Seguros en Cuba en la Colonia

Seguros en Cuba en la Colonia
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Bahía de La Habana.jpg
Vista de la ciudad de La Habana desde La Cabaña
Fecha:Período que abarca de 1511 a 1898
Descripción:
Durante los siglos XVIII y XIX surge y se desarrolla el seguro en Cuba, en éste período se crearon Cías. e instituciones relativa a esta actividad económica acorde al desarrollo del seguro en España:
1795 – 1ra Cía. de Seguros Marítimos
1833 – 1ra Cía. de Seguros de Esclavos
1855 – Trienio (55-57) Boom Fundacional (10 Cías.)
1857 – Crisis monetaria.
1860 – Inspección Gral. de Soc. Mercantiles
1875 – Asoc. Cubana de Cías. C / Incendios.
1893 – 1ra Norma Jurídica de Seguros

Seguros en Cuba en la Colonia. A finales del siglo XVIII y junto al despertar de la nacionalidad cubana, surge el seguro en Cuba, en 1795 es fundada la que se reconoce como la primera aseguradora nacional: Santísima Virgen Nuestra Señora de Regla y el Señor San Cristóbal como una compañía de seguros marítimos. Después vendrían otras en el boom fundacional de 1855. Al final del siglo XIX y con la caída del imperio español, cayó también la organización administrativa que lo sustentaba, la industria del seguro pasó a una nueva forma organizativa, adoptada por la nueva administración.

Antecedentes

La historia de América comienza el 17 de abril de 1492 al efectuarse las Capitulaciones de Santa Fe, donde Juan de Coloma y Fray Juan Pérez discuten el contrato del viaje a nombre de los Reyes de España y Cristóbal Colón respectivamente. Cuando Colón "descubre" la Isla de Cuba procedente de Bahamas y desembarca por Bariay en la costa norte de Holguín, el domingo 28 de octubre de 1492, (había llegado el día anterior en tarde lluviosa) el Seguro ya existía como un elemento de protección en el comercio entre las metrópolis europeas, pero tenía más de juego al azar que de ciencia, es con el transcurrir de los siglos que se fueron incrementando los conocimientos, sobre todo, en lo referente al cálculo estadístico y de probabilidades, que se desarrolla el Cálculo Actuarial, lo que fortaleció la ciencia del seguro.

Posteriormente surgen las Ordenanzas de Bilbao en 1520 y más tarde las del Consulado de Burgos en 1536 con la fundación del consulado de Sevilla en 1543 aparecen las Ordenanzas Consulares de 1556, que serían de aplicación en el comercio con Cuba y demás provincias ultramarinas del imperio. En el siglo XVII el seguro de un viaje sencillo de España a La Habana sin escolta costaba entre 7,25 y 7,50% del valor asegurado, mientras que en el siglo anterior costaba el doble, las tarifas en sentido contrario generalmente eran más altas, al despertar mayor codicia la carga.

Durante toda la etapa colonial, varias compañías de Seguros Españolas con representación en La Habana o desde Cádiz y/o Madrid, controlaban esta actividad en la isla y reafirmaban el monopolio comercial de la Corona sobre Cuba. Por ejemplo, en 1797 la Real Compañía de Seguros Terrestres y Marítimos, que había sido fundada en Madrid en el año 1786, ejercía su actividad en La Habana, su comisionado en esta plaza, Don Joaquín Quintana, tuvo que participar de un mercado del que ya no era hegemónico, pues a partir de 1778 la Corona autoriza el comercio con buques norteamericanos y más tarde, por Real Orden del 18 de octubre de 1797 se autoriza el comercio con neutrales.

Al final de los años cincuenta del siglo XIX se vendían seguros contra incendio en la calle Aguiar Nº93 de La Habana, cuyo objetivo estaba enfocado en los seguros de almacenes, comercios y fincas urbanas, se trataba de un representante de La Unión, compañía española de seguros mutuos contra Incendio, cuya casa matriz radicaba en Madrid, quien era a su vez, la subdirección de L'Union, sucursal en Barcelona, de la compañía francesa homónima, que había sido creada en 1828.

La Sociedad Tontinera El Porvenir de las Familias creada el 25 de noviembre de 1851 en España, tuvo una representación en La Habana poco tiempo después. En La Habana el apoderado de ésta sociedad era el mismo de La Unión, lo que presume algún tipo de sociedad o colaboración entre las mismas, sobre todo si se tiene en cuenta que en España también la tenían. Esta sociedad tuvo, al parecer, presencia en otros países de América del Sur en la misma época. Así mismo operaron en La Habana otras dos Tontineras; La Tutelar y la Caja Universal de Capitales, creadas en 1851 y 1859 respectivamente, donde Alzugaray y Cía. fue representante de la primera.

También las compañías Naviera Catalana y la Masnouense, ambas dedicadas a los seguros marítimos y creadas en 1856 fueron liquidadas en 1886 y 1861 respectivamente, representadas por los señores Cavela y Gaudeny la primera, y Larrua, Canet y Cía. la segunda[2]

La Tontina fue un sistema creado en París por el banquero de origen italiano, Lorenzo Tonti en 1653, no fue hasta 1689 que el rey Luis XIV emite un empréstito con las características del mencionado sistema. En 1746 se construyó una Tabla de Mortalidad basada en esta experiencia y en 1867 se perfecciona, siendo usada en toda Francia para realizar los cálculos en los seguros de vida. En el siglo XIX, la Tontina pasó a ser una reunión de personas que aportaban cuotas mensuales, las que se invertían en activos de diversos tipos durante un período de tiempo fijo. Al expirar el plazo, el capital más los intereses acumulados se distribuían entre los sobrevivientes, a diferencia de lo que ocurría en el sistema original donde el estado no devolvía el capital tomado, ya que solo pagaba los intereses, por lo tanto, dejaron de ser sociedades de rentas vitalicias para convertirse en sociedades de capitalización.

Creación de la Real Compañía de Comercio de La Habana. El comercio de la Isla de Cuba estuvo controlado durante siglos por la Real Casa de Contratación de Sevilla, en un férreo monopolio comercial que resultaba lesivo para los primeros comerciantes y hacendados cubanos, situación contra la cual lidiaron más de una vez porque entorpecía sus afanes comerciales.

Cuando ya no pudo sostenerse más esta situación, la corona autoriza crear, el 8 de agosto de 1739, una casa comercial cubana que se hiciera cargo del comercio con la metrópolis, es así como surge la Real Compañía de Comercio de La Habana, fundada al año siguiente, el 18 de diciembre de 1740 por Real Cédula, lo que logró aquietar por un tiempo a los que se beneficiaban con ella. La nueva empresa nació con un control monopólico del mercado cubano del tabaco, cueros, café, azúcares y demás producciones nacionales, con el objetivo expreso de limitar la producción de tabaco, el cual se consideraba nocivo, e incrementar la de caña de azúcar.

Mientras tanto, los ilustres de La Habana dieron un paso muy importante en el comercio de la Isla al lograr las reexportaciones de productos y mercaderías desde este puerto, cosa que estimuló la creación de grandes almacenes y el incremento del seguro de almacenaje y transportación marítima, a la cabeza de este movimiento estuvo el ilustre cubano Francisco de Arango y Parreño. Estas operaciones de reexportación fueron una de las posibilidades económicas desde el siglo XVI en La Habana.

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Toma de La Habana por los ingleses. El pacto de familia que el Rey español Carlos III firmó el 15 de agosto de 1761 con Luís XV Rey de Francia en el marco de la guerra de los siete años por el control del comercio en Las Anillas, entre otras, trajo como consecuencia la toma de La Habana. Alcanzando su viejo sueño de ocupar la mayor de las Antillas y fundar su Cumberland, es decir, convertir a la Isla en su colonia y eventualmente ayudar a obtener la posesión de La Florida. Esto ocurrió el 12 de agosto de 1762 cuando los españoles firman la rendición de La Habana ante los invasores de Albión, la ocupación duró 11 meses, hasta el 6 de julio de 1763.

El gobierno británico que tomó el mando durante la invasión, favoreció el comercio de La Isla al abrir sus puertos al comercio internacional, el cual dejó de ser exclusivo con España. A partir de ese instante los ingleses se las ingeniaron para inundar La Habana de productos de todo tipo, nuevos productos vinieron de otras colonias vecinas, desarrollándose un intenso intercambio de mercancías durante ese tiempo, el cual resultó fructífero para ambas partes, una vez que se estabilizó.

Al retomar la posesión del gobierno de la isla, el Conde de Ricla, en calidad de gobernador y capitán general, autoriza la compra de víveres en las colonias extranjeras en caso de necesidad extrema mediante la Real Cédula del 26 de octubre de 1763 además contrató con los ingleses la provisión de 10 mil esclavos lo que incrementó el potencial asegurable de la isla ya que los cargamentos de esclavos se aseguraban, atrozmente como mercancía, pero se aseguraban. Esta ocupación representó un punto de viraje en el despertar socioeconómico de los cubanos, quienes no volverían a ser los mismos de antes. Al obtener nuevamente el control de la isla, el imperio español no pudo restringir nuevamente el comercio, ni recuperar su monopolio.

Sistema de Asientos. Era el mecanismo legalmente autorizado por la corona, donde a una persona se le otorgaba un asiento, era asentada tal autorización en el registro correspondiente del gobierno mediante un contrato donde constaban las condiciones y duración del negocio, por ejemplo eran cosa normal los asientos para autorizar la introducción de esclavos en la isla, para la producción de café u otro cultivo, etc. Para este tipo de negocio se hacía necesario, y de hecho existieron, grupos de personas que a la usanza de aquellos tiempos reunían sus capitales para otorgarles a los asentistas, una fianza que garantizara la feliz conclusión del negocio emprendido.

Eran por tanto, asociaciones de individuos particulares temporales que garantizar protección a través de un seguro, de fianza en este caso. Como ejemplo de lo anterior se puede citar, el Asiento otorgado a Miguel de Uriarte el 14 de junio de 1765 para introducir de 500 a 600 esclavos anuales por un término de 10 años correspondiendo a La Habana un total de 1000 durante el período previsto. Estos contratos no solo se le otorgaban a nacionales, como ejemplo de ello están los otorgados a la Real Compañía Francesa de Guinea, otorgado a principios del siglo XVIII, y a la Compañía del Mar del Sur, británica, posteriormente.

Revolución industrial. En 1816 comienza la introducción de las primeras máquinas de vapor, para los trapiches azucareros como consecuencia de la revolución industrial ocurrida de 1760 a 1840 en Europa, en el año 1827 estaban instaladas en 27 ingenios cubanos, en 1846 en 286 y en 1861 ya eran 944, es decir, en un 70% de todos los ingenios existentes en ese momento. Lo que incrementó la producción de azúcar y consecuentemente las exportaciones y con ella el potencial asegurable. El 19 de noviembre de 1837 se inaugura el primer tramo del ferrocarril desde La Habana hasta Bejucal, el cual se convirtió en el primer ferrocarril azucarero del mundo, la compañía de caminos de hierro que se fundó para la construcción y administración del mismo tuvo sus afianzadores, siendo fuente de nuevos negocios del seguro.

Fundación del Cuerpo de Bomberos de La Habana. En 1835 se organiza el cuerpo de Bomberos de La Habana hecho que debió influir en el surgimiento posterior de la primera sociedad de seguros mutuos contra incendios, ocurrido en 1855, al disminuir la intensidad de los siniestros, que para esta fecha estaba ampliamente demandado por la cantidad de siniestros que se sucedían cada año. En los años 1855-1857 se fundaron 9 compañías de seguros que pretendían ampliar la cobertura nacional, apoyar el programa de desarrollo que se pensó implementar para la Isla de Cuba, e incrementar las líneas de seguros como es el seguro de quiebras, el de ganado y el de alquileres, todos ellos resultaron en intentos fallidos, principalmente por la crisis monetaria de 1857.

Primeras aseguradoras cubanas

Durante la Colonia se crearon en Cuba varias asociaciones que tenían por objetivo la venta de pólizas de seguros, se han encontrado un total de diecisiete de éstas. Entre las diversas formas encontradas se pueden mencionar una asociación de aseguradores particulares temporales; una sociedad Tontinera; varias Compañías Mutuas y Sociedades por Acciones; Compañías de seguros marítimos, de incendios, de vida y otras para los esclavos; Compañías específicas para el caso de Quiebras, Pérdida de Alquileres, muerte del Ganado, y de Quintas; hasta un Lloyd se tuvo.

Primera Compañía Cubana de Seguros marítimos. El día 24 de enero, es fundada una Compañía de Seguros Marítimos, la cual está reconocida como la primera compañía de seguros cubana, según la escritura pública radicada ante el escribano Nicolás de Frías, reconociendo sus fundadores que: …una plaza de tanto tráfico marino como esta, está muy necesitada de aseguradores, que, en caso de un embarque repentino, puedan asegurar aquí sus remesas que …aunque en esta ciudad (La Habana) existen factores de aseguradores de Europa, nunca con ellos se logran las proporciones que los asegurados desean y que en un caso de pérdida obligan al asegurado, que quizás tiene aquí su domicilio, a ir en busca del importe de su seguro a la Coruña.

A juicio del autor Rosell Cruz Pasos, esta compañía de seguros debió tener por nombre el de Santísima Virgen Nuestra Señora de Regla y el Señor San Cristóbal ya que en su escritura se mencionan éstos como santos patronos a los que se les rogaba por el éxito de la empresa, lo que ocurrió probablemente, es que el primer referencista de la misma, asoció el nombre de los santos con el patronato que se les pedía y no así con la denominación de la compañía, ignorando que era normal, en aquella época, tal nombre, cosa que cree debe ser confirmada y en caso positivo, ser corregida.

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Primera Compañía Cubana de Seguro sobre la vida de los esclavos. En el año 1833 se funda la Compañía General Cubana de Seguros Mutuos sobre la vida y valores de los esclavos La Providencia. Para dar cobertura al activo más importante de la clase esclavista, por un período de 50 años. Para …asegurar los esclavos empleados en las ciudades de la Isla y en su agricultura, para indemnizar los que fallezcan, o, sufran menosprecio, superior a un 25%, por causas involuntarias.

Se indemnizaba la muerte y las incapacidades permanentes por cualquier causa, excepto el suicidio y la sevicia. El seguro se hacía por cinco años y la dirección podía aprobarlo por un tiempo menor. La compañía aseguraba toda clase de esclavos en poblado o en el campo que no pasen de 65 años ni tengan menos de uno. No aseguraban los esclavos que al presentarse a seguro se hallen enfermos de peligro o padezcan males crónicos que amenacen serlo. La compañía tenía su propio médico para inspeccionar los esclavos antes de asegurarlos.

Primera Compañía Cubana de Seguro sobre la vida de los Ganados. El 5 de enero de 1855 es fundada, La Previsora Compañía de Seguros Mutuos sobre la Vida de los Ganados, tuvo una vida efímera, pues en 1861 ya no existía dicha sociedad. Al parecer se trató de un intento fallido de aplicarle al ganado el mismo concepto que al esclavo, utilizando además, el mismo seguro, esto necesariamente debía fracasar, debido a las diferencias entre los dos objetos de seguros, en primer lugar, así como a la necesidad que los hacendados tenían respecto a la protección de ambos. Su aprobación y estatutos fueron publicados en la Gaceta de La Habana del 12 de enero de 1855.

Primera Compañía Cubana de Seguros de Vida. El 26 de enero de 1855 es fundada La Hereditaria, compañía de seguros mutuos sobre la vida, a través de un decreto del gobierno. En la misma se podía obtener un seguro de vida para caso de muerte y cinco modalidades diferentes para caso de vida: De aumento del capital con enajenación del capital y de la renta, por entrega única, de aumento del capital con enajenación del capital y de la renta, por entregas anuales, de aumento del capital sin enajenación de la renta, de aumento de la renta sin enajenación de del capital, y de aumento de la renta con enajenación del capital. Fue liquidada el 31 de marzo de 1861 en su primer lustro, precisamente cuando debía hacer su primer reparto de utilidades a los socios asegurados.

Primera Compañía Cubana de Seguro contra Incendio. El 20 de mayo de 1855 es oficialmente fundada la Compañía de Seguros Mutuos Contra Incendio El Iris por los señores Don Ruperto Cid y Don José María Morales. Autorizada por 50 años. La compañía garantizaba los perjuicios causados por el incendio, cualquiera que sea su naturaleza, los daños ocasionados por el fuego del cielo o por la explosión del gas para alumbrar, los perjuicios que puedan resultar de las medidas acordadas por las autoridades en caso de incendio y últimamente, los daños y gastos que resultasen de la salvación de los objetos asegurados. La administración de esta compañía estaba compuesta de una junta general de los socios asegurados, de un consejo de administración y de los socios directores. Aseguraba los inmuebles y objetos mobiliarios, los productos de la agricultura y los manufacturados, los animales domésticos, los comestibles, combustibles y géneros de toda especie.

Primera Compañía Cubana de Seguro sobre Alquileres. El 4 de septiembre de 1856 es autorizada La Propietaria, compañía de seguros mutuos sobre alquileres de casas, por el gobierno de la Isla. Sus estatutos, y aprobación fueron publicados en la Gaceta de La Habana el 6 de septiembre de 1856. Para 1861 no estaba en activo. Debido presumiblemente a la crisis del año 57, lo cierto es que se produjo una situación donde se dificultaba encontrar nuevos socios que aportasen el capital necesario para cumplimentar lo autorizado, capital nominal, o si alguno de los fundadores se arrepentía de hacerlo antes de la constitución, cosa que ocurrió masivamente después del llamado de Concha en 1857.

Primera Compañía Cubana de Seguro contra Quiebras. El 11 de octubre de 1856 es aprobado por el Gobierno Superior y publicados sus estatutos en la Gaceta de la Habana, la Sociedad de Seguros contra Quiebras La Indemnizadora. La misma pretendía resolver el mal que aquejaba al pequeño negociante quien invertía sus ahorros en un negocio y luego, por diferentes razones, lo perdía todo. No se tienen evidencias de su constitución, aunque tal vez sí lo hizo, pero con la fiebre especulativa del año siguiente fue directamente a la quiebra dado el gran volumen de capital involucrado en la misma.

Primera Compañía Cubana de Seguro de Quintas. El 20 de agosto de 1859 queda fundada la Compañía de Seguro de Quintas, al pagar una fianza hipotecaria de doscientos mil pesos para garantizar sus operaciones. Radicaba en la calle Cuba número treinta y cinco esquina a O’Reilly en La Habana vieja, fueron sus fundadores los señores Márquez Sterling y compañía, y su administrador general era Francisco Font. El objetivo de esta sociedad era la de proveerles las Quintas, para poder así redimirse del servicio militar, a los jóvenes peninsulares con edades comprendidas entre diez y veinticinco años, según la propia Ley de Quintas, los jóvenes de veinte a veintidós años estaban sujetos a las quintas para reemplazo del ejército, y los de veintidós a veinticinco en los sorteos para ingresar en las milicias provinciales. En Europa, esta cobertura se utilizaba también para garantizarle una dote a la hija al momento de casarse, en Francia era conocida desde finales del siglo XIX.

Primera Sociedad de aseguradores, El Lloyd Habanero. En el año de 1882 se reporta El Lloyd Habanero quien vendía seguros marítimos, se dice que gozó de prestigio y respeto en La Habana de fin de siglo, por los muchos años que se mantuvo en operaciones en este mercado. Estos Lloyd eran aseguradores particulares que se reunían imitando a la sociedad inglesa de igual nombre, donde uno de ellos estaba designado para abrir cada contrato y los demás se limitaban a aceptar una porción del riesgo, aplicando la tarifa determinada por el primero.

Reformas para el desarrollo

La administración colonial en Cuba implementa varias medidas pensadas para lograr un auge económico a través de una mejor organización de la economía y el surgimiento de nuevas entidades comerciales de todo tipo, dentro de las cuales las aseguradoras jugaban un importante rol, estas medidas influyeron en la ejecutoria posterior del seguro nacional. Es de destacarse el intento que se hizo por diversificar los seguros existentes como es el caso del seguro de alquileres de viviendas, el seguro de quiebras y el seguros para el ganado, este último ya se aseguraba como una cobertura adicional del seguro contra incendio, ahora se pretendía crear una póliza independiente para este fin, aunque no prosperaron los experimentos en ese sentido, si dejan claro que los aseguradores nacionales entendían que podían existir nuevas oportunidades para ampliar la protección que el seguro podía brindar a la economía y con ello a toda la sociedad, y crear al mismo tiempo, nuevas oportunidades de negocios. Sabido es, que fuerzas sociales de mayor magnitud impidieron la consolidación del imperio.

El padre Félix Varela en sus Consideraciones sobre el estado actual de la isla de Cuba publicado en 1824, informa que:

…en Cuba no se puede obtener un seguro de carga marítimo entre La Habana y las demás provincias americanas, por menos del 17 % y condiciones adicionales además, y ni así, es obtenible de todas las casas aseguradoras.[4]

Planteando que era debido a la guerra que mantenían Colombia y Perú entre sí, lo que provocaba un incremento de los Corsarios Colombianos y el consecuente encarecimiento de las primas.

Primer Código de Comercio Español. El 30 de mayo del año 1829 por Real Orden se pone en vigor el primer Código de Comercio español, éste instrumento legal modificó el proceso de creación y control de las sociedades mercantiles, significando un elemento de progreso, así como la Ley de Enjuiciamiento sobre los negocios y causas de comercio de 1830, que complementaba lo anteriormente promulgado. Ambas leyes se hacen extensivas a Cuba solo en 1832, debido a la resistencia de los notables de La Habana, motivando un proceso de cambio en los procedimientos e instituciones existentes.

La creación del tribunal de comercio, en lugar de los consulados que venían atendiendo estos asuntos agilizó la creación y control de las nuevas compañías, las que tendrían que cumplir nuevos requisitos, donde la solicitud había que hacerla al gobierno central, en las cortes españolas, pues era allá donde se otorgaba la autorización. Esto puede explicar, en parte, la poca cantidad de aseguradoras en esta etapa.

Seguros Mutuos para la Agricultura. Durante los años 1849 y 1850 aparecen dos series de artículos en el periódico madrileño La España, escritos por el señor Don Mariano Torrente, que luego serían editados en sendos volúmenes de su libro Bosquejo Económico Político de la Isla de Cuba. El primer libro describía con muchos detalles la situación socio político, y económica así como las posibles consecuencias de no tomarse las medidas necesarias al respecto en lo concerniente a la pérdida de la fiel Isla de Cuba. Mientras que el segundo contenía varios proyectos entre los que se destaca la creación de sociedades mutuas de seguros para la agricultura.

Siendo una condición esencial en todas las asociaciones de crédito territorial la de que las fincas hipotecadas estén aseguradas de incendio y demás accidentes fortuitos, también nosotros consideramos la absoluta necesidad proponer los medios de impedir las quiebras, que pueden ocurrir por causa de dichos accidentes. Y no es fácil que se presente otra idea mejor que la de los seguros mutuos, es decir, el de repartir entre todos los asociados el reintegro, sino del valor total de la tasación de los daños sufridos, a lo menos, de la mitad, que es lo que juzgamos más acertado, para evitar actos de mala fe, que por desgracia no son tan raros, y porque bastaría para dar una regular compensación al desgraciado, sin gravar a los socios sino con cuotas muy tenues.[5]

Sociedades Anónimas en Cuba. El 19 de octubre de 1853 se pone en vigor el Real Decreto Orgánico para la Formación de Sociedades Anónimas en La Isla de Cuba, el cual se promulgó en la Real Cédula del 29 de noviembre del mismo año. Este Decreto permitía al gobierno civil de la Isla aprobar la creación de las sociedades anónimas de seguros y limitadas actividades bancarias que fuesen solicitadas y cumpliesen con todos los requisitos que la ley señalaba. Esta prerrogativa otorgada a la autoridad de la Isla fue muy bien acogida por los hacendados y comerciantes de La Habana.

Constituyó un paso de avance importante en el surgimiento de nuevas aseguradoras en Cuba, pues el gobierno de la Isla ya podía aprobar dichas constituciones, lo que posibilitó el surgimiento de varias compañías de seguros nacionales. Su objetivo principal era estimular el espíritu de asociación para la creación de nuevas empresas que requerían el capital combinado de varios socios, y surgieran así nuevas fuentes de crecimiento económico en la Isla.

Inspección General para la Isla de Cuba. El Real Decreto del 5 de diciembre de 1860 crea la Inspección General para la Isla de Cuba en toda clase de Sociedades Mercantiles por Acciones y de Seguros Mutuos, debiendo además comprender la parte administrativa y económica de los ferrocarriles. Este organismo de control es el antecesor más antiguo, en Cuba, de la Superintendencia de Seguros, aunque, como ya se dijo, no controlaba solamente a este tipo de empresas. Estaba bajo las órdenes directas del Gobernador el Capitán General de la Isla de Cuba, como Inspector General fue nombrado a Cipriano del Mazo y como oficial a José Romero y Regalado, los que debían velar para que las compañías cumplieran con la nueva legislación.

Asociación Cubana de Compañías de Seguros Contra Incendio. El 13 de abril de 1875 fue creada la Asociación Cubana de Compañías de Seguros Contra Incendio, fue la primera institución agrupadora del seguro en Cuba y Latinoamérica, Argentina le siguió en 1894 y México en 1897, agrupaba a todas las compañías nacionales y extranjeras del ramo incendio.{{sistema|cita:Sus fines son principalmente de regulación de las tarifas de primas para dicho ramo …se mantiene neutral en todas las controversias que surjan entre compañías nacionales y las compañías extranjeras, en relación con las aspiraciones de las primeras en favor de una legislación de seguros parecida a las que rigen en todos los países avanzados.[6]

En el año de 1909 la asociación se incorpora a la Fire Office Committee of London, institución inglesa que regía técnicamente este ramo de seguros. Mientras que en 1922 lo hace a la United States Fire Company Conference of New York, institución norteamericana igualmente del seguro contra incendio.

El Nuevo Código de Comercio. El 28 de enero de 1886 se publica en la Gaceta de La Habana el Real Decreto del propio año, por el que se dispuso que el nuevo Código de Comercio español de 1885 rigiera en Cuba a partir del primero de mayo de 1886, con las modificaciones introducidas en el mismo, estableciendo cambios en el mecanismo de creación de las sociedades mercantiles, y dedicando un título a los contratos de seguro, siendo un acontecimiento relevante para esta industria. En este código los seguros fueron clasificados en: Seguros contra Incendio; Seguros sobre la Vida; Seguros del transporte terrestre; y Seguros Marítimos.

Primera Norma Jurídica De Seguros. El 1 de diciembre de 1893 se dicta la que es considerada la primera norma jurídica de seguros para nuestro país, la Instrucción para la administración, investigación y cobranza de los impuestos a las compañías de seguros. Contaba de cinco Capítulos, que establecían:

  1. Las bases del impuesto, que en sustitución a la contribución industrial, y con arreglo al artículo 32 de la Ley de Presupuestos de la Península, de 5 de agosto de 1893 hecha extensiva a Cuba y Puerto Rico por Real Orden del 8 de agosto de 1893 que imponía un impuesto del 2% sobre las primas que anualmente eran percibidas por las aseguradoras.
  2. La obligación de efectuar balances contables y de tributar información a la administración del gobierno.
  3. La obligación de crear reservas técnicas.
  4. La obligación de depositar, en concepto de garantía, la cantidad de doscientos mil pesos a la orden de la Tesorería en un banco de La Habana, ya sea en efectivo o en documentos negociables por igual valor, ejecutables en España, Cuba o Puerto Rico.
  5. La facultad de investigación a la inspección administrativa del Gobierno, de las causales de defraudación y penalidad.

Aseguradoras extranjeras

En el último tercio del siglo XIX se produce la expansión del capitalismo y con él se incrementa el comercio mundial, lo que implicó que el seguro se internacionalizara irradiándose desde los países más desarrollados de la época. De esta forma llegan a Cuba aseguradoras del Reino Unido y los Estados Unidos fundamentalmente, aunque también de otros países, la mayoría de las veces siguiendo a las compañías exportadoras e importadoras de sus respectivos correligionarios que hacían negocios con La Habana, por lo que desde antes operaban agentes de aseguradoras extranjeras en Cuba.

En la etapa colonial no se logró nunca un equilibrio entre el número de aseguradoras cubanas y extranjeras, ya que las nacionales no duraban mucho tiempo ni lograban obtener una porción suficiente del mercado debido a su deficiente poder financiero y organizativo, lo que además se veía incrementado por el hecho de que la mayoría de los buques que entraban y salían del puerto en el intercambio comercial no eran españoles como cabría suponerse, sobre los cuales, las aseguradoras españolas y mucho menos las cubanas, ejercían algún control, pues se aseguraban con compañías radicadas en sus respectivos países. A continuación las compañías de diferentes países que vendieron seguros en Cuba durante la etapa colonial:

  1. Real Compañía de Seguros Terrestres y Marítimos de Madrid. España
  2. Compañía de seguros La Unión. España
  3. Sociedad Tontinera El Porvenir de las Familias. España
  4. Sociedad Tontinera La Tutelar. España
  5. Sociedad Tontinera Caja Universal de Capitales. España
  6. Compañía de seguros Naviera Catalana. España
  7. Compañía de seguros Masnouense. España
  8. Guardian Assurance Company Ltd. Reino Unido.
  9. Law Union & Rock Insurance Company Ltd. Reino Unido.
  10. North British & Mercantile Fire Insurance Co. Ltd. Reino Unido.
  11. Norwich Union Insurance Society Ltd. Reino Unido.
  12. Phoenix Assurance Company Ltd. Reino Unido.
  13. Royal Insurance Company Ltd. Reino Unido.
  14. The Liverpool & London & Globe Ltd. Reino Unido.
  15. The London & Lancashire Company. Reino Unido.
  16. The Northern Assurance Company Ltd. Reino Unido.
  17. The Sun Insurance Office Company Ltd. Reino Unido.
  18. Union Assurance Society Ltd. Reino Unido.
  19. New York Life Insurance Company. Estados Unidos.
  20. The Mutual Life Insurance Company of New York. Estados Unidos.
  21. The Equitable Life Assurance Society of United States. Estados Unidos.
  22. Norte Germánica. Alemania.

Decadencia de los seguros

A partir del año 1857 comienza, por distintas razones, un declive general de las aseguradoras nacionales. La primera de las razones fue sin dudas la crisis monetaria de ese propio año, ocurrieron otras crisis económicas en España o incluso a escala global que afectaron la economía y con ella al seguro, otra razón fue el atraso o desconocimiento de las técnicas propias del seguro y la administración de empresas, así como al intrusismo y férreo control del gobierno sobre las mismas, quien tampoco tenía las herramientas adecuadas para hacerlo. El comienzo de la gesta libertaria en 1868 al incidir en la economía, también afectó la industria del seguro.

Crisis monetaria de 1857. A partir de 1853 se trató de dar un impulso a la economía cubana fomentando el espíritu de asociación entre los hacendados y hombres de negocio que formaban la fuerza financiera de la sociedad, pues era ya tiempo de aumentar el monto de las inversiones y emprender negocios de mayor cuantía, cosa que no se podía hacer a título individual. Como ya se tenía la facultad de aprobar la creación de nuevas sociedades mercantiles en la Isla, era algo natural que comenzaran a aparecer en la prensa solicitudes de suscripciones para nuevos proyectos, cosa que fue bien recibida por las autoridades, lo negativo del proceso fue que algunos prometieron altos rendimientos garantizados, de repente todo el mundo quiso invertir sus ahorros, en algunos documentos de la época se le llegó a llamar fiebre y hasta locura especulativa, tal especulación ocurrió porque los accionistas comenzaron un proceso paralelo de venta y reventa de sus acciones, lo cual, en un momento dado ocasionó una falta de liquidez en los bancos, al querer hacer efectivas las acciones y otros documentos negociables.

El 2 de junio del año 1857 el Gobernador previno al Intendente General para que el Colegio de Corredores de Comercio de La Habana corrigiesen la cotización de las acciones de las empresas industriales y de crédito, pues se había dado cuenta que el mecanismo no estaba funcionando bien. El 6 de julio prohíbe la aparición en la prensa de otras suscripciones de solicitudes para nuevos proyectos, pero ya le habían llegado 263 solicitudes que no podía ignorar, y de las cuales había aprobado más de cien, en los seis meses transcurridos.

El 31 de julio renuncia a su prerrogativa de firmar las solicitudes no aprobadas de más de 500 mil reales de capital, a menos que fueren declaradas de notoria utilidad pública por el Real Tribunal de Comercio, la Real Junta de Fomento y el Real Acuerdo, lo cual fue ratificado por Real orden de S.M. del 8 de septiembre. En este último caso caen la aprobación de La Alianza, compañía de crédito y seguros, y del Banco San Carlos de Matanzas (19 de enero de 1858), los que fueron aprobados después de las juntas generales porque significaban la eliminación de ocho de las sociedades ya creadas entre las dos, cuatro por fusión más cuatro por liquidación: dos bancos, dos bancos-seguros, una sociedad de crédito, dos cajas y una compañía de seguros.

Ante la ineficacia de las medidas anteriores, el Gobernador decretó el 17 de octubre de 1857 una convocatoria a Juntas Generales para todas las sociedades no aprobadas, no constituidas o que no hubiesen suscrito el 100% de su capital nominal, con un representante del gobierno al frente de la misma, para determinar la conveniencia de continuar con el proyecto. Esto permitió la cancelación y/o el abandono de la mayoría de los proyectos, también propició la fusión de varias de ella en sociedades más fuertes y con mejores propósitos que los originalmente concebidos, para lograr de esa forma detener la especulación.

Para las 21 compañías de crédito y seguros fundadas en 1857 se observa una relación directa entre el capital suscrito y su permanencia en el mercado, es decir, dentro de las 15 compañías que no lograron suscribir el 100% de su capital nominal se encuentran las 6 que fueron fusionadas, las 3 que fueron liquidadas y una que fue disuelta. En su conjunto se tuvo un déficit de más de 26 millones de pesos en el capital suscrito. La crisis afectó en mayor número a las instituciones de crédito, 8 en total, sin embargo fue el seguro quien más sufrió al perderse las dos compañías que se habían creado ese año, más las dos creadas el año anterior.

La guerra del 95. Otra poderosa causa fue el inicio de la guerra organizada por José Martí en 1895, la cual tenía entre sus objetivos estratégicos el impedir el desarrollo de la zafra y destruir la economía de Occidente, lo que se llevó a cabo con la Tea incendiaria causó tal estrago en la agricultura cubana, que la administración de la Isla tuvo necesidad en lo adelante, de pedir dinero para poder sostenerse, la economía se deprimió de tal modo que el comercio de azúcar el principal rubro cayó de un millón cien mil toneladas en 1894 a menos de trescientas mil en 1896.[7]

El verano de 1898, ocurre un cambio trascendental en la historia y vida de todos los cubanos, terminan así cuatro siglos de dominación colonial y la guerra, con la cual los patriotas cubanos pretendieron obtener la libertad de la nación. Las secuelas de esta contienda fueron terribles, además de las pérdidas y sacrificios propios de toda guerra, están las víctimas de la reconcentración, donde cientos de miles de cubanos murieron inútilmente.

El 16 de julio de 1898 capitula el régimen colonial ante los interventores norteamericanos, se desploman todas las instituciones, y con ella también la industria del seguro tal y como estaba estructurada. Lamentablemente el cambio que representó arriar la bandera española e izar la americana, no fue en beneficio del pueblo cubano ni de la industria del seguro nacional, ya que el pueblo no obtuvo la independencia que tanto anhelaba, y las nuevas aseguradoras de los Estados Unidos que llegaron al reparto del botín, se unieron a las del Reino Unido ya establecidas, para continuar con la supremacía del mercado cubano de seguros.

Notas y referencias

Véase también

Bibliografía

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