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Rafael Caldera Rodríguez

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Rafael Caldera
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Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

45.º y 51.ºPresidente de la República Bolivariana de Venezuela
11 de marzo de 1969 - 12 de marzo de 1974
PredecesorRaúl Leoni Otero
SucesorCarlos Andrés Pérez
2 de febrero de 1994 - 2 de febrero de 1999
PredecesorRamón José Velásquez
SucesorHugo Chávez Frías
Datos Personales
NombreRafael Antonio Caldera Rodríguez
Nacimiento24 de enero de 1916
San Felipe, Estado Yaracuy, Bandera de la República Bolivariana de Venezuela Venezuela
Fallecimiento24 de diciembre de 2009
Caracas, Bandera de la República Bolivariana de Venezuela Venezuela
Causa de la muerteMal de Parkinson
OcupaciónAbogado y Político
Partido políticoPartido Social Cristiano
CónyugeAlicia Pietri de Montemayor
PadreRafael Caldera Izaguirre
MadreRosa Sofía Rodríguez Rivero

Rafael Caldera Rodríguez. Modelo de alternancia bipartidista que, desde el Pacto de Punto Fijo de 1958, caracterizó las últimas cuatro décadas del siglo XX en Venezuela tuvo como artífice principal a Rafael Caldera, fundador del Partido Social Cristiano (COPEI) y dos veces presidente de la República.

Síntesis biográfica

Nace en San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela; el 24 de enero de 1916 fue un abogado, sociólogo, escritor, orador y político venezolano, Presidente de la República en dos ocasiones, entre 1969 y 1974, y entre 1994 y 1999 y Senador Vitalicio de la República entre 1974 y 1994 y en 1999. Hijo de Rafael Caldera Izaguirre y de Rosa Sofía Rodríguez Rivero.

Huérfano de la madre, Rosa Sofía Rodríguez Rivero, y desatendido por el padre, Rafael Caldera Izaguirre, desde la más temprana edad quedó bajo los cuidados de sus tíos maternos, Tomás Liscano, un eminente jurista que era el padrino del niño, y Eva María Rodríguez, los cuales conformaban un matrimonio de elevada posición social y profundas convicciones católicas. Sus padres adoptivos proporcionaron al muchacho una esmerada educación escolar que transcurrió en los colegios Montesinos y Padre Delgado de su San Felipe natal, y luego, con motivo del traslado de la familia a la capital, en el colegio jesuita San Ignacio de Caracas, del cual fue alumno fundador en 1923 y en el que permaneció hasta 1933.

Estudiante universitario milita en la Juventud de Acción Católica, de la cual es secretario general. En 1933 viaja a Roma para participar en el Congreso Iberoamericano de Estudiantes Católicos, ocasión que le permite aproximarse al pensamiento social católico de entonces. Con apenas 19 años (julio de 1935) gana el premio Andrés Bello creado por la Academia Venezolana de la Lengua, con un ensayo sobre la vida, obra y pensamiento del insigne humanista. Muerto Juan Vicente Gómez en 1935, Caldera será uno de los primeros en exponer, a través de una serie de artículos periodísticos, la necesidad de instaurar en Venezuela una legislación obrera moderna. Por tal motivo, Eleazar López Contreras le confió la subdirección de la Oficina Nacional del Trabajo, creada en febrero de 1936, en cuya condición vino a ser coautor de la Ley del Trabajo promulgada en julio de ese año.

En mayo de 1936 encabeza el grupo de universitarios que se separan de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV), para formar la Unión Nacional Estudiantil (UNE), matriz del futuro movimiento social cristiano nacional, agrupación política señalada en sus inicios por un ideario afín al falangismo español. Obtuvo el título de doctor en ciencias políticas en la Universidad Central Venezuela (1939), con una tesis sobre el Derecho del trabajo. Alternó a partir de entonces sus actividades políticas con la docencia, que ejerció como profesor de Sociología y Derecho del Trabajo en la Universidad Central.

Trayectoria Revolucionaria

Entre 1938 y 1945, se desempeña como dirigente de las agrupaciones políticas Acción Electoral (1938), Movimiento de Acción Nacionalista (1939) y Acción Nacional (1942), de la cual es diputado ante el Congreso Nacional (1941-1944), así como docente universitario en la materia de sociología y derecho del trabajo.

En 1941 contrae nupcias con Alicia Pietri Montemayor. Durante el desarrollo de lo que se ha denominado como el “trienio adeco” (1945-1948), se encargó de la Procuraduría General de la Nación, cargo al que renunció por conflictos con el partido de gobierno, AD. Al calor de la nueva situación política participa en la fundación, el 13 de enero de 1946, del Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), concebido como un movimiento “con ideas cristianas y bases populares”.

Luego de renunciar a su cargo de procurador en gesto de ruptura con la Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt, se dedica a promocionar a COPEI, organización que se convierte en la primera fuerza de oposición del país. Electo representante a la Asamblea Nacional Constituyente de 1946-1947, COPEI lo escoge como su candidato, para competir con Rómulo Gallegos (Acción Democrática) y Gustavo Machado (Partido Comunista de Venezuela), en las elecciones presidenciales a celebrarse en diciembre de 1947, en las que finalmente ocupa el segundo lugar.

Consumado el fraude electoral de 1952, mediante el cual se desconoció el triunfo de Jóvito Villalba y su partido en las elecciones para escoger a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente a celebrarse en diciembre de ese año, se consolida Marcos Pérez Jiménez en el poder. A partir de este momento, Caldera y su partido sufren la hostilidad del nuevo régimen, la que llega a su clímax en 1957 con su prisión, como una medida destinada a contrarrestar las gestiones que pretendían presentar a Caldera como candidato de unidad de todos los partidos de oposición contra Pérez Jiménez en las elecciones presidenciales estipuladas para el final de ese año.

El 23 de enero de 1958 (fecha del derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez lo encuentra en el exilio, de donde regresa para contribuir a la estabilización y consolidación junto a Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba, del sistema democrático venezolano. En tal sentido, el pacto firmado en su residencia caraqueña bajo el nombre de Pacto de Punto Fijo (31.10.1958), fue clave para el establecimiento de las reglas de un futuro gobierno democrático de coalición integrado por Unión Republicana Democrática (URD), Acción Democrática (AD) y COPEI y el desarrollo del Programa Mínimo de Gobierno encomendado a tal administración.

En las elecciones presidenciales llevadas a cabo el 7 de diciembre de 1958, Caldera obtuvo el tercer lugar de la votación detrás de Wolfang Larrazábal, siendo electo Presidente de la República, Rómulo Betancourt. Presidente de la Cámara de Diputados en 1959, Caldera contribuyó a mantener a COPEI hasta 1964 dentro de la coalición gubernamental resultante del Pacto de Punto Fijo, abandonada en 1960 por URD. En 1963 COPEI presenta de nuevo la candidatura de Caldera para las elecciones a celebrarse en diciembre de ese año, obteniendo esta vez el segundo lugar, resultando triunfador Raúl Leoni de AD.

En cuanto a la ruptura de COPEI con el Pacto de Punto Fijo, tenemos que el final del gobierno de Betancourt, también lo fue de la coalición AD-COPEI, ya que los socialcristianos deciden practicar con respecto al gobierno de Leoni una línea bautizada como de “autonomía de acción”. Finalmente como candidato por cuarta vez a la Presidencia de la República, triunfa en los comicios de 1968, derrotando a Gonzalo Barrios de AD.

Democracia cristiana en América Latina y puntofijismo en Venezuela

En 1944 Caldera terminó su mandato como congresista y en 1945 cesó como secretario general de la AN. Ese año se adhirió al movimiento insurreccional cívico-militar que el 19 de octubre derrocó al régimen del general Isaías Medina Angarita. La Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por el político socialdemócrata Rómulo Betancourt Bello, escogió al jurista para ocupar una elevada función estatal, la de procurador general de la nación. Dispuesto a jugar un papel relevante en el nuevo orden político, el 13 de enero de 1946 Caldera fundó en Caracas el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), más conocido como Partido Social Cristiano, de cuya primera directiva se excluyó por la incompatibilidad que entrañaba su cargo de procurador.

Caldera concebía el COPEI como una opción moderada pero progresista, humanista, no de clase y decididamente anticomunista, que intentaría ganarle espacio a los partidos de la izquierda venezolana. El COPEI se dotó de un programa basado en los principios de la democracia cristiana europea y en el reformismo social. Inspirado por las experiencias exitosas de Alcide De Gasperi en Italia y Konrad Adenauer en Alemania Occidental en los años de la posguerra europea, Caldera fue el pionero en la introducción de la ideología democristiana en Sudamérica. Sus actividades políticas no tardaron en indisponerle con Betancourt, al que en abril de 1946 presentó la dimisión al frente de la Procuraduría General, que le fue aceptada. En octubre siguiente, fue elegido en las urnas miembro de la Asamblea Nacional Constituyente en representación del Distrito Federal. Ese mandato le convirtió en corredactor de la Carta Magna que la Asamblea ultimó en julio de 1947.

El 14 de diciembre de 1947 Caldera, con 31 años, sometió a las urnas su primera candidatura presidencial y obtuvo el 16,5% de los sufragios, aventajando ampliamente a Gustavo Machado Morales, del Partido Comunista de Venezuela (PCV), pero quedando muy por detrás del novelista Rómulo Gallegos Freire, de la gubernamental Acción Democrática (AD, socialdemócrata). En 1948, fungiendo de diputado nacional, sustituyó a José Antonio Pérez Díaz en la Secretaría General del COPEI, puesto que mantuvo hasta 1969. El COPEI siguió funcionando tras el derrocamiento de Gallegos por los militares en el golpe de Estado de noviembre de 1948. Entonces, Caldera no dudó en ofrecer el apoyo político de su formación a los nuevos gobernantes de facto, la Junta encabezada por el coronel Carlos Román Delgado Chalbaud, más tarde asesinado.

Caldera fue reelegido diputado en las elecciones legislativas del 30 de noviembre de 1952, de las que debía salir una Asamblea Nacional Constituyente y que fueron ganadas limpiamente por la Unión Republicana Democrática (URD) de Jóvito Villalba Gutiérrez. Sin embargo, el líder copeyano rehusó tomar posesión de su escaño en protesta por el autogolpe perpetrado el 2 de diciembre por el coronel, luego general, Marcos Pérez Jiménez, el cual falsificó la consulta democrática, hurtando la mayoría a la URD y concediéndosela al oficialista Frente Electoral Independiente (FEI), y asumió plenos poderes. La consolidación de la dictadura personal de Pérez Jiménez abrió para el COPEI una etapa de restricciones y divisiones, aunque no llegó a ser proscrito, como les sucedió a AD, a la URD y al PCV.

En 1957 Caldera sufrió un breve período de prisión en un ardid del dictador para abortar las perspectivas de una candidatura suya, consensuada por la oposición, que habría de enfrentársele en las elecciones presidenciales previstas para finales de aquel año. Una vez puesto en libertad, el político optó por exiliarse para excusar nuevos contratiempos.

El 23 de enero de 1958, una revuelta popular derribó la dictadura perezjimenista. El 31 de octubre siguiente, rigiendo la Junta de Gobierno cívico-militar del vicealmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto, Caldera convocó en su quinta caraqueña de Puntofijo a los principales dirigentes de su partido, AD y la URD para la firma del que iba a pasar a la historia venezolana como el Pacto de Punto Fijo. El pacto tripartito, del que fue marginado el PCV, comprometía a los signatarios en un consenso fundamental para establecer un Programa Mínimo Común de Gobierno, asentar la normalización democrática, defender la legalidad constitucional y evitar los monopolios políticos en la composición de las instituciones, una vez dejado atrás el período de la dictadura. Por el COPEI firmaron Caldera, Pedro del Corral, quien era el presidente del partido desde su creación, y Lorenzo Fernández; por AD lo hicieron Betancourt, Raúl Leoni Otero y Gonzalo Barrios Bustillos; y por la URD, Villalba, Ignacio Luis Arcaya y Manuel López Rivas.

La primera consecuencia del Pacto fue la sustitución de Larrazábal, que se presentaba a las elecciones, en la presidencia de la Junta de Gobierno por el independiente Edgar Sanabria Arcia. En el cierre de la campaña electoral, Caldera, Betancourt y Larrazábal, éste último en representación de la URD y el PCV, ratificaron la previsión del Pacto de Punto Fijo sobre la formación de un Gobierno de coalición en torno a un Programa Mínimo Común. El 7 de diciembre de 1958 los tres midieron sus fuerzas en las urnas y el copeyano fue el peor parado al obtener sólo el 16,2% de los votos, menos de la mitad que Larrazábal y tres veces menos que Betancourt, ganador de la liza. A continuación, Caldera designó a los representantes de su partido en el primer Gabinete del líder adeco, instalado el 13 de febrero de 1959.

A lo largo del quinquenio, Caldera continuó en la brecha política como presidente de la Cámara de Diputados, entre 1959 y 1962, y copresidente de la Comisión Redactora de la nueva Constitución democrática que fue promulgada en enero de 1961. En 1962 Villalba retiró a la URD del Gobierno, pero Caldera se atuvo al espíritu del puntofijismo hasta el final del quinquenio. De paso, intensificó su presencia en los círculos jurídicos, convirtiéndose en el director del Instituto Venezolano de Derecho del Trabajo y en el presidente de la Asociación Venezolana de Sociología.

La tercera tentativa presidencial de Caldera, el 1 de diciembre de 1963, resultó también infructuosa. En esta ocasión, con el 20,1% de los votos, el socialcristiano fue batido por Raúl Leoni. La asunción del segundo ejecutivo consecutivo presidido por un adeco marcó el final del compromiso de Caldera con el punto del gobierno compartido; en lo sucesivo, ya no habría más grandes coaliciones y los dos partidos principales se ajustarían a la dialéctica democrática tradicional entre poder y oposición. Fuera de la política doméstica, en esta legislatura nacional Caldera pasó a presidir, hasta 1968, la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) y la Unión Mundial Demócrata Cristiana (UMDC, hoy, Internacional Demócrata de Centro).

Primera Presidencia (1969–1974)

En su cuarto intento presidencial, el 1 de diciembre de 1968, Caldera conquistó por fin la victoria, aunque de manera bastante ajustada. Con el 29,1% de los sufragios, se impuso por sólo 33.000 papeletas de diferencia al postulante de AD, Gonzalo Barrios, al que perjudicó decisivamente la irrupción de Luis Beltrán Prieto Figueroa, el candidato del izquierdista Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), quien arrastró tras de sí a una amplia disidencia adeca. El 11 de marzo de 1969 el copeyano tomó posesión de la Presidencia para un período de cinco años y alineó un Gabinete que no integró a ningún ministro que no fuera de su partido o bien independiente.

En su primer período de gobierno, Caldera, obteniendo más resultados de los que a priori cabía prever al no contar con mayoría parlamentaria, inauguró una política de reformas desarrollistas tendente a superar la exclusiva dependencia del petróleo y el gas natural, ya que el 90% de los ingresos de la balanza comercial procedían de la exportación de los combustibles fósiles, y a crear industrias complementarias.

A tal fin, el 31 de diciembre de 1971 notificó a Estados Unidos, país que había visitado en junio del año anterior, la expiración del Tratado de Reciprocidad vigente desde 1939, por el que a cambio de facilidades aduaneras para las materias primas venezolanas (básicamente, petróleo y derivados), las mercancías de aquel país entraban en Venezuela prácticamente libres de aranceles, lo que venía perjudicando seriamente las manufacturas nacionales, máxime en tiempos de depreciación del dólar. Igualmente, se aprobaron medidas para explotar los recursos vírgenes de los vastos territorios selváticos del sur, en los estados Bolívar y Amazonas.

Al mismo tiempo, el mandatario invocó la plena soberanía del Estado venezolano para decidir los precios oficiales de los hidrocarburos, incrementó los impuestos que las compañías extractoras y comercializadoras debían pagar y dispuso las condiciones en que se desarrollaría a partir de 1983 (tal como preveía la Ley de Hidrocarburos de 1943) la asunción por el Estado, sin indemnización, de todos los bienes relacionados con las actividades y servicios del negocio petrolero, una perspectiva que inquietaba al Gobierno y a las multinacionales estadounidenses.

Este programa moderadamente nacionalista se valió de tres instrumentos legales, aprobados sucesivamente por el Congreso en julio de 1971, agosto de 1971 y junio de 1973. Estos eran: la Ley sobre Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos, más conocida simplemente como Ley de Reversión, que las compañías afectadas demandaron, en vano, ante la Corte Suprema de Justicia por su supuesta inconstitucionalidad; la Ley que Reserva al Estado la Industria del Gas Natural; y la Ley que Reserva al Estado la Explotación del Mercado Interno de los Productos Derivados de Hidrocarburos.

Caldera introdujo también cambios sustanciales en las relaciones con los vecinos latinoamericanos. En febrero de 1973 el presidente se desplazó a Lima para sumar su firma al Pacto Andino, puesto en marcha cuatro años atrás por Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador. La decisión se interpretó como el abandono definitivo de la doctrina de Betancourt de rehusar las relaciones de cooperación con aquellos países de la región que estuvieran sometidos a una férula no democrática

En aquel momento, sendos gobiernos de facto y dictaduras militares detentaban el poder en Lima (general Juan Velasco Alvarado), La Paz (general Hugo Banzer) y Quito (general Guillermo Rodríguez Lara). A todos ellos visitó el dirigente venezolano en el curso de su gira regional, que incluyó paradas también en las democráticas Colombia y Chile, y en la Argentina del general Alejandro Lanusse.

Invocando una política de "solidaridad con el pluralismo ideológico", la Administración de Caldera practicó la distensión con la Cuba de Fidel Castro, aunque no llegó a restablecer las relaciones diplomáticas rotas en 1959. El mismo pragmatismo alcanzó a otros estados comunistas fuera del continente, empezando por la URSS. Cuando en 1970 triunfó en Chile la Unidad Popular del socialista Salvador Allende, Caldera no hizo la lectura alarmista, pregonada por otros gobiernos del hemisferio, sobre la expansión del marxismo en la región y se avino a establecer unas relaciones amistosas con Santiago. Como se señaló arriba, Caldera no excluyó a Santiago de su gira sudamericana de febrero de 1973.

Estadista conservador pero que no hacía bandera de la doctrina anticomunista entonces en boga, con su pragmatismo ideológico Caldera propició un clima de entendimiento y pacificación que animó a una serie de organizaciones subversivas a abandonar la lucha armada, presente en Venezuela desde principios de la década anterior, aunque con intensidad decreciente. Así, el grueso del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), abjuró de la violencia y obtuvo el estatus de partido legal en 1973. El PCV, lanzado también a la agitación revolucionaria, se acogió a una amnistía decretada por el Gobierno en 1969, tras lo cual pudo funcionar de nuevo en la legalidad.

Caldera concluyó su primer ejercicio presidencial el 12 de marzo de 1974 con la transferencia del poder al vencedor en las elecciones del 9 de diciembre de 1973, Carlos Andrés Pérez Rodríguez, un estrecho colaborador de Betancourt. El mandatario saliente no tuvo la satisfacción de ser sucedido por su conmilitón, Lorenzo Fernández, derrotado por el adeco, pero podía presumir de haber organizado unas elecciones caracterizadas por la multiplicidad y la pluralidad ideológica de las candidaturas presentadas, ya que contendieron también el veterano Jóvito Villalba por la URD, Jesús Ángel Paz Galarraga por el MEP y el PCV, y José Vicente Rangel Vale por el Movimiento al Socialismo (MAS) y el MIR. Además, el país oteaba un futuro tremendamente prometedor gracias al fantástico boom petrolero, desatado por el boicot de los países árabes de la OPEP a raíz de la guerra de Yom Kippur de octubre de 1973.

En tanto que ex presidente de la República, en virtud de la Constitución vigente, Caldera estrenó el escaño de senador vitalicio. Simultáneamente, iniciaba una trayectoria como diputado copeyano, por Yaracuy, su hijo menor Juan José, abogado de profesión y también futuro (1979-1982) gobernador de este estado norteño. En los veinte años de interludio hasta su segunda experiencia de gobierno, el político, adentrado ya en la edad provecta, siguió plenamente activo en la vida nacional, como dirigente de partido, legislador y hombre de academia. En el Congreso, presidió la Comisión Bicameral Revisora del Proyecto de Ley Orgánica del Trabajo (1990) y su homóloga para el Proyecto de Reformas Generales de la Constitución (1989-1992), entre otras participaciones. A nivel internacional, presidió la Conferencia Mundial de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (Roma, 1979), la Corte Asesora de la Unión Interparlamentaria (1979-1982) y el Comité Especial de las Naciones Unidas para la creación de la Universidad de la Paz (1980-1981).

Segunda Presidencia (1994–1999)

Una década después de su quinto envite presidencial, el 4 de diciembre de 1983, en el que, con el 34,5% de los votos, pagó por el mediocre balance de la Administración saliente de su correligionario Luis Antonio Herrera Campins y fue derrotado por el adeco Jaime Lusinchi, y seis años después de perder la nominación para las presidenciales de diciembre de 1988 ante el entonces secretario general del partido, Eduardo Fernández, alias El Tigre (quien a su vez, luego, fue batido en las urnas por Carlos Andrés Pérez), Caldera decidió romper con el partido que había fundado y liderado, el cual a su vez le declaró "autoexpulsado" de sus filas.

El 5 de junio de 1993 el septuagenario político presentó su propia candidatura presidencial por cuenta de la Convergencia, formación sobre la que pronto pivotó una coalición de hasta 17 partidos de amplio espectro, entre ellos los izquierdistas MAS, MEP y PCV, pero también viejas formaciones del centro-derecha como la URD y el Movimiento de Integridad Nacional-Unidad (MIN).

Esta heterogénea alianza, que adoptó el nombre de Convergencia Nacional (CN) y se ganó el remoquete popular de El Chiripero, tenía como aglutinadores la personalidad patriarcal -y ahora además, para muchos, providencial- de Caldera, el objetivo de la lucha contra la corrupción, que era uno de los grandes males medrado en la era del puntofijismo, y la oposición a la política de ajuste, con el país sumido en la recesión, practicada por el segundo Gobierno de Pérez, al que el Congreso suspendió de funciones bajo la acusación de corrupción el 21 de mayo de 1993 y le destituyó definitivamente el 31 de agosto siguiente.

En las elecciones presidenciales del 5 de diciembre de 1993 Caldera, en su sexta participación en estas, se impuso con el 30,5% de los sufragios a una larga lista de adversarios que encabezaban el adeco Claudio Fermín Maldonado, el copeyano Oswaldo Álvarez Paz y Andrés Velásquez, por La Causa Radical. En el éxito de Caldera confluyeron su proyección como padre de la patria, su imagen de hombre honesto y conciliador, y el profundo desgaste del binomio AD-COPEI, que había monopolizado el poder desde 1959, todo ello en un contexto de excepcional crisis económica y social, agudizada por el turbulento mandato de Pérez. En las legislativas, sin embargo, la CN sólo capturó el 24,4% de los votos y 54 de los 205 escaños de la Cámara de Diputados (Convergencia obtuvo individualmente 28 puestos), demostrando aquí los partidos tradicionales su arraigo en muchas circunscripciones.

Tras arrancar el 2 de febrero 1994 su mandato quinquenal en sustitución del presidente interino, Ramón José Velásquez Mújica, y formar un Gobierno de coalición minoritario con los partidos que le apoyaban y personalidades independientes, Caldera, a sus 78 años recién cumplidos pero conservando aún su oratoria articulada y ágil, hubo de enfrentar una vertiginosa espiral inflacionaria y un paralelo descenso de las reservas de divisas, empleadas generosamente por el Banco Central de Venezuela (BCV) en el intento de sostener al bolívar frente al dólar. El 27 de junio el presidente anunció la suspensión con carácter temporal de algunas garantías constitucionales, fundamentalmente las relacionadas con la propiedad privada y la libre actividad económica. Ello se tradujo en el control por el Estado del mercado de cambios, el sistema bancario y los precios.

Las entidades financieras que se hallaban en bancarrota por la fuga de capitales y las prácticas especulativas iban a ser intervenidas y saneadas por el Estado. Decenas de bancos comerciales y firmas de servicios financieros estaban condenados a desaparecer, engullidos por su insolvencia y sus operaciones de alto riesgo. El BCV anunció la suspensión inmediata de todas sus operaciones de compraventa de dólares. Dado lo extraordinario de la situación, las draconianas medidas fueron toleradas por la opinión pública y recibieron la comprensión de la comunidad internacional, en la creencia de que serían transitorias, mientras durase la alarma financiera. En efecto, la suspensión constitucional fue levantada el 4 de julio de 1995, en un momento de aparente estabilización, pero poco después, la producción y los precios retomaron la senda nociva. 1996 acabó registrando una histórica inflación del 103% y un crecimiento negativo del PIB de menos de medio punto, tras el 4% de crecimiento positivo generado en los doce meses de 1995.

En abril de 1996, ante la ineficacia de sus recetas intervencionistas, Caldera optó por las medidas ortodoxas de corte neoliberal, que el FMI venía reclamándole como condición para liberar un préstamo stand by de 1.400 millones de dólares y que hasta entonces el presidente, preocupado por las repercusiones sociales, se había resistido a adoptar en cumplimiento de una promesa electoral.

Así, el Gobierno devaluó el bolívar un 70%, unificó los tipos de cambio, levantó los controles sobre las transacciones corrientes y de capitales, y liberalizó los tipos de interés bancarios, las tarifas de los servicios públicos y los precios de los combustibles, que se encarecieron un 800%. De los presupuestos del Estado se detrajo una tercera parte para atender el servicio de la deuda externa (elevada hasta los 36.000 millones de dólares), se abrazó la disciplina fiscal ligada a una reforma tributaria ad hoc (que supuso la implantación del IVA) y se reformó el régimen de prestaciones sociales (para que los trabajadores las percibieran cada año y no al finalizar la relación laboral con la empresa que los asalariaba). El nuevo paquete de estabilización y ajuste estructural, ejecutado por el ministro de Planificación Teodoro Petkoff Malek (antiguo guerrillero comunista y dirigente del MAS), recibió el nombre de Agenda Venezuela.

En el verano de 1998, las perturbaciones financieras y bursátiles en toda Sudamérica, espoleadas por la crisis brasileña, más la súbita caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales arruinaron la expectativa de la robusta recuperación que el comportamiento positivo del PIB en 1997, con un 6% de crecimiento, había generado. El penúltimo año del mandato de Caldera conoció el regreso del estancamiento, preludio que fue de una aguda recesión, así como nuevas desvalorizaciones del bolívar, si bien las medidas antiinflacionistas estaban teniendo fruto: la tasa media anual se había reducido al 30%.

La mala coyuntura del mercado del petróleo tras dos años de alzas tuvo un efecto automático en las rentas del Estado, que había ingresado lo correspondiente a las privatizaciones parciales acometidas en los sectores siderúrgico, turístico y de las telecomunicaciones. Aquel comportamiento externo también influyó negativamente en la estrategia del equipo de Caldera de abrir al capital privado internacional la compañía estatal de petróleos, la emblemática PDVSA, a fin de repartir los costes y abrir nuevas líneas de negocio. Estos vaivenes confirmaron que la economía venezolana seguía atrapada en el ciclo del petróleo, circunstancia de la que Caldera era plenamente consciente y que ya había intentado flexibilizar en su primer mandato presidencial en la década de los setenta.

El ya octogenario estadista concluyó su segunda ejecutoria, en opinión de los observadores, con un balance de luces y de sombras. Entre las primeras estaba el mérito de haber llevado a cabo una durísima política de ajuste manteniendo la gobernabilidad, respetando las instituciones democráticas y asegurando una relativa paz social. Entre las segundas, el hecho de que, debido a los bajos salarios, la inequidad en el reparto de la renta y la parquedad de los programas sociales para amortiguar el impacto de las recetas anticrisis, los índices de pobreza no hicieron más que empeorar. Según la Oficina Central de Estadística, el 40% de la población era categóricamente pobre y otro 28% sólo era capaz de cubrir sus necesidades más básicas.

Concentrado en los avatares domésticos, Caldera no asistió a todas las cumbres de la Comunidad Andina, el antiguo Pacto Andino. El 12 de octubre de 1997 recibió en Caracas al presidente estadounidense Bill Clinton, de gira sudamericana, y el 8 y 9 de noviembre del mismo año fue el anfitrión en Isla Margarita de la VII Cumbre Iberoamericana. Por otro lado, la sesión inaugural de la XXVIII Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) tuvo lugar en Caracas en junio de 1998.

Periodista y escritor

Su vínculo profesional con el mundo de los libros y el periodismo se remonta a su etapa preuniversitaria, en que trabajó como ayudante de archivero en la UCV. En 1935, con tan sólo 19 años, ganó el prestigioso premio Andrés Bello, instituido por la Academia Venezolana de la Lengua, con un ensayo sobre la vida, obra y pensamiento del insigne humanista caraqueño, y en 1936 realizó unas prácticas en la Biblioteca Nacional de Caracas.

A través de una serie de artículos periodísticos, Caldera expuso a la opinión pública la necesidad de introducir en Venezuela una legislación laboral moderna. El joven captó la atención de las autoridades hasta el punto de que aquel mismo año, 1936, el Gobierno que presidía el general Eleazar López Contreras le colocó al frente de una subdirección en la recién creada Oficina Nacional del Trabajo, función que desempeñó hasta 1938 y que le implicó en la redacción de la nueva Ley del Trabajo, promulgada en julio de 1936.

Obtenidos la licenciatura en Derecho y, en 1939, el doctorado con laude en Ciencias Políticas con una tesis sobre el Derecho Laboral, Caldera inició en 1943 una actividad docente de un cuarto de siglo de duración en la que impartió las asignaturas de Sociología y, desde 1945, Derecho del Trabajo, tanto en la UCV como en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas. Tras su etapa en la UNE, Caldera se implicó en la formación de agrupaciones políticas propiamente dichas. Estas fueron sucesivamente la Acción Electoral, el Movimiento de Acción Electoral, el Movimiento de Acción Nacionalista y, desde 1941, la Acción Nacional (AN). Ese mismo año salió elegido diputado al Congreso por el estado Yaracuy.

Se citan los siguientes trabajos: Andrés Bello. Su vida, su obra y su pensamiento (1946); Idea de una sociología venezolana (1953); Aspectos sociológicos de la cultura en Venezuela (1957); El bloque latinoamericano (1961); Moldes para la fragua (1962); El lenguaje como vínculo social y la integración latinoamericana (1967); Ideario. La Democracia Cristiana en América Latina (1970); Especificidad de la democracia cristiana (1972); La Casa de Bello (1973); Temas de Sociología Venezolana (1973); Justicia social internacional y nacionalismo latinoamericano (1973); Cinco años de cambio (1974); La nacionalización del petróleo (1975); Reflexiones de la Rábida: Política y Ciencia Social ante la realidad latinoamericana (1976); Caracas, Londres, Santiago de Chile: las tres etapas de la vida de Bello (1981); Bolívar siempre (El Libro Menor) (1987); El pensamiento jurídico y social de Andrés Bello (1987); Los causahabientes, de Carabobo a Puntofijo (1999).

Familia de Rafael Caldera

En 1941 Caldera contrajo matrimonio con Alicia Pietri, futura madre de sus seis hijos: Mireya, Rafael Tomás, Alicia Helena, Cecilia, Andrés Antonio y Juan José Caldera. Hijos: Mireya Caldera Pietri, Rafael Tomás Caldera, Juan José Caldera y Diana De Veer de Caldera, Fernando Araujo Medina y Alicia Helena Caldera de Araujo, Rubén Rojas Pérez y Cecilia Caldera de Rojas, Andrés Caldera Pietri y Claudia Briceño de Caldera. Nietos: Andrés Rafael Pietri Caldera y Natalija Vojvodic de Pietri, Norberto Aguirre y María Fernanda Araujo de Aguirre, Federico Araujo Caldera y Valeria Calzia de Araujo, Juan Andrés y Ana Teresa Araujo Caldera, Julio Núñez y Diana Caldera de Núñez, Hugo Bravo y Alicia Caldera de Bravo, Fernando Herrera y Mariana Caldera de Herrera, Rodrigo e Isabel Cecilia Rojas Caldera, Eugenia Victoria, Rafael Ignacio y Clarisa Sofia Caldera Briceño. Bisnietos: Julio Enrique y Andrea Núñez Caldera, Ana María Aguirre Araujo, Valentina Araujo Calzia y José Ignacio Bravo Caldera.

Muerte

Enfermo del mal de Parkinson, el ex presidente falleció en su residencia particular de Caracas en la madrugada del 24 de diciembre de 2009, a la avanzada edad de 93 años. La familia informó que el anciano murió mientras dormía y que, de acuerdo con su voluntad expresada en vida, sus honras fúnebres tendrían un carácter privado, aunque abierto a las expresiones de duelo de la ciudadanía. Los Caldera comunicaron al Gobierno que no querían ningún tipo de homenaje oficial, si bien Chávez les telefoneó para comunicarles su pésame.

Los restos mortales del antiguo jefe del Estado fueron velados en la sede del Centro Internacional de Formación Arístides Calvani (IFEDEC, entidad académica de la que el finado había sido colaborador) en el barrio de Boleíta, en el sector Noreste de Caracas, y el 26 de diciembre fueron inhumados en el cementerio oriental de La Guairita. La misa previa al entierro, celebrada en la iglesia del Buen Pastor, tuvo carácter de cuerpo presente y fue oficiada por el cardenal arzobispo de Caracas, monseñor Jorge Urosa Savino, al que el Vaticano remitió un mensaje de condolencias.

Los medios de opinión y políticos venezolanos acogieron la noticia del fallecimiento de quien fuera dos veces presidente de la República y figura eminente de la etapa histórica principiada en 1958 con disparidad de opiniones. Los comentarios necrológicos que destacaban ante todo el perfil de estadista de Caldera, retratado como uno de los padres de la democracia venezolana, encontraron el contrapunto en una serie de valoraciones críticas, formuladas a su vez con argumentos dispares.

Como previendo esta controversia nacional sobre su obra y legado, Caldera dejó escrito un mensaje de despedida que fue facilitado por la familia y al que dieron publicidad algunos medios locales Entre otras cosas, el ex presidente asumía "con responsabilidad mis acciones y mis omisiones", y pedía "perdón a todo aquel a quien haya causado daño". "He intentado actuar con justicia y rectitud, conforme a mi conciencia. Si a alguien he vulnerado en su derecho, ha sido de manera involuntaria", declaraba. Y añadía, esta vez poniendo a Chávez en el punto de mira: "Quiero que Venezuela pueda vivir en libertad, con una democracia verdadera donde se respeten los Derechos Humanos, donde la justicia social sea camino de progreso. Sobre todo, donde podamos vivir en paz, sin antagonismos que rompan la concordia entre hermanos".

Libros

  • Especificidad de la Democracia Cristiana (libro).
  • Cinco años de cambio (libro)
  • De Carabobo a Punto Fijo (libro)
  • Dos discursos
  • La hora de emaús
  • Xx aniversario de la populorum progressio
  • El bien común universal
  • Estadista de la libertad
  • El Nuevo Orden Político
  • La libertad Política
  • El Sobreseimiento de Chávez

Condecoraciones

Rafael Caldera fue presidente honorífico o miembro pleno de más de una veintena de centros académicos y de investigación en los campos del Derecho y las Ciencias Sociales de América y Europa, entre los que se citan la Asociación Iberoamericana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social (AIDTSS), el Instituto Internacional de Sociología (IIS), la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Venezuela (ACIENPOL), la Academia Nacional de la Historia de Venezuela (ANH) y la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de España (RACMYP). Como miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, solicitó y obtuvo de la Real Academia Española la inclusión en su Diccionario de la palabra millardo para referirse a la cantidad de mil millones. Decenas de universidades de todo el mundo honraron como profesor o doctor honorario a Caldera, quien perteneció asimismo al Consejo de Presidentes y Primeros Ministros del Programa de las Américas del Centro Carter de Atlanta.

Condecoraciones Venezolanas

  • Orden del Libertador (Collar)-
  • Orden Francisco de Miranda (Brillantes).
  • Orden Andrés Bello (Collar).
  • Orden al Mérito en el Trabajo (Primera Clase).
  • Orden 27 de junio (Medalla de Oro.
  • Orden Sol de Carabobo (Gran Collar).
  • Orden José María Vargas (Universidad Central de Venezuela).
  • Condecoración Antonio José de Sucre.
  • Condecoración Ciudad de Barinas (Primera Clase).
  • Orden Diego de Lozada.
  • Orden Ciudad de Caracas.
  • Orden Ciudad de Maracaibo.
  • Medalla del Escritor Venezolano.
  • Cruz de Las Fuerzas Terrestres.
  • Cruz de Las Fuerzas Navales.
  • Cruz de Las Fuerzas Aéreas.
  • Cruz de Las Fuerzas Armadas de Cooperación.
  • Cruz de La Policía Municipal del Distrito Federal.
  • Distinción al Mérito en su Primera Clase de la Policía Técnica Judicial (PTJ).
  • Orden Héroes del Silencio del Cuerpo de Bomberos.
  • Gran Sol del Fuego del Cuerpo de Bomberos Aeronáuticos.
  • Orden Cristóbal Mendoza (Primera Clase).
  • Orden Juan Manuel Cajigal (Oro) del Colegio de Ingenieros de Venezuela.
  • Distinción Honorífica al Mérito Doctora Luisa Pérez Perozo (Primera Clase), 1979.
  • Orden Ciudad de Mérida, 1981.
  • Orden General José Francisco Bermúdez, Estado Sucre, (Primera Clase).
  • Orden Municipalidad del Distrito Sucre del Estado Miranda, 1982.
  • Orden Ciudad de Barcelona, Distrito Bolívar, Estado Anzoátegui, 1984.
  • Orden de la Defensa Nacional, Grado de Comendador, Fuerzas Armadas de Cooperación, 1988.
  • Orden General en Jefe "Santiago Mariño", Porlamar, Estado Nueva Esparta, 1988.
  • Medalla de la Democracia, Concejo Municipal del Distrito Sucre del Estado Miranda, 1989.
  • Orden José Joaquín Veroes (Primera Clase), San Felipe, Estado Yaracuy, 1989.
  • Orden Municipal General en Jefe Manuel Piar, Concejo Municipio Autónomo Caroní, San Félix de Guayana, 1989.
  • Orden al Mérito, Estado Táchira, 1989.
  • Orden "General Jacinto Lara", Asamblea Legislativa del Estado Lara.
  • Orden General José Antonio Páez (Primera Clase), Estado Portuguesa.
  • Orden Francisco Esteban Gómez (Primera Clase), Estado Nueva Esparta, 1990.
  • Orden del Contador Público, septiembre 1990.
  • Orden "Rómulo Gallegos" (Primera Clase), Estado Apure, 1993.
  • Orden "Estrella de Carabobo", Ejército de Venezuela, 1994.
  • Orden Alberto Adriani, Colegio de Economistas y Academia Nacional de Ciencias Económicas, Caracas, 1994.
  • Orden al Mérito, "Doctor Esteban Agudo Freytes", Fiscalía General de la República, Caracas, 1994.
  • Orden "Rómulo Gallegos", Universidad Nacional Experimental de Los Llanos "Rómulo Gallegos", San Juan de Los Morros, Edo. Guárico, 1995.
  • Llaves de Oro de la Honestidad, Asociación Venezolana de Contralores Municipales (AVECOM), Caracas, 1995.
  • Condecoración Orden Bicentenario del Colegio de Abogados del Distrito Federal, (Primera Clase), 1995.
  • Orden "Sol de Taguanes", Gobernación del Estado Cojedes, 1995.
  • Orden Mérito al Derecho Constitucional, Universidad Católica Andrés Bello, 1995.
  • Orden "José Francisco Bermúdez", (Primera Clase), Concejo Municipal del Municipio Bermúdez, Carúpano, Estado Sucre; Orden "Francisco Fajardo", (Primera Clase), Municipio Libertador del Distrito Federal, 1996.
  • Orden "Cristóbal Mendoza" (Primera Clase), Gobernación del Estado Trujillo, 1996.
  • Orden al Mérito, Colegio de Abogados del Estado Falcón, 1996.
  • Mención Honorífica "Dr. César Naranjo Ostty", CONACUID, 1996.
  • Orden "Simón Rodríguez", INCE, 1996.
  • Honor al Mérito Electoral, Consejo Supremo Electoral, 1996.
  • Orden al Mérito "General de División José de la Trinidad Morán" (Primera Clase), El Tocuyo, Estado Lara, 1996.
  • Orden Gran Cruz "Monseñor Mariano de Talavera", Gobernación del Estado Falcón, 1997.

Condecoraciones Extranjeras

  • Collar de la Orden del Libertador San Martín, Argentina.
  • Orden Ecuestre Militar Granaderos de Los Andes, Argentina.
  • Gran Collar de la Orden de El Cóndor de Los Andes, Bolivia.
  • Escudo de Armas de la Ciudad de Nuestra Señora de La Paz en el Grado de "Servicios Eminentes", Bolivia.
  • Gran Collar de la Orden Nacional Do Cruzeiro do Sul, Brasil.
  • Collar de la Orden al Mérito Judiciario Do Trabalho, Brasil;
  • Collar de la Orden Nacional de Miguel Antonio Caro y Rufino José Cuervo, Colombia;
  • Gran Cruz Extraordinaria de la Orden San Carlos,
  • Colombia; Gran Cruz Extraordinaria de la Orden de Boyacá, Colombia;
  • Orden del Atletismo Sudamericano en el Grado Mérito Relevante, Colombia;
  • Orden al Mérito, Chile;
  • Gran Collar de la Orden Nacional al Mérito, Ecuador,
  • Gran Cruz de la Orden de Sebastián de Benalcázar, Ecuador;
  • Gran Estrella Andrés Bello, Ecuador;
  • Gran Cruz Extraordinaria de la Orden José Matías Delgado, El Salvador;
  • Gran Cruz con Brillantes de la Orden del Sol del Perú, Perú;
  • Gran Cruz Placa de Oro de la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, República Dominicana;
  • Orden Heráldica de Cristóbal Colón, República Dominicana;
  • Gran Cordón del Mérito Libanés,Líbano;
  • Cedro del Líbano, Líbano; Cruz de Jerusalén, Libano;
  • Orden Va de Neederlandese Leiueun, Países Bajos;
  • Magna Cruz de San Gregorio Magno, Países Bajos;
  • Orden Estrella de la República Socialista de Rumania, Rumania;
  • Cruz de la Orden de Trinidad y Tobago;
  • Orden Simón Bolívar Grado Gran Oficial, Santiago de Chile;
  • Gran Cruz Militar de Carlos III, España;
  • Encomienda de Machado de Assis, Academia Brasileira de Letras, Brasil;
  • Gran Collar de la Orden de Boyacá, otorgada por el Presidente de la República de Colombia, 1994;
  • Gran Collar de la Orden Piana, Ciudad del Vaticano, 1995;
  • Orden "Cruz del Arbol de Guernica", otorgada por el Presidente del Gobierno de la Comunidad Autónoma del País Vasco, 1995;
  • Orden "Gran Cruz de la Pontificia Universidad Javeriana", Santafé de Bogotá, 1995;
  • "Gran Cruz" de la "Orden al Mérito por servicios distinguidos prestados a la integración andina", Lima, 1995;
  • Orden "Cavaliere di Gran Croce", Roma, 1995;
  • Condecoración Oficial, Sociedad Bolivariana de Panamá, 1995;
  • Distinción "Libertador Simón Bolívar" en su Primera Clase, Instituto de Estudios Vallejianos, Universidad Nacional de Trujillo, Perú, 1995;
  • Orden "Vytautas El Grande", República de Lituania, 1996;
  • Collar de la Orden "Mariscal Francisco Solano López", Asunción, Paraguay, 1996,
  • Collar de la Orden Isabel La Católica, España, 1996; Medalla de Oro de las Islas Canarias, Tenerife, España, 1996;
  • Gran Cruz de la Orden al Mérito del Estado de Amazonas de Brasil, Brasil, 1996;
  • Collar de la Orden del "Aguila Azteca", México, 1997;
  • Collar de la Orden de Honor "Estrella Amarilla", de la República de Suriname, Caracas, 1997;
  • Orden del Merito Forte Sao Joaquim, Estado de Amazonas de Brasil, Brasil, 1997;
  • Gran Collar de la Orden del Infante Don Enrique, Gobierno de Portugal, Caracas, 1997;
  • Gran Cruz de la Legión de Honor de la República Francesa, París, 1998;
  • Premio "Sendero de la Paz", Fundación "Path to Peace", New York, 1998;
  • Gran Cruz de la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos, Lima, Perú 1998;
  • Medalla al Mérito de la Unión Interamericana para la Vivienda (UNIAPRAVI), 1998.

Distinciones

Distinciones Venezolanas

  • Premio "Andrés Bello" de la Academia Venezolana de la Lengua, 1935.
  • Profesor Honorario de la Universidad de Los Andes, 1958.
  • Profesor Honorario de la Universidad del Zulia, 1958.
  • Guaicaipuro de Oro, Premio Especial otorgado por el Círculo de Cronistas de Radio y Televisión por las Charlas Televisadas durante la campaña electoral, 1958.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Santa María, Caracas, 1963.
  • Medalla del Ilustre Colegio de Abogados del Distrito Federal en atención a los méritos de su carrera docente, 1964.
  • Profesor Honorario de la Universidad Simón Bolívar, Caracas, 1974.
  • Profesor Honorario de la Universidad Central de Venezuela, 1976.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Carabobo, 1979.
  • Profesor Honorario del Colegio Universitario de la Región Capital, Los Teques, 1979.
  • Profesor Honorario de la Universidad Simón Rodríguez.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Rafael Urdaneta, Maracaibo, 1988.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, Barquisimeto, 1990.
  • Magister Scientiarum en Defensa Nacional, Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional, IAEDEN, Caracas, 1996.

Distinciones Extranjeras

  • Catedrático Honorario de la Universidad Mayor de San Marcos, Lima, Perú, 1951.
  • Miembro Honorario del Ilustre Colegio de Abogados de Lima, 1951.
  • Profesor Honorario de la Universidad Católica del Ecuador, Quito, 1960.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Notre Dame, Indiana, USA, 1964.
  • Premio anual del Catholic Interamerican Cooperation Program (CICOP), 1965. conjuntamente con el Vicepresidente de los Estados Unidos, Hubert Humphrey.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Perugia, Italia, 1973.
  • Profesor Honorario de la Universidad de Trujillo, Perú, 1975.
  • Profesor Honorario de la Universidad de San Martín de Porres, Lima, 1976.
  • Profesor Honorario de la Universidad Madre y Maestra de Santiago de Los Caballeros, República Dominicana, 1976.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de la Laguna, Islas Canarias, España, 1976.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Lovaina, Bélgica, 1979.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Internacional de Florida, Miami, USA, 1979.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Mayor de San Francisco Xavier de Chuquisaca, Sucre, Bolivia, 1980.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Católica de América, Washington, USA, 1980.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Deusto, Bilbao, 1980.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Federico Villarroel, Lima, 1981.
  • Profesor Honorario de la Universidad de Lima, 1981.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Nebraska, USA, 1981.
  • Doctor Honoris Causa de la Hebrew University of Jerusalem, 1981.
  • Honorary Fellow of the Latin American Center, Universidad de California, Los Angeles, USA, 1982.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad del Estado de Florida, USA, 1984.
  • Honorary Fellow of the Center Latin American Studies, Universidad de San Diego, California, USA, 198.
  • Profesor Honorario de la Universidad Externado de Colombia, 1986.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Connecticut, USA, 1986.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad "Madre y Maestra", Santiago de los Caballeros, República Dominicana, 1986.
  • Profesor Honorario de la Universidad Libre, Seccional Cúcuta, Colombia, 1987.
  • Profesor Extraordinario de la Universidad Católica de Salta, Argentina, 1987.
  • Miembro Honorario del Consejo Argentino de las Relaciones Internacionales, 1987.
  • Profesor Honorario de la Universidad Nacional Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana, 1988.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional "Pedro Henríquez Ureña", Santo Domingo, República Dominicana, 1988.
  • Miembro de la Junta Asesora del Centro de Estudios Interamericanos de la Universidad de Puerto Rico, 1989.
  • Doctor Honoris Causa de la Pontifica Universidad Católica de Puerto Rico, Ponce, 1991.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sassari, Italia, 1992.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad del Pueblo, Beijin, China, 1993.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Privada Atenor Orrego, Trujillo, Perú, 1996.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay, 1996.
  • Miembro de la Real Academia de Doctores de Cataluña, Barcelona, España, 1996.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Federico Guillermo, Bonn, Alemania, 1998.
  • Doctor Honoris Causa Universidad de la Sorbona, París, 1998.
  • Doctor Honoris Causa Pontifica Universidad Católica del Perú, Lima, 1998.

Fuentes