Orestes Ferrara

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Orestes Ferrara Marino
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Coronel del Ejército Libertador cubano, escritor y político
NombreOrestes Ferrara Marino
Nacimiento18 de julio de 1876
Nápoles, Bandera de Italia Italia
Fallecimiento6 de febrero de 1972
Roma, Bandera de Italia Italia
NacionalidadItaliano y Cubano
CiudadaníaItaliana y Cubana
OcupaciónMilitar, Político, Escritor, Profesor Universitario.
TítuloDoctor en Jurisprudencia y Doctor en Derecho Social y Economía
Partido políticoPartido Liberal
CónyugeMaría Luisa Sánchez
PadresVincenzo Ferrara y Annunziazione Marino

Orestes Ferrara Marino (18761972). Militar, político, diplomático, profesor universitario, escritor y periodista de de origen italiano. Coronel del Ejército Libertador cubano y uno de los líderes del llamado Liberalismo histórico. Ocupó una notable posición en la vida pública cubana durante la primera mitad del siglo XX. Representante a la Cámara por varios períodos, diplomático, secretario de Estado en el gobierno de Gerardo Machado, delegado a la Asamblea Constituyente de 1940. Autor de numerosos ensayos y estudios sobre historia y relaciones internacionales.

Contenido

Biografía

Primeros años

Nació en Nápoles, Italia, el 18 de julio de 1876. Era hijo del potentado Vincenzo Ferrara y Annunziazione Marino. Estudió en colegios de la ciudad de Génova y posteriormente matriculó en la facultad de Derecho del centro docente napolitano. Reunido con los amigos en un café próximo a la universidad, debatía con frecuencia sobre dos acontecimientos bélicos del momento: la lucha en la próxima isla de Creta contra la dominación turca y la epopeya independentista en la isla de Cuba, del otro lado del Océano Atlántico.

Rumbo a Cuba

En octubre de 1896, tuvo la oportunidad de conocer a Felice Albani, director del diario Il Futuro Sociale y una personalidad relevante dentro del Partido Republicano Italiano. En la conversación sostenida, Ferrara le manifestó su deseo de entrar en relación directa con el Delegado del Partido Revolucionario Cubano (PRC) en New York, Tomás Estrada Palma, con el propósito de organizar lo que él mismo llamó una Legión Garibaldina Italiana. Albani le explicó que el Comité tenía instrucciones de Estrada Palma de no organizar o colaborar con la formación de expediciones de voluntarios a la mayor de las Antillas. Le ofreció en cambio la posibilidad de dirigirse a Creta y pelear contra los turcos.

Apenas emprendido el viaje se enteró que los cretenses habían pactado con los turcos y retomó su proyecto inicial de viajar a Cuba. Abandonó Italia con destino a Suiza donde se reuniría con su amigo Guglielmo Petriccione. De Ginebra continuaron a París donde se entrevistaron con el doctor Ramón Emeterio Betances representante del gobierno de la República de Cuba en Armas, este tramitó las credenciales con la Delegación del PRC y cuando obtuvieron el permiso de Tomás Estrada Palma embarcaron con rumbo a Nueva York de donde continuaron hacia Tampa.

El 20 de mayo de 1897 zarpaban hacia Cuba como expedicionarios de la sexta expedición del vapor Dauntless y desembarcaron cuatro días después por Punta Brava, Camagüey. La fuerza estaba compuesta por 22 hombres, al frente de los cuales se encontraba el comandante Serapio Arteaga, acompañado por el también comandante Julio Rodríguez.

Participación en la Guerra del 95

Durante los primeros meses Ferrara se desempeñó como soldado de infantería, cortaba la leña, seleccionaba la carne para distribuirla entre la tropa y realizaba otras tareas menores. Sus primeras acciones de guerra transcurrieron en los alrededores de Santa Cruz del Sur a las órdenes del general Javier de la Vega. Por su actitud durante los encuentros con el enemigo fue ascendido en varias ocasiones.

Cuando el Mayor General Calixto García Iñiguez, jefe del Departamento Oriental, se dispuso a atacar la ciudad de Las Tunas, pidió al general Javier de la Vega que se le uniera con sus tropas. Junto a su jefe, Orestes Ferrara -ya con grados de comandante– abandonó el Camagüey para participar en una de las acciones más importantes de la Guerra del 95.

Junto a su amigo Guglielmo Petriccione participó en el ataque y toma de Las Tunas. Cuando el 30 de agosto de 1897 el coronel español Civera, jefe de la Plaza rindió el Cuartel de las Veintiocho Columnas –último punto de resistencia español– la unidad de Ferrara recibió la custodia de los prisioneros españoles.

Al regresar a Camagüey Ferrara ya había recibido un nuevo ascenso, esta vez a teniente coronel, por su actuación en la toma de Las Tunas. Pidió entonces el italiano licencia para marchar al encuentro del General en Jefe Máximo Gómez a quien deseaba conocer desde que se encontraba en Italia y seguía su accionar por periódicos franceses y locales. Para poder hacer realidad su plan, el teniente coronel del Ejército Libertador Orestes Ferrara debía recibir el permiso de algún alto jefe y sortear además el obstáculo formidable que representaba la Trocha de Júcaro a Morón.

En septiembre de 1897, luego de una de las sesiones de la Asamblea Constituyente de La Yaya, de la que fue testigo, Orestes Ferrara recibió el permiso personal del secretario de la guerra, general José Braulio Alemán para trasladarse al cuartel del General en Jefe. En compañía del teniente Aurelio Sonville, ayudante de campo del General en Jefe -que estaba en Camagüey recuperándose de una enfermedad- emprendió la marcha hacia el oeste, sin una idea clara del rumbo a seguir y sin disponer de prácticos.

Al llegar a la trocha emplearon apenas ocho minutos para cruzarla durante la noche; pero desconocedores del terreno fueron a dar a las inmediaciones de Ciego de Ávila. Desorientados se alejaron de la importante población, centro de operaciones de los españoles, pero volvieron por error a entrar en la línea de la trocha donde tuvieron que permanecer escondidos un día completo entre las malezas. Perdidos, deambularon aún un día más hasta topar con los hombres del teniente coronel Enrique Villuendas, jefe del Regimiento Castillo. Permaneció unos días entre las tropas de Villuendas, y por fin el 29 de noviembre de 1897 –según el diario de Bernabé Boza- se presentó en el campamento de Máximo Gómez.

Aunque fue bien recibido en un primer momento por los oficiales del General en Jefe, su llegada coincidió con el arribo de la noticia sobre la muerte del jefe de gobierno español Antonio Cánovas del Castillo por mano del anarquista italiano Michelle Angiolillo, y el jefe de la escolta de Gómez sospechó que tal vez Ferrara fuese miembro de un grupo de anarquistas italianos que se había propuesto asesinar al jefe del Ejército Libertador.

A principios de diciembre de 1897, se le comunicó a Orestes Ferrara que por órdenes expresas del general en jefe se le trasladaba al Estado Mayor del general José Miguel Gómez. El 31 de diciembre recibió el nombramiento de auditor de la Primera División del Cuarto Cuerpo de Ejército. Convencido Máximo Gómez de que Ferrara no quería matarlo hizo que este se presentara en su cuartel general para que actuara como auditor en los juicios seguidos al brigadier Rafael Rego y al coronel Juan Manuel Menocal (del que ambos resultaron absueltos), a raíz de la traición del coronel Masó Parra, quien se acogió al Autonomismo; y el efectuado contra el general Roberto Bermúdez López, condenado a morir fusilado por homicidio y desacato al jefe del Ejército cubano.

Después del fusilamiento del general Bermúdez, volvió junto a su jefe José Miguel Gómez para marchar hacia el litoral norte a recibir la expedición de los buques Florida Y Fanita, que traía personalmente el jefe del Departamento de Expediciones del PRC, general Emilio Núñez. El alijo se produjo bajo la escolta de navíos de guerra de los Estados Unidos en Palo Alto. Durante los días que duró la espera de la expedición, los cubanos se mantuvieron comiendo sólo mangos verdes, sufriendo según confesión del propio Ferrara la peor hambre de toda la guerra, además de atacados por nubes de mosquitos y bebiendo agua salobre y fangosa que provocó severas enfermedades en el elemento de tropa. Con los pertrechos recibidos en Palo Alto, que incluían dos cañones de dinamita, el general José Miguel Gómez realizó los ataques a los poblados de El Jíbaro y Arroyo Blanco los días 19 y 27 de julio respectivamente. Durante el ataque a Arroyo Blanco, el coronel José D´Strampes, que estaba al frente de la artillería mambisa, solicitó ayuda a Orestes Ferrara para corregir el tiro sobre un fortín español, ya que no contaba su pieza con telémetro y erraba constantemente. El italiano se subió sobre un árbol a mitad de camino entre la pieza y el pueblo, y bajo un intenso fuego español fue y vino varias veces hasta el cañón de “Pepe” D´Strampes, hasta que uno de los proyectiles dio en el centro del fortín español. Luego de la destrucción del fuerte, los españoles entregaron la plaza el 28 de julio.

Después de la toma de Arroyo Blanco cesaron las hostilidades entre Cuba y España el 24 de agosto de 1898, siendo este combate el último de verdadera importancia de la Guerra del 95. A recomendación de su jefe José Miguel Gómez, por el valor demostrado en la toma de Arroyo Blanco, el General en Jefe Máximo Gómez ascendió a Orestes Ferrara al grado de coronel.

Trayectoria en la República

Finalizadas las hostilidades permaneció disciplinadamente en el Central Mapos en espera de las órdenes del General en Jefe que trataba por todos los medios de evitar la desintegración del Ejército Libertador en medio de la extraña situación creada por la Intervención norteamericana.

Se ofreció junto a su amigo Petriccione, para combatir en Filipinas, pero abandonó el proyecto para, junto a su jefe de la guerra José Miguel Gómez, iniciarse en la política nacional.

En 1899 fue nombrado secretario del gobierno civil de Santa Clara y a partir del 1 de septiembre comenzó a editar, desde el central azucarero Mapos, junto a Enrique Villuendas y José Miguel Gómez, el periódico La Nación. Junto a Villuendas y José Miguel sería uno de los fundadores del Partido Liberal y uno de los más importantes jefes del Liberalismo histórico.

En 1900 recibe el título de Doctor en Jurisprudencia de la Universidad de Nápoles. El general norteamericano Leonardo Wood, gobernador militar de Cuba, nombró a Ferrara gobernador interino de Santa Clara en 1901. Al año siguiente se diplomó de Derecho Social y Economía en la Universidad de La Habana, y asistió como delegado de Cuba a la Exposición de París. El sábado 27 de noviembre de 1902 contrajo matrimonio con María Luisa Sánchez en la Iglesia Parroquial de El Vedado. Ese mismo año, al formarse el congreso cubano, fue nombrado director del Diario de Sesiones del Senado y la Cámara.

En 1904 comenzó a impartir clases en la Universidad de La Habana –mantendría esta cátedra hasta 1933 en que sería separado por su estrecha relación con el machadato– y en 1905, junto a su amigo de la guerra Enrique Villuendas y otros miembros del Partido Liberal, combatió la reelección de Tomás Estrada Palma. Cuando estalla la llamada Guerrita de Agosto, en 1906, Ferrara se encontraba en Italia. Al conocerlo tomó un vapor y llegó al puerto habanero disfrazado de fraile, para burlar la persecución de los agentes secretos del gobierno que lo esperaban para detenerlo. Desde La Habana se trasladó hacia Las Villas para ponerse al frente de las fuerzas rebeldes. Durante la Segunda Intervención Norteamericana fue diputado al Congreso y vocero de la Cámara, cargos que desempeñó durante ocho años.

El 28 de enero de 1909 ocupó la presidencia de Cuba José Miguel Gómez. Ese año Ferrara fue elegido presidente de la Cámara de Representantes y reelecto en 1911 y 1913, ya que en 1912 se le designó embajador especial de Cuba en los Estados Unidos.

Ferrara dedicó parte de su vida y de su fortuna a la prensa. En 1913 fundó la revista La Reforma Social, que se publicó hasta 1926; al año siguiente compró la casa señorial de los Condes de Cañongo y fundó el periódico El Heraldo de Cuba, que se convertiría seis meses después en el de mayor circulación en todo el país con una tirada de 65 000 ejemplares frente a 17 000 del resto de los periódicos. Heraldo de Cuba se publicó hasta 1926.

Durante las elecciones presidenciales de 1916, Ferrara apoyó la candidatura de Alfredo Zayas Alfonso, pero al ser reelegido Mario García Menocal por la brava electoral, abandonó Cuba el 10 de enero de 1917 con rumbo a Nueva York. En Washington encabezó una fracción de emigrados políticos contra el presidente Menocal.

De regreso en Cuba, en 1922, declinó la candidatura a presidente del Congreso, para dedicarse a la carrera diplomática. Apoyó la candidatura a la presidencia del liberal Carlos Mendieta para las elecciones de 1925, pero el partido finalmente eligió al general Gerardo Machado. A pesar de este desencuentro inicial, Ferrara se convirtió en uno de los más fieles colaboradores de Machado. En 1926 fue embajador de Cuba en Brasil, y el 17 de noviembre de 1927 sustituyó al doctor Rafael Sánchez Aballí como embajador en Washington, cargo que ocupó hasta 1932.

La firma Govantes y Cabarrocas –la misma que diseñara el Capitolio Habanero y la Biblioteca Nacional– construyó para Ferrara, en 1928, una gran mansión al estilo de los palacios del renacimiento florentino, en la esquina conformada por las calles San Miguel y Carlitos Aguirre, a la cual el coronel Ferrara llamaba la Dolce Dimora. Actualmente la mansión está ocupada por el Museo Napoleónico.

En 1932, el presidente Gerardo Machado –otro de los fundadores del Partido Liberal– nombró a Ferrara Secretario de Estado, liberándolo de su cargo de embajador en Washington y le concedió la Medalla Carlos Manuel de Céspedes. A la caída de la dictadura machadista en 1933, acompañó al presidente Machado en su huida a Nassau. Junto al historiador Ramiro Guerra y el periodista Alberto Lamar, fue el último de los funcionarios en abandonar el Palacio Presidencial minutos antes de que el pueblo lo ocupara y saqueara. Todavía se dirige a entrevistarse con el general Herrera para entregarle el archivo antes de dirigirse a su casa donde se encuentra con el embajador de España. En la mansión se produce entonces un intercambio de disparos entre sus escoltas y elementos revolucionarios que pretenden ajusticiarlo. Logra huir en su hidroavión desde los muelles, minutos antes de que estos fueran ocupados por un numeroso grupo de estudiantes, marinos y soldados que hacen fuego de ametralladora contra la nave, recibiendo esta aproximadamente cincuenta impactos. Después de su partida se exilió en Miami, pero cinco años después regresaría para ponerse al frente del Partido Liberal.

El 1 de octubre de 1940 cuando se dirigía a la Asamblea Constituyente que debía aprobar la nueva Carta Magna de la República de Cuba, el taxi en que viajaba fue baleado por desconocidos que iban en un auto a gran velocidad en la esquina de la Avenida de Infanta y San Miguel, probablemente antiguos elementos antimachadistas de la Revolución del 30. Ferrara fue herido en el hombro mientras el chofer moría en el acto. Decidió entonces abandonar Cuba, y se radicó en Costa do Sol, Portugal.

Regresó por última vez a Cuba en 1954, en plena dictadura del general Fulgencio Batista, de quien fue aliado político y consejero en sus dos gobiernos, aunque contradictoriamente se opondría a éste en su proyecto del Canal Vía Cuba. Durante los catorce años de ausencia, fungió como embajador at large en misión especial en España, Francia e Italia. En 1955 fue designado embajador de Cuba ante la UNESCO.

Últimos años y muerte

Tras el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, fue cesado de todas sus responsabilidades diplomáticas y decidió radicarse en Roma, donde vivió las últimas décadas de su larga vida. Falleció en esa ciudad, el 16 de febrero de 1972.

Obra Literaria

Fue Ferrara, además de militar, diplomático y político, un prolífero escritor y periodista, y un hombre de refinado gusto y amplia cultura. Ganó celebridad en América y Europa con grandes volúmenes en los que se ocupó de figuras y hechos del Renacimiento europeo. Su Maquiavelo es una valoración del llevado y traído escritor, con el que se siente en sintonía por la modernidad de sus principios políticos y por su carácter práctico y sagacidad. Una línea semejante sigue con el más célebre de sus biografiados: Alejandro VI, El Papa Borgia. Mientras la mayor parte de la historiografía liberal de la época sacaba a la luz los sombríos hechos del pontífice español, Ferrara procura justificar sus hechos a partir de los principios de la supuesta necesidad política. En vida del autor el libro tuvo varias ediciones, a fines de los años 40 ya se habían agotado tres.

Otra obra notable es El siglo XVI a la luz de los embajadores venecianos, cuyas quinientas páginas estudian la diplomacia de la República de Venecia y su influencia en la vida europea, con una mezcla de fidelidad documental y riqueza anecdótica que raras veces los historiadores logran unir.

Entre sus obras más importantes se pueden citar.

  • Vida de Nicolás Maquiavelo.
  • Martí y la elocuencia.
  • La correspondencia privada de Nicolás Maquiavelo.
  • El Papa Borgia.
  • Un pleito sucesorio: Enrique IV.
  • Isabel la Católica.
  • El Estado y la sociedad futuros: El mundo por venir.
  • El siglo XVI a la luz de los embajadores venecianos
  • Una mirada sobre tres siglos: Memorias.

Instituciones y reconocimientos

Fuentes

  • Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte (1510 – 1898) Tomo I Biografías. Ediciones Verde Olivo. Ciudad de La Habana. 2004.
  • Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte (1510 – 1898) Tomo III. Expediciones navales. Acontecimientos político - militares. Ediciones Verde Olivo. Ciudad de La Habana. 2004.
  • Pertierra Serra, Enrique.Italianos por la libertad de Cuba. Editorial José Martí. La Habana. 2000.
  • Bianchi, Ciro. Huracán de Sangre.
  • Bianchi, Ciro. ¿Cómo huyó Orestes Ferrara?
  • Artículo sobre Orestes Ferrara publicado en la Enciclopedia Encaribe.