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Carlos III el Gordo

Para otros usos de este término, véase Carlos III (desambiguación).
Carlos III
Información sobre la plantilla
Emperador de Alemania
Carlos III el Gordo.jpg
Reinado 881-11 de noviembre de 887
Coronación 12 de febrero de 881
Otros títulos Rey de los francos
Rey de Italia
Nacimiento 839
Fallecimiento 13 de enero de 888
Neindingen, Bandera de Alemania Alemania
Predecesor Carlos II
Sucesor Guido de Spoleto
Cónyuge/s Ricarda
Padre Luis el Germánico
Madre Emma

Carlos III. Rey de los francos y Emperador de Alemania conocido por Carlos III el Gordo (839-13 de enero de 888). Rey de los francos y emperador de Alemania reunió en sus manos los territorios que habían constituido el imperio de Carlomagno, pero el nuevo Imperio demostró ser un espejismo. Carlos no supo hacer frente a sus principales enemigos, los normandos ni aglutinar la amalgama de territorios y magnates que compartían pocos intereses en el imperio que dirigió.

Datos biográficos

  • Tercer hijo de Luis el Germánico y de Emma.
  • Nació en el año 839.
  • 862. Se casó con Ricarda, hija del conde de Ercharger. Esta unión se encuadra dentro de la política matrimonial de Luis destinada a establecer vínculos con las principales familias de Sajonia y Turingia, las zonas menos sujetas al poder real.

Tras la muerte de su padre

Gobernando Italia

  • 879. Gobernó Italia
  • 880. Se unió a sus primos Luis III y Carlomán y a su hermano, Luis el Joven, para luchar contra Bosón, que se había proclamado rey de Provenza. Lo sitiaron en Vienne. Carlos abandonó la coalición para negociar su propia coronación imperial, pero al cabo ocupó las tierras italianas de Engelberga, suegra de Bosón, manteniendo cautiva a la propia Engelberga, ocupando Laussane y apropiándose de los bienes temporales del arzobispo de Besançon.
  • 881. Ya había arrebatado a Bosón toda la región del Jura, lo cual, junto con las derrotas del proclamado rey de Provenza, contribuyó a su debilitamiento y a su desparición de la política.
  • 880. Tuvo una entrevista en Rávena con el papa Juan VIII; en ella se trató de los privilegios de Roma, cuyo reconocimiento por parte de Carlos sentó un precedente para posteriores coronaciones imperiales.
  • 881, febrero. Fue jurado emperador en Roma y a finales de año el papa le recordó el deber del emperador de defender a la Iglesia de sus enemigos, en aquel caso, de los duques de Spoleto. Carlos no luchó porque los asuntos de Alemania reclamaron su atención.

Emperador

Las muertes consecutivas de su hermanos Carlomán (880) y Luis el Joven (882), hijos de Luis el Tartamudo, le convirtieron en único rey de la Francia oriental. Quedaba vivo otro hijo, Carlos (más tarde sería llamado el Simple), incapacitado para gobernar por su extrema juventud. Los magnates de la Francia occidental ofrecieron entonces la corona a Carlos el Gordo y en 885 aceptó el trono; el juramento, en el que tomaron parte la aristocracia laica y eclesiástica, tuvo lugar en Gondreville, cerca de Ponthion.

Concentrados en las manos de Carlos todos los territorios que habían integrado el imperio de Carlomagno se demostró que no tenía la energía de su antepasado y la situación era mucho más crítica, porque durante los años precedentes los normandos habían redoblado los ataques sobre la Francia oriental y la occidental.

En la asamblea de Worms (mayo de 882), el emperador había determinado que iba actuar con rigor. Reunió un potente ejército, al mando del cual puso a los experimentados guerreros Arnulfo de Carintia y el conde Enrique de Turingia. Antes de entablar batalla en Elsloo, su valor falló y se avino a negociar con los invasores normandos. A Godefrid, le entregó Frisia como feudo a condición de recibir bautismo; otro de los caudillos, Sigefrid, recibió dinero para que se retirara.

Hugo de Lorena, sin embargo, usó sus lazos familiares con los normandos (su hermana, Gisela, había casado con Godefrid), para reclamar el reino de Lotario II, de quien era hijo ilegítimo y protagonizó una rebelión que fue facilmente aplastada. Este éxito contrastó con la derrota frente a los normandos sufrida en Louvain.

Pareció haber perdido todo el interés en la guerra. En la asamblea reunida en Frankfurt en 885 todos sus esfuerzos se dirigieron a conseguir el reconocimiento de su hijo ilegítimo, Bernardo, como su sucesor. Carlos contó con el apoyo del papa Adriano III, que en 884 había sucedido a Juan VIII, pero su propia muerte, en julio de 885, privó al emperador de su principal aliado y la oposición de los magnates a reconocer los derechos de Bernardo creció, por lo que Carlos se vio obligado a abandonar el proyecto.

Los normandos intensificaron sus ataques y pusieron sitio a París.

  • 886, octubre. El emperador acudió a París al frente de un ejército, pero en vez de lanzarse al ataque prefirió pactar una vez más. Sigefrid aceptó levantar el asedio a cambio de una suma de setecientas libras de plata, permiso para sus seguidores para pasar el invierno en Borgoña y libertad de navegar por el Sena; los habitantes de París no aceptaron esta cláusula y los daneses terminaron por levantar el sitio de París, pero para continuar atacando otras ciudades, en particular Sens.

Depuesto

Mientras tanto el emperador se sintió enfermo y regresó a Alsacia. A la muerte de Bosón de Provenza en 887, Carlos recibió a su viuda, Ermengarda, y aceptó asumir la protección de su joven hijo, Luis, en reconocimiento por ser el nieto del emperador Luis II.

Por aquella época surgió un movimiento nobiliario que terminó por destronarlo. Los magnates acusaron al emperador de debilidad e incapacidad y los continuos desatinos del canciller, Litward, obispo de Vercelli. Carlos reaccionó deponiendo al canciller, lo cual no apaciguó los ánimos. La enfermedad de Carlos faciclitó el surgimiento de una revuelta. Los rebeldes, que se reunieron en Tribur, depusieron formalmente a Carlos III.

Muerte

Se retiró a la abadía de Reichenau de Neindingen, donde murió poco después.

Descendencia

De su matrimonio con Ricarda no tuvo ningún hijo.

Sucesión

Los anteriores vasallos de Carlos el Gordo eligieron como sucesor a Arnulfo de Carintia, hijo ilegítimo de Carlomán de Baviera, a quien creían el único capaz de hacer frente al peligro que amenazaba el Imperio.

Fuentes