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COP15

XVI Conferencia sobre Cambio Climático Copenhague 2010
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Nombre oficialXV Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático
Otros nombresCumbre de Copenhague sobre Cambio Climático
EstadoActivo
TipoCumbre
ÁmbitoInternacional
SedeCentro de Convenciones de Copenhague
LugarCopenhague
PaísBandera de Dinamarca Dinamarca
Fecha7 al 18 de diciembre de 2009
Primer eventoI Conferencia sobre Cambio Climático Berlín 1995
Último eventoXVII Conferencia sobre Cambio Climático Durban 2012
FrecuenciaAnual
Participantes34.000 mil personas de 192 países
Organización
OrganizadorConvención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
Gobierno de Dinamarca
SecretarioLars Løkke Rasmussen, primer ministro de Dinamarca
Cronología
.
XIV Conferencia sobre Cambio Climático Poznań 2008 ◄ Actual ► XVI Conferencia sobre Cambio Climático Cancún 2010
Sitio web

XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático (en siglas COP15). Fue una conferencia internacional celebrada en la ciudad de Copenhague, capital de Dinamarca del 7 al 18 de diciembre de 2009. La reunión fue organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (en siglas: CMNUCC), institución que organiza conferencias anuales desde 1995 con la meta de preparar futuros objetivos para reemplazar los del Protocolo de Kyoto.

A la conferencia asistieron cerca de 34.000 personas, de 192 países miembros de la CMNUCC, entre científicos, analistas y líderes políticos, destacándose la presidencia de personalidades como el presidente norteamericano Barack Obama, el entonces primer ministro británico Gordon Brown, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva‎, el primer ministro de China, Wen Jiabao, los presidentes de Venezuela y Bolivia, Hugo Chávez y Evo Morales así como cientos de representantes de movimientos sociales y organizaciones en favor del clima como Greenpeace.

Los criterios sobre la cumbre han estado divididos ya que muchos han considerado que los objetivos de Copenhague fueron boicoteados por las presiones del mandatario norteamericano para que el proyecto de una nueva convención contra el cambio climático y la contaminación fuera aprobada.

Objetivos

El objetivo de la conferencia, según los organizadores, era "la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, válido en todo el mundo, con perspectivas a ser aplicado a partir de 2012". El objetivo final (a largo plazo) pretendido era la reducción mundial de las emisiones de CO2 en al menos un 50% en 2050 respecto a 1990, y para conseguirlo los países debían marcarse objetivos intermedios. Así, los países industrializados deberían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 25% y un 40%, respecto a los niveles de 1990 en el año 2020 y deberían alcanzar una reducción entre el 80% y el 95% para 2050.

En la cumbre se reunieron expertos en medio ambiente, ministros o jefes de estado y organizaciones no gubernamentales de los 192 países miembros de la CMNUCC, con la finalidad de preparar el período post-Protocolo de Kyoto Esta fue la conferencia que debía preparar el período post-Kyoto.

La CMNUCC planificó que el ciclo de negociaciones para preparar la cumbre de Copenhague se iniciaría con la XIII Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático en Bali, Indonesia, del 3 al 15 de diciembre de 2007. Otras sesiones se celebraron del 31 de marzo al 4 de abril de 2008 en Bangkok, Tailandia y del 2 al 13 de junio de 2008 en Bonn, Alemania. Una tercera conferencia sobre el clima tuvo lugar en Accra, Ghana.

El 1 de diciembre de 2008 se inició en la ciudad Poznan , Polonia, la XIV Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU para intentar establecer las bases y compromisos del tratado de Copenhague. Unos 12.000 delegados de 190 países adoptaron una "hoja de ruta" para preparar la conferencia de Copenhague. Al mismo tiempo, en diciembre de 2008, los líderes de la Unión Europea se reunieron en Bruselas y lograron un acuerdo sobre un paquete de medidas para combatir el cambio climático, acordando reducir sus emisiones en un 20% para el 2020.

En marzo de 2009, los científicos fueron reunidos durante tres días en Copenhague por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) para revisar los últimos datos y actualizar la información científica sobre el calentamiento global.

Una reunión tuvo lugar en Bonn del 29 de marzo al 8 de abril de 2009. Otras dos reuniones se celebraron en Bonn (1-12 de junio y 10-14 de agosto), y otras dos en Bangkok (28-9 de octubre y 14-16 de octubre).

Negociaciones y diferencias

Las primeras negociaciones para preparar la conferencia provocaron una división entre la visión de los países desarrollados y la de las naciones en desarrollo.

Reducción de las emisiones de carbono de los países desarrollados

En 2007 la Unión Europea anunció un plan de reducción de sus emisiones de CO2 en un 20% para el 2020 (adoptado en 2008), pero ningún otro país había expresado metas concretas para una reducción. Sin embargo, el nuevo presidente de EE.UU. Barack Obama también anunció su intención de que Estados Unidos reduzca sus emisiones, y decidió participar en la cumbre, mientras que su antecesor: George W. Bush, había decidido en 2001 retirarse del Protocolo de Kyoto. Una vez elegido, Barack Obama se comprometió a reducir las emisiones a los niveles de 1990, y anunció su intención de buscar una reducción del 80% para 2050. También Obama prometió fuertes inversiones en fuentes renovables de energía. Sin embargo, los países en desarrollo y los países más pobres exigieron más esfuerzos de parte de Estados Unidos y que los países desarrollados recortasen más sus emisiones de gases.

Reducción de las emisiones de los países en desarrollo

El dilema era cómo promover el crecimiento económico sin perjudicar el medio ambiente. El punto de vista de estos países es que la mayor parte del cambio climático está alimentado por la demanda de los países ricos; por eso consideran que es injusto penalizarlos por el uso de combustibles fósiles para fabricar bienes que se consumen en los países ricos. Sin embargo, ciertos países en desarrollo se comprometieron también a imponerse objetivos de reducción. En marzo de 2009, México fue el primer país en desarrollo en proponer una meta para reducir sus emisiones, en diciembre de 2008, con la meta de disminuir en un 50% sus emisiones de gases con efecto invernadero para 2050.

Dos meses antes de la cumbre, en septiembre de 2009, China anunció un plan en el que propuso reducir la intensidad de sus emisiones. En noviembre de 2009, Brasil propuso reducir las emisiones derivadas de la deforestación, que es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, en un 80% en 2020.

Cooperación para ayudar a los países pobres

La ONU consideró que el mundo occidental debería ayudar a los países pobres a prepararse para las consecuencias del cambio climático; por eso creó un Fondo de Adaptación, un paquete financiero diseñado para ayudar a los países en desarrollo a proteger sus economías contra el impacto potencial del cambio climático. El problema es que los países desarrollados no deseaban financiar este plan, aunque la Unión Europea anunció un acuerdo para dar 7.200 millones de euros hasta 2012 a los países en vías de desarrollo para que luchen contra el cambio climático. En el caso de España, la ayuda a los países pobres, según anunció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, será de 375 millones de euros en los tres años. Suecia ha comprometido 800 millones de euros, Italia 600 y Holanda 300 millones de euros.

La conferencia

Para la cumbre sobre el clima de Copenhague en diciembre de 2009, la ONU convocó a 192 países para acordar un límite a las emisiones de gases de efecto invernadero para el periodo entre 2012 y 2020. Este periodo de compromiso debía suceder al periodo 2008-2012, acordado en el protocolo de Kyoto. Las negociaciones entre los países para limitar emisiones en esta Conferencia de Copenhague fueron lentas según manifestó en septiembre de 2009 el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.

La conferencia se desarrolló desde el 7 al 18 de diciembre de 2009. Un primer borrador del acuerdo se dio a conocer el viernes 11 de diciembre donde estaban las intenciones de un posible acuerdo que no se consiguió posteriormente. El acuerdo, en el que no hay recortes de emisiones vinculantes, permitiría a los países ricos contaminar casi el doble que las naciones más pobres para 2050. Luego de que trascendió el contenido del documento, docenas de observadores africanos presentes en la cumbre realizaron una protesta en los salones de la conferencia.

El negociador sudanés Lumumba Stanislaus Di-Aping, Presidente del Grupo de los 77 o G77 (el bloque de países en desarrollo cuyo objetivo es apoyarse mutuamente en las deliberaciones de las Naciones Unidas), afirmó que las propuestas eran inadmisibles.

"Los países miembros del G77 no se retirarán de estas conversaciones, consultas o negociaciones a esta hora intempestiva porque no nos podemos dar el lujo de fracasar en Copenhague. Y permítanme ser muy categórico en realidad. Diez mil millones de dólares no alcanzarán para comprar ataúdes suficientes para las personas de los países en desarrollo"[1]

En el documento filtrado, la mayoría de los datos se encontraban entre paréntesis lo que significaba que todavía no estaban acordados. El borrador planteaba que las emisiones de CO2 en el año 2050 debían reducirse en todo el mundo a la mitad de los niveles existentes en 1990 y pretendía que se fijara un valor intermedio a cumplir en 2020. El objetivo del acuerdo también estaba entre paréntesis, aunque durante todo el año 2009, varias conferencias científicas y políticas habían pedido que el calentamiento global se mantuviese por debajo de dos grados centígrados.

Para ello los países desarrollados deberían plantearse una reducción del 75% (en otras opciones hasta el 95%), mientras que para los países en desarrollo el borrador solicitaba "desviaciones sustanciales" sobre sus tasas actuales de crecimiento de emisiones.

En la primera semana de la cumbre se produjeron duras manifestaciones cruzadas entre los dos principales emisores mundiales de CO2, China y EE.UU. El segundo día, el jefe adjunto de la delegación de China dijo que los recortes de emisiones para el 2020 ofrecidos por EE.UU., la UE y Japón eran insuficientes y que era fundamental para éxito de la conferencia tanto el objetivo de EE.UU. sobre reducción de emisiones como el apoyo financiero de EE.UU. a las naciones en desarrollo. Todd Stern, el principal negociador estadounidense, señaló en el tercer día que China estaba aumentando sus emisiones de forma espectacular y que China no podía quedarse al margen del acuerdo y que el objetivo de EE.UU. era una reducción de 17% en 2020 respecto al nivel de 2005 (según denunciaron los chinos equivalía a una reducción de un 1% sobre el nivel de 1990). Stern hizo un llamamiento a la ONU para recaudar 10 billones de dólares para financiar en el periodo 2010-2012 la adaptación a corto plazo en los países vulnerables.

Posiciones de analistas y científicos durante la cumbre

La voz de cientos y cientos de científicos y especialistas en cambio climático se hicieron escuchar en cada uno de los espacios de la Cumbre de Copenhague, la mayoría abogo por la necesidad de un acuerdo vinculante en cual trabajasen de conjunto las naciones desarrolladas y las subdesarrolladas en enfrentar una problema que según algunos "nos iba a tocar a todos".

Cuando no disponemos más que de una Tierra. Una diminuta isla en la inmensidad de las galaxias. De ahí la urgencia en adoptar medidas que detengan la huida hacia el abismo. De ahí también, ante el cinismo de muchos líderes mundiales, la rabia de los miles de militantes ecologistas que convergen de todo el planeta hacia la capital danesa gritando dos consignas: “¡Cambiad el sistema, no el clima!” y “Si el clima fuese un banco ¡ya lo habrían salvado!”.
Ignacio Ramonet, analista y escritor español-francés

Durante una presentación especial durante la Cumbre de Copenhague, el exvicepresidente norteamericano, Premio Nobel de la Paz y activista medioambienta, Al Gore expresó sobre los retos y peligros del planeta de no aprobarse un acuerdo en la cumbre:

La capa de hielo del océano Artico podría desaparecer en el verano dentro de cinco a siete años (...) El hielo del Ártico se ha reducido de forma drástica hasta niveles récord durante los últimos veranos. Los científicos aseguran que la causa es el calentamiento global, por el cual las temperaturas han aumentado el doble de rápido en el norte que en el resto del mundo.
Al Gore, ex-vicepresidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz[2]
El fin del mundo siempre me pareció algo muy lejano. Incluso un contrasentido. ¿Habría de destruir Dios su creación? Hoy estoy convencido de que Dios no necesita pensar en otro diluvio… El mismo ser humano comenzó a provocarlo, a través de la degradación de la naturaleza. Los bienes de la Tierra se han vuelto posesión privada de empresas y oligopolios. La causa de que 4 mil millones de seres humanos vivan por debajo de la línea de la pobreza, y de que 1.2 mil millones padezcan hambre, es una sola: la gente ha visto impedido su acceso la tierra, al agua, a las semillas, a las nuevas técnicas de cultivo y a los sistemas de comercialización de los productos.
Frei Breto, intelectual brasileño[3]

Anticipándose a la Cumbre sobre el cambio climático mundial, uno de los científicos norteamericanos más importantes en materia climática se mostró muy escéptico en torno a esta reunión. En una entrevista con el periódico londinense The Guardian, el climatólogo de la NASA James Hansen dijo que cualquier acuerdo que resulte de las conversaciones será insuficiente para impedir una catástrofe climática. Reclamó recortes más sustanciales de las emisiones que los que están sobre la mesa, así como impuestos a las emisiones de carbono para los mayores contaminadores.

Mientras los combustibles fósiles sigan siendo la energía más barata, seguirán siendo utilizados y su uso seguirá aumentando. Por eso tenemos que ponerle un precio al carbono. Y el dinero que se recaude debe volver al público en un 100%, ya sea como dividendos mensuales o como deducción del impuesto sobre la nómina o una combinación de esas cosas. Si hacemos eso, el problema tiene solución. Si no lo hacemos, esta es la mayor injusticia intergeneracional de la historia del mundo. Dejaremos a nuestros hijos y nietos una situación fuera de su control. Por lo tanto, tenemos que empezar a influir en las políticas que se debaten. Y lo que se está conversando ahora en Washington y en Copenhague es totalmente inadecuado. Es un “lavado” medioambiental, es el sistema de “cap and trade” con compensaciones, lo que será tal como el Protocolo de Kyoto. No reducirá las emisiones globales en absoluto
James Hansen, científico de la NASA

El Alba y su actitud en Copenhague

Desde la misma etapa de preparación de la Cumbre de Copenhague, los países del ALBA, comenzaron a definir sus posiciones con vista a la reunión de diciembre de 2009, el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en una de sus reflexiones con fecha octubre de 2009 expresó refiriéndose a los preparativos de la Cumbre y la posición del bloque integracionista:

En la Cumbre del ALBA se planteó con gran fuerza un nuevo problema de extrema gravedad: el cambio climático. En ningún otro momento de la historia humana se presentó un peligro de tal magnitud.

Mientras Hugo Chávez, Evo Morales y Daniel Ortega se despedían de la población en las calles de Cochabamba ayer domingo, ese día, de acuerdo con informaciones divulgadas por BBC Mundo, Gordon Brown presidía en Londres una reunión del Foro de las Grandes Economías del mundo, integrado en su mayoría por los países capitalistas de mayor desarrollo, máximos responsables de las emisiones de dióxido de carbono, gas que origina el efecto invernadero.

La importancia de las palabras de Brown es que no las pronuncia un representante del ALBA o uno de los 150 países emergentes o subdesarrollados del planeta, sino de Gran Bretaña, donde se inició el desarrollo industrial y uno de los que más dióxido de carbono ha inyectado a la atmósfera. El Primer Ministro británico advirtió que si no se alcanza en la Cumbre de Naciones Unidas en Copenhague un acuerdo, las consecuencias serán “desastrosas”.Inundaciones, sequías y olas de calor letales son algunas de las consecuencias “catastróficas”, afirmó por su parte el grupo ecológico Fondo Mundial para la Naturaleza, refiriéndose a lo señalado por Brown.

“El cambio climático quedará fuera de control en los próximos 5 a 10 años si no se recortan drásticamente las emisiones de CO2. No habrá un plan B si fracasa Copenhague.”
Fidel Castro, Reflexiones "El ALBA y Copenhague", 19 de octubre de 2009[4]

El 14 de diciembre de 2009, el presidente venezolano Hugo Chávez anunció que él y el presidente boliviano Evo Morales representarían los intereses del bloque en la Cumbre de Copenhague[5].

Posición de Venezuela

El presidente venezolano durante su intervención en la Cumbre de Copenhague

Durante su primera intervención en la cumbre, Chávez abogó por un esfuerzo extraordinario final para alcanzar un documento que responda a las expectativas de la humanidad sobre el cambio climático. El mandatario venezolano fustigó a los países industrializados por “querer secuestrar” la reunión.

No permitiremos un texto complaciente, sin compromisos reales de los ricos, los mayores emisores de gases contaminantes. Ni Venezuela ni el ALBA tolerarían un acuerdo maquillado. Presionemos a occidente, hagamos prevalecer la justicia. (...)Son jóvenes que claman por su futuro con todo su derecho. Me llamaron la atención dos consignas que portaban, para mí reveladoras de los sentimientos de la sociedad civil. (...)“No cambiar el clima, cambiar el sistema”, una muestra clara del descontento con el modelo de consumo del capitalismo, y “Si el clima fuera banco, ya lo hubiesen salvado”, una frase que debería convocar a la reflexión del capitalismo.

Posición de Bolivia

El presidente de Bolivia, Evo Morales, reivindicó la “obligación” de defender los derechos de la Madre Tierra y señaló que el cambio climático es principalmente un efecto del modelo de desarrollo del sistema capitalista. A nombre de su nación y de los pueblos indígenas latinoamericanos, Morales exigió el pago de una “deuda climática” de los países ricos a los países en desarrollo, la creación de un Tribunal de Justicia Climático para juzgar a los países contaminantes y que el crecimiento de la temperatura media global del Planeta a finales de siglo con respecto a los niveles preindustriales no supere 1 grado.

Posición de Cuba

El vicepresidente cubano a su llegada a Copenhague

Cuba, país miembro del ALBA y siempre comprometido con las causas medioambientalistas y la concertación de políticas en favor de detener el cambio climático, fue representada magistralemente por su vicepresidente, Esteban Lazo Hernández[8]. Durante su discurso pronunciado el 17 de diciembre de 2009 dijo que las demandas de un mecanismo de financiación para mitigar el cambio climático en los países subdesarrollados es una obligación moral de las naciones poderosas. Al hablar en el plenario de la cumbre, Lazo enfatizó que un acuerdo de largo plazo para combatir las anomalías de la naturaleza no puede significar una restricción adicional para el Tercer Mundo.

Violencia y represión contra manifestantes

Protesta en Copenhague en el marco de la cumbre sobre el clima

Desde el mismo inicio de la reunión internacional, las fuerzas de seguridad de la ciudad danesa desplegaron fuertes controles policiales con vistas a detener a los cientos de activistas medioambientales que protestaban en contra de las políticas de las naciones ricas y la exclusión de muchos de ello del foro de Copenhague. En varias ocasiones la policía danesa dispersó a manifestantes con gases y a bastonazos, mientras cientos de manifestantes trataban de impedir la realización de la conferencia para exigir “justicia climática”: medidas firmes contra el calentamiento global.

El 16 de diciembre cientos de manifestantes marcharon sobre el centro de convenciones Bella Center (sede de la conferencia), donde la policía antimotines formó cordones protectores. Algunos manifestantes dijeron que querían transformar la conferencia global en una “asamblea popular” y al acercarse a las filas policiales éstas los rechazaron con gases picantes. Las manifestaciones multitudinarias en la capital danesa revelaron una conciencia mundial creciente sobre el peligro que representa el aumento de las temperaturas.

Acuerdo Final de la cumbre

En secreto y a espaldas de la mayoría de las naciones del mundo, mayoritariamente naciones pobres, los líderes de las naciones desarrolladas encabezados por Obama y Angela Merkel conspiraron y aprobaron el Acuerdo Final de Copenhague

En la última noche de la cumbre se gestó el acuerdo final entre cuatro grandes países emergentes y EE.UU. en una reunión convocada por el primer ministro de China Wen Jiabao en la que participaron los presidentes de India, Brasil y Sudáfrica, incorporándose después el presidente de EE.UU, Barack Obama. La delegación india propuso un tratado no vinculante que siguiera el modelo de la Organización Mundial del Comercio donde cada país declarara sus emisiones. Después de llegar al acuerdo a puerta cerrada, Barack Obama lo comunicó a la Unión Europea, que lo aceptó.

El texto tiene solo tres folios e incluye de forma orientativa la reducción de emisiones que cadas país ha presentado a la cumbre; las reducciones definitivas deben estar el 3 de febrero de 2010. El pacto no incluye la verificación de emisiones que rechazaba China. La transparencia se limitará a un sistema "internacional de análisis y consultas" por definir, estableciéndose que cada país comunicará sus emisiones a la ONU respetándose la soberanía nacional. Las reducciones de emisiones que se hagan con dinero internacional sí estarán sujetas a un completo sistema de comprobación. China ha declarado que no quería dinero internacional, pues no deseaba verse sujeta a un sistema de contabilidad internacional. El embajador brasileño manifestó que EE UU exigía la transparencia de los países en desarrollo. Obama dijo que el sistema de consultas por definir "dirá mucho de lo que hace falta saber" y que "actualmente ya podemos saber mucho de lo que ocurre en un país con imágenes de satélite".

El acuerdo mantiene el objetivo de que la temperatura global no suba más de dos grados centígrados. Sobre cuándo las emisiones deberán alcanzar su máximo solo se dice que "lo antes posible" y no se establecen objetivos para 2050. Tampoco se ha incluido la recomendación del IPCC de que las emisiones de los países desarrollados deberían reducirse para 2020 entre un 25% y un 40% sobre el nivel que tenían en 1990.

Críticas al Acuerdo Final

El acuerdo alcanzado entre EE.UU., China y otros 29 países no fue aceptado por unanimidad en la Convención pues lo rechazaron algunos países como Cuba, Bolivia y Nicaragua[9][10]

Hace ya cuatro horas el presidente Obama anunció un acuerdo que no existe; falta el respeto a la comunidad internacional, se comporta como un jefe imperial.

El documento que usted varias veces afirmó que no existía, señor Presidente, aparece ahora. Todos hemos visto versiones que circulan de manera subrepticia y que se discuten en pequeños conciliábulos secretos, fuera de las salas en que la comunidad internacional, a través de sus representantes, negocia de una manera transparente. Resulta, señor Presidente, que el documento que no existió, existe. Lamento profundamente la manera en que usted ha conducido esta conferencia.

Puedo anticiparle que la delegación de la República de Cuba ha decidido no aceptar el proyecto de declaración que usted presenta. No requiero consultas adicionales en ningún marco ni formato, y, por tanto, declaro que en esta conferencia no existe consenso sobre este documento

El 19 de diciembre, los presidentes de Bolivia y Venezuela, Evo Morales y Hugo Chávez, así como los representantes de Cuba, Nicaragua, Ecuador y las naciones caribeñas miembros del ALBA emitieron una declaración oficial en la cual condenan lo ocurrido en la cumbre:

Los países que integramos ALBA, denunciamos ante el mundo la amenaza que significa para el destino de la humanidad el resultado de esta Conferencia de Naciones Unidas, celebrada en Copenhague.

En primer lugar, ha sido un proceso de negociaciones viciado por la violación de los principios esenciales del sistema multilateral. Este proceso antidemocrático, no ha reconocido la igualdad de todos; turbio y poco transparente, exclusivo (diseñado para asegurar las posiciones de un pequeño grupo de países). El Cambio Climático no puede ser un sistema desarticulado de los principios de la Carta de Naciones Unidas: este proceso carece de legitimidad, pues ha violentado todos los principios del multilateralismo y de la Carta de las Naciones Unidas, sobre todo el de la igualdad soberana entre todos los Estados.

La característica fundamental de este lamentable desencuentro, es que un pequeñísimo grupo de países, coordinado y convocado por Dinamarca, ha estado desde hace varias semanas produciendo líneas para un acuerdo, que unilateralmente han denominado “Partes Interesadas”, excluyendo a las grandes mayorías del mundo, estableciendo como criterio la existencia de países de primera y países de segunda.

Mientras la Presidencia de la COP-MOP envió a los países a retomar los grupos de contacto, para avanzar en la redacción y limpieza de los textos aprobados por las Partes como base de la negociación, al mismo tiempo, el Primer Ministro danés convocaba a los Presidentes de un grupo de países a redactar un documento a espaldas del mundo. Otra ratificación de lo excluyente que ha sido este evento es la convocatoria a un grupo de Presidentes a puertas cerradas, sin participación de la mayoría y sin explicar los criterios de esta elección.

Es claro que no podemos considerar el Cambio Climático sin considerar el cambio del sistema. El modelo de producción y consumo capitalista está llevando a un punto de no retorno la vida en el planeta, resulta un momento crucial de la historia humana y el debate en estos escenarios no puede estar reducido a los intereses económicos de un pequeño grupo. Hasta ahora es poco lo que se ha logrado, sin embargo la preservación del régimen climático vigente: Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto, es una plataforma importante para avanzar en la defensa de la vida. Aquí tenemos un acuerdo político mundial importante, donde todos coincidimos en que el Cambio Climático es un problema que hay que atender de forma urgente. Donde los países que son responsables históricos del problema han aceptado asumir compromisos de reducción de emisiones cuantificadas (individuales y agregadas) para bajar las emisiones a niveles que permitan que se controle el problema.

El actual escenario retrocede dramáticamente y pretende que olvidemos el protocolo de Kyoto. En esta Cumbre no hemos logrado acuerdos en aquellos puntos que están relacionados con las obligaciones de los países desarrollados: establecer metas de reducción de emisiones o fijar un segundo período de compromisos para el protocolo de Kyoto. Hay ofertas sobre la mesa, pero ninguna comparable entre sí. Estados Unidos no quiere comprometerse sobre una base de esfuerzos comparable con los otros países desarrollados. Los desarrollados vinieron a esta reunión con una agenda previa, y violentan todo procedimiento democrático para tratar de imponerla.

En el Plan de Acción de Bali, aprobado en 2007, se acordó que los países desarrollados tendrían OBLIGACIONES de mitigación a las cuales se sumarían las ACCIONES de mitigación, voluntarias, de los países en vías de desarrollo. Ahora, los países desarrollados se abocaron a malinterpretar el Plan de Bali durante dos años, para tratar de utilizar esa manifestación nuestra de voluntad para sumar esfuerzos, como una vía para transferirnos sus obligaciones. Los esfuerzos y la voluntad de mitigación de países en vías de desarrollo no se puede usar como una vía para manipularnos y decirnos, después de que han destruido al mundo, que ahora nos toca a nosotros mitigar para que ellos puedan seguir contaminando, destruyendo, sobre la base de sus patrones explotadores de producción y de consumo.

Aquí hay también un tema de principios. Los países en vías de desarrollo somos naciones dignas, soberanas, víctimas de un problema que no causamos. Este principio moral, fundado sobre las responsabilidades históricas, es la razón por la cual los países desarrollados deben proveer recursos suficientes, para la completa implementación de los principios de la Convención.

La crisis ambiental resultante del incremento de las temperaturas en la atmósfera, es consecuencia del sistema capitalista, del prolongado e insostenible patrón de producción y de consumo de los países desarrollados, de la aplicación e imposición al resto del mundo de un modelo de desarrollo absolutamente depredador, y de la falta de voluntad política para el cumplimiento pleno y efectivo de los compromisos y obligaciones previstas en la Convención y el Protocolo de Kyoto. Los países desarrollados han sobre explotado el espacio atmosférico. Esta deuda climática en el marco más amplio de la deuda ecológica comprende tanto una deuda de emisiones como una deuda de adaptación, que debe ser honrada por los países desarrollados. No se trata de una caridad, ni de una limosna, ni de una dádiva, sino de una obligación jurídicamente vinculante.

Los representantes de la naciones del ALBA durante la presentación de la Declaración del bloque integracionista

Los países del anexo I han acumulado en gastos militares en el año 2008 la suma de 1.123 mil millones de dólares. Estados Unidos ha gastado 711 mil millones de dólares en el año 2008, según la solicitud de presupuesto para el año fiscal 2009, el cual incluye 170 mil millones de dólares para operaciones militares en curso en Iraq y Afganistán. Por eso, el mundo sabe que tienen capacidades, lo que no tienen es voluntad política de responder a sus compromisos y obligaciones internacionales para la lucha contra el Cambio Climático. Pretenden utilizar y abusar de las necesidades de los más pobres para forzar acuerdos ilegales.

Hoy a través de los mercados de carbono quieren, aquellos que causaron el Cambio Climático, seguir contaminando, mientras que la carga de la reducción de las emisiones se traspasa a los países en desarrollo. Pensaron que en Copenhague podrían convencernos de comprarnos su derecho a contaminar, ofrecían a cambio promesas de dinero miserables. 1.-Denunciamos con fuerza y solicitamos impugnar los documentos generados por la Presidencia de la COP, sin mandato de las partes, que nos manifestamos abiertamente en contra de los grupos de amigos del Chair. La Presidencia no ha garantizado igualdad de participación en todos los niveles, incluso a nivel Presidencial.

2.- Reiteramos nuestro compromiso con la lucha contra el Cambio Climático, con los principios de la Convención y con la validez, ahora más que nunca, del Protocolo de Kyoto, cuyo contenido consideramos es perfectible con decisiones de las partes y acuerdos subsiguientes, pero que no debemos dejar morir. La complejidad de las negociaciones recientes nos ha demostrado que los intereses económicos en pugna no permitirán un acuerdo si los países desarrollados no aceptan respetar los principios.

3.- En tal sentido, expresamos nuestra voluntad política de continuar trabajando en el marco de la Convención y del Protocolo de Kyoto. El relanzamiento de estas negociaciones debe ser sobre la base del respeto, la inclusión, la transparencia y la legitimidad.

4.- Rescatamos que, mientras la Conferencia fracasaba de forma irreversible, se iban sumando las voces en las calles de los jóvenes que saben que el futuro les pertenece, que denunciaron con fuerza las maniobras de los desarrollados y saben que la lucha continúa. Nos

sumamos a sus voces y a sus protestas, las saludamos y las apoyamos. El pueblo debe seguir vigilante. Hoy más que nunca, ante las lamentables maniobras que se han practicado en Copenhague por mezquinos intereses económicos, reiteramos que ¡no hay que cambiar el clima, hay que cambiar el sistema!
Texto completo de la Declaración oficial del ALBA[12]

El pacto alcanzado no será oficial pues la Convención de Cambio Climático funciona por consenso y la oposición de un solo país impide la adopción del acuerdo. El portavoz del G77, el sudanés Lumumba Lumumba Stanislaus Di-Aping, mostró su indignación: "Un acuerdo que aumente la temperatura dos grados centígrados supone que en África subirá 3,5 y destruirá nuestras economías y nuestro pueblo".

Lo sucedido en Copenhague según varias criterios

Leonardo Boff

El teólogo e intelectual brasileño, Leonardo Boff, sintetizó en un artículo títulado "El problema no es la Tierra, sino nuestra relación con ella", enfatizó sobre lo ocurrido en la Cumbre de Copenhague. En entrevista con el el diario ADITAL, el teólogo, filósofo y escritor habla sobre la necesidad de comenzar los cambios en nosotros que van a beneficiar a la Tierra

Las movilizaciones sociales y los alardes sobre los perjuicios que la acción humana viene causando al medio ambiente no fueron suficientes para garantizar la concreción de acuerdos eficaces durante la 15ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambios Climáticos (COP-15), concluida el viernes 18 en Copenhague, Dinamarca. Los líderes mundiales demostraron una vez más la preferencia por el desarrollo del capital en detrimento de la vida. Aún así, la postura de desdén para con los problemas climáticos del planeta no está paralizando las acciones de la población en su lucha por pequeños cambios. La evidencia dada a la causa ambiental ha servido para generar conciencia y, de a poco, cambiar malos hábitos de consumo. “El lugar más inmediato es comenzar por cada uno

Amy Goodman

Barack Obama dijo minutos antes de retirarse rápidamente de la cumbre de la ONU sobre el cambio climático: “Las negociaciones que tuvieron lugar hoy aquí no nos comprometen legalmente a nada”. Esta fue una de las declaraciones que realizó ante su pequeño equipo de prensa de la Casa Blanca, excluyendo a los 3.500 periodistas acreditados que cubrían las negociaciones, y sucedió a última hora del 18 de diciembre, el último día de la cumbre, cuando se informó que las negociaciones habían fracasado. Copenhague, que había sido renombrada en los carteles publicitarios de Coca-Cola y Siemens como “Ciudad de la esperanza” (Hopenhagen, en inglés) por las negociaciones que estaban teniendo lugar allí, se parecía más a la ciudad del fracaso.
Amy Goodman, periodista norteamericana y directora de la radio-televisora alternativa Democracy Now!

Fidel Castro

En Copenhague reinó un verdadero caos y sucedieron cosas increíbles. A los movimientos sociales e instituciones científicas no les permitieron asistir a los debates. Hubo Jefes de Estado y Gobierno que no pudieron siquiera emitir sus opiniones sobre vitales problemas. Obama y los líderes de los países más ricos se adueñaron de la conferencia con la complicidad del gobierno danés. Los organismos de Naciones Unidas fueron relegados.

Barack Obama, que llegó el último día de la Cumbre para permanecer allí solo 12 horas, se reunió con dos grupos de invitados escogidos “a dedo” por él y sus colaboradores. Junto a uno de ellos se reunió en la sala del plenario con el resto de las más altas delegaciones. Hizo uso de la palabra y se marchó de inmediato por la puerta trasera. En ese plenario, excepto el pequeño grupo seleccionado por él, se les prohibió a los demás representantes de los estados hacer uso de la palabra. En esa reunión, a los Presidentes de Bolivia y de la República Bolivariana de Venezuela se les permitió hablar, porque al Presidente de la Cumbre no le quedó otra alternativa que concederles el uso de la palabra, ante el reclamo enérgico de los presentes.

En otra sala contigua, Obama reunió a los líderes de los países más ricos, varios de los Estados emergentes más importantes y dos muy pobres. Presentó un documento, negoció con dos o tres de los países más importantes, ignoró a la Asamblea General de Naciones Unidas, ofreció

conferencias de prensa, y se marchó como Julio César en una de sus campañas victoriosas en Asia Menor, que lo llevó a exclamar: Llegué, vi y vencí.
Fidel Castro, fragmento de su Reflexión "El derecho de la Humanidad a existir", publicada en Cubadebate[13]

Valoraciones finales

A pesar del consenso final entre Estados Unidos, China, India, Brasil y Sudáfrica, serias dudas surgieron acerca del alcance de lo que se logró en esta reunión. Barack Obama declaró haber alcanzado un "avance significativo"[14], pero la mayoría de los medios señalaron que el acuerdo logrado distaba bastante de lo que esperaban la ONU y los científicos[15] [16]. De hecho, según los organizadores (la Unión Europea), el objetivo inicial de la cumbre era conseguir un acuerdo legalmente exigible. Al final sólo se consiguió que Estados Unidos y las economías emergentes ofrecieran un proyecto de reducir las emisiones para que el aumento de la temperatura no sobrepase los 2°C, pero sin un plan claro sobre cómo llevar a cabo esta meta.

Los representantes de China se declararon satisfechos por el acuerdo [17]. En cambio, Nicolás Sarkozy, Presidente de Francia, que se había comprometido para llegar a un acuerdo vinculante, declaró: "El texto que tenemos no es perfecto". También Brasil expresó su desilusión.[46] Barack Obama concedió que el acuerdo alcanzado en Copenhague era modesto, pero insistió en que puede constituirse en la base para negociaciones más ambiciosas. Muchos países, incluyendo los de Europa y del mundo en desarrollo criticaron la falta de resultados, criticando a EE.UU y China por no haber alcanzado un acuerdo vinculante que límite las emisiones de carbono. Países en desarrollo, en particular países de América Latina, que criticaron a Obama,[48] insistieron que las naciones industrializadas, responsables de la mayoría de la contaminación, deberían pagar la mayor parte del costo para mitigar los efectos.

La mayoría de los movimientos ecologistas y organizaciones no gubernamentales presentes en la conferencia de Copenhague expresaron su desilusión, advirtiendo que el acuerdo conseguido era insuficiente. Condenaron que no haya objetivos para los recortes de carbono y no acuerdo sobre un tratado legalmente vinculante. Acerca de la creación de un fondo global de 100.000 millones de dólares financiado por los países ricos para combatir el cambio climático en los países pobres, el solo logro concreto, algunos críticos dijeron que esa cifra era insuficiente.

Continuación de las negociaciones

Estados Unidos declaró que la lucha contra el cambio climático debía seguir. Igualmente la Unión Europea se mostraba optimista frente al progreso que se pudiese lograr en el 2010. De hecho, una reunión estaba prevista en Bonn, Alemania, a mediados 2010, y también en México. Pocos días antes de la COP15, Felipe Calderón y los representantes de México en la cumbre declararon que los países debían establecer en Copenhague las bases para permitir la elaboración de un futuro acuerdo definitivo, esperando que este nuevo tratado sea firmado a finales de 2010, durante la XVI Conferencia sobre Cambio Climático, que se celebrará en México.

Referencias

Bibliografía