Agricultura intensiva
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Agricultura intensiva. Se denomina agricultura intensiva a la actividad agrícola que explota al máximo los medios de producción. Dicha utilización intensa de los medios productivos puede desarrollarse en cuanto a la capitalización, los insumos o la mano de obra.
La agricultura intensiva es una de los tipos de agricultura más conocidos en todo el planeta. Este tipo de agricultura emplea métodos y herramientas para obtener una producción en masa de productos agrícolas. Por esta razón, se emplea maquinaria y herramientas de alto valor añadido. Así, cabe destacar que, por esta razón, este tipo de agricultura presenta un alto grado de tecnificación y requiere de grandes inversiones de capital y energía. Por lo que, por tanto, su uso es comercial, con el objetivo de obtener un rendimiento económico.
Es similar a la agricultura industrial. El objetivo es aprovecharse de economías de escala.
Sumario
- 1 Características de la agricultura intensiva
- 2 Ventajas y desventajas de la agricultura intensiva
- 3 Productos en los que suele emplearse la agricultura intensiva
- 4 Diferencia entre agricultura intensiva y agricultura extensiva
- 5 Ejemplo de agricultura intensiva
- 6 Sistemas de cultivo intensivo – Invernaderos
- 7 Cultivo hidropónico o fuera suelo
- 8 Cultivo intensivo al aire libre: almendros y olivar en super-intensivo
- 9 ¿La agricultura intensiva consume muchos recursos?
- 10 ¿Es nociva para el medio ambiente o para la salud?
- 11 El futuro de la agricultura intensiva
- 12 Ejemplos de agricultura intensiva
- 13 La Agricultura Intensiva y Sus Consecuencias
- 14 Bibliografía
- 15 Fuentes
Características de la agricultura intensiva
Entre las características que definen la agricultura intensiva cabe destacar las siguientes: Es uno de los tipos más conocidos en el planeta.
Suele emplearse en economías desarrolladas.
Se centra en la producción a gran escala.
Suele ser una producción centrada en determinados productos.
Se realiza con fines comerciales.
Presenta una elevada tecnificación.
Requiere de grandes inversiones en capital y energía.
Es más dañina con el medioambiente que otros tipos.
Mayor productividad de la tierra.
Ventajas y desventajas de la agricultura intensiva
Al margen, este tipo de agricultura, de la misma forma que presenta ventajas, también presenta desventajas.
Por ello, a continuación, se muestran las ventajas y desventajas de dicho tipo de agricultura.
Entre las ventajas podríamos decir
Mayor productividad de la tierra.
Mayor rendimiento económico.
Asegura producción a gran escala.
Genera empleo de mayor calidad.
Presenta un mayor valor añadido.
Más sectores se benefician de ella.
Por otro lado, entre las desventajas podríamos incluir
Más contaminante con el ecosistema.
Menos inclusiva, al darse más en economías desarrolladas.
Precisa de una gran inversión en maquinaria.
Presenta un alto gasto de energía, a través de combustibles.
Productos en los que suele emplearse la agricultura intensiva
Entre los productos en los que suele emplearse este tipo de agricultura, cabe destacar:
Hortalizas.
Flores.
Frutas.
Arroz.
Diferencia entre agricultura intensiva y agricultura extensiva
Entre los tipos de agricultura más conocidos encontramos la agricultura intensiva y la agricultura extensiva.
Estos tipos, aun presentando aspectos comunes, presentan claras diferencias que, a continuación, matizamos.
Por un lado, la agricultura intensiva, como decíamos, se centra en la producción masiva de productos, con el objetivo de disponer de ellos para un uso comercial. Se caracteriza por el uso de maquinaria, así como grandes cantidades de energía. Presenta un alto grado de tecnificación, por lo que suele emplearse en economías desarrolladas.
Mientras que, por otro lado, la agricultura extensiva es un tipo de agricultura que no trata de modificar nada con capital, sino que se adapta a los ciclos agrícolas. Esta emplea menos energía y menos recursos. No es tan dañina con el medio ambiente. A la vez que, los productores, son menos dimensionados y presentan otros fines alternativos.
Ejemplo de agricultura intensiva
Entre los ejemplos de agricultura intensiva más conocidos se encuentran los invernaderos de cultivo intensivo. Este tipo de invernaderos cuentan con energía para obtener producción a gran escala, así como una amplia maquinaria para extraer dicha producción.
Así, también tenemos otros ejemplos como el cultivo de hortalizas. Un cultivo realizado, en ocasiones, sin invernadero. Pero que se realiza en grandes campos de cultivo, y de forma muy frecuente.
Sistemas de cultivo intensivo – Invernaderos
Existen varias formas de agricultura intensiva. La primera que nos viene a la cabeza suelen ser las típicas zonas de invernadero.
Algunas de las características que llevan a estos sistemas de producción a clasificarlos como agricultura intensiva son los siguientes:
Condiciones de temperatura y humedad controladas.
Suministro de los nutrientes a través del riego, en la justa cantidad que necesita cada planta en cada etapa de su crecimiento.
Uso de medios de protección vegetal para garantizar la sanidad del cultivo: fungicidas, herbicidas e insecticidas.
Condiciones de luz artificiales (si se requiere)
Variedades mejoradas genéticamente: uso de material vegetal que ha sido seleccionado para dar un alto rendimiento de sus partes consumibles. Ojo al dato, y ¡no confundir con cultivos transgénicos! La mejora vegetal se ha practicado durante siglos a través de la selección de las mejores plantas.
Cultivo hidropónico o fuera suelo
La hidroponía, o cultivo fuera suelo, es otra variante de agricultura intensiva que cumple con todas las características que ya hemos mencionado, pero llama la atención porque prescinde de tierra o suelo.
Consiste en ofrecer a las plantas un sustrato artificial y poroso (por ejemplo, perlita, fibra de coco, etc) donde las raíces se puedan anclar, y suministrar un flujo continuo de una disolución de agua y nutrientes a las plantas para cada fase de crecimiento del cultivo. Así se optimiza su producción.
Cultivo intensivo al aire libre: almendros y olivar en super-intensivo
Como agricultura de alta productividad no solo debemos pensar en ambientes rodeados de plásticos o condiciones artificiales. Si te paras a pensar, por ejemplo, en cultivos tan tradicionales como el olivar o el almendro, en los últimos se han tecnificado y mecanizado mucho y se podrían incluir dentro del sistema de cultivo intensivo.
Este sistema para estos cultivos se basa en plantar lineas de árboles con marcos de plantación que aprovechan mucho el espacio y permiten poner más árboles por hectárea que un sistema tradicional.
De esta forma ya no se tienen que manejar árboles de forma individual, si no que se crea un muro vegetal, o seto que se poda, trata y cosecha de forma global. Con esto se, y con un control eficiente de la fertilización y el riego se pueden conseguir producciones elevadas. Algo imprescindible es llevar al día todas las tareas que se realizan en la explotación para poder ver cómo podemos optimizar aún más. Para ello, el software agrícola de Agroptima es clave.
El olivar o el almendro en sistemas super-intensivos cada vez son más frecuentes, y permiten dinamizar y modernizar el sector con sistemas productivos y rentables para el agricultor. Pero el cultivo en seto no es algo nuevo, por ejemplo, se viene utilizando en cultivos de pepita (manzano y peral).
¿La agricultura intensiva consume muchos recursos?
Este es una falso mito sobre la agricultura intensiva, ya que de hecho lo que pretende este sistema de cultivo es optimizar la utilización de los recursos.
Si comparamos una explotación hortícola “tradicional” respeto a un sistema intensivo, en global, el sistema intensivo seguro que consume muchos más recursos de agua, fitosanitarios o fertilizantes. Pero si comparamos por cada kilo de producto obtenido o por cada metro cuadrado de suelo, la agricultura intensiva nos permite obtener cada kilo de producción a un coste medioambiental inferior.
Por ejemplo: en una plantación-superintensiva de olivar, se pueden llegar a recoger hasta 12.000 kilos/ha de aceituna, mientras que una tradicional, la media puede rondar los 3.000 kilos por hectárea, lo que en algunos casos, sin las subvenciones son explotaciones económicamente inviables.
¿Es nociva para el medio ambiente o para la salud?
No tienen por qué, es otro mito de la agricultura intensiva. Existen muchas certificaciones alimentarias a las que se someten los agricultores para obtener sellos de calidad y seguridad que garantizan que los vegetales que comemos han sido producidos respetando todas las normativas. Algunas de estas certificaciones son:
Producción Integrada (PI)
Consiste en valorar y priorizar alternativas no químicas antes de aplicar fitosanitarios al cultivo, y así reducir el uso de agroquímicos durante el ciclo del cultivo. El distintivo de su sello suele ser una mariposa.
Global GAP
Este certificado tiene abasto mundial y GAP es el acrónimo en inglés de Buenas Prácticas Agrícolas (Good Agricultural Practices). Existe desde 1990 y la mayoría de grandes cadenas alimentarias lo requiere para distribuir frutas y verduras de cualquier productor. Además las administraciones regulan la producción de alimentos para asegurar unas producciones de calidad y sanas para los consumidores, aunque hayan sido producidas debajo de condiciones de agricultura intensivas. Entre estas obligaciones destaca el cumplimiento del cuaderno de campo.
El futuro de la agricultura intensiva
La agricultura intensiva ha sido una de las claves para el desarrollo de la humanidad durante el siglo XX y seguro que será aún más importante para asegurar una alimentación sana y de calidad en el siglo XXI, para una población en constante crecimiento. Este tipo de agricultura tendrá que convivir con otros modelos como la producción ecológica o tradicional, que va en aumento y para la que cada vez hay un mercado mayor. Para llevar un buen control, tanto si practicas agricultura intensiva, extensiva, ecológica, etc… Necesitas una herramienta que te permite llevar el control de los recursos que inviertes en tu explotación, la App de Agroptima te ayudará a que no se te escape nada en tu día a día!.
Ejemplos de agricultura intensiva
Monocultivos masivos
Como los cultivos de trigo, maíz y cebada en las llanuras norteamericanas, o la soja en las argentinas, se trata de monocultivos de mucha rentabilidad destinados tanto al consumo interno como a la exportación y que a pesar de estar altamente mecanizados, producen daños ambientales y empobrecen la especie al preferir siempre semillas de bioingeniería y usar agrotóxicos (abonos, pesticidas, etc.).
Agricultura de invernadero
Se llama invernadero a lugares cerrados y de condiciones climáticas controladas, por lo general transparentes para permitir la entrada de la luz solar pero impedir la dispersión del calor. Son largamente empleados para el cultivo intensivo de ciertas especies vegetales, aprovechando el clima simulado para potenciar su productividad.
Agricultura hidropónica
En ella se emplean soluciones minerales para cultivar las plantas, en lugar de suelo propiamente. A veces se emplea una materia inerte como soporte de las plantas, otras veces directamente el agua, en la cual se vierten las sustancias necesarias para el crecimiento vegetal.
Agricultura de regadío
Empleando sistemas automatizados de riego, se mantienen niveles de humedad propicios para el cultivo de algunas pocas variantes vegetales, permitiendo así suministrar constantemente estos alimentos sin necesidad de coordinar las temporadas de lluvia y sequía.
Cultivos florales comerciales
La industria de las flores también tiene su variante intensiva, a través de vastos rosedales, plantaciones de girasol u otras flores muy codiciadas, tanto para arreglos estéticos como para labores de perfumería. Esto incluye cultivos aromáticos, como el de la lavanda, que exigen la preparación constante de los suelos para apresurar la floración y de las plagas para evitar que la arruinen.
La Agricultura Intensiva y Sus Consecuencias
Realizar agricultura intensiva en el campo tiene consecuencias negativas para el medio ambiente. Al no tener en cuenta conceptos sostenibilidad ni contribuir a la protección de la naturaleza, la agricultura intensiva puede ocasionar problemas al medio ambiente tales como:
Deforestación
La agricultura intensiva provoca la degradación del suelo y conduce a la expansión de nuevas tierras; en particular, se talan bosques para obtener nuevas zonas fértiles y productivas. El alcance del problema queda claro con cifras: la agricultura intensiva es culpable del 80% de la deforestación mundial.
Resistencia de Plagas y Maleza a los Productos Químicos
El uso regular de plaguicidas y herbicidas en la agricultura intensiva fuerza a recalcular la cantidad necesaria cuando la cantidad estándar se vuelve menos efectivas o, incluso, totalmente ineficaz. Como resultado, los parásitos se hacen más fuertes y pueden reproducirse de forma descontrolada.
Degradación del Suelo
“Exprimir” los campos al máximo provoca el agotamiento y la erosión del suelo. Las prácticas de agricultura intensiva debilitan la tierra, ya que interfieren significativamente en los procesos naturales del suelo. En concreto, los plaguicidas químicos destruyen los microorganismos que habitan en ella y que garantizan el compostaje y la correcta incorporación de la materia orgánica.
Impacto en el Hábitat Natural
La necesidad de buscar nuevos terrenos para satisfacer las necesidades de la agricultura intensiva afecta a la fauna y flora silvestres, reduciendo el tamaño de su lugar de vida tradicional.
Contaminación del Agua
Las fuertes escorrentías químicas de los campos debido a la agricultura intensiva penetran en las masas de agua, envenenando a los organismos acuáticos. La deforestación y el corte de franjas de protección para fortificar las riberas de los ríos provocan inundaciones y sedimentación.
Cambio Climático
La práctica de agricultura intensiva tiene un gran impacto ambiental y es uno de los principales impulsores del cambio climático global, acelerando la erosión del suelo y la contaminación del medio ambiente en general debido a la inadecuada captura de carbono, las emisiones de combustibles fósiles y el enfoque explotador en el uso de la tierra y el agua.
Impacto en la Salud Humana
Las grandes cantidades de sustancias químicas en las plantas consumidas pueden inducir problemas en el cuerpo humano, incluso anomalías congénitas.
También hay desventajas económicas y sociales. La agricultura intensiva moderna emplea una gran cantidad de máquinas y tecnología de tratamiento del campo y menos mano de obra humana en comparación con las prácticas ecológicas con mucho trabajo manual. El resultado es un bajo nivel de empleo y compromiso de los recursos humanos.
En cuanto al aspecto económico, los bajos precios de la agricultura intensiva tradicional hacen la competencia a los productos de agricultura ecológica, más caros, aunque de mayor calidad.
Bibliografía
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Fuentes
Agricultura intensiva: qué es y cómo gestionarla
Agricultura Intensiva: Propiedades E Impacto Ambiental
Agricultura intensiva: en qué consiste y cuáles son sus ventajas
La agricultura intensiva es tan sostenible como la ecológica
¿Agricultura? ¿Eso con qué se come?
Ejemplos de agricultura intensiva

