Primavera Árabe

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Primavera Árabe
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Imágenes de los festejos en la Plaza Tahrir en El Cairo, Egipto tras la caída de Hosni Mubarak
Fecha:Primavera de 2011
Lugar:Medio Oriente
Descripción:
Sucesión de manifestaciones acaecidas en varios países árabes la mayoría motivadas por la grave situación económico - financiera y la ausencia de libertades políticas que motivaron principalmente a la caída de los gobiernos en Túnez, Egipto y Libia así como crisis de inestabilidad en Yemen, Bahrein y Siria.
Resultado:
Caída de los gobiernos de Ben Ali en Túnez, Hosni Mubarak en Egipto y Muamar el Gadafi en Libia
Consecuencias:
Aumento de la inestabilidad regional tras el inicio de una pugna de poder en la mayoría de los países afectados así como la muerte de civiles principalmente en Libia, país que sufre una guerra civil.
País(es) involucrado(s)
Bandera de Túnez Túnez,Bandera de Egipto Egipto,Bandera de Libia Libia,Bandera de Yemen Yemen,Bandera del Reino de Bahréin Bahréin
La Primavera Árabe es el nombre con el que mediáticamente se ha identificado la serie de manifestaciones de carácter popular y político que se sucedieron en la región árabe principalmente desde inicios del 2011 y que condujeron a la caída de las dictaduras de Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, el reforzamiento de la violencia en Yemen y la guerra civil en Libia. Algunos analistas internacionales han encontrado puntos de similitud entre la Primavera Árabe y las manifestaciones anticrisis en Europa, Asia y Estados Unidos.

Contenido

Causas

Los analistas más neutrales atribuyen el inicio de las manifestaciones a las consecuencias de la crisis económica y el impacto de esta en una región que prácticamente ha depositado sus confianzas económicas en el petróleo y por ende unido a las economías estadounidense y europeas. Otros especialistas más alineados con el movimiento califican a la "Primavera" como producto de la madurez de una sociedad harta de la poco repartición de las riquezas nacionales y deseosa de mayor participación en las decisiones políticas. Según el investigador Samir Amin en su artículo La Primavera Árabe de 2011[1], en países como Egipto las condiciones estuvieron creadas sobre todo luego de la fustrasión del producida tras la interrupción proceso impulsado por Gamal Abdel Nasser y la llegada de Hosni Mubarak al poder.

A pesar de todo, algunos criterios han acusado a la CIA y otros servicios de inteligencia de Europa de interferir en el proceso y crear la cobertura mediática suficiente para demonizar a los líderes. Esa variante ha sido poco confiable sobre todo en el caso de Túnez y Egipto, países aliados completamente a Estados Unidos y aunque gobernados por dictadores estaban a favor de políticas neoliberales.

Túnez

Según los especialistas la Primavera comenzó en Túnez, país que durante varios años estuvo gobernado por el dictador Zin Al Abidin Ben Ali. Las protestas en su inicio reclamaban el aumento de los salarios y mayores medidas por parte del gobierno para enfrentar la creciente carencia que se sumía el país norafricano. Poco a poco y condicionado por la falta de implicación del propio Ben Ali en la solución de los problemas, las manifestaciones tomaron un giro sorprendente hasta comenzar a exigir la salida del dictador y su familia del poder. Juan Cole, especialista en asuntos de la región árabe expresó en su artículo "Lo que la revolución tunecina y WikiLeaks nos dicen sobre el apoyo de EE.UU. a dictaduras corruptas en el mundo musulmán":

Ben Ali de conjunto con su esposa durante un viaje a España en 2010
Ben Ali de conjunto con su esposa durante un viaje a España en 2010
Los cables del Departamento de Estado publicados a través de WikiLeaks son notablemente reveladores cuando tienen que ver con cómo el hombre fuerte tunecino Zine el-Abidine Ben Ali y su familia ampliada (incluido el clan de su mujer Leila Trabelsi) se pegaron a la economía tunecina y le chuparon la sangre. Las fascinantes descripciones de diplomáticos estadounidenses hacen que la “familia” presidencial suene como vampiros de True Blood que triunfan sobre Bontemps, Luisiana.

En julio de 2009, por ejemplo, el embajador de EE.UU. cenó con Nesrine Ben Ali el-Materi y Sakher el-Materi, la hija del presidente y su yerno, en su suntuosa mansión. Materi, quien ascendió gracias al nepotismo para dominar los medios tunecinos, ofreció una cena de 12 platos, con jugo de kiwis -”no disponible normalmente aquí”- y “helado y yogurt helado traído en avión de Saint Tropez”, todo servido por un enorme personal de sirvientes bien remunerados. El embajador notó el tigre mascota de la pareja, “Pasha”, que consumía “cuatro pollos por día” en tiempos de extrema penuria económica para tunecinos de a pie.

Otros cables detallan la manera como los clanes Ben Ali y Trabelsi participaban en una versión tunecina de negocios ilícitos con información privilegiada, utilizando su conocimiento de las futuras decisiones económicas del presidente, para tragarse bienes raíces y compañías de las cuales sabían que aumentarían repentinamente de valor. En 2006, el embajador de EE.UU. estimó que un 50% de la élite económica de Túnez eran parientes consanguíneos o por matrimonio del presidente, un grado de nepotismo difícil de encontrar fuera de algunas de las monarquías del Golfo Pérsico[2].

El 14 de enero

Manifestaciones en contra de Ben Ali
Manifestaciones en contra de Ben Ali

Durante el 5 y el 12 de enero, se sucedieron fuertes manifestaciones de descontento popular que alcanzaron todos los puntos de la nación, principalmente en centro de la capital. Ben Ali dio inicialmente un ultimátum para su eventual dispersión a cambio de mejoras en el salario asi como la convocatoria a una votación nacional para decidir un controvertido plan de reformas, inicialmente criticado por la oposición. Tras la negativa de los huelguistas, se dió la orden a las fuerzas militares de avanzar sobre las protestas y apresar a todo aquel que se mantuviese en pie de protesta. El saldo final de la masacre militar fue de casi cien muertos y a pesar de ello las fuerzas anti-Ben Ali pactaron una gran ola de protestas y huelga para el día 14 de enero con un sola consigna: "Fuera el Dictador, Ben Ali asesino". Con las manos manchadas de sangre y las crecientes críticas provenientes de sus hasta entonces aliados, en horas de la tarde Ben Ali huyó del país refugiándose en Arabia Saudí y dejando el poder a merced de sus hasta entonces aliados.

Tras la salida de Ben Ali, comenzó una disputa de poder en la nación sobre todo entre las élites que sustentaron la dictadura y nombraron al hasta entonces primer ministro Mohamed Ghanuchi, como jefe del país al frente de un llamado Consejo de Transición. En su primera alocución al público Ghanuchi expresó su intención de centrar su mandato en la reconstrucción de la economía y ampliar el acceso de toda la población riqueza nacional. A pesar de todo, las fuerzas que condujeron a la caída de Ben Ali exigieron la dimisión de Ghanuchi a quien acusaron de continuador de la política de su antecesor y demandaron el inicio de un juicio contra el exmandatario y varios miembros de su familia por corrupción y malversación de la propiedad nacional.

Ruptura del gobierno de Ghanuchi

Ghanuchi durante una intervención en febrero de 2011
Ghanuchi durante una intervención en febrero de 2011

A pesar de los llamados de reconciliación de Ghanuchi, miles de manifestantes continuaron exigiendo la renuncia del gobierno y la realización de elecciones democráticas con el fin de borrar las casi 23 años de dictadura y represión. El 25 de febrero durante una manifestación en la zona de Cartagine donde se encontraba la sede del gobierno provisional, un joven fué asesinado en los enfrentamientos que tuvieron lugar en la capital tunecina entre la policía y grupos de manifestantes que exigían la dimisión del primer ministro de transición, Mohamed Ghanuchi.

Tras nuevos enfrentamientos sangrientos en las calles de Túnez, el primer ministro del país norteafricano Mohammed Ghanuchi presentó su dimisión, asumiendo así las consecuencias de las protestas dirigidas contra él. El primer ministro de Túnez, Mohamed Ghanouchi, renunció en un intento por agilizar el camino hacia las elecciones en el país del norte de África. “Mi renuncia brindará un mejor clima para la nueva era”, dijo en la televisión estatal, y reiteró el compromiso del Gobierno para celebrar comicios el 15 de julio y reemplazar a Ben Ali. Agregó que quería evitar más víctimas en los disturbios políticos del país. En las calles de la capital tunecina se avivaron previamente los duros enfrentamientos de los dos últimos días, cuando numerosos jóvenes intentaron -según testigos- infiltrarse en el Ministerio del Interior. Los jóvenes destrozaron ventanales y levantaron barricadas. Además lanzaron piedras a la policía. Las fuerzas de seguridad respondieron con gas lacrimógeno y disparos de advertencia. Tras la salida de Ghanuchi se iniciaría en Túnez un proceso de vacío de poder y de inestabilidad política que duraría hasta la celebración de elecciones.

Enjuciamiento a Ben Ali

El 20 de junio de 2011, un tribunal de primera instancia condenó a 35 años de cárcel al expresidente de Túnez Zine El Abidine Ben Alí y su esposa, Leila Trabelsi, por malversación de fondos públicos y otros delitos. Tras un día de maratónico proceso judicial en esta capital, la referida corte halló a Ben Alí y a su mujer, ambos radicados en Arabia Saudita desde que huyeron del país el 14 de enero, culpables de robo y posesión ilegal de dinero y joyas, informó la televisión. El principal canal estatal indicó que la otrora pareja presidencial fue sentenciada a pagar una multa total de 65,6 millones de dólares, pese a que el juicio contra ambos por posesión, tráfico y consumo de estupefacientes y armas fue postergado. Según el juez, el depuesto presidente tunecino dejó abandonado en sus palacios en su huida a la ciudad saudita de Jeddah, cuantiosas sumas de dinero y joyas valoradas en miles de dólares, presuntamente obtenidas mediante desfalcos al erario. La Fiscalía General pidió la pena máxima prevista en el Código Penal de Túnez para Ben Alí y Trabelsi al imputarles el cargo de traición a la patria, mientras el equipo de abogados defensores solicitaron sin éxito un aplazamiento del proceso judicial[3].

Egipto

Jornada de manifestaciones en Alejandría
Jornada de manifestaciones en Alejandría

Gobernado con mano dura desde 1981 por Hosni Mubarak, Egipto fue otro de los escenarios de la Primavera Árabe. Aunque la realidad de Egipto es muy diferente a la tunecina, las expresiones encontraron un punto catalizador tras la caída de Ben Ali el 14 de enero. La mayoría de los reclamos iban en contra del deterioro de la situación social y favor de mayores medidas del gobierno para detener el impacto de la crisis y el ascenso de los precios de los alimentos en la población. A principios del año, focos de manifestaciones se sucedieron en varios espacios del país, principalmente en El Cairo la capital y la ciudad de Alejandría donde el 28 de enero, casi medio millón de personas provocaron una inmensa manifestación que provocó la salida de las fuerzas policiales. Tras estos hechos, Mubarak convocó a los manifestantes a regresar a sus casas e hizo la propuesta para iniciar un proceso de reconciliación nacional proponiendo cambios sustanciales en la nómina del gobierno aunque sin tocar para nada su permanencia como presidente de la nación.

La Plaza Tahrir y la "Marcha del Millón"

El anuncio de cambios propuesto por Mubarak no pudo detener las ordas de protestas que se fraguaba en su contra que a diferencia del movimiento en Túnez, estaba encabezado por líderes opositores tanto en Egipto como en el extranjero, entre ellos el Premio Nobel del la Paz, Mohamed el Baradei. Estos líderes anunciaron a finales de enero, el inicio de una jornada de revueltas populares en las que la renuncia de Hosni Mubarak como presidente se convirtieron en el principal reclamo. Uno de los mayores ejemplos fue la realizada el 1 de febrero en el centro de El Cairo, la cual fue conocida como "la Marcha de Millón" y en la que a juicio de varios periodistas reunió a más de medio millón de personas. Esta marcha marcaría el nacimiento de la Plaza Tahrir como símbolo de la Revolución y centro de reunión de las fuerzas opositoras a Mubarak[4][5][6].

Imágenes de la "Marcha del Millón" tomadas por AFP

Las medidas de Hosni Mubarak y la entrada de Suleiman

De izquierda a derecha, Hosni Mubarak y Omar Suleiman.
De izquierda a derecha, Hosni Mubarak y Omar Suleiman.

Desesperado y en busca de medidas para asegurar su permanencia en el poder y tratar de aplacar a las personas que protestaban por su salida, Mubarak anuncia la inmediata dimisión del gobierno en pleno y anuncia nuevos cambios en el ejecutivo. Al presentar su nuevo plan para reformar el gobierno y ofrecer garantías democráticas, expresó: "He ordenado que renuncie el Gobierno y que sea formado otro, para que adopte nuevas funciones". Poco después de eso, anunció el nombramiento del hasta entonces jefe de los servicios de inteligencia egipcios, Omar Suleiman como nuevo vicepresidente; con esta decisión Suleiman se convierte en el candidato más probable para suceder a Mubarak al frente del país, por delante del hijo del presidente, Gamal [7]. Posteriormente, Mubarak nombró al general del Aire Ahmad Shafiq, hasta ese momento ministro de Aviación Civil, primer ministro y le ha encargado la tarea de formar el nuevo Gobierno.

Críticas hacia Suleiman

Desde el mismo momento de su nombramiento, Suleiman recibió fuertes críticas de parte de muchos sectores tanto nacionales como extranjeros. Mucho criticaron su alianza con los servicios de inteligencia de los Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 así como su estrecha colaboración con Israel, el cual lo consideraba como uno de sus enlaces en el alto mando egipcio[8].

La neutralidad de occidente

A pesar del reclamo de cientos de miles de manifestantes y las pruebas aportadas por cientos de agencias de noticias incluida la qatarí Al-Jazeera y la venezolana Telesur sobre la represión de las fuerzas militares. Occidente, en especial Estados Unidos y las potencias europeas evitaron dirigir palabras de repudio contra Mubarak y se limitaron a presentar discursos llamando a la reconciliación nacional y al inicio de un proceso de transición.

Tras los sucesos de la "Marcha del Millón" y el inicio de todo un proceso de detenciones arbitrarias contra los líderes opositores la posición de EE.UU se radicalizó aunque siguió abogando por la necesidad de iniciar un proceso de transición que permitiese a Mubarak continuar en el poder. Ejemplo de las acciones de neutralidad constituyen las palabras de elogio expresadas por el exprimer ministro británico y enviado especial de Unión Europea para el Medio Oriente Anthony Blair quien se refirió a Hosni Mubarak como: "inmensamente valiente, y una fuerza del bien"[9]. Otra de las expresiones vino de parte del gran aliado del gobierno y del régimen en la zona, Israel. Según el diario Haaretz, las autoridades israelíes habían tratado de convencer a sus aliados de que es necesario mantener en el poder a Mubarak, que ha garantizado el cumplimiento del acuerdo de paz firmado entre Egipto e Israel hace más tres décadas, el 26 de marzo de 1979.

La salida de Mubarak

Mientras las protestas en contra de las detenciones arbitrarias contra manifestantes y en pos de la salida del presidente egipcio del cargo, muchos medios internacionales y líderes de varias naciones dieron por sentado el hecho de que Mubarak se quedaría sin salidas y anunciaría su dimisión al cargo. Sin embargo durante un discurso expresó: "las demandas de los manifestantes, que exigen mi renuncia inmediata, son justas y legítimas, y no aceptaré ninguna injerencia extranjera". Mas adelante expresó su intensión de mantenerse hasta septiembre y entregar luego la presidencia a un nuevo mandatario, conducta que fue rechazada por los manifestantes de la Plaza Tahrir [10].

El 11-F

Un día después de las polémicas palabras de Mubark y tras una reunión secreta del alto mando militar el entonces vicepresidente egipcio Omar Suleiman se presentó ante las cámaras dela televisión nacional e internacional para leer un mensaje.

Al reproducir los hechos, el diario Juventud Rebelde expresó en concordancia con una nota de Telesur:

Omar Suleiman anunciando la renuncia de Mubarak el 11 de febrero de 2011
Omar Suleiman anunciando la renuncia de Mubarak el 11 de febrero de 2011
Reacciones tras la caída de Mubarak
Reacciones tras la caída de Mubarak
El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, renunció este viernes al cargo tras casi 30 años de gobierno, y cedió el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), informó la televisión estatal.

La sorpresiva dimisión del mandatario, quien anoche en un discurso a la nación aseguraba que se mantendría en el cargo hasta las elecciones de septiembre próximo, ocurrió en momentos en que se hallaba con su familia en el balneario de Sharm El-Sheikh, en la costa del Mar Rojo. El vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, confirmó que Mubarak había cedido sus poderes a la jefatura del Ejército y señaló que esa medida debe poner fin a las manifestaciones que de forma ininterrumpida han sacudido a Egipto durante 18 días.

El anuncio sobreviene poco después de confirmarse que el presidente egipcio, Hosni Mubarak, se trasladó en medio de fuertes medidas de seguridad a su residencia oficial en la ciudad de Sharm El-Sheikh.

Ulises Canales, corresponsal de Prensa Latina, dijo a Telesur que miles de egipcios festejan con júbilo en la Plaza Tharir la dimisión de Hosni Mubarak.

Asimismo, Rodolfo Hernández, enviado de El Cairo, explicó que el poder lo tiene ahora las Fuerzas Armadas, que aunque el ejército se mantiene tranquilo todavía hay incertidumbre sobre el curso de los acontecimientos en el país.

Este viernes, día sagrado musulmán dedicado a la oración, varias instalaciones oficiales en esta capital y Suez, entre otras, fueron ocupadas por miles de manifestantes.
Tomado de artículo en Juventud Rebelde[11].

Instantes después del anuncio de Suleiman, miles de personas desbordaron las calles de todo Egipto en clara celebración por la victoria que marcaba así el fin del dominio de Hosni Mubarak como presidente y que a juicio de muchos brindó la oportunidad de construir un nuevo panorama democrático[12].

Libia

Artículo principal Guerra civil en Libia

Libia, una nación del norte de África, y ubicada entre Argelia (al oeste), Túnez (al noroeste) y Egipto al este, fue centro de uno de los más sangrientos episodios de la llamada Primavera Árabe. El país, gobernado desde 1969 por el coronel Muamar el Gadafi, ostentaba uno de los mejores niveles de vida de todo el continente africano y un excelente ritmo económico. A pesar de esto, a inicios de enero, una serie de manifestaciones antigubernamentales se manifestaron en la ciudad Bengasi, ubicada en la región noreste. Las manifestaciones reclamaban mejores condiciones de vida para los habitantes de dicha ciudad y responsabilizaban a Gadafi y varios miembros de su círculo de poder de enriquecerse[13].

Imagénes del desastre en Libia tras la invasión de la OTAN y el avance de las fuerzas opositoras aglutinadas en el CNT
Imagénes del desastre en Libia tras la invasión de la OTAN y el avance de las fuerzas opositoras aglutinadas en el CNT

Tras esto se producirían violentos choques entre los manifestantes, los seguidores del gobierno y la policía, producto de la fuerte represión. Opositores al régimen comenzaron a controlar diversas zonas del país incluyendo Misurata y Bengasi y la capital, Trípoli, sumiendo al país en una guerra civil. A finales de agosto de 2011, las tropas del CNT (Consejo Nacional de Transición), organización político-militar encargada de aglutinar a las fuerzas opositoras a Gadafi entraron en la capital Tripoli, expulsando al gobierno e instaurando un gobierno transitorio. Posteriormente comenzarían una supuesta lucha de pacificación, con la cual intentarían barrer del país a los leales del antiguo régimen así como encontrar al exlíder libio. Este objetivo se lograría el 20 de octubre de 2011, a las afueras de la ciudad de Sirte, ciudad natal de Gadafi cuando este escapaba mediante un convoy del asedio del CNT y la OTAN. Poco después de su captura Gadafi seria asesinado, en una franca violación de los derechos humanos[14] y de la orden del Tribunal Internacional de Justicia quien había pedido su captura para luego ser enjuiciado; tras esto, el país se envolvió en una fuerte situación de seguridad en medio de los esfuerzos de los nuevos líderes de formar un nuevo gobierno a pesar de sus divergencias y ansias de poder.

Yemen

Yemen otro país árabe, ubicado en la zona sur de la península arábiga, fue también escenario de fuertes manifestaciones y de episodios de violencia que se extendieron sobre toda la nación. Inspirados en las revueltas populares que llevaron al presidente de Egipto a renunciar al cargo, miles de manifestantes en Yemen comenzaron a protestar desde el 27 de enero de 2011. Las protestas buscaban en un principio impedir la reelección indefinida del entonces presidente Ali Abdullah Saleh, pero con el tiempo pasaron a exigir directamente su renuncia. El 1 de marzo, Saleh, acusó a los EE.UU y a Israel de tratar de desestabilizar su país y al mundo árabe[15].

Ciudadanos yemenies protestan contra el gobierno de Saleh
Ciudadanos yemenies protestan contra el gobierno de Saleh

Las protestas se extendieron gradualmente hasta las regiones del sur, hasta entonces consideradas bastiones favorables al presidente Ali Abdullah Saleh, con incidentes esporádicos de violencia callejera. Los manifestantes exigían además de la renuncia del presidente, la de todo su gabinete.

Los alrededores de la Universidad de Sanaa fueron tomados por manifestantes quienes se instalaron allí para presionar a las autoridades, pese a haber sido blanco de agresiones por simpatizantes del Gobierno con armas de fuego, sables, dagas, palos y piedras, según testigos.

El presidente yemenita rechazó en la primera semana de marzo una propuesta hecha a modo de ultimátum por sus adversarios para preparar una renuncia gradual y pacífica, a fin de dejar el cargo a finales de 2011, en lugar de 2013, fecha en que expira su mandato constitucional.

Según el canciller de Yemen, Abu Bakr Al-Qirbi, el descontento popular contra Saleh y las protestas eran consecuencia de las precarias condiciones económicas de Yemen, donde un tercio de los yemenitas sufría hambre crónica. El 11 de marzo, 14 personas resultaron heridas durante la dispersión de otra manifestación antigubernamental en el sur del país[16].

Bahrein

El 14 de febrero, Bahréin un pequeño estado del Golfo Pérsico, amaneció en medio de fuertes protestas las cuales exigían una nueva constitución, la liberación de cientos de hombres y niños chiitas detenidos desde agosto de 2010 y así como el fin a los abusos de los derechos civiles, a manos de policías que según la población no eran de ese país sino que son musulmanes sunitas reclutados en Pakistán, Yemen, Siria y Jordania. Las manifestaciones inicialmente fueron seguidas no solo por las naciones vecinas como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita sino también por los Estados Unidos quien tiene en ese ubicado en ese país su 5ta Flota Naval[17]. Inspirados en el movimiento que días anteriores (11 de febrero de 2011), había destronado a Hosni Mubarak en Egipto, cientos de habitantes de la capital Manama se reunieron en la Plaza Central o como se conoce Plaza de la Perla, imitando así el ejemplo de los egipcios en la Plaza Tahrir.

La Plaza de la Perla, convertida en lugar de encuentro de los manifestantes durante .
La Plaza de la Perla, convertida en lugar de encuentro de los manifestantes durante .

Entre el 16 y 17 de febrero, fuerzas policiales y del ejército[18] rodearon la Plaza de la Perla, siendo desalojados cerca de dos mil personas congregadas todas en dicha zona. El portavoz del Ejército, Ahmed Salif, en un comunicado retransmitido por la televisión bahreiní, aseguró:

Las Fuerzas de Defensa también velan por el mantenimiento de la libertad y las propiedades de las acciones de violencia (...) Han sido tomadas todas las medidas necesarias para mantener la seguridad, el orden público y la estabilidad
Comunicado número uno del Ejército de Bahréin (16 de febrero de 2011)

Represión

A pesar de las supuestas declaraciones sobre una paz existente, en las calles varios líderes de las protestas expresaban que las víctimas mortales de las últimas horas eran cuatro, que se suman a otras dos que se produjeron en las últimas jornadas por otras protestas fuera de la capital. Luego el 18 de febrero, fuerzas del ejército y la policía abrieron fuego contra los manifestantes apostados en la Plaza de la Perla y según varios opositores, 23 personas resultaron heridas. Mientras esto ocurrió mientras el príncipe heredero, el jeque Salman bin Hamad al-Khalifa, llamaba a la calma y el diálogo:

Yo respeto a los opositores, como respeto a otros. Hoy es el momento de sentarse y entablar un diálogo, no de pelear.
Jeque Salman bin Hamad al-Khalifa (18 de febrero de 2011 [19])

Ocupación saudí y aplastamiento de las protestas

Diez días después, el 28 de febrero, cientos de personas se manifestaron frente a la cámara alta del Parlamento de Bahréin e impidieron la celebración de una sesión, después de que el príncipe heredero recomendara el inicio de un diálogo nacional. Posteriormente y bajo pedido de las autoridades del gobierno, el Consejo de Cooperación del Golfo y bajo el coauspicio de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, encomendó el envío de fuerzas militares hacia Manama con el objetivo de estabilizar el país aunque varios dirigentes opositores criticaron lo que claramente fue una ocupación [20].

Críticas hacia la conducta en Bahréin

La entrada de tropas en Bahréin, la complicidad de Estados Unidos y varios países árabes en cuanto a lo ocurrido en dicha nación así como las diferencias con el tratamiento dado a Libia y posteriormente a Siria, fueron las principales críticas a la situación en Bahréin.

The New York Times reveló detalles sobre el respaldo estadounidense a los abusos contra los derechos humanos cometidos por el gobierno de Bahréin[21]. Según el diario, la Marina rechazó una oferta de un activista defensor de los derechos humanos bahreiní de hacer un informe sobre la represión de las protestas. El contacto del activista en el gobierno estadounidense recibió la orden de interrumpir toda comunicación con los chiítas bahreiníes, que han hecho campaña contra la discriminación ejercida por la familia sunita gobernante. El destacado activista defensor de los derechos humanos, Nabeel Rajab, también reveló que el ejército presionó a dos senadores de Estados Unidos para que no le dieran albergue y ni siquiera se reunieran con él durante un viaje a Washington.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó su consternación ante el envío de tropas de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos a Bahréin con el objeto de reprimir las manifestaciones pacíficas a “favor de la democracia”.

La primavera en otros países

Inicio de las manifestaciones: 30 de enero de 2011

Fin de las manifestaciones: 1 de junio de 2011

Sucesos: Los opositores agrupados en el Movimiento del 20 de febrero reclama al rey Mohamed VI "igualdad, justicial social, empleo, vivienda, educación y salarios más altos". Tras fuertes luchas entre policias y manifestantes, el rey Mohamed VI anuncia reformas en la Constitución de Marruecos tras las protestas en el país.

Inicio de las manifestaciones: 28 de diciembre de 2010

Fin de las manifestaciones: Abril de 2011

Sucesos: Fuertes manifestaciones por mejoras en la situación económica. El presidente Bouteflika promete el fin del estado de emergencia. Se inician conversaciones entre las fuerzas políticas.

Inicio de las manifestaciones: 26 de enero de 2011

Sucesos: Decenas de personas se manifestaron en Dar'a al sur del al sur del país en demanda de libertad, reformas políticas y contra la corrupción, actos pacíficos controlados por la policía siria sin incidentes violentos. La marcha contra el gobierno fue lazada en la redes sociales de Internet y respaldada por miles de personas que apoyaban una revolución siria contra el presidente Bashar Al-Assad hasta lograr libertad y justicia, pero en las calles fue discreta la movilización. Ante la situación Al-Assad anunció reformas económicas, amnistía para presos y más acceso a Internet. La situación de inestabilidad se ha prolongado durante todo el año 2011, acaparando la atención internacional y la posibilidad de la aplicación de sanciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU emulando asi las aplicadas a Libia.

Inicio de las manifestaciones: 10 de febrero de 2011

Sucesos: Auto-inmolaciones y protestas a lo largo de Irak en muchas ciudades en reclamo de mejor situación económica asi como el fin de la corrupción. Finalmente para aplacar las protestas, el primer ministro Maliki anuncia que no se presentará a un tercer mandato

Otros países como Omán, Jordania, Mauritania, Sudán, Arabia Saudita, Líbano y Kuwait fueron escenarios de varias protestas aunque estas fueron de menor impacto.

Impacto de la primavera en el mundo

Como muchos de los principales productores mundiales de petróleo son los países en el Oriente Medio, los disturbios han causado un aumento en los precios del petróleo. El Fondo Monetario Internacional en consecuencia ha revisado su pronóstico para el 2011 el cual refleja un precio más alto, y también informó que los precios de los alimentos también podrían aumentar[22]. ´

Otro de los impactos de los sucesos en el mundo árabe es que estas serian el detonante para el inicio de masivos movimientos anticapitalismo, conocidos como movimientos de indignados, cuyos principales representantes estarían en España con el Movimiento Democracia Real Ya y sus focos en varios puntos de Europa o en Estados Unidos con el Movimiento Occupy Wall Street.

El ejemplo de la Primavera Árabe seria también utilizadas para intentar crear focos en países como Cuba, Irán y Venezuela. En el caso de Cuba, el 7 de febrero un editorial en el periódico Wall Street Journal, se preguntaba si Cuba será la próxima ficha después de Egipto además de explicar las diferencias entre un supuesto movimiento de indignados en Cuba y el ocurrido en Egipto[23]. Posteriormente un artículo claramente ofensivo en el diario español El País, expresaba:

“Que la oposición cubana no llame al levantamiento popular o a la desobediencia civil, en medio de tantas persuasiones desde afuera para que siga el camino tunecino o egipcio, es bastante revelador de su apuesta mayoritaria por una transición pacífica.”
Tomado del Artículo ¿Qué pasa en Cuba?, publicado en El País [24]

Referencias

Fuentes