Diferencia entre revisiones de «Aquelarre»
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En los aquelarres se adoraba al Demonio con actividades desenfrenadas que iban desde [[orgía]]s, hasta la [[copulación]] con cabras; se servían bastos banquetes donde los platillos incluían [[carne]] humana. Se dice que algunos aquelarres estaban presididos por el mismo [[Satanás]], ya fuera en forma humana o animal (generalmente un macho cabrío), y en ellos hacía uso de [[droga]]s para hechizar a las brujas. Estas drogas se aplicaban en forma de [[ungüento]] por vía vaginal o rectal, de ahí que los aquelarres han sido asociados con la [[promiscuidad]] sexual. | En los aquelarres se adoraba al Demonio con actividades desenfrenadas que iban desde [[orgía]]s, hasta la [[copulación]] con cabras; se servían bastos banquetes donde los platillos incluían [[carne]] humana. Se dice que algunos aquelarres estaban presididos por el mismo [[Satanás]], ya fuera en forma humana o animal (generalmente un macho cabrío), y en ellos hacía uso de [[droga]]s para hechizar a las brujas. Estas drogas se aplicaban en forma de [[ungüento]] por vía vaginal o rectal, de ahí que los aquelarres han sido asociados con la [[promiscuidad]] sexual. | ||
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| + | == La Ceremonia == | ||
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| + | El aquelarre comenzaba con la iniciación de los [[neófito]]s. Se supone que la ceremonia iniciática incluía prestar juramento de obediencia al demonio, firmando con él pactos de [[sangre]] y profanando [[crucifijo]]s, por ser la señal de la [[Cruz]], y otros objetos sagrados; la asignación de un espíritu ayudante bajo la forma de [[gato]], [[ratón]], [[comadreja]], [[sapo]] u otro animal pequeño, que actuara de sirviente del brujo; la realización de diversos actos obscenos de obediencia al demonio y su [[vicario]]. A la iniciación seguía un acto de culto general que con frecuencia incluía la [[misa negra]], una farsa de la misa católica. Se dice que el culto desembocaba en una [[danza]] que se hacía cada vez más salvaje e indecente. El aquelarre terminaba supuestamente en una orgía sexual. | ||
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| + | En cada aquelarre, y sobre todo cuando había que recibir a un nuevo iniciado, el diablo tomaba la figura de un hombre triste, encolerizado, [[negro]] y feísimo; estaba sentado en una [[roca]], tan pronto dorado, tan pronto negro como el [[ébano]]. Lucía una [[corona]] de [[cuerno]]s, con otros dos más en la [[nuca]], y una tercera en medio de la [[frente]]; con ésta iluminaba el aquelarre. Sus [[ojo]]s eran grandes, muy abiertos, lumínicos, espantosos. Su [[barba]] era como la de un [[chivo]], mitad de hombre, mitad de cabrón. Tenía pies y manos humanos, con los dedos terminados en unas [[uña]]s desmesuradamente largas, que acababan en punta. Su [[fisonomía]] expresaba a la vez malhumor y [[melancolía]]. | ||
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| + | Al comenzar la ceremonia todos los presentes se prosternaban y adoraban al diablo, llamándole su amo y su dios, y repitiendo la apostasía pronunciada ya al ser recibido en la iniciación. Todos le besaban el pie, la mano, el costado izquierdo, el trasero y el pene. La sesión empezaba a las nueve de la noche y terminaba en modo alguno después del canto del gallo. | ||
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| + | A esta ceremonia sucedía otra que era una imitación diabólica de la Santa Misa, donde los diablillos subalternos disponían el altar y servían a su amo como los monaguillos sirven al cura en la misa. El diablo interrumpía la celebración para exhortar a la asistencia a no volver nunca más al cristianismo, prometiéndoles un paraíso mucho mejor que el cielo. | ||
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| + | Terminada la misa, el diablo se unía carnalmente con todos los hombres y todas las mujeres, ordenándoles que le imitaran. El comercio concluía con la mescolanza de sexos, sin distinción de parentesco alguno. Los prosélitos del diablo tenían a gran honor ser llamados para tales actos, siendo privilegio del rey de los brujos llamar a sus elegidos, lo mismo que hacía la reina de las brujas con sus escogidas. | ||
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| + | Después de la ceremonia, Satanás despedía a todos, ordenándoles que hiciesen todo el mal posible a los cristianos y a todos los frutos de la tierra, transformándose para esto en gato, lobo, zorro, gavilán y otros animales según la necesidad del caso, empelando asimismo polvos y mejunjes ponzoñosos, que debían prepararse con el agua sacada del sapo que cada bruja llevaba consigo, sapo que no era otro que el diablo metamorfoseado de tal guisa, desde el momento en que un novicio era recibido en la secta. | ||
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| + | Esta recepción o afiliación tenía lugar en el aquelarre, momento en que el candidato renunciaba al culto de Dios, prometiendo obediencia y fidelidad al diablo hasta la muerte. Entonces, Satanás marcaba al iniciado con las garras de su mano izquierda, imprimiéndole la figura de un sapo muy pequeño bajo el ojo izquierdo, sin causarle ningún dolor. | ||
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| + | Esta figura del sapo servía a los brujos como señal de reconocimiento. Luego, se le entregaba al recién admitido un pequeño sapo vestido, que poseía la virtud de volver invisible al nuevo amo, de transportarle de un sitio a otro en muy poco tiempo, y de transformarle en el animal deseado. | ||
| + | Antes de marchar al aquelarre, los brujo ya las brujas debían untarse el cuerpo con un brebaje vomitado por el sapo, que se obtenía golpeándole con pequeñas porras hasta que el diablo alojado en el sapo exclamase: “¡Ya basta!”. | ||
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| + | Tras haberse untado el cuerpo con tal vómito, la bruja podía volar y viajar con la rapidez del rayo; pero tales travesías sólo podían realizarse de noche, puesto que al cantar el gallo, el sapo desaparecía y el brujo o bruja quedaba reducido a su condición natural.” | ||
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| + | Se dice también que el diablo solía marcar a sus acólitas. Una de las maneras era hacerles una herida en alguna parte del cuerpo, que al cicatrizar se insensibilizaría. Así, durante las torturas en la Inquisición muchas veces se excusaban en que no estaban torturando exactamente sino buscando esa zona insensible que delatara a la bruja como tal. Otra marca que usaba el diablo era dotarles de un falso pezón que serviría para amamantar a su demonio familiar, oculto muchas veces bajo la forma de un animal. De aquí surgen dos creencias tradicionales que se mantienen hoy, la de que las brujas suelen tener verrugas (por donde se alimentaría este demonio familiar) y la de que suelen acompañarse de gatos negros o de otros animales como pueden ser lechuzas o cuervos. | ||
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| + | Pero segun las leyendas, no siempre era el diablo quien participaba de la orgia ritual. En otros era hechiceros de sexo masculino, que mediante ungüentos, cinturones o rituales, se transforman en animales, lobos en la mayoria de los casos, para acudir al aquelarre y experimentar goces brutales y prohibidos....Es aqui donde la leyenda de las brujas y los hombres lobo se cruzan. Siguiendo por esa linea, tambien hay quien afirma que el diablo se valia de los hombres lobo para cuidar que el aquelarre pudiera llevarse a cabo sin interrupciones.Hasta tal extremo de histeria se llegó, que echó raíces la teoría de que también había aquelarres de hombres lobos, a imagen y semejanza de los de las brujas. Uno de los propagadores de esta teoría fue Casper Peucer, quien en sus Commentarius de Praecipibus Divinationum Generibus (1560) contó la siguiente historia: "En Navidad, un muchacho cojo de una pierna recorre la región reuniendo a los seguidores del Diablo, que son innumerables, para que vayan a un cónclave general. Quien se niega a ir o va de mala gana es azotado por otro con un látigo de hierro hasta que mana sangre y deja huellas ensangrentadas. Desaparece la forma humana y la multitud se transforma en lobos. Se reúnen muchos miles de personas. A la cabeza va el jefe, armado con un látigo de hierro, y la legión le sigue, todos firmemente convencidos de que se han transformado en lobos. Atacan manadas de vacas y rebaños de ovejas pero no tienen poder para matar a los hombres. Cuando llegan a un río, el jefe golpea el agua con el látigo y ésta se divide, dejando un sendero seco en medio por el que pasa la gente. La transformación dura doce días, al final de los cuales desaparece la piel de lobo y se recupera la forma humana". | ||
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| + | Pero mas allá de la leyendas originadas por el delirio cristiano, el aquelarre (Sabbat) como tal no es mas que un ritual de adoracion al dios de la fertilidad (Pan) y a la Madre Tierra (Gaia). De hecho actualmente, el concepto de aquelarre sigue vigente dentro de religiones neo-paganas. Los wiccas llaman aquelarres a sus grupos y a lo largo del año estos grupos llevan a cabo cuatro Sabbats Menores y cuatro Sabbats Mayores cada uno durante los días solares sagrados que tiene un intervalo entre ellos de seis semanas y media. Los Sabbats Wiccas Sabbats son las celebraciones orientadas en relación con las estaciones. La Rueda del Año los divide alternándolos para conformar ocho períodos en el año. Estos períodos antiguamente regulaban las actividades diarias como las épocas de siembra y cosecha, además de ser utilizados ritualmente. | ||
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| + | Ellos afirman que "Estas festividades revela la historia del Dios y la Diosa, el ciclo que experimenta la Diosa de pasar de Doncella a Madre y de Madre a Anciana y el ciclo que experimenta en Dios; en que nace, se casa, madura y muere. Actualmente los utilizamos para guiarnos espiritual y físicamente; para reunirnos y celebrarlos. El cuerpo humano está regido por estos ciclos que hoy hemos olvidado y alterado a partir de la implementación del calendario cristiano, el cual no va de acuerdo a ningún ciclo natural, debido a su reciente creación." | ||
== Lugares donde se realizaban aquelarres == | == Lugares donde se realizaban aquelarres == | ||
Revisión del 11:40 14 nov 2012
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Aquelarre. Es el lugar donde las brujas celebran sus reuniones y sus rituales.
Sumario
Aquelarre
La palabra aquelarre proviene del euskera akelarre, "aker": macho cabrío; "larre": campo, en referencia a la reunión de brujas frente al demonio en forma de macho cabrío. Es interesante tomar en cuenta que la demonificación del macho cabrío llega con la cristianización. La cabra negra macho se agregaba como elemento foráneo al ganado caprino para evitar los problemas que causaba la endogamia.
Otra versión de la misma etimología de aquelarre dice que viene de "aker-larre" (prado del cabrón), que era el nombre del pradillo que se extiende al lado de la cueva de Zugarramurdi, en el Baztán (Navarra), donde se dio a principios del siglo XVII un auto de fe contra las supuestas brujas que se reunían en la cueva. Tomó desde entonces en la pseudoliteratura sensacionalista posterior la palabra "aquelarre" el sentido de "reunión de brujos o brujas".
También se plantea que la palabra aquelarre (akelarre) podría estar compuesta del latín: aqua (agua), elevatio (elevación) y ars (arte), porque las brujas de Zugarramurdi, donde son más conocidos estos rituales, practicaban la Hidroquinesis o Aquaquinesis. La habilidad de manipular y controlar el agua a antojo.
Fechas importantes
Los aquelarres se celebraban cada mes durante la noche de luna llena. Los sabbats, por su parte, son las cuatro grandes reuniones que celebraban al año:
- Día de la Candelaria (2 de febrero)
- Noche de Walpurgis (30 de abril al 1 de mayo)
- Fiesta de San Pedro (1 de agosto)
- Halloween (31 de octubre)
Prácticas
En los aquelarres se adoraba al Demonio con actividades desenfrenadas que iban desde orgías, hasta la copulación con cabras; se servían bastos banquetes donde los platillos incluían carne humana. Se dice que algunos aquelarres estaban presididos por el mismo Satanás, ya fuera en forma humana o animal (generalmente un macho cabrío), y en ellos hacía uso de drogas para hechizar a las brujas. Estas drogas se aplicaban en forma de ungüento por vía vaginal o rectal, de ahí que los aquelarres han sido asociados con la promiscuidad sexual.
La Ceremonia
El aquelarre comenzaba con la iniciación de los neófitos. Se supone que la ceremonia iniciática incluía prestar juramento de obediencia al demonio, firmando con él pactos de sangre y profanando crucifijos, por ser la señal de la Cruz, y otros objetos sagrados; la asignación de un espíritu ayudante bajo la forma de gato, ratón, comadreja, sapo u otro animal pequeño, que actuara de sirviente del brujo; la realización de diversos actos obscenos de obediencia al demonio y su vicario. A la iniciación seguía un acto de culto general que con frecuencia incluía la misa negra, una farsa de la misa católica. Se dice que el culto desembocaba en una danza que se hacía cada vez más salvaje e indecente. El aquelarre terminaba supuestamente en una orgía sexual.
En cada aquelarre, y sobre todo cuando había que recibir a un nuevo iniciado, el diablo tomaba la figura de un hombre triste, encolerizado, negro y feísimo; estaba sentado en una roca, tan pronto dorado, tan pronto negro como el ébano. Lucía una corona de cuernos, con otros dos más en la nuca, y una tercera en medio de la frente; con ésta iluminaba el aquelarre. Sus ojos eran grandes, muy abiertos, lumínicos, espantosos. Su barba era como la de un chivo, mitad de hombre, mitad de cabrón. Tenía pies y manos humanos, con los dedos terminados en unas uñas desmesuradamente largas, que acababan en punta. Su fisonomía expresaba a la vez malhumor y melancolía.
Al comenzar la ceremonia todos los presentes se prosternaban y adoraban al diablo, llamándole su amo y su dios, y repitiendo la apostasía pronunciada ya al ser recibido en la iniciación. Todos le besaban el pie, la mano, el costado izquierdo, el trasero y el pene. La sesión empezaba a las nueve de la noche y terminaba en modo alguno después del canto del gallo.
A esta ceremonia sucedía otra que era una imitación diabólica de la Santa Misa, donde los diablillos subalternos disponían el altar y servían a su amo como los monaguillos sirven al cura en la misa. El diablo interrumpía la celebración para exhortar a la asistencia a no volver nunca más al cristianismo, prometiéndoles un paraíso mucho mejor que el cielo.
Terminada la misa, el diablo se unía carnalmente con todos los hombres y todas las mujeres, ordenándoles que le imitaran. El comercio concluía con la mescolanza de sexos, sin distinción de parentesco alguno. Los prosélitos del diablo tenían a gran honor ser llamados para tales actos, siendo privilegio del rey de los brujos llamar a sus elegidos, lo mismo que hacía la reina de las brujas con sus escogidas.
Después de la ceremonia, Satanás despedía a todos, ordenándoles que hiciesen todo el mal posible a los cristianos y a todos los frutos de la tierra, transformándose para esto en gato, lobo, zorro, gavilán y otros animales según la necesidad del caso, empelando asimismo polvos y mejunjes ponzoñosos, que debían prepararse con el agua sacada del sapo que cada bruja llevaba consigo, sapo que no era otro que el diablo metamorfoseado de tal guisa, desde el momento en que un novicio era recibido en la secta.
Esta recepción o afiliación tenía lugar en el aquelarre, momento en que el candidato renunciaba al culto de Dios, prometiendo obediencia y fidelidad al diablo hasta la muerte. Entonces, Satanás marcaba al iniciado con las garras de su mano izquierda, imprimiéndole la figura de un sapo muy pequeño bajo el ojo izquierdo, sin causarle ningún dolor.
Esta figura del sapo servía a los brujos como señal de reconocimiento. Luego, se le entregaba al recién admitido un pequeño sapo vestido, que poseía la virtud de volver invisible al nuevo amo, de transportarle de un sitio a otro en muy poco tiempo, y de transformarle en el animal deseado. Antes de marchar al aquelarre, los brujo ya las brujas debían untarse el cuerpo con un brebaje vomitado por el sapo, que se obtenía golpeándole con pequeñas porras hasta que el diablo alojado en el sapo exclamase: “¡Ya basta!”.
Tras haberse untado el cuerpo con tal vómito, la bruja podía volar y viajar con la rapidez del rayo; pero tales travesías sólo podían realizarse de noche, puesto que al cantar el gallo, el sapo desaparecía y el brujo o bruja quedaba reducido a su condición natural.”
Se dice también que el diablo solía marcar a sus acólitas. Una de las maneras era hacerles una herida en alguna parte del cuerpo, que al cicatrizar se insensibilizaría. Así, durante las torturas en la Inquisición muchas veces se excusaban en que no estaban torturando exactamente sino buscando esa zona insensible que delatara a la bruja como tal. Otra marca que usaba el diablo era dotarles de un falso pezón que serviría para amamantar a su demonio familiar, oculto muchas veces bajo la forma de un animal. De aquí surgen dos creencias tradicionales que se mantienen hoy, la de que las brujas suelen tener verrugas (por donde se alimentaría este demonio familiar) y la de que suelen acompañarse de gatos negros o de otros animales como pueden ser lechuzas o cuervos.
Pero segun las leyendas, no siempre era el diablo quien participaba de la orgia ritual. En otros era hechiceros de sexo masculino, que mediante ungüentos, cinturones o rituales, se transforman en animales, lobos en la mayoria de los casos, para acudir al aquelarre y experimentar goces brutales y prohibidos....Es aqui donde la leyenda de las brujas y los hombres lobo se cruzan. Siguiendo por esa linea, tambien hay quien afirma que el diablo se valia de los hombres lobo para cuidar que el aquelarre pudiera llevarse a cabo sin interrupciones.Hasta tal extremo de histeria se llegó, que echó raíces la teoría de que también había aquelarres de hombres lobos, a imagen y semejanza de los de las brujas. Uno de los propagadores de esta teoría fue Casper Peucer, quien en sus Commentarius de Praecipibus Divinationum Generibus (1560) contó la siguiente historia: "En Navidad, un muchacho cojo de una pierna recorre la región reuniendo a los seguidores del Diablo, que son innumerables, para que vayan a un cónclave general. Quien se niega a ir o va de mala gana es azotado por otro con un látigo de hierro hasta que mana sangre y deja huellas ensangrentadas. Desaparece la forma humana y la multitud se transforma en lobos. Se reúnen muchos miles de personas. A la cabeza va el jefe, armado con un látigo de hierro, y la legión le sigue, todos firmemente convencidos de que se han transformado en lobos. Atacan manadas de vacas y rebaños de ovejas pero no tienen poder para matar a los hombres. Cuando llegan a un río, el jefe golpea el agua con el látigo y ésta se divide, dejando un sendero seco en medio por el que pasa la gente. La transformación dura doce días, al final de los cuales desaparece la piel de lobo y se recupera la forma humana".
Pero mas allá de la leyendas originadas por el delirio cristiano, el aquelarre (Sabbat) como tal no es mas que un ritual de adoracion al dios de la fertilidad (Pan) y a la Madre Tierra (Gaia). De hecho actualmente, el concepto de aquelarre sigue vigente dentro de religiones neo-paganas. Los wiccas llaman aquelarres a sus grupos y a lo largo del año estos grupos llevan a cabo cuatro Sabbats Menores y cuatro Sabbats Mayores cada uno durante los días solares sagrados que tiene un intervalo entre ellos de seis semanas y media. Los Sabbats Wiccas Sabbats son las celebraciones orientadas en relación con las estaciones. La Rueda del Año los divide alternándolos para conformar ocho períodos en el año. Estos períodos antiguamente regulaban las actividades diarias como las épocas de siembra y cosecha, además de ser utilizados ritualmente.
Ellos afirman que "Estas festividades revela la historia del Dios y la Diosa, el ciclo que experimenta la Diosa de pasar de Doncella a Madre y de Madre a Anciana y el ciclo que experimenta en Dios; en que nace, se casa, madura y muere. Actualmente los utilizamos para guiarnos espiritual y físicamente; para reunirnos y celebrarlos. El cuerpo humano está regido por estos ciclos que hoy hemos olvidado y alterado a partir de la implementación del calendario cristiano, el cual no va de acuerdo a ningún ciclo natural, debido a su reciente creación."
Lugares donde se realizaban aquelarres
- Zugarramurdi (Navarra)
- Playa de Coiro (Cangas do Morrazo, Pontevedra)
- Macizo de Anaga (Tenerife, Canarias)
- Cueva de Salamanca (Salamanca)
- Amboto (Vizcaya, País Vasco)
- Campo de las Varillas, (Castro-Urdiales, Cantabria)
- La Veiga'l Palu, Caboalles de Arriba, (Laciana, León, Castilla y León)
Lugares homólogos en América del Sur
- Salamanca, lugar donde se hace pactos con el demonio y bacanales con espíritus malignos.
Wicca
En la Wicca sencillamente quiere decir un convenio de brujos y brujas de por lo menos tres (círculos) o 12 (aquelarre). También practican en forma solitaria. Se reunen para adorar a la diosa madre y el dios astado. Oran, leen cartas de tarot, y celebran la sagrada tierra. Los wiccanos no creen en la existencia del diablo. El dios astado no es una representación del diablo de los cristianos, es sencillamente una representación de lo masculino, el sol y un venado.
Debido a la discriminación extrema y violencia que las brujas pueden sufrir, la mayoría de los aquelarres son secretos y puede ser difícil ubicarlos. Son como familias y forman una sociedad secreta para seguir estudiando el amor, la paz, el ambientalismo y el no dañar ní herir.
Fuentes
- Etimologías Consultado el 14 de noviembre de 2012
- Wikipedia Consultado el 14 de noviembre de 2012
- Aquelarres Consultado el 14 de noviembre de 2012
- Guiarte Consultado el 14 de noviembre de 2012
- Taroristas Consultado el 14 de noviembre de 2012
- Revista Predicciones Consultado el 14 de noviembre de 2012