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Abelardo Estorino

Abelardo Estorino
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Cult estorino.jpg
Dramaturgo, crítico y escritor cubano
NombreAbelardo Estorino López
Nacimiento29 de enero de 1925
Unión de Reyes, Matanzas, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento22 de noviembre de 2013
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
OcupaciónDramaturgo, crítico y escritor
Obras destacadasEl robo del cochino (1961)
Las impuras (1962)
Las vacas gordas (1962)
El peine y el espejo (1963)
La casa vieja (1964)
PremiosPremio Nacional de Literatura (1992)
Premio Nacional de Teatro (2002)
Premio de la Crítica a la mejor puesta en escena en 1992 por Vagos rumores
Premio al mejor texto en el Festival del Monólogo en 1989 por Las penas saben nadar
Premio a la Mejor Puesta en escena del año 1988 por La Malasangre de Grisela Gambaro
Mención Especial Premio Cau Ferrat en el Festival de Sitges, España, 1985 por Morir del cuento

Abelardo Estorino López. Dramaturgo, crítico y escritor cubano. Estorino ha realizado una amplia labor como director y adaptador.[1] Es uno de los más capaces dramaturgos cubanos y su estructura dramática descansa en una técnica segura y apropiada.

Tanto El robo del cochino como La casa vieja son dos títulos fundamentales del teatro cubano actual, y en ambas la presencia de la Revolución es cada vez más determinante: si en la primera de las obras la acción transcurre en agosto de 1958, en la segunda lo será en la década del 60, y su temática será esencialmente contemporánea.[2]

Estrena El robo del cochino (1961), Las impuras (1962, adaptación de la novela de Carrión), Las vacas gordas (1962, primera comedia musical cubana), El peine y el espejo (1963), La casa vieja(1964), y una buena colección de piezas infantiles, así como posteriormente sus collages: Tiene la palabra el camarada máuser (1972) y Mientras Santiago ardía (1974).

Síntesis biográfica

Nace el 29 de enero de 1925 en Unión de Reyes, Matanzas, Cuba. Falleció el 22 de noviembre de 2013, a los 88 años, en La Habana, Cuba

Trayectoria artística

En 1954 escribe su primera pieza, Hay un muerto en la calle, la que aún permanece inédita, y en 1956, El peine y el espejo, estrenada en la sala Granma del Ministerio de Obras Públicas en 1960. Por esta época, además de publicista, cursó dirección escénica en Teatro Estudio, pero las diversas fuentes consultadas también afirman que fue asistente de dirección de Julio Matas y el propio Dumé, y actor.

La década del 60 constituye un período significativo y productivo de su creatividad: realiza para la escena las adaptaciones de El fantasmita, La cucarachita Martina, El mago de Oz, y estrena El robo del cochino, en la SalaTeatro Hubert de Black en el verano de 1961, obra con la que obtiene mención en el Premio Casa de las Américas de ese año. En 1962 nos sorprende con una comedia musical, Las vacas gordas, estrenada por el Grupo Guernica con música de Giraldo Piloto y letra de Alberto Vera; pero también le seduce la versión que está montando sobre la notable novela de Miguel de Carrión, Las impuras.

Con Teatro Estudio pone a consideración del público una nueva puesta en escena, dirigida por Berta Martínez; esta vez Estorino, «siempre insatisfecho al producirse el estreno» según él mismo confesó alguna vez, convoca a los espectadores para la representación de La casa vieja, obra que también recibiera mención en el Premio Casa de Las Américas. Con posterioridad se suceden otros estrenos, el de la alegoría bíblica Los mangos de Caín, en 1965 («La casa vieja escrita de otra manera»), y El tiempo de la plaga, en 1968.

Con La dolorosa historia del amor secreto de Don José Jacinto Milanés (1973), Estorino incursiona por zonas antes no transitadas en su producción teatral, en la que se hace evidente un acucioso trabajo de investigación documental, al proponerse la reconstrucción histórica de un personaje y de una época tan lejana como el Siglo XIX Cubano. Esta, quizás su obra más querida, se ubica en un ámbito geográfico muy cercano al autor: la tierra natal.

En Ni un sí ni un no, estrenada por Teatro Estudio en 1980 bajo la dirección del propio autor, Estorino vuelve a replantearse algunas de las inquietudes presentes en su teatro de la década del sesenta; esta vez nos entrega una comedia de tema contemporáneo, cuya acción se desenvuelve ahora en la La Habana. Y en 1982 regresa sobre sus pasos para estrenar en el Teatro Musical de La Habana el espectáculo Pachencho vivo o muerto.

Morir del cuento, calificada como «novela para representar», muestra una indudable coherencia con las constantes temáticas y la línea de pensamiento que sustenta el autor en sus primeras obras: la familia cubana es, en esencia, la protagonista de todos los conflictos. Su estreno tiene lugar en 1983 en la Sala Hubert de Black por el grupo Teatro Estudio, y en su gira por España, recibió una mención especial del Concurso «Caut Ferrat» en el Festival de Sitges, además de los premios nacionales a la mejor puesta en escena en el Festival de Teatro de La Habana (1984) y premio de dramaturgia de la UNEAC.

En una entrevista publicada en la Revista Revolución y Cultura, Estorino se autodefine como un escritor a quien le gusta «trabajar por las mañanas porque pienso en Virgilio Piñera y en Hemingway, que también laboraban a horas tempranas. Escribo notas insistentemente en pedazos de papel que tengo dentro de los libros. Cualquier cosa que lea me sugiere una idea (…) No puedo trabajar con ruidos, ni con música, ni con gente dando vueltas alrededor. Ni hacer dos cosas a la vez».

Nuevas experiencias enriquecedoras se suman a su extensa obra como dramaturgo. No se trata sólo del texto que está por escribir. También lo anima la labor de dirección, entre las que sobresalen sus puestas en escena de La discreta enamorada, Casa de muñecas, La malasangre, de Griselda Gambaro, así como un clásico de nuestras letras, Aristodemo, de Luaces, la inolvidable Aire frío de Piñera, La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea, de Abilio Estévez, y Medea, de Reynaldo Montero.

Otro acontecimiento teatral en la vida de Estorino ha sido el de poder contar, además, con un público lector. Dos antologías publicadas por la Editorial Letras Cubanas reúnen sus principales obras: Teatro, Premio de la Crítica 1984, y Vagos rumores y otras obras, con igual premio en 1999.

La década de los ochenta culmina para Estorino con dos obras nuevas en su repertorio: Que el diablo te acompañe (1987) y Las penas saben nadar (1989), Premio Segismundo al mejor texto en el II Festival del Monólogo.

Abelardo Estorino ha obtenido, a lo largo de su carrera, numerosos lauros de diversa magnitud, entre ellos, la Distinción por la Cultura Nacional, que han ido signando, paso a paso, esa capacidad inagotable que posee para la creación dramática. Sin lugar a dudas se le ha considerado «un clásico vivo de nuestra historia escénica».

En 1992 se añade a todos esos reconocimientos el Premio Nacional de Literatura, creado en 1983 por el Ministerio de Cultura de la República de Cuba, que se concede anualmente al conjunto de la obra de destacados autores cubanos. En este mismo año estrena en la Hubert de Blanck, bajo su dirección, Vagos rumores, una reciente versión de La dolorosa historia…

De 1994 es la puesta en escena de Parece blanca («Versión infiel de una novela sobre infidelidades»), catalogada como su obra de madurez, que toma como punto de referencia para su escritura a un personaje antológico de la narrativa cubana, la Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde.

Reconocimiento internacional

Diferentes escenarios internacionales han acogido con mucha atención el repertorio de Abelardo Estorino. Obras suyas se han traducido y representado en Checoslovaquia, Noruega, Suecia, México, Estados Unidos y Chile. Asistió al Festival de Cádiz (1995), con Vagos rumores y Las penas saben nadar, así como también a la ciudad de Nueva York (1996), para sumarse a un programa de intercambio cultural con los integrantes de Repertorio Español. A su regreso a esta ciudad en 1997, Vagos rumores obtiene el premio que otorga anualmente la Asociación de Cronistas de Espactáculos (ACE) al teatro en español. Ese mismo año, Parece blanca participa en el Festival Internacional de Caracas y realiza una gira por distintas ciudades de Venezuela.

La compañía de Repertorio Español se interesó en que la experiencia continuara. Entre 1998 y el 2000, Estorino, siempre joven y dispuesto a pesar de sus 75 años, regresó a Manhattan con nuevas propuestas escénicas en las que, incluso, participan también actores de ambos elencos; recibió una beca del Theatre Communication Group y para entonces escribió El baile, su penúltimo estreno en La Habana y en Nueva York, con la que obtiene el Premio HOLA.

En 1987, Abelardo Estorino expresó: “En fin, que me gustaría vivir hasta el año 2001(con permiso de Stanley Kubrick) para ver todas las cosas que habrán cambiado y todas las sorpresas que nos esperan. ¿Y la fiesta de siglo nuevo será tan aburrida como la de año nuevo? ¿O será tan divertida como me resultaban cuando yo tenía veinte años y bailaba como un trompo? “.

A los 80 años Estorino coquetea con el tiempo para ratificarnos que el teatro es su vida. Enhorabuena para este maestro de la dramaturgia cubana y universal.

Cronología

2012

2002

  • Le es concedido y entregado en La Habana el Premio Nacional de Teatro.

2001

2000

1998

  • Presentación de Vagos rumores y Parece blanca en el Teatro Repertorio Español de New York.

1997

1996

  • Vagos rumores y Las penas saben nadar, se presentan en Teatro Repertorio Español de New York.

1995

1994

  • Estreno de Parece blanca: Premio de la Crítica a la mejor puesta en escena de ese año.

1992

  • Le es concedido en La Habana el Premio Nacional de Literatura.
  • Estrena Vagos rumores: Premio de la Crítica a la mejor puesta en escena de ese año

1990

1989

1988

  • Dirige La Malasangre de Grisela Gambaro: Premio a la Mejor Puesta en escena del año.

1987

  • Escribe Que el diablo te acompañe.

1986

1985

1983

  • Escribe y dirige Morir del cuento: Premio al texto y a la puesta en escena.

1982

1981

  • Dirige Aire frío de Virgilio Piñera.

1980

  • Escribe y dirige Ni un si ni un no: Premio a la mejor puesta en escena de un texto.

1979

  • Dirige Casa de muñecas, de Ibsen.

1975

  • Dirige Los pequeños burgueses de M. Gorki.

1973

  • Escribe La dolorosa historia del amor secreto de Don José Jacinto Milanés.

1972

1968

  • Escribe sendas versiones para títeres de El tiempo de la playa y La dama de las camelias.

1967

  • Dirige, conjuntamente con Raquel Revuelta, La ronda de Schnitzler.

1965

1964

1962

  • Escribe y estrena Las vacas gordas, comedia musical, y Las impuras, una adaptación de la novela del cubano Miguel de Carrión.

1961

  • Se estrena El robo de cochino bajo la dirección de Dumé. La obra recibe Mención del Premio Casa de las Américas.

1960

  • Se estrena El peine y el espejo bajo la dirección de Dumé.

1956

  • Escribe El peine y el espejo.
  • Escribe Hay un muerto en la calle (inédita ).

Referencias

  1. Leal, Rine. Breve historia del teatro cubano. Editorial Félix Varela. La Habana, 2006, p. 96 ISBN 959-258-690-X
  2. Íbidem

Fuentes