Emigrantes Canarios en Puerto Príncipe

Emigrantes canarios en Puerto Príncipe
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Fecha:siglo XVIsiglo XVII (c. 1570–1700)
Lugar:Puerto Príncipe (Camagüey)
Descripción:
Presencia y participación de emigrantes naturales de las Islas Canarias y sus descendientes en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe (actual Camagüey) durante los siglos XVI y XVII.
Resultado:
Integración y notable influencia de naturales de Canarias en la administración, el aparato militar y el clero de Puerto Príncipe; formación de núcleos familiares con amplia descendencia.
Consecuencias:
Consolidación de apellidos y linajes de origen canario en la sociedad principeña; influencia en la estructura política, militar y eclesiástica de la villa.
País(es) involucrado(s)
Islas Canarias (Reino de España); Cuba
Ejecutores o responsables del hecho:
Emigrantes naturales de las Islas Canarias y sus descendientes


Introducción

Un comentario necesario de las Islas Canarias a finales del siglo XV y XVI. El archipiélago canario, por siglos, fue una obligada escala en los viajes de ida y vuelta, después de descubierto el continente americano. Más, por distintos factores históricos de la época, Cristóbal Colón y sus hombres hacen escala, reparación y aguada (1492) en las Palmas de Gran Canaria y La Gomera —la primera conquistada y colonizada a costa de los Reyes Católicos y la segunda comprada, a señores feudales, por los propios monarcas— mientras, las dos islas más occidentales del propio archipiélago, se debatían en la conquista por los castellanos (La Palma que es terminada de ocupar a principios de 1493) y la libertad de sus aborígenes (Tenerife la cual es comenzada a conquistar a finales de 1494 y, dada la resistencia de los guanches al invasor, no es hasta la primavera de 1496 en que es dominada).

Por ello, en la aventura americana, es a partir del segundo viaje de Colón que se considera fueron ya los primeros emigrantes de origen canario hacia la conquista y poblamiento de La Española. En un proceso rápido de colonización en La Palma y Tenerife —por la radical y criminal eliminación de sus nativos— todas las Canarias (desde las llamadas “islas señoriales”, por ser su conquista fruto de los señores feudales) hasta las conquistadas por la Corona hispana (Gran Canaria y posteriormente La Palma y Tenerife), se convertirán en constante y masivo flujo —con los años— de emigrantes a la llamativa y distante América.

Desde entonces, todos los que pasaron después por Canarias, llevaron emigrantes individuales del lugar y, con posterioridad, en forma de familias completas hacia La Española y, desde esta isla así como de la propia Canarias, a los nuevos lugares descubierto y colonizados bajo la bandera de la España imperial y católica de aquellos años.

Presencia de emigrantes canarios en Puerto Príncipe

Presencia de emigrantes canarios en Puerto Príncipe.

Obviamos, en aras del espacio a exponer, las características y motivos que incidieron en la fundación de Santa María del Puerto del Príncipe y los tres asentamientos tenidos por la primitiva villa —hartos conocidos y tratados tanto por los historiadores regionales como nacionales— aunque, como veremos, nuestro estudio se centra en los vecinos que formaron parte de la villa cuando ésta se estableció, definitivamente, entre los ríos Hatibonico y Tínima a partir de 1528.

De las 199 familias principeñas que tomamos para nuestro estudio, determinamos las que —por distintas fuentes— demostraban eran procedentes del archipiélago canario y, partiendo de ellas, fuimos desglosando sus descendientes hasta generaciones que llegaron, en algunos casos, a los nietos de los denominados choznos (filial genética 7).

Cuando valoramos las 199 cepas señaladas tuvimos la curiosidad de precisar, en cada una, la procedencia de los cónyuges que daban origen al tronco principal y, por ello, pudimos determinar —en cada familia— su naturalidad llamándonos la atención, en gran medida, la variedad de orígenes que tuvieron aquellos primeros pobladores de Puerto Príncipe; causa, pensamos, que puede explicar el por qué aquel simple caserío —desde sus inicios— mostró características especiales y fuera del contexto común para el resto de Cuba.

Por razones de espacio, dado que las explicaciones y engranajes entre las familias canarias del lugar son amplias y complejas, hemos diseñado la exposición —lo más ilustrativa posible— de forma breve y, por ello, nos limitaremos a mostrar personajes interesantes y realizar una breve exposición de los canarios que formaron parte de aquellos primeros pobladores ya que, nuestro objetivo esencial, es dar a conocer aspectos inéditos de una realidad documentada del primitivo Puerto Príncipe.

Como colofón de los datos procesados, mostraremos la participación de los naturales de Canarias y sus descendientes —en Puerto Príncipe— en tres categorías vinculadas al poder de la villa en el período estudiado: la administración, el aparato militar y el clero.

La presencia de oriundos de las Islas Canarias en la antigua villa de Puerto Príncipe la preferiremos dividir, para este trabajo, en dos etapas:

Los que se manifiestan en el siglo XVI.

Su presencia en el siglo XVII.

Siglo XVI

Por el momento, ya que seguimos estudiando el tema desde diferentes ópticas, nos conformamos en informar que son tres los oriundos de las Islas Canarias localizados en ese lejano período. Ellos son:

Francisco de la Coba y Machicao.

Antonio Hernández.

Silvestre de Balboa y Troya.

Francisco de la Coba y Machicao

Algunos autores mencionan a Francisco de la Coba, como uno de los “castellanos” que fundaron la villa de Puerto Príncipe:

“Entre los 55 castellanos que se dicen fundaron la villa estaban Diego de Ovando —Teniente a Guerra y delegado de Velázquez— además... [se relacionan diferentes nombres hasta mencionar a Francisco de la Coba]”. Francisco Luna Marrero, “Cronología Camagüeyana (1514-1958)”. Editorial Ácana, Camagüey, 2002, p.7.

Pero Francisco de la Coba no era “castellano” pues había nacido en Gran Canaria, una de las islas componentes del archipiélago canario, enclavado en el Atlántico Norte.

La presencia de Francisco de la Coba en Puerto Príncipe la detectamos cuando realizábamos estudios sobre la vida de otro de los canarios que se asentaron en esta villa, Silvestre de Balboa y Troya, por lo cual, durante un largo tiempo, hemos estudiado y despejado diferente incógnitas que rodeaban a Francisco de la Coba y Machicao.

Ramiro Manuel García Medina, “Silvestre de Balboa y Troya (1563-1649): El canario fundador de la literatura cubana”. Inédito (2004). En proceso de edición.

Por su parte el historiador camagüeyano Torres Lasqueti, del siglo XIX, —declarándose interesado en determinar los nombres de esos primeros pobladores— menciona fuentes y argumentos para, al final, relacionar un grupo de nombres y apellidos que, según su estudio, da como los diecinueve o veinte primeros pobladores de Puerto Príncipe precisados en 1534:

[...]Así pues, no dudo considerar como primeros vecinos de Puerto Príncipe a Vasco Porcayo de Figueroa y Manuel, a sus hijos D. Cristóbal Porcayo de Figueroa, capitán de infantería, D. Vasco Porcayo que llegó a ser Regidor y Alcalde[...]

Señalando, después de identificar a cada vecino, al final de sus argumentos:

[...]que hacen un total de veinte y uno: número que, descontándole a Lagos Mejías por haberse trasladado a Bayamo después de casado, está comprobado en la carta de 10 de Noviembre de 1534 del Gobernador Rojas al Emperador, en que manifiesta haber llegado en Abril a Puerto Príncipe, «el cual halló asegurado según la posibilidad de sus diez y nueve o veinte vecinos...». Indudablemente habría tenido más; pero con la emigración al Continente recién conquistado, quedó reducida la villa a tan escasa población. Juan Torres Lasqueti, “Colección de datos Históricos, Geográficos y Estadísticos de Puerto Príncipe y su Jurisdicción”, La Habana, 1888. p. 64.

Y, en los veintiuno vecinos principeños, no señala a Francisco de la Coba por lo tanto, no lo considera como fundador de la villa.

Tampoco nosotros pues, en nuestros estudios, queda demostrado —con varias argumentaciones y pruebas— que el Francisco de la Coba que hemos encontrado y estudiado aparece en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe, ya como vecino, en la década de 1570.

Dos informaciones, documentadas ambas, fijan —entre otros datos— la naturalidad de este emigrante radicado en Puerto Príncipe: “COBA (Francisco de la). De Canarias, consiguió una real cédula fechada en El Escorial, a 4/10/1569, que le daba licencia para pasar a la Isla Española “y llevar a dos mujeres hermanas suyas y un criado y otras dos mujeres de servicio”, con dos otras cédulas de igual fecha, para el criado y las dos mujeres.

Alejandro Cioranescu, “Diccionario de Canarios americano”. Tomo I. Editorial de Cajas de Ahorros de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España, 1992, p. 466.

La otra circunstancia, relacionada con el mismo personaje, nos viene dada por la Información de Limpieza de Sangre que realiza su nieto Juan de Balboa y de la Coba —hijo de Silvestre de Balboa y Catalina de la Coba— en Las Palmas de Gran Canaria (1655) donde se especifica que Francisco de la Coba y Machicao era natural de Gran Canaria y radicaba en Puerto Príncipe más allá de la medianía del siglo XVI.

Citado por Cintio Vitier, en “Silvestre de Balboa. Espejo de Paciencia. Edición Facsímil”. Comisión Nacional de la Unesco. La Habana, 1962, p. 8 (Presentación).

Francisco de la Coba y Machicao (con este apellido, y no de otra forma, aparece en varios documentos del Archivo General de Indias, Sevilla, España) contrajo matrimonio con la principeña Isabel Consuegra y Muñoz hacia principios de 1570 pues su hija Catalina de la Coba y Consuegra, quien fuera esposa de Silvestre de Balboa, nació entre 1574 y 1575. Isabel Consuegra era hija de Hernán Consuegra conquistador y reconocido fundador —así lo especifica, al relacionarlo entre los vecinos que menciona Torres Lasqueti, y otros historiadores— circunstancia, de por sí, que muestra la importancia tenida por el isleño asentado en la villa.

Del matrimonio entre Francisco de la Coba Machicao e Isabel Consuegra y Muñoz, nacieron nueve hijos los cuales se nombraron: Ana, Baltasar, Blasina, Catalina, Cristóbal, Francisca, Francisco, Isabel y Luisa; es decir, seis hembras y tres varones. La gran mayoría de los cuales, como demostramos en otros estudios, son importantes personajes cuando adquieren la adultez entre finales del siglo XVI y el transcurso del siglo XVII.

Algunos elementos —aunque disponemos de otros— que confirman la veracidad del personaje que tratamos, cargos ostentados, su importancia social y acciones en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe son las siguientes:

La certeza documental que para principios de 1600, Francisco de la Coba, actuaba de Juez de Comisión y de Contador —nombrado por el Rey— en la mencionada Villa.

Archivo General de Indias. Santo Domingo, 30, No. 16 y sucesivos. Proceso de confirmación del cargo de Regidor al vecino de Puerto Príncipe Juan Rodríguez de Cifontes, en 1600.

Algunos autores ofrecen el siguiente dato: [...]1604. Francisco de la Coba y Machicao y Pedro de la Torre Sifontes, alcaldes.. Por nuestra parte podemos afirmar que, Francisco de la Coba, era Alcalde Ordinario en la villa de Puerto Príncipe en 1599 conforme atestigua un documento del Archivo de Indias. Francisco Luna Marrero, ob, cit, p. 13. Archivo General de Indias, Sevilla, España. Santo Domingo, 30, No.18 /2/3 Recto.

De este modo, la añeja unión entre Isabel Consuegra Muñoz (importante dama del lugar dada que era hija de un comprobado conquistador y colonizador de la Isla así como de la propia Villa) y el canario Francisco de la Coba Machicao, se convirtió en un primitivo núcleo familiar criollo-canario que, cuan fértil semillero, esparciría sus simientes en la incipiente sociedad principeña que, con las mezclas dirigidas por no pocos intereses, darían origen a familias importantes con ascendencia canaria.

La familia de la Coba y Consuegra es típica en el predominio, mezcla y ramificaciones de poder —de todo tipo— que tuvieron los canarios o isleños en el inicial Puerto Príncipe de fines del siglo XVI, todo el XVII y los siguientes.

La amplitud, importancia y manantial de combinaciones familiares principeñas, que tienen como tronco a Francisco de la Coba e Isabel Consuegra, lo induce la siguiente cita:

[...]El ejemplo más representativo de familias numerosas, formadas por canarios con principeñas, está dado por la unión, antes de 1575, del grancanario Francisco de la Coba y Machicao con Isabel Consuegra y Muñoz —suegros del famoso isleño Silvestre de Balboa— de la cual pudimos determinar 156 integrantes desglosados en: 2 del matrimonio; 9 hijos, 24 nietos, 39 bisnietos, 62 tataranietos, 14 choznos (hijos de tataranietos), 5 hijos de choznos y 1 hijo de éstos. Ramiro Manuel García Medina, “Genealogía de familias canarias, en la villa de Puerto Príncipe, durante los siglos XVI y XVII”. Inédito.

Antonio Hernández

De este emigrante canario en Puerto Príncipe, hasta el momento, no tenemos más datos de los que ofrece él mismo en el soneto V que acompaña al poema “Espejo de Paciencia” escrito, por Silvestre de Balboa, en la villa de Puerto Príncipe a finales de julio de 1608.

Antonio, en su soneto, expresa que era de la villa de Moya identificándose como un nativo de las Islas Canarias. Moya, antiguamente una villa y ahora un moderno municipio, está enclavado en el norte de la isla de Gran Canaria, hoy, componente de la provincia de Las Palmas de Gran Canaria en la Región Autónoma de las Islas Canarias del Reino de España.

No tenemos la menor duda de la existencia de este canario que, apodado “El Viejo”, debió ser vecino de Puerto Príncipe desde antes de 1608, fecha de la Dedicatoria del poema de Silvestre de Balboa. De las siete personas que interviene en el poema “Espejo de Paciencia” —Balboa y los seis sonetistas— hemos encontrado la residencia en Puerto Príncipe, probada, de cinco de ellos. De Antonio Hernández, sin embargo, no hemos encontrado ―hasta ahora― documentos que avalen su residencia, aunque, no por ello, dejemos de creer en su vecindad principeña.

Silvestre de Balboa y Troya

Por el momento nos limitaremos a informar que Silvestre de Balboa y Troya —nacido en Las Palmas de Gran Canaria, Islas Canarias, y bautizado el 30 de junio de 1563 en la propia ciudad— residía, oficialmente, en Puerto Príncipe unos años antes de finalizar el siglo XVI. Ramiro Manuel García Medina, “Silvestre de Balboa y Troya (1563-1649): El canario fundador de la literatura cubana”. Inédito (2004). En proceso de edición.

Actuó, por más de 40 años, como escribano en esta villa y, para 1608, concluyó el poema “Espejo de Paciencia”, el cual, está oficialmente considerado la obra prima de la literatura cubana. Para inicios del siglo XVII contrajo matrimonio con la principeña Catalina de la Coba y Consuegra —hija del canario Francisco de la Coba y Machicao— con la cual tuvo seis hijos, cinco hembras y un varón, cuyos nombres fueron: Catalina, Francisca, Juan, Leonor, Ursula y Teresa.

Por las características sociales y financieras de Silvestre de Balboa y de su esposa, sus hijas, se unieron en matrimonio a importantes personajes de la villa, dando origen a no pocos significativos apellidos y personalidades en la vida principeña llegando, los apellidos, al actual Camagüey. El único hijo de Balboa, Juan de Balboa y de la Coba, fue vicario eclesiástico.

De la familia de Silvestre de Balboa y Catalina de la Coba hemos logrado determinar 47 integrantes: los 2 del matrimonio, 6 hijos, 10 nietos, 21 bisnietos y 9 tataranietos.

Siglo XVII

La claridad, en la presencia de emigrantes canarios y de todo tipo en Puerto Príncipe, se hace más diáfana cuando se avanza en el decursar de los años y siglos, aunque —lo aclaramos de nuevo— para nuestra investigación tomamos un rango de 130 años.

[...]Que la población original de Puerto Príncipe fue una amalgama de castas y nacionalidades lo induce, desde que se planteó, las informaciones que un natural de las Islas Canarias —vecino del lugar— tiene el privilegio de ser considerado el primer poeta criollo de Cuba y que otro canario, suegro de Silvestre de Balboa, se vinculara a la Alcaldía y jerarquía de la villa.

¿Destellos aislados? ¿Presencia de grupos oligárquicos de origen canario en Puerto Príncipe?. Fueron algunas de las interrogantes que nos decidieron a estudiar una muestra que fuera, en cantidad, representativa de los vecinos de la población principeña residentes en el lugar entre los siglos XVI y XVII buscando, con ello, conocer sus nacionalidades, formas de uniones, castas sociales, influencias jerárquicas y otras deducciones que desentrañarán un período totalmente desconocido del acontecer camagüeyano en la etapa estudiada. Así surgió la cantidad de familias en que, tomadas al azar, está basada nuestra investigación. Una de las cuestiones interesantes que hemos logrado en el estudio de las 199 familias residentes en Puerto Príncipe de 1570 a 1700, no vista en otros trabajos o textos, es la cantidad de extranjeros que nos dio y la variedad de sus procedencias. Total de familias estudiadas: 199. De ellas, con presencia de extranjeros: 161 (81%) De esas 161 familias con presencia de extranjeros en Puerto Príncipe, 117 procedían del Reino de España y —de ellos— eran Insulares 56 (2 de las Islas Baleares y 54 de las Islas Canarias) y los 61 restantes Peninsulares (de San Lucas de Barrameda 17; Sevilla 8; Puerto de Santa María 4; Castilla 4; Cádiz 3; Jerez de la Frontera 3; Vizcaya 3; Granada 3; Córdoba 2; Extremadura 2; Málaga 1; Alcalá de Henares 1; Madrid 1; Burgos 1; Antequera 1; Barcelona 1; Utreras 1; Jaén 1; Espinosa de Montero 1; Asturias 1; Galicia 1 y Bilbao 1).

Además de los españoles, observamos representaciones de Jamaica (9); Portugal (8); México (8); Santo Domingo (3); Francia (2); Génova (2); Caracas (2); San Agustín de la Florida (2); Ayamonte (2); Venecia (1); Milán (1); Cartagena (1); Cadevedo (1); Lucena (1) y Gibraltar (1).

De los 54 naturales canarios que formaron familias en aquel Puerto Príncipe, 27 era de Tenerife; 11 de La Palma; 10 de “Canarias” ya que no se especificó la isla de procedencia; 4 de Gran Canaria, 1 de Fuerteventura y 1 de El Hierro. No detectamos naturales de La Gomera ni Lanzarote, las otras islas pobladas componentes del archipiélago canario.

[...]Pero, fijémonos, la presencia de extranjeros en Puerto Príncipe —en todos esos años— era heterogénea y con representación de países, regiones y localidades de multifacéticas costumbres y culturas que, en la migración, se trasladan y fusionan con el lugar tomado como destino.

Y quien emigra, no lo olvidemos, busca lugares prometedores para revertir las causas por las que se deja la tierra nativa. Algo los atraía... [...]

Ramiro Manuel García Medina, “Silvestre de Balboa y Troya (1563- 1649): El canario fundador de la literatura cubana”. Inédito (2004). En proceso de edición.

Cuando estudiamos las 199 familias de Puerto Príncipe y detectábamos algún natural de Canarias, se determinaron todos los datos que aparecieron de ellos: isla canaria de procedencia, nombre de sus padres, rango social y oficio, época de asentamiento en Puerto Príncipe, datos del cónyuge —naturalidad, de quien era hijo(a)—, fecha y asentamiento del matrimonio, informaciones completas de sus hijos (nombres, bautismos y su asentamiento registral, matrimonios y descendencia tenida, etc.) y, posteriormente, igual procedimiento se siguió con las distintas generaciones de descendientes en las familias canarias-principeñas que fue posible (nietos, bisnietos, etc.) hasta el año 1700, para el trabajo que se informa, pues tenemos resultados en genealogías de los llamados isleños, en Puerto Príncipe, hasta el siglo XIX.

Al valorar las 199 familias informadas, en el período señalado, determinamos que en 22 casos —el llamado “tronco familiar”— fue formado por naturales de Canarias llegados a Puerto Príncipe en el transcurso del siglo XVII (Angel Acosta, Melchor Batista, Jacinto Borges y Acevedo, Lorenzo Borrero, hermanos Salvador y Lucas Guillén del Castillo y Mena, Gabriel Socarrás Fleites, etc.); otros 6 naturales se casaron con descendientes de los núcleos primarios y 26 canarios más contrajeron matrimonios con algún poblador principeño. En total 54 naturales de Canarias. Cerrando nuestra información y, para que se aquilate la envergadura de la presencia sanguínea y la importancia tenida por los canarios y sus descendientes en el primitivo Puerto Príncipe, reflejaremos los siguientes datos: En una cuantificación realizada a las iniciales 22 familias originadas por naturales de las Islas Canarias encontramos —sin tomar las parejas del matrimonio ya que algunos isleños se casaron más de una vez— 483 personas componentes de esas familias, desglosadas en:

97 hijos

109 nietos.

123 bisnietos.

113 tataranietos.

35 choznos.

5 hijos de choznos.

1 hijo de hijo de chozno.

En el aparato administrativo de Puerto Príncipe —siempre de 1570 a 1700— de 47 puestos o cargos determinados, detectamos que 29 fueron ocupados por canarios o descendientes: :9 alcaldes; 8 Regidores; 5 Escribanos; 2 Tesoreros; 1 Secretario; 2 Aguaciles Mayores; 1 Maestre de Campo y 1 Depositario. En el aparato militar, de la propia villa y en el mismo período, de 72 tipos o rangos determinados, 42 fueron cubiertos por canarios o sus descendientes: 1 Coronel; 1 Teniente Coronel; 14 Capitanes; 2 Capitanes de Milicia; 1 Alférez Real; 1 Alférez Mayor; 16 Alférez; 3 Tenientes de Milicias y 3 Sargentos Mayores. En el clero, de igual etapa y población, determinamos 17 categorías, de las cuales 10 fueron ocupados por canarios o sus descendientes: 1 fue Comisario y Vicario Eclesiástico (por cierto, hijo de Silvestre de Balboa); 7 presbíteros y 2 curas párrocos. Resumiendo podemos señalar que —de 136 cargos, empleos u oficios que pudimos determinar— 81 fueron ocupados por los isleños y sus descendientes para un significativo 59,5% total. En las tres categorías valoradas en la villa —administración, militar y clériga— que fue comparada, en cada caso, con los resultados representados por “Otros extranjeros”; los “Principeños” y los que no “Se pudieron precisar su procedencia”, los canarios y su descendencia, fueron manifiestamente mayoritarios pues representaron, en lo Administrativo el 62%; lo militar el 58% y en lo eclesiástico otro contundente 59%. Al dar a conocer estas informaciones buscamos poner en el lugar que merecen, en la Historia Local y Regional, a los emigrantes naturales de las Islas Canarias que —en el anonimato de su aventura migratoria— aportaron obras y apellidos, ilustres o no; pero, en todos los casos, fueron forjadores de las bases del Puerto Príncipe que les tocó vivir el cual, con los siglos, ha derivado en la bella y culta ciudad de Camagüey que hoy disfrutamos.

Referencias

  • Documento proporcionado: «Emigrantes canarios en Puerto Príncipe» (texto adjunto por el autor).
  • Citas internas: Francisco Luna Marrero, Cronología Camagüeyana (1514-1958); Juan Torres Lasqueti, Colección de datos Históricos, Geográficos y Estadísticos de Puerto Príncipe y su Jurisdicción; Alejandro Cioranescu, Diccionario de Canarios americano; Cintio Vitier, Silvestre de Balboa. Espejo de Paciencia. Edición Facsímil; Ramiro Manuel García Medina, Silvestre de Balboa y Troya (1563-1649): El canario fundador de la literatura cubana (inédito).

Fuentes