Imperio Chino

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Imperio Chino
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221 a.n.e.-220
265-420
581-907
960-1912






Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de
Capital Nunca se estableció de forma definitiva
Idioma oficial Chino
Gobierno Monarquía
Emperador
 • 221 - 206 a.n.e. Dinastía Qin
 • 206 a.n.e. - 220 Dinastía Han
 • 265-420 Dinastía Jin
 • 581-618 Dinastía Sui
 • 618–907 Dinastía Tang
 • 960–1279 Dinastía Song
 • 1279–1368 Dinastía Yuan
 • 1368–1664 Dinastía Ming
 • 1644–1912 Dinastía Qing
Historia
 • Establecido 221 a.n.e.
 • Disolución 1912

Imperio Chino. Se entiende como el extenso período de la historia de China que puede calificarse de Imperio, es decir en el que el actual país de China estaba gobernado por un emperador. Dicha etapa de la historia comprende los gobiernos entre la dinastía Qin -221 a.n.e.- y la dinastía Qing -1912 -, con breves interrupciones por guerras civiles o fragmentación del territorio en diversos reinos.

Contenido

Historia

Bandera del Imperio Chino
Bandera del Imperio Chino

Durante el siglo IV a.n.e., el reino de Qin, uno de los estados periféricos emergentes del noroeste, se embarcó en un programa de reformas administrativas, económicas y militares, siguiendo las doctrinas legalistas. Al mismo tiempo, el poder de los Zhou pasó a ser cada vez más débil hasta que el régimen se colapsó en el 256 a.n.e. Una generación después, los Qin habían sojuzgado a los demás estados.

En el 221 a.n.e., el rey de Qin se autoproclamó Qin Shi Huangdi, o primer emperador de la dinastía Qin. El nombre China deriva de esta dinastía.Con la ayuda de un ministro legalista, Li Si, el emperador unificó el mosaico de estados feudales en un imperio administrativamente centralizado y culturalmente unificado. Se abolieron las aristocracias hereditarias y sus territorios se dividieron en provincias gobernadas por burócratas nombrados por el emperador.

La capital de Qin, cerca de la actual ciudad de Xi’an, se convirtió en la primera sede de la China imperial. Se adoptó un sistema de escritura y su uso se hizo obligatorio en todo el Imperio. Para promocionar el comercio interno y la integración económica, los Qin unificaron los pesos y medidas, la acuñación de moneda y las medidas de las hachas. Se adoptó la propiedad privada de la tierra y se aplicaron leyes e impuestos con igualdad. La búsqueda de la uniformidad cultural llevó a los Qin a ilegalizar muchas escuelas filosóficas que habían florecido a finales del último periodo Zhou.

Sólo se dio la aprobación oficial a los legalistas y en el 213 a.n.e. se quemaron los libros de todas las otras escuelas, a excepción de los ejemplares que se guardaban en la biblioteca imperial Qin.

El primer emperador también intentó extender las fronteras exteriores de China. En el sur sus ejércitos marcharon hacia el delta del río Rojo, lo que en la actualidad es Vietnam. En el suroeste su dominio se extendió para englobar la mayor parte de las actuales provincias de Yunnan, Guizhou y Sichuan. En el noroeste sus conquistas alcanzaron Lanzhou, en la actual provincia de Gansu y el noreste, un sector de lo que hoy es Corea, reconoció la superioridad de los Qin. El centro de la Civilización china, sin embargo, permaneció en el valle del Huang He. Aparte de la unificación y expansión del Imperio, el logro más conocido de la dinastía Qin fue la terminación de la Gran Muralla china.

El coste económico y humano de las conquistas extranjeras de los Qin y la construcción de la Gran Muralla y otras obras públicas fue enorme. El peso siempre creciente de los impuestos, el servicio militar y los trabajos forzados crearon un hondo resentimiento contra la dinastía Qin entre las clases populares del Imperio. Además, las clases intelectuales estaban ofendidas por la política gubernamental de control del pensamiento, en especial la quema de libros. El sucesor de Qin Shi Huangdi cayó bajo la influencia de un astuto eunuco de palacio. Siguió una lucha por el poder, mutilando la administración central y el pueblo indignado se levantó en una rebelión.

Reino Shang

Es difícil hacer un resumen de las dinastía chinas. Se cree que una de las primeras fue la denominada Hia o Hsia aunque esta data de una era neolítica. Esta fue la raíz para que a continuación el imperio surgiese y se asentase en los alrededores de las actuales provincias de Hunan y Shensi Luego de unos dieciocho gobernante, y con el transcurso de varios siglos, el rey Shang Tang, el Victorioso estableció la dinastía Shang (la cual tuvo casi treinta soberanos), la cual floreció alrededor del año 1500 a.n.e. sobre la misma zona del río Amarillo y Wei, pero con un desarrollo civilizatorio más alto, pues utilizaban el bronce, tenían una alfarería destacada, un sofisticado método de escritura y armas de guerra eficientes. Por aquellas épocas se empezaron a llevar cabo telas de seda y sus construcciones eran por lo general, de madera, tierra o ladrillos de barro. Sus tumbas resultan también muy interesantes, las cuales albergaban grandes tesoros, con restos de acompañantes y animales que se iban al descanso eterno junto con los reyes o nobles. La dinastía Shang finalmente fue sacada del poder cuando la raza de los guerreros Zhou apareció en el 1045 apróximadamente.

Dinastía Zhou

Los Zhou provenían del oeste de China y su gobierno que imperó en la parte occidental del país durante casi tres siglos, estableció la capital en Xian en el valle de Wei, organizándose básicamente en base a un régimen feudal. Aproximadamente hacia el año 771 a.n.e., el poder, junto con la capital se trasladó al Este pues durante el reinado de Yu Wang los bárbaros conocidos como quanrong invadieron el país matando al rey chino. Su hijo Ping Wing se vio obligado entonces a inmigrar hacia Luoyang dando inicio a la dinastía Zhou del Este. Allí fundó una universidad y creó varias escuelas. De todas maneras, el reino entró en crisis en el período de los Estados Guerreros (481 al 221 a.n.e. aprox.) donde varios reinos o pequeños gobiernos lucharon entre sí. La dinastía Zhou sobrevivió como pudo a esta lenta agonía hasta que para el año 256 a.n.e. aprox. su poder se encontraba ya seriamente mancillado. Durante este período surgió el confucianismo, el taoísmo y destaca por alguna que otra figura filosófica importante como Chuang-tse.

Los Quin

Durante el período de los estados guerreros, China se dividió en siete reinos y algunos estados pequeños, incluyendo a los ahora débiles Zhou. Sin embargo, el rey Quin consiguió derrotar a todos los contendientes y erigir el primer gran imperio de China. Adoptando el título de Qin Shi Huangdi y siendo el primer emperador, construyó un extenso país. El nombre de China deriva de Quin, por señalar otro aspecto importante que esta dinastía legó a su tierra. Otra de las cosas que merecen mención, fue la organización del ejército, las leyes, el comercio y la educación, pues instituyó un único sistema de escritura. También son famosos sus 7 mil guerreros de terracota que mandó a esculpir, los cuales fueron enterrados con Quin al fallecer, para que así tenga perenne protección. Durante esta dinastía se dio inicio a la construcción de la célebre Muralla China.

La dinastía Han

Pero cuando Qin murió en el año 210 a.n.e., estalló una guerra civil, la cual fue ganada por la familia Liu, que estableció la dinastía Han. Respetaron muchas de las reformas vanguardistas de Qin y en los siguientes dos siglos China alcanzaría un gran desarrollo y reconocimiento en la región. Conquistaron parte de Corea y Vietnam. Geográficamente se ubicaron primero en Chang-an, donde establecieron su capital y pasaron a ser identificados entonces como los Han del Oeste o Han occidentales. Durante estos tiempos surgen también los contactos con occidente, gracias a la seda, manufactura que generó gran demanda por Europa creándose así la célebre ruta de nombre homónimo, consolidada totalmente a partir del 100 a.n.e. Los Han occidentales gobernaron hasta el año 9 d.n.e., siendo el emperador Wang Mang el último. En el año 25 la dinastía Han recuperó el poder, pero mudó la capital al Este, por lo cual es conocida esta etapa como la de Han oriental. Si bien no fueron las mejores épocas para China, se inventó el papel (aprox. hacia el 105 d.n.e.) y la porcelana. La dinastía sufrió una nueva guerra civil que la llevó a su ocaso hacia el 220.

La anarquía y la dinastía Jin

El imperio formado por la dinastía Han finalmente se disolvió debido a las sublevaciones y guerras civiles, en tres reinos, los Wei al Norte, Wu al Sur, y Shu al Oeste. Las invasiones bárbaras fueron otro motivo por el cual la nación unificada por los Han se esparció por diversas partes del país. Pasaron cuarenta largos años de lucha, y los Wei se hicieron con el poder en Luoyang estableciendo la dinastía Jin (265-420 aprox.). Este linaje hizo hasta lo imposible por mantener una China ordenada y unida, pero le fue extremadamente difícil. ¿Razones?: desastres naturales, barbaros y crisis internas como saqueos y sublevaciones. Hasta el año 316 resistieron cuando los Xionghu asaltaron y capturaron la capital, haciendo prisionero al emperador, el cual tuvo que cederles la parte oeste y el norte del río Amarillo, trasladando la capital a Nankín. Así se da inicio a lo que los historiadores consideran la dinastía Jin oriental. Pero ni con esto se logró la unión, pues comenzó la anarquía. Según el historiador Grimberg, este período se le conoce como la Era de las tribus bárbaras y de los dieciséis reinos. China se dividió en la zona Norte y Sur. En la parte septentrional transcurrieron dos largos siglos en los que la nación quedó bajo dominio de varios grupos mongoles-tungús o bien algunos de algunos caudillos que hablaban tibetano-tanguto. Los Jin mientras continuaron ejerciendo el poder al sur hasta su disolución a inicios del siglo V d.n.e. (420 aprox.).

La Era de las seis dinastías

China volvió a pasar un período de amplia inestabilidad al sur cuando los Jin cayeron, aún mayor que en décadas anteriores. Las dinastías se sucedieron una tras otra en cortos períodos y si debemos contar a la Jin, le siguió Song (420-479), Qin (479-502), Liang (502-557), Chen (557-589) y Sui (589-618); de esta última hablaremos en un párrafo aparte. Al norte del país no le fue mucho mejor pues siguió estando bajo el influjo de varias tribus turcas como los tabghach, las cuales defendieron las fronteras de las tribus mongolas.

La dinastía Sui

La dinastía de los tabghach se dividió en dos, las cuales dominaron el noroeste y noreste respectivamente. Finalmente un ministro llamado Yang Jian consiguió unificar el reino al norte, y ocho años más tarde fundó la dinastía Sui. Asimismo se hizo con el imperio chino del sur, gobernado por los Chen, y tras la toma de Nankín, el país quedó totalmente unido otra vez.

Los años siguientes fueron de gran inestabilidad política, en la cual la mayor amenaza fueron los turcos occidentales que estuvieron cerca de la capital Chang gan. Pero los chinos se aliaron con los turcos orientales y lograron librarse de la amenaza. El hecho es que ante la debilidad a causa de la división en el mundo turco del Lejano Oriente, los chinos dirigidos por el emperador Yang ven la posibilidad de librarse de aquellos molestos vecinos. Así ocupan Turfán, y la dinastía Sui se hace con las rutas conocidas como los oasis del oeste, la cual permitía la comunicación con Persia y la India. Yang también traslado la capital a Luoyang y sólo su residencia se quedó en Chang-gan. Entre ambas ciudades existieron unos 40 palacios que las comunicaban. Trajo gran apogeo al país, pero demostró ser humano, pues atacó Corea en varias expediciones entre el 612 y el 614. No logró su objetivo y tuvo que retirarse costándole pérdidas humanas y materiales. Decidió ampliar la Gran Muralla, pero fue frustrado ante el ataque de los turcos orientales. Yan sufrió rebeliones internas a su regreso de la guerra y fue asesinado.

La dinastía Tang

China pasó por seis años de anarquía y guerra civil, hasta que Yuang el gobernador de Shanxi, fundó la dinastía Tang. Él mismo cambió su nombre llamándose Daizong. Adquirió gran poder y pudo rechazar a los turcos de los territorios chinos del Tarim. Esto significó una ampliación de sus fronteras, lo que le permitió un mayor contacto con Europa y Medio Oriente. A pesar de las infaltables crisis de sucesión, para muchos la dinastía Tang es sinónimo de un período de gran progreso cultural, conocido como la Era Dorada de China. No en vano se introdujo la impresión sobre papel, se inició la producción de libros lo cual se convirtió en un inesperado auge literario y artístico; de hecho, en el año 868 se produce por impresión de bloques de madera el libro impreso más antiguo encontrado hasta el día de hoy, llamado Sutra de Diamante. Los cristianos, mazdeístas, musulmanes e hindúes pudieron conocer más de la China de aquel entonces. El budismo hacia el año 845 fue la única religión proscrita. La dinastía Tan permaneció hasta el 906-907 aproximadamente. cuando empieza a colapsar por luchas internas. China finalmente se sume en casi medio siglos de conflicto entre diferentes estados.

La dinastía Song

Finalmente, la dinastía Song fundada por el general Zhao Kuangyin logró unificar el sur del país, pero se tuvo que olvidar del norte donde gobernaban los mongoles kitan. Tampoco tuvo éxito al desalojar a los tibetanos de los tangutos del noroeste. Para mantener la paz a menudo los emperadores de este linaje tuvieron que pagar grandes tributos. Por dentro, China por igual tenía graves problemas pues la política se dividió entre dos partidos, los conservadores y los reformistas. Ambos trajeron mejoras o retrocesos para la sociedad de la época, dependiendo de sus puntos de vista sobre uno u otro ámbito, como por ejemplo el comercio, la educación, las relaciones exteriores, etc. Así pasaron décadas hasta que llegó la era del emperador Huizong, quien, preocupado porque su pueblo se nutra de conocimiento, cometió un gran error: tratar de recuperar Pekín aliándose con la tribu jürchen de Mongolia contra los mongoles kitan.

Los aliados vencieron, pero los jürchen se rebelaron y marcharon hacia el sur, y tanto el emperador como su hijo fueron hechos prisioneros y deportados a Manchuria. Pero el segundo vástago había conseguido escapar y proclamándose emperador, se llamó Gaozong. Estableció la paz con los enemigos de China y los Song se vieron obligados a retirarse al otro lado del río Yangtsé, el cual divide China en dos. Se declaró como nueva capital a la ciudad de Hangzhou. Es durante este período también, que los chinos consiguen aprender a usar la pólvora.

Los mongoles

Los mongoles desataron toda una ola de terror sobre Asia amenazando indios, musulmanes y hasta cristianos. Los Song se aliaron a ellos, para salvar el pellejo y recuperar el norte del imperio, y en efecto, tras nueve años de guerra y según los historiadores unas 18 millones de vidas, se consiguió recuperar la capital Pekín. Los jürchen entonces pagaron su soberbia. Pero los Song también fueron conquistados por los mongoles varios años más tarde. Así se dio inicio a la dinastía de los Yan o Yuan. La misma que conoció Marco Polo a su llegada a esas tierras. El gran Khan mantuvo una política de tolerancia entre musulmanes, budistas, cristianos, nestorianos, chamanes y las propias costumbres chinas milenarias, lo cual trajo bastante paz y estabilidad al imperio.

La dinastía Ming

El rey Yesun-Temur fue uno de los últimos reyes Yuan verdaderamente destacados. Pero como siempre, China tenía problemas desde adentro, más graves, inclusive, que la galopante inflación, pues una sociedad secreta llamado el Loto Azul empezó a generar controversias en el país anunciando la venida de un monje budista mesías. Varios de los seguidores de esta religión ocasionaron desmanes en China hasta que uno llamado Zhu Yuanzhang se hizo con Nankín y después marchó sobre Pekín. El emperador Tofhn-Temur huyó hacia el año 1368 refugiándose en Mongolia. El usurpador se autonombró emperador y dio inicio a la dinastía Ming. Este soberano destacó por sus dotes como buen gobernante, pero con rasgos despóticos. Transcurrió el tiempo, y este linaje se degeneró transformándose en un aislamiento general del país, con tendencias de intolerancia y xenofobia, interrumpiéndose el tráfico comercial y el intercambio cultural con el resto del mundo. Sólo algunos gobernantes mandarines consiguieron que los portugueses instalen colonias y se permita una tenue evangelización por parte de los jesuitas.

La dinastía Manchú

Sin embargo, a inicios del siglo XVII, apareció en la frontera norte pueblos de raza tungusa que decía descender de los jürchen. Nurchaci era quién los lideraba y se apoderó de Manchuria meridional y fue detenido sólo frente a la Muralla China la cual estaba cargada con cañones. El hijo de este caudillo, Kan Abakai, continuó presionando las fronteras hacia el 1630; pero de donde vino verdaderamente la presión que derrumbó a los Ming, fue desde el ámbito rural, donde los líderes campesinos, siendo el principal de ellos Li Zicheng, se apoderaron de Pekín sin combatir. El último emperador Ming se suicidó. Pero desde el norte los extranjeros o manchúes, (llamados así por venir de Manchuria), tampoco reconocieron a este gobierno. Los que aún favorecían a la dinastía Ming se aliaron con ellos para derrotar a los sublevados chinos y lo consiguieron. Sin embargo, los manchúes una vez en el poder no quisieron abandonarlo y proclamaron como primer emperador de la dinastía manchú al nieto de Abakai, el cual tenía siete años.

Intentaron traer paz a China, evitando el recuerdo entre los pobladores el origen extranjeros de los gobernantes. Así entonces se redujeron impuestos, se realizaron obras públicas, se reconocieron las tradiciones y se intentó abrir las puertas a los extranjeros. Rusos y holandeses llegaron con numerosos tratos comerciales, pero fueron rechazados. El emperador Kang-hi, por otra parte, se dedicó a detener a las fuerzas rusas que intentaban expandir sus fronteras por Manchuria. Sin embargo, a pesar del respeto que China quiso impartir a su imperio para con las potencias europeas, y la tolerancia hacia otras religiones, no se pudieron evitar algunos problemas. Por ejemplo, el Papa criticó y calificó de idolatría las lecturas del confucianismo, a lo cual este emperador reaccionó proscribiendo el cristianismo en su imperio. De ahí en más, China iniciaría un efecto contrario: se intentó alejar de Europa, nido de la civilización por aquel entonces. De aquí debemos nombrar al emperador Qianlong, el cual sometió Tibet, Nepal, Kachgar y Djungaria.

Fue también el que recibió a una embajada inglesa en 1793 y a la compañía holandesa de la Indias orientales dos años más tarde. Debido a la presión de este poderío, el emperador permitió un comercio tenue en Cantón. Otro de sus aciertos por aquellos años, consistió en derrotar a los mongoles en el Asia central, trayendo gran desarrollo agrario e industrial a su patria, la cual tampoco dejó de lado el intelectual, pues Qianlong construyó una biblioteca que se dice contenía hasta 36 mil volúmenes. Gobernó durante sesenta años y trajo gran prosperidad a China en los dos primeros tercios de su gobierno; sin embargo, quizá por el dinero, o tal vez por la corte que le rodeaba, el emperador se tornó decadente y permitió el aumento de la corrupción. Cuando murió en 1799 dejó a su país sumido en rebeliones interiores.

La mayor parte del siglo XIX, la dinastía manchú cayó en franca decadencia y las potencias occidentales no vieron con menosprecio esta aptitud. Así estallaron conflictos como las famosas guerras del opio, en la que China quedó sometida a la voluntad de los británicos y es más se vio obligada a abrir sus puertos y hasta entregó Hong Kong a los europeos anglosajones, ciudad que estuvo bajo su dominio hasta la década de los noventa del siglo XX. En 1853, la decadencia en la que se había hundido el país, hizo estallar protestas de los rebeldes Taiping. La dinastía manchú se vio obligada a pedir ayuda a los europeos, a cambio de abrir aún más sus puertos al comercio legalizando además la venta de opio. Se cree que la guerra civil fue la más cruenta de la historia del mundo, con ciudades destruidas por montones y causando la muerte entre 20 a 30 millones de seres humanos, según diversas fuentes.

Espantoso, teniendo en cuenta que la guerra duro casi tres quinquenios. De ahí en más el país de la Gran Muralla tuvo grandes problemas sociales, económicos y políticos, y además de ingleses, los franceses, rusos, japoneses y alemanes se fueron haciendo con territorios chinos. Sin agregar que gracias al tratado de Shimonoseki, los manchúes reconocieron la independencia de Corea y entregaron Taiwán a Japón. Esto significó un gran descontento entre la población, la cual organizó una sublevación en 1900 conocida como la Rebelión bóxer, dirigida por un grupo secreto llamado la Sociedad de los Puños Armoniosos. Embajadas fueron sitiadas, extranjeros asesinados y cristianos perseguidos. Las potencias europeas reaccionaron, y con la cooperación de Japón y Estados Unidos, terminaron por sepultar la revolución. De todas maneras, los manchúes, el último linaje de China, tenían los días contados, pues tras el surgimiento de los nacionalistas, estos consiguen derrocar al último emperador en 1911, acabando así con la historia de las dinastías.

Leyenda

Según la leyenda, el origen de la civilización china se remonta al momento en el que P'an ku -el primer hombre- inició la organización del universo que le llevó 18 mil años. A su muerte, su cabeza se habría convertido en una enorme montaña, su respiración en viento y nubes, sus lágrimas en ríos, su voz en trueno y los piojos que la habitaban en seres humanos. Luego gobernaron los reyes del Cielo, de la Tierra y del Hom­bre, cada uno por un periodo igual al de !a conformación del universo. En adelante, los relatos chinos hablan de los "Diez Períodos de Progreso", en los que el hombre descubriría las técnicas necesarias para vivir en comunidad. Después surge el primer emperador, Hoan-ti, que con sus cuatro sucesores -Fu-Hi, Shon-Nung, Yan y Yu- que conforman la época de los cinco soberanos antediluvianos, entre los años 3000 y 2000 a.n.e. El emperador era de características sagradas, considerado hijo del Cielo con poderes absolutos. Seguían en la escala de poder los mandarines, sobre quienes reposaba la autoridad del emperador; ellos dirigían administrativamente al imperio, encargándose de la imposición de la justicia y el cobro de los impuestos.

La primera dinastía de los Hia, inicia con Yu, en el 1989 a.n.e. A él se atribuye el envío de dos científicos para que midieran la circunferencia de la Tierra, la construcción de caminos y túneles y el laboreo sobre los lechos de los ríos para evitar las inundaciones que azotaban a su pueblo. En 430 años hubo 17 emperadores Hia, preocupados por el bienestar de sus súbditos y el mejoramiento de los cultivos; en su tiempo se desarrolló la cerámica de Ho-nan, y el país se extendió hacia el occidente, fundando once poblaciones. Su último emperador fue Kie, por cuya crueldad uno de los más honrados y prósperos ciudadanos, Chon-Tang, lo depusiera. Así, en el 1558 a.n.e. inician los Chang, o Yin, que gobernaron hasta el 1050, con fuerte oposición del feudalismo y levantando el nivel de vida; Ngan-Yang, fue la capital del Estado. Como sus predecesores, la dinastía Yin decayó a causa de las torturas a que las gentes eran sometidas por parte de Cheu-Sing, aconsejado por la cruel T'a Chi.

Un grupo revolucionario comandado por Wu-Wang, dio un golpe militar, abriéndose paso la extensa dinastía de los Cheu, que tuvo el mando del país por más de ocho siglos, hasta el 221 a.n.e. En tanto que Grecia crecía intelectual y culturalmente, los emperadores Cheu manejaron los destinos de China. Se preocuparon por estudiar e implementar nuevas formas de policultivo, para solucionar el ham­bre que empezaba a aquejar a sus súbditos. Tan, organizó el Estado en feudos y subfeudos. Lo más importante bajo la dinastía Cheu, entre los siglos VI y V a.C, es la aparición de los primeros historiado­res, sabios y filósofos que enseñaron la forma de vida que aún domina este país dé Oriente. El pensa­miento chino alcanzará entonces su máximo esplen­dor, en nombres como los de Lao-Tsé y Confucio. La capital del imperio durante la dinastía Cheu fue Lo-Yang, ubicada sobre el río Amarillo. Luego del mandato de Yeu «El Melancólico» y de P'ing «El Pacífico», sigue la etapa de los Seis Reinos belicosos en la que algunas ciudades luchan por la suprema­cía política. Al final de estos conflictos y como conse­cuencia de ellos, la casa Cheu deja a los Chin el poder imperial.

Creación del imperio

Dinastia Qin

En el 221 a.n.e., el rey de Qin se autoproclamó Qin Shi Huangdi, o primer emperador de la dinastía Qin. El nombre China deriva de esta dinastía.

Con la ayuda de un ministro legalista, Li Si, el emperador unificó el mosaico de estados feudales en un imperio administrativamente centralizado y culturalmente unificado. Se abolieron las aristocracias hereditarias y sus territorios se dividieron en provincias gobernadas por burócratas nombrados por el emperador. La capital de Qin, cerca de la actual ciudad de Xi’an, se convirtió en la primera sede de la China imperial. Se adoptó un sistema de escritura y su uso se hizo obligatorio en todo el Imperio. Para promocionar el comercio interno y la integración económica, los Qin unificaron los pesos y medidas, la acuñación de moneda y las medidas de las hachas. Se adoptó la propiedad privada de la tierra y se aplicaron leyes e impuestos con igualdad. La búsqueda de la uniformidad cultural llevó a los Qin a ilegalizar muchas escuelas filosóficas que habían florecido a finales del último periodo Zhou. Sólo se dio la aprobación oficial a los legalistas y en el 213 a.n.e. se quemaron los libros de todas las otras escuelas, a excepción de los ejemplares que se guardaban en la biblioteca imperial Qin.

El primer emperador también intentó extender las fronteras exteriores de China. En el sur sus ejércitos marcharon hacia el delta del río Rojo, lo que en la actualidad es Vietnam. En el suroeste su dominio se extendió para englobar la mayor parte de las actuales provincias de Yunnan, Guizhou y Sichuan. En el noroeste sus conquistas alcanzaron Lanzhou, en la actual provincia de Gansu y el noreste, un sector de lo que hoy es Corea, reconoció la superioridad de los Qin. El centro de la civilización china, sin embargo, permaneció en el valle del Huang He. Aparte de la unificación y expansión del Imperio, el logro más conocido de la dinastía Qin fue la terminación de la Gran Muralla China.

El coste económico y humano de las conquistas extranjeras de los Qin y la construcción de la Gran Muralla y otras obras públicas fue enorme. El peso siempre creciente de los impuestos, el servicio militar y los trabajos forzados crearon un hondo resentimiento contra la dinastía Qin entre las clases populares del Imperio. Además, las clases intelectuales estaban ofendidas por la política gubernamental de control del pensamiento, en especial la quema de libros. El sucesor de Qin Shi Huangdi cayó bajo la influencia de un astuto eunuco de palacio. Siguió una lucha por el poder, mutilando la administración central y el pueblo indignado se levantó en una rebelión.

Los Han anteriores u occidentales

De los tumultos y estado de guerra que marcaron los últimos años de la dinastía Qin, destacó un dirigente de origen humilde, Liu Bang. Aplastó a otros pretendientes al trono y se proclamó a sí mismo emperador en el 206 a.n.e. La dinastía Han por él fundada sería la más duradera de la era imperial. Los Han se constituyeron sobre la base unificada que habían dejado los Qin, modificando la política que había conducido a su derrocamiento. Las leyes onerosas fueron suspendidas, los impuestos se redujeron sensiblemente y se adoptó una política favorecedora del comercio que permitió la recuperación económica. En principio Liu Bang concedió reinos hereditarios a algunos de sus aliados y familiares, pero hacia mediados del siglo II a.n.e. la mayor parte de estos reinos habían sido reintegrados y casi todo el territorio chino estaba bajo la jurisdicción del Imperio de los Han.

Una de las contribuciones más importantes de esta dinastía fue el establecimiento del confucianismo como ideología oficial; sin embargo, en un intento por proporcionar una ideología completa al Imperio, los Han incorporaron al confucianismo ideas de otras muchas escuelas filosóficas y emplearon supersticiones populares para incrementar las enseñanzas de Confucio. En el funcionamiento administrativo heredado de los Qin, los emperadores Han siguieron el principio confuciano de elegir a los hombres sobre la base del mérito más que por su nacimiento, siendo elegidos los más cualificados mediante exámenes escritos. A finales del siglo II a.n.e. se fundó una universidad imperial en la cual se formaban los futuros funcionarios en los cinco clásicos de la escuela confuciana.

Los primitivos Han alcanzaron el cenit de su poder bajo el emperador Wudi (reinó desde el 140 al 87 a.n.e.). Casi todo el territorio que hoy engloba China pasó a estar bajo poder imperial, aunque muchas regiones, en especial al sur del río Yangzi Jiang, no estaban totalmente asimiladas. La autoridad china se estableció en el sur de Dongbei Pingyuan (Manchuria) y norte de Corea. En el oeste, los ejércitos Han lucharon con una tribu conocida como los xiongnu, que probablemente estaban emparentados con los hunos y penetraron en el actual territorio de Kazajstán. En el sur, la isla de Hainan pasó a estar bajo control Han y se establecieron colonias alrededor del delta del Xi Jiang, en Annam y en Corea.

Las políticas expansionistas del emperador Wudi consumieron los excedentes económicos que se habían ido acumulando durante las administraciones de sus predecesores y fue necesaria la restauración de políticas legalistas para reponer las arcas del estado. Se subieron los impuestos, reaparecieron los monopolios estatales y la moneda se devaluó. Las penurias que sufrían los campesinos se vieron agravadas por el crecimiento demográfico, lo cual provocó la reducción del tamaño de las parcelas individuales en un momento en que los impuestos se incrementaban. Durante el siglo I a.n.e., las condiciones empeoraron aún más. En varias ocasiones el trono fue heredado por príncipes en edad infantil, cuyas madres a menudo completaban las responsabilidades del gobierno con miembros no cualificados de su propia familia. Las facciones y la incompetencia debilitaron el gobierno imperial. Grandes familias terratenientes de la provincia desafiaron a las autoridades que recaudaban los impuestos del gobierno central y adquirieron una especie de privilegio para la exención de impuestos, lo que redujo los ingresos del gobierno y gravó duramente a los campesinos. Los levantamientos agrarios y el bandolerismo reflejaron el descontento popular.

La Dinastia Xin

Durante este periodo de desórdenes, un ministro ambicioso, Wang Mang, envenenó al emperador Pingdi, aún niño y para el que había estado actuando como regente, estableciendo la efímera dinastía Xin. Wang Mang intentó revitalizar el gobierno imperial y mitigar la situación de los campesinos. Actuó contra los grandes estados exentos de impuestos al nacionalizar toda la tierra y redistribuirla entre los verdaderos cultivadores; se abolió la esclavitud, se reforzaron los monopolios imperiales sobre la sal, el hierro y la acuñación de moneda y se crearon otros nuevos. El Estado fijaba los precios para proteger a los campesinos de los comerciantes sin escrúpulos y proporcionó préstamos a bajo interés a los que necesitaban capital para comenzar empresas productivas. La resistencia de las poderosas clases propietarias de la tierra fue tan dura que Wang Mang fue obligado a revocar su legislación sobre la tierra. La crisis agraria se intensificó y la situación empeoró con la ruptura de los grandes sistemas de control del agua del norte de China, que habían sido descuidados por un gobierno debilitado fiscalmente. En el norte estalló una rebelión campesina a gran escala bajo el protagonismo de un grupo conocido como ‘Cejas Rojas’. Muy pronto las grandes familias terratenientes se unieron a ellos y al final consiguieron matar a Wang Mang y reinstaurar la dinastía Han.

Los Han posteriores u orientales

La debilidad administrativa y la ineficacia lastraron la última dinastía Han u oriental desde sus inicios. Al igual que bajo los Han anteriores u occidentales, el gobierno central entró en decadencia al ser elegidos familiares maternos incompetentes en representación de los emperadores infantiles. Con la ayuda de los eunucos de la corte, los emperadores posteriores consiguieron deshacerse de ellos, pero sólo a costa de conceder una responsabilidad igualmente grande a los eunucos cortesanos. Como resultado de ello, el gobierno de nuevo estuvo dividido en facciones. Entre el 168 y el 170 surgió el conflicto entre los eunucos y los burócratas, que sentían que los primeros habían usurpado su legítima posición de influencia en el gobierno. Hacia el 184 se produjeron dos grandes rebeliones, encabezadas por un grupo taoísta denominado Turbantes Amarillos, que saquearon Shandong y las áreas adyacentes. En el 215 fue sofocada otra rebelión taoísta dirigida por la Sociedad de los Cinco Montones de Arroz de Sichuan.

Período de Desunion

La dinastía Han comenzó a desmembrarse cuando las grandes familias terratenientes, aprovechándose de la debilidad del gobierno imperial, establecieron sus propios ejércitos privados. Finalmente, en el 220, Cao Pei fundó la dinastía y reino Wei (220-265) en las provincias del norte. La dinastía Shu Han (221-263) se estableció en el suroeste y la dinastía Wu (222-280) en el sureste. Los tres reinos libraron incesantes guerras entre sí. En el 265, Sima Yang, un poderoso general de la dinastía Wei, usurpó el trono y estableció la dinastía Xi Jin (265-317) en el norte de China.

Hacia el 280 había reunificado el norte y el sur bajo su mandato. Sin embargo, poco después de su muerte en el 290, el Imperio empezó a derrumbarse. Una importante razón para esta inestabilidad interna era la influencia de las principales familias terratenientes. Hicieron que su poder se sintiera a través de un sistema de nueve grados de funcionarios, mediante el cual se dio a individuos destacados en cada zona administrativa la autoridad para jerarquizar a las familias locales, de acuerdo con su potencial de servicio al gobierno. A causa de la arbitrariedad con que algunas personas importantes decidieron la clasificación, a menudo reflejaba más los deseos de las familias dirigentes en el territorio que el mérito de aquéllos que habían sido elegidos.

Las tribus no chinas del norte, a las que los Han habían combatido hasta conseguir detenerlos a lo largo de la frontera, aprovecharon la oportunidad que les ofrecía la debilidad del gobierno para extender su ansia de tierras de pastos dentro de la fértil llanura del norte de China. Las invasiones comenzaron en el 304, y hacia el 317 los xiongnu habían arrebatado a la dinastía Xi Jin el norte de China. Durante casi tres siglos este territorio estuvo gobernado por varias dinastías no chinas, mientras en el sur lo hacían una sucesión de cuatro dinastías chinas, todas ellas centradas en el área de la actual ciudad de Nanjing. Ninguna de las dinastías invasoras fue capaz de extender su control sobre la totalidad de la llanura del norte hasta el 420, año en que lo hizo la dinastía Bei Wei (o Bei del Norte, 386-534).

Durante la segunda mitad del siglo V los Bei del Norte adoptaron una política de unificación. Se administró burocráticamente la región agrícola del norte de China, como había ocurrido con dinastías chinas anteriores, y se impuso el servicio militar obligatorio a los miembros de las tribus. Se adoptaron las ropas y costumbres chinas y el chino se convirtió en el idioma oficial de la corte. Los jefes tribales, presionados por esta política unificadora, se rebelaron y en el 534 derrocaron a la dinastía. Durante los siguientes 50 años, el norte de China fue gobernado nuevamente por dinastías no chinas.

Costumbres

En china, el diseño de la vestimenta y atavíos y la costumbre de vestir han experimentado continuos cambios como consecuencia de la amalgama, entre diversos grupos étnicos. Las vestimentas y atavíos se caracterizaban en sus conjuntos por colores llamativos, minuciosas confección y atención a adornos detallados. Costumbres El papel y la imprenta: Según la tradición: el papel comenzó a fabricarse en China, a comienzo del siglo ll Con corteza de morera y retoños de bambú, se creaba una pulpa que luego era tamizada. Una vez secadas se convertían en finas hojas. El dominio de la fabricación de papel fue un factor importante para el desarrollo o de las técnicas de impresión en China. Hacia el 6.000 a.n.e. existían poblados agrícolas sobre los ríos Hwang- Ho ( río amarillo) y Yangtsé (río azul).La principal actividad productiva era el cultivo del Mijoy, especialmente, a partir del 4 milenio a.n.e., era el arroz.

Autoridad política

La civilización China contiene sucesivas etapas de centralización y fragmentación de la autoridad política. La centralización era impulsada por los reyes o emperadores y la fragmentación derivada de los intentos de autonomía de la nobleza guerrera.

Hacia el siglo xvlll a.n.e., se consolidó el poder de la primera dinastía, los Shang.

El rey del estado Shang cumplía funciones sacerdotales. El grupo privilegiado estaba compuesto por los sacerdotes y la nobleza guerrera. Un escalón por debajo, los comerciantes y artesanos. Y por ultimo, los campesinos.

En el siglo xl a.n.e., los Shang fueron conquistados por un pueblo rival que instaló una nueva dinastía, los Chou. Los reyes Chou conservaban la propiedad de las tierras como dominios reales, pero entregaban la mayor parte a los nobles a cambio de apoyo militar.

Organización Social

La organización económica se basó en la propiedad imperial sobre la tierra. El estado la repartía equitativamente entre los matrimonios campesinos y les exigía el pago de impuestos en productos (granos y telas) y en trabajo. Durante la dinastía Sung la producción agrícola continuó siendo la actividad económica fundamental y el comercio alcanzó los niveles mas altos.

División

Con la dinastía Han oriental el imperio chino alcanzó su máximo esplendor económico y cultural durante el siglo I Sin embargo, a medida que pasaban los años, la dinastía Han comenzó a decaer. Con el ascenso de Liu Xie al trono en el año 189 comenzaron a surgir disputas entre los líderes militares, que finalmente acabaron sublevándose, y tras varios años de guerras y anexiones, en el año 220 tras la muerte de Liu Xie, el imperio chino quedó dividido en 3 reinos:

  • El reino de Wei al norte.
  • El reino de Shu al suroeste.
  • El reino de Wu al sur y al este.

La dinastía Cao y el reino de Wei

El reino de Wei fue fundado por el líder militar Cao Cao durante el reinado de Liu Xie. Tras sucesivas guerras con otros líderes militares, Cao Cao se hizo con el control de las tierras del norte del imperio, fundando el reino de Wei, del que fue rey.

Tras su muerte en 220 , el mismo año que murió el último emperador de la dinastía Han oriental, su hijo Cao Pi se hizo con la corona del reino de Wei, y presionó al que se iba a convertir en nuevo emperador para que abdicara en su nombre, logrando convertirse en el emperador de China, cargo que no aceptaban los otros 2 reinos, cuyos reyes se nombraron a si mismo emperadores, en un claro desafío a la hegemonía del emperador de Wei.

Con el paso del tiempo, el clan Cao al que pertenecía la familia imperial y el clan Sima se enfrentaron. Durante estos tiempos de conflicto político, se produjeron varias rebeliones, varios golpes de estado fallidos y el asesinato de numerosos miembros del clan Cao.

Reinados de la dinastía Cao

La dinastía Cao, a la que pertenecían los emperadores de Wei, tuvo un total de 5 emperadores, de los cuales se conocen los periodos de sus reinados.

La lista de los emperadores Cao en orden cronológico con sus respectivos reinados son:

  • Cao Pi (220 -226 ).
  • Cao Rui (226 -239 ).
  • Cao Fang (239 -254 ).
  • Cao Mao (254 -260 ).
  • Cao Huan (260 -265 ).

La dinastía Shu y el reino de Shu

El reino de Shu fue fundado por el líder militar Liu Bei durante el reinado de Liu Xie. Tras sucesivas guerras con otros líderes militares, Liu Bei se hizo con el control de las tierras del suroeste del imperio, fundando el reino de Shu, del que fue rey. Tras la muerte del emperador Liu Xie no acató el ascenso al trono imperial de Cao Pi, y Liu Bei se proclamó emperador de la dinastía Han, medida con la que pretendía convertirse en el emperador unificador de la China dividida y continuar la tradición dinástica de los Han, que habían sido derrocados por los Cao del reino de Wei. Tras coronarse emperador, Liu Bei declaró la guerra al reino de Wu, saliendo derrotado de la misma tras la batalla de Yiling. Poco después de esta derrota, Liu Bei murió, y su sucesor Liu Xhang restableció las relaciones diplomáticas con el reino de Wu, uniéndose en una alianza fuerte para frenar el avance imperialista del reino de Wei.

Reinados de la dinastía Shu

La dinastía Shu, a la que pertenecían los emperadores de Shu, tuvo un total de 2 emperadores, de los cuales se conocen los periodos de sus reinados.

La lista de los emperadores Shu en orden cronológico con sus respectivos reinados son:

  • Liu Bei (221 -223).
  • Liu Xhang (223 -263).

La dinastía Wu y el reino de Wu

El reino de Wu fue fundado por el líder militar Sun Quan durante el reinado de Liu Xie. Tras sucesivas guerras con otros líderes militares, Sun Quan se hizo con el control de las tierras del sur y el este del imperio, fundando el reino de Wu, del que fue rey. Tras la muerte del emperador Liu Xie no acató el ascenso al trono imperial de Cao Pi, y Sun Quan se proclamó emperador de la dinastía Wu. Poco tiempo después, el reino de Shu les declaró la guerra, y tras la batalla de Yiling obtuvieron la victoria de la guerra, lo que permitió lograr una alianza con el reino de Shu que les permitió subsistir a pesar del poder militar del reino de Wei durante más de medio siglo.

Tras la muerte de Sun Quan en el 252 el reino de Wu comenzó su decadencia poco a poco.

Reinados de la dinastía Wu

La dinastía Wu, a la que pertenecían los emperadores de Wu, tuvo un total de 4 emperadores, de los cuales se conocen los periodos de sus reinados.

La lista de los emperadores Wu en orden cronológico con sus respectivos reinados son:

  • Sun Quan (222 -252 ).
  • Sun Liang (252 -258 ).
  • Sun Xiu (258 -264 ).
  • Sun Hao (264 -280 ).

La reunificación del imperio

En el año 260 sube al trono del reino de Wei el emperador Cao Huan, último emperador de la dinastía Cao. En el 263 Cao Huan encabeza una ofensiva contra el reino de Shu, en la que logra la victoria, anexionándose este territorio en 264

Sin embargo, las rivalidades existentes entre el clan Cao y el clan Sima son insalvables, y para evitar una guerra civil en Wei, Cao Huan abdica en favor de Sima Yan en el 265 , poniéndose fin a la dinastía Cao, y apareciendo una nueva dinastía en el trono de Wei, la dinastía Jin.

Con la dinastía Jin se habían unificado 2 de los 3 reinos en los que se fragmentó el imperio de China, pero Sima Yan quería convertirse en el emperador unificador de China, y en el 279 lanzó un ataque contra el reino de Wu, logrando la victoria en esta guerra en 280 , y convirtiéndose también en el emperador de Wu.

Al poseer todos los reinos Sima Yan se convirtió en el nuevo emperador del imperio reunificado, instaurándose una nueva dinastía, la dinastía Jin.

Prehistoria

Se han encontrado vestigios de presencia humana en China desde hace casi 2 millones de años, dado que la exploración arqueológica de China es todavía relativamente reciente, es posible que en un futuro cercano surjan nuevos descubrimientos. Los restos más antiguos encontrados hasta ahora son el llamado Hombre de Yuanmou, un homínido que vivió hace 1,7 millones de años en la Provincia de Yunnan, el Hombre de Lantian, que vivió hace unos 800.000 años en las cercanías de Xi'an, y el Hombre de Beijing, que vivió en las afueras de esta ciudad hace unos 400.000 años y en el que ya están presentes las características básicas del hombre: como es el caminar erecto y el uso del fuego y herramientas. Los vestigios humanos se multiplican en China a partir de hace unos 200.000 años. Desde entonces hay restos de numerosos homínidos. No obstante, se considera que el chino moderno no desciende de ninguno de estos homínidos, que fueron exterminados por completo por el nuevo homo sapiens procedente de África.

El neolítico chino es tan rico en materiales que impide establecer un panorama homogéneo de desarrollo económico y social, ni siquiera regionalmente. Pues la tendencia clara que muestra una mayor densidad de asentamientos y un mayor número de herramientas y objetos rituales en los más modernos, se ve interrumpida por descubrimientos difíciles de clasificar. Si bien se considera la cultura matriarcal de Yangshao (de hace 6.000 ó 7.000 años) como el arquetipo de las primeras culturas agrícolas chinas, y los expertos consideran que tuvo una influencia decisiva en el desarrollo posterior de la patriarcal cultura de Longshan, en el centro de China, y las culturas de Hongshan, Dawenkou y Hemudu, en la zona costera, apenas se puede especular sobre su verdadero naturaleza. Los expertos aún no se ponen de acuerdo respecto al significado de un misterioso ritual funerario descubierto en una tumba de la época Yangshao. "En una tumba datada hace 6.000 años se han descubierto un tigre y un dragón. Formados con conchas de un molusco fluvial, a ambos lados del cadáver. El primer tigre en la historia de China y el primer rastro e ese concepto del yin-yang que define su pensamiento... Chang considera que la tumba debió pertenecer a un chamán, en la que tigre y dragón representarían cielo y tierra" (Ceinos.- El Tigre en China: Imagen y Símbolo. P. 12).

Tampoco se sabe muy bien como conceptualizar el llamado Templo de la Diosa, de la cultura Hongshan, o los magníficos discos de jade llamados cong, pertenecientes a la cultura Liangzhu, al norte de Hemudu, tan perfectamente tallados que no se encuentra una explicación coherente. Un poco posterior, no mucho, se data el establecimiento de las primeras tribus que en la cuenca del río Amarillo darán origen a la nación china. Son los tiempos en que Huang Di, el Emperador Amarillo, al mando de una alianza de tribus, consigue para su pueblo el dominio de las mejores tierras del norte de China, expulsando a sus oponentes, entre ellos los antepasados de los actuales Miao. Tras el Emperador Amarillo, el héroe civilizador de esta tribu, surgen otra serie de reyes, hoy mitificados, que donan a los chinos lo que será la base de su cultura.

Fuentes