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Peste Porcina Clásica

Peste Porcina Clásica
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Peste1.jpg
Peste Porcina Clásica.jpeg
Clasificación:Transmisible
Región de origen:Amígdalas (infección oral o nasal) o en los ganglios linfáticos regionales (vaginal, piel)
Forma de propagación:Ingestión, inhalación, piel, o semen

Peste Porcina Clásica (PPC). Enfermedad viral que afecta al Ganado porcino, tanto doméstico como silvestres. Se caracteriza por lesiones de carácter hemorrágico y de curso generalmente fatal en las formas agudas.

Peste Porcina Clásica

La Peste porcina clásica (PPC)es una enfermedad infecciosa muy contagiosa, que afecta a los cerdos domésticos y silvestres. Es una de las principales Enfermedades víricas que se caracteriza por lesiones de carácter hemorrágico y de curso generalmente fatal en las formas agudas. Fue descrita por vez primera en Ohio (EE. UU) a principios del Siglo XIX, apareciendo en Europa en 1862 y, concretamente en España en 1875.
Cursa clínicamente como una fiebre hemorrágica hiperaguda o sobreaguda, con alta morbilidad y mortalidad, aunque también tiene formas de presentación subaguda, crónica y otras menos típicas cada vez más frecuentes. Actualmente las infecciones subclínicas o inaparentes y crónicas, con cursos clínicos complejos y no clásicos además de las coinfecciones con otros agentes virales como bacterianos o micoplasmas dificultan el diagnóstico y contribuyen a la diseminación de la enfermedad.

Agente causal

La PPC está producida por un Virus, perteneciente al género Pestivirus y familia Flaviviridae. (Franki, 1991). La partícula vírica presenta un diámetro de entre 40 a 50 NM con envuelta, la cápside tiene forma Icosaédrica. Su Génoma viral está formado por una Molécula de ARN de banda simple y polaridad positiva que presenta una longitud de 12,284 Nucleótidos ( 2,2 Kb) con una fase de lectura abierta capaz de codificar 3.989 Aminoácidos. Existe un solo serotipo del virus de la PPC.
El genoma viral actúa como ARN mensajero y se traduce en una Poliproteína que procesada por la acción de proteasas virales, no bien conocidas, y de la célula huésped, para dar lugar a las Proteínas maduras. El genoma ha sido clonado y secuenciado en su totalidad caracterizándose cuatro proteínas estructurales, la proteína p14, localizada en la Nucleocápsida y tres Glicoproteínas: gp 55, también denominada (E1), gp 44, también conocida como E2 y gp 33. Las gp 55 y 44 están localizadas en la envuelta.
Existe al menos una proteína no estructural denominada gp 2. El genoma ha sido clonado y secuenciado en su totalidad conociéndose su distribución y localización. Entre los nucleótidos 364 y 1.100 se localizan en primer lugar la gp 44, seguidamente la gp 33y la gp 55. La gp 55 induce Anticuerpos neutralizantes y una gran variabilidad en una región lo que permite diferenciar distintas cepas virales. (Weiland y col. 1992, Ruggli y col. 1996., Van Rijn y col. 1997). El análisis molecular de las diferentes cepas aisladas a nivel mundial clasifica el virus de la PPC en tres grandes grupos y varios subgrupos filogenéticos, con una tendencia geográfica determinada. La aplicación de estos métodos ha permitido los estudios de epidemiología molecular que han contribuido a la comprensión del origen de los focos, la diseminación del virus en el campo y al conocimiento sobre la evolución molecular de los mismos. La estrecha relación antigénica entre los virus de la DVB y de la PPC, así como la susceptibilidad de los cerdos a ambos, puede complicar el diagnóstico de laboratorio, pues las técnicas comúnmente utilizadas no permiten su diferenciación. Esto constituye un problema en los países en fase de erradicación, sobre todo para la vigilancia serológica.

Especies susceptibles

Los cerdos domésticos y silvestres son los únicos susceptibles a la infección natural. La enfermedad clínica se ha descrito tanto en cerdos como en crías de jabalís europeos y se considera al jabalí adulto como un reservorio natural del virus en ese continente. El virus no afecta a los humanos.

Distribución geográfica

Hace ya varias décadas, Estados Unidos de América, Canadá, Australia y los países de la Unión Europea, emprendieron programas de erradicación; sin embargo está ampliamente distribuida en los diferentes continentes, y supone en este momento una importante amenaza para el sistema productivo europeo, donde desde 1990, se vienen produciendo importantes brotes en diferentes países como las epizootias ocurridas en los últimos anós en el Reino Unido, Bélgica, Holanda, Italia, Alemania, España y más recientemente en Francia y Luxemburgo.
Según la información sanitaria de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE), la PPC ha sido declarada entre 1997 y hasta 1999 en: Alemania (1997), 1998 y 1999), Argentina (1999), Austria (1997), Bélgica (1997), Bulgaria (1997), Croacia (1997), España (1997 y 1998), Haití (1996), Italia (1997, 1998 y 1999), Malasia (1997), Moldavia (1998), Países Bajos (1997 y 1998), República Checa (1997). Todo esto hace que la PPC sea en la actualidad uno de los grandes Problemas sanitarios a nivel mundial. La enfermedad es endémica en Europa Oriental y Asia. En América se constata un gran avance en los programas nacionales de erradicación entre los que se destacan, México, autodeclarado libre desde 2009, América Central con solo brotes recientes en Guatemala (octubre 2011 y febrero 2012) y también se observan éxitos en Colombia que ya tiene más del 40% de su territorio autodeclarado libre. En el Caribe, Cuba y Haití muestran endemismo, mientras la República Dominicana no declara foco desde el 2010. El resto de América del Sur, Chile, Argentina, Uruguay y el sur de Brasil están libres de la enfermedad. Las Guyanas nunca ha declarado focos y en situación más comprometida se encuentran Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Características de las manifestaciones clínicas

La forma clínica aguda se caracteriza por una alta morbilidad y la muerte de los animales de entre 10 y 20 días de edad. La mortalidad posterior dependerá de la virulencia de la cepa y del estado inmunitario del animal (vacunados o no) pudiendo variar entre un 30% a 40% y un 90%- 100% de mortalidad. Las primeras fases de la enfermedad se caracterizan por fiebre alta (hasta 42 °C), disminución del apetito y abatimiento general. El cuadro hemático presenta Leucopenia y Trombocitopenia que se mantendrán hasta la muerte del animal. Este cuadro inicial es seguido de temblores y hacinamiento (cuando están en libertad), posteriormente aparecerán descargas conjuntivales e Hiperemia cutánea que afecta, fundamentalmente, a orejas y bajo vientre. El animal, si camina, presenta un modo de andar ondulante con cruzamiento de las patas posteriores. La Necropsia mostrará principalmente Lesiones cianóticas y Eritematosas en piel, Úlceras en amígdalas, Congestión hemorrágica y aumento de tamaño y congestión hemorrágica de Ganglios linfáticos, Infartos en la zona marginal del bazo y hemorragias de tamaño variable en la Corteza renal, pudiendo aparecer también en la Mucosa de la vejiga de la Orina.

Cuadro Clínico y Anatomopatológico

La PPC puede cursar con una enorme variedad de manifestaciones clínicas y anatomopatológicas dependiendo de la virulencia de la cepa, del estado inmunitario y edad del animal. Las lesiones características descritas para esta enfermedad, en general, se presentan solamente con cepas de alta virulencia, en animales no inmunizados y con más facilidad en lechones que en adultos. Pueden existir animales portadores asintomático de gran importancia en la eliminación de virus. En general se han descrito en cerdos adultos las formas: aguda, subaguda y crónica de la enfermedad. Además, existe una forma trasplacentaria de la PPC que puede dar lugar a diversas afecciones fetales y neonatales e infecciones persistentes asintomáticas.

Diagnóstico diferencial

Dada la gran variedad de síntomas y lesiones con las que puede cursar la PPC así como la gran cantidad de lesiones comunes que puede presentar con otras Enfermedades hemorrágicas del cerdo (Peste porcina africana, Pasterelosis aguda, Salmonelosis, Mal rojo, etc) el diagnóstico laboratorial es esencial en esta enfermedad. Por la similitud del cuadro clínico y anatomopatológico con otras enfermedades del cerdo, la PPC requiere del diagnóstico diferencial de laboratorio con:

  • Peste porcina africana (PPA). En la PPA la tasa de mortalidad y morbilidad son generalmente mucho más altas que en la PPC, pero los signos clínicos y lesiones anatomopatológicas son indistinguibles, por lo que ante la sospecha de introducción en el país de PPA es indispensable el diagnóstico diferencial de laboratorio.
  • Circovirosis porcina (CVP) y PRRS. Dada la presentación de cuadros clínicos y lesiones complejos de la PPC no se puede descuidar el diagnóstico diferencial con el Síndrome de desgaste multisitémico posdestete, el Síndrome de Nefropatía Dermopática Porcina (PW y PDNS, por sus siglas en inglés, respectivamente) y el Síndrome reproductivo respiratorio porcino (PRRS de sus siglas en ingles) en aquellos países donde estas enfermedades estén notificadas o haya riesgos de introducción.
  • Erisipela: Forma parte del grupo de enfermedades hemorrágicas porcinas y afecta a los cerdos de todas las edades. La mortalidad es menor que en la PPC y los animales responden muy bien al tratamiento con antibióticos. Las lesiones anatomopatológicas y microscópicas difieren de las de la PPC. El aislamiento bacteriano en el laboratorio puede confirmar el diagnóstico.
  • Salmonelosis, pasteurelosis, estreptococosis, y otras septicemias hemorrágicas bacterianas. Desde el punto de vista clínico los signos son comunes. Los cerdos jóvenes son los más susceptibles y responden bien al tratamiento oportuno con antibióticos. El diagnóstico se confirma por el aislamiento bacteriano.
  • Leptospirosis. De forma general se presentan pocos casos agudos y existen antecedentes de signos compatibles con esta entidad. El aislamiento bacteriano y la serología confirman el diagnóstico.
  • Intoxicaciones con cumarínicos: Siempre existe el antecedente de la aplicación de rodenticidas u otro pesticida de este tipo en el área. Sucede de forma sobreaguda y predominan las hemorragias. No hay aislamiento bacteriano de valor diagnóstico.

Diagnóstico

Ante la presencia de signos en la piara que haga sospechar de la presencia de PPC, debe inmediatamente alertarse al servicio veterinario local correspondiente.

Diagnóstico clínico-epidemiológico: Además de la similitud con las enfermedades de cuadro lesional septicémico-hemorrágico señaladas, el surgimiento de cepas de moderada a baja patogenicidad del virus de la PPC dificultan extraordinariamente el diagnóstico presuntivo en el campo. No obstante se precisa de un buen estudio epidemiológico para caracterizar el comportamiento de la piara en cuanto a morbilidad y mortalidad e indicadores bioproductivos en todas las categorías de edad, así como para identificar la posible vía de entrada de la enfermedad al predio.

En cuanto al diagnóstico clínico debe insistirse en el recuento de leucocitos en sangre de los cerdos afectados, ya que la leucopenia con linfopenia en un signo presente en la PPC.

Hay que tener en cuenta que el comportamiento epidémico de la PPC en la piara varía en dependencia de:

  • La patogenicidad de la cepa actuante
  • El estado inmunitario del animal y de la población porcina en general
  • El momento de la infección en puercas gestantes
  • Los sistemas de explotación porcina

Muestras requeridas

Hemorragias puntiformes en los riñones son característicos de la peste porcina clásica
  • Para la identificación del agente se utilizan muestras de: tonsilas (amígdalas), ganglios linfáticos (faríngeos, mesentéricos y gastrohepáticos), bazo, riñón, íleon (porción distal) y sangre.
  • Para la detección de anticuerpos: muestras de suero.

Toma y conservación de las muestras

  • Órganos: De animales enfermos o sospechosos, sacrificados o recientemente muertos. Los fragmentos deben medir de 2-3 cm3. De animales vivos, raspado o biopsia de tonsila.
  • Sangre: De animales vivos febriles (5 mL, con anticoagulante EDTA).
  • Suero: De animales sospechosos restablecidos y de hembras con camadas presuntamente infectadas congénitamente.

Las muestras se envasarán en frascos o tubos estériles debidamente sellados, protegidos de roturas y rotulados -como medida esencial de bioseguridad- para ser remitidas refrigeradas (nunca congeladas) lo antes posible al laboratorio más cercano por el veterinario de asistencia. El protocolo de la investigación clínica-epidemiológica realizada en el campo debe acompañar las muestras enviadas al laboratorio.

Confirmación de laboratorio

El diagnóstico de laboratorio se basa en la demostración de la presencia de:

a) Virus

  • Aislamiento viral en cultivos de células de la línea PK-15, SK6 u otra línea sensible, o por inoculación intramuscular en cerdos.

b) Componentes del virus (proteínas y/o ácido nucleico)

  • Inmunofluorescencia Directa (IFD e. Inmunoperoxidasa Directa (IPD). Sobre cortes criostáticos de órganos. Con el uso de un suero policlonal/monoclonales contra pestivirus conjugado con fluoresceína/peroxidasa es el diagnóstico primario indicado por la OIE. Resulta rápida su realización (3-4 horas).
  • Métodos inmunoenzimáticos: ELISA. Existen varias firmas comerciales que ofertan juegos diagnósticos con diferentes formatos. Algunos de ellos son específicos para PPC, mientras otros detectan pestivirus en general. Tiempo de realización 4-5 horas.
  • Métodos moleculares
  • Transcripción reversa acoplada a la reacción en cadena de la polimerasa (RT-PCR). Es un método muy sensible y específico. Requiere de reactivos, instalaciones especiales de laboratorio e instrumentación de alto costo, lo que resulta una limitante para el diagnóstico de rutina en los países en desarrollo. Tiempo de realización 4 horas.
  • RT-PCR en tiempo verdadero ("real time PCR). Tiempo de realización 1-2 horas. Resulta de alto valor diagnóstico y ha permitido superar los estándares del aislamiento viral. en la actualidad existen varios formatos descritos en la literatura y es cada vez de más amplio uso en los laboratorios de diagnóstico.
  • Secuenciación de ácidos nucleicos. Resulta un método de gran utilidad en estudios de epidemiología molecular, hoy en día cada vez más necesarios apra entender y explicar el comportamiento delo virus en el campo. Requiere de reactivos costosos y de un laboratorio y personal especializados. Existen empresas internacionales que ofrecen el servicio en un tiempo máximo de 5 días. Tiempo de realización 3 días.

c) Anticuerpos

  • Neutralización de la peroxidasa (NPLA). Es la técnica recomendada por la OIE. Es específica y confiable y proporciona resultados permanentes. Es una tñecnica que es trabajosa y requiere además de experticia, de facilidades de cultivo de tejidos lo que limita su uso para laboratorios primarios.
  • ELISA. Existen varias casas comerciales que ofertan juegos diagnósticos con diferentes formatos y especificidades. Debe tenerse en cuenta a la hora de su selección las condiciones epidemiológiocas. de la enfermedad en el país y tener muy claro los objetivos de su aplicación.

Transmisión tanto a animales o personas

El virus de la peste porcina clásica (VPPC) suele penetrar en el organismo por ingestión, inhalación, piel, o semen. Una vez en el animal, el virus se replica en amígdalas (infección oral o nasal) o en los ganglios linfáticos regionales (vaginal, piel). Tras una primera fase de replicación el virus pasa a la Sangre produciendo Viremia (12 a 20 horas post infección hasta varias semanas). Tras esta fase, el virus se localiza en los órganos diana (Bazo, Ganglios, Riñón, Pulmón, Médula ósea) donde se producen nuevas replicaciones víricas y las lesiones características de carácter hemorrágico.

Formas más comunes de transmisión

El contacto directo entre animales infectados (en fase aguda o portadores) y animales sanos es la forma más común de transmisión del VPPC. La eliminación del virus en animales infectados puede comenzar a partir del segundo día post infección por Saliva, Secreciones oculares, nasales y Aire. Después de unos días, el virus se puede eliminar también por Orina, Heces y Semen. Es importante, destacar la transmisión de madres portadoras inaparentes a sus lechones o a otros animales adultos susceptibles. El VPPC se mantiene infeccioso en la Carne porcina cruda por largos periodos de tiempo que van desde los 27 días en el Tocino a los 1.500 días en la carne congelada. En los productos curados, el tiempo de inactivación del VPPC, va de los 250 días para el Jamón ibérico a los 140 y 126 para el Jamón serrano y el Lomo ibérico, respectivamente. Además del contacto de animales enfermos o portadores con animales sanos o de la ingestión de productos contaminados que son los mecanismos de contagio más importantes, existen otras importantes vías de contagio de esta enfermedad, entre ellas se destacan:

  • El transporte contaminado
  • La Ropa y Calzado contaminado
  • Los Purines contaminados
  • Equipo quirúrgico y/o de exploraciones médicas
  • Insectos y roedores

Los recientes brotes de PPC en Europa han puesto de nuevo de manifiesto que el transporte juega un papel muy importante en la transmisión de la PPC, así se ha podido comprobar que entre el 25 y 50% de los brotes estaban originados por el transporte contaminado.


Surgimiento de la enfermedad en un rebaño

Al inicio de un brote en poblaciones susceptibles pueden aparecer algunos cerdos muertos sin signos clínicos previos, que pueden o no mostrar lesiones de PPC sobreaguda, a los que continúan otros casos con cursos clínicos que pueden variar de sobreagudo a agudo, con signos más evidentes como: fiebre (que hace que los cerdos se agrupen), inapetencia, temblores, incoordinación motora (tambaleo, andar en "punta de ballet", caída del tren posterior, cerdos en posición de "sentados"), enrojecimiento de la piel (hocico, orejas, abdomen y zona medial de las extremidades), conjuntivitis con secreción ocular (lagañas), secreción nasal y constipación intermitente seguida de diarrea, incluso sanguinolenta. Las cerdas gestantes pueden abortar. No obstante, con el surgimiento de cepas del virus de baja y moderada patogenicidad son cada vez más frecuentes los cuadros clínicos de la enfermedad de leves a crónicos, que dificultan su diagnóstico en el campo, aún en poblaciones susceptibles. En poblaciones vacunadas, en países donde la PPC es endémica, los signos pueden ser únicamente alteraciones en el comportamiento esperado de sus indicadores bioproductivos (ganancia de peso, natalidad, tamaño de la camada, edad al destete, edad y peso al sacrificio, etc.) y/o la presencia de signos clínicos y lesiones poco manifiestas e inclusive solo signos respiratorios. El inicio de un brote de PPC puede estar asociado a la incorporación de animales nuevos a la piara (portadores asintomáticos, en período de incubación de la enfermedad o cerdos sanos susceptibles a un rebaño donde es endémica la enfermedad), a la alimentación de los cerdos con desperdicios de alimentos sin la cocción adecuada y contaminados con carnes o subproductos derivados del cerdo elaborados a partir de animales infectados, a la entrada al predio de personas o vehículos procedentes de lugares afectados y el uso de jeringas u otro instrumental veterinario contaminado previamente e inadecuadamente esterilizado.

Signos clínicos y lesiones post-mortem

El período de incubación de la enfermedad puede variar de 5 a 15 días, durante el cual ya el virus comienza a eliminarse a través de las secreciones y deyecciones de los animales infectados.

Forma hiperaguda o sobreaguda: Se presenta en cerdos susceptibles no vacunados y casi su único signo es la muerte súbita en los primeros 5 días después de la infección. Al practicarse la necropsia solamente se observan signos de congestión aguda generalizada.

Botones en el intestino de un cerdo infectado con la peste porcina clásica
Botones intestino - peste porcina clasica.jpg
Botones intestino - peste porcina clasica 1.jpg

Forma aguda: Alta morbilidad y mortalidad, que ocurre entre los 10 y 20 días después de la infección. Se caracteriza por fiebre alta (hasta más de 41oC), depresión, inapetencia, enrojecimiento de la piel que evoluciona hacia la cianosis (de las orejas, el hocico, el abdomen, y en la zona medial de las extremidades), signos nerviosos (temblores, marcha ondulante, andar en "punta de ballet", posición de "sentado", caída del tren posterior, "pedaleo"), conjuntivitis catarral con abundantes secreciones (legañas/lagañas), descargas nasales y constipación seguida de diarrea de amarilla a hemorrágica. En la necropsia se observan hemorragias petequiales (puntiformes) en casi todos los órganos aunque son más frecuentes en riñón, vejiga urinaria, ganglios linfáticos, laringe, vesícula biliar, estómago e intestinos. Se observan zonas de necrosis en tonsilas. Los infartos marginales del bazo, aunque son indicativos de PPC, no siempre están presentes. Estos infartos aparecen bien delimitados y son de color pardo oscuro. Los ganglios linfáticos del cuello, ingle, mesentéricos, renales y gastrohepáticos pueden aparecer congestionados, hemorrágicos o aumentados de tamaño. En intestino, tanto delgado como grueso, además de congestión se observa enteritis catarral con hiperemia difusa de la mucosa y aumento de tamaño de las Placas de Peyer. En fases avanzadas se observa colitis con necrosis de los folículos linfoides a nivel de válvula íleocecal.

Forma subaguda: Las manifestaciones clínicas son similares a las de la forma aguda, pero menos dramáticas y más prolongadas. La muerte sobreviene entre los 20 y 30 días posteriores a la infección. Los hallazgos en la necropsia son similares a los de la forma aguda, pero pueden observarse frecuentemente úlceras botonosas en el ciego y en la zona de la válvula íleocecal. Las mismas consisten en áreas de necrosis circulares y concéntricas asociadasa folículos linfoides y de unos pocos milímetros hasta 2 cm de diámetro.

Forma crónica: El curso es muy lento y se prolonga más de 30 días, con períodos intermitentes de fiebre y viremia. Se manifiesta por decaimiento, desmedro, retraso del crecimiento, apetito variable y conjuntivitis con legañas (párpados "engomados"). Dado el carácter inmunosupresor de la infección por el virus de la PPC, el cuadro clínico puede ser complejo con variada sintomatología. Son frecuentes las infecciones bacterianas secundarias que complican el cuadro clínico, por lo que se presentan manifestaciones clínicas complejas con signos digestivos, respiratorios o neurológicos, en dependencia de los agentes involucrados y los sistemas afectados. En cuanto a los hallazgos en la necropsia existen pocas evidencias de hemorragias generalizadas. En intestino se observan con frecuencia úlceras botonosas, pero con más frecuencia aparece una enteritis con signos focales de necrosis con depósitos de fibrina (enteritis difteroide). Los ganglios linfáticos aunque pueden mostrar hiperplasia lo más frecuente es que muestren atrofia generalizada.

Forma congénita: El virus de la PPC puede atravesar la barrera transplacentaria y según el momento de la gestación en que ocurra la infección y de la virulencia de la cepa, se producen anomalías fetales: abortos y momificaciones; o neonatales: nacidos muertos, nacidos débiles o con temblores (mioclonias); y aparentemente sanos persistentemente infectados, que finalmente desarrollan la enfermedad y no producen anticuerpos específicos contra el virus (inmunotolerantes). También dentro de la camada puede haber cerditos sanos. Los cerdos inmunolotolerantes no son detectados por pruebas serológicas, por lo que resultan muy importantes desde el punto de vista epidemiológico, ya que participan como reservorios en la transmisión del virus, facilitándole la supervivencia en sus hospederos naturales y el mantenimiento de la circulación en la piara.

Efectos

Los efectos de este virus que produce sobre el feto varían según el tiempo de gestación en que fue infectado, la virulencia de la cepa y el estado inmunitario. Generalmente se puede observar muerte del Embrión o Feto, malformaciones fetales, lechones nacidos muertos e Infección congénita persistente

Efectos que causa en las personas

Ninguno es una enfermedad exclusiva de los cerdos domésticos y salvajes, no se trasmite al humano.

Tiempo para detectar la enfermedad

Esto es variado el perdió de incubación varia si es agudo o crónico.

Forma de manifestarse

En Guatemala se asocia mucho con Erisipela pero lo que un Porcicultor mira es Fiebre, Postración (posición de perrito) en algunos casos Diarrea, temblor, los cerdos se agrupan como que tuvieran Frío, manchas rojas en Orejas y Vientre.

Propiedades Físico Químicas

Debido a la presencia de Lipoproteínas en su envoltura, el virus se inactiva rápidamente con Disolventes orgánicos, como Cloroformo y Éter, así como Detergentes, como Nonidet P-40, Desoxicolato y Saponina. También es sensible a la acción de Radiaciones ultravioleta y a PH entre 3-4 y 11-12. La infectividad se destruye fácilmente sometiendo al virus a temperaturas de 60ºC durante un mínimo de 10 minutos. Esto mismo se consigue a menos temperatura si se aumenta el tiempo de exposición. De ahí que se observe igual efecto a una temperatura de 56ºC durante 60 minutos, 50ºC durante 3 días o 35ºC durante 15 días. Las Enzimas proteolíticas, como la Tripsina, ejercen una inactivación moderada. El virus de la PPC es estable en un rango de pH entre 8 y 9, a temperaturas de –20ºC y –70ºC, y Liofilizado, donde puede mantenerse durante años. Asimismo puede durar semanas a temperatura de refrigeración en recipientes de Cristal herméticos, sin una disminución marcada de la infectividad. Los Conservantes, como Glicerina al 1% o bien Fenol al 0,5%, aumentan la efectividad del proceso de conservación. La destrucción del virus se aconseja en Hipoclorito 2%, Cresol6%, Fenol5%, Hidróxido sódico 2% y Lechada de cal al 5%.

Resistencia a Condiciones Ambientales

La supervivencia del virus de la PPC en la naturaleza depende tanto del medio ambiente como del medio en que este se encuentre protegido (sangre, saliva, heces). Aunque se trata de un virus bastante resistente a la Desecación y al medio externo, sobre todo cuando se encuentra en Exudados, sangre o cualquier medio proteico, no llega, a alcanzar la resistencia de otros virus porcinos, como por ejemplo el virus de la Peste porcina africana. La Putrefacción lo destruye en 1 a 3 días. De ahí que se inactive fácilmente en Estiércol (24- 48 horas), si no se encuentra en sangre o Exudado nasal. En locales deshabitados suele desaparecer entre 1 a 15 días, también puede permanecer durante varios días en heces, orinas y Secreciones. En los Purines se recomienda mantenerlos durante 45 días para conseguir su inactivación. La permanencia del virus en los productos curados del cerdo fue realizado por nosotros (Mebus, y col, 1992). Los Animales fueron inoculados con el virus de PPC y en el momento de máxima Viremia todos los animales fueron sangrados y sacrificados, se seleccionaron los Tejidos a estudiar con los que se realizarían posteriormente los diferentes productos (jamón ibérico y serrano, Paletilla ibérica y Lomo ibérico). Las muestras fueron tomadas en el momento de sacrificio y a intervalos durante el proceso de curación, realizándose ensayos para comprobar la supervivencia del virus en muestras de Grasa, Ganglios, médula ósea y Músculo de los tejidos, utilizando Técnicas “in vitro” y cuando estas resultaron negativas, inoculando las muestras “in vivo”. Los resultados obtenidos pusieron de manifiesto que el virus se inactivaba antes de terminar el período establecido para la curación comercial de cada producto.

Manifestación trasplacentaria y congénita persistente

Al igual que en otros Pestivirus, el VPPC también atraviesa fácilmente la Placenta pudiendo producir Lesiones trasplacentarias sin que aparezca otro tipo de signos, ni en el animal ni en la explotación. Estas formas son características de infecciones por cepas de baja virulencia en animales gestantes o por cepas de alta o moderada virulencia en gestantes vacunadas.

Consecuencias de la infección congénita persistente

La Infección congénita persistente es una de las más graves, trae consigo un enorme trastorno económico y sanitario, al aparecer animales eliminadores de virus de forma permanente y Lechones de bajo crecimiento eliminadores también de virus. Los lechones parecen sanos, pero son virémicos y hacia las nueve semanas de edad comienzan a presentar problemas sanitarios de Conjuntivitis, Anorexia, retraso en el crecimiento, diarreas intermitentes, etc. El signo más característico de la necropsia, se observa una marcada Atrofia del Timo. Esta forma es muy grave para los programas de control y erradicación de esta enfermedad.

Medidas que deben tomar

Una de las medidas que se deben tomar es delimitar el área afectada. Se considera como área afectada a la Superficie geográfica que requiere una acción sanitaria que evite la difusión de la enfermedad. Según el estado de infección y por razones administrativas conviene dividir el área en: área infectada o foco, zona de cuarentena o área perifocal y zona de protección o área tapón.

Área infectada o foco

El foco comprende todo predio donde se encuentren los animales enfermos y los predios vecinos cuyos cerdos tienen posibilidad de contacto directo o indirecto con los animales del predio en que hay casos clínicos de FPC.

Zona de cuarentena o área perifocal

Es la zona más próxima a aquella donde se conoce que existe la enfermedad y la más probable para su diseminación, se deberá establecer una zona de cuarentena alrededor de los predios o área infectada, donde se aplicará una restricción total del movimiento de animales y sus productos durante un período no menor de tres semanas después de la aparición del último caso clínico. Esta zona deberá tener un radio de 5-8 km desde el punto de Infección.

Prevención, control y erradicación

Prevención

La prevención es sin dudas el método más efectivo en el combate contra la PPC, pues aunque ostensiblemente implica un gasto de recursos, este constituye una inversión ventajosa a mediano y largo plazo en beneficio de los productores de cerdos. Para evitar la introducción de la enfermedad a países o regiones libres se debe garantizar la protección en las fronteras, para lo que se requiere la actualización sistemática de la situación epidemiológica mundial para conocer los riesgos de exposición, además de tener establecido un sistema de vigilancia que permita la detección precoz de la enfermedad, así como un plan ejecutable para combatirla oportunamente, apoyado por una legislación nacional actualizada. A nivel de cada explotación porcina son esenciales las medidas de bioseguridad de las instalaciones, las que deben ser mayores en crianzas con gran número de animales, sobre todo en explotaciones industriales. No obstante, los criadores de traspatio - para los que la crianza porcina puede ser su único sustento económico -también deben observar las medidas sanitarias mínimas para garantizar la salud de su piara. Entre las medidas de bioseguridad se encuentran:

  • Control de accesos para personas ajenas a la explotación.
  • Asegurar que los auxiliares de la piara si tienen cerdos propios, los tengan debidamente vacunados contra la PPC u otras condiciones que puedan perjudicar el cerdo.
  • Delimitación de las áreas externas ("sucias") de las internas ("limpias") para todo el funcionamiento de la explotación porcina. La descarga de cerdos y alimentos e insumos de la crianza debe efectuarse desde el área externa.
  • Control de origen, certificación sanitaria y cuarentena de los animales que se incorporan a la crianza.
  • Certificación sanitaria del origen del semen para la inseminación artificial.
  • Desinfección de los medios de transporte para cerdos.
  • Control de origen de los alimentos de los animales. Prohibirel uso de desperdicios de comida sin cocción en la crianza de traspatio.
  • Control sanitario del agua de los animales.
  • Desinfección del instrumental de uso veterinario.
  • No compartir equipos de trabajo con otras piaras.
  • Separación de los animales por categorías zootécnicas (grupos etáreos) en la instalación.
  • Sistemas de explotación "todo lleno-todo vacío".
  • Control de vectores (roedores, insectos y aves).
  • Prohibición del contacto con animales de otras especies, sobre todo de bovinos y ovino-caprinos susceptibles a otros pestivirus.
  • Evitar el contacto con cerdos asilvestrados o jabalís.

Factores a tener en cuenta según sea un país o un área libre:

Países libres

Para los países libres de PPC el control para evitar su penetración debe estar básicamente centrado en lo siguiente:

  • No comprar porcinos vivos, ni carne fresca, ni productos elaborados con carne porcina no tratada, de ningún país afectado.
  • No importar de ningún país afectado semen ni embriones porcinos.

Es importante recordar en este apartado que se considera país libre de VPPC en aquellos países o áreas en las que no se ha detectado la enfermedad, no hay serología positiva y no se ha vacunado al menos durante los 12 últimos meses.

Áreas Libres

Las áreas libres de PPC de países afectados deberán aumentar sus medidas de Bioseguridad para no ser infectadas, esto implica controlar de forma exhaustiva el movimiento de animales y los medios de transporte utilizados, para evitar que puedan venir de las zonas afectadas, así como informar bien a ganaderos y veterinarios de la zona, para que eviten utilizar los mismos circuitos de proveedores de Piensos, Técnicos, etc. y sobre todo sospechar rápidamente de cualquier animal que no coma para poder descartar que se trate de PPC.

Control

El control de la enfermedad se puede llevar a cabo de diferentes maneras dependiendo del tamaño del área afectada, Densidad porcina, el nivel cultural y social de la zona, las medidas de bioseguridad de las explotaciones, los medios económicos y humanos disponibles, el mercado exterior del sector, etc. En cualquier caso se lleva la Política internacional de focalización, es decir establecer una zona de protección alrededor del foco de 3 Km. de radio, donde se prohibirá el movimiento de animales hasta 30 días después del sacrificio del último foco, y otra zona de vigilancia de 10 Km de radio donde se efectuarán los Controles clínicos y serológicos. Estas medidas de control pueden a su vez verse incrementadas con la utilización o no de vacunas. En países o regiones donde la PPC es endémica, es preciso vacunar todo el efectivo porcino para disminuir paulatinamente la presentación de casos clínicos y por consiguiente la diseminación de la enfermedad. Esta meta pudiera alcanzarse escalonadamente por zonas, a través de una estrategia que posibilite avanzar hacia la erradicación de la enfermedad en cada país. El control puede ser a más corto plazo si complementariamente a la vacunación, se procede al sacrificio sistemático de animales enfermos y contactos en los predios afectados, sobre todo de las puercas presuntamente portadoras cuya descendencia esté involucrada en un episodio de enfermedad. Esta medida también disminuye el riesgo de crías portadoras inmunotolerantes, las que nopueden ser detectadas por serología. Como la aplicación de vacunas poco tiempo antes o después del momento de la infección puede dar lugar a portadores asintomáticos del virus, es preciso que no se vacune la piara una vez iniciado un brote de enfermedad clínica en la misma. En el caso de las puercas gestantes, esta situación puede conducir al nacimiento de crías infectadas de forma persistente y en ocasiones inmunotolerantes, sin signos clínicos durante meses y que excretan virus. Ante la presentación de un foco en un territorio sometido a vacunación lo recomendable es actualizar la misma solo en los predios aledaños expuestos. Durante la fase de control de la PPC se precisa además de:

  • El incremento de la vigilancia para la detección rápida y la respuesta oportuna.
  • El control de tránsito de los cerdos y la desinfección de los medios empleados para su transporte.
  • La cuarentena de las piaras afectadas.
  • La desinfección de los predios afectados, así como medidas de saneamiento en general (disposición adecuada de cadáveres, control de vectores, etc.).

La difusión radial de la enfermedad a partir del foco disminuye en la medida en que se acorta el tiempo en que permanezcan las fuentes de infección directas (animales enfermos) e indirectas (materiales contaminados, vectores, etc.) en un predio infectado, por lo que se debe garantizar la cuarentena estricta para evitar la diseminación por salida de animales u otros objetos contaminados, así como un saneamiento profundo para destruir las fuentes secundarias del virus.

  • La garantía de la bioseguridad en los predios no afectados para prevenir la entrada de la enfermedad.

Vacunas contra la PPC

A partir de 1951 se comenzó la aplicación de vacunas vivas atenuadas. Estas han sido muy exitosas en programas de control y erradicación en muchos países y aún se siguen utilizando en aquellos donde se aplican políticas de control con vacunación.

Vacunas vivas atenuadas de más amplio uso

  • Adaptadas y multiplicadas en conejo (lapinizadas): Cepa China
  • Adaptadas y multiplicadas en cultivos celulares:
  • Cepa China: RK-13
  • PAV 250: PK-15
  • CAP: IBRS-2
  • GPE: Cobayo
  • IFFA/A49: Cobayo y cordero
  • Thiverval: PK-15

Los países que utilizan vacunas contra la PPC tienen la responsabilidad de garantizar estatalmente los controles de calidad exigidos por la OIE para este tipo de producto y no deben permitir el uso de vacunas que los evadan. Es muy importante la adecuada conservación y manipulación del producto vacunal a utilizar hasta el momento de su aplicación al animal, lo que garantiza su calidad como inmunógeno. El veterinario debe observar que al momento de la aplicación, la vacuna conserve las propiedades organolépticas (color y humedad) indicadas por el fabricante. También debe garantizar las medidas de asepsia y antisepsia del instrumental veterinario para la aplicación del producto, así como observar que los animales tengan un estado nutricional y de salud apropiado. Se han desarrollado y registrado productos vacunales biotecnológicos, sobre todo vacunas de subunidad proteica E2. Estas vacunas que tienen la posibilidad de ser marcadoras (DIVA) y diferenciarse la respuesta a ellas de la respuesta a virus de campo, no han tenido éxito por la demora en la respuesta inmune protectora de los cerdos y por la no consistencia del diagnosticador acompañante. Hoy en día las vacunas vivas (Cepa China) siguen siendo las de elección y basadas en ellas los países hoy en día libres de la enfermedad han logrado su estatus.

Erradicación

La vacunación para el control y posterior erradicación de la enfermedad jugó un importantísimo papel en Europa en la década de los 70 y 80, realizándose campañas masivas de vacunación con las cepas atenuadas, descritas en el apartado de vacuna, con el fin de ir eliminando progresivamente el virus y los animales portadores. En Chile se ha podido erradicar la PPC también utilizando un programa de vacunación sistemático y eliminación de portadores. En la actualidad, los países que están utilizando las vacunas disponibles comercialmente, dado que no es posible diferenciar los animales vacunados de los enfermos y/o portadores pierden el “estatus” de país libre prohibiéndose las exportaciones por largos períodos de tiempo. La meta de erradicación de la PPC se puede alcanzar en un país o región recién afectada a través del sacrificio sanitario ("rifle sanitario") de todos los animales enfermos y contactos en los predios afectados. También se deben eliminar las piaras aledañas en una zona periférica de ancho variable (incluso mayor de 5 Km.), en dependencia de la densidad porcina, así como de las relaciones productivas, económicas o de otro tipo existentes en el territorio y que puedan ser favorables a la diseminación a partir del foco. La repoblación de las instalaciones debe estar precedida por un riguroso saneamiento y vacío sanitario de no menos de 30 días, y es recomendable iniciarla con pocos cerdos que puedan hacer la función de centinelas o rastreadores para demostrar la ausencia de virus residual. Para esta centinelización se deben ubicar cerdos susceptibles, libres de anticuerpos contra PPC y DVB, en todas las áreas de la instalación por un mínimo de 30 días, durante los cuales se hará observación clínica diaria. Al término de este período los cerdos deben ser sometidos a diagnóstico (virológico y serológico) para confirmar que no han tenido contacto con virus residual de PPC. Según la OIE, para aspirar al reconocimiento internacional de la condición de libre, los países que han aplicado políticas de control con vacunación deben tener un mínimo de dos años sin casos clínicos de PPC, luego de haber suspendido dicha práctica; en tanto que este tiempo se reduce a un año a partir del último caso si el control se hizo a través del sacrificio sanitario ("rifle sanitario") sin el uso de vacunas. Actualmente la OIE trabaja en la redacción de documento para la formalización del estatus libre de PPC no existente con anterioridad. La vigilancia durante la fase de erradicación debe incluir el seguimiento epidemiológico y el diagnóstico diferencial con otras enfermedades con cuadros clínicos y lesiones hemorrágicas compatibles con PPC, además del monitoreo serológico de la población porcina, con énfasis en las reproductoras, así como en los mataderos, para detectar animales infectados. En áreas de alta densidad porcina se puede acometer la eliminación de animales enfermos y expuestos conjuntamente con la vacunación en anillo alrededor de los focos, con el propósito de disminuir el riesgo de diseminación durante el tiempo que demora el sacrificio de tantos cerdos. Una alternativa a fin de reducir el tiempo para alcanzar de nuevo la condición de libre puede ser el sacrificio inmediato de los cerdos vacunados para que no interfieran la vigilancia serológica. Durante la fase de erradicación también se aplican las medidas referidas en el acápite de Control de la PPC.

Resumen de las metas a alcanzar en el control de la PPC para lograr su erradicación

  • Diagnóstico de la situación epidémica existente.
  • Control de la enfermedad: Aplicación de medidas sanitarias, que incluye la vacunación a todo el efectivo porcino en países endémicos.
  • Ausencia de casos clínicos y eliminación de portadores.
  • Ausencia de virus circulante y ausencia de portadores.
  • Suspensión de la vacunación: Comprobación de la ausencia de anticuerpos en animales jóvenes o aquellos sin vacunar (Ej., animalescentinelas).
  • Erradicación: Eliminación de focos residuales mediante "rifle sanitario".
  • Constatación de la condición de libre.

Medidas ante un brote

Ante la sospecha de ocurrencia de casos de PPC los productores deben avisar de inmediato al veterinario, el que indicará las medidas inmediatas de contención para evitar la diseminación, en tanto se confirme o no el diagnóstico de la enfermedad. Frente a un brote de PPC el servicio veterinario debe implementar las siguientes medidas sanitarias en los predios afectados:

  • Limitación de accesos.
  • Cuarentena estricta (inmovilidad de animales y prohibición de salida de implementos de trabajo, materiales y alimentos).
  • Sacrificio de animales enfermos y contactos (o de toda la piara en caso de erradicación).
  • Disposición sanitaria de cadáveres (cremación, enterramiento u otro método efectivo).
  • Desinfección de vehículos que por necesidades del trabajo de saneamiento entren al foco.
  • Limpieza mecánica profunda y desinfección química periódica de toda la instalación mientras dure el episodio.
  • Desratización y desinsectación.
  • Eliminación de basuras y desperdicios.
  • Disposición sanitaria de residuales sólidos y líquidos.
  • Aseguramiento del resto de las medidas de bioseguridad.
  • Rastreo epidemiológico retrospectivo y perspectivo (desde un mes antes a la fecha de la primera sospecha) de todos los vínculos a través del movimiento de cerdos, personas, vehículos de transporte y alimentos o implementos de trabajo, para detectar posibles vías de introducción o diseminación de la enfermedad a la piara, respectivamente.

En las áreas expuestas a la diseminación de la enfermedad se implementarán las siguientes medidas:

  • Actualización del censo porcino y de la vacunación si está establecida.
  • Inmovilidad de la masa porcina.
  • Incremento de la vigilancia epizootiológica, incluida la inspección clínica de los animales y el reforzamiento del diagnóstico.
  • Divulgación de las características de la enfermedad entre los productores para garantizar la notificación oportuna de los nuevos casos, así como de las medidas de bioseguridad que deben asegurar para la prevención.

Para la planificación de la prevención, la respuesta y la recuperación ante la presencia de la PPC se debe consultar la publicación "Buenas Prácticas para el Manejo de las Emergencias", del Sistema para la Prevención de Emergencias (GEMP y EMPRES, de sus siglas en inglés, respectivamente), publicado y distribuido por la FAO para asistir a los países frente a las enfermedades consideradas transfronterizas.

Esfuerzos regionales en el combate contra la PPC

Existen empeños por lograr la erradicación de la PPC en el continente americano para el año 2020. Para esto se concibió el Plan Continental de Erradicación de la PPC en las Américas, el cual cuenta ya con la adhesión de la inmensa mayoría de los países del área, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Las Bahamas, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. A este plan, promovido por la FAO a través de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, se le ha dado seguimiento con la organización de reuniones continentales/regionales y subregionales donde ha quedado explícito el interés de los países y productores en lograr la meta de libres de PPC para el 2020. Entre los lineamientos trazados en el Plan se establece la concertación de Alianzas Estratégicas entre todos los actores que necesariamente tienen que intervenir en la ejecución del programa de control de la PPC, y que incluye tanto a los productores, la industria, el comercio, los laboratorios de diagnóstico y de producción de vacunas, centros de investigación y universidades, así como los servicios veterinarios acreditados y la comunidad en general, respaldados todos por la voluntad política al más alto nivel. Se debe destacar que la PPC ha cambiado su estrategia y formas de presentación por lo que los países deben cambiar también sus estrategias de enfrentamiento y por ende revisar sus programas nacionales de control/erradicación. Esto quedó claro en la reunión del grupo de Enfrentamiento a Enfermedades transfronterizas (Gf-TAD) celebrado en Haití con especial énfasis en la PPC en el Caribe. La erradicación definitiva de la PPC en los países afectados contribuirá con creces a la mayor disponibilidad de proteína animal para la alimentaciónhumana, y con ello a la seguridad alimentaria de esas naciones y de aquellas donde se ha logrado erradicar la enfermedad, pues por su carácter tranfronterizo la misma constituye una amenaza permanente para el comercio internacional de cerdos y sus productos y la estabilidad zoosanitaria de la población porcina mundial.

Fuentes