Historia de la provincia Camagüey (Cuba)
Historia de Camagüey | |
|---|---|
| Cronología | |
| Etapa colonial | |
| República neocolonial | |
| Triunfo de la Revolución cubana (1959) |
Historia de la provincia Camagüey (Cuba). Camagüey es una de las ciudades más antiguas de Cuba y una de las más importantes de la época colonial. Es la tercera ciudad más grande, tras La Habana y Santiago de Cuba. El centro de la ciudad de Camagüey está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Camagüey posee una rica historia que comienza desde la etapa precolombina, y llega hasta la actualidad, pasando por la ocupación española, las luchas de independencia, la etapa republicana o seudo República hasta llegar a la etapa revolucionaria.
Sumario
Comunidades aborígenes
El territorio de la actual provincia de Camagüey estuvo habitado antes de la conquista y colonización europea por los primitivos pobladores de las Antillas, presumiblemente descendientes de un tronco étnico común suramericano. La región de Camagüey estaba dividida en tres zonas, bajo el control de los cacicazgos de Camagüei o Camagüeybax, Camaguayo y Guáimaro.
Las primeras informaciones relacionadas con restos arqueológicos aborígenes en territorio camagüeyano se remontan a la primera mitad del siglo XIX. Las comunidades preagroalfareras, cuya base económica fundamental era la recolección de moluscos y frutos, la pesca y la caza -en ese orden- aparecen ubicados tanto en la llanura costera del norte como en la del sur, con algunos sitios situados tierra adentro, cerca del centro del territorio, siempre junto a ríos y lagunas.
Las áreas de concentración más importantes se encuentran en la franja costera sureña, correspondiente a los municipios de Florida, Vertientes y Santa Cruz del Sur. En ella desembocan gran número de corrientes, entre las que se destacan algunos ríos como Las Yeguas, San Pedro y Najasa, que vierten sus aguas en el Mar Caribe.
El nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en estas comunidades era muy bajo, aunque su evolución sobre las más tempranas puede apreciarse en una mayor calidad de los instrumentos de concha, así como en las técnicas usadas en la industria lítica. Sus actividades económicas se centraban en la recolección de moluscos y frutas, la pesca y la caza de aves y de pequeños animales en el bosque costero, aunque en ocasiones atrapaban algunos de los pocos representantes de la fauna de más talla, muy escasos en la isla, como el manatí.
El desarrollo de la industria de la piedra lascada, fue notable por la construcción de un variadísimo instrumental, donde predominaban los cuchillos, raspadores, buriles, raederas, etc., algunos de tan pequeño tamaño que corresponden a una industria microlítica.
Además caracterizaron a esta cultura otros instrumentos y artefactos, como los morteros, manos de mortero, percutores, discos de piedra -lisos o perforados en el centro- esferas y dagas líticas, estos dos últimos con un posible uso mágico- religioso, fundamentado por la frecuencia con que aparecen asociados a enterramientos, sin huellas de haber sido utilizados en el proceso productivo.
De la concha de los moluscos y grandes gasterópodos confeccionaron diferentes instrumentos. Mediante la percusión desprendían el fragmento o pedazo que deseaban utilizar, también empleaban el sistema de golpear enérgicamente ciertas partes del caracol, para de esta manera producir fracturas, las cuales les daban forma a la pieza. Los ejemplares más elaborados se lograron por medio de la abrasión, que en algunos casos llegó a producir bordes cortantes con un filo bastante desarrollado.
Con estas técnicas llegaron a producir herramientas y útiles que se clasifican en más de 30 tipos. Aunque por nuestro clima, y lo poco propicio de su hábitat para la conservación de objetos de madera, no han llegado hasta la actualidad abundante muestras del uso de este material por los aborígenes preagroalfareros; algunos ejemplares aislados y el relato de los Cronistas evidencian la importancia que tuvo entre ellos este material, que conjuntamente con la cestería complementaban su ajuar. Por otra parte, asociados a enterramientos han aparecido objetos ornamentales elaborados con huesos y dientes de los animales que cazaban.
Los sitios se encuentran mayormente en áreas despejadas, esta ubicación al aire libre hace suponer la existencia de algún tipo de vivienda, construida tal vez con ramas y hojas para protegerse de la intemperie. Las narraciones de los cronistas describen estas viviendas como más rústicas y endebles que los "bohíos" y "caneyes" de los agroalfareros.
Su organización social debió sustentarse sobre la base de la comunidad gentilicia, donde el escaso nivel de desarrollo de las fuerzas productivas hacían indispensable que la propiedad y el trabajo fueran colectivos, aunque pudo existir una cierta diferenciación de las tareas, dado el grado de especialización de algunos instrumentos.
Durante años la división tradicional de los aborígenes del archipiélago cubano incluyó dos grandes grupos. El burén, pieza de barro de forma generalmente circular, utilizado para cocer al fuego el casabe, especie de pan confeccionado con la masa rallada y exprimida de la yuca o mandioca, constituye el principal elemento probatorio de actividad agrícola, así como el vínculo indiscutible entre agricultura y alfarería en estas comunidades.
Sin embargo, desde la década del 70 han sido excavados en el país varios sitios arqueológicos que arrojaron evidencias de una cerámica simple asociada a elementos de concha e instrumentos microlíticos variados. Estas características indicaban una semejanza tanto con sitios agroalfareros como preagroalfareros, pero que a la vez fueron esencialmente diferentes.
Las comunidades que dieron origen a estos restos han recibido la denominación de protoagrícolas y la etapa que representan se ha considerado un período de transición entre los dos grupos fundamentales anteriormente relacionados. Este tipo de asentamiento ha sido detectado, dentro del territorio camagüeyano, fundamentalmente, en la llanura costera sur, en la que se mencionan varios sitios donde se encuentra una cerámica simple, siempre superficial, asociadas con restos del siboney Cayo Redondo; son el caney junto al estero de Manatí, el caney de la finca La Gloria y un sitio localizado en las márgenes del río Mojacasabe.
La zona de Cubitas es una importante región arqueológica en la que aparecen todas las formas habituales a los sitios agroalfareros como son los sitios de habitación, funerarios, ceremoniales y sitios de paso o paraderos, además, por sus manifestaciones artísticas constituye una región especialmente valiosa, única en el país.
Una característica peculiar de estos sitios de habitación es que se presentan por lo general en altitud inferior a los 60 m sobre el nivel del mar, aunque su cuota más frecuente oscila entre 40 y 45 m en territorio camagüeyano.
Sus rasgos más frecuentes son:
- existencia de tierras fértiles en sus inmediaciones, necesarias para las actividades agrícolas
- ubicación en altitudes relativas, que los ponía a salvo de anegamientos durante los períodos lluviosos
- cercanías a zonas costeras y manglares o de acceso relativamente fácil por vía fluvial.
Como una característica adicional, se debe mencionar la proximidad a accidentes y riscos, empleados en sus ritos o como refugio en caso de desastres naturales o ataques. Un denominador común a todos los sitios, es la presencia de fuentes de agua permanentes en sus inmediaciones y su ubicación en zonas que fueron áreas boscosas en el pasado.
Los restos dietéticos de estos asentamientos ofrecen una diversidad de elementos, pues, junto a la presencia de burenes, aparecen restos de fauna terrestres, moluscos, aves de todas clases y una diversidad de vértebras de especies marinas de gran tamaño, que pone en evidencia una fuerte tradición pesquera.
Etapa colonial
Fundación
- En el año 1492, con la llegada de los españoles, cambió el sistema de vida en esa región. Comenzó el maltrato y la violencia, lo que provocó la casi total extinción de sus moradores. La villa de Santa María del Puerto del Príncipe fue fundada en 1514, en Punta del Guincho.
- En el año 1516 se trasladó hacia Caonao
- Luego el 6 de enero de 1528, en el tercer y último asentamiento en el territorio aborigen de Camagüey -junto al río Tínima, donde alcanzó su ulterior desarrollo.
Haciendas comuneras o de crianza suelta
Los grandes hatos originales permanecieron indivisos bajo la forma de haciendas comuneras o de crianza suelta. Fenómeno típico de las regiones central y oriental, la hacienda no se repartía materialmente, sino que se tasaba y dividía en porciones proporcionales a su valor total, expresados en los llamados pesos de la tierra o pesos de posesión.
Sustentado en el poder de las redes familiares, tan complicado sistema de propiedad pudo mantenerse por siglos porque la ganadería extensiva no exigía una activa movilización del suelo y sí del libre uso de los pastos y las aguadas.
Centro ganadero de importancia
Puerto Príncipe se fue consolidando durante el siglo XVII como un centro ganadero de importancia pues además de abastecer de ganado a otras zonas de la Isla, lo hizo de modo particular, desde la segunda mitad del siglo XVI, a la región habanera que acusaba los primeros síntomas del repliegue de la ganadería. También por la vía del contrabando proveyó de ganado, bueyes y carne salada a algunas islas del Caribe, iniciándose desde fecha tan temprana su vinculación complementaria al mundo del azúcar.
Este comercio ilícito fomentó grandes fortunas e involucró a prácticamente toda la sociedad principeña. Los filibusteros británicos y franceses atacaron y saquearon la localidad en 1668 y 1679, respectivamente. En 1608, el escribano del cabildo, Silvestre de Balboa, escribe el libro Espejo de paciencia, considerada la más antigua obra literaria escrita en Cuba.
Inspeccionada por Francisco Manso de Contreras
En los primeros años del siglo XVII visitó a la isla de Cuba, Francisco Manso de Contreras, oidor de la Real Audiencia de Santo Domingo, quien realizó investigaciones relacionadas con el contrabando en el interior de la isla. El 14 de marzo de 1609 abrió proceso judicial ante el Alguacil Mayor de la villa de Puerto Príncipe, Antonio de Silvera de la Cerda por rescate contra casi un centenar de los más importantes vecinos del lugar, entre los que figuraban Silvestre de Balboa, Baltasar de la Coba, Lope de Zayas, Hernán Sánchez Mexias, Esteban de Miranda, Pedro de la Torre y Teresa de la Cerda, hija del fundador Vasco Porcayo.
Importante acontecimiento
En 1800 tuvo lugar un verdadero acontecimiento: desde Santo Domingo (en la actual República Dominicana) trasladan para la localidad la sede de la Real Audiencia, con la derivada relevante significación política, económica y cultural para el territorio.
Su establecimiento con solemnes ceremonias y Te Deum en la Parroquial Mayor tuvo un impacto en una capital regional marcada por el orgullo distintivo del camagüeyano, de ser hombre independiente, de tierra adentro.
No solo porque de hecho la villa quedaba convertida en anfitriona de un amplio espectro de personas, en el que podían coincidir jóvenes graduados de Derecho, litigantes y los propios funcionarios de la Audiencia quienes desde el mismo instante de su llegada sacudieron los cimientos culturales de la población, sino porque al quedar esta convertida en el centro de las decisiones en materia judicial, criminal y civil de la Isla, su vida cultural y económica resultó beneficiada, pues decenas de personas viajaron hasta ésta y permanecieron largos períodos de tiempo en ella mientras se ventilaban los asuntos de su interés.
Título de ciudad y escudo de armas
El 12 de noviembre de 1817, el rey Fernando VII concedió a Puerto Príncipe el título de ciudad y el derecho a usar escudo de armas. Tal decisión no fue sólo reconocimiento a la importancia social y económica de la villa, sino una muestra de agradecimiento del soberano español por la fidelidad al trono mantenida durante la ocupación francesa y el proceso independentista de las colonias del continente y a su vez, prueba de estima ante la diligencia con que fueron reprimidos los brotes de rebeldía.
Otra recompensa de importancia la recibió la ciudad el 11 de enero de 1828 cuando por Real Orden se le concedió el título de Muy noble y Muy leal.
Alto desarrollo económico
El desarrollo económico alcanzado por la ganadería, algunos renglones agrícolas y el auge azucarero con las instalaciones de los trapiches, condujeron a la creciente evolución de la manufactura de la industria.
Al mismo tiempo, la alfarería alcanzaba un importante desarrollo en la industria artesanal, mediante al aprovechamiento del abundante caudal de arcilla de los suelos.
Habían transcurrido varios siglos y el régimen colonial auspiciaba el desarrollo interno del país. En la Villa, una minoría de criollos crecía en la abundancia económica. Estos hacendados deseaban dominar el poder político; apenas la metrópoli española se percató del peligro que esto arraigaba, comenzó a reprimirlos con violencia, lo que condujo a la inconformidad y rebeldía de sus habitantes.
Influencia del proceso independentista latinoamericano
La influencia del proceso independentista latinoamericano y los efectos de un segundo período constitucional tras el alzamiento liberal del general Rafael de Riego en España, marcó en Cuba la década transcurrida entre 1820 y 1830. El panorama político en Puerto Príncipe, aunque tan agitado como el de otras localidades de la isla, expuso muestras de la singularidad.
La conspiración que más preocupó al gobierno español en Cuba en ese entonces fue la conocida como Soles y Rayos de Bolívar organizada por José Fernández la Madrid, Vicente Rocafuerte y José Antonio Miralla y que llegó a tener ramificaciones en varias ciudades del interior de la Isla, entre ellas en el Camagüey, donde adoptó el nombre de Liga de La Cadena reuniendo con fines insurreccionales a algunos ilustres apellidos principeños y de la cual formó parte Manuel Vidaurre, quien como consecuencia de ello tuvo que salir de la isla vía Trinidad, otro importante foco conspirativo. Varias órdenes de detención fueron libradas contra los conjurados quienes se vieron forzados en la gran mayoría de los casos a partir hacia el extranjero.
Frasquito
Destaca entre los ejemplos, Francisco Agüero Velazco (Frasquito), quien en 1825 se encontraba en el exterior en los preparativos de un plan de levantamiento armado contra el colonialismo español y en apoyo a la proyectada avanzada internacionalista de Simón Bolívar a Cuba. En enero del año siguiente, precisamente cuando se encontraba en los trajines conspirativos, es detenido por las autoridades de la metrópoli española, en unión de Andrés Manuel Sánchez Pérez; ambos fueron condenados a la pena máxima y ejecutados el 16 de marzo de 1826.
Joaquín de Agüero y Agüero
También la historia recoge el gesto solitario de un joven hacendado camagüeyano de conceder la libertad a los ocho esclavos de su propiedad el 3 de febrero de 1843, lo que debió causar asombro en algunos y preocupación en otros. Su protagonista, Joaquín de Agüero y Agüero, entraba de esa forma en la Historia de Cuba. Nadie se había atrevido a tanto hasta el momento y mucho menos en una coyuntura de agitaciones abolicionistas, pocas semanas antes de que la dotación del ingenio cardenense Alcancía arrastrase en un mar de fuego a los esclavos de los ingenios vecinos. Agüero y Agüero firmó, además, una Declaración de Independencia el 4 de julio de 1851 y encabezó un combate frontal entre cubanos y españoles el 13 de julio de 1851.
Por esa razón, el 12 de agosto de 1851 fue fusilado Joaquín de Agüero, en unión de sus compañeros Fernando de Zayas, Tomás Betancourt y Miguel Benavides.
El panorama literario
- José Calixto Bernal
El panorama literario fue uno de los más ricos del interior de la Isla. En la prosa reflexiva merece mencionarse a José Calixto Bernal, quien permaneció en su Puerto Príncipe natal hasta 1834. Abogado y ensayista se ocupó preferentemente de temas jurídicos, políticos y económicos, pero también escribió algunos poemas y una obra de teatro.
- Gaspar Betancourt Cisneros
Sin dudas una voz muy especial, no solo por sus vínculos con la vida política local, fue Gaspar Betancourt Cisneros, quien promovió la inauguración del ferrocarril en Puerto Príncipe, el segundo de Cuba, en 1837, aprovechó las páginas de la Gaceta de Puerto Príncipe para dar a conocer sus Escenas cotidianas, que tienen mucho de orientación romántica, en la medida en que están trabajadas desde un costumbrismo pintoresquista, que procura reflejar, en pleno colorido, características populares de Puerto Príncipe.
Por otra parte, dejó muestras del género epistolar y proyectó sus ideas anexionistas en textos como Ideas sobre la incorporación de Cuba en los Estados Unidos en contraposición a las que había publicado José Antonio Saco, dado a conocer en 1849.
- José Ramón Betancourt Betancourt
Político, periodista, orador y narrador, realizó una importante labor en la promoción literaria tanto en Puerto Príncipe como en La Habana donde llegó a ser presidente del Liceo en el que organizó el homenaje a Gertrudis Gómez de Avellaneda en el teatro Tacón. Lo más célebre de sus escritos es la novela Una Feria de la Caridad en 183... que contiene interesantes descripciones de las costumbres de Puerto Príncipe. Betancourt dejó también una nutrida correspondencia de interés histórico y artículos en la prensa cubana y española.
- Gertrudis Gómez de Avellaneda
Desarrolló gran parte de su labor literaria fuera de Cuba, algunos de sus versos: Al partir, Amor y Orgullo, A una Mariposa, le bastaron para ganar justa fama y tuvo una apreciable labor narrativa que incluye novelas como Guatimozín, Espatolino y El Artista Barquero, así como numerosas leyendas.
Su infancia en Puerto Príncipe le permitió conocer el ambiente que recrea en su novela antiesclavista Sab (1841) y en la leyenda de El Aura Blanca recoge recuerdos de una visita a la ciudad. Hábil como dramaturga, dejó las piezas escénicas más valiosas del siglo XIX: Baltasar, Munio Alfonso, La Hija de las Flores y el juguete cómico, El Millonario y la Maleta. Su correspondencia sentimental con Ignacio de Cepeda fue publicada póstumamente y ha alcanzado gran celebridad popular.
Otras voces
Entre las voces femeninas Angelina Agramonte de Primelles, nacida en Puerto Príncipe, fue poetisa de cierto relieve y Manuela Agramonte y Zayas, Brígida y Concepción Agüero Agüero, Martina Pierra de Poo y Pamela Fernández, el grupo de colaboradoras y sostenedoras de la Crónica del Liceo, en representación de la participación femenina que introdujeron un rasgo peculiar en el ambiente cultural principeño de la época.
Otras figuras
Otras figuras a enfatizar en el período son los hermanos Francisco y José de Armas y Céspedes, Aurelia Castillo de González, Esteban de Jesús Borrero Betancourt, Emilio Peyrellade y Enrique José Varona, una de las personalidades más señaladas de la cultura cubana, experimentó una larga y compleja evolución política e ideológica. Tempranamente dio a conocer unas Anacreónticas a imitación de los poetas clásicos. Incorporado muy joven a la contienda de 1868 la abandonó y escribió una obra alegórica en la que intentaba pintar la reconciliación entre Cuba y la Metrópoli, La Hija Pródiga.
Su pensamiento pasará después por el autonomismo, hasta radicalizarse y sumarse al independentismo, lo que le permitió ser director del Periódico Patria, tras la muerte de Martí.
Escribió poemas de corte filosófico, así como de ensayos y artículos críticos donde se nota la influencia del pensamiento positivista. Fue director de la Revista Cubana y presidente de la Sociedad Antropológica, aunque su labor más importante fue la desarrollada durante la neocolonia en la reforma de la enseñanza y en la orientación de la juventud revolucionaria. Entre sus volúmenes se destaca el Curso de Psicología publicado en 1905 y sus recopilaciones de artículos Desde mi Belvedere y Violetas y Ortigas. De la personalidad de Salvador Cisneros Betancourt, marqués de Santa Lucía, revolucionario de más larga hoja de servicio a la Patria en la región, y del camagüeyano mayor, Ignacio Agramonte, cuya impronta en la Revolución de 1868 fue muy significativa, y cuyo legado se puede apreciar en el hecho de que con orgullo la gente del Camagüey se denominan agramontinos, siendo el único héroe epónimo de una provincia en el territorio nacional.
La Guerra de los Diez Años
Al inicio de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), los camagüeyanos respondieron al llamado de la Patria y su territorio fue escenario de las luchas libradas durante ese siglo. El levantamiento de Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre resultó también sorpresivo para los restantes conspiradores de la isla. En Puerto Príncipe algunos de los comprometidos, como Napoleón y Augusto Arango, Manuel de Jesús Valdés Urra y Pedro Recio Agramonte abandonaron la ciudad y en el campo organizaron pequeños grupos aunque la mayoría decidió aguardar el regreso de Salvador Cisneros Betancourt, quien se encontraba en La Habana.
Luego de su retorno, a fines del propio mes de octubre, tuvieron lugar varias reuniones en el local de la Sociedad Filarmónica y en las casas del doctor Manuel Ramón Silva y de Dolores Boza Miranda, en las cuales finalmente se llegó al acuerdo de concentrarse el 4 de noviembre, en el paso del río Las Clavellinas, situado en el camino a Nuevitas, adonde acudieron 76 jóvenes quienes emprendieron marcha hacia el ingenio El Cercado donde, por indicación del doctor Eduardo Agramonte Piña, se organizó militarmente el grupo.
Jerónimo Boza Agramonte fue elegido jefe superior por aclamación, y como jefes subalternos de los siete grupos en que se dividieron los patriotas, Manuel Boza Agramonte, Eduardo Agramonte Piña, Francisco Arteaga Piña, Martín Loynaz Miranda, Ignacio Mora de la Pera, José Recio Betancourt y Manuel Agramonte Porro. Por su parte Salvador Cisneros Betancourt e Ignacio Agramonte, culminados algunos compromisos revolucionarios se incorporaron a estas huestes iniciales el 5 y el 11 del propio mes de noviembre, respectivamente.
Definitoria para el futuro de la insurrección en el Camagüey fue la reunión del paradero de Las Minas el 26 de noviembre de 1868, donde varias intervenciones definieron el futuro revolucionario de la región, entre ellas la de Ignacio Agramonte con una encendida arenga donde proclamó:
Primera acción de importancia
La primera acción de importancia de los patriotas camagüeyanos se produjo en Bonilla el 28 de noviembre, en una emboscada tendida a las fuerzas del Conde de Valmaseda, consistentes en una columna compuesta por 800 hombres de las tres armas (infantería, caballería y artillería) que avanzaba por la línea férrea rumbo a Nuevitas. Un importante apoyo para los insurrectos fue el arribo el 27 de diciembre de 1868 por el puerto de La Guanaja, de la expedición del Galvanic financiada por Martín del Castillo Agramonte y la Junta Revolucionaria de La Habana.
Además de un considerable material bélico consistente en armas y municiones, llegaron a Cuba por esa vía 83 hombres bajo el mando de Manuel de Quesada y entre los que se hallaban Julio Sanguily Garrite, Rafael Morales, Antonio Zambrana, Francisco La Rua y José María Aguirre. El 31 de diciembre Manuel de Quesada fue elegido General en Jefe de las fuerzas camagüeyanas por estrecho margen sobre Augusto Arango en una reunión efectuada en el ingenio Santa Rosa por los representantes de los 16 grupos insurrectos que operaban en el territorio.
Iniciada el 10 de abril de 1869 y presidida por Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, en la Asamblea de Guáimaro se hicieron visibles las diferencias en las concepciones alrededor de la forma en que se organizaría la Revolución.
La Guerra de los Diez Años produjo un vuelco en la situación socio-económica y política de Puerto Príncipe. A la frustración política que significó su fracaso después de diez años de cruenta lucha, en la que su población de por sí escasa sufrió una merma considerable, se unió el hecho de que ésta destruyó los dos pilares fundamentales de la economía principeña: la ganadería y, en segundo orden la industria azucarera, quedando reducida la producción del otrora floreciente territorio a cantidades insignificantes de viandas, hortalizas y forrajes en 1878.
La incorporación de Camagüey a la guerra en 1895 significaba para los cubanos un paso imprescindible para la necesaria invasión al occidente de la Isla. Para los españoles, en cambio, constituía la prolongación de la guerra, con su enorme costo de recursos humanos y materiales.
La marcha de Gómez hacia Camagüey puso a prueba una vez más, su tenacidad. Enfermo, acompañado solo de una pequeña escolta, que en varias ocasiones intentó abandonarlo, esquivó a las columnas españolas que, de una forma escalonada, habían sido enviadas para cerrarle el paso en Las Tunas, ayudado eficazmente por Antonio Maceo quien atrajo sobre sí la atención de las fuerzas españolas en su activa Campaña de Oriente. Seguido de cerca por el enemigo, penetró en la provincia el 5 de junio de 1895, con aproximadamente cien hombres que se le habían incorporado en suelo tunero.
La insurrección tuvo una implicación inmediata en el contexto general de la contienda: contribuyó automáticamente al incremento de los alzados villareños y, sobre todo, fue el paso indispensable en los afanes de invasión del General en Jefe, tarea que consideraba imprescindible comenzarla antes de que el Capitán General recibiera los anhelados refuerzos. Para este, indudablemente, significó el derrumbe de sus esperanzas de acabar con la guerra en un plazo relativamente breve.
El 24 de noviembre de 1898 las tropas españolas de Puerto Príncipe fueron evacuadas, asumiendo el mando de la provincia el general norteamericano Louis Carpenter. Seis días después las fuerzas del Tercer Cuerpo de Ejército, encabezadas por el general de división Lope Recio Loynaz, entraban en la capital provincial y entregaban sus armas.
República Neocolonial
El final de la Guerra de Independencia y la intervención norteamericana significaron la frustración, una vez más, de los ideales del pueblo cubano. El territorio estaba afectado por la devastación de las riquezas agropecuarias y había un alto índice de desempleo. No obstante las posibilidades eran amplias para las inversiones de capital extranjero; por lo tanto Puerto Príncipe se convirtió en un campo de experimentación del modelo neocolonialista norteamericano.
El 1 de enero de 1899, en Puerto Príncipe 150 personas fueron alistadas en la Guardia Rural, cuya estructura estaba determinada por un jefe, lugartenientes sargentos y guardias. Fue seleccionado como jefe Braulio Peña Cruz, secundado en los otros cargos por Enrique Recio Agüero, Serapio Arteaga Betancourt, Antonio Luaces, Ángel Castillo Quesada. El territorio se dividió en una comandancia con 4 distritos: Camagüey, Ciego de Ávila, Nuevitas y Santa Cruz del Sur. La Guardia Rural se convirtió en el primer cuerpo represivo de la república neocolonial.
También surgió un Cuerpo de Policía encargado de guardar el orden en la ciudades, posteriormente se autorizó el empleo de guardianes en cualquier propiedad o finca rústica; a ésta forma de guardián se le dio nombre de Policía Jurada y estaba autorizada a llevar armas y a utilizarlas si fuera preciso. En junio de 1903, Santa María del Puerto del Príncipe pasaba a ser un patronímico para la historia; pues se tomaba el acuerdo oficial de cambiar su nombre por el de Camagüey.
Varias generaciones se enfrentaron a los gobiernos sucesores. Una lista heroica de hermosas vidas lleva impresa la historia de Camagüey, entre las que sobresalen: Alfredo Álvarez, Mario Aróstegui, Cándido González, Tomás Grant, Luis Serrano, Enrique José Varona y otros ilustres combatientes.
Los obreros realizaban intentos de organización y habían dado pasos firmes en agosto de 1925 quedó constituida la Confederación Nacional de Obreros de Cuba en el Tercer Congreso Nacional Obrero que se celebró en la ciudad de Camagüey durante los días 2 al 7 de agosto del referido año. La realización de este Congreso coincidió con una huelga en el central Stewart (Venezuela) y con la detención de un grupo de obreros en la cárcel de Camagüey encabezados por Enrique Varona González, en la segunda sesión y a propuesta de Alfredo López se aprobó una moción de solidaridad con los detenidos. La realización de este importante congreso obrero fue un reconocimiento del movimiento obrero nacional a la lucha desarrollada por los obreros camagüeyanos en esos años. El surgimiento de la Confederación Nacional Obrera de Cuba, (CNOC), significó un importante paso en la organización de la clase obrera cubana.
El año 1930 fue reflejo del auge que en todo el país iban tomando las acciones de masas, en los primeros días de noviembre los estudiantes del Instituto de Segunda Enseñanza van a la huelga siendo instruidos de cargos nueve de ellos por lanzar proclamas: el propio mes muchos profesionales de Camagüey se adhirieron al Directorio Estudiantil Universitario.
Triunfo de la Revolución Cubana (1959)
El primero de enero de 1959, después de la huida del tirano, se deshizo la maniobra imperialista con la consigna de
El líder de la Revolución orientó a las fuerzas rebeldes no detener la marcha, ocupar ciudades, pueblos y a los obreros y estudiantes iniciar la huelga general y de esta forma impedir la consolidación del pretendido gobierno del magistrado Piedra que era apoyado por Columbia y la Embajada de los Estados Unidos en La Habana. La huelga general fue un éxito.
El Comandante Julio Camacho Aguilera en nombre de la Dirección Nacional del M-26-7 y el Coordinador Provincial Agustín Tomé Agero se dirigieron al Regimiento No. 2 (Cuartel Monteagudo) el cual fue entregado a los rebeldes. Otras columnas rindieron el resto de los cuarteles y, finalmente, el Comandante Víctor Mora ocupó dicho Regimiento en la mañana del día 2.
Con el triunfo de la Revolución Camagüey comienza su transformación socioeconómica y política, materializada en su desarrollo industrial, agrícola y en otras ramas de la economía. También aparece el cuarto día que le siguió a la victoria de la Revolución, momento en que el suelo natal del sobresaliente científico Carlos Finlay y del destacado intelectual Nicolás Guillén Batista, Poeta Nacional, recibió a la caravana de combatientes que entraría triunfante en La Habana el 8 de enero de 1959.
En lo sucesivo, el pueblo agramontino abrazaría y acompañaría a Fidel Castro con mayor conciencia y lealtad. En correspondencia, no fue casual el hecho de que el 21 de octubre del 1959, se protagonizara la Primera Marcha del Pueblo Combatiente en Cuba, esta vez, encabezada por el propio Fidel, para desarticular un complot contrarrevolucionario.
La primera gran victoria de la Revolución en la esfera social fue la alfabetización masiva de la población, con un universo de 127,000 analfabetos se inició la campaña en el Ejército Rebelde y luego se extendió a toda la población rural y urbana gracias al trabajo de maestros, Alfabetizadores Populares, Brigadistas Conrado Benítez y Patria o Muerte. El 17 de diciembre Camagüey se declaró provincia Libre de Analfabetismo en acto celebrado en Jatibonico. Logró un 73,2%, ya que un 26,8% no pudo lograrlo por ancianidad, déficit mental o por no dominar el idioma (haitiano y jamaiquino).
Los cambios de mayor importancia se apreciaron en la enseñanza primaria y secundaria, primero con la construcción de escuelas y la conversión de cuarteles en centros escolares, por lo que en 1976 ya existían 1028 primarias y se había logrado un aumento promocional de 47% en 1962 a un 95% en 1976. Meritoria fue en este contexto la labor de los maestros, desde los que asumieron su labor por la mitad del sueldo hasta los que sin haberse graduado lo realizaron años después.
Hombres y mujeres deseosos de ayudar a sus semejantes y a la Revolución entre ellos médicos, enfermeras y activistas del Ministerio de Bienestar Social se dispusieron a echar a andar los planes de prevención y erradicación de enfermedades. En este empeño los hitos más importantes son: la construcción o terminación de hospitales, puestos médicos y policlínicos, la vacunación masiva de la población, las charlas a las madres para evitar la Gastroenteritis que tenía una elevada incidencia; también se dotó de presupuesto a los centros hospitalarios que no lo poseían como el Hospital Infantil San Juan de Dios y La Liga contra el Cáncer.
Los logros obtenidos en la rama de la salud en Camagüey hasta 1975 fueron múltiples; mencionaremos solamente la disminución de la tasa de mortalidad infantil de 41 a 28 entre 1968 y 1972, la erradicación del Paludismo y la Poliomielitis y la disminución notable de nuevos casos de Tétanos, Tuberculosis y Fiebre Tifoidea.
Otros logros sociales como la disminución del desempleo y la pobreza, comenzaron a materializarse desde 1959 con las construcciones dirigidas por el Ministerio de Obras Públicas (MINOP) y la creación de plazas (manuales, burocráticas o administrativas en granjas y oficinas del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), entre otras.
El 10 de octubre de 1978, el Gobierno revolucionario declaró monumento nacional al casco histórico de la ciudad. Camagüey crece a un ritmo acelerado como resultado de las transformaciones que a través de los años se han logrado.
Todo ello constituyó base de lo distintivo del posterior quehacer revolucionario en la provincia. Así, fue coherente el hecho de habernos convertido en acreedores de la convocatoria que nos hizo el Comandante en Jefe en 1987, para ser ejemplo de la construcción del socialismo para Cuba y el Tercer Mundo, idea que Fidel Castro, máximo líder de la Revolución Cubana, ratificó dos años después, en ocasión de celebrarse en Camagüey el XXXVI aniversario del Asalto al Moncada, el 26 de julio de 1989.
La activa participación del pueblo en las diferentes actividades desarrolladas en estos años se puso de manifiesto en las Marchas del Pueblo Combatiente y las Tribunas Abiertas que se desarrollaron en todos los municipios de la provincia con la presencia de los máximos dirigentes de la Revolución, así por ejemplo en marzo de 2002 se celebró en Guáimaro una Tribuna Abierta presidida por Raúl y Almeida con la presencia de más de 50 mil personas.
En 2006 Camagüey ganó la sede el acto nacional por el Día de los trabajadores del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC) como reconocimiento a los resultados de este sector durante el año anterior, el reconocimiento fue comunicado por el Secretariado Nacional de la CTC.
Otro reconocimiento a la labor desarrollada por la provincia en estos años lo constituyó la designación de la sede por el Acto Nacional por el 26 de Julio en el año 2007, el cual estuvo presidido por el Comandante Raúl Castro y con la presencia de combatientes del Moncada y la Sierra Maestra, expedicionarios del Granma y familiares de las Cinco Héroes.
Natural resultó, pues, que en los difíciles y gloriosos tiempos del Período Especial (1990 hasta la actualidad), camagüeyanas y camagüeyanos acompañaran, defendieran y enriquecieran la Patria, al compás de la consigna: }}}}
Bibliografía
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Fuentes
- «Breve historia de la provincia de Camagüey», artículo publicado en el sitio web Puerto Príncipe (Camagüey).
- http://www.ohcamaguey.co.cu (sitio web de la Oficina del Historiador [OH] de la ciudad de Camagüey).
- Portal del ciudadano de Camagüey
- Portal Cultural Príncipe
- Radio Cadena Agramonte
- Periódico Adelante
- Oficina del Historiador de Camaguey
- Oficina Nacional de Estadísticas
- adelante.cu
- mochilaexpres.com
- cuba.travel