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Jane Grey

Jane Grey
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Reina de Inglaterra
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Reinado 1553
Otros títulos La reina de los 9 días
Nacimiento 12 de octubre de 1537, Bandera de Inglaterra Inglaterra
Bradgate Park, Leicestershire, Inglaterra
Fallecimiento noviembre de 1553
Torre Verde, Inglaterra

Jane Grey. Conocida como la Reina de los 9 días. Víctima de una conspiración de sus propios tutores, fue ejecutada en la guillotina a los 16 años. El presente artículo nos acerca a su historia.

Síntesis biográfica

Nació el 12 de octubre de 1537, en Bradgate Park, en el Condado de Leicestershire, en el corazón de Inglaterra. Hija de Henry Grey y Frances Brandon hija de María Tudor, que a su vez era sobrina del rey Enrique VIII, y bisnieta de Enrique VII.

Muerte

Fue ejecutada en noviembre de 1553, Jane Grey, de 16 años, aún cuando no pudo probarse su vinculación con el hecho, junto a su esposo, cinco días más tarde en la Torre de Londres, ella en la Torre Verde y él en la Torre Hill.

Trayectoria de la realeza

Su educación fue concienzuda, si la comparamos con las demás mujeres de su época. Aprendió latín, griego, francés e italiano. Su tutor fue John Aylmer, el mismo que tuvo Elizabeth, la que fuera reina de Inglaterra. Cuando tenía 9 años, Catherine Parr, sexta esposa y viuda de Enrique VIII, la acogió como si fuera una hija y le proporcionó cariño y cuidados. Pero esta situación se truncó al fallecer Catherine por complicaciones de un parto en 1548. Jane, con tan sólo 11 años de edad, quedó desolada.

El rey Enrique VIII, había tenido tres hijos vivos de tres diferentes matrimonios: María Tudor, hija de Catalina de Aragón, Isabel, hija de Ana Bolena, y Eduardo VI, heredero al trono por ser el único varón. A la edad de 9 años Eduardo VI, sucedió a su padre, pero a los 15 años, su débil salud se resquebrajó más aún. Este rey, implantó en Inglaterra la Iglesia Anglicana, siguiendo el lineamiento de su padre, que ya había roto su relación con el Papa. Su hermana mayor, María, era católica y eso hacía que la corte rechazara su candidatura. Le seguían en orden sucesorio, Isabel, Frances Bradon, y luego Jane Grey.

El viudo de Catherine, Thomas Seymour, se hizo cargo de la pequeña. Tenía planes para ella, intentó organizar un matrimonio con el jovencísimo rey Eduardo VI, que ascendió al trono tras la muerte de su padre el rey Enrique VIII, pero fracasó en el intento. Incluso se llegó a especular con que Seymour planeaba casarse él mismo con Elizabeth, o con la mismísima Jane, tal era su avidez de poder. Un año después, Thomas Seymour fue apresado y ejecutado por traición el 22 de enero de 1552, y Jane regresó a su casa. John Dudley se convertiría entonces en su nuevo tutor.

Subida al trono

En abril de 1552, empieza la decadencia física del joven rey, el cual enfermó de sarampión y pocos meses después contrajo la tuberculosis. La primavera siguiente, su estado era tan débil y frágil, que ya se temía que moriría sin dejar heredero.

John Dudley, temeroso de que Maria o Elizabeth, ambas hijas de Enrique VII, llegaran al trono y él perdiera su status y su poder, planeó la boda de su hijo menor Guilford con Jane Grey. La joven era la primera mujer electa a la sucesión del trono de Inglaterra, y Dudley estaba dispuesto a que Guilford llegase a rey. Así pues, Jane se vio forzada a casarse con un muchacho al que no conocía de nada. La ceremonia se celebró el 12 de mayo de 1553. Otras fuentes revelan que fue el 25 de mayo de 1553.

Siguiendo con su estrategia, Dudley escribió una carta a María, ocultando la muerte de su hermano el rey, pero diciéndole que éste estaba muy enfermo y deseaba verla. El plan era que, durante el viaje, María fuese secuestrada y llevada a la Torre de Londres como prisionera. Pero María, durante el camino, se enteró del fallecimiento de su hermano y rápidamente envió una carta al Consejo proclamándose legítima heredera al trono inglés. Aún así, Dudley presionó sobre los miembros del Consejo, alegando que María no era apropiada para ser reina, por tres razones: por el divorcio de sus padres, por su religión católica y porque era mujer. El Consejo cedió, y siguió adelante con la proclamación de Jane Grey como reina.

A todo esto, la propia Jane era totalmente ajena a estas intrigas. Ni siquiera conocía la muerte de su primo, el rey, al que tenía gran cariño. En el momento en que fue consciente de los planes que se habían tramado en torno a su persona, se negó a participar en ellos. Incluso llegó a decir al propio Consejo que la única heredera legítima era María. Pero por más que se resistió y se opuso, finalmente asumió la corona, presionada por su padre.

El 6 de julio de 1553, la tuberculosis acabó con la vida de Eduardo VI, y con el apoyo cortesano, y el testamento real, Jane Grey, aún careciendo de derechos legítimos, asumió el mando real, cuatro días después. En contra de las aspiraciones del duque de Northumberland, su hijo no fue coronado por voluntad de la nueva reina. Durante los nueve días que duró su reinado, Jane fue tan sólo un títere en manos de su propia familia. Las intrigas, las peleas y los conflictos eran habituales en palacio. Mientras, los seguidores de María, habían formado un fuerte ejército al que el pueblo apoyaba. Al atardecer del noveno día, Jane se había quedado completamente sola. Las campanas de las iglesias comenzaron a redoblar con fuerza, ardían hogueras y la gente brindaba a la salud de la nueva monarca, la Reina María.

María I logró asumir el 19 de julio de 1553, solicitando a la reina derrocada que abjurara del protestantismo, sin lograr respuesta positiva. La reina María I, tenía la aprobación de los católicos, pero el rechazo de los protestantes, que enterados de que la reina planeaba su matrimonio con el rey español, Felipe II, organizaron una rebelión, liderada por Thomas Wyatt, que estalló en el mes de febrero de 1554.

Jane Grey

Su padre, fue ejecutado once días después. La represión contra sus adversarios religiosos alcanzó en este período tal magnitud que María I fue conocida como “bloody Mary” (la sangrienta María). Paul Delaroche (1797-1859) pintó la ejecución de Jane Grey, inmortalizando el hecho. En 1986, Helena Bonham, protagonizó a Lady Jane Grey, en el cine. Curiosamente, la madre de la joven pidió clemencia por su marido, pero no por su hija. Este se libró de la ejecución, pero no duró mucho. Dos días más tarde, siguió la misma suerte que su hija. Triste historia, sin duda, en la que una joven, casi una niña, fue vilmente utilizada y terminó siendo víctima de la ambición de aquellos que debieron cuidarla.

Fuentes