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Guerra del 68 en Gibara

Guerra del 68 en Gibara
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Fecha:Inicio: 30 de octubre de 1868 Terminación: 10 de octubre de 1878.
Lugar:Juridicción de Gibara
Descripción:
Hechos y pasajes de la Guerra del 68 en la juridicción de La Villa de Gibara.
Líderes:
Máximo Gómez, Calixto García, Vicente García, Antonio Maceo, Amadeo Manuit,Julio Grave de Peralta, Juan Rius Rivera
Organizaciones involucradas:
Ejército colonial Español e Insurrectos del Ejército Libertador de Bandera de Cuba Cuba.

Guerra del 68 en Gibara. Desde los mismos inicios de la Guerra del 68 el territorio de Holguín, se incorporó plenamente a la contienda bélica. Las zonas aledañas a La Villa de Gibara,(ciudad de importancia estratégica por ser un puerto comercial y de transporte de tropas ), los poblados , vegas y caceríos de la juridicción, fueron escenario de numerosas acciones combativas en las que participaron algunos los más connotados jefes militares de esta epopeya, entre ellos Máximo Gómez, Antonio Maceo y Calixto García. En estos hechos descollaron además numerosos jefes militares nacidos en la zona, como Ricardo Sartorio Leal, que llegó a alcanzar posteriormente el grado de General.

Antecedentes e inicio

Luego de una serie de peripecias organizativas, el 30 de octubre de 1868, los cubanos levantados en arma en la región dirigidos por el general venezolano Amadeo Manuit y por Julio Grave de Peralta, iniciaron el ataque a la ciudad de Holguín, plaza que no lograron tomar.

No obstante, las operaciones de guerra continuaron desarrollándose en la región durante los días siguientes. Desde el 17 de noviembre hasta el 6 de diciembre los mambises mantuvieron sitiada la ciudad de Holguín sin poder tomarla.

En los primeros momentos de la guerra, y sobre todo mientras duró el sitio a Holguín, prácticamente todo el campo gibareño estuvo en poder de los insurrectos, sólo La Villa de Gibara debido a la immensa concentración de tropas y su sistema de fortalezas militares , continuó siendo un fuerte baluarte español.

Para tratar de revertir la situación, llegaron por el puerto de Gibara, procedentes de la Habana, considerables refuerzos españoles.

El 5 de diciembre de 1868, una poderosa columna integrada por 1000 infantes, 30 jinetes y una pieza de artillería inició la marcha desde Gibara con el propósito de levantar el sitio de la ciudad de Holguín.

El jefe de estas tropas era el comandante Francisco Méndez Uzenegassi. El general Julio Grave de Peralta, al frente de las tropas mambisas al conocer la situación, se dirigió a la zona comprendida entre Holguín y Gibara para tratar de cortarle el paso a la columna y aunque tomó una serie de medidas encaminadas a lograr ese objetivo, entre ellas la construcción de trincheras y la ubicación de emboscadas escalonadas, no le fue posible detener a los españoles que eran superiores en número, armamento y disciplina militar en aquel momento.

El 6 de diciembre, las tropas españolas llegaron a Holguín y obligaron a los mambises a levantar el sitio. A pesar de este revés, los insurrectos siguieron siendo dueños y actuando con intensidad en los campos de la jurisdicción.

Impacto económico de la Guerra

Esta ocupación del territorio por los mambises afectó de inmediato el desarrollo del comercio. El 29 de diciembre de 1869, Gabriel de Lamothe, dedicado al negocio de compraventa de tabaco protocolarizó un documento notarial mediante el cual protestaba contra el comandante de armas de Gibara porque éste no le facilitó una escolta de hombres armados para trasladar un cargamento de tabaco desde un almacén situado junto al río Cacoyugüín hasta el puerto de Gibara.

Aparentemente el militar actuó de esa manera porque consideró que mover el número de hombres requerido podía comprometer la adecuada defensa de la población.

El libre flujo de mercancías entre los campos ocupados por los mambises y el puerto gibareño quedó interrumpido, y la rica base ecoómica de la región comenzó a declinar.

Asedio y hostigamiento por el ejército Mambí

El 30 de diciembre de 1868 la columna comandada por Francisco Méndez Uzenegassi, salió de Holguín hacia Gibara con el propósito de buscar un convoy de avituallamiento.

Hostilizada durante todo el trayecto por las tropas de Peralta, llegó a Gibara con el propio jefe de la columna herido y con otras bajas.

Durante los últimos días de diciembre de 1868 y los primeros de enero de 1869, Julio Grave de Peralta estableció su Cuartel General en Auras. El 5 de enero de 1869 parte de las tropas de este general holguinero había utilizado el edificio de la Iglesia para acampar

Entre las notas de su diario correspondientes a ese día Grave de Peralta expresó:

"Serían las tres de la tarde cuando mi avanzada me anunció al enemigo a una legua solamente de nosotros, punto llamado Pedregoso. El General Marcano tomó posesión de la primera loma.(...) Yo me hallaba con muy poca gente en la Iglesia de Auras.(...) y pronto fuimos rodeados por la tropa, y después de varios cañonazos que nos dispararon sus fuegos fueron nulos y se hizo de noche y en reunir las fuerzas pasó casi toda. Al romper el día tenía 300 hombres en orden de hacerle fuego al enemigo."

En los primeros días de enero de 1869 Peralta trasladó su campamento para el ingenio La Caridad. Desde allí, el 7 de enero, se dirigió a Eduardo Cordón quien se encontraba acampando en el ingenio Santa María, propiedad de Samuel Chapman, comunicándole:

"... puede usted pasar a La Vigía a fin de cerrar el camino donde están las trincheras, fortificando cuanto sea posible y si esto ya se hubiese efectuado se traslada a La Victoria para formar algunas en los puntos más a propósito del río y luego seguir las fortificaciones en dirección a Holguín según convenga, a cuyo efecto nos pondremos de acuerdo... "

El 15 de enero de 1869 la columna de Méndez Uzenegassi marchó nuevamente desde Gibara hacia Holguín y ante la enorme dificultad que representaba enfrentar las defensas que los cubanos habían levantado, dejó el convoy en la primera de estas poblaciones y avanzó por caminos poco transitados bajo la constante hostilidad de los insurrectos hasta llegar a Holguín luego de haber sufrido algunas pérdidas.

Contraofensiva española

En enero de 1869 se produjo una fuerte contraofensiva española encabezada por Blas Villate, Conde de Valmaseda, quien desembarcó en Nuevitas con una nutrida columna y logró llegar hasta Bayamo, cuyos restos calcinados ocupó el 15 de enero.

Desde fines de este mes los cubanos pasaron a la defensiva en toda la zona cercana a Holguín.

El plan de ofensiva elaborado por el mando español en Holguín para los primeros meses de 1869 tenía como columna vertebral la zona comprendida entre Holguín y Gibara.

La primera parte de este plan consistía en asegurar las comunicaciones entre ambas ciudades. Para ello fueron situados pequeños destacamentos a ambos lados de los caminos que unían a esas ciudades. Esta zona se fue extendiendo cada vez más debido a la superioridad en número de las tropas españolas.

Luego se procedió a la creación de una zona de cultivo para abastecer al ejército y a la población dominada por ellos.

De diferentes lugares de la jurisdicción e incluso de otras jurisdicciones, muchos españoles se trasladaron a las Capitanías Pedáneas de Gibara y Fray Benito convirtiéndose la zona en un fuerte reducto español y llegar a ser una de las más pobladas del norte de Oriente.

Los españoles además, organizaron y armaron cuerpos de voluntarios y guerrilleros locales de distintos lugares de la comarca con el propósito de utilizarlos para resguardar los caseríos, sus áreas de cultivo e incluso para operar contra los mambises.

Muchos pobladores del campo gibareño mudaron sus viviendas para los caseríos en búsqueda de la protección que podía darles el vivir agrupados y las obras de defensa que en algunos lugares se construyeron.

Francisco Rondán Rodríguez, más conocido por el Manco Rondán, dueño de La Periquera y de propiedades rústicas y urbanas en Auras, fue escogido para presidir la Junta de Defensa de Holguín.

"La Junta acordó fortificar la ciudad de Holguín por medio de fortines y trincheras designando celador de fortificaciones y maestro de obras a Don José Llauradó, vecino de Holguín, siendo obra de esta junta los fortines que se instalaron en la ciudad Holguín así como los que protegían los poblados de la jurisdicción "

Los españoles emprendieron operaciones con ímpetu marcado durante los primeros meses de 1869. El 10 de marzo de ese año se había formado el Comité Revolucionario de Holguín, integrado por el licenciado José Justo Aguilera de la Cruz como presidente y por Jesús Rodríguez, Nicolás Mariño, Antonio Alcalá y Bartolomé Montané.

Muerte de José Justo Aguilera.

En los primeros días de abril de 1869, encontrándose en Los Alfonsos, José Justo Aguilera de la Cruz fue delatado por un cubano traidor, apresado y trasladado hasta el poblado de Auras, fué fusilado el 6 de abril junto a las paredes del cementerio de este lugar. Su cadáver fué dejado abandonado para que fuera pasto de los perros.

El Comité Revolucionario de Holguín se disolvió al crearse la República en Armas en la Asamblea de Guáimaro.

En comunicación el 19 de abril de 1869 Julio G. de Peralta le expresaba a Eligio Izaguirre, secretario de la guerra:

"El enemigo tiene cuarteles en Auras, su centro de operación en los ingenios Santa María, La Victoria y La Caridad, en Yabazón, Sao Arriba y Guayabal, en Candelaria de Bocas, Uñas y Velasco: mitad tropa de línea mitad voluntarios pero perfectamente armados y pertrechados..."

Posteriormente construyeron fortificaciones en la Jandinga, Yabazón Arriba, La Demajagua, Embarcadero, Arroyo Blanco, La Vigía, Cupeycillos, y otros lugares de la zona.

Julio Grave de Peralta al mando de la Brigada Occidental de Holguín

Desde 1869 el Ejército Libertador dividió la extensa jurisdicción de Holguín en dos brigadas: la Occidental y la Oriental. El territorio gibareño quedó comprendido dentro de la Brigada Occidental de Holguín.

En los primeros tiempos de su creación, el mando de esta brigada le fué confiado a Julio Grave de Peralta, quien hubo de enfrentarse a condiciones muy adversas para desarrollar sus acciones en la zona.

La Expedición del Perrit.

El 11 de mayo de 1869 llegó a la bahía de Nipe la expedición del Perrit conduciendo un valioso cargamento para los mambises parte del cual se perdió por dificultades de coordinación y organización.

En este barco llegó a tierra cubana el general norteamericano Thomas Jordán, quien pronto ocupó la jefatura del Departamento Oriental.

La intervención de Máximo Gómez

Discrepancias entre Peralta y Jordán determinaron que la dirección de la Revolución enviara a Máximo Gómez a hacerse cargo de la jefatura de Holguín, el 12 de agosto de 1869 Gómez asignó a Julio Grave de Peralta el mando de la Brigada Occidental de Holguín, ocupándose él personalmente en el mando de la Brigada Oriental.

Grave de Peralta estaría subordinado a Máximo Gómez, pero tendría libertad de acción en la zona que quedaba bajo su mando. En octubre de 1869 ambos jefes realizaron operaciones en el territorio de la Brigada Occidental.

Los hombres de Julio Grave de Peralta realizaron un ataque simultáneo a los poblados de Las Bocas y Candelaria Munilla en la noche del 16 al 17 de octubre de 1869. Sobre esta acción Peralta escribió a Gómez:

"...fueron atacados los cuarteles enemigos Candelaria y las Bocas, puntos que según informes tenía se encontraban algo débiles. El primero dispuse fuera atacado por el C. Coronel Loreto Vasallo a la cabeza de ochenta hombres, sólo armados sesenta y cinco con la órden de que solamente durara el fuego en caso de encontrar fuerzas superiores media hora tratando de no quedar sin parque para la retirada e incendiaran puntos enemigos que pudieran, trayendo los prisioneros que hicieran, el último con las mismas órdenes lo hizo el ciudadano Comandante José Martínez. Ambos atacaron al ponerse la luna según se les había dispuesto y el primero después de un nutrido fuego y hacerles algunas bajas y prisioneros, tuvo que retirarse sin haber sufrido baja alguna degollando nueve que eran los prisioneros que traían por no poder conducirlos a consecuencia de ser perseguidos por el enemigo. Martínez más feliz por haber hecho prisionero al teniente local de los españoles José Dolores Santiesteban, y además seis individuos de los cuales tuvo que matar uno por la resistencia que hizo, quedando en su poder carabinas del enemigo y habiendo sacado sus soldados de quinientos a seiscientos pesos...."

Se afianza el dominio de España.

Durante los meses siguientes los españoles afianzaron su dominio sobre la zona de cultivo ubicada entre Holguín y Gibara, aunque en ocasiones la misma fue hostilizada por pequeñas partidas insurrectas.

Expedición de Goucuría

El 10 de febrero de 1870 el arribo de una embarcación a las costas cercanas al pueblo de Gibara provocó una alerta general en esta población y en los campos cercanos.

Se trataba de la goleta “Herald of Nassau” que conducía una expedición comandada por Domingo Goicuría, integrada por algo más de 30 revolucionarios.

Las autoridades gibareñas estuvieron sobre aviso de la llegada de la misma desde antes de tocar tierra, lo que hizo que el Comandante de Armas de la Gibara, Don José Lambán Rollo, se dirigiera al lugar del desembarco acompañado por miembros de los cuerpos de bomberos y de voluntarios de Gibara. Antes había comunicado la noticia del desembarco al Jefe Militar de Holguín Marcelino García Obregón.

El lugar al que arribaron los expedicionarios resultó ser extraordinariamente peligroso para ellos, por lo que se vieron obligados a abandonar en el barco la mayor parte del cargamento.

Una vez en tierra se internaron en la manigua cercana llevando consigo:40 Remintong, 24 cápsulas por pieza, 2 Winchester, 1 Peabody,17 revólveres, las mochilas y dos banderas, una completamente roja con una estrella blanca, y otra cubana, de seda.

Los españoles decidieron perseguir a los recién desembarcados empleando fuerzas locales y con este fin movilizaron a los voluntarios de Auras, Yabazón, Candelaria, Fray Benito, Velasco, La Resbalosa y otros sitios.

Exhaustos por la caminata sobre el diente de perro, sin prácticos que pudieran guiarlos y sin alimentos, Goicuría y sus compañeros pasaron horas difíciles en los montes cercanos a Caletonesy se fueron dispersando.

El día 12 de febrero un grupo de diez hombres se separó del grueso de la tropa para ir en búsqueda de comida y fueron sorprendidos por una partida de voluntarios de Velasco comandada por el asturiano José Antonio Palacio.

En el encuentro que sostuvieron los voluntarios apresaron a cuatro expedicionarios: Francisco O’ Ryan, Carlos Caballero, Eduardo Gazel y Domingo Abréu, los que fueron conducidos a Holguín, donde los juzgaron en consejo de guerra verbal y posteriromente fusilados.

En la mañana del 15 de febrero 2 expedicionarios más: Manuel Oliva y Nicolás Álvarez, cayeron en una emboscada y fueron atrapados y posteriormente fusilados en La Resbalosa, mientras que Juan Moré y Felipe Tabares, junto con un campesino que les había dado de comer, también fueron hechos prisioneros por los voluntarios, quienes los trasladaron hasta el poblado de Velasco, y allí fusilados.

Por su parte Goicuría y algunos de sus compañeros, después de burlar la tenaz vigilancia de los cuerpos voluntarios locales pudieron, llegar hasta el campamento de Cornelio Rojas en Las Calabazas y ponerse en contacto con la jefatura mambisa.

Tiempo más tarde, cuando intentaba salir nuevamente al extranjero a cumplir misiones para la Revolución, fue capturado en la cayería del norte de Camagüey y llevado hasta La Habana.

Allí fue condenado a morir en el Garrote vil. Momentos antes de su ejecución pronunció la famosa frase:

“Muere un hombre pero nace un pueblo”.


Expedición del George B. Upton

En la noche del 12 de junio de 1870 arribó a tierra cubana por la playa de La Herradura, situada entre Gibara y Puerto Padre, el vapor George B. Upton, el cual conducía una bien pertrechada expedición que incluía casi 1200 fusiles y otras armas.

Una vez depositada la carga en tierra, el buque emprendió el viaje de regreso.

El día 13 de junio se presentaron en el sitio del desembarco un grupo de voluntarios de Velasco mandados por el Capitán de Partido de Maniabón, Don Aurelio López del Campo y atacaron a los mambises desembarcados ocasionándoles siete muertos y dispersándolos.

Los voluntarios ocuparon además casi todo el valioso cargamento que traía la expedición, el cual fue trasladado hasta Gibara el día 15 a bordo de la lancha Yumurí y del Cañonero Dos Hermanas.

1871 un año difícil para los mambises

El año 1871 fue difícil para los mambises en la zona holguinera, y especialmente en la comarca gibareña, donde el número de españoles y elementos afines a España era grande.

A partir de febrero de 1872 Calixto García asumió el mando del distrito militar holguinero, dándole una mayor organización a las tropas mambisas. Los españoles también continuaron reforzando su sistema defensivo para proteger a los poblados y a las zonas de cultivo.

El domingo 27 de octubre de 1872, en una impresionante ceremonia que contó con la asistencia del Brigadier Comandante General Don Juan Ampudia, fue inaugurada la Parroquia de Jesús del Monte, en Auras.

El padrino de la inauguración fue Don Francisco Rondán Rodríguez, el Manco, y en la salva inaugural fueron disparados 25 cañonazos. La Iglesia de Auras, debidamente aspillerada y fortificada se integró al sistema defensivo de esta población.

Acciones de Calixto García en la zona

El 19 de diciembre de 1872 Calixto García atacó la ciudad de Holguín. Para coronar con éxito este ataque simultáneo fueron hostilizados varios fortines cercanos a la ciudad, entre ellos algunos de la zona de Auras.

En abril de 1873 Calixto García desarrolló un ataque de envergadura al poblado de Auras. Con este fin el General holguinero ofreció orientaciones a sus soldados de la conducta a seguir:

....Atacar el poblado de Auras. Quien en la marcha se desvie del camino para entrar en los ranchos y coger provisiones, quien extraiga mujeres de los lugares donde va, será fusilado...”

Del desarrollo de este ataque existen diferentes descripciones, entre ellas las realizadas por Félix Figueredo y por Ignacio Mora respectivamente, ambos participantes en la acción.

Según Figueredo:

“Con los informes de los prisioneros entre la una y las dos de la mañana del 10 de abril de 1873, asaltamos el pueblo de Auras, que logramos ocupar después de un corto fuego que apagaron los batallones de la vanguardia a las órdenes de Maceo. El fuego que nos hicieron fue de la azotea de Argudín y de la iglesia; en ambos edificios murieron, unos a machetazos y otros a tiros... La señal dada por el Mayor Iñiguez para el saqueo era el toque nuestro de faena y al oírlo se lanzó toda la columna a los establecimientos de comercio... Pasadas las cuatro horas dividió el Mayor la columna en dos, tomando la primera con el grueso de sus fuerzas y bajo sus órdenes dirección a Las Bocas. La segunda al mando de Limbano Sánchez y Comandante Amábile; la de Pedregoso, para reunirnos en Las Bocas. Como a las nueve de la mañana dimos vista al fuerte que los españoles tienen en Las Bocas, la guarnición intentó una salida, pero fue rechazada...”

Ignacio Mora, esposo de la patriota camagüeyana Ana Betancourt, anotó en su diario:

  • Miércoles 9:

”Amanecimos en el mismo lugar y la marcha no continuar hasta la noche. A las seis se movió la columna, a la una de la madrugada principió el tiroteo. Estábamos en Auras. El enemigo no se sostuvo en sus posiciones, nos abandonó el poblado; principio al saqueo, se ocuparon las principales casas que eran todas del comercio. Concluido el saqueo se incendiaron todos los establecimientos y la Iglesia. La pérdida ha sido inmensa para los contrarios y aunque es cierto que en la orden del día se prohibió matar a los indefensos, no se pudo evitar que en la casa que habitaba Argudín se quemasen varias personas a pesar de que se les brindó el perdón y se les proponía no tocarles. Prefirieron morir quemados haciéndonos fuego a rendirse." A las 4 de la madrugada se inició la retirada con rumbo a Cazallas quemando todas las casas a ambos lados del camino. Simultáneamente Limbano Sánchez ejecutaba la misma operación por el camino de Pedregoso. Más tarde ambas fuerzas se reunieron en Cazallas.”

  • 10 de abril:

"...se pasó por Bocas, trinchera enemiga que nos hizo fuego, no se desconcertó la columna, continuó la marcha cargados los hombres con un inmenso botín, con gran número de reses y 50 caballos tomados en las casas del camino. Acampamos en Vega de Manos."


El ataque a la zona de Auras constituyó un indudable éxito para las fuerzas mambisas que operaban en la región oriental y obligó al alto mando español a adoptar medidas inmediatas con el propósito de destruirlas.

Los españoles mantuvieron una férrea vigilancia en la jurisdicción, especialmente sobre los caseríos y las zonas de cultivos aledañas a estos.

Los mambises contaban con una serie de colaboradores en la comarca que les pasaban informes útiles sobre las tropas españolas y que muchas veces les hacían llegar medicinas e incluso cápsulas de guerra.

Cada vez que tuvieron oportunidad para ello, realizaron ataques de envergadura sobre los poblados de la zona de cultivos ubicada entre las ciudades de Holguín y Gibara.

Acciones mas significativas

Las acciones combativas mas significativas de este período se pueden resumir de la forma siguiente:

  • El 9 de enero de 1874 desarrollaron el combate de Melones contra las tropas del Brigadier español Esponda.
  • El día 1 de abril el teniente coronel Juan Rius Ribera, puertorriqueño que combatió en las filas del Ejército Libertador, con 150 hombres del regimiento Holguín:

atacó a las 7 de la mañana el poblado de Yabazón incendiándola en su mayor parte y apoderándose de 50 reses mayores, varios menores, 23 caballos, aves y abundante botín de ropa...

Como a una legua del lugar se presentó una guerrilla procedente de Corralitos, que fue puesta en dispersión cogiendo prisionero al jefe de la misma.

De esta acción expresó Antonio Pirala en “Anales de la Guerra en Cuba”:

"...marchamos hacia Melones zona de cultivo que se extiende entre Holguín y el fuerte de Gibara, sobre el caserío de Almirante y Rius Rivera marchó contra el de Colorado. El primero cumplió fácilmente su cometido (...) Rius con 120 hombres atacó el fuerte del Colorado defendiendo por solo 14 hasta que les fue posible. Con el fuerte se apoderó el invasor de armas y municiones. Hubo su correspondiente saqueo de tiendas y el acostumbrado incendio"

Las notas de su diario recogen el desarrollo de estas acciones:

Octubre 15 (de 1875)

Preparo la columna para marchar mañana a la zona enemiga de Holguín.

19 de octubre

Emprendo la marcha de Los Itabos a las siete de la mañana y llego a las Dos de la tarde a La Jíquima donde acampo”.

20 de octubre

Se sigue la marcha a las nueve de la mañana pasando la línea telegráfica entre San Andrés y Paso Malo y siguiendo por Cañada Seca y potrero de La Entrada se hizo alto en el río Pliegue para aguardar la noche y pasar la otra línea entre La Entrada y Los Alfonsos. Al oscurecer se pasó la referida línea por el lado del último campamento enemigo y por el otro destruido de Calderón, se hizo alto a las once y media de la noche en la Sabana de La Mula. Allí dispuse que el coronel B. Peralta con el 2do. Batallón de Jiguaní pasara al ingenio (ilegible) a apoyar el movimiento que los voluntarios de ese punto se habían comprometido a verificar para entregar el campamento, que el Brig. Rius con el Regimiento de Yara y un Batallón de Bayamo atacara a Velasco, y el Cuartel General con las caballerías, compuestas de la escolta, Regimiento Céspedes e infantería del Regimiento Tunas, 1er. Batallón de Jiguaní y 2do. de Bayamo pasaran a atacar a Uñas.


Todo se llevó a cabo dando por resultado la toma del ingenio entregado por los voluntarios que lo guarnecían, el ataque a Velasco dió muy poco fruto y el de Uñas un riquísimo botín de ropa, dinero, ganado, más de cien rifles y de cuatro a seis mil cápsulas.

Al amanecer del día siguiente sostuvo dos encuentros con la Guardia Civil, los que fueron cargados al machete provocándoles cinco muertos y quitándoles varios caballos. El ingenio entregado por su guarnición fue el Venecia, ubicado cerca de Uñas.

Acción de Maceo Yabazon Abajo.

En las primeras horas del día 25 de enero de 1876 se produjo la acción combativa de Yabazón Abajo entre las tropas de Antonio Maceo y las del Comandante del ejército español Casimiro Custardoy.

Esta acción es narrada magistralmente por Fernando Figueredo Socarrás en la 5ta conferencia de su libro “La Revolución de Yara”.

En el parte de guerra enviado por Antonio Maceo al General Modesto Díaz, quien era Jefe del Primer Cuerpo del Ejército Libertador, le expresa:

“Informado que en Yabazón Abajo existía un depósito de armas y parque, resolví apoderarme de él atacando por sorpresa dicho poblado. Al efecto concentré fuerzas de la División de mi mando (infantería y caballería) y partí desde San Juan el veinticuatro del corriente sobre el punto objetivo a cuyos inmediatos alrededores llegué en la mañana del veinticinco donde se me incorporaron dos voluntarios del poblado, de quienes recibí varios informes.

Momentos después, y ocupándome de la organización de la columna, tuve aviso de que una columna enemiga de infantería y caballería había llegado a poblado y dejando a su caballería marchaba decidida por nuestro frente y flanco izquierdo. Ordené al capitán Agustín Cebreco que con varios números de infantería lo atajase con sus fuerzas al punto que elegí para el combate. El enemigo se sitúo a una altura, y en tanto que la infantería lo atraía, ordené una falsa retirada. Los españoles, creyéndonos en fuga, avanzaron decididamente: entonces cargaron los nuestros sobre ellos por su frente y flanco derecho arrollándolos, y poniéndolos en fuga; dieron muerte al machete a 25 que al huir por entre mayales, hacían una desesperada resistencia. El enemigo fue arroyado hasta sus mismas fortificaciones.

En este combate hubo rasgos de valor dignos de toda recomendación. El teniente coronel Pablo Amábile, llevado de su temerario arrojo, fue envuelto por el enemigo y cayó atravesado de bala y bayoneta, muriendo al mismo tiempo que el caballo que montaba.

El teniente Isidro Saavedra hizo prodigio de valor hasta que herido gravemente hubo que retirarlo del campo de acción. Se distinguieron también el capitán José Infanzón, el sargento de mi escolta Julián Hernández y los soldados Agustín Arganza y Tomás Maceo. Acompañaron en la carga los tenientes coroneles José Medina Prudentes y Fernando Figueredo Socarrás.”

Otras acciones Combativas.

El 1 de mayo de 1876 se produjo una acción de guerra en Los Altos, cerca de Gibara, donde fue herido el teniente coronel del Ejército Libertador Juan Rius Rivera. El 12 de mayo de 1877 fuerzas comandadas por el teniente coronel Juan Rius Rivera ocuparon el poblado de Santa Rosalía, junto a la bahía de Gibara.

A partir del año 1877 disminuyen las operaciones militares sobre la comarca. Los españoles aumentan notablemente el número de efectivos en operaciones en Cuba, y este y otra serie de factores adversos conspiran contra el desarrollo de la Revolución de Yara.

Por esta época es frecuente la llegada al puerto de Gibara de barcos con soldados procedentes de la península que vienen a activar las operaciones militares en Cuba.

Gibara era un formidable baluarte español y en los años finales de la guerra de 1868, el ejército hispano logró controlar con relativa facilidad la región comprendida entre esta villa y la ciudad de Holguín.

Últimos momentos de la Guerra del 68

Los últimos tiempos de la Guerra de los Diez Años fueron muy difíciles para los cubanos. Los acontecimientos fueron precipitándose hasta llegar al Pacto del Zanjón y a la digna Protesta de Baraguá.

El 10 de octubre de 1878, al cumplirse diez años exactos del Alzamiento de Céspedes en La Demajagua, en el poblado de Fray Benito, perteneciente en aquel momento a la jurisdicción gibareña, depuso sus armas el último oficial mambí que quedaba alzado contra España en la jurisdicción de Holguín: Modesto Fornaris Ochoa.

Su actitud valiente y admirable quedó recogida en la histórica acta que fue levantada para relatar los pormenores de la rendición.

Aunque los efectos de la Guerra de los Diez Años se hicieron sentir en la población y la economía de las tierras gibareñas, las acciones de esta contienda no provocaron en las mismas las devastaciones que ocurrieron en otras zonas de la región oriental del país.

Fué significativa en esta etapa la escasa participación de sus pobladores en las filas insurrectas; lo cual puede atribuirse a la presencia numerosa de españoles y de elementos afines a España que buscaban la protección y las ventajas que les ofrecían las fortificaciones y la cercanía del puerto.

Referencias

  • Enciclopedia Digital Historia Militar de Cuba (1510-1868) Centro de Información para la Defensa. MINFAR
  • Colectivo de Autores. Historia de Cuba. Editorial Pueblo y Educación. 2000. Cuba
  • Eduardo Torres Cuevas, Oscar Vega Loyola. Historia de Cuba (1492-1898) Formación y liberación de la Nación. Editorial Pueblo y Educación. 2001. Cuba

Fuentes

  • Enrique Doimeadios Cuenca.Maria Hernández Medina. Apuntes para una Historia del municipio de Gibara.Investigación Histórica. Gibara 2007.