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Mariano Rajoy

Mariano Rajoy
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Presidente del Gobierno de España

Presidente del Gobierno de España
Actualmente en el cargo
Desde el 21 de diciembre de 2011
MonarcaJuan Carlos I de Borbón
PredecesorJosé Luis Rodríguez Zapatero
Emblema del Partido Popular Español
Presidente del Partido Popular
Actualmente en el cargo
Desde el 16 de octubre de 2004
PredecesorJosé María Aznar
Diputado en Cortes Españolas por Madrid
Actualmente en el cargo
Desde el 14 de marzo de 2004
Datos Personales
NombreMariano Rajoy Brey
Nacimiento27 de marzo de 1955
Santiago de Compostela, Bandera de España España
EducaciónDerecho
Alma materUniversidad de Santiago de Compostela
OcupaciónPolítico y abogado
Partido políticoLogo del Partido Popular Partido Popular
Creencias religiosasCatólico
CónyugeElvira Fernández
Mariano Rajoy Brey. Político y abogado español. Presidente del Gobierno de España desde el 21 de diciembre de 2011. Es además el Presidente y máximo líder del conservador Partido Popular, tras suceder en 2004 en la presidencia del mismo al expresidente del Gobierno, José María Aznar.

Anteriormente, Rajoy ya sirvió como ministro en los gobiernos de Aznar en diversas carteras entre 1996 y 2003, y como vicepresidente del Ejecutivo de 2000 a 2003. Entre 2003 y 2004, cuando fue elegido presidente del Partido Popular, desempeñó el cargo de secretario general de la formación.

Síntesis biográfica

Nace el 27 de marzo de 1955, en la ciudad de Santiago de Compostela, en la región de Galicia, al noroeste de España. Proviene de una familia de clase acomodada. Rajoy es nieto de Enrique Rajoy Leloup, uno de los redactores del Estatuto de autonomía de Galicia en 1932 que fue apartado de la docencia universitaria por la dictadura hasta principios de los 50, y es hijo del también jurista Mariano Rajoy Sobredo, presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra, ciudad donde creció. Su madre fue Olga Brey López, fallecida en 1993.

Pasó toda su infancia en tierras gallegas. Se licenció en 1977, y al año siguiente aprobó con el número diez de su promoción las oposiciones de registrador de la propiedad, puesto que ejerció en la localidad leonesa de Villafranca del Bierzo los dos años siguientes.

En 1996, a los cuarenta y un años de edad, Mariano Rajoy contrajo matrimonio después de una larga soltería, lo que le había granjeado el apodo de «el soltero de oro» en las filas populares. La ceremonia, que se celebró en la localidad de La Toja (Pontevedra), fue discreta y corrió a cargo de un cura anarquista, amigo de uno de los hermanos del contrayente. La esposa de Rajoy, Elvira Fernández Balboa, trabajaba en el departamento de control del presupuesto en la cadena de televisión privada Antena 3 TV. Ambos se conocieron en 1993 cuando veraneaban en la localidad de Sanxenxo, en la costa gallega. Son padres de dos hijos.

Trayectoria política

Inició su carrera política en 1981, año en el que fue elegido diputado por Alianza Popular (AP) en las primeras elecciones autonómicas, celebradas el 20 de octubre. En 1983 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Pontevedra, y el 11 de junio de 1986 fue designado presidente de la Diputación de Pontevedra.

En las elecciones generales de 1986 resultó elegido diputado nacional por la lista de Pontevedra, aunque renunció a su escaño en las Cortes Generales para ocupar la vicepresidencia de la Xunta de Galicia, puesto en el que se mantuvo hasta septiembre de 1987. Por la circunscripción de Pontevedra ha sido sucesivamente reelegido en todas las elecciones generales celebradas desde entonces.

Aunque procedía de la antigua Alianza Popular (AP), su talante pragmático y abierto le permitió evolucionar sin ninguna dificultad cuando el Partido Popular (PP) decidió iniciar el largo «viaje hacia el centro» del espectro político español, que él mismo contribuyó a diseñar.

En el IX Congreso del Partido Popular (PP), celebrado en enero de 1989, fue elegido vocal dentro de la Ejecutiva Nacional del partido, y en el congreso siguiente (junio de 1990), fue designado vicesecretario general de organización, a instancias del líder del partido, José María Aznar, lo que supuso toda una sorpresa para los dirigentes considerados como «pesos pesados» dentro de la organización. Rajoy sustituyó a Arturo Moreno, que causó baja en el partido por su presunta implicación en el «caso Naseiro», relacionado con la financiación irregular del PP.

En 1992 fue una pieza fundamental en el engranaje del PP al convertirse en el dirigente popular que llevó el peso del diálogo que dio como resultado la firma de los pactos autonómicos entre el gobierno de Felipe González y el entonces líder de la oposición, José María Aznar. Fue el único documento que firmaron ambos dirigentes, lo que supuso para él en aquel momento «número tres» del PP granjearse el respeto del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como hábil y astuto negociador político.

Papel en el gabinete de Aznar

En marzo de 1996, el PP alcanzó el poder después de trece años de gobierno socialista. El recién investido presidente del gobierno, José María Aznar, llamó a Rajoy para hacerse cargo de uno de los ministerios más complicados, el de Administraciones Públicas. Al frente del mismo, Rajoy tuvo que gestionar los pactos con los nacionalistas del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y de Convergència i Unió (CiU) y negociar todos los traspasos de competencias que Aznar se comprometió a ceder al País Vasco y a Cataluña a cambio del apoyo parlamentario de estas formaciones al recién estrenado gobierno.

Cuando concluyó el proceso de transferencias competenciales a los nacionalistas firmado en el pacto de investidura, en 1997, los líderes nacionalistas Xabier Arzalluz y Jordi Pujol solicitaron nuevas concesiones del gobierno central. Rajoy se plantó de una manera firme y se negó a tramitar nuevas concesiones hasta una próxima legislatura, en caso de que se produjera la segunda victoria electoral del PP en unas elecciones generales.

Las críticas de los nacionalistas contra su gestión arreciaron, pero Rajoy se mantuvo inamovible en sus posiciones, que defendió con ahínco, lo que también le sirvió para ganarse el respeto del presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, a pesar de las diferencias políticas. No consiguió lo mismo con el PNV, un coto reservado para el vicepresidente primero del gobierno, Francisco Álvarez-Cascos, aunque entabló buenas relaciones con el entonces vicelehendakari, Juan José Ibarretxe, cuyas visitas al despacho de Rajoy en Castellana, 3, sede de su ministerio, no concluyeron con la cesión de las cuotas de formación del Instituto Nacional de Empleo (INEM) que reclamaba con insistencia el gobierno vasco.

En el terreno de la política autonómica, Rajoy se movía como pez en el agua. No en vano su abuelo, Enrique Rajoy Leloup, fue uno de los políticos encargados de redactar el Estatuto de Autonomía gallego durante la Segunda República.

Su condición de político «todoterreno» llevó al presidente Aznar a nombrarle nuevo ministro de Educación, Cultura y Deportes, en la remodelación de gabinete que tuvo lugar el 18 de enero de 1999, en sustitución de Esperanza Aguirre, que haría historia en la joven democracia española al ser designada como la primera presidenta del Senado. Rajoy aceptó el reto que suponía finalizar la configuración del Plan de Humanidades y la búsqueda del mayor consenso posible en la modificación de la Ley de Reforma Universitaria (LRU).

La presencia de Rajoy al frente de su nueva responsabilidad supuso un balón de oxígeno para la comunidad educativa (que se quejaba del estancamiento de las negociaciones sobre los problemas pendientes por el carácter poco dialogante que achacaban a su antecesora en el cargo), y la agilización del proceso de transferencias a las comunidades autónomas de las competencias en materia de educación: Madrid, Murcia y Castilla-La Mancha asumieron esta responsabilidad en el espacio de pocos meses.

Durante su mandato se terminó de implantar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en el territorio nacional, y en la inauguración del curso escolar 1999-2000 anunció una reforma en profundidad de la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) -una ley aprobada por el gobierno socialista que nunca terminó de gustar al PP- y, a través de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado, modificó las normas para el acceso al título superior de la Formación Profesional, lo que levantó una encendida polémica con el Grupo Socialista.

Además, se enfrentó a otro de los problemas pendientes en el ámbito educativo, la reforma de la siempre polémica selectividad, que adquirió un carácter más favorable para los alumnos, dado que se estableció una mayor importancia para el expediente académico del bachillerato y se dio más peso a las asignaturas optativas relacionadas con las opciones elegidas por los estudiantes. En otros aspectos, potenció la política de becas y apostó por crear en España un distrito único universitario, una vieja aspiración de los rectores.

Vicepresidente primero

Tras las elecciones generales de 2000, en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta, Rajoy dio un importante paso en su carrera política. Nombrado vicepresidente primero y ministro de la Presidencia, se erigió en uno de los políticos más cercanos al presidente del gobierno.

El hecho de que en febrero de 2001 abandonase Presidencia para asumir el delicado cargo de ministro de Interior, en sustitución de Jaime Mayor Oreja, ponía de manifiesto la confianza que Aznar tenía depositada en él. Al frente de Interior, Rajoy coordinó la lucha contra el terrorismo y afrontó la cuestión de la inmigración, dos de los asuntos que más preocupaban a los españoles.

Tras la remodelación del gabinete en julio de 2002, Rajoy asumió una vez más la cartera de Presidencia, siempre sin abandonar el cargo de vicepresidente primero del gobierno. Para entonces, se le consideraba uno de los candidatos más firmes para suceder a Aznar como cabeza de lista del PP en las próximas elecciones generales.

Sin embargo, el hundimiento del petrolero Prestige, en noviembre de 2002, supuso un grave traspiés en su carrera hacia la presidencia del gobierno. Rajoy se encargó de coordinar las acciones para afrontar las consecuencias de la marea negra provocada por las más de 50.000 toneladas de fuel vertidas por el barco frente a las costas de Galicia. Así, la lentitud y la desorganización con las que las autoridades reaccionaron ante la catástrofe y la precariedad de medios empleados para paliarla desacreditaron al gabinete de Aznar. A pesar de multiplicar sus apariciones públicas y de viajar en numerosas ocasiones a Galicia, Rajoy vio cómo su popularidad caía en picado.

Candidato a la presidencia

El apoyo del gobierno de Aznar a la invasión de Iraq en el 2003, pese a la oposición de la gran mayoría de los españoles, fue minando las confianza ciudadana en el PP, aunque no parecían peligrar sus expectativas electorales. Se acercaban las elecciones del 2004, y Aznar había declarado reiteradamente que no se presentaría como candidato para un tercer mandato. La rumorología sobre la sucesión de Aznar citaba a menudo a Rajoy como heredero probable pero no tan bien situado como el ministro de economía, Rodrigo Rato. Finalmente, sin embargo, saltó la sorpresa: Rajoy fue elegido secretario general del PP y candidato a la presidencia en agosto de 2003.

Comenzaba con ello la carrera hacia las elecciones generales de marzo de 2004. Las encuestas daban como ganador al PP, con o sin mayoría absoluta, pero los brutales atentados del 11 de marzo del 2004 en Madrid, que causaron doscientas víctimas, dieron un vuelco a la situación. El gobierno del PP fue acusado de ocultar datos para presentar a ETA como responsable de los atentados, cuando todos los indicios apuntaban a un atentado perpetrado por Al-Qaeda como respuesta a la activa participación española en la guerra de Iraq. Desde el gobierno se acusó a los socialistas de promover manifestaciones antidemocráticas contra los populares ante las sedes del partido durante la jornada de reflexión.

Las elecciones se saldaron con la victoria del PSOE, aunque sin mayoría absoluta, y la pérdida del gobierno para el PP. Mariano Rajoy, que apenas una semana antes de las elecciones parecía destinado a ser el próximo presidente español, fue adaptándose a su nuevo papel de líder de la oposición. Menos agresivo que su predecesor, mantuvo sin embargo una línea firme y su oferta de consensuar con los socialistas los grandes temas de estado, como la configuración autonómica o la lucha contra el terrorismo, sin llegar a acuerdos significativos.

Desde su responsabilidad como líder de la oposición criticó severamente las políticas del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en materia de relaciones exteriores (retirada de las tropas españolas de Irak), derechos civiles (matrimonio entre personas del mismo sexo), terrorismo (contactos entre ETA y el gobierno en 2006), educación y economía. Sin embargo, esta labor no cosechó los frutos esperados, puesto que los comicios generales de marzo de 2008 volvieron a ser favorables al PSOE.

Ascenso al poder

El 23 de mayo de 2011, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) perdería en las elecciones autonómicas y municipales ante el Partido Popular, el PP obtendría un respaldo de 37,55 por ciento (casi ocho millones de votos) frente al 27,85 por ciento de los socialistas[1].

El socialista Rubalcaba (a la izquierda) y Rajoy (a la derecha), luchan por la presidencia del consejo de gobierno durante las elecciones de noviembre de 2008.

Tras esto, Rajoy exigió el adelanto de las elecciones generales como forma de lograr estabilizar la candente situación política. Luego el 2 de abril y debido a fuertes presiones sobre todo del ala fundamentalista de su partido, Rodríguez anunciaría su renuncia a una candidatura para las próximas elecciones y ordenaba al Comité Federal elegir un nuevo candidato[2]. Posteriormente los socialistas nombrarían al entonces vicepresidente del gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba quien competiría contra Rajoy por la presidencia del gobierno[3].

El 3 de diciembre, diez días antes de la conformación del nuevo Congreso de Diputados, Rajoy expresó durante una conferencia de prensa en su natal Pontevedra expresó que "lo más difícil para España estaba por venir". Con esas palabras reafirmó que la solución de la crisis económica seria el principal objetivo de su gobierno, heredando de manos de Zapatero una España donde el índice de desempleo en España es del 22,8 por ciento, más del doble de la media de la Unión Europea, según datos de la Oficina de Estadística de la UE[4].

Presidente del Gobierno español

El 20 de diciembre de 2011, se realizó en el Congreso de los Diputados la votación para la elección del nuevo presidente del gobierno, en la cual Rajoy seria investido, tras recibir el apoyo de 187 votos a favor, frente a 149 en contra y 14 abstenciones[5]. El 21 de diciembre, juró el cargo durante una ceremonia en el Palacio de la Zarzuela, una de las residencias del monarca, Juan Carlos I, en la cual estuvo presente el su antecesor, el socialista Rodríguez Zapatero.

Gabinete

El 22 de diciembre, Mariano presentó ante el Rey los nombres de los miembros de su gabinete. Entre los miembros de su equipo de gobierno, se destacan importantes figuras de la llamada "derecha fuerte española" de conjunto con influyentes miembros del Partido Popular, los cuales habían trabajado junto a Rajoy como colaboradores[6].

Cargo Nombre
Vicepresidenta, Ministra de la Presidencia y Ministra Portavoz Soraya Sáenz de Santamaría
Ministro de Economía y Competitividad Luis Guindos
Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas Cristóbal Montoro
Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente Miguel Arias Cañete
Ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón
Ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Ana Mato
Ministro de Industria, Energía y Turismo José Manuel Soria
Ministro de Fomento Ana Pastor
Ministro de Interior Jorge Fernández Díaz
Ministro de Empleo y Seguridad Social Fátima Báñez
Ministro de Asuntos Exteriores Manuel García-Magallo
Ministro de Defensa Pedro Morenés
Ministro de Educación, Cultura y Deporte José Ignacio Wert

Enfrentamiento a la crisis

Una vez asumido el poder, Rajoy inició a aplicar su polémico plan neoliberal para sacar a España de la recesión que la afectaba desde finales de 2009. Fue el viernes 30 de diciembre, exactamente dos semanas después de su nombramiento, que anunció un severo plan de ajuste que incluye un primer recorte presupuestario de casi 9.000 millones de euros y la subida del impuesto sobre la renta[7]. Con la presentación de dicho plan, se cumplía con las predicciones hechas acerca de la aplicación de medidas impopulares contrarias a lo que Rajoy había prometido en la campaña presidencial[8].

El mensaje representó la primera promesa incumplida del nuevo gobierno, que llegó al poder en medio de una crisis económica que sacude al pueblo con una desocupación por encima de los 5.000.000 de personas. Las medidas conformaron el inicio de unos ajustes estructurales juzgados como imprescindibles para reducir el déficit y dinamizar la economía española. En defensa de los planes de Rajoy, la vicepresidente y vocera del gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, reveló que el déficit público en 2011 será en torno al 8% del PBI, “mucho más elevado de lo que había comunicado y comprometido el anterior gobierno”, que calculaba acabar el año en un 6 por ciento.

Obreros españoles protestan en contra de las políticas privativas de Rajoy

A lo largo del mes de marzo de 2012, a lo largo de toda España, autoridades sindicales y representantes de organizaciones de la izquierda, lanzaron un fuerte llamado en contra del plan de reforma laboral que Rajoy comenzó a promocionar desde mediados de febrero del propio año. Algunos de los puntos del plan contenían: reducción de la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días por año trabajado y la restricción del vínculo entre inflación y subidas salariales ayude a dar más flexibilidad al rígido mercado laboral[9]. Las medidas que cumplen con las orientaciones del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea, de reducir la inflación y el déficit fiscal en la Eurozona, motivaron el refortalecimiento de los movimientos populares que habían sacudido a España durante el año 2011.

A las calles de más de medio centenar de ciudades españolas salieron el 29 de abril decenas de miles de ciudadanos para rechazar los duros recortes aplicados por Rajoy en los servicios públicos. En Madrid, epicentro de las protestas, unas 40 mil personas, según sus organizadores, marcharon de manera pacífica desde la plaza de Neptuno hasta la emblemática Puerta del Sol, símbolo del movimiento 15-M o de los indignados. Dichos sucesos fueron solo una parte de la serie de manifestaciones que sacudió a España durante 2012 en las cuales el detonante principal fue la condena a las políticas de austeridad y recorte promovidas por Rajoy.

El más polémico de sus planes de austeridad fue anunciado en julio de 2012, cuando ante el Congreso de los Diputados anunció un nuevo paquete de medidas anticrisis que suscitó de inmediato el rechazo de la sociedad. Conlleva castigos tan impopulares como la subida del impuesto al valor agregado (IVA), la reducción de las prestaciones por desempleo, la supresión de la paga extra de Navidad a los funcionarios públicos, el reordenamiento de las administraciones públicas, el ajuste adicional de 600 millones de euros en los ministerios, la reforma de las pensiones y el alza de los impuestos medioambientales. Con el dramático recorte al "Estado de bienestar" el gobierno pretende recaudar 65 mil millones de euros en dos años y medio. Rajoy reconoció que España "está tutelada, sin manos libres, sin autonomía, intervenida (...) por la Unión Europea"[10].

Conflicto Repsol-YPF

A finales de marzo de 2012, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner anunció de manera soberana que el gobierno de dicha nación estaba preparando una propuesta para enviar al Senado argentino[11] con la intención de promover una intervención del Estado en la compañía YPF (Yacimientos Petróliferos Fiscales), empresa que se encuentra en manos de la multinacional española, Repsol. Tras la aprobación del Senado de las primeras medidas[12], Rajoy quien se encontraba de visita en México durante las reuniones en Latinoamérica del Foro Mundial, expresó su inconformidad con una medida que consideró proteccionista y de obstructora de la libertad del mercado. Tras esto, España comenzó a promover una serie de medidas y castigos sobre todo en el ámbito europeo[13]. Además anunció que limitaría el comercio con Argentina en torno a las importaciones de biodiesel a partir del 22 de abril, tras la decisión del país suramericano de expropiar el 51 por ciento de las acciones de YPF[14].

Muchos analistas, incluido el politólogo argentino, Atilio Borón, criticaron la posición de Rajoy la cual consideraron de violatoria de la soberanía de Argentina, nación que consideró en posición de controlar sus recursos[15].

Cargos

Predecesor:
José Luis Rodríguez Zapatero
Escudo del Reino de España
Presidente del Gobierno del Reino de España

2011 -
Sucesor:
En el cargo
Predecesor:
José María Aznar
Emblema del PP
Presidente del Partido Popular

2004 -
Sucesor:
En el cargo
Predecesor:
José Luis Rodríguez Zapatero
Líder de la Oposición en España
2004 - 2011
Sucesor:
Alfredo Pérez Rubalcaba
Predecesor:
Javier Arenas
Emblema del PP
Secretario General del Partido Popular

2003 - 2004
Sucesor:
Ángel Acebes
Predecesor:
Pío Cabanillas
Escudo del Reino de España
Portavoz del Gobierno de España

2002 - 2003
Sucesor:
Eduardo Zaplana
Predecesor:
Juan José Lucas
Escudo del Reino de España
Ministro de la Presidencia de España

2002 - 2003
Sucesor:
Javier Arenas
Predecesor:
Francisco Álvarez-Cascos
Escudo del Reino de España
Vicepresidente Primero del Gobierno

2000 - 2003
Sucesor:
Rodrigo Rato
Predecesor:
José Luis Barreiro
Escudo del Reino de España
Vicepresidente de Xunta de Galicia

1986 - 1987
Sucesor:
José Luis Barreiro

Referencias

Fuentes