus costas, algo más pesadas y menos largas. Como ejemplo tomaremos el drakkar de 24 mts de eslora, con un mastil de 18 mts de altura, vela de 100 metros cuadrados. Con un peso de unos 400 kgs. En estos buques ya se empiezan a ver un timon fijo en la parte de popa amurado a estribor. Como la de Gokstad que fue desenterrado en un túmulo funerario.

Este tipo de drakkar tienen la proa fina y muy alzada. Se ha comprobado que algunos vikingos metian sus embarcaciones para navegar en rios,cascadas o rápidos. “Para una bajada rápida, bajaban el mástil y metian los remos hacia dentro, colgaban de un cordaje el timon a la borda y transportaban la nave por tierra firme hasta el próximo rio navegable”. Los vikingos eran también muy religiosos, teniendo a sus propios dioses y a algunos fueron considerados imprescindibles para navegar o para la guerra, como lo fueron: Odin, Balder, Thor, Tyr, Frej, Freja, Loke y Udgardsloke.

Vikingos famosos

Véase también

Bibliografía

Referencias

  1. Real Academia Española. «Vikingo, ga.» (en español). Consultado el 17 de febrero de 2010.
  2. Y luego en el mismo Océano tienen sus ciudades los Suyones (58), gente poderosa en soldados y armadas. Sus navíos se diferencian de los nuestros en que tienen proa por ambas partes para poder por cualquiera llegar a abordar y a tierra. Tácito
  3. Hall, pp. 8–11
  4. [1]Scandinavia-In-Viking-Age

Fuentes