Historia del municipio Banes (Provincia de Holguín)

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Historia de Banes
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16 Escudo Banes.jpg
Cronología
Comunidad Primitiva
Colonia
Conquista y colonización
Guerras de los 10 años.
Tregua Fecunda.
Guerra del 95
República neocolonial
Movimiento obrero banense
Lucha insurreccional
Acciones del Ejército Rebelde en Banes
Revolución en el poder
Agresiones del imperialismo y acciones terroristas contra Banes

Historia del municipio Banes (Provincia de Holguín). La historia del municipio Banes inicia con la vida de las comunidades subtainas que habitaron el territorio, y llega hasta la actualidad. Analiza el proceso de conquista y colonización, las luchas por la independencia; y durante la república neocolonial la labor del movimiento obrero y la lucha insurreccional, concluye con la etapa revolucionaria y las agresiones del imperialismo y acciones terroristas contra Banes. Es uno de los 14 municipios que integran la provincia Holguín. Se encuentra enclavado en la región BanesNipe, en la costa norte de Oriente, posee una extensión territorial de 761 KM2. Limita al norte con el Océano Atlántico, al oeste con los municipios Báguanos y Rafael Freyre, al sur con Mayarí y al sureste con Antilla. Se considera la Capital Arqueológica de Cuba por la riqueza y singularidad de los sitios aborígenes que han sido encontrados.

Comunidad Primitiva

La llegada de los primeros grupos subtaínos se remonta al siglo VIII n.e., en un proceso de mucho tiempo se asentaron en la parte oriental y central de Cuba, y especialmente lo hicieron en el área de Banes - Holguín, donde alcanzaron su máximo desarrollo. [1]

La ocupación de los aborígenes agricultores aruacos del área arqueológica de Banes constituye una de las más grandes y fuertes expresiones de las sociedades precolombinas en Cuba. Estos aprovecharon todos los recursos naturales que le posibilitaba la subregión, privilegiada por su riqueza, que le permitía asentamientos aldeanos a una equidistancia apropiada entre las zonas óptimas para la caza, la recolección y la pesca, así como para el desarrollo de la agricultura, con un medio fértil, y la existencia de ríos con abundante agua potable. Solamente este ecosistema explica la concentración de gran habitación humana.

Dentro del paisaje geográfico de la región nororiental de Cuba, Banes presenta características singulares que hicieron de ella en todos sus aspectos un espacio excepcional para la habitación humana, en especial de los grupos de aborígenes practicantes de la agricultura con una composición social comunitaria de habitación aldeana y evolucionada cultura neolítica. Según el Dr. Roberto Valcárcel, los sitios ubicados en el área arqueológica de Banes han sido reconocidos como evidencia de una de las expresiones más potentes del desarrollo de las comunidades agricultoras ceramistas en Cuba, aportando por muchos años aspectos básicos para su caracterización a nivel de la Isla. [2]

Esta es una de las regiones cubanas de más antigua y prolongada habitación humana, además se encuentra entre las de más alta demografía en el archipiélago, pues Aguas Gordas, 10 km al este de El Chorro de Maíta, es uno de los contextos de base meillacoide [3] más tempranos de Cuba. [4] Particularidades que se evidencian en otros sitios arqueológicos, que han sido estudiados. Entre los que se destacan: Loma Baní, Loma de la Campana, Chorro de Maíta [5], finca El Porvenir[6], Potrero El Mango, Varela III, Santana Sarmiento, Esterito, entre otros muchos más.

Banes alberga una de las agrupaciones arqueológicas agroceramistas más importantes de toda la Isla. Entre los residuarios reportados destacan algunos de los más tempranos del país y la mayoría de aquellos donde es posible encontrar evidencias del contacto indohispánico. [7]

Colonia

Conquista y colonización

Esta fue una de las primeras zonas de América por la que transitó Cristóbal Colón, cuando en 1492 realizó su primer viaje al llamado nuevo mundo. Diego Velázquez en su viaje de conquista y colonización de la Isla hizo escala en estas tierras. En carta que el encargado le escribió al Rey de España, el 1° de abril de 1514, le comunicó:

"[...] se partió a 4 de octubre de 1513, con XV cristianos que con el iban por la mar, en canoa, por la costa norte y llegó a las provincias de Baní y Baraxagua donde estuvo cuatro o cinco días porque vinieron allí los caciques e indios de las dichas provincias, e les dixo lo que convenia al servicio de V.A.” [8]"

Esta noticia sobre la comunidad de aborígenes en Baní constituye el dato más antiguo, que se conozca sobre el nacimiento de la localidad de Banes. A partir de ese momento se instauraron en el área varias encomiendas. [9]

Sin embargo, la zona no fue colonizada vigorosamente pues su población aborigen fue de las últimas en desaparecer. El historiador Jorge Ibarra Cuesta ha planteado la hipótesis de la existencia en Baní de una base territorial de resistencia a los conquistadores. [10]

Para ello se basa en la considerable masa de población aborigen existente, auxiliada por los espesos montes y las alturas montañosas que la circundaban.

En el período encomendero - minero, en las primitivas vecindades con aborígenes que los colonos obtenían como botín, lo que predominaba era el trabajo, la técnica y los productos indígenas. El historiador José Novoa Betancourt plantea que:

"extrañamente las encomiendas de Banes no originaron directamente hatos y corrales como ocurrió en otras partes.” [11]"

A la paulatina extinción de la población aborígen se sumó una importante reducción del contingente colonizador, motivado por el avance de la conquista a otras tierras del continente. La coincidencia de estos dos movimientos trajo por resultado el abandono y la despoblación de muchas regiones de la Isla.

En el siglo XVIII era corriente la subdivisión de las tenencias en partidos y al frente de ellos capitanes y tenientes, con atributos policíacos y militares. Estos capitanes de partido vivían de sus bienes y de contribuciones de los vecinos, es decir, sin sueldo oficial y recibían autoridad civil como jueces en litigios menores. De ahí que se les llamaran capitanes pedáneos. Los capitanes respondían a los tenientes gobernadores, por lo que los cabildos no tenían autoridad sobre ellos. Todo ello desencadeno conflictos de poder.

En ese contexto, iniciando el siglo XIX, se generalizó el establecimiento de capitanías en Holguín. En el quinquenio 18151820 nacieron, como segregación de las cuatro iniciales, dieciocho partidos, entre ellos el de La Ensenada (Banes) y el de Gibara. Esta proliferación cumplió una regla invariable: se incrementaron los partidos en la zona centro – norte, la de mayor intensidad en el despegue productivo.

El partido de Banes debe haber sido de los primeros en crearse, pues para 1817 en él se reportaban 5 haciendas, 5 sitios de labor con un total de 3 296 caballerías de tierras, y la existencia en su territorio de 268 habitantes.

El 20 de enero de 1821, el Tte. gobernador de Holguín envió una carta al Capitán del partido de Banes, en la que le comunicaba que haría notoria su entrada en función en el momento que recibiera esa carta. Este partido comprendía los cuartones de Río Seco, Mulas, Banes, Tasajeras y El Ramón. Al frente de ellos fueron designados tenientes de partido y/o cabos de ronda, cuya función era, fundamentalmente, de información.

En 1830 el capitán del partido de Banes era Santos Ricardo y los cabos de ronda: Eladio Díaz en Mulas, José González en Río Seco, Manuel Mallero en Tasajeras, Julio Gesti en El Ramón y Manuel Claro en Banes. En 1844, el alcalde del barrio de Banes, informó los tenientes y cabos de ronda de su partido.

En el período comprendido entre 1830 y 1854, Banes contó con 11 capitanes de partidos pedáneos, esa inestabilidad quizás estuvo dada por las propias características de este cargo - que vivían de la contribución de los vecinos, las cuales no deben haber sido muchas, pues Banes era una hacienda con pocos habitantes. A partir de 1851, el capitán general José Gutiérrez de la Concha reformó la Institución de Pedáneos, buscando sustraerlos de la influencia de los vecinos y convertirlos en eficientes defensores de la corona.

Las capitanías de partido desaparecieron con la creación de los términos municipales, en 1878. No obstante, perduraron elementos de esta institución, estableciéndose entonces las alcaldías de barrios. Es por eso que La Ensenada se convirtió en un barrio del término municipal de Gibara.

Finalizando la década de 1820, el gobierno colonial realizó un nuevo intento colonizador sobre la zona de la costa norte. En el caso de Banes no fructificó en ese momento, pues nadie se interesó en establecerse allí. Durante todo ese tercer decenio el gobierno local valoró un nuevo plan colonizador en las áreas aledañas a la bahía de Banes, el que tampoco llegó a resultados concretos. No fue hasta el 25 de junio de 1841, que la hacienda de Banes fue vendida al binomio integrado por Domingo Marange Dalfau y su asociado José María Claro. A partir de la gestión productiva de ellos, es que se inicia la real explotación económica de la hacienda de Banes y el despegue cuantitativo de la población en el lugar. En 1850 Marange era ya el dueño de la mayor parte de la hacienda de Banes.

El proceso de demolición de las haciendas comuneras llegó a esta zona en las décadas de 1840 y 1850. En 1852 en Banes ya estaban demolidas las haciendas de Mulas y Río Seco, Tasajera y San Fernando. En 1855 la hacienda de Banes también se había demolido y deslindada en parte.

La demolición de las haciendas evidenciaba el deseo de barrer la agricultura y la ganadería precapitalista, para impulsar un uso más productivo y mercantil de la tierra. Este proceso fue: una de las vías de formación del campesinado local, al tener los más acomodados accesos a la libre compra de tierras, mientras el resto se asentaba en realengos o simplemente en tierras cedidas por hateros, al facilitarles su vida como peones. Es en la década de 1850 cuando se conforma el sector campesino en la localidad, complementando la actividad económica ganadera.

Después de ese proceso de demolición de las haciendas, los principales propietarios del área de Banes eran “Domingo Marange, el inglés Guillermo Gesti, Isidoro Tamayo, Lorenzo Martínez, Manuel González y Vicente de Juan”.

Guerras de los 10 años

La hacienda de Banes se encontraba muy despoblada por lo que no fue escenario activo de lucha; a diferencia de las haciendas aledañas como Samá que se transformaron en reductos españoles para llevar a cabo una intensa ofensiva contra las fuerzas cubanas.

Ante esa situación, Máximo Gómez fue designado, en 1869, jefe de la división de Holguín. Motivo por el cual el 12 de agosto de ese año marchó de Baire a Holguín, con una columna integrada por 230 hombres. Ya el día 20 se encontraba en territorio de la nueva división y estableció su campamento en los montes de Pesquero. Gómez decidió empezar su campaña en Holguín dando un sonado golpe, para lo que escogió el fortín La Cuaba, situado a unos 10 km de la ciudad de Holguín. No pudiendo realizarse por denuncia del plan. Por lo que decidió entonces marchar hacia la zona de Samá, cuya población había sido concentrada en la Vega y Cañadón, al iniciarse la guerra, con el objetivo de atacar Cañadón que contaba con un fuerte, rodeado de profundos fosos. El ataque fue realizado el 21 de septiembre de 1869, las fuerzas mambisas lograron controlar el poblado de Samá y desalojaron al enemigo que se había refugiado en el fuerte de la loma.

Los mambises no pudieron tomar el fuerte, tampoco parece que Gómez insistió mucho en rendir la fortificación porque esto hubiera significado una gran pérdida de hombres y parque. Los objetivos esenciales del ataque se habían cumplido: obligar al enemigo a concentrar fuerzas en la defensa de los poblados, demostrar que la Revolución en Holguín no se había extinguido y obtener vituallas.

Las vituallas, armas y municiones resultaban muy necesarias para el ejército Libertador, que aunque se armó, principalmente, con lo arrebatado al enemigo, para realizar grandes operaciones no podía depender exclusivamente de dicho material de guerra. Era necesaria una fuente de abastecimiento, que evitara que su carencia paralizara o retardara las acciones; esa fuente adicional fueron las expediciones preparadas por la emigración.

Realmente el mambisado recibió muy poca ayuda del exterior, pues hubo años que no recibieron nada, además no siempre se hicieron coincidir los desembarcos por las zonas en que se estaban efectuando las acciones más importantes. Unido a que en la emigración desconocían las características de las zonas de desembarco y no siempre pudieron contar con prácticos que los orientaran. Entre las expediciones que fracasaron se encuentra la transportada por el vapor Geo. B. Upton a las costas de Banes.

El 3 de junio de 1870 partió el vapor Geo. B. Upton de Colón, Panamá y el día 9 desembarcó por las cercanías de Samá. El jefe del movimiento fue Francisco Javier Cisneros y el de tierra el coronel Mariano Loño, el contingente expedicionario lo engrosaban aproximadamente 35 hombres. El cargamento traído estaba compuesto por una suma considerable de fusiles de diferentes modelos con sus cartuchos y varias cajas de medicina.

El destino de esta expedición fue trágico, los prácticos de tierra no pudieron hacer contacto con las fuerzas insurrectas e informados los españoles del desembarco, sorprendieron a los expedicionarios que se encontraban agotados por el trabajo de esconder el cargamento. Tras un fiero combate donde son muertos la mayoría de los expedicionarios y capturados otros, el coronel Loño, solo y perdido, trató de hacer contacto con los cubanos, pero fue sorprendido en el camino de La Cuaba a Holguín, y murió combatiendo.

La escasez poblacional de la hacienda de Banes la convirtieron en refugio para los mambises heridos y enfermos. En cambio, en las haciendas aledañas tuvieron lugar algunas acciones, el 6 de mayo, en Los Berros, Calixto García derrotó una columna enemiga. La hacienda de Samá fue el centro de también de otras acciones mambisas, pues fue atacada en varias ocasiones. A inicios de julio de 1872, Máximo Gómez designó a Calixto García jefe de operaciones de La Ensenada y este planeó un nuevo ataque contra Samá, que a su vez formaba parte de la labor de expansión de las fuerzas independentista hacia la región nororiental. Con un segmento de las fuerzas atacó el poblado de Cañadón, en la tenencia pedánea de Samá.

Después de esta acción las tropas mambisas se fueron retirando de la zona y no se conoce la ocurrencia de otras acciones importantes durante la Guerra Grande. En el año 1877 se inició la decadencia de la guerra. En el campo mambí imperaba la confusión y un gran fraccionalismo, el agotamiento producido por casi diez años de guerra estaba latente, unido a la escasez de recursos.

Tregua Fecunda

En los primeros años de la década 1880, la hacienda de Banes estaba repartida entre las familias Moranje, Delfín Pupo y Antonio Ramayo. En 1887 la familia Marange vendió sus tierras a los hermanos Dumois Gessé, [12]de ascendencia francesa, quienes junto a otros plantadores (Juan Cárdenas, Octavio Silva y Delfín Pupo) que se asentaron también por esos tiempos, crearon la sociedad Banes Fruit Company, la Samá Fruit Company y la Dumois Fuit Company, esta última encargada de la comercialización del producto. [13] Fundaron una plantación bananera, con un estimado de 3 000 caballerías de tierra, e iniciaron el fomento y florecimiento económico de la zona, convirtiéndola en uno de los asentamientos más importantes de la región nororiental, en la segunda mitad del siglo XIX y en un fuerte potencial económico - comercial. La UFCo es el resultado de la fusión de los intereses fruteros de New York y Boston. [14]

Comenzó su crecimiento precisamente en ese período, las dos últimas décadas del siglo XIX, a través del negocio de las plantaciones y la comercialización del plátano fruta. En su estrategia de desarrollo y expansión hacia otras fuentes de abastecimiento adquirió importantes extensiones de tierra en diferentes países de la región, y estableció vínculos precisos con la zona cubana bananera del norte de Oriente, donde se habían distinguido como cultivadores y negociantes los señores Dumois. [15]

La compañía de los Dumois es un caso de incorporación tardía, pero a la vez en gran escala, al negocio del banano. En pocos años fue una de las empresas agrícolas más grandes del país y la mayor en las provincias orientales. Según el criterio de Alejandro García Álvarez, “fue la principal región bananera de Cuba.” [16]

La hacienda de Banes comenzó a ganar importancia por el tráfico comercial que logró con los Estados Unidos pues el 40 % del banano consumido en Nueva York salía por el puerto de El Embarcadero de Banes o por el puerto de Samá, producido por Dumois y compañía. “Sus exportaciones representaban más del 1 % del valor total de las exportaciones de Cuba entre 1890 y 1895. Figuró a la cabeza de las plantaciones bananeras en el Caribe.” [17]

Se convirtió en el centro de la vida económica de la región. Su presencia determinó que la estancada economía de La Ensenada saliera de su somnolencia para volcarse plenamente al mercado capitalista.

Guerra del 95

Al estallar la Guerra de 1895 Banes se incorporó a la gesta, el primer alzamiento se produjo el 10 de abril de 1895, en la zona de Los Berros, luego se produjo otro el 5 de mayo de 1895. Aquí la burguesía de plantadores: familias Dumois, Cárdenas y Pupo, colaboraron estrechamente con el mambisado. Dicha colaboración se vio ratificada por el acuerdo contraído entre Maceo y los plantadores banenses, a través del cual se mantenía en plena producción la plantación a cambio de fuertes contribuciones, lo que permitió obtener grandes sumas de dinero para la causa independentista.

En el año 1896 el generalísimo Máximo Gómez, preocupado porque las actividades productivas de la plantación bananera le restaban fuerza a la Revolución, ordenó el Incendio de Banes y destrucción del pueblo, el 11 de agosto. Las familias emigraron y Banes quedó en condiciones muy propicias para las operaciones mambisas. En esta nueva contienda sí se desarrollaron trascendentales acciones para el contexto de la guerra a nivel nacional.

El 21 de marzo de 1897 desembarcó la Expedición Laurada, por la bahía de Banes, dirigida por el polaco Carlos Roloff. Después de la llegada de esta operaron en Banes y en las zonas aledañas, junto al General Calixto García, los Generales Mariano Torres y Pedro A. Pérez, así como los brigadieres Saturnino Lora y Remigio Marrero; quienes tenían un gran dominio de la zona y mantenían asediada la guarnición enemiga que se encontraba en el puerto, que contaba con el apoyo logístico de la marina española por existir redes de comunicación entre el fuerte y las cañoneras, además de la cercanía a Gibara (plaza fuerte) que le permitía recibir auxilio de inmediato. No obstante en algunos momentos la bahía estuvo bajo control mambí.

El año 1897 y parte de 1898 fueron de prueba para los libertadores, la situación era muy difícil, como ya se conoce se propagaron varias epidemias como las fiebres palúdicas y enfermedades intestinales que depauperaban a las fuerzas mambisas. Además se sufría la carencia de alimentos y medicinas pues las traídas por Roloff ya se habían agotado al igual que las municiones. Por lo que se hizo necesario hacer llegar de inmediato una expedición a las costas de Oriente para aliviar la situación existente.

El Capitán Luis Rodolfo Miranda se encontraba en Estados Unidos recuperándose de una fiebre palúdica, una vez curado debía regresar a los campos cubanos, por lo que le encargaron la dirección de una expedición. El Dauntless, viejo barco que en varias ocasiones trajo ayuda para las tropas mambisas fue el vapor en que hicieron la travesía.

El 26 partieron hacia Cuba, con 28 hombres. El jefe de tierra sería el Capitán Luis Rodolfo y el de mar el General Emilio Núñez. El 27 se hallaban frente al faro de Lucrecia, pero por la cercanía de la marina española, el desembarco no podían efectuarlo esa noche. Salieron nuevamente mar afuera y al día siguiente desembarcaron por Playa Larga, en la Ensenada de Río Seco, entre el faro de Lucrecia y Samá.

El fortalecimiento y los importantes triunfos alcanzados por los cubanos, evidenciaba en 1897, que España no podía sostener por un tiempo prolongado la guerra contra Cuba, situación que fue aprovechada por el gobierno norteamericano, para dar pasos con vistas a la intervención. Como parte de su política de la "fruta madura", aprueba la Resolución Conjunta, el 20 de abril de 1898, una verdadera declaración de hostilidades al gobierno español. Iniciaba así la Guerra hispano – cubano - norteamericana.

El gobierno norteamericano se hizo cargo de los suministros para el Ejército Libertador, convirtiendo al Departamento de Expediciones en auxiliar de la Marina estadounidense. Muy pronto las costas orientales recibirían la primera expedición de carácter conjunto cubano - norteamericano y quizás la más grande de las preparadas por los Estados Unidos.

La expedición estuvo dirigida por el General José Lacret Morlot, como jefe de tierra y el General Julio Sanguily, como jefe de mar, los acompañó Joaquín Castillo Duany y el contingente expedicionario integrado por 400 cubanos aproximadamente y una sección especial del Ejército norteamericano, mandada por el Capitán Aureling Todd y el Teniente Wycliffe B. Grafton.

Cuando se produjo el desembarco de la expedición, el Mayor General Calixto García se encontraba en el poblado de Jiguaní para salir en marcha hacia la zona de Banes. El 6 de junio llegaron a Bijarú, donde ya se encontraban acampadas las fuerzas expedicionarias y recibió parte del cargamento. Ese mismo día 6 desembarcó por la Bahía de Banes, el vapor Gloucester, a bordo del cual regresaba a la patria el Teniente Coronel Carlos Hernández, quien portaba las instrucciones que el General Nelson A. Miles le enviaba al Lugarteniente General del Ejército Libertador. En ellas comunicaba el proyecto yanqui de atacar por mar y tierra la ciudad de Santiago de Cuba, proyectando el desembarco de las tropas estadounidense en estrecha cooperación con los mambises orientales.

Las tres expediciones llegadas a las costas banenses fueron exitosas y cumplieron con su cometido, aportar armas, municiones, refuerzos para las filas mambisas, medicinas y vituallas que sirvieron de aporte sustancial a la consolidación de las tropas cubanas en el territorio oriental.

República neocolonial

Concluida la Guerra de Independencia, con la intervención estadounidense, se inicia la recuperación económica del país. En Banes se produce el establecimiento de una poderosa compañía estadounidense, la United Fruit Company, que comienza la construcción del central Boston en 1899 y hace su primera zafra en 1901.

Esta compañía se apoderó del 67 % del territorio y estableció allí las oficinas centrales de la administración, inició el fomento de un típico emporio estadounidense en tierras cubanas. Inmediatamente enfrentó la insuficiente mano de obra para llevar a cabo sus proyectos. Como la inmigración interna no resolvía sus necesidades, recurrió a la introducción de braceros y la convirtió en una propiciadora de inmigraciones y empleadora de fuerza laboral barata y abundante.

Comenzaron a llegar a Banes inmigrantes españoles, franceses, chinos, árabes, latinoamericanos y, fundamentalmente, antillanos, aunque predominaron los haitianos y jamaicanos. La confluencia de distintos grupos étnicos en el nuevo enclave azucarero favoreció la formación de una población multiétnica, donde los inmigrantes jamaicanos se destacaron por la unidad y defensa de sus patrones culturales de origen.

El 17 de enero de 1910 gracias al esfuerzo de un grupo de banenses, fue constituido Banes como municipio, alcanzando así su propia autonomía y autoridad jurídica.

A raíz de esa colonización de la UFCo, Banes fue dividido en diferentes barrios: de un lado la ciudad originalmente fundada, que constituía lo que es hoy el centro histórico, compuesto por cuatro calles y dos plazas; en las que se encontraba el comercio, algunas fábricas, las residencias de la oligarquía terrateniente local, clases medias, intelectuales y al margen los barrios populares. Al este el barrio americano, este barrio y la población cubana original estaban separados por el puente sobre el río Banes. Al sureste el barrio de La Güira y el barrio Amarillo.

De esta manera se ponía en práctica la modernización al estilo estadounidense, que no se limitó a las transformaciones en los espacios públicos, el establecimiento de nuevos cánones constructivos y arquitectónicos, o a la introducción de nuevos hábitos, desprovistos de mensajes políticos. Por el contrario, constituyó una pieza central de la “ideología del progreso” con la cual los norteamericanos justificaron y legitimaron su presencia en la Isla y de manera particular en esta localidad.

Movimiento obrero banense

Durante las dos primeras décadas del siglo XX la participación obrera en el escenario político de la plantación fue pobre, se manifestó un bajo grado de desarrollo del movimiento obrero, a pesar de que la UFCo mantuvo a sus trabajadores en condiciones de máxima explotación, para obtener de esa forma un amplio margen de ganancias.

El movimiento obrero cubano, en sentido general, se encontraba todavía en fase de organización y sus manifestaciones ideológicas estaban permeadas de ideas anarquistas, por la presencia de una masa considerable de inmigrantes españoles en los obreros. Esta situación no era ajena a Banes, donde se reflejaba con mayor agudeza ya que la UFCo concentró los núcleos obreros en sus propiedades de modo que permanecían prácticamente aislados entre ellos y del resto del país, lo que obstaculizaba el surgimiento de alguna organización, que, en esos años iníciales, enfrentara a la Compañía.

A ello se unió la heterogeneidad de la masa obrera, compuesta por españoles, antillanos y algunos asiáticos, cuyas diferencias culturales e idiomáticas, limitaban su cohesión. Existía una división entre el sector agrícola y el industrial y a su vez los obreros industriales estaban distribuidos en diferentes departamentos, muy poco vinculados entre sí. Por otro lado, el ciclo productivo y la inestabilidad de la fuerza de trabajo —que, en la agricultura, generalmente eran braceros que venían cada año y al terminar la zafra eran reembarcados a su país de origen— tampoco ayudaba a la cohesión.

En 1919 fue fundado el gremio de metalúrgicos y el de los ferroviarios, en 1920; estos y los portuarios constituyeron las primeras organizaciones proletarias que enfrentaban las maniobras de la Compañía. En 1923 se integraron en la Unión Obrera de Banes, se convirtió en la rectora de las actividades del proletariado del municipio. El desarrollo de las relaciones de producción de tipo capitalista contribuyó a la formación del movimiento obrero que se nucleó y creó su organización municipal.

En 1925 la Unión Obrera fue la encargada de la organización de las fiestas carnavalescas[18] de la localidad, derecho que se ganó por el peso que como institución había alcanzado en la sociedad banense. Para participar en dichas actividades la organización proletaria cursó invitación al líder Julio Antonio Mella, quien además de participar en los festejos desarrolló múltiples actividades revolucionarias.

La visita de Mella contribuyó a fortalecer la conciencia del proletariado y a consolidar su unidad, es por eso que sólo unas semanas más tarde, el 25 de marzo de 1925 estalló una violenta confrontación entre la Unión Obrera y la Compañía, provocada por el despido de doce obreros que se negaron a trabajar por no habérseles aumentado el sueldo.

Sin embargo, para fines de la década del 40 el sindicato azucarero del central Boston y sus colonias se convirtió en un invernadero de dirigentes corruptos que traicionando las luchas y privaciones de medio siglo de los trabajadores de la plantación, se prestaron a la farsa mujalista, para ponerse al servicio de la Compañía y de la dictadura de Fulgencio Batista.

Lucha insurreccional

El mismo día del Golpe de estado del 10 de marzo de 1952, en Banes se organizó un grupo de resistencia en el que estaba presente Thelmo Esperance. Comenzaron a realizar sabotajes, distribuir propaganda contra el recién instaurado gobierno, con el apoyo de los miembros del Partido Socialista Popular (PSP), la Juventud Socialista y las Rebecas juveniles, estas últimas como una forma de manifestar la inconformidad ante la acción de Batista, situaron un manto negro al busto erigido a las madres en el parque Cárdenas, mostrando el descontento popular.

El año 1956 se inició con nuevas perspectivas para los miembros del Movimiento 26 de Julio pues se crearon numerosas células y fue seleccionada la Dirección Municipal. De esta manera el Movimiento fue alcanzando la organización y discreción que necesitaba, además de incrementar su membresía y el apoyo del pueblo.

Después del desembarco del Granma, los esbirros de la tiranía desataron una ola de sangre, plan denominado por ellos “regalo de navidad”, llevado a cabo entre los días 23 y 26 de diciembre, contra hombres indefensos “que solo arrastraban consigo el “delito” de no aceptar la dictadura golpista. En la noche del 25 de diciembre de 1956, dos guardias de la tiranía llegaron a la casa de la familia Esperance Levielle, en busca de Marcos, que no se encontraba. Horas más tarde regresaron y como Marcos no había llegado todavía se llevaron a Thelmo. A la mañana siguiente, próximo al parque infantil, apareció el cadáver del joven baleado y torturado.

Durante todo el año 1957 y 1958 las actividades clandestinas del Movimiento 26 de Julio y de otros grupos opositores cobraron más fuerza, recaudaban fondos, a través de la venta de bonos; distribuían volantes, regaban puntillas en zonas frecuentemente transitadas por los vehículos de la guardia rural y la policía; quema de campos de caña para interrumpir las labores de la zafra.

Acciones del Ejército Rebelde en Banes

Por orden militar No. 47, del II Frente Oriental, del Ejército Rebelde, quedó constituida la Columna 16 Enrique Hart, dirigida por el comandante Carlos Iglesias Fonseca, Nicaragua, y como segundo jefe el capitán Reynerio Jiménez Lage. El día 19 de octubre partió la Columna, compuesta por 34 hombres, a los que se sumaron algunos grupos de alzados durante el trayecto.

En la madrugada del 30 llegaron a Yaguajay, en Banes. Escogieron esa zona para radicar su comandancia, porque se había gestado allí un importante foco de rebelión, ya que entre los meses de julio y agosto el movimiento clandestino banense fue creando condiciones para levantamientos armados bien organizados.

Los primeros diez días después de la llegada de la columna fueron de contacto, definición de estrategias, aceptación de nuevos combatientes y establecimiento de pequeños comandos en diferentes puntos para ampliar las zonas de operaciones, que favoreció el desarrollo de varios combates o escaramuzas. Entre sus principales acciones se encuentran el combate de Yaguajay, el 31 de octubre, el 12 de noviembre, el de Los Berros y el 25 de ese mismo mes el de Retrete.

Durante todo el mes de noviembre los miembros de la Columna 16 se desplegaron ocupando un amplio territorio y tomaron bajo su control todas las vías de acceso a la región donde se asentaba el núcleo principal de la tropa, como parte de la ofensiva final. En el mes de diciembre la dirección de la columna con una parte de la tropa se trasladó a la zona de Cueto y Báguanos, y en el territorio ocupado por los rebeldes cerca de Banes no se produjo ningún otro enfrentamiento.

La historia de ese período está enriquecida por varios hombres, fundamentalmente jóvenes, que escribieron con su sangre una hermosa página de heroísmo: Thelmo Esperance Levielle, Rigoberto Sillero Marrero, Francisco Soto Hernández, Juan George Soto Cuesta, Regino Guerrero Batista, Walfrido Guerrero Simón, Roberto Cuenca Mondeja, Raúl Llanos Lauzao, Fernando Flores Hidalgo, José Ramón Quintana Rancaño, José Manuel Ricardo García, y Miguel Salcedo Santana. Hoy constituyen un orgullo para los banenses y un ejemplo para las presentes y futuras generaciones.

Revolución en el poder

El primero de enero de 1959 abrió una nueva etapa en la historia de Cuba y sentó las bases de la etapa democrático–popular, agraria y antiimperialista. En Banes quedó atrás la discriminación y diferenciación racial, social y étnica impuesta por más de medio siglo por la dominación neocolonial yanqui a través de la UFCo.

Uno de los pasos más importantes fue la adopción del 17 de mayo de 1959, de la 1era Ley de Reforma Agraria. Si bien fueron las tierras el primer elemento de la riqueza nacional arrebatada a municipio por la UFCo, fueron ellas precisamente el motivo inicial del conflicto entablado entre esta y el gobierno revolucionario ya que nos enfrentó directamente no sólo a la oligarquía nacional sino también al imperialismo yanqui.

El 2 de abril de 1960 fue emitida la Resolución No. 2193 – E, 60 del INRA, la cual legalizó la expropiación de la finca rústica denominada central Boston y lotes parcelas procedentes de las haciendas Los Berros, Tacajó, Banes, Mulas, Río Seco, Retrete, Samá y Yagüajay. Las mismas estaban compuestas por 2 980 caballerías de tierras, con previa indemnización por $ 882 747.00 como valor ajustado del inmueble y que constituía el valor agrícola de este y la cantidad de $ 1 413 891.00 como valor ajustado a las fabricaciones, instalaciones, cepas, ganado, maquinarias y equipos, que hacían la cantidad total de $ 2 296 638.00, como valor total ajustado de la finca Central Boston.

Desde el 7 de abril de 1959, el acueducto de Banes y Guardalavaca había sido intervenido por deficiente servicio a la población. Ya para el año 60 se lleva a cabo el grueso de las nacionalizaciones.

En junio de 1960 fue intervenida la industria gráfica, que incluía las imprentas: El Pueblo, Pinillo, la del Sr. Camilo, la del Sr. Castillo y El Demócrata del Sr. Mariano Campañá. A partir de este momento la imprenta El Pueblo cambió su nombre por La voz del INRA, luego La verdad de Banes y por último Antorcha.

En agosto de ese mismo año fueron nacionalizadas las pequeñas industrias: el matadero; la fábrica de esencias de limón y sus derivados, propiedad de los Rodríguez; la tenería de la familia Iriarte; y las lecherías de los Rodríguez, la de Filiberto Cernicharo, la de Mario Quiñones y la de los Panceiras. En septiembre fueron intervenidos el Banco Agrícola e Industrial y el Banco Continental Cubano y un mes más tarde los teatros Heredia y Hernández, y la emisora Radio Banes. En ese mes de octubre se llevó a cabo la mayor parte de las nacionalizaciones, pues fueron intervenidas 21 casas comerciales, entre ellas las tiendas: El Encanto, Los Locos, El Paraiso, El Radar, La Isla de Cuba, La viajera, El Inclán. De igual modo sucedió con ocho bares y cafeterías como: El Ceibito, El Ceibazo, El Ceiba Bar, El Bar Martí; así como cinco hoteles: España, Paris, Los Chinos. En noviembre fueron intervenidas las casas de huésped de Araujo y la de Rodrigo. Finalizando el año fueron intervenidas cinco farmacias.

En 1961 se proclamó la educación gratuita y se nacionalizaron los 27 centros docentes existentes, entre ellos la escuela católica Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, el Colegio Los Amigos, y la Academia de José Ramón Fernández Ventura. La campaña de alfabetización se llevó a cabo en doce barrios rurales y dos urbanos, arrojando la existencia de 8 784 analfabetos en virtud de los cuales participaron 279 maestros y 1 081 alfabetizadores populares. En ese mismo año se crearon los círculos infantiles para el cuidado de los hijos de las trabajadoras y se fundó el circulo infantil El Solecito.

La atención médica era uno de los problemas fundamentales que afectaban al país era imprescindible darle solución inmediata por lo que significaba para el pueblo, es por eso que todos los tipos de servicios médicos del sistema de salud fueron declarados gratuitos y se rebajaron los precios de las medicinas. El antiguo hospital de la Compañía se convirtió en Materno – Quirúrgico y el hospital Civil en Clínico – Pediátrico, la Clínica González – Cárdenas pasó a ser un policlínico.

Agresiones del imperialismo y acciones terroristas contra Banes

El programa de la Revolución encontró un fuerte apoyo en la mayoría abrumadora del pueblo banense. Sin embargo, fue repudiado por aquellos cuyos intereses de clase se vieron afectados, y por los funcionarios de la UFCo, tanto cubanos como norteamericanos. La mayoría de esas personas emigraron a los Estados Unidos y desde allá contribuyeron con el financiamiento de las bandas contrarrevolucionarias para acciones de agresión directa y sabotajes.

Después de la derrota recibida en Playa Girón, el imperialismo continuó sus actividades subversivas contra Cuba. Ante tales amenazas los gobiernos soviéticos y cubano suscribieron un acuerdo militar que incluía la instalación en territorio cubano de cohetes de alcance medio dotados de ojivas nucleares y la presencia de un contingente de tropas soviéticas militares. Estados Unidos detectó los inicios de los emplazamientos coheteriles y a partir del 22 de octubre de 1962, desplegó alrededor de la Isla una fuerza militar conjunta de gran envergadura y ordenó en franco acto ilegal de piratería la intersección de los barcos que se dirigieran a Cuba y no dejar pasar los que llevaran armas de carácter ofensivo, desembarcaron más tropas en la Base Naval de Guantánamo y alertaron a todas sus fuerzas armadas, con lo que situaron al mundo al borde de una guerra nuclear.

Cuba declaró que no admitiría inspección de sus barcos por las tropas yanquis y que dispararía contra los aviones enemigos que incursionaran sobre nuestro territorio y así sucedió. El 27 de octubre, quinto día de la crisis, desde la base de cohetes emplazada en el barrio de La Anita, en Banes, fue derribado un avión U – 2, cuando sobrevolaba el territorio nacional.

Esta acción no les sirvió de escarmiento y se atrevieron a llevar a cabo un vandálico ataque terrorista, por Boca de Samá. [19] En la noche del 12 de octubre de 1971 un grupo de 8 o 10 hombres fuertemente armados desembarcaron por una pequeña ensenada al norte del caserío, asaltaron y sabotearon la tienda del pueblo. Combatientes del punto de guarda fronteras salieron a su encuentro, pero los agresores cegaron la vida de Lidio Rivaflecha Galán y Ramón Siam Portelles e hirieron al chino Escalante. [20]

Al verse sorprendidos y ante la posibilidad de la llegada de refuerzos, los agresores mostraron su cobardía y gritando desesperados corrieron hacia la lancha rápida que los esperaba en las proximidades de la costa. Posteriormente desde el buque madre y utilizando armas de gran calibre comenzaron a disparar al caserío, acción en la que provocaron heridas a las niñas Nancy [21] y Ángela Pavón y a Jesús Igarza. En la huida los terroristas abandonaros evidencias de sus propósitos criminales pues dejaron en la costa una caja de cócteles molotov, con los que hubieran podido incendiar todo el caserío. [22]

El terrorismo contrarrevolucionario, promovido y sustentado por el gobierno de Estados Unidos, se ha manifestado también en la diseminación de sustancias tóxicas y gérmenes nocivos en suelo cubano, que provocaron el brote de enfermedades en la población, en plantas y animales. Esta guerra biológica tomó mayor fuerza a partir de 1979, año en que fue afectada por la roya de la caña la tercera parte de las plantaciones azucareras del país, lo que incidió desfavorablemente en las de Banes e impactó en la economía local, por ser la producción azucarera su principal renglón económico. En febrero de 1980 apareció un brote de fiebre porcina, por lo que fue necesario sacrificar un número considerable de cerdos, en las diferentes cochiqueras del municipio. En 1981 se extendió por todo el país una epidemia de dengue hemorrágico que afectó en pocos meses a 3 330 banenses, de ellos 850 menores de 15 años, afortunadamente ninguno perdió la vida. Han proliferado también otras enfermedades infecciosas, como la conjuntivitis hemorrágica.

Aparte de los daños que esta actividad criminal ha provocado en la población y los inmensos perjuicios a los cultivos básicos del país, Cuba ha tenido que realizar esfuerzos sobrehumanos, dedicar cuantiosos recursos y tomar medidas extremas para detener y eliminar esas epidemias y recuperarse de las sensibles pérdidas que han ocasionado a la economía nacional.

Referencias bibliográficas

Fuentes

  • Alejandro García Álvarez: La costa cubana del guineo. Una historia bananera, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008.
  • Ariel James Figarola: Banes: imperialismo y nación en una plantación azucarera. La Habana. Editorial Ciencias Sociales, 1976.
  • Julio Le Riverend: La república; dependencia y Revolución, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1973
  • Luis Rodolfo Miranda de la Rúa: Reminiscencias Cubanas, De la Guerra y la Paz, Fernández y Cía, La Habana, 1941.
  • José Novoa Betancourt: Banes Colonial. Material inédito.
  • Yurisay Pérez Nakao. Las expediciones desembarcadas por Banes durante la Guerra de 1895. La Habana. Editorial Abril, 1998.
  • Yurisay Pérez Nakao. Síntesis histórica del municipio Banes. Material inédito.
  • Yurisay Pérez Nakao. Monografía cultural de Banes. Material inédito.
  • Armando Rodríguez Gómez: Administración colonial en Holguín. Holguín. Ediciones Holguín, 2001.
  • Ernesto Tabio y Estrella Rey: Prehistoria de Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985.
  • Antonio Tope Montero: Arquitectura en Banes. Holguín. Ediciones Holguín, 1994.
  • Roberto Valcárcel Rojas: Interacción colonial en un pueblo de indios encomendados. El Chorro de Maíta, Cuba, Tesis doctoral, Facultad de Arqueología. Leiden University, Leiden, Holanda, 2012, Disponible en https://openaccess.leidenuniv.nl/handle/1887/20153
  • Ricardo Varona Pupo: Banes (crónicas). Santiago de Cuba. Imprenta Ross, 1920.
  • Colectivo de autores: UFCo.: Un caso de dominio imperialista en Cuba. La Habana. Editorial Ciencias Sociales, 1976.