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Pedro Pablo Ramírez

Pedro Pablo Ramírez
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Presidente de la República Argentina
7 de junio de 1943 - 25 de febrero de 1944
VicepresidenteSabá H. Sueyro (1943)
Edelmiro Julián Farrell (1943-1944)
PredecesorArturo Rawson
(de facto)
SucesorEdelmiro Julián Farrell
(de facto)
Datos Personales
NombrePedro Pablo Ramírez
Nacimiento30 de enero de 1884
La Paz (Entre Ríos), Argentina, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento11 de junio de 1962
Buenos Aires, Argentina, Bandera de Argentina Argentina
Alma materColegio Militar de la Nación
OcupaciónMilitar
CónyugeMaría Inés Lobato Mulle
PadrePedro Ramírez
MadreLucía Machuca

Pedro Pablo Ramírez. Fue un militar argentino, Presidente de Argentina, el tercero de facto entre 1943 y 1944. Formó parte de la llamada Revolución del 43.

Síntesis biográfica

Pedro Pablo Ramírez, nació en La Paz, Entre Ríos en 1884. En 1911 siendo teniente primero se incorpora al ejército alemán hasta 1913. La revolución de septiembre de 1930 lo incluye entre los hombres más activos del movimiento. Jefe del Servicio de Informaciones del Estado Mayor del general José Félix Uriburu, había participado de manera destacada en los preparativos del movimiento.

El 17 de noviembre de 1942, el presidente Ramón S.Castillo lo designó Ministro de Guerra en reemplazo del general Tonazzi, un partidario del general Agustín Pedro Justo, a quien Castillo temía por sus veleidades golpistas. Ramírez pertenecía al Grupo de Oficiales Unidos (GOU), de tendencia nacionalista y «neutralista» ante la Segunda Guerra Mundial, que se opuso a la candidatura del conservador Robustiano Patrón Costas a la presidencia, partidario de que Argentina entrara a la Segunda Guerra Mundial.

Presidencia

Originalmente asumió como presidente el General Arturo Rawson, pero debido a su empeño en designar en el gabinete a un grupo de ministros reconocidamente conservadores y derechistas, fue desplazado por los militares.

El general Pedro Pablo Ramírez, ministro de Guerra de Castillo y del gabinete de Rawson, asumían la presidencia el 7 de junio de 1943. Formaron un gabinete íntegramente constituido por militares, salvo en lo que respecta a la cartera de Hacienda, que ocuparía Jorge Santamarina, proveniente de la dirigencia rural y dirigente de la Sociedad Rural, y un abanderado de los aliados.

Ramírez gobernó sólo siete meses. Designó como Ministro de Relaciones Exteriores al Contralmirante Segundo Storni, un nacionalista moderado aliadófilo, partidario de que la Argentina le declarara la guerra al Eje. Sin embargo, pocos meses después, la publicación por parte de la embajada de Estados Unidos de una carta reservada de Storni pronunciándose a favor de la ruptura de relaciones con Alemania, generó un escándalo público que causó la renuncia de Storni y su reemplazo por Alberto Gilbert, hasta entonces a cargo del ministerio del Interior y partidario de mantener la neutralidad.

Las primeras medidas adoptadas por Ramírez tuvieron contenidos contradictorios pero en general estuvieron dirigidas a reprimir a los sectores sociales y políticos: disolución del Congreso Nacional, clausura de la CGT Nº2 donde se habían organizado los sindicatos comunistas y sanción de un régimen limitativo de la acción sindical, intervención de la Universidad Nacional del Litoral, disolución de Acción Argentina donde se organizaban los sectores belicistas. Estas medidas abrirían la confrontación con amplios sectores políticos y sociales, y en especial con el movimiento estudiantil.

Simultáneamente con estas medidas el gobierno de Ramírez ordenó la rebaja de alquileres, que tuvo un efecto positivo entre los trabajadores y los arrendatarios rurales, y la creación de una Comisión Investigadora del escándalo de la CADE, que tenía como misión profundizar la lucha contra la corrupción.

Pocos días después de asumir dejó de emplear el rótulo provisional en la descripción pública del gobierno, desengañando así a la mayoría de los partidos políticos que habían saludado el golpe como la antesala de un retorno al orden democrático interrumpido durante la Década Infame (1930-1943). Declaró públicamente que la tarea de su gobierno era "renovar el espíritu nacional y la conciencia patria" y "dar contenido ideológico argentino al país entero".

Mientras tanto, el ejército controlaba realmente el poder. Por un decreto del 18 de junio fue eliminado el término de provisional que se utilizaba en el título oficial del gobierno. Así, pues, los militares no pensaban devolver tan pronto el poder a los civiles. Además, cuando el presidente evocaba las elecciones, lo hacía a largo plazo y después de haber "saneado y renovado" al país, especialmente en el campo ideológico. Porque, según el general Ramírez, la tarea del gobierno militar consistía en "renovar el espíritu nacional y la conciencia patria -que ha sido ahogada-, infundiéndole una nueva vida" y "dar contenido ideológico argentino al país entero".

Las primeras medidas del gobierno militar estuvieron destinadas a reprimir a los partidos obreros y los sindicatos. Para los conductores políticos del Ejército Argentino, el golpe del 4 de junio tenía como objetivo esencial la instalación de un estado fuerte, capaz de resistir al comunismo. El general Farrell, ministro de Guerra, diría en junio de 1944 que la creación de la Policía Federal, establecida bajo Ramírez para coordinar y reforzar la acción de los cuerpos policiales municipales o provinciales, era una de las mayores realizaciones de la revolución.

El cierre del Congreso y la represión

Pero la persecución no terminaba allí, el 5 de junio fue disuelto el Parlamento, y entro el 9 y el 18 del mismo mes fueron destituidas y reemplazadas por delegados del gobierno todas las autoridades provinciales electas. Las elecciones se postergaban por tiempo indeterminado.

Pasadas las sorpresas y la incertidumbre de los primeros días, la orientación del gobierno de Ramírez comenzó a suscitar una innegable simpatía en el ámbito económico y en las capas dirigentes. La puesta en vereda de las organizaciones de los trabajadores fue vivamente aprobada. El nombramiento de Jorge Santamarina en el Ministerio de Hacienda devolvía la confianza a los capitalistas y la anunciada política de austeridad y de equilibrio presupuestario colmó sus deseos. La oligarquía no vaciló en manifestar públicamente su satisfacción y su simpatía por las nuevas autoridades, tal como lo había hecho trece años antes con José Félix Uriburu.

El Estado pretendía regentearlo todo, desde el largo del cabello hasta la menor actividad. El contenido de los diarios, la actuación de los sindicatos, el vocabulario de los locutores de radio, su vigilancia paternal no pasaba nada por alto. La participación de los gastos de defensa en el presupuesto nacional país de 22,8% en 1942, al 27% en 1943, para alcanzar el 34,4% en 1944. La política social del gobierno militar se caracteriza en un primer momento por su rigor. Se trataba del rigor de un paternalismo autoritario que exigía obediencia y disciplina social a los trabajadores para poder recibir a cambio algunos beneficios sociales. La represión y la justicia iban de la mano.

Educación y cultura

En el plano cultural, el gobierno de Ramírez encomendó la educación al sector nacionalista caracterizado por su ideología católica-hispanista, opuesto al laicisimo adoptado por el Estado argentino desde la Constitución de 1853. Nombró inicialmente al ultraderechista Jordán Bruno Genta como interventor de la Universidad Nacional del Litoral, y a fin de año al católico nacionalista Gustavo Martínez Zuviría, como Ministro de Educación. El movimiento estudiantil dirigido por la Federación Universitaria Argentina se opuso frontalmente al gobierno.

La Revolución del 43 le entregó la educación al nacionalismo católico-hispanista de derecha. El proceso comenzó el 28 de julio de 1943 cuando el gobierno intervino la Universidad Nacional del Litoral nombrando interventor a Giordano Bruno Genta.

La Universidad argentina se regía por los principios de la Reforma Universitaria de 1918 que estableció la autonomía universitaria, la participación de los estudiantes en el gobierno universitario y la libertad de cátedra. Genta, conocido por sus ideas ultraderechistas y antireformistas, a poco de asumir sostuvo que el país necesitaba crear una aristocracia de la inteligencia, nutrida de la estirpe romana e hispánica. Estas declaraciones produjeron el primer enfrentamiento entre las fuerzas que adherían a la Revolución del 43, cuando el grupo nacionalista radical FORJA, que apoyaba a la Revolución del 43, criticó duramente el discurso de Genta considerando que era la alabanza máxima al bandidaje universitario que ha traficado con todos los bienes de la Nación. Debido a estas declaraciones el gobierno militar encarceló a Arturo Jauretche.

La Federación Universitaria del Litoral (FUL) protestó enérgicamente por la designación de Genta y el gobierno militar respondió deteniendo a su secretario general y expulsando a los estudiantes y profesores que manifestaron su oposición. Si bien Genta fue obligado a renunciar, la confrontación del gobierno con el movimiento estudiantil se generalizó y polarizó al extremo, en tanto que el sector nacionalista católico-hispanista siguió avanzando y ocupando posiciones de importancia en el gobierno militar. Para octubre, Rawson había intervenido todas las universidades y profundizado la participación del nacionalismo católico de derecha con la incorporación ya mencionada de los ministros Perlinger y Martínez Zuviría, a la vez que declaraba fuera de la ley a la Federación Universitaria Argentina (FUA).

Es de este período que datan la mayor parte de los incidentes entre el gobierno militar y los estudiantes universitarios que suelen citarse, atribuyéndolos a la época pero sin precisión.

La intervención estatal

El 10 de agosto de 1943 quedó constituida la primera sociedad mixta industrial. Como estaría prevista en la ley de creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares, el principal objetivo de las sociedades mixtas era el aprovechamiento de la riqueza mineral del país. Esa primera sociedad, Industrias Químicas Nacionales, fue creada para explotar el azufre en la provincia de Salta y se nombra a un coronel como representante del Estado para presidir el directorio.

Caída de Ramírez

El 23 de febrero el GOU realizó su última reunión, en la que decidió autodisolverse y exigir la renuncia de Ramírez. A partir de ese momento, durante dos semanas la situación quedaría indefinida, hasta la renuncia del presidente el día 9 de marzo. Intentando anticiparse a los hechos, a primera hora del 24 de febrero Ramírez les pidió la renuncia al General Farrell, Vicepresidente y Ministro de Guerra. Este respondió convocando a los jefes de las guarniciones principales a su despacho y ordenando rodear la residencia presidencial. Esa misma noche los jefes de las guarniciones cercanas a Buenos Aires se presentaron ante Ramírez y le exigieron la renuncia. Los jefes militares rechazaron los términos de la renuncia de Ramírez quien finalmente aceptó invocar la «fatiga» como razón para «delegar» el cargo de Presidente en el Vicepresidente Farrell, quien al día siguiente, 25 de febrero asumió «interinamente».

Sin embargo, formalmente Ramírez seguía siendo presidente y continuó operando junto con su círculo más cercano. El 29 de febrero por la tarde veintiún generales comenzaron a reunirse para analizar una salida electoral (entre ellos estaban Arturo Rawson, Manuel Savio, Elbio Anaya, etc.). Ese mismo día el teniente coronel Tomás A. Ducó, creyendo que la reunión de los generales iniciaba un golpe de estado de apoyo a Ramírez, sublevó el estratégico Regimiento 3 de Infantería y lo dirigió a Lomas de Zamora donde tomó los edificios y posiciones claves, atrincherándose. Al día siguiente se rindió.

Las reuniones de los generales continuaron incorporando también a almirantes y a radicales y socialistas. El 4 de marzo Ramírez le encomendó al dirigente político radical Ernesto Sammartino organizar un levantamiento civil, que no prosperó. Finalmente el 9 de marzo el General Ramírez presentó su renuncia en un extenso documento, difundido publicamente, en el que relata todos los pasos que llevaron a su deposición. Utilizando el texto de renuncia del Presidente Ramírez, Estados Unidos no reconocería al nuevo gobierno y retiraría a su embajador en Buenos Aires, presionando al resto de los países latinoamericanos y a Gran Bretaña para que hicieran los mismos.

De ese modo el 25 de febrero de 1944 asumió la presidencia el vicepresidente, general Edelmiro Julián Farrell, primero interinamente y definitivamente a partir del 9 de marzo.

Muerte

Falleció en Buenos Aires el 11 de junio de 1962, siendo sepultados sus restos en el Panteón Militar del Cementerio de la Chacarita, de la ciudad de Buenos Aires.

Enlaces externos

Fuentes