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Caduceo

Caduceo
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Caduceo (Small).jpg
Varilla con dos alas en la punta y rodeada de dos culebras, atributo de Mercurio. Emblema de la medicina.

Caduceo. Vocablo de origen griego (κηρύκειο) que significa "vara de olivo adornada con guirnaldas". En la mitología romana esta vara era llevada por los heraldos o mensajeros como Mercurio. La vara posee dos serpientes entrelazadas, en lugar de las guirnaldas. De acuerdo al mito, Mercurio vio luchar a dos serpientes y las separó pacíficamente con el caduceo. Las serpientes dejaron de luchar en el momento y se separaron.

Simbología

Las dos serpientes entrelazadas del caduceo también representan el número 8 y son el símbolo del equilibrio entre fuerzas antagónicas. Además, representan el eterno movimiento cósmico, base de regeneración y de infinito. Es la verticalidad formal del símbolo del infinito.

El Caduceo Médico

Símbolo de autoridad, emblema de paz e insignia de oficio, se conoce desde la más remota antigüedad el caduceo médico.

El origen de la palabra Caduceo proviene del griego cadux que significa heraldo o embajador y del término latino caduceum derivado de cadere (caer) y se le atribuyen a ese símbolo dotes para calmar o apaciguar. En principio se aplicó este nombre a una vara o caña que representaba autoridad.

La composición de éste ha cambiado a través de las épocas y según las ideas y creencias religiosas de los pueblos. Se consideraba proveniente de la mitología griega, pero se ha podido conocer, a partir de descubrimientos realizados por arqueólogos, que en civilizaciones anteriores a la griega, como la Caldea y la Asiria, ya se utilizaba este símbolo. En excavaciones en Caldea, se hallaron vasos que tenían en sus aristas la maza con 2 serpientes enroscadas y una inscripción dedicada a su Dios, llamado Nin-Guin-Zi-Da, por la cual se calcula data del 3 000 a.c.

También en Europa hay investigaciones pertenecientes a la Edad de Piedra; en las grutas de los Pirineos, que revelan 3 bastones de mando en astas de reno con cabezas de serpientes esculpidas.

¿Por qué las serpientes?. Es conocido que los pueblos primitivos veían en este reptil el símbolo de la cola de una de las constelaciones polares.

Según la leyenda, Esculapio en sus funciones de médico estaba atendiendo a Claucus que estaba gravemente enfermo, cuando ve a una serpiente que reptaba hacia su bastón; él la mata y en ese momento otra serpiente se dirigió con unas hierbas en la boca hacia la que acababa de matar y al tocarla le devolvía la vida. De ese modo Esculapio conoce las hierbas que resucitan a los muertos.

La interpretación de lo que significa la serpiente varía según las leyendas de distintas culturas. Para algunos al cambiar frecuentemente la piel, el ofidio simboliza el rejuvenecimiento, para otros, por ser animales proféticos y encantadores, alejan las enfermedades, y para otros, significa poder. La figura del Caduceo ha ido cambiando a medida que evolucionaron las civilizaciones, impregnándole características de cada pueblo, según sus costumbres e ideas.

La vara significa la fuerza usada por el hombre para su protección física y como compañera de la vida nómada, al reunirse los hombres en grupos, tribus o clanes, pasa a ser un atributo del jefe que dirigía esa primitiva sociedad, siendo ya un tronco más grueso con un extremo doblado en forma de cayado, como el báculo utilizado por los pastores jefes de rebaños y representa mando o jefatura en el meridiano celeste del equinoccio de primavera. Por tanto, el origen del Caduceo de la medicina actual es el símbolo del culto estelo-solar prehistórico de la Edad de Piedra.

En las tierras que más tarde serían de América, encontramos que en México se le llamaba el símbolo de vara, y la serpiente "signo astrológico de la serpiente", culto que aún se mantiene entre los indios del Amazonas, designándose con el nombre de "Anaconda" y en Haití, entre los que profesaban el rito vudú se practicaba el culto a la serpiente.

En el antiguo Egipto, el Caduceo estaba constituido por 2 serpientes que representaban las relaciones entre astros y cirugía. En la cultura grecolatina hay 2 tipos distintos de Caduceo, que tienen en común ser atributos divinos colocados en manos de algunos dioses de la mitología grecorromana.

Una fecha significativa en la definición de Caduceo se puede señalar la de los 3000 años a.c. cuando aparece el Dios Hermes-Mercurio, primero entre los 2 Caduceos conocidos en nuestros días; muy rudimentario en su origen, simplemente un bastón sin ornamentos, donde de uno de sus extremos nudosos nacen 2 ramas enroscadas que se bifurcan y arriba finalmente se aproximan. Con el transcurrir del tiempo y en una evolución artística, las 2 ramas se transforman en serpientes y en la parte superior de la vara se agregan 2 alas.

Paralelamente a este símbolo evolucionó otro Caduceo distinto en forma y significado: el de Esculapio que apareció en el Siglo IX a.c. y corresponde al Dios Apolo, que en el culto estelo-solar representaba el equinoccio de primavera. Este diseño está formado por un tronco o maza de cabeza nudosa, enroscada en este una serpiente que exterioriza la cabeza, separada y erguida.

Los historiadores han buscado similitud entre éste y los símbolos encontrados en tiempos remotos, como el árbol de la vida de los Caldeos, y en el curioso hecho de que a veces, Esculapio se representaba con la figura de la serpiente en su santuario de Epidanto, lo cual le diferencia de los otros dioses de la mitología. La maza de Esculapio dio origen a todo el Caduceo, ésta no es más que la representación del árbol de la vida Caldea, siendo por tanto lógico que se colocara en las manos del Dios que representaba a la medicina.

En la Edad de Hierro esa maza toma el significado del Dios de la fecundidad por su semejanza con el órgano viril del hombre y los animales, símbolo de la vida misma. Esa maza se afinó hasta convertirse en una vara símbolo del poder mágico, cetro de reyes, signo de monarca y atributo divino de los encantadores y brujos.

Esta vara termina en algo que ha sido actualmente admitido como un espejo rodeado de bolas decorativas, pues en Egipto el espejo estaba considerado como instrumento de propiedades mágicas por lo que se puede ver reflejado en él seres sobrenaturales con sólo ingerir un leve narcótico.

El Caduceo de Esculapio se ha ido transformando y vemos como el bastón ritual prehistórico se convierte en una fina vara rematada por un sendo espejo, que para algunos es un ramo de uvas estilizadas. Se mantienen la serpiente enroscada en la vara y todo ello rodeado de 2 ramas de naturaleza diferente; la de la izquierda, de laurel con 6 hojas y cuatro botones de flor y la de la derecha, de roble, con 3 bellotas.

El roble está considerado como un árbol sagrado en Las Galias y Grecia, pues las sacerdotisas que mantenían en los templos dedicados a los dioses, interpretaban mensajes y predicciones que éstos transmitían a través del ruido que el viento producía al batir las hojas de ese árbol sagrado en los bosques. El laurel, porque esta planta se utiliza por las pitonisas y adivinadoras para provocar sus divagaciones, motivadas por las propiedades ligeramente narcóticas de esta planta.

Esta forma de representar el Caduceo es la que se mantiene en la actualidad como distintivo de la profesión médica. Es de señalar que el Caduceo de Esculapio ha quedado como símbolo de ese Dios, padre de la medicina y el Caduceo médico es el resultado de una evolución histórica.

El Caduceo y la Vara de Esculapio

Desde tiempo inmemorial el hombre ha sentido temor y fascinación ante la serpiente. Al observar la vida de este misterioso reptil y ver como adquiere nueva vida en la primavera, cambiando completamente su piel todos los años, se asoció a la serpiente las ideas de sabiduría, rejuvenecimiento, fertilidad, salud y prosperidad.

Los aztecas, indios orientales, cretenses, y fenicios, rindieron culto a la serpiente como uno de sus dioses. Los indios de América reverenciaron a la serpiente de cascabel; los budistas, a la cobra, y los babilónicos, al pitón (dragón monstruoso, hijo de la tierra).

En las excavaciones realizadas en Canaán, Gezer y otros lugares de las antiguas civilizaciones se han encontrado serpientes de bronce y de piedra. Asimismo, las divinidades egipcias - Ra y Osiris- y los faraones ostentaban emblemas de serpientes en sus cofias y tocados. En cambio, el dragón era el símbolo del Imperio Chino. Según algunos autores, la costumbre de venerar la serpiente data de 3000 a.c., cuando la estrella Alpha Draconis de la Constelación Draco era la Estrella Polar, que se consideraba muy importante para determinar el sino del hombre. Incluso en la Biblia aparece este juicio: y Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó sobre el polo.

Del culto a la serpiente surgieron dos símbolos: el caduceo y la vara de Esculapio; los dos incluyen una vara, que según diversas opiniones representa una varita mágica, un báculo, una cayada de pastor o un símbolo fálico. Generalmente se considera que significa el árbol de la vida, pero todo esto pertenece a la mitología.

La palabra caduceo deriva del griego kadux que significa heraldo o embajador. Originalmente el caduceo consistía en una rama de olivo con dos hebras de lana, las cuales se han ido substituyendo sucesivamente por dos cintas blancas y después por dos serpientes entrelazadas y mirándose cara a cara. La rama de olivo se convirtió finalmente en una vara con puño y dos [[[alas]] extendidas.

Según la mitología griega, Mercurio hizo una lira de un caparazón de tortuga y su música agradó tanto al Dios Apolo que le hizo el embajador de los dioses. Adonde quiera que fuere Mercurio llevaba consigo el caduceo como varita mágica. Sus obligaciones incluían llevar mensajes a los dioses y promulgar asambleas. En cierta ocasión separó Mercurio dos serpientes que estaban enzarzardas en mortal combate; desde entonces empezó a repartir mensajes entre enemigos y la varita se convirtió en símbolo de neutralidad.

Mercurio también presidía el acto del coito, y quizá por esta razón el caduceo lleva dos serpientes: macho y hembra; sin embargo, para los que veneraban al persa Zoroastro (Zaratustra) las dos serpientes representaban al Dios Ormazd y al espíritu maléfico Ahriman. Además de pacificador, Mercurio era dios de los mercados, patrón del comercio y del juego de dados. Con su fascinadora elocuencia convencía de que el mal era el bien.

En el Siglo XVI el impresor alemán Froeben usaba el caduceo como sello distintivo de su establecimiento. La gente de mar adornaba sus barcos mercantes colocando este símbolo en la proa de las naves; en la bahía de Marsella se ve el caduceo pintado en una roca, dando la bienvenida a los navegantes. En cierta ocasión un banco de Francia usó en sus cheques la figura del caduceo como símbolo de prosperidad.

El caduceo no se empezó a usar como emblema de la medicina hasta que el aristócrata William Butts, médico del rey Enrique VIII de Inglaterra lo incluyó en su escudo nobiliario; tres siglos más tarde, la Casa Editorial de Libros Médicos, J. S. M. Churchill, siguió el ejemplo de Froeben. En 1856, el Servicio del Hospital de la Marina (Estados Unidos), antecesor del actual organismo de la Salubridad Pública, pensó que el caduceo sería un buen símbolo para significar el carácter no combatiente de la clase médica. Finalmente en 1902 fue adoptado oficialmente por el cuerpo médico del Ejército de los Estados Unidos, en substitución de la Cruz de San Juan.

Otro símbolo semejante al caduceo es la vara de Esculapio, o sea una vara con una serpiente enroscada. Este emblema apareció unos 800 años a de n.e., en tiempos de Homero. Según la mitología, Esculapio era hijo de Apolo y de Coronis; ésta era hija de Flegias, rey de Tesalia. Encolerizado Apolo porque Coronis estaba enamorada del hijo de Eratos, cuando nació su hijo lo dejó abandonado en el Monte Titón, donde fue amamantado por una cabra. Un pastor encontró al niño y lo entregó al cuidado del centauro Girón, quien le enseñó la medicina.

Según otra leyenda, Esculapio estaba asistiendo a Glauco, cuando bruscamente cayó éste mortalmente herido por un rayo. Apareció en la habitación una serpiente y Esculapio la mató con su bastón; otra serpiente entró y revivió a la primera, metiéndole unas hierbas en la boca. Con estas mismas hierbas, se dice que Esculapio logró resucitar a Glauco.

A ruegos de Pluton, dios de los infiernos, Júpiter hizo morir a Esculapio porque éste curaba los enfermos y resucitaba los muertos, y el infierno se quedaba desierto. Por solicitud de Apolo, Esculapio quedó inmortalizado, permaneciendo entre las estrellas en el cielo.

A este Dios de la medicina los griegos le llamaban Asklepios, y los romanos Aesculapius. Esculapio acompañó al héroe Jason jefe de la expedición de los argonautas que iban en busca del vellocino de oro.

Esculapio existió realmente en Tesalia, y era un médico de gran fama. Después de su muerte fue deificado y entonces empezaron las leyendas, siendo venerado en Atenas y Corinto, y en Pérgamo, ciudad donde nació Galeno. En 293 a.n.e. se desarrolló una grave epidemia en Roma; desesperados sus gobernantes consultaron con los oráculos de Sibilina, y éstos aconsejaron que trajesen a Esculapio de Epidauro. A tal fin le enviaron una galera, la cual regresó trayendo a bordo una serpiente sagrada.

Cuando la embarcación entró en aguas del Tiber, acercándose a la Isola Tiberina de Roma, la serpiente saltó a tierra y la epidemia cesó en seguida. Como prueba de gratitud los romanos construyeron un barco de piedra, al sur de la isla. En la proa de la nave se ven las figuras de Esculapio y la serpiente, y el mástil está representado por un obelisco. En dicha isla se halla hoy la iglesia de San Bartolomé y el Hospital de San Juan de Dios. Epidauro se halla cerca de Atenas y fue un santuario médico muy importante en tiempos antiguos.

En esta ciudad Esculapio asistía a miles de enfermos que acudían de todo el litoral del Mediterráneo. Las serpientes representadas en los símbolos de Esculapio corresponden al género Coluber longissimus, de color amarillo y negro y de uno a dos metros de largo. Estos ofidios aún se encuentran en las ruinas de los templos romanos del Sur de Europa.

Es improbable, como dice la literatura antigua, que las serpientes chuparan las heridas de los pacientes, pero según los sacerdotes de Epidauro, bajo su influjo se conseguían curas milagrosas.

Véase además

Fuentes