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Isla de Pascua

Isla de Pascua
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Ubicación Geográfica:Océano Pacífico
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La Isla de Pascua. Constituye uno de los lugares del mundo cuyas bellezas naturales y tradiciones la hacen especialmente atractiva. Está ubicada en medio del Océano Pacífico, frente al Puerto de Caldera, formando parte del territorio insular de Chile.

Existen diversas teorías acerca del origen de los pascuenses, una de ellas señala que la isla fue habitada, en el siglo IV d.C., por navegantes provenientes de la Polinesia, cuyos descendientes desarrollaron una cultura propia que hoy es motivo de permanentes estudios y cuenta con la admiración de las personas que la visitan.
En la actualidad, debido a su enorme riqueza arqueológica e innegables bellezas naturales, la Isla de Pascua es considerada como el museo al aire libre más interesante del mundo, cuya mayor riqueza son las cerca de mil gigantescas estatuas de piedra volcánica (Moai), sus atractivas playas de transparentes aguas y sus milenarios petroglifos que testimonian la riqueza cultural de este pueblo.
Hoy en día, casi todos los pascuenses viven en el pueblo de Hanga Roa, pues antiguamente los isleños fueron obligados a vivir bajo esos límites. Sin embargo, cuando el gobierno y la marina chilena se hicieron presentes en el lugar, ello significó una mejora en la calidad de vida de los pascuenses, mayor libertad y más contacto con el exterior. Lo anterior motivó un nuevo foco turístico que se desarrolló a la par con comercialización de la artesanía y productos típicos de la zona.

Nombre

El nombre original de la isla genera aún debate: entre las versiones más tradicionales están los nombres Te pito o te henua (el ombligo del mundo) y Mata ki te rangi (ojos que miran al cielo), aunque no existe un consenso sobre cuál sería la denominación primitiva. Incluso el nombre que finalmente fue adoptado por los propios pascuenses para referirse a su isla, Rapa Nui (isla grande) fue obra de otros marinos extranjeros que, provenientes del sudeste asiático, la bautizaron así durante el siglo XIX por su parecido con otra isla más pequeña, la Rapa Iti (isla chica), ubicada en plena Polinesia, más de cinco mil km al oeste.

Leyendas

Hay diversas teorías sobre el pasado de la Isla de Pascua, lo que contribuye a alimentar el misterio que la rodea. Para los pobladores, su historia se explica a través de la tradición oral y la mitología. Ella cuenta que el ariki (rey) Hotu Matu’a, junto a su hermana la ariki Vi'eAva Rei Púa y otros 100 hombres, partió de su tierra natal Hiva en el siglo IV d.C. guiado por indicaciones del consejero real Haumaka. Así, a bordo de dos embarcaciones llegaron a Te Pito o te Henua, el centro espiritual de la cosmovisión polinésica.
De acuerdo a la leyenda, el ariki Hotu Matu’a estableció la organización social y religiosa de la comunidad determinando las normas de parentesco y descendencia y la construcción de las viviendas y monumentos.
Los moai son sus principales símbolos y se alzan alrededor de los 250 altares ceremoniales o Ahu. Junto a los petroglifos grabados en las piedras volcánicas, estas bellísimas esculturas megalíticas representan la riqueza de la ancestral cultura rapa nui. En ellas se reflejaban las imágenes de sus antepasados que pasaban a presenciar todas las ceremonias del pueblo. En los siglos XVI y XVII se inició una crisis social que generó nuevas guerras tribales y la decadencia de la cultura moai. Al no haber casi testimonios escritos, parte de esta historia ha pasado a un enigmático olvido. Por su parte, las investigaciones antropológicas y arqueológicas comprobaron que grupos del sureste asiático habrían migrado a la Melanesia y la Polinesia ocupando la mayoría de las islas de Oceanía hasta los límites de este territorio insular: Hawaii, Nueva Zelandia e Isla de Pascua. Las travesías se habrían realizado en canoas dobles de 30 metros de eslora y más de 8 metros de altura y el poblamiento de Rapa Nui habría sido en el año 300 d.C.
Recién en 1772, cuando el holandés Jacob Roggeween arribó a las islas el día de Pascua de Resurrección, se habría iniciado el contacto de los habitantes de Rapa Nui con el resto del mundo y es a partir de este año que empieza a haber registros escritos de su cultura.
Algunos fragmentos de la historia relatada por el anciano Pua Ara Hoa y recogida por Simeón Riroroko en 1910. En 1959 este manuscrito es publicado por el alemán Thomas Barthel que lo traduce gracias a los aportes de los isleños Arturo Teao, Esteban Atan y Aaron Pakarati:
“El territorio del ariki en la tierra maori de Hiva, llamado Marae Renga, así como su segunda residencia, Marae Tohia, comenzaron a inundarse de mar en tiempos del ariki Roroi a Tiki Hati; el cuarto en la línea genealógica de 10 reyes que culmina con Hotu A Matu’a (Hijo de Matu’a), el rey colonizador de Rapa Nui [...] El hundimiento de la tierra lo había predecido Moe Hiva, un sabio y profeta (Kohou Tohu) de los cinco que tenía la corte [...] El ariki Roroia Tiki Hati envió a sus tres hijos en busca de nuevas tierras, pero éstos nunca regresaron.
Posteriormente se produce el viaje del espíritu de Haumaka a la isla. El viejo Pua Ara Hoa dice que [...] el espíritu se desplazó hacia el Este pasando por una serie de islas, hasta alcanzar una octava tierra. En ella identifica a Ko nga Kope Ririva Tutuu Vai a te Taan (los hermosos hijos de Te Taanga que están sobre el agua) refiriéndose a los tres islotes frente al Rano Kau (Motu Kao kao - Motu Nui - Motu Iti ). El espíritu de Haumaka recorre la isla identificando un total de 28 sitios con sus nombres [...] Así, tras reconocer otros tantos sitios, nombra a la isla "Te Pito o te Kainga a Haumaka o Hiva”.
El espíritu regresa a Hiva al cuerpo de Haumaka, quien relata su visión a su hermano Huatava y, como miembro del linaje real (Ariki Paka), se dirije al ariki Hotu a Matu’a. Este dispone construir una embarcación para navegar en busca de la nueva tierra.”

Historia

Un filibustero nombrado Edward Davis descubrió la isla, inicialmente, en 1697. Sin embargo, debido a su carácter poco atractivo, este navegante la "olvidó". Fue necesario esperar treinta y cinco años, antes de que otro navegante alcance el que su predecesor, por dimisión, había llamado "Tierra de Davis", el día de Pascua del año 1722. El Arena, buque holandés, encargado por el capitán Jakob Roggeveen, navegaba desde mucho tiempo, y se empezaba a carecer de comidas. Cuando el buque cruzó a esta isla, el capitán era seguro de no haberla visto antes.
Al tomar su telescopio, buscó rastros de vida. Las apariciones mostraban una tierra hostil. De repente, percibió algo que nunca había visto antes, a pesar de todas las islas que había visitado. Lo que veía, eran enormes estatuas, gigantes, colocadas sobre como plataformas. El buque echó el ancla a proximidad. A esta distancia, se distinguían las representaciones humanas, cabeza desnuda, o a veces capsuladas de sombreros. No observaban hacia el océano. Sus miradas, al contrario, se dirigían hacia el interior de las tierras.


El día siguiente, antes de que se haya puesto una chalupa al mar, un indígena se alzó a bordo. Sonreía. La orquesta del borde jugó en su honor, y el indígena lo acompañó bailando. Se le hicieron regalos, y se fue como había venido, nadando. El día siguiente, otros indígenas vinieron. Hombres, mujeres, divirtiéndose de todo. Al cabo de algunos tiempos, se constató que un montón de objetos habían desaparecido. Los marineros decidieron volverse sobre la isla, donde fueron acogidos por una muchedumbre mitigada. Algunos mostraban las señales de bienvenida, otros empezaron a recojer piedras. Quizá uno de los marineros tubo miedo. Uno disparó. Cuerpos cayeron. Tal fue el primer contacto de la población indígena con la civilización.
En 1770, el activo Virrey del PeValparaísorú, don Manuel de Amat y Junyent, temiendo el establecimiento de franceses o ingleses en la isla, envió a reconocerla y tomar posesión de ella a dos distinguidos marinos españoles, el Capitán de Navío Felipe González de Aedo, al mando del navío de guerra "San Lorenzo", de 70 cañones, y el Capitán de Fragata Antonio Domonte y Ortiz de Zúñiga, con la fragata "Santa Rosalía", de 26 cañones. Fue avistada el 15 de noviembre de 1770 y al desembarcar allí al día siguiente, la bautizaron como "San Carlos" y tomaron posesión de ella en nombre del Rey de España, don Carlos III. Esta fue la toma de posesión oficial sobre la isla, efectuada por el Virreynato de Perú, del cual dependía la Capitanía General de Chile, frente a cuyas costas se encontraba dicha ínsula. En la referida ocasión, se levantó un acta en la cual los jefes aborígenes de la isla reconocieron la soberanía de España. Disgregado el imperio español en Sudamérica, Chile recibió como herencia los títulos de la madre patria, lo que le dió mayores derechos a tomar posesión de la isla, a pesar que nunca más un buque español visitó la isla.
Varios navegantes pasaron por la isla: James Cook el 11 de marzo de 1774, con sus naves "Resolution" y "Adventure", procedente de Nueva Zelandia; Jean François de Galaup, Conde de La Pérouse el 09 de abril de 1786 al mando de los buques "La Boussole" y L'Astrolabe" y el ruso Urey Lisjansky el 16 de abril de 1804, a bordo de su buque "Neva".
En 1805, arribó el bergantín norteamericano "Nancy", que llegó a la isla para reclutar mano de obra para la captura de focas. Raptaron 12 hombres y 10 mujeres.
Al año siguiente el mismo bergantín regresó a la isla, pero fue rechazado por los isleños.
El mismo año recaló en sus costas el ballenero inglés "Adventure", al mando del capitán Benjamín Page, quien convenció al joven Ure Hina a Tuke de viajar a Inglaterra, donde fue bautizado como Henry Easter.
También en 1806 recala el bergantín "Kaahou Manou", de bandera de Hawaii, al mando del Capitán norteamericano Alexander Adams, siendo rechazado por los isleños, por identificarlo con los norteamericanos.
En 1808 fondea en la isla, el Capitán lobero Amasa Délano, con matrícula de Boston, Estados Unidos, sin exister mayores antecedentes de su permanencia.
En 1809 se aproxima a la isla, sin recalar en ella, el bergantín " Albatross" al mando del Capitán Winschip, cuya misión era efectuar mediciones batimétricas en el océano.
A fines de marzo de 1816 visita la isla el navío "Rurick", al mando del Capitán Otto von Kötzebue, pero no pudo desembarcar por impedirlo la agresividad de los nativos.
En 1822 a la llegada del ballenero norteamericano "Pindos", se produce el rapto de varias jóvenes pascuenses, que luego de satisfacer los bajos instintos de los tripulantes, fueron lanzadas al agua. Además, muere a un isleño asesinado por el patrón de la embarcación, de apellido Waden.
Entre los años 1828, 1830 y 1834 visita la isla Jacques Antoine Moerenhaut, belga de origen, residente en Tahiti y casado con la chilena Petronila García de la Huerta. Este personaje se convirtió en el Rey de las Perlas y el Nácar de la Polinesia. Mantuvo una flota de veleros que efectuaba el comercio con Valparaíso, puerto en el que conoció a su esposa. Es muy posible que sus buques recalaran en la isla en sus viajes a Chile, no quedando registrados en la historia. En 1837 la goleta chilena "Colo Colo", al mando del Teniente Leoncio Señoret Montagne, recala en sus costas para reaprovisionarse en su viaje a Port Jackson, cerca de Sydney, Australia. Conducía al destierro a varios confinados políticos por intentar derrocar al gobierno del General Joaquín Prieto Bulnes, con ayuda del Mariscal Andrés de Santa Cruz, a la sazón gobernante de la Confederación Perú-boliviana. Este fue uno de los motivos que inició la Guerra contra la Confederación Perú-boliviana. Uno de los prisioneros era el General Ramón Freire Serrano quien encabezó este intento.
El 25 de febrero de 1838 recaló en la isla el Capitán de Navío Abel Aubert Dupetit-Thouars, al mando de la fragata "Venus", pero no desembarcó. En 1842 recala a la isla el bergantín goleta chileno "Janequeo", al mando del Capitán de Corbeta Buenaventura Martínez Díaz.
En 1843 naufraga cerca de Anakena, una barca con varios religiosos a bordo, entre los cuales habría estado el primer vicario apostólico de la Polinesia, Monseñor E. Rouchouze, los que fueron capturados y comidos por los aborígenes, que en ese tiempo era antropófagos.
En 1852 fondea en la isla el buque inglés, HMS "Portland" en breve visita.
En 1862 se aproxima a la isla el buque francés "Cassini" en ruta de Tahiti a Valparaíso, al mando del Capitan Lejeune. Suben a bordo varios pascuenses y efectúan intercambio de mercaderías, teniendo una amigable acogida. Una vez que el buque recaló en Valparaíso, el Capitán Lejeune entabló conversaciones con los RR.PP. de los Sagrados Corazones, cuya congregación tenía la responsabiilidad de la "Obra Pontificia de la Propagación de la Fe en la Oceanía". Luego de esta reunión, los religiosos iniciaron a los años siguientes su labor misionera en la isla.

En los años posteriores, las expediciones y la piratería dejaron un saldo negativo para la cultura rapa nui, sobre todo el contrabando de esclavos hacia el Perú en 1862 y 1863 para trabajar en las guaneras, principalmente.
Asimismo, las misiones evangelizadoras provenientes de Tahití y Chile en 1864 iniciaron formalmente el proceso de aculturación de los isleños, al reestructurar su sociedad según los cánones católicos. Es en esa época que desapareció la escritura jeroglífica rongo rongo, su lengua ceremonial y uno de los principales elementos de la antigua cultura rapa nui.
En 1888, Chile estableció la soberanía sobre la isla gracias a la labor del capitán Policarpo Toro. En un principio, este territorio se concesionó a una empresa ganadera para su explotación, lo que obligó a los pobladores a abandonar la pesca como principal modo de subsistencia y someterse a trabajos como agricultores y ganaderos.
Esta situación se comenzó a revertirse paulatinamente a partir de 1917, cuando la administración del territorio insular pasó a la armada de Chile. En la década del ´30 se inició la actividad turística en la isla como una nueva forma de subsistencia afianzando la salida de la Compañía Ganadera y en 1935 se la declaró Parque Nacional y Monumento Histórico. En ese mismo año, los isleños adquirieron los derechos sobre su propio territorio cuando se formó el primer gobierno municipal y pasó a ser departamento de la provincia de Valparaíso.
En la actualidad, con más de 3.600 habitantes, la isla de Pascua está marcada por el desarrollo turístico y las investigaciones científicas, entre ellas la arqueología, que realiza importantes avances en el conocimiento histórico y social de la isla.
Los estudios comprueban que si bien la cultura Rapa Nui está ligada a la Polinesia, su estado de aislamiento permitió desarrollar un sistema de creencias propio y auténtico que no se puede observar en ninguna otra cultura.


Geografia

La Isla de Pascua, así llamada por la fecha de su descubrimiento, Rapa Nui en polinesio, es una pequeña isla de 118 kilómetros
Mapa Isla de Pascua.jpg
cuadrados, la más oriental de las islas de la Polinesia, está situada a 27º 09’ de latitud sur y a 109º 26’ longitud oeste. Ubicada a 3700 kilómetros al oeste de Chile, a 4000 kilómetros al este de Tahití, a 8000 kilómetros al sureste de Hawai, y a 9000 kilómetros al este de Australia. Debido a su posición, es una de las islas habitadas más aisladas. Así, la solitaria Rapa Nui, se presenta como una explosión de la naturaleza en medio del inmenso Océano Pacífico.
La isla de Pascua beneficia de un clima semitropical con una temperatura anual media de 20,3°C. Los meses más calientes son Diciembre, Enero y Febrero. La temporada fresca se extiende de Junio a Agosto.


Flora

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Según la tradición oral, cuando Hotu a Matu’a llegó con su gente a Rapa Nui la Isla, aunque poseía una variada vegetación, no era tan rica como otras del Océano Pacífico y sólo poseía algunas especies exclusivas como el toromiro y una palma pariente de la especie chilena (jubaea chilensis).
Por otro lado, y contrario a la leyenda isleña, los estudios geológicos demuestran que antes de la llegada de los primeros habitantes, en Rapa Nui existía una extensa selva con más de 40 especies arbóreas. Sin embargo, el paisaje habría cambiado abruptamente producto de un probable cataclismo volcánico, el aumento de la población y la llegada del ganado, situación que habría provocado la extinción de gran parte de la flora y fauna original.
No obstante existen más de 50 especies de flora autóctona: el toromiro, abundantes tipos de helechos, el huau huau, hakoi, eucaliptus, ti, aromo y ciprés, entre otras.
La primera clasificación de ésta fue hecha por el botánico sueco Carl Skottsberg. El dividió la flora en tres grupos. El primero incluyó a todas las especies endémicas de la Isla; el segundo, a todas las plantas silvestres introducidas por los primeros colonizadores polinésicos; y el último grupo estaría compuesto por las plantas introducidas con posterioridad al descubrimiento europeo de la Isla.
Estudios más modernos señalan que la flora pascuense puede dividirse en dos grandes grupos: Idiocores y Antropocores. Las primeras no deben su presencia a la acción humana y las segundas sí. De acuerdo a esta clasificación ha sido posible identificar un total de 46 especies idiocores y 166 especies antropocores.

Fauna

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En la fauna, la mayor riqueza de Rapa Nui se encuentra en el medio marino, contando con gran cantidad de peces y moluscos entre los que destaca la langosta (panulirus pascuensis) y el nanúe (kyphosus cinerasceus). Las aves marinas como los pirqueros blancos (sula dactylatra), gaviotines (sterna lunata), y aves del trópico (phaeton rubicauda).
En la actualidad, se ha establecido que en Rapa Nui existen alrededor de 167 especies marinas, siendo el 28% de ellas originales de la Isla. Este endemismo ha llevado a Rapa Nui a consagrase como centro de importancia ecológica y científica.
La fauna también está relacionada con el ámbito cultural y, igual que en el resto de Oceanía, fue importante no sólo como alimento sino también como fuente de materia prima e inspiración religiosa. Peces, aves y reptiles fueron representados en arte rupestre, figuras talladas, historias, mitos y leyendas. Los mamíferos autóctonos son escasos, siendo abundantes sólo los roedores.

Cultura

Sociedad

Los isleños desarrollaron una cultura de sorprendente complejidad. El ámbito social estaba fuertemente jerarquizado y se componía de clanes (mata), constituidos por parientes cercanos. A cada núcleo social le correspondía una parte de la isla y cada uno tenía sus propias creencias y dioses a los que adoraban en los "ahu" o centros ceremoniales.
Frente a éstos vivían los personajes de alto rango mientras que el resto de la población habitaba, junto a los cultivos, en las casas bote.
Para los pascuenses, cada área familiar era cuidada por sus espíritus tutelares o “aku aku”, los que velaban por la armonía y equilibrio entre los isleños. No obstante, por razones que se desconocen, cuando el número de habitantes llegó a alrededor de los 10 mil, en la Isla se desató una crisis que afectó toda la organización económico-social existente en Rapa Nui. Sin embargo, a este caos cultural le sobrevino un nuevo culto religioso: El del “Hombre Pájaro”, cuyo centro ceremonial era la aldea de Orongo, ubicada en un extremo del cráter del volcán Rano Kau.
Este culto consistía en que un representante de cada familia competía por obtener el primer huevo del Manutara Gaviotín pascuense (Sterna lunata). El jefe de la casta del ganador era investido con el título de Taŋata manu, reconocimiento que duraba todo el año y que le daba gran poder.
La captura del huevo significaba una carrera de alto riesgo para sus competidores pues debían recorrer los peligrosos acantilados de la Isla y luego nadar hacia los islotes donde anidaba Manutara para devolverse a Orongo sin quebrar el preciado testimonio.

Viviendas
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Conocidas como la “Casa Bote” las “Hare Paenga”, resaltan por su diseño que se asemeja al de un bote invertido. Constan de una planta elíptica con soleras de basalto talladas que presentan concavidades en la cara superior en las que se insertaban los postes que soportaban la estructura vegetal. Su entrada era un pasillo angosto y bajo, el interior, sumamente estrecho, servía exclusivamente para dormir y en el frente presentaba un pavimento exterior en forma de media luna.


Lengua Rapa Nui

El rapanui o vananga (vana a) rapanui, como se refiere a sí misma esta lengua, es el nombre dado al idioma, de raíz polinésica, de los habitantes nativos de Isla de Pascua.
La lengua rapanui (“rap” en el código de representación de nombres de lenguajes ISO 639-2) pertenece a la rama polinesia de la gran familia austronésica, a la que pertenecen también las lenguas micronesias y muchas melanesias.
La familia austronésica es un conjunto de lenguas presentes en el sudeste asiático y cuya influencia llegó, por el Pacífico sur, hasta Isla de Pascua, mientras que por el Indico alcanzó incluso a Madagascar.
Gramaticalmente, la lengua rapanui puede presentarse un poco complicada para el extranjero occidental pues, en muchos casos, se asemeja más a la manera oriental de unir dichos y frases. Podemos caracterizar el rapanui como aislante o analítico, es decir, una lengua donde la estructura interna de las palabras es sencilla pero su enlace o gramática es compleja.
Por la ubicación geográfica de la Isla, el desarrollo del rapanui ha sido más bien solitario y ha evolucionado sin contactos y, aunque muchas palabras son similares a aquellas de uso correspondiente en Tahiti, Samoa, Nueva Zelandia, Islas Cook y Hawai’i, la gran mayoría son completamente diferentes, transformándose así en una lengua distinta y no un dialecto.
En la actualidad, muchas palabras en rapanui son de origen tahitiano (por ejemplo: iorana). Esto se debió, en un primer momento, al uso de textos litúrgicos tahitianos utilizados en la conversión de la Isla al catolicismo en la segunda mitad del siglo XIX. Luego se acrecentó gracias a la fluidez de las vías de comunicación modernas con Tahiti y el frecuente contacto social y cultural. Sin embargo, hoy en día también es posible percibir influencias y contactos con otras lenguas como el inglés, francés y español. Por lo anterior el idioma actual de la isla se caracteriza como “rapanui moderno” ya que se diferencia del que se hablaba en la Isla antes del contacto europeo.

La Escritura

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Uno de los aspectos más enigmáticos de la cultura Rapa Nui es representado por el sistema de escritura tallado sobre los Kohau Rongo Rongo, también conocidos como: tablillas parlantes o líneas de recitación). Sus signos jeroglíficos demuestran la existencia de una forma de escritura en Isla de Pascua y, no habiendo antecedente similar en toda Polinesia, puede considerarse además como un tipo único en el mundo.
Este sistema de escritura no es fonético, es decir, lo escrito en las tablillas no se pronuncia formando palabras sino que más bien es un sistema ideográfico, en el cual cada signo representa nombres, personas, fechas o actividades. De hecho, datos arrojados en diferentes investigaciones permiten afirmar que los signos inscritos en las tablillas eran ocupados como elementos que ayudaban a recordar cantos, tradiciones y genealogías.
Al sistema de escritura Rongo Rongo también se le conoció como “bustrofedón”, palabra de origen latino que expresa el movimiento que hacen los bueyes al arar la tierra. Esto porque cada vez que se termina de leer una línea es necesario invertir la tabilla para continuar la lectura ya que los pascuenses escribían la primera línea con los signos en posición “normal” y en la siguiente invertían los signos.
Las explicaciones de esto son escasas ya que luego de la muerte de los grupos isleños que manejaban este método, todo el conocimiento relativo a él se perdió.

Descifrando el Rongo Rongo

La primera vez que se tuvo noticia del sistema de escritura Rongo Rongo fue en 1868, cuando los isleños enviaron de regalo al obispo de Tahiti, Tepano Jaussen, un largo tejido de pelo humano que envolvía una curiosa tablilla cubierta de símbolos, hasta ese entonces, desconocidos.
Durante el siguiente medio siglo, varios investigadores (incluyendo al propio Jaussen) intentaron encontrar un informante capaz de leer la escritura Rongo Rongo pero sus esfuerzos fueron en vano ya que todos aquellos capaces de leer las tabillas habían muerto.
Años después el tema vuelve a la palestra cuando, en 1932, el lingüista húngaro Wilhelm von Hevesy propone la idea de la similitud entre el sistema Rongo Rongo y la escritura de la civilización del valle del Indo. No obstante la expectación que causó esta nueva tesis, luego se comprobó que había datos distorsionados y comparaciones demasiado simples como para atribuir una relación cultural directa a través de los sistemas de escritura.
Sobre este aspecto, quien es considerado una autoridad en el tema de la escritura Rongo Rongo es el etnólogo francés Alfred Metraux cuyo libro “The Ethnology of Easter Island”, publicado en 1941, sigue siendo uno de los estudios más importantes y completos que existen acerca de la cultura Rapa Nui.
En 1958 Barthel publica su libro “Grundlagen zur Entzifferung der Osterinselchrift” (Fundamentos para el Desciframiento de la Escritura de Isla de Pascua). En este libro, Barthel publica el primer (y hasta el día de hoy, el único) catálogo de los signos Rongo Rongo. También había prometido entregar un desciframiento de los jeroglíficos pero nunca lo consiguió.
En 1995, el lingüista Steven Roger Fischer, señaló que había logrado descifrar la escritura Rongo Rongo. Su trabajo no ha recibido el apoyo de otros lingüistas pero algunos de sus supuestos como que Rapa Nui solo creó su escritura después de haber visto a los españoles leer sus pergaminos en 1770, sí ha contado con el respaldo de reconocidos arqueólogos, lo cual no significa que sus planteamientos dejen de ser controversiales.
Recientemente, dos lingüistas, Konstantin Pozdniakov en Francia y Martha Macri en Estados Unidos, han publicado algunos artículos sugiriendo que la escritura Rongo Rongo podría ser más fonética de lo que se cree hasta el momento. Ellos argumentan que la cantidad de signos tiene que ver con que la escritura es principalmente silábica, como el Hirigana japonés.
En la actualidad, los investigadores y estudiosos del tema continúan luchando por comprender la escritura Rongo Rongo, a pesar de la pequeña cantidad de inscripciones que han sobrevivido. Este enigmático sistema de escritura persiste hoy como una de las interrogantes culturales más fascinantes del mundo.

Diccionario

Frases Útiles
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Arqueología

Orongo

Orongo es uno de los centros ceremoniales más importantes de la Isla, destaca por sus petroglifos, pinturas rupestres y construcciones que datan del 1200 d.C. y se ubica al suroeste del volcán Rano Kau, cuyo cráter que mide aproximadamente 1 km. y medio de diámetro, de antiguo ha servido como recolector de aguas lluvias. Además conserva un jardín enclaustrado de especies polinésicas y nativas de gran valor. Estas conforman un microclima apropiado para conservar la principal reserva de flora isleña.

Los Ahu, lo más sagrado

Los ahu son los centros ceremoniales que tiene cada cultura polinésica. Aunque se denominan de diferente manera, todos comparten una estructura arquitectónica similar:
• Una plaza de forma rectangular que define el espacio sagrado.
• La existencia de una plataforma en uno de los extremos de la plaza. Estas eran consideradas como el lugar más sagrado de todo el sitio ceremonial.
• La presencia de losas de piedra en la plaza y en la plataforma, usadas como respaldos al sentarse.
El primero, el Ahu Moai, es el logro arquitectónico más importante de Rapa Nui y su rasgo distintivo son las estatuas de toba volcánica que coronaron su plataforma. lo anterior aduce a un antiguo esplendor cultural donde lo centros ceremoniales se caracterizaban por su complejidad y monumentalidad.
Luego, el Ahu Semipiramidal es una plataforma funeraria colectiva. La mayoría de éstos corresponden a ahu moai cubiertos de piedras que
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son reutilizados con fines mortuorios.
Finalmente está el Ahu Poe Poe, cuyo nombre se debe a su semejanza con las embarcaciones europeas (poe poe). Es una estructura alargada con sus dos extremos elevados a manera de proa y popa de un barco.
Ahus Imprescindibles / Ahu Tahai-Ko Te Riku
Conjunto de altares ceremoniales que constituyen el centro arqueológico mejor restaurado ubicado cerca de la ciudad. Está formado por tres Ahu: al norte el “Kote Riku”; al centro, el “Tahai”; y al sur, el “Vai Uri”. En el lugar, es posible observar los cimientos de un Hare Paenga (casa bote) y los fundamentos de un Hare Maoa, gruesos muros utilizados como gallinero, y un Paina, que era un lugar ceremonial.
En el lugar también existe un fogón, excavado en el suelo y delimitado por piedras, utilizado para cocinar alimentos, además de cavernas, túneles y el Moai del ahu Kote Riku, estatua cuyos ojos están hechos de coral blanco y
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obsidiana.
Ahu Tongariki:Ubicado en la caleta Hanga Nui, a 20 km. de Hanga Roa, el Ahu Tongariki tiene la plataforma funeraria conocida más grande de la Isla con 200 mts. de longitud y 15 estatuas sobre ella.
Este ahu data del siglo X (900 a 1000 años d.C) pero debido a las inclemencias del tiempo tuvo que ser completamente restaurado, utilizando para ello toda la tecnología disponible.
Ahu O Paro:En este lugar es posible apreciar al Moai más grande parado sobre un ahu, con 9.8 mts. de altura. A un costado se puede ver una piedra redonda, que según las leyendas de la Isla tendría poderes mágicos.
Ahu Vaihu:A causa de conflictos anteriores este templo se encuentra casi destruido ya que sus ocho grandes estatuas fueron demolidas por los isleños.
Ahu Tepeu:Lugar donde es posible ver el templo semidestruido además de una aldea de casas botes destinadas a la realiza del clan Miru.
Ahu Te Pito Kura :El principal atractivo de este ahu es que aquí se encuentra el Moai más grande transportado desde la cantera del Rano Raraku. Mide 11 metros de largo y tiene un peso de casi 80 toneladas. Está ubicado 26 kms al noreste de Hanga Roa y se puede llegar en vehículo, a caballo o caminando.
Ahu Akahanga: Este ahu de 81 metros de largo y 3,25 de ancho, posee una importancia histórica ya que fue aquí donde se enterró al Rey Hotu Matu’a. Su plataforma, con 13 Moai de 5 a 7 mts. tumbados o rotos, está decorada con piedras rojas y petroglifos que, aunque desgastados por la erosión, hoy día igual se pueden ver.
Ahu Huri A Urenga: Situado a 3 kms. de Hanga Roa, su característica principal es la orientación astronómica que tiene, relacionada con el solsticio de invierno. Posee, además, ásico que fue restaurado por William Mulloy en 1972.
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Ahu Akivi: Son siete impresionantes estatuas que representan a los siete expedicionarios que viajaron para explorar la tierra en la que habitaría el Rey Hotu Matu’a y su pueblo. Fue restaurado en 1960 por el arqueólogo William Mulloy.
Ahu Vinapu: Son enormes sillares de piedras, distribuidos y ordenados de tal manera que se asemejan a las construcciones incásicas de Saccsahuaman.
Ahu Nau Nau: Ubicado en la playa de Anakena. Aquí es posible ver siete estatuas bien conservadas en las que se aprecian detalles como tatuajes y vestimentas, elementos que no se pueden apreciar en otros Moai.

Pintura y Arte Rupestre: Las huellas del tiempo

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Una manifestación característica de la cultura Rapa Nui es el arte rupestre. Este se desarrolló a través de dos modalidades: petroglifos y pinturas.
En la isla existen cerca de 1.000 sitios de arte rupestre con alrededor de 5.000 motivos registrados y
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agrupados en 12 motivos entre los que destaca la representación del hombre pájaro o Taŋata Manu. Cuya figuración está presente especialmente en las rocas de Mata Ngarau, en la aldea ceremonial de Orongo, junto al volcán Rano Kau.

El hombre pájaro

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Según las creencias de los isleños, los espíritus tutelares o aku aku cuidaban del área de cada familia, ayudando a mantener el equilibrio y la armonía entre ellos. Sin embargo, por razones aún desconocidas, cuando el número de habitantes llegó probablemente a 10 mil, en la isla se produjo un desequilibrio en sistema de vida. Hubo guerras entre los distintos clanes y se destruyeron los ahu. Después de este cataclismo cultural, sobrevino otro período, representado por un nuevo culto religioso: el Hombre Pájaro, cuyo centro ceremonial era la aldea de Orongo, ubicada en un extremo del cráter del volcán Rano Kau.
Este culto consistía básicamente en que un representante de cada familia competía por obtener el primer huevo del manutara o gaviotín pascuense (Sterna lunata). El jefe de la casta del ganador era investido con el título de Tangata Manu, lo que le transfería un gran poder. El título duraba todo un año.
Para apreciar la presencia de las pinturas de la Isla, destacan lugares como Motu Nui (uno de los islotes frente a Orongo), la caverna Ana Kai Tangata y otras cavernas ubicadas en la costa norte.

Los Moai: Gigantes de Piedra

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Son el elemento cultural más característico de Rapa Nui y se encuentran repartidos por toda la Isla, erigidos para representar a los más ancestros importantes de cada linaje.
Los Moais eran tallados en toba volcánica, con dimensiones monumentales que llegan a los 21, 6 mts. de largo aunque, según las investigaciones hechas por Jo Anne Van Tilburg, un Moai promedio mediría 4,05 m de alto, pesaría 12,5 toneladas y su volumen total sería de 5,96 m3.
En la isla hay alrededor de 777 Moais, estatuas que durante siglos dirigieron en silencio la vida cotidiana del pueblo Rapa Nui aunque hoy parecen resignados al paso del tiempo.
La función principal de los Moais se concretaba en los altares, sin embargo, no siempre pudieron ser trasladados y por ello, en las laderas del volcán Rano Raraku aún descansan cientos de Moai que no terminaron su “ciclo de vida” pero que nos sirven para entender y reconstruir el delicado proceso de su elaboración y tallado.
El transporte de los Moais a su ahu de destino se hacía a través de un mana aunque hay diversas teorías que señalan que las estatuas eran trasladadas usando trineos, postes, cuerdas y madera.
La tradición oral de los pascuenses relata que una vez llegado el Moai a la plataforma, éste se levantaba suavemente acumulando progresivamente piedras en su parte frontal hasta quedar en posición erguida.
Los ojos eran puestos una vez levantado el Moai o bien en camino a su ahu y del “pukao” o sombrero aún no hay consenso sobre la forma en cómo se construían.
El pueblo Rapa Nui destaca por sus tallados y construcciones en madera y piedra. Entre los más conocidos y están:
• ´Ao: Remo doble que simboliza el poder
• Honu: Figura de madera o piedra volcánica con forma de tortuga.
• Moai Kava kava: Figura de madera que representa un espíritu masculino. Es muy característico por lo detallado de sus rasgos entre los que sobresalen las costillas.
• Rei Miro: Pectoral de madera con forma de medialuna cuyos extremos figuran cabezas humanas
• Roŋo roŋo: Tablilla de madera tallada, copia de las originales del mismo nombre.
• toko toko: Bastón de madera que generalmente tiene una cabeza labrada en su parte superior.

Fiestas Populares / Fiesta de la Tapati Rapa Nui

Las fiestas son un componente muy importante de la cultura de la Isla de Pascua. Entre éstas destacan las celebraciones de la Tapati Rapa Nui y Tokerau. La primera se desarrolla en el mes de febrero y dura dos semanas. Participan en ella las familias agrupadas en clanes, cada una con su candidata a reina, por la cual cumplen pruebas donde van sumando puntos. Sin duda, esta fiesta es una de las
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más relevantes porque mantiene las costumbres ancestrales, a través de canciones, bailes, vestuario y otras tradiciones antiguas.
Otra de las fiestas que se celebra en la Isla, muy característica de Rapa Nui, es el Takona, que es una competencia de pintura corporal. También se realiza el Hoko Haka Opo que es una competencia entre grupos musicales representativos de cada alianza.

Folclore y Baile Pascuense

El folclore de Rapa Nui, aunque es de raíz polinesia, es diferente del baile tahitiano. Éste último es un poco más sensual mientras que el de Rapa Nui es más bravío y fuerte. Lo mismo sucede con su música y sus canciones.
Dentro de los bailes propios y distintivos de la isla encontramos el Hoko, danza primitiva, estática y posicional, interpretada alternadamente por hombres y mujeres y, dentro de las danzas polinesias, tenemos el conocido Sau Sau.
Este baile, ahora típico de la Isla, arribó a Rapa Nui alrededor del 1940 proveniente de Samoa y se caracteriza por la sensualidad, vestimenta y maquillaje de sus participantes. El Sau Sau, como la mayoría de los bailes pascuenses, tiene un sello de convivencia humana, cuya psicología, dentro de este ambiente lúdico, tiene una afirmación de trabajo, perseverancia y honestidad que comienza a descubrirse como modelo.

Vestimentas folclóricas típicas de la Isla

• Hei huru huru: Corona de plumas.
• Ma’u u huru huru: Sostén plumas.
• Kahu huru huru: Ropa de plumas.
• Hei Kakaka: Corona de fibra de plátano.
• Kahu Kakaka: Ropa de fibra de plátano.

Tatuajes
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La costumbre por el tatuaje en la Isla viene de muy antiguo. La tinta que se utilizaba era fabricada por los propios pascuenses así como también el instrumento que ocupaban para tatuar la piel, conocidas como uhi o iuhi (pequeñas agujas hechas de hueso).
Los tatuajes o tatú, tenían diferentes significados según la parte del cuerpo donde se encontraran, dentro de los más usados están:
• Retu: Tatuaje en la frente.
• Matapea: Tatuaje bajo los ojos.
• Paŋaha’a: Tatuaje en las mejillas.
• Pare: Tatuaje en los brazos.
• Humu: Tatuaje en muslos y/o pantorrillas.
• Tu’u haiŋo iŋo: Tatuaje en el dorso y nalgas
• Takona: Pintura corporal

Gastronomía

La gastronomía de Isla de Pascua se caracteriza sobre todo por su amplia gama de productos marinos, donde destaca la langosta. Sin embargo, la comida tradicional de la Isla es el curanto que se prepara en un hoyo en el piso que se cubre de piedras volcánicas, que hacen las veces de horno, mientras la leña cocina la carne de pescado o de pollo sobre hojas de plátano. Se acompaña con batatas sin pelar y “poe”, un budín dulce hecho con harina, zapallo y banana.


Tesoro Humano Vivo

Federico Pate Tuki, reconocido como uno de los Tesoros Humanos Vivos de Chile, es llamado por la comunidad rapanui como Koro Kutu, que significa ¨hombre mayor¨: aquel que tradicionalmente está encargado de resguardar el saber ancestral de su cultura, transmitiendo los valores mantenidos a lo largo de su historia.

Federico es uno de los pocos isleños dedicados especialmente a rescatar y registrar las letras y melodías antiguas para transmitirlas a los más jóvenes. Compone y recupera los dos tipos de cantos ancestrales de la cultura rapanui: el riu, que es música alegre, para fiestas y celebraciones, y el ute, que es gobernado por la melancolía y el lamento. Nunca pudo recibir una educación formal, obligado a colaborar con el sustento de la familia. Cuando tenía 12 años, tuvo que partir a trabajar la tierra con un tío, por lo que, en su aislamiento, nunca aprendió a leer ni a escribir en español, pero se mantuvo cerca de todo lo que tuviese que ver con la cultura rapanui, aprendiendo las tradiciones sociales, gastronómicas y demás normas y expresiones culturales de su pueblo. De su hermano, Papa Kiko, heredó un libro en el que este había dejado escritas algunas canciones típicas de su cultura, salvándolas así del olvido. Así comenzó su labor de recuperación de la música tradicional rapanui, dedicándose a adaptar las antiguas canciones al idioma rapanui actual. Además de las canciones antiguas, incorpora al registro nuevas composiciones creadas por él. Su hija Ana, transcribe las canciones en rapanui y las traduce al español, para poder traspasarlas a las nuevas generaciones de la isla. Dado que los únicos registros escritos existentes de sistemas de escritura en la isla (rongo rongo) son aún un enigma, estas canciones recuperadas por el Koro Kutu representan un registro autóctono y único que los isleños tienen hoy de su pasado.

Pasatiempos Deportivos

El buceo es uno de las practicas deportivas más destacadas de la Isla y la caleta de Hanga Roa, es la más apropiada para realizarlo.
También se realizan prácticas de buceo en el sistema de las cavernas de Motu Tautara, donde sobresalen las cavernas “La Catedral” y “Las Tres Ventanas”; los islotes Motu Nui y Motu Kao Kao y, por supuesto, las bahías de Hanga Roa y La Perousse.
En la isla también es posible practicar y observar otros deportes típicos de Rapa Nui como el “Haka Pei”, que es una competencia donde los jóvenes se deslizan en troncos de plátanos por pendientes de 45° y 120 mts. de longitud, el “Pora”, que es una competencia de nado sobre un flotador de totora donde sus participantes se pintan y visten especialmente para la ocasión, o el “Tau A Rapa Nui” que se realiza en Rano Raraku y es un símil del triatlón que mezcla carreras tradicionales de la Isla, a saber; Vaka Ama, canotaje en embarcaciones pequeñas, Pora y Aka Venga, carrera con dos cabezas de plátanos transportadas en varillas sobre los hombros.


Sitios de Interés
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Hanga Roa: Centro Social de la Isla

Hanga Roa es la capital de Rapa Nui. Es un pueblo pequeño, de no más de 3.800 habitantes, donde viven la mayoría de los pascuenses. Tiene al menos dos ejes viales centrales: “Policarpo Toro” y “Te Pito Te Henua”. Ellas forman el núcleo activo de la ciudad, donde se concentran las instituciones públicas y comerciales, además de la totalidad de los servicios.

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Caleta de Hanga Roa o Tai

Pequeña caleta donde se practican faenas de carga y descarga de elementos pesqueros. También, utilizada para el tráfico de pasajeros en embarcaciones menores desde los barcos de turismo. En sus orillas se pueden arrendar botes de pescadores para visitar los hermosos lugares que rodean la isla. Además se realizan otras actividades deportivas como canotaje, regatas y buceo.

Ana Kai Tangata

Espaciosa gruta que contiene pinturas de Manu (pájaros) en el techo. Se ubica en los acantilados al sur de Hanga Roa, en el sector de Mataveri. A ella se puede llegar en bicicleta, caballo o a pie.
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Cantera de Te Pito o te Henua

Piedra grande, perfectamente redondeada, que, según los antiguos pascuenses, señala el ombligo del mundo. La palabra “pito” significa ombligo, útero o centro, y “henua” significa tierra, universo o territorio.
Ubicada a la izquierda del “ahu” Te Pito Kura, se accede a ella por la avda. Hotu Matua y se puede llegar en bicicleta, a caballo o caminando.

Obsidiana (Motu Iti)

La obsidiana es una roca volcánica conocida también como vidrio volcánico. En la Isla de Pascua existen varias canteras de esta piedra, y Motu Iti es una de las más populares. Era considerada por los antiguos habitantes de Rapa Nui, como uno de los mejores materiales para confeccionar herramientas de trabajo, armas y moais.
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Península de Poike

Poike es el primer volcán que emergió en la Isla y la importancia del lugar radica en que allí vivieron los los Hanau e-epe, raza corpulenta, que introdujo la técnica del tatuaje en Rapa Nui.
En su cima, es posible ver tres pequeños cerros: Maunga Parehe, Munga Tea-Tea y el Maunga Vai a Heva.
Se ubica a 23 kms. al noreste de Hanga Roa y se accede a él desde la avda. Hotu Matua donde luego se toma el camino hacia el Poike.
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Las Cuevas (Ana)

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En la isla existen algunas cuevas que se pueden visitar, entre las que destaca:
• Ana Kai tangata: Se puede observar el techo decorado con pintura rupestre.
• Ana Te Pahu: Destaca la variada vegetación que hay en su interior.
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• Ana Kakenga: Ubicada sobre un acantilado. Posee dos de ventanas que dan al mar.
• Ana O Keke - Ana Hue Nerú: Caverna de gran tamaño cuyos espacios están divididos.

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Rano Raraku

El volcán Rano Raraku, está conformado por tobas volcánicas de color gris ocre y tiene una altura de 100 m.s.n.m. De forma ovalada, posee un cráter en su cima y una laguna interior de al menos 50 metros de profundidad.
Se ubica a 15 km. de Hanga Roa y en él se pueden realizar caminatas o cabalgatas y observar la flora y fauna característica de la Isla.

Playas, un embrujo para los sentidos
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Anakena
Es la playa principal de la Isla. De aguas coralíferas y gran luminosidad, Anakena fue centro habitacional y de organización política, desembarcaban los grupos expedicionarios polinésicos del Ariki Hotu Matu’a, el primer rey de la isla y era de uso exclusivo de los grandes personajes y gobernantes.
Ovahe
Pequeña playa de origen volcánico situada bajo los acantilados. De arenas doradas, producto de la mezcla de la escoria roja del coral con arena blanca, es ideal para tomar sol y darse baños de mar.


Museo Antropológico Padre Sebastián Enlgert (MAPSE)

Esta institución se dedica esencialmente a resguardar el patrimonio cultural Rapa Nui. Sobre los elementos que reúne destacan aquellos relacionados con la cultura pascuense, preferentemente de labores cotidianas, además de representaciones pictóricas, artesanales, religiosas, y varios elementos de pesca y agricultura.


Curiosidades

La importancia de soñar

Según las investigaciones sobre la cultura Rapa Nui hechas por el profesor Camilo Cobo, se ha podido desprender la importancia de lo onírico en la Isla. Los sueños ayudarían a los pascuenses a contactarse y comunicarse con el "más allá" donde vivirían sus ancestros y divinidades.
Esta presencia onírica tiene un respaldo concreto que está dado por algunos vestigios arqueológicos que han sido descubiertos. La “piedra para dormir” o ?aru’a es una de ellos.
Se tiene noticia de que los nativos le habían comentado al párroco Sebastián Englert, el uso de piedras lisas como almohada. Luego, la científica Katherine S. Routledge, comprobó la presencia de estos objetos en las casas de los isleños. Según sus investigaciones esta piedra no sólo era utilizada para dormir sino también para soñar pues algunas tenían dibujos inscritos, lo cuál supone una relación directa con el sueño que se deseaba tener.
Así, además de la relación con los espíritus, los sueños también eran involucrados en actividades fundamentales de la vida Rapa Nui como la obtención de alimentos o el desarrollo de los combates. Lo cual nos evidencia la importancia de soñar en la Isla.


El misterio de los Moaï

Las famosas estatuas, que hicieron la reputación de la isla, se llaman moaï. Estos monolito miden entre tres y veinte metros de cumbre. Y sus pesos varían de tres... a ciento toneladas. Lo que sorprendió los primeros exploradores fueron ver los medios de los que disponían los indígenas, eventualmente, para poder desplazar estos bloques de piedra. Según las estimaciones, las observaciones, las herramientas utilizadas para contabilizar a los Moaïs, se cuenta, al menos con cientos. James Cook se preguntará incluso "cómo estos insulares, que no conocían de ninguna manera las potencias de la mecánica, han podido elevar masas tan asombrosas, y a continuación colocar, arriba, las grandes piedras cilíndricas".


El misterio de la escritura rongo-rongo

La escritura de los rongo-rongo, sobre estante de madera, es sorprendente, o incluso estupefaciente. En efecto, la madera que sirvió de apoyo no se encuentra sobre la isla. Algunas hipótesis, basadas en las semejanzas visuales entre las dos escrituras, le confieren orígenes en los valles del Indus. Otra, debido a la aparición de los monolitos, avanza que las primeras llegadas estarían más bien de los escandinavos. Se puede comprender, teniendo en cuenta que no subsiste ningún rastro (o por lo menos, que aún se encontró ninguna) y que la última persona, a poder comprender estos estantes, se murió sin haber transmitido su conocimiento a los científicos y científicos aficionado, de que se intenta encontrar, por todos los medios, incluso los más excéntricos, los secretos de esta isla misteriosa.

Las deduciones cientificas

En primer lugar, los habitantes de la isla de Pascua son humanos. Es inútil elaborar una teoría caprichosa como aquéllas que se pueden encontrar sobre algunos sitios. ¡Los Marcianos, no han venido aùn! Los científicos llegaron a encontrar el origen de los habitantes de la isla gracias al genoma. Las características del ADN los vinculan a los Polinesios. En efecto, el Polinesio son buenos marineros, abrasivo de métodos de navegación que no tienen nada que envidiar a los Europeos. No hay que olvidar de que Polinesia es un conjunto de islas espaciadas sobre varios millares de Km². Aprendieron a desplazarse con la ayuda de la astronomía.
Cuando los Polinesios descubren la isla, es igual a otra, es decir cubierta de un bosque, con abundancia de pesces y caza. Pero cuando Cook la descubre, no entiende nada. Históricamente, la población de la isla aumentó. Hay clanes que se formaron, y cada vez que un jefe se moría, se construía una estatua en su honor. La construcción de una estatua exigía hombres, y madera. Esta madera servía a la construcción de barcos. Como un dia no hubo más maderas, los insulares se encontraron trampados. Los recursos de la isla disminuieron rápidamente, el pescado por falta de herramientas, los habitantes se emprenderon a las estatuas. Empezò la guerra entre los clanes, apareciò el canibalismo. La población se autodestruía. Los supervivientes decidieron imponerse a nuevas normas comunitarias para sobrevivir.
Los primeros habitantes habían vivido consumiendo más recursos (madera) que la isla podía producir, los supervivientes decidieron de un concurso. Cada clan haría participar a su mejor hombre en una carrera. Esta carrera consistía en hacer una ida y vuelta nadando, intentando traer el huevo de un pájaro. El vencedor se convertía en una clase de héroe, un hombre-pajaro, y su clan se convertía en el administrador de los recursos de la isla. Así pues, la población pudo poco a poco encontrar un prosperidad relativa. Lo que explica que James Cook encontró cuando llegò a una tribu que no era hambrienta.
La consecuencia, la conocemos : es el choque de las culturas, la esclavitud y la introducción de enfermedades que hizieron decaer a la población.

Fuentes