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Addimú

Addimú
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Concepto:Ofrendas en comidas que se comparten con el Orisha.

Addimú. Addimú son las ofrendas para los Orishas. Puede ser específica para el solo o compartirla con otro Orisha. Además se pueden dividir en: dedicadas únicamente al Orisha; o para compartir con los adeptos presentes.

Concepto

Las ofrendas que se hacen a los Santos se llaman: Addimú. Ellas consistir en frutas, vegetales, plantas, flores y animales que se dan a comer al Orisha es como una expresión de amor del creyente que desea comunicarse con la divinidad y reverenciarla. Pero así también se nombra a la ofrenda en comida (real) elaborada para un Orisha. Puede ser específica para el solo o compartirla con otro Orisha. Además se pueden dividir en: dedicadas únicamente al Orisha; o para compartir con los adeptos presentes.

Toda religión o manifestación religiosa mantiene alguna forma de “comunión” o fusión del practicante con su fe de creyente. Desde los mismos comienzos de las religiones, aun con los clanes, existen “comidas rituales” y tabúes alimentarios. Mahometanos y judíos no comen carne de puerco, ni elementos con esta grasa. Los judíos tampoco comen el pan confeccionado con trigo, mientras que el trigo es un ingrediente bastante usado en la culinaria árabe. Los brahmanes hindúes no comen carne de vacuno, pero toman su leche y hacen el paneer (especie de requesón).

Los católicos celebran su comunión con la hostia, confeccionada como pan ázimo, sin grasa ni sal, como representación del cuerpo de Cristo. Pero es el sacerdote quien toma el vino, que es la sangre de Cristo. En otras denominaciones cristianas se reparten trozos de pan y copitas de vino que se comparten por igual. Hay otras religiones que plantean que los animales deben matarse de una forma determinada, desangrarse y despellejarse antes de comerse.

En el caso de los Orishas Africanos traídos por los esclavos, ellos traían su addimú, preparados con sus ingredientes regionales. Pero en las Américas no crecían muchas de estas plantas o existían los otros ingredientes necesarios. Y en el mismo proceso de transculturación en que fueron escondiendo sus creencias tras el sincretismo de los Santos Católicos, se adaptaron los símiles de los ingredientes foráneos y de las nuevas plantas. Se plantea por algunos autores que el contacto entre los aborígenes y los esclavos fueron muy breves, que no hubo batalla entre los cemíes y los Orishas, pero se adaptaron, se fundieron y se transmitieron de generación a generación.

Según Don Fernando Ortiz, algunos de los Orishas originarios no pudieron asentarse en Cuba, pues faltaban los “lugares” de veneración, y sus cultos no se impregnaron aquí. Pero lo que se quedaron, aquellos que podían ser venerados con sus lugares y con los ritos adecuados, proliferaron en la nueva nación. La ceiba sustituyo al baobab, el tabaco al incienso, el aguardiente y el maíz fueron incorporados. El venado sustituyó a antílope, el aura al buitre, etc. Hábitos alimentarios de los españoles sustituyeron los suyos, aunque los africanos siempre impusieron un “toquecito” distintivo en la cocina. Aparecieron el Congrí, el moros y cristianos, el coco y la piña se unieron al boniato y la yuca. El ajiaco y la harina de maíz poco a poco fueron saliendo del barracón y de la Fiesta de Reyes, para pasar a la mesa con cubiertos de plata y copas de vinos.

Estos addimú algunas veces contemplan ingredientes no aptos para el consumo humano, por lo cual o se cocinan aparte, o se le agregan a la porción que se le separa al Orisha. Esto último en los casos que el plato es para ambos. Y claro existen platos confeccionados única y exclusivamente para el Orisha pues algunos de esos ingredientes no son aptos para el consumo humano y deben ser incorporados durante la preparación de la porción para el Orisha.

Los ingredientes

En el caso de los ingredientes que componen estos platos de los addimú, es muy difícil precisar cuándo y por qué se incorporan ingredientes foráneos a África y América. Quizás la misma situación de darles a los esclavos elementos baratos o no comunes en las mesas de sus amos o precisamente el tener que buscar algo que los amos no tendrían que pagar más caro y determinaron la incorporación de algunos de estos ingredientes. En otros casos es la relación mágica del producto asignado al Orisha.

Cualquiera de las causas puede haber sido por lo que aparecieron condimentos como el jengibre, la nuez moscada, la pimienta de Cayena o Guinea. En cambio el ají picante, el ají cachucha, y los tomates y el maíz (en harina o en granos) puede deberse a que son autóctonos de la Isla. Claro, el jengibre y el quimbombó por su origen asiático pueden deberse a la consideración de que las “prendas chinas” son más poderosas.

La relación mágica – animista puede ser la clave para la incorporación de palos como el malambo, rompezaragüey, y algunos bejucos; sin dejar de lado la propia asignación de las plantas a los atributos del Orisha. Los frijoles (negros y colorados) que son americanos se mezclan con los de caritas que son asiáticos. Se introducen las berenjenas que son del Mediterráneo junto al pariente americano: el tomate. Se trajo el quimbombó (quingombó) que es de África y el arroz que es de China; manteca de Cacao Americana y cascarilla que es de España. La nuez moscada y la canela que eran de Oceanía; el Melón de Castilla, ajo y la cebolla de Europa. Ají, albahaca, culantro, aguardiente y vino blanco o tinto, guarapo y piña, guayaba y manzanas. Pasas y carne de cerdo, naranja agria y tasajo, boniato y albahaca, ron y tabaco. Todo revuelto en un Obi (coco) para formar nuestro propio y personal ajiaco, que nos identifica y particulariza.

Se cocinaban como para el barracón en una gran olla (o paila) de hierro o barro. Tasajo, tocino, carne de puerco, gallinas, se unían con el resto de los ingredientes. Es posible que junto con la determinación de los artículos del Orisha, algunas de estas recetas de addimú tienen que hacerse en cazuela de hierro o barro. Por otra parte no se puede dejar a un lado que cada Orisha posee un número característico además de tener preferencia por determinados platos, es decir un plato blanco con ribetes azules o un plato completamente blanco, o una jícara y platos de barro.

La cocción

Aunque es casi imposible demostrarlo la cocción de un addimú implica de hecho que mentalmente se esta en disposición para agraciar y atender al Orisha. Pero también se implica que hay que seguir algunas reglas en el procedimiento. Algunas de ellas ya la hemos mencionado por encima, los recipientes donde se cocinan o sirven (al menos para el Orisha), deberán coincidir con lo autorizado. Además otra regla es hacer la cantidad adecuada a los números que representa al Orisha. Otra es ponerle la ofrenda en el día de la semana que le corresponde. Y junto con esto hay que seguir con el Itá asignado según el procedimiento inicial.

En los platos designados a este Orisha aparece uno confeccionado con la calabaza. Sin embargo es el criterio general de que las calabazas no deben entrar en casa de ningún santero y menos aun comerla.

Platos para los Orishas

Orisha Oko Babalú Ayé
Arroz con vegetales
Cascos de guayaba
Funche ligero de maíz
Piña rellena con carne de novillo
Yurumú o Yurumunú
Abbobo
Arroz con quimbombó
Boniatos salcochados y fritos
Cacerola de boniato y piña
Carne de cerdo cimarrón con boniato
Chivo a la pimienta
Sopa criolla
Orula Oshún
Arroz con Camarones y Obi
Até de ñame
Gallina al trozo
Boniatillo seco a lo ingenio Merceditas
Caldo fuerte de Adié
Delicias de calabaza [1]
Dulce de canistel en almíbar y miel
Ekó
Ekó o Ecó [2]
Ekrú
Gallina a lo Yaloddle
Ochichin de Oshún
Ochinchin
Olele o Olelí
Sopa de acelgas
Tostones de plátano
Yema de huevo
Obbatalá
Ekrú
Guinea asada al carbón
Iyó fun fun
Ofían Okán Ichu
Palanquetas de Guanábana
Sopa de harina con Quimbombó

Notas

  1. Aunque se plantea que ningún santero debe tener una calabaza en la casa o comerla, Ochún es la dueña de las calabaza, por eso es posible aceptar éste dulce como una ofrenda (Addimú) para ella a pesar de ser un tabú para los demás.
  2. El Ecó esta considerado uno de los addimú tabú para los neófitos, por lo cual su forma de procesamiento se mantiene en secreto transmitiéndose por tradición familiar según el aché personal. Deben quedar la masa casi transparente y no como un tamal normal.

Fuentes