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Agencia Internacional para el Desarrollo

Agencia Internacional para el Desarrollo
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Institución
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Instrumentos para financiar a ONGs derechistas que buscan en sus respectivos países implantar gobiernos afines al que rige en Estados Unidos
Siglas o Acrónimo:USAID
Fundación:3 de noviembre de 1961
Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID). Agencia gubernamental que se autodefine como organización no gubernamental, aunque es uno de los instrumentos de la Casa Blanca que utiliza los servicios de inteligencia para obtener información sobre países de la región e influir en su política interna y externa.

Características

Desde 1961, es la agencia principal de intervencionismo directo de Estados Unidos en las naciones, y desde entonces ha distribuido millones de dólares en "ayudas" militares y económicas a los países donde ejerce su dominio en protección de los intereses norteamericanos. Utiliza para este efecto, diferentes modalidades de “ayuda” como: préstamos para el desarrollo, asistencia técnica, fondos para emergencias y, sobre todo, apoyo militar y político con énfasis en estrategias de espionaje, desestabilización, e intervención armada, siguiendo las normas de su Manual represivo confidencial.

Lugares donde opera

Opera en el África subsahariana, Asia, América Latina y el Caribe, Europa, Eurasia y Oriente. Decide, financia, dirige y controla planes, programas y proyectos vinculados con el desarrollo de la agricultura, la democracia y la gobernabilidad, el crecimiento económico y el comercio, la educación y las universidades, el medio ambiente y las alianzas mundiales para preservar el nuevo orden mundial capitalista, so pretexto de la asistencia humanitaria.

Historia

Sus orígenes se encuentran en el Plan Marshall y la Alianza para el Progreso que Estados Unidos impulsó en 1948 y en 1961, respectivamente, para enfrentar el nuevo mapa político resultante de la II Guerra Mundial y del triunfo de la revolución cubana.

El Plan Marshall fue lanzado en 1947 por el Secretario de Estado de los Estados Unidos, George Marshall, teóricamente para la reconstrucción de Europa después de una II Guerra Mundial que había enfrentado a las fuerzas aliadas contra el bloque Alemán-Italiano-Japonés. Sin embargo, es evidente que el Plan, que canalizó cerca de 15 mil millones de dólares en esa dirección, representaba una expresión de la disputa por la hegemonía con el bloque socialista de la Europa del Este y un instrumento de contención ante el peligro de expansión de las ideas comunistas en el resto de Europa occidental.

En 1949, el presidente Harry S. Truman propuso un programa de asistencia internacional para el desarrollo, basado en el Plan. El programa se centró en dos objetivos fundamentales:

  1. La creación de mercados para los Estados Unidos mediante la reducción de la pobreza y el aumento de la producción en los países en desarrollo.
  2. La disminución de la amenaza del “comunismo” ayudando a los países que prosperaban en el capitalismo.

De 1952 a 1961 los programas de apoyo a la asistencia técnica y proyectos de capital fueron considerados la principal forma de ayuda de EE.UU. al resto de los países, siendo un componente clave de la política exterior estadounidense.

En cambio, la Alianza para el Progreso -formalmente creada el 13 de marzo de 1961 luego de un poco más de un año de preparación a cargo de muchos funcionarios estadounidenses que participaron de la concepción del Plan Marshall-, fue pensada por el Departamento de Estado y el presidente John F. Kennedy para promover una “Alianza de las dos Américas” que desarrollara las fuerzas de la democracia made in usa e impidiera que el triunfo de la revolución cubana, el 1 de enero de 1959, se extendiera a otros países del continente.

La Alianza para el Progreso fracasó muy rápidamente por dos razones: por un lado, porque los 20.000 millones de dólares comprometidos por los Estados Unidos dependían de condiciones que la mayor parte de los países latinoamericanos y caribeños no tenían posibilidades de cumplir y, por otro lado, porque la llamada “Revolución pacífica y democrática” que se iba a consolidar en el continente fracasó tempranamente por la derrota de la invasión mercenaria en Playa Girón, Cuba, en abril de 1961 -la primera derrota militar imperialista en América Latina- y por la invasión estadounidense a República Dominicana en 1965.

Antes de que la Alianza para el Progreso fuera cancelada, el presidente John F. Kennedy reunió a las organizaciones de ayuda exterior y programas existentes, siendo responsable de esta transformación al reconocer la necesidad de unir el desarrollo en un único organismo encargado de administrar la "ayuda a otros países para promover el desarrollo social y económico" y firmó el 3 de noviembre de 1961 la Ley de Asistencia Exterior, quedando creada por orden ejecutiva la Agencia Internacional para el Desarrollo, USAID por sus siglas en inglés. El carácter de su “filosofía” y el alcance de sus acciones se ubican en el mapa político global en general y de América Latina en particular.

En la década de 1970 la USAID comenzó a cambiar su enfoque fuera de los programas de asistencia técnica y capital, e hizo hincapié en las llamadas "necesidades humanas básicas", centrándose en la alimentación y nutrición, planificación demográfica, salud, educación y desarrollo de recursos humanos.

Un giro hacia los mercados libres ocurre en la década de 1980 cuando la asistencia extranjera pretendió estabilizar las monedas y los sistemas financieros, USAID promovió los llamados “principios de mercados” para reestructurar el desarrollo de políticas e instituciones en los países.

Para 1990, los temas desarrollo sostenible y democracia comenzaron a regir los programas de USAID, desempeñando funciones en la planificación y ejecución de programas después de la caída del Muro de Berlín en 1989, “ayudando” a establecer las llamadas democracias con sistemas económicos abiertos en países en transición.

Tras las guerras de Irak y Afganistán, USAID fue llamada para “ayudar” a estos dos países a “reconstruir el gobierno, la infraestructura, la sociedad civil y los servicios básicos”. La Agencia comenzó a reconstruir con miras a obtener el máximo partido de sus asignaciones de fondos e inició una agresiva campaña para llegar a nuevas organizaciones asociadas - incluido el sector privado y las fundaciones-.

El 17 de diciembre de 2014, Rajiv Shah, jefe de la USAID, anunció su renuncia para febrero de 2015[1]tras una locución simultánea de los presidentes de Cuba, Raúl Castro Ruz y Barack Obama, de Estados Unidos cuando anunciaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países[2].

Actividades

La USAID cuenta con una sede en Washington-DC, y con “oficinas de campo” que dan cuenta de su presencia en todo el mundo.

Alberga un largo historial que ilustra toda la falsedad de sus pretensiones "humanitarias", conyugando en toda América Latina sus acciones con el resto de la red imperial de injerencia.

Decenas de sus agentes se mueven en la sombra de las organizaciones de derecha, inventadas según las circunstancias, y opera directamente o a través de la National Endowment for Democracy (NED), el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Democrático Nacional (NDI), la propia Freedom House, y unas cuantas fachadas más, siempre bajo las orientaciones de la CIA.

Tanto los programas bilaterales como los unilaterales (que son los más) también se llevan adelante “condicionadamente” mediante las llamadas “contratistas” como la Development Alternatives Inc (DAI), una corporación estadounidense que brinda asistencia técnica a muchos instancias de los Estados latinoamericanos en temas de gestión. La DAI, como ha quedado demostrado con la detención en el año 2009 de Alan Gross en Cuba, es una de las fachadas que utiliza la CIA para llevar adelante sus operaciones secretas.

Otra de las “contratistas” de la USAID es Chemonics, una ONG estadounidense especializada en asistencia técnica y social a los estados del mundo.

Trabaja en estrecha colaboración con organizaciones voluntarias privadas, (ONGs), organizaciones indígenas, universidades, empresas estadounidenses, organismos internacionales, gobiernos, y agencias y embajadas de gobierno de los EE.UU y de Europa. Mantiene relaciones de trabajo con más de 3.500 compañías privadas norteamericanas[3].

Las líneas de separación entre los programas de “asistencia para el desarrollo” y de “asistencia militar” se han ido volviendo cada vez más difusas. El hecho de que ambas hayan tenido desde el principio el objetivo de evitar la expansión de las ideas revolucionarias -llámese “contención” (doctrina Johnson) o “Reversión (Reagan)-, las ha ido complementando y articulando alrededor de la concepción de la subversión.

América Latina

Cuba

En 1971, la CIA organizó un intento de asesinato contra el Presidente Fidel Castro, aprovechando un viaje del líder cubano a Chile. Encargó con este proyecto criminal a un viejo socio, Antonio Veciana, terrorista de Alpha-66, cómplice del complot contra John F. Kennedy. Al momento del encargo, Venciana trabajaba en la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, donde se encontraba como funcionario de la USAID.

La USAID se ha involucrado en el incremento del apoyo financiero y material y al fomento de las actividades subversivas en coordinación con la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, que ha incluido la introducción de materiales impresos y de vídeo de contenido subversivo y la distribución de radios con dispositivos especiales para garantizar las operaciones subversivas.

Entre diciembre de 1996 y el 2004, a través de la USAID, el Gobierno norteamericano asignó más de 34 millones de dólares a 25 organizaciones contrarrevolucionarias. Solamente el Grupo de Apoyo a la Democracia, dirigido por Frank Hernández Trujillo, recibió desde 1988 hasta abril del 2005 más de 4 600 000 dólares.

El presupuesto de la USAID para el año 2003 a Cuba fue de seis millones de dólares, cifras que incrementaron en los años siguientes. Este dinero fue destinando, según sus dirigentes afirman, a ONGs que "promuevan una transición democrática en Cuba", designado así a grupos contrarrevolucionarios financiados por ese Gobierno y abiertamente alimentados y apoyados por su representación diplomática en La Habana, con lo cual reconocen que un gobierno extranjero financia la subversión interna para provocar un cambio de sistema político, actos contrarios por todas las leyes internacionales.

En junio de 2004, el gobierno de Estados Unidos anunció como parte de un conjunto de medidas contra el gobierno de Cuba, el incremento a 36 millones de dólares el presupuesto que el Departamento de Estado y la USAID destinó a:

"ayudar a los parientes de los disidentes internos presos en Cuba y para apoyar programas para la democratización de la isla"

Las actividades destinadas a facilitar el derrocamiento del gobierno cubano incluyeron la distribución de 10 mil radios de onda corta en Cuba para que los habitantes tuvieran acceso a propaganda contrarrevolucionaria, así como el financiamiento y entrenamiento a periodistas y ONG contrarias al gobierno cubano.

Idéntica estrategia de dar dinero a organizaciones derechistas, muchas de ellas de cuño empresarial, usó el gobierno de Bush para provocar la revuelta en Haití y para promover el referéndum contra el entonces presidente Hugo Chávez en Venezuela.

Los fondos fueron canalizados a la Universidad de Rutgers, a la Universidad de Miami, la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES), y el Consejo Empresarial Estados Unidos-Cuba.

Entre otros grupos que se han beneficiado del dinero estadounidense se cuenta la agencia CubaNet, que promueve el periodismo anticubano y que ha recibido más de 800 mil dólares para ese propósito, así como Freedom House, grupo de “derechos humanos” radicado en Nueva York, y que ha recibido entre otras donaciones un millón 300 mil dólares para publicar alrededor de 40 mil libros, panfletos y otros materiales sobre Cuba[4].

El 10 de julio de 2013, la USAID mostró un programa subversivo de seis millones de dólares contra Cuba al usar por error una línea desprotegida para enviar documentos a diplomáticos norteamericanos en La Habana. Los materiales detallan que dicha entidad lanzó su iniciativa SOL-OAA-13-000110 y al menos 20 organizaciones no gubernamentales solicitaron los fondos para entrenar a presuntos "disidentes" en Cuba en los próximos tres años.

El plan incluye propuestas de presupuesto, formas de observar y evaluar el progreso, organigramas y experiencia de otros proyectos desestabilizadores diseñados para Cuba bajo la Ley Helms-Burton de 1996.

La inciativa tiene como objetivo brindar oportunidades a los llamados opositores para que viajen al exterior, aprendan habilidades técnicas y se adiestren en una “serie de campos considerados importantes para el desarrollo de la democracia y la sociedad civil”, en abierta subversión del orden político[5].

Uruguay

Entre las paginas más repugnantes de la historia del organismo yanqui en América Latina, basta recordar como Dan Anthony Mitrione, instructor norteamericano en técnicas de tortura, se apareció en Uruguay, con credencial de la USAID, a finales de 1970, para adiestrar a policías, en un programa secreto de destrucción de las fuerzas de izquierda en toda América Latina.

Venezuela

En Venezuela, USAID estableció su oficina en Caracas el 1 de agosto de 2002, con el previsible fin de «proveer asistencia oportuna y flexible para fortalecer la democracia», objetivo que se tradujo, con ayuda del IRI y del NED en el movimiento para expulsar al entonces presidente Hugo Chávez mediante un golpe de Estado o por medio de un referéndum.

El 31 de marzo de 2004, Jorge Valero, embajador de Venezuela ante el Consejo Permanente de la OEA, denunció que:

"El año del golpe de Estado, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) del Departamento de Estado, también desembolsó US$2 millones de dólares para apoyar líderes e instituciones venezolanas calificadas como "moderadas" pero que, en la práctica, estaban enfrentadas al Presidente Hugo Chávez"

Haití

En Haití, la USAID se encuentra entre las agencias norteamericanas que han organizado, orientado y financiado varias de las organizaciones políticas haitianas que provocaron el secuestro y la grotesca evicción del presidente Jean-Bertrand Aristide.

En diciembre de 2006, el mafioso cubano-estadounidense Adolfo Franco, director para América Latina de USAID, quien fuera sustituido en noviembre de 2007 por el gobierno de W. Bush a causa de la rebatiña de los fondos para la “democracia en Cuba”, afirmó que el gobierno de Washington no trabajaría directamente con el de Haití hasta que se resolviera el atascamiento político del país[6].

Franco fue sustituido por José R. Pepe Cárdenas, mafioso de la Fundación Nacional Cubano Americana que tras el derrocamiento del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, el 28 de junio de 2009, fue contratado por el títere Roberto Micheletti para mejorar su imagen en Washington.

Interesado en conocer el tipo de ayuda de la USAID, el periodista Tom Reeves (de la prestigiada publicación Counterpunch) viajó a Haití y se entrevistó en Jacmel con Pierre Gestion, dirigente del Movimiento Haitiano para el Desarrollo Rural, y uno de los actores que derrocaron al presidente Jean Bertrand Aristide en febrero de 2004.

Jactándose de su conexión con el Departamento de Estado y con Refuerzo de la Democracia, programa de la USAID, Gestion declaró al periodista:

"nos entrenaron y nos enseñaron cómo organizarnos, y organizamos los grupos para exigir que fuera derribado el corrupto gobierno de Aristide"

Confirmando varias denuncias similares, el senador demócrata Christopher Dodd señaló que la USAID había destinado 1.2 millones de dólares para entrenar a los rebeldes de Haití, para más de 20 mil fusiles M-16 y equipos militares de alta tecnología suministrados por el ejército de la vecina República Dominicana.

Honduras

Roland Valenzuela, ex ministro del presidente Zelaya, denunció en junio de 2010 que el embajador estadounidense Hugo Llorens (de origen cubano) había coordinado el Golpe de Estado en Tegucigalpa. Valenzuela aseguró que días antes del cuartelazo, Llorens y Micheletti (entonces presidente del Congreso) recibieron el decreto de destitución de Zelaya. Días después, al salir de un restaurante de San Pedro Sula, fue asesinado por un delincuente común[7].

Valenzuela ofreció otro dato, el borrador del decreto habría sido redactado por Jacqueline Jackie Foglia Sandoval, egresada de la Academia Militar de West Point y funcionaria de las fuerzas armadas de Honduras. Jackie es también directora de relaciones externas de la Universidad Zamorano, reconocido centro de estudios agropecuarios de América Latina que reciben fondos y orientaciones de la USAID.

Luego del crimen, el presidente del Colegio de Profesores de Educación Media, Jaime Rodríguez, denunció que la USAID y varios organismos no gubernamentales de Europa apoyaron la persecución de los maestros hondureños, cuyo gremio ha sido uno de los más combativos en la resistencia al golpe de Estado. Varios de sus miembros fueron asesinados.

Tal como denunció el periodista canadiense Jean Guy Allard, los funcionarios de la USAID apoyaron directamente a otro de los grupos más agresivos contra Zelaya, que la CNN escogió luego para justificar el golpe: el Movimiento Paz y Democracia, dirigido por Martha Díaz Velásquez, beneficiario de 47 millones de dólares distribuidos entre varios grupos de Honduras.

Asimismo, el gremio de maestros denunció que movimientos como Transformemos Honduras (MTH) reciben fondos de la USAID, la ONU, el Banco Mundial, el BID y organizaciones europeas de España, Alemania, Francia y Suecia, con el supuesto fin de combatir la corrupción. El programa del MTH Gobernabilidad y transparencia, es el mismo que en Nicaragua funciona bajo el nombre de Cam Transparencia, administrado por Casals & Associates Inc, filial de la firma de mercenarios DynCorp, contratista del Pentágono.

El día que el hondureño Valenzuela fue asesinado, el presidente Barak Obama nombró a Mark Feierstein director general de la USAID. Feierstein es un experto en temas de desinformación y estrategias políticas anti-izquierdistas. Vinculado a Greenberg Quinlan Rosner, una firma estadounidense que asesoró a Gonzalo Sánchez de Lozada para las elecciones de 2002 y que estuvo presente en las elecciones de Venezuela y Nicaragua con su asistencia a las fuerzas políticas y los candidatos de derecha que se oponían a las revoluciones bolivariana y sandinista. En la década de los 80, operó con la NED para desestabilizar al gobierno nicaragüense de Daniel Ortega[8].

Bolivia

En Bolivia ha sido la encargada de organizar el componente Democracia a través del FIDEM (Fortalecimiento de instituciones democráticas) dirigido por un ex alto funcionario del gobierno de Jorge Quiroga.

El programa de la USAID se concentró en la balcanización del país y en el financiamiento de acciones violentas en contra de la autoridad del presidente.

En 2007 se materializó un convenio entre el prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, y la USAID para llevar adelante “programas sociales” en Bolpedra, Cobija y El Porvenir. El apoyo logístico estuvo a cargo del Comando Sur y la cobertura institucional de la Iniciativa de Conservación de la Cuenca Amazónica (ABCI por sus siglas en inglés).

La agencia estadounidense vía Wildlife Conservation Society (Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre) tuvo una activa participación en la disputa violenta entre los pobladores de Caranavi y Palos Blancos por el lugar de instalación de una planta procesadora de frutas en enero de 2010, a pocos días de que Evo Morales asumiera su primer mandato dentro del Estado Plurinacional.

Varias federaciones de agricultores y los cinco municipios de la región de Cochabamba expulsaron a los agentes de esta organización al denunciar su involucramiento en la preparación de un golpe de Estado.

Rostro de la USAID

La USAID, blasona de ser el instrumento que a lo largo de los años ha ayudado a los países del mundo a desarrollarse económicamente y a resolver problemas humanitarios. es uno de los instrumentos de la Casa Blanca que utiliza los servicios de inteligencia para obtener información sobre países de la región e influir en su política interna y externa, siendo desde 1961, la principal agencia de intervencionismo directo de Estados Unidos en las naciones, y desde entonces ha distribuido millones de dólares en "ayudas" militares y económicas a los países donde ejerce su dominio en protección de los intereses norteamericanos.

Se trata de un instrumento de la política exterior imperial, surgido a raíz del triunfo de la revolución cubana. Basada en la ideología desarrollista de W. Rostow (Stages of Economic Growth), y ha pretendido impedir una repetición de la revolución Cubana en América Latina ("the advance of totalitarism"), y de hecho, en el Tercer Mundo en general.

Referencias

Fuente

  • Voltairenet.org
  • La historia “inocente” de USAID. Disponible en:Cubadebate. Consultado el 19 de noviembre de 2013
  • Esta es la USAID, qué les parece: a propósito de su expulsión de Bolivia. Disponible en:Alizorojo. Consultado el 19 de noviembre de 2013.