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Richard Nixon

Richard Nixon
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Presidente de los Estados Unidos de América
37.º Presidente de los Estados Unidos
20 de enero de 1969 - 9 de agosto de 1974
VicepresidenteSpiro Agnew
Gerald Ford
PredecesorLyndon B. Johnson
SucesorGerald Ford
Datos Personales
NombreRichard Milhous Nixon
Nacimiento9 de enero de 1913
Yorba Linda, California, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Fallecimiento22 de abril de 1994
Nueva York, Bandera de los Estados Unidos de América Estados Unidos
Causa de la muerteDerrame cerebral
OcupaciónAbogado y Político
Partido políticoRepublicano

Richard Nixon. Trigésimo séptimo Presidente de los Estados Unidos. Como representante fue notorio por su protagonismo en el temido Comité de Actividades Antiamericanas. Apoyándose en Henry Kissinger desempeñó un importante papel internacional: visitó la República Popular China y negoció los Acuerdos SALT I. Bajo su mandato, la nave tripulada Apolo 11 llegó a la Luna.

Durante la era Nixon, el gobierno de Washington, que en un principio aparentó un bajo perfil en sus relaciones con la región, acrecentó su respaldo a las dictadura militares de Brasil y Argentina, responsables de comprobados actos de Terrorismo de Estado. Tras conversar con Fidel Castro durante la visita de este a Estados Unidos en 1959, Nixon recomendó inmediatamente que el líder cubano debía ser derrocado por cualquier medio.Fue uno de los principales promotores de la invasión por Playa Girón.

Fue sorprendido cuando mandó a su personal a colocar escuchas en la sede del Partido Demócrata en el edificio Watergate y luego obstruyó las investigaciones. El 8 de agosto renunció a la presidencia siendo hasta la fecha el único presidente de los Estados Unidos en dimitir del cargo.

Biografía

Primeros años

Richard Milhous Nixon nació en Yorba Linda, California, el 9 de enero de 1913 en el seno de una familia de agricultores metodistas de origen humilde. Pronto se trasladaron a la localidad californiana de Whittier cuando el joven Richard tenía nueve años. Su padre administraba una tienda de alimentos y el joven Nixon hubo de trabajar junto a sus hermanos para ayudar a su padre. Con solo 16 años tenía que trabajar durante casi todo el día y estudiar luego en las noches.

A los 17 años rehusó ingresar en la Universidad de Harvard a pesar de haber ganado una beca para estudiar allí y se matriculó en Universidad Duke de Carolina del Norte, donde se licenció en Derecho en 1937. Nixon era un buen estudiante, aplicado y participativo en todo tipo de actividades aunque con escasas dotes sociales.

De regreso a su pueblo un importante hombre de negocios de la localidad se fijó en él y lo promocionó para la corporación local, además de abrirle otros caminos en modestos despachos de abogados locales.

Segunda Guerra Mundial

Después del ataque japonés a Pearl Harbour y la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, Nixon se alistó en la Marina siendo destinado al Pacífico. Pasó la mayor parte del tiempo en la retaguardia dedicado a tareas de intendencia.

Regresa a Estados Unidos con una pequeña fortuna ganada jugando Poker, un juego muy usado por los soldados, y dos medallas, a pesar de nunca haber entrado en combate.

En 1946 se presenta a con 33 años como candidato al Congreso para dar inicio a su carrera política.

Carrera política

En 1946 Nixon da comienzo a su carrera política enfrentándose al demócrata Jerry Boris en las elecciones para obtener un puesto en la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos por el 12º Distrito congresional de el Estado de California. Nixon obtuvo la victoria para el período 1947-1949; fue reelegido para un segundo período (1949-1951), pero faltando menos de dos meses para concluir ese segundo mandato renunciaría para ser senador.

Para obtener un escaño en el senado se presentó como candidato en 1948 representando a California y teniendo como principal contrincante a una mujer, Helen G. Douglas. Desde aquel entonces Nixon comenzó a hacer gala de su estilo político en el que llevaba los debates hasta las últimas consecuencias, atacando y acosando a sus rivales y buscando la victoria del modo que fuera necesario. Llegó a referirse a su contrincante Douglas, para tratar de acusarla bajo el argumento de que en su equipo tenía a un miembro conectado con el partido comunista, como “toda ella es roja, incluso su ropa interior”.[1]

Su rival en aquella campaña, Helen G. Douglas, fue quien le puso el apodo de “Tricky Dicky” (“Ricardito el Tramposo”) que le acompañaría durante toda su vida.[1] Finalmente, en esa disputa electoral Nixon resultó elegido como senador.

Comité de Actividades Antiamericanas

En 1950, en medio de la “Caza de Brujas” de McArthy, se produjo el hecho que catapultaría a Nixon a la primera fila de la política estadounidense. Como senador logró participar en el Comité de Actividades Antiamericanas, y dirigió personalmente una investigación relacionada con Alger Hiss, un destacado diplomático del Departamento de Estado.[2]

Patrocinador y arquitecto de las Naciones Unidas, Hiss fue acusado por Nixon de filocomunista, de tener tendencias y simpatías comunistas, y de espiar para la URSS. Nixon volcó toda su energía en la investigación, consciente de que si esta resultaba su estrella política brillaría con más fuerza. Nixon, fiel a su estilo, acorraló a Hiss hasta hacerlo parecer un funcionario desleal y corrupto, aparte de un comunista.

Trató de demostrar que Hiss pasó documentos de alto secreto microfilmados a los soviéticos. Se llegó a descubrir por medio de un confidente un carrete completo de microfilmes escondido en una calabaza de Halloween. Finalmente se demostró que si bien Hiss no era espía, sí había mentido al tribunal, por lo que fue condenado por perjurio, apartado de la función pública y sancionado, todo un triunfo personal para Richard Nixon.

Tras el Caso Hiss, Nixon apareció ante la opinión pública, que no había parado de observarle, como un honesto e incansable luchador anticomunista dispuesto a desenmascarar a todos los que tuviesen en la administración ideas comunistas o desleales hacia los Estados Unidos. Sus discursos apuntaban directamente a la según él ineficiente Administración Truman, incapaz de controlar a todos los comunistas norteamericanos que podían conspirar contra los Estados Unidos en su propia casa. Para otros sin embargo, Nixon era un oportunista que se promocionada a sí mismo sin ningún pudor. Fuese como fuese, lo cierto es que Nixon supo gracias a este y otros capítulos abrirse camino en la siempre difícil escena política estadounidense.

Vicepresidente

En 1951 el candidato a la presidencia Dwight D. Eisenhower seleccionó a Nixon como su candidato a vicepresidente y la dupla ganó las elecciones de Noviembre de 1952.

Nixon fue uno de las primeros políticos en citar la denominada Teoría del Dominó, referida al avance comunista en Asia y la necesidad de detenerlo ante la perspectiva de que los países asiáticos fuesen cayendo uno detrás de otro como fichas de un dominó. Cuando en 1954 los franceses fueron derrotados en Diem Bien Phu y anunciaron su retirada de Indochina, Nixon apremió a Eisenhower a detener el avance del Vietcong usando incluso bombas atómicas, plan desechado por el presidente. Este accedió sin embargo al envío de los primeros consejeros militares a Vietnam del Sur para asesoramiento militar, nada más retirarse los franceses y dividirse Vietnam en dos mediante los Acuerdos de Ginebra, en 1954. Nixon en persona llegó a viajar a Vietnam en calidad de Vicepresidente.

Nixon en 1955 en La Habana, haciendo un brindis con el tirano Fulgencio Batista, y junto a ellos el embajador Gardner

En 1955 Nixon visita La Habana para encontrarse y manifestar su apoyo público al dictador Fulgencio Batista Zaldívar, con quien se reune para brindar por "el mantenimiento de las estrechas relaciones entre los Estados Unidos y Cuba".[3]

En 1956, en plena campaña de reelección junto a Eisenhower, surgieron rumores sobre posibles aportaciones ilegales e incluso sobornos a Nixon. Cuando Eisenhower estaba a punto de pedirle que abandonara la vicepresidencia y se marchara de la carrera electoral, Nixon llevó a cabo una de las maniobras más brillantes de su carrera: salió por televisión en una hora de máxima audiencia para explicar a los televidentes estadounidenses la procedencia de esos regalos y aportaciones recibidos, así como una pequeña auditoría pública de sus propias cuentas personales.

Finalmente hizo alusión a un pequeño perro que un hombre de negocios regaló a su hija y que esta bautizó como Cheekers, por lo que esa intervención televisiva es conocida como “el discurso Cheekers”.[4] Se trató de la primera vez en la historia de la televisión, una televisión que acababa de nacer como medio de comunicación, que un político se valía de ella para influír en la opinión pública, en este caso para limpiar su imagen. Se trató de todo un éxito, aún a pesar de que su mujer Pat lo consideró en sus memorias como un momento humillante. Fue el primer uso partidista del medio televisivo.

Nixon y Nikita Kruchev en 1959

En 1957 de nuevo dio pruebas de su espíritu de lucha y audacia. Visitó Moscú con motivo de una feria internacional de muestras en la capital soviética, y allí, en una muestra de la típica cocina norteamericana coincidió con Nikita Kruchev, en lo que se denominó “el debate Kitchen” (debate de la cocina).[5]

Se trató de un acalorado debate entre ambos personajes en el que discutían cual de las dos Superpotencias estaba tecnológicamente más avanzada. Kruchev no se cansó de promocionar al mundo el reciente éxito soviético al poner en el espacio el primer satélite artificial humano, el Sputnik, mientras Nixon replicaba que los norteamericanos estaban más avanzados en otros terrenos.

Finalmente, en 1958 Nixon sufrió un altercado que paradójicamente le beneficiaría publicitariamente. En un viaje de Estado por Latinoamérica, cuando se encontraba visitando Venezuela, su coche oficial fue zarandeado y golpeado por la multitud como muestra hostil de gran parte de la población venezolana que culpaba a las petroleras norteamericanas y al intervencionismo de EE.UU de la corrupción y la miseria que reinaban en Venezuela, a pesar de ser uno de los grandes productores mundiales de petróleo. El incidente hizo aparecer de nuevo a Nixon como un gran embajador de EE.UU en el mundo, que incluso recibía maltrato físico en nombre de su país.[5]

Fidel Castro recuerda su histórico encuentro con Nixon en 1959:

En fecha tan temprana como el mes de abril de 1959 (el día 19) visité Estados Unidos invitado por el Club de Prensa de Washington. Nixon se dignó recibirme en su oficina particular... No era un militante clandestino del Partido Comunista, como Nixon con su mirada pícara y escudriñadora llegó a pensar. Si algo puedo asegurar, y lo descubrí en la Universidad, es que fui primero comunista utópico y después un socialista radical, en virtud de mis propios análisis y estudios, y dispuesto a luchar con estrategia y táctica adecuadas.

"Mi único reparo al hablar con Nixon era la repugnancia a explicar con franqueza mi pensamiento a un vicepresidente y probable futuro Presidente de Estados Unidos, experto en concepciones económicas y métodos imperiales de gobierno en los que hacía rato yo no creía."[6]

Derrota ante Kennedy y ascenso a la presidencia

Richard Nixon y John F. Kennedy antes de un debate

En el verano de 1960 Richard Nixon y John F. Kennedy fueron nominados respectivamente como candidatos a la presidencia por los partidos republicano y demócrata, y comenzaban su campaña electoral. Nixon se vio obligado a recorrer todo el país para financiar su campaña perdiendo pero y sufriendo una grave lesión en la rodilla en plena campaña que le obligó a hospitalizarse. Ya recuperado, se volvió a golpear la rodilla, y fue en esas condiciones como acudió al histórico debate electoral previo a las elecciones, el primero en ser televisado en la historia.

Kennedy fue al debate con un aspecto joven, dinámico y saludable, mientras Nixon se presentó con una pésima imagen: recién salido del hospital, delgado, pálido, sin maquillar y con barba de dos días, daba un aspecto enfermizo y débil

Kennedy se benefició de la adhesión de importantes figuras políticas y de otros sectores como Hollywood (donde Nixon no era visto con buenos ojos por su participación en el Comité de Actividades Antiamericanas de McArthy) y Nixon sufrió una verdadera oleada de declaraciones adversas: el ex presidente Truman apeló a los estadounidenses a no votarle, y el mismísimo Eisenhower se negó en un principio a darle su apoyo aún habiendo sido su Vicepresidente, y cuando finalmente se lo dio fue demasiado tímido y llegó muy tarde. Un periodista llegó a preguntarle en plena campaña electoral si alguna decisión importante de su presidencia había sido inspirada por Nixon, a lo que Eisenhower respondió: “deme una semana, y pensaré en alguna”.

Finalmente, el 8 de noviembre de 1960, Kennedy ganó las elecciones por sólo un margen de 150.000 votos. Se convirtió así en el 35º Presidente de los Estados Unidos.

Tras la derrota sufrida Nixon se presentó a gobernador de California, y de nuevo perdió tras una carrera electoral en la que su oponente demócrata se benefició de la ayuda del propio presidente Kennedy y de la recién terminada Crisis de los Misiles. La noche de la derrota anunció públicamente en un amargo discurso su retirada definitiva de la política, discurso en el que llegó a acusar a los periodistas de sus derrotas y de mantener una campaña contra él advirtiendo:

“me gustaría que por una vez escribieran lo que digo … quiero que valoren lo que pierden conmigo; ya no tendrán a Nixon para machacarle”.

Tras su retirada de la politica en 1962, fue contratado como abogado por Pepsi-Cola Company, contrato que además de sus cuantiosas minutas legales le sirvió para viajar por todo el mundo y seguir de cerca la política nacional e internacional.

En la primavera de 1968 el presidente Lyndon B. Johnson anunció que no aceptaría la nominación para la reelección. Nixon logró en el verano de 1968 que la Convención del partido republicano le nominara como candidato a la presidencia, muy por delante en votos de los otros dos grandes candidatos, Nelson Rockefeller y un por entonces poco conocido Ronald Reagan, gobernadores de Nueva York y California respectivamente. Su oponente a la presidencia era el a la sazón Vicepresidente, Hubert Humphry, de quien se rumoreaba que el anuncio de abandono de Johnson se debió más a una maniobra para beneficiarle, para relanzar a Humphry hacia la presidencia, que a una dimisión anunciada de aquel.

Nixon se dio cuenta de que si los demócratas sorprendían al electorado con un acuerdo de paz, estos ganarían en las urnas. Nixon optó entonces por convencer a los survietnamitas para que rechazasen las negociaciones. Finalmente Saigón comunicó a Johnson que no acudiría a las conversaciones de paz, por lo que estas fracasaron y Johnson no logró un acuerdo, perjudicando a los demócratas en las elecciones.

Nixon logró pues su primer objetivo, impedir un acuerdo de paz que beneficiase a los demócratas, y prosiguió con su campaña electoral. Entre otras maniobras se referió al hartazgo de lo que él llamó “la mayoría silenciosa”. Se trató de otro mensaje destinado al norteamericano y votante medio que estaba harto tanto de la guerra como de los desórdenes y que quería, exigía, que volviese la normanildad al país. El mensaje también caló en el electorado.

Finalmente, en Noviembre de 1968 Nixon ganó las elecciones, y el 20 de enero de 1969 prestó juramento en las escalinatas del Capitolio de Washington como 37º Presidente de los Estados Unidos. La frase que pronunció aquel día, que pasaría a la historia fue:

“el mayor título que puede conceder la historia a un estadista es el título de pacificador”.

En la presidencia

Una vez en la presidencia, Nixon dejó conocer su plan para acabar con la guerra en Vietnam que consistía en ir reduciendo la implicación norteamericana escalonadamente. Junto con el secretario de estado Kissinger, redefinió el papel de Estados Unidos en el escenario mundial. Se realizó una retirada gradual de los 500.000 soldados estadounidenses que combatían en Vietnam del Sur, aunque la retirada se prolongó durante cuatro años. A la par que se reducía la presencia de tropas norteamericanas, aumentaban los bombardeos sobre Vietnam del Norte. Nixon implicó a Laos y a Camboya en la guerra y planificó junto a Kissinger los bombardeos secretos sobre este último país, ocultándolo incluso al Congreso.

En abril de 1970 ordenó la invasión de Camboya, una medida tremendamente impopular en EE.UU. porque significaba la extensión de la guerra, si bien las tropas estadounidenses se retirarían tras sólo dos meses de ocupación, y tras confirmar en el poder al general pronorteamericano Non Lon, quien ya lo ocupaba desde 1969 gracias a un golpe militar contra el príncipe de Camboya, Norodon Sihanuk.

Nixon puso en práctica a partir de 1969 la denominada “Doctrina Nixon”. Esta consistía en reforzar la capacidad militar de los regímenes pro-norteamericanos escogidos en el Tercer Mundo y prepararlos para una función de “policía” dentro de la región.

Tras la Guerra de Vietnam, el Congreso aprobó en 1973 la War Powers Act, que limitaba los poderes presidenciales a la hora de implementar una intervención militar o una guerra. La ley establecía que un presidente no podía enviar tropas fuera de los Estados Unidos en una crisis o intervención militar durante más de sesenta días sin consultar al Congreso y sin la autorización de este.

Nixon saluda a Mao Zedong durante su histórica visita a China

En 1971 Nixon llevó al restablecimiento de las relaciones con China en una táctica que se denominó “diplomacia triangular”. Con ella buscaba cerrar tratos distintos y separados con China y la URSS. Viajó a Pekín y retomó el diálogo con el país asiático en lo que se llamó “la diplomacia del ping-pong”, ya que el acercamiento lo iniciaron los equipos olímpicos de ping-pong de ambos países.

Nixon también viajó a Moscú para negociar el primer paso para un acuerdo sobre limitación de armas estratégicas. En Oriente Próximo, estableció relaciones con Egipto manteniendo los compromisos con Israel.

Haciendo campaña para las elecciones presidenciales de 1972

En el año 1972 Nixon era un presidente muy popular, por lo que su reelección parecía fácil. Nixon ganó las elecciones con una aplastante victoria sobre sus adversarios.

Documentos desclasificados revelan que el 25 de abril de 1972, Nixon se reunió con Kissinger para discutir la estrategia militar y este sugirió bombardear las fábricas en Vietnam del Norte. Nixon sin embargo expresó su deseo de utilizar armas atómicas.

Documentos del Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington revelan que el presidente también pensó en usar el arma más mortífera de todas con Corea del Norte en 1969.[7] Tras la guerra de Corea (1950-1953), Pyongyang se había convertido en un enemigo de Washington en el transcurso de la Guerra Fría.

El plan, codificado bajo el nombre Freedom Drop, contenía “opciones pre coordinadas para el uso selectivo de armas tácticas nucleares contra Corea del Norte”. Lo sorprendente es la predicción de víctimas que contenía. Las bajas civiles se cifraban “entre unos 100 y varios miles”, según una nota del entonces secretario de Defensa, Melvin Laird, dirigida a Kissinger.

En América Latina

Apenas instalado como presidente, Nixon envió al multimillonario Nelson Rockefeller a visitar América Latina para realizar un informe sobre el estado de la región. En el se recomendó reforzar el sistema de seguridad colectiva del hemisferio occidental y estrechar los vínculos norteamericanos con los círculos policiaco-militares latinoamericanos.

Se ha demostrado la colaboración de Nixon y Kissinger con el golpe de Hugo Banzer en Bolivia, en el año 1971.[8] El 8 de julio 1971 un grupo presidido por Henry Kissinger discutió una propuesta de la CIA de dar $140.000 a un grupo de políticos de oposición y líderes militares, dinero que sabían sería usado para derrocar al Presidente Juan José Torres. Torres fue derrocado por un golpe de estado el 21 de agosto de 1971, dirigido por Hugo Banzer. Partió al exilio, primero en Perú, después a Chile y finalmente a la Argentina. Fue secuestrado y asesinado en Buenos Aires el 2 de junio de 1976, en el contexto del Plan Cóndor.

En diciembre de 1971 Nixon se reunió con el dictador brasileño Emilio Garrastazu Médici para discutir como derribar al mandatario chileno Salvador Allende, según papeles oficiales de la Casa Blanca desclasificados y publicados por la Universidad George Washington.[9] Nixon le preguntó a Garrastazu Médici, en un encuentro en la Casa Blanca el 9 de diciembre de 1971, si los militares chilenos eran capaces de derribar a Allende. Garrastazu Médici le replicó que en su opinión sí lo eran y “dejó claro que Brasil estaba trabajando con ese objetivo”, añadió el memorándum, que fue desclasificado, como obliga una ley de documentos oficiales estadounidense.

El gobierno de Nixon fue responsable además del golpe militar contra Allende y Torres, del asesinato del jefe de las Fuerzas armadas chilenas, René Schneider, la aprobación del plan que culminó en el asesinato a sangre fría del líder antimperialista dominicano Francisco Caamaño y el asesoramiento a la brutal represión instaurada por Bordaberry en Uruguay.

Política contra Cuba

El periódico Granma publicó un artículo del periodista Luis Báez los pormenores de la reunión de Fidel Castro con Nixon recién obtenido el triunfo de la Revolución Cubana, cuando este era aún vicepresidente bajo la administración de Eisenhower. En ella el líder histórico de la Revolución Cubana narraba como él le había contado con mucha franqueza a Nixon como se veía en Cuba la situación del país y las medidas que pensaban adoptar. Explica como Nixon se mostró animoso y sin discutir nada escuchó todo lo que Fidel tenía que decirle. Luego Nixon sacó sus propias conclusiones y después de esa entrevista fue cuando comenzaron los planes para invadir a Cuba.[10]

En aquella ocasión Nixon expresó en un documento que luego fue desclasificado refiriéndose a Fidel:

"Mi valoración de él como hombre es de cierta forma ambivalente. De lo que sí podemos estar seguros es que posee esas cualidades indefinibles que lo hacen ser líder de los hombres. No debemos considerarlo, ilusoriamente, como un rebelde furibundo al estilo de Bolívar, por lo cual hay que obrar en consecuencia.


"Independientemente de lo que pensemos sobre él, será un gran factor en el desarrollo de Cuba y muy posiblemente en los asuntos de América Latina en general.

Pero como tiene el poder de liderazgo al que me he referido, lo único que pudiéramos hacer es al menos tratar de orientarlo hacia el rumbo correcto.[11]

Las recomendaciones de Nixon llevaron a que Eisenhower decidiese derrocar a Fidel y que, a solo siete meses de la entrevista en Estados Unidos, en un famoso memorando fechado el 11 de diciembre de 1959, el jefe de lo que poco después se tituló División del Hemisferio Occidental de la CIA, J. C. King, exhortase a: "Analizar minuciosamente la posibilidad de eliminar a Fidel Castro:

[... ] Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del gobierno... "

Cuando Nixon accede a la presidencia de Estados Unidos, su mandato se caracterizó por el incremento de la hostilidad, los ataques piratas, el terrorismo y numerosas conspiraciones para ultimar al presidente cubano.

Nixon opinaba que Fidel Castro representaba un obstáculo para la política de Estados Unidos y que era necesario quitarlo del camino. La Universidad George Washington divulgó en agosto de 2009 varios documentos desclasificados por las autoridades norteamericanas, que revelan que el Presidente Nixon y el dictador brasileño Emilio Garrastazu Médici coordinaron operaciones contra Chile, Cuba y otros países para evitar “nuevos Allendes y nuevos Castros”.[12]

Entre los documentos revelados por el Archivo de Seguridad Nacional se encuentra un memorando secreto, perteneciente a una reunión entre Nixon y el dictador brasileño en el que fungió como traductor el General Vernon A. Walters, el 9 de diciembre de 1971, que refiere lo siguiente:

“El Presidente dijo que era muy importante que Brasil y Estados Unidos trabajaran en estrecha colaboración en este ámbito (el derrocamiento de Allende)… Si los brasileños consideran que hay algo que podrían hacer para ser útil en este ámbito, desearía que el Presidente Médici lo hiciera saber. Si se requiere dinero u otro tipo de ayuda discreta, podríamos ser capaces de ponerlos a su disposición. Esto debe ser visto con la mayor discresión.”

En el año 1971, en franca violación de las leyes internacionales, la tripulación de cuatro barcos pesqueros es detenida en aguas internacionales y conducidas por la fuerza a Cayo Hueso. Luego la corte federal estadounidense emitió un fallo en el que dictaminaba que los pescadores cubanos eran culpables de pescar en aguas territoriales norteamericanas y los condeno a penas de seis meses de carcel y 10,000.00 usd de multa.

En ese mismo año, el 12 de octubre, un grupo de mercenarios provenientes de territorio norteamericano a bordo de un buque madre, ametrallaron el poblado de Boca de Samá en Banes, desde una lancha rápida. El ataque provocó la muerte de dos personas y otras cuatro resultaron heridas. El ataque formaba parte de un plan más grande, el Plan Torriente, consistente en la formación de un ejército mercenario (lo que nunca se materializó). El mismo había sido financiado por Bebé Rebozo, de origen cubano, y amigo íntimo del presidente Nixon.

La respuesta cubana al ataque al caserío de Boca de Samá fue el apresamiento de dos buques de bandera norteamericana (el Johny Express y el Layla), que habían estado apoyado las acciones piratas contra Cuba. Este hecho irritó a la administración norteamericana que puso en alerta el Comando del Caribe, pero sin consecuencias mayores[13].

En una confesión al Miami New Times en 2009, uno de los hombres de la CIA que participaron en el asesinato del Che confirmó publicamente que la Agencia ordenó directamente el ataque terrorista a Boca de Samá.[14] El ataque estuvo organizado por Gustavo Villoldo (quién admite además haber sido oficial de la CIA durante décadas) y reivindicado por Alpha 66. También en 2009, en una decisión judicial que solo podría acontecer en Miami, un juez le otorgó a Villoldo 1 200 millones de dólares “por el suicidio de su padre”, que atribuyó al triunfo revolucionario en Cuba.[15]

En 1972 ocurren actos terroristas contra la misión cubana en la ONU y Cuba denuncia nuevamente la campaña de agresiones contra la mision permanente cubana y responsabiliza a la CIA y al gobierno de los Estados Unidos. En diciembre de ese año 11 pescadores son secuestrados en aguas próximas a Bahamas y sus embarcaciones son hundidas por piratas contrarrevolucionarios.

A fines de 1972 las relaciones entre Cuba y Estados Unidos comenzaron a mejorar, por primera vez desde 1961. Se inició un intercambio entre ambos países que culminó el 15 de febrero de 1973 con la firma del Acuerdo sobre Naves Aéreas, Marítimas y otros Delitos; que condenaba la piratería y la utilización del territorio de Estados Unidos para lanzar ataques contra Cuba. Después de la ruptura de relaciones diplomáticas era el primer paso positivo entre los dos países y representaba un reconocimiento tácito del gobierno cubano por parte de Estados Unidos.

En el mes de abril de 1974 se aprobaron las licencias para que las filiales estadounidenses de la Ford, la Chrysler y la General Motors, ubicadas en Argentina pudieran concretar una operación económica con Cuba ascendente a 1 200 millones de dólares[13].

Escándalo Watergate

El sábado 17 de junio de 1972 cinco hombres fueron capturados mientras intentaban instalar un sistema de grabación y fotocopiaban documentos en la sede del Partido Demócrata en el Hotel Watergate, situado en las riberas del río Potomac, en Washington, la capital norteamericana.

Esa detención desató uno de los más grandes escándalos políticos en la historia de Estados Unidos, que terminó con el enjuiciamiento de importantes personalidades de la Casa Blanca y la renuncia del Nixon.

Los “plomeros” del Watergate eran elementos de la Operación 40, un grupo de profesionales del terror formados por la CIA para apoyar la invasión de Bahía de Cochinos. Los agentes CIA Frank Sturgis, Eugenio Martínez, Virgilio González, Bernard Baker y James W. McCord fueron arrestados in fraganti este día: todos eran parte del team de asesinos en el cual se encontraban también Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Gaspar Jiménez Escobedo y Félix Rodríguez Mendigutía. Todos habían sido escogidos por la Estación CIA de Miami JM/Wave, la gigantesca base de operaciones clandestinas contra Cuba. Cuando se les realizó la primera audiencia a Eugenio Martínez, Virgilio R. González y Bernard L. Barker, ante la pregunta de cuál era su oficio la respuesta fue unánime: "anti-comunistas".

Las maniobras por parte de la Casa Blanca y el Comité para la reelección del presidente (CRP), una organización creada por los republicanos con el objetivo de liderar la campaña que mantuviera a Nixon en la Oficina Oval, incluyeron desviar la atención de los verdaderos culpables de espionaje hacia una supuesta afinidad de los demócratas con el gobierno revolucionario cubano.

Mark Felt (Garganta Profunda)

Las investigaciones que desataron el escándalo de Watergate tuvieron su origen en las filtraciones que Mark Felt (Garganta Profunda), por aquel entonces vicedirector del FBI, hiciera a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein del diario The Washington Post. Ambos reporteros del Post demostraron los vínculos del gobierno con el allanamiento en junio de 1972, poco antes de las elecciones, de la sede del Partido Demócrata en el edificio de Watergate, en Washington. La identidad de Garganta Profunda fue celosamente mantenida en secreto durante casi tres décadas hasta que en 2005 reveló su nombre a la revista Vanity Fair.

Llegar al fondo del escándalo resultó muy complicado y la Casa Blanca movió sus resortes con tal de manipular u obstaculizar la investigación. El propio Nixon estuvo implicado y aunque el juicio demoró, llegó el temido "impeachment", un proceso de incapacitación para ejercer la presidencia. En julio de 1974 el Comité Judicial de la Cámara de Representantes acusó a Nixon de haberse embarcado personalmente o a través de sus subordinados en un plan dirigido a retrasar, impedir y obstruir la investigación sobre el caso Watergate.

Nixon hace pública su dimisión

Nixon dimitió el 9 de agosto de 1974 y fue sustituido por el vicepresidente Gerald Ford quien le ofreció rápidamente un perdón total por sus actos. De esta manera quedó libre de cualquier acusación.

Bernstein y Woodward —quien todavía trabaja para el Post— son considerados leyendas del periodismo. Su libro "Todos los hombres del presidente" tuvo una gran repercusión, se convirtió en un best-seller y forma parte de las lecturas en la mayoría de las universidades donde se estudia la carrera de periodismo. En 1976, el director Alan Pakula llevó al cine el libro y Dustin Hoffman y Robert Redford representaron al dúo Bernstein-Woodward.

Muerte

Retirado en su rancho californiano de San Clemente, Nixon intentó volver a la práctica de la abogacía sin poder conseguirlo, ya que fue expulsado del Colegio de Abogados además de que fue incapacitado para el desempeño de su profesión en todo el territorio estadounidense. En 1978 plasmó sus experiencias como presidente en la obra Mis memorias, libro por el que obtuvo importantes ganancias económicas. En el año 1986 volvió a publicar otra exitosa obra, No más Vietnam.

Nixon sufrió un derrame cerebral el 18 de abril de 1994 y murió cuatro días más tarde a la edad de 81 años el 22 de abril.

Referencias

Fuentes