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La Lisa

Municipio La Lisa
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Municipio de Cuba
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Bandera de La Lisa
Bandera

Escudo de La Lisa
Escudo

Otros nombres: Puente de Arango o de La Lisa
Ubicación del Municipio La Lisa
Ubicación del Municipio La Lisa
EntidadMunicipio
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaLa Habana
 • Fundación1976
Superficie 
 • Total37 5 km²
Población 
 • Total123 152 habitantes hab.
 • Densidad3 553,5 hab/km²
GentilicioLiseños

La Lisa .Es un Municipio que pertenece a la provincia La Habana se constituyó a partir de 1976 con la división política – administrativa del país, aprobada ese año. Está ubicado en la periferia oeste de la capital, limita al norte con el municipio Playa, al este con Marianao, al sur- suroeste con Municipio de Boyeros y al oeste con el municipio Bauta de la vecina Provincia La Habana


Constitución

Desde su constitución y hasta hoy este municipio está integrado por: Alturas de La Lisa, Balcón Arimao, El Cano - Valle Grande - Bello 26 y Morado, Punta Brava, Arroyo Arenas, San Agustín, Versalles - Coronela. junto a otros numerosos barrios o fincas. En su conformación actual presenta dos áreas bien diferenciadas, la zona noreste del municipio, del Quibú hasta Arroyo Arenas y desde la Autopista Nacional a Calle 25 es una zona muy urbanizada, en la cual de forma consecutiva se enlazan los repartos con sus más antiguos núcleos de población: y la zona suroeste, con características suburbanas o semirrurales, que incluye el área de El Cano- Valle Grande, La concepción, parte de Arroyo Arenas, Guatao y Punta Brava.

Características Geográficas

En este territorio de 37,5 kilómetros cuadrados se asienta una población de 123 152 habitantes , lo que lo ubica como uno de los menos poblados de la capital con bajos índices de densidad poblacional debido en lo fundamental a su carácter periférico y a la dispersión de sus asientos poblacionales originales, a lo que se suma el comportamiento de 1,05% en su tasa de crecimiento anual de población, indicador bajo en comparación con otros países en desarrollo. A estas características demográficas hay que añadir su condición histórico - geográfica de área de tránsito o conexión con la capital desde el occidente del país que le proporciona al municipio una elevada cifra de población flotante.

Clima

El clima de este municipio se corresponde con el de sabana tropical típico para todo el país, con un período seco de Diciembre a Abril y otro lluvioso de mayo a Noviembre. La temperatura media anual en este territorio oscila entre 24º y 26º celsius.

Relieve

El relieve es llano o suavemente ondulado con algunas colinas en sectores próximos al río “Quibú” y al Santa Cruz (Jaimanitas). La altura media es de 27 m. sobre el nivel del mar. Son sus ríos más importantes los dos ya mencionados y el Santa Ana en el límite oeste, que es además el más extenso.

En la zona se aprecian dos tipos fundamentales de rocas: las margas y las calizas, y alternan básicamente los suelos pardos que ocupan el 50,5% del territorio con suelos rojos. Es importante tener en cuenta que los suelos categorizados como muy productivos están distribuidos en toda la franja norte del municipio y en un pequeño sector al sur de El Cano, que son además los más urbanizados. Los suelos considerados productivos representan un 50,8% del territorio.

Flora y Fauna

La flora y la fauna como en el resto de la provincia ha sido fuertemente afectada por los procesos de urbanización, de contaminación y en este caso, por la práctica histórica de la agricultura cañera. Fueron especies de la vegetación original de la zona almácigos, cedros, caobas, guásimas, majaguas, yagrumas, ceibas y palmas reales. De las especies animales predominantes: moluscos, arácnidos, reptiles y aves, todavía el totí y el chichiguaco –no obstante ser endémicas- son comunes en arboledas, parques y avenidas. También localmente en algunos puntos proliferan los murciélagos.

Recursos minerales

En cuanto a recursos minerales existe un área de arcilla en “El Cano”, y otra zona arcillosa- calcárea propia para materiales de construcción en “El Palenque”. Además de los ríos el territorio cuenta con importantes reservorios de agua, trabajados por el hombre: la presa “Niña Bonita” y los embalses “El Atrevido”, “La Teresita” y “El Doctor”.

Las características geográficas que describen al actual territorio del municipio La Lisa, - tomadas del informe geólogo-ambiental del Instituto de Geofísica y Astronomía - sirvieron de asiento a sus primeros puntos poblados, que aunque originalmente fueron poblados dispersos, hoy constituyen un municipio en desarrollo que va tejiendo su propia identidad, a partir de las raíces históricas peculiares en cada lugar. Por estas razones cuando se trata de estudiar sus antecedentes es imprescindible analizar cada uno de sus poblados originales por separado.

Es importante dejar establecido que no está probada la presencia aborigen en este territorio, y aún si analizamos sus características geográficas: tierras fértiles, ríos, arroyos, etc. que pueden hacerla presumible, lo cierto es que no hay evidencias de que así fuera, lo que podría demostrar alguna investigación arqueológica posterior, en las zonas de mayor probabilidad. Hoy el único elemento que anuncia una posible presencia aborigen, se reduce a la toponimia de algunos lugares del área o sus alrededores: Mayanabo, Quibú, etc.

Evolución y fundación de los primeros núcleos poblacionales

El punto de partida para el estudio de la historia municipal en el actual territorio del municipio La Lisa, puede establecerse en el otorgamiento de las primeras mercedes de tierra del Siglo XVI, momento en que aparecen sus primeras actividades económicas y de población.

El derecho a mercedar tierras fue concedido al cabildo o consejo municipal durante la colonia y esta prerrogativa hizo que la institución o gobierno local cobrara mayor importancia en los siglos XVI y Siglo XVII cubanos, pues su mayor poder radicaría en la entrega de estos beneficios.

En 1794 por real orden del 4 de abril de ese año, se creó el real consulado de agricultura, industria y comercio, que debía trabajar en el mejoramiento vial que conectara a la capital con importantes puntos del interior del país. Esta institución, en lo referente al territorio del actual municipio de La Lisa trabajaría por mejorar la comunicación desde la capital con Guanajay, importante centro agrícola, mediante el mejoramiento del antiguo “Camino Real a Vueltabajo”. Esto implicó la construcción de la calzada del Oeste, que se acometió siguiendo el mismo trazado de dicho camino.

Un obstáculo importante era el paso por el río “Quibú”, por lo que el 6 de marzo de 1827 el gobierno del general Don Francisco Dionisio Vives, inició la construcción del puente sobre el río Marianao, conocido hoy como el puente de La Lisa, obra que concluyera en 1832.

El mejoramiento del camino entre La Habana y Guanajay contribuiría a resultados beneficiosos mayores pues favoreció, en esta zona, el constante tránsito de mercaderes.

El puente de La Lisa - nos precisa Inclán Lavastida- fue construido bajo la dirección del maestro de obras francés Arsenio Locarrer Lotoser, con piedra de sillería, 284 varas de largo y 15 de ancho y fue considerado como una de las más importantes obras públicas de esa época. Las investigaciones posteriores del historiador Raúl Rodríguez Iglesias señalan que a su construcción contribuyeron la señora Brigida de Castro Palomino propietaria de la estancia “Santa Ana”, quien cedió una parte de los terrenos para su edificación. En esta construcción se utilizaron como mano de obra isleños y catalanes.

La construcción del puente estuvo vinculada a otro factor muy importante en el desarrollo poblacional de La Lisa. “Existía allí desde la culminación del puente, un establecimiento comercial constituido por una bodega y una taberna nombrada “Liza". Esta taberna servía de alojamiento y aprovisionamiento a los viajeros y comerciantes que transitaban desde la capital a Vueltabajo y viceversa”. En 1855, según demuestra Rodríguez Iglesias en el trabajo citado, fue establecido un portazgo para el cobro del impuesto de peaje en las márgenes del oeste de río “Quibú”, lo que hacía posible la estancia de mercaderes que transitaban en caravanas, ya incrementadas por el mejoramiento de la comunicaciones hacia Guanajay.

Hay que apuntar además, que las familias acaudaladas de La Habana de la época, desde mediados del Siglo XIX habían convertido al río en una zona de veraneo. Venían a disfrutar de los baños en fuentes establecidas de manera diferenciada: la del paredón, para señoras; la de la palma, para gentes de color; de la guásima, para señoras y un baño para caballeros. El puente y la taberna, en un primer momento, y el portazgo y el turismo de veraneantes después, fueron determinantes en la urbanización de este territorio.

“El 29 de septiembre de 1857 Miguel Antonio Navarrete propietario del potrero San Antonio Abad y coheredero de la estancia Santa Ana, ubicadas ambas fincas al suroeste de la Calzada de Guanajay, solicitó al Gobierno Superior Civil la autorización correspondiente para parcelar y repartir a censo una parte de esos terrenos con vistas a la creación del poblado La Lisa. Este proyecto de urbanización fue aprobado ese mismo año por las autoridades competentes y como la estancia “Santa Ana” era propiedad de Brígida de Castro Palomino, quien ya había fallecido años antes sin dejar testamento, los solares que resultaron de la división fueron repartidos entre los numerosos herederos después de un largo proceso legal que duró varios años.

Estos solares puestos en venta, fueron adquiridos inicialmente por familias habaneras, quienes se dieron a la tarea de construir las primeras casas de La Lisa con el objetivo de tener alojamiento en las temporadas de verano. Esta fue la génesis de un poblado nacido hacia 1858 como barrio rural, apéndice de Marianao. El desarrollo urbanístico de La Lisa se hizo muy lento a partir de 1875 por el desmantelamiento de los baños como consecuencia de la contaminación y la eliminación del portazgo. No es hasta bien avanzado el Siglo XX que el territorio tiene una evolución urbanística más acelerada.

Evolución económica

Establecer con brevedad el origen de cada uno de los poblados más antiguos que hoy integran el municipio La_Lisa, ha obligado a un recuento que recorre desde el Siglo XVI al Siglo XIX, pero como solo se han tocado en el sentido de la aparición de los poblados, y de su subordinación político administrativa, resulta obligatorio volver a atrás, para considerar las generalidades de la evolución económica, política y social del territorio en la época colonial. No hay dudas de que a partir de las primeras mercedes de tierra de siglo XVI estos predios fueron dedicados a las labores de ganadería menor y paralelamente a la agricultura de sitios y estancias cuya función fundamental era la subsistencia.

A principios del Siglo XVII prácticamente no existían poblados en la zona oeste de La Habana territorio cubierto por bosques muy espesos. La villa de San Cristóbal de La Habana resultaba una gran consumidora de madera y, por otra parte, también la necesitaban como combustible las naves de sus majestades que permanecían medio año ancladas en el puerto de La Habana para abastecerse y hacer luego la travesía a España, así como la madera que se requería en las labores en los ingenios y estancias. Esta situación explica que el 8 de marzo de 1610, el cabildo de La Habana aprobara la siguiente moción de su regidor Don Diego de Soto: “Que por cuanto en los términos de esta ciudad se han concedido algunos sitios de estancia de labor e ingenios de azúcar y cañaverales a cuya causa se va gastando mucha leña, por cuya razón los vecinos e moradores de esta ciudad e por causa de las armadas de SSMM e flotas de navío que por este puerto entran, conviene que tenga término e parte señalada para proveerse e cortar leña de manera que no le falte, ni ninguna persona en manera alguna se le estorbe, sino que sea general para todos el común e provehimiento de esta ciudad e vecinos de ella.

En las dichas armas e flotas de SS.MM o navíos tengan señalado lugar donde cortar e puedan proveerse de la leña, por ser cosa necesaria e le parecía que se le podía señalar el Monte que está de la otra banda del río de la Chorrera, hacia la parte que dicen Mayanabo hasta salir al hato de vacas que es de Fernando Ruiz e de Diego Hernández (sic) “.

En este sentido, aunque sería importante precisar la ubicación de los hatos de Fernando Ruiz y Diego Hernández para comprobar la inclusión territorial de parte del actual municipio en esta actividad de tala; otros datos pueden apoyar dicha hipótesis. Esta actividad se mantuvo de manera continuada durante siglo y medio hasta que en 1765 el gobernador Conde de Ricla dictó una orden prohibiendo los cortes, ya para esa fecha en el actual territorio del municipio la aparición de poblados y la concurrencia de otras actividades económicas hacen presumible que la tala de madera también le afectara.

El declinar de la ganadería introdujo en los años finales del siglo XVI grandes transformaciones en la estructura de la propiedad agraria. En el territorio que hoy ocupa el municipio La Lisa como consecuencia de este proceso se produjo una fragmentación de las propiedades en virtud de herencias, ventas e hipotecas, para convertirlo en zona de fincas, estancias, sitios y potreros con una producción agrícola diversificada. El inicio de la industria azucarera en Cuba data de las décadas de 1590 a 1600 pero fue a partir del Siglo XVIII que el cultivo de la caña comenzó a expansionarse por determinadas áreas de las actuales provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque.

Ese proceso de expansión cobró auge con el paso de los años y ya hacia 1762. El Cano era zona productora de azúcar, hallándose enclavados en su jurisdicción el ingenio Coca, Duarte, Pacheco y León en los cuáles la molienda se hacía aplicando procedimientos muy rudimentarios. Al convertirse el azúcar en el principal artículo de exportación de la Isla y aumentar el precio del producto, los hacendados se dieron febrilmente a la empresa de cultivar plantaciones cañeras, fomentar ingenios y procurarse en el mayor grado posible mano de obra barata con la libre introducción de esclavos. En lo que abarcaba la parroquia de El Cano, el número de esas primitivas fábricas de azúcar era, en 1800 de 21, pero para 1827 al arruinarse numerosos hacendados ante la baja del precio del azúcar y la introducción de la máquina de vapor para la que se requería un gasto de cierto caudal monetario, estuvieron forzados a emprender otros tipos de actividades. Esta fue la causa de que en los años siguientes la riqueza del pueblo se redujera fundamentalmente a la agricultura, y que los cultivos de mayor difusión fueran: arroz, café, frijoles, maíz, plátanos, hortalizas, frutas, viandas, etc. No se cuenta con información estadística sobre la composición de la población en fechas tan tempranas, ni tampoco con cifras de la introducción de esclavos en la zona, pero esta región no escapó a la mayor importación de nuevos esclavos con el desarrollo y expansión de la industria azucarera, como parte de la economía habanera en la que la esclavitud alcanzó el máximo desarrollo en la etapa comprendida entre 1820 y 1845. Así vemos que en 1841 se registran para El Cano 1118 habitantes pero no se clasifica la composición de su población; en el censo de 1846, de un total de 1170 habitantes se registra un número de 887 blancos, 213 libres de color y 70 esclavos. Según las estadísticas de 1862 en El Cano había 19 esclavos y 122 libres de color, de un total de 876 habitantes.

La disminución de la población negra esclava, desde el período de auge de la industria azucarera hasta mediados del siglo XIX era evidente. Lo que condujo a una diversificación económica de la producción agrícola del período de 1858-1859

El Cano contaba con 21 potreros en 1858.

Posteriormente en 1862 en el Partido de El Cano la cifra de potreros aumentó a 27. Ha de suponerse entonces que la actividad ganadera alcanzó cierto desarrollo en la zona. No solo las actividades agropecuarias alcanzaron gran importancia en El Cano. Aunque la riqueza agrícola de El Cano era grande, las labores del campo no bastaban para dar trabajo a una población que se multiplicaba. Debido a la naturaleza de su suelo (zona arcillosa flanqueada por dos pequeños arroyos tributarios del río Marianao) comenzó a desarrollarse la industria alfarera a partir de 1845. Ya hacia fines de 1858 existían 15 tejares, donde laboraban alrededor de 41 maestros alfareros. Este pueblo llegaría a convertirse a mediados del siglo XIX, en uno de los más importantes núcleos alfareros de la porción occidental de la Isla, y con el andar de los años dicha actividad representó la principal fuente de riqueza de la zona. En un principio las técnicas empleadas en los tejares eran muy primitivas y la rueda del alfarero constituyó el instrumento fundamental en la fabricación de los distintos objetos que se confeccionaban a mano. El barro que se extraía de los alrededores del pueblo, era amasado por bueyes y caballos que “pisaban” el material hasta que adquiría la consistencia adecuada para ser trabajado. Para la cocción de las piezas se utilizaba el llamado horno criollo, construido con ladrillos y alimentado con leña. Los objetos elaborados eran tirados por mulos hasta la ciudad, donde se vendían en casas comerciales. Según testimonio de Ignacio Valdés Pino, antiguo obrero de tejares, en el pueblo de El Cano existió entre los primeros tejares uno, dedicado a la fabricación de ladrillos, en el que solo trabajaban chinos. Otra evidencia de la esclavitud asiática en la historia del actual municipio, se recoge poco tiempo después de 1878 también en El Cano. Se trata de la construcción con mano de obra china del puente “Salas” sobre el arroyuelo que cruzaba la carretera de enlace entre El Cano y Arroyo Arenas.


Principales Manifestaciones de Rebeldía

La lenta evolución económica y poblacional del territorio, sus características geográficas sin grandes alturas ni montes muy intrincados, y su ubicación en las cercanías de la capital de la colonia, son factores que tienen fuerte influencia en las manifestaciones de rebeldía u otras actividades políticas a lo largo de estos siglos.

Las primeras manifestaciones de rebeldía de que se tienen noticias establecen en el Guatao la existencia de un palenque llamado Guanímar. Palenque en Cuba se le llamó al lugar de refugio de aborígenes o negros huidos, en el que se defendían de sus perseguidores. En ciertos casos el palenque se formó en tierras abandonadas, lejos de las vías de comunicación, en suelos abruptos, en montes poco explotados, características que no abundaban en la región que hoy ocupa el municipio.

No se cuenta con información exacta del grado de organización que alcanzó el referido palenque del Guatao, pero debemos considerar que los palenques habaneros no fueron muy importantes en el Siglo XIX, que muchos de ellos no alcanzaron la organización de Palenques y con la intensa colonización se fue perdiendo la posibilidad de la creación de los mismos, no obstante a su posterior destrucción, Palenque - en general- fue símbolo de la reacción rebelde de los negros, quienes se sublevaron con más frecuencia durante el Siglo XVIII y la primera mitad del Siglo XIX y buscaban refugio en los montes.

Hubo sublevaciones de esclavos en la hacienda Guatao 1795 y en varios ingenios febrero y octubre de 1798, aunque se carece de datos precisos sobre el lugar exacto en que se ubicó el refugio, la cantidad de negros participantes y el carácter de dicha sublevación. En el Siglo XVIII, con una connotación diferente, se apunta para esta zona la participación en la resistencia ante el ataque inglés a La Habana, como parte de las milicias de Chacón a quién estuvo asignada la defensa de la zona oeste de la ciudad. En estas tropas participaron pobladores del Guatao.

La administración colonial progresivamente estructuró mejor su poder en los distintos poblados del territorio, ya apuntamos los elementos generales de la subordinación administrativa, judicial y eclesiástica, pero a estos elementos puede añadirse la existencia en El Cano de un cuartel para las milicias españolas que operaban en los alrededores; el asentamiento en Guatao, en la finca San Vicente, del Batallón "Reina María Cristina" cuya misión fundamental era custodiar las riquezas de los peninsulares y mantener tranquilas a las dotaciones; y el establecimiento – mencionado antes- de una Comandancia de Armas del Ejército Español, en 1843, en Arroyo Arenas.

Estos datos permiten establecer el perfeccionamiento de los mecanismos de control y dominio coloniales en la zona en la misma medida en que esta evolucionó en su urbanización y posibilidades económicas hacia el Siglo XIX. No obstante en nuestros primeros poblados se produjeron importantes manifestaciones de participación en la actividad conspirativa que marcaba los inicios del ideal independentista en la isla.

Hacia 1822 las ramificaciones de la Conspiración de Soles y Rayos de Bolívar se habían extendido hasta Guatao. En agosto de 1823 el Capitán General de la isla de Cuba, designa al coronel José Coppinger como jefe de las tropas que marcharían hacia los partidos de Guatao y El Cano para investigar la participación de sus moradores en dicha conspiración. Como resultado de las investigaciones se descubrió un plan armado en el que participarían numerosos vecinos de Guatao, incluido el alcalde Eusebio Martínez, miembros de la milicia nacional y numerosos esclavos. La operación concluyó con el arresto de 6 dirigentes de la conspiración, entre ellos el alcalde Martínez.

En septiembre del propio año la fuerza militar organizada por el gobierno colonial español para investigar estos hechos llegó a El Cano con el objetivo de continuar las averiguaciones, pero no se tienen noticias exactas de sus resultados.

En 1830 la conspiración de la Legión del Aguila Negra se extendió por todo el territorio habanero y de nuevo tuvo repercusiones en la zona de Guatao. Cuando se produjo en Cuba el inicio de las guerras por la independencia el 10 de octubre de 1868, convocado por Carlos Manuel de Céspedes desde su ingenio La Demajagua, el occidente del país, en apariencias, se mantuvo marginado del hecho.

Sin embargo, la guerra iniciada en 1868 tuvo otras repercusiones importantes en Occidente, así sabemos del laborantismo de la Acera del Louvre, de las primeras producciones patrióticas de José Martí, y en el actual territorio del Municipio La Lisa, en 1868 se fueron a la manigua oriental Francisco Herrera y otros hijos de El Cano y el 21 de marzo de 1869 fueron deportados a la isla de Ceuta 250 personas acusadas de conspirar a favor de la independencia de Cuba, entre las cuales se encontraba el joven Luis Blanco, natural y vecino de Guatao.

El período posterior a la Guerra de los Diez Años, conocido para la historia de Cuba según el bautizo martiano como de "Tregua Fecunda" también fue fértil en este territorio pues se recoge información sobre los grupos de conspiradores y la creación de los clubes revolucionarios que los agruparon hacia 1878.

La segunda mitad del Siglo XIX para la historia nacional reserva el acontecimiento trascendente de la "Guerra Necesaria" preparada por José Martí, y de hecho, dada las trágicas e inesperadas circunstancias de su caída desarrollada bajo el mando de los Generales Máximo Gómez y Antonio Maceo.

La guerra de 1895, o sea el reinicio de las luchas por la independencia, merece para el territorio que hoy constituye el municipio La Lisa, un epígrafe especial.

Triunfo revolucionario en el municipio La Lisa

La Lisa no fue testigo de la entrada en La Habana de la Caravana de la Libertad, no obstante innumerables vecinos de los distintos barrios se movilizaron de forma espontánea hacia el |Campamento Militar de Columbia para dar la bienvenida a los héroes de la Sierra Maestra. Los personeros del gobierno y otras personas comprometidas con la dictadura buscaban refugio en otras latitudes, y las fuerzas revolucionarias que se abrían paso encontraban todavía en aquellos primeros días restos de valiosos compañeros desaparecidos por la represión del régimen en sus últimos estertores; ese es el caso de Roberto Negrín cuyos restos aparecidos en la finca Carbonell, propiedad del ex alcalde batistiano del Mariel, merecieron actos de duelo y reafirmación patriótica por sus familiares, compañeros y vecinos de Guatao y Punta Brava.

Organización inicial del municipio

En el período de 1959 quedaba aún fragmentado: La Lisa y sus repartos, Arroyo Arenas y El Cano formaron parte de la Administración Municipal de Marianao, en tanto que Punta Brava y Guatao se subordinaron a Bauta.

Las agresiones y la defensa de la revolución en sus primeros años.

Cuando Fidel Castro, el 28 de septiembre de 1960, expresa la idea de crear los Comités de Defensa de la Revolución, la población revolucionaria de este territorio se suma a la tarea de manera inmediata. El primero en constituirse en La Lisa fue el de calle 160 entre 49 y 51, al que sus vecinos pusieron el nombre de Adolfo Delgado, mártir de la Revolución y vecino de esa manzana. En posterior entrevista, la cederista Ángela Pérez Dávila, testimonia que: “Aquella misma noche estábamos varios revolucionarios escuchando a Fidel. Al escuchar lo de los Comités de Defensa de la Revolución, captamos la idea y nos pusimos de acuerdo para organizar el nuestro. A la mañana siguiente ya nos encontrábamos funcionando....” Otro testimonio recogido a Blanca Aguiar Sarmiento, cederista fundadora en otro CDR, relata que el propio día en que se crean, pusieron un petardo en su cuadra, y que inmediatamente, como respuesta se creó una brigada con todos los revolucionarios, armados de machetes y estacas para reforzar la vigilancia contra los terroristas. Por esa razón los cederistas se agruparon y salieron a las calles, de un barrio a otro cantando la Marcha del 26 de julio.

  • FMC

El 3 de diciembre de 1960 se constituyó el primer Bloque de la Federación de Mujeres Cubanas en el poblado de Arroyo Arenas. En lo sucesivo se fueron formando otros bloques y delegaciones.

Primeras medidas revolucionarias

  • Campaña de Alfabetización. En 1961 se promulgó la Ley de Nacionalización de la Enseñanza con la cual se sumaron a las instalaciones adaptadas o creadas, todas las escuelas privadas y religiosas que había en el territorio.
    Paralelamente, en ese propio año, se organizó la Campaña de Alfabetización que en La Lisa, como en el resto de la capital, tuvo su mayor fuerza en las Brigadas “Patria o Muerte”, integradas por obreros y personas que después de su trabajo enseñaban a leer y escribir. La dirección de esta tarea se ejercía desde el Municipio Marianao, donde fue creado oficialmente para tales efectos, el Consejo Municipal de Alfabetización.


Cada uno de los 11 barrios con que contaba Marianao fue dividido en 14 zonas y 500 subzonas de acuerdo a las necesidades de la población en cada uno de ellos, frente a los cuales se designó un responsable. En el caso de La Lisa se designó a la compañera Margarita Magariño quien además, alfabetizó a 5 personas en El Palenque, de ellos, 3 mayores y 2 niños.
Transcurrido un corto tiempo de iniciada la campaña se lanzó la consigna del “2
x 1”, que consistió en subdividir los grupos de educandos hasta lograr que cada alfabetizador tuviera dos analfabetos que atender, lo que hizo más rápida la labor. Al mismo tiempo en el territorio se logró captar a numerosos Alfabetizadores Populares que dieron origen a las brigadas “Cumpliremos” cuyo principio era la incondicionalidad y la voluntad de cumplir esa tarea en cualquier parte del país.
En la zona que hoy ocupa el Municipio La Lisa, por tener una extensa área semirrural participaron también brigadistas “Conrado Benítez” y se crearon Brigadas Especiales Campesinas que desarrollaron su labor en la zona de El Cano, Wajay, Guatao y Punta Brava. Los brigadistas llegaban a estos lugares antes de comenzar la tarea docente –cuando no eran albergados por campesinos- para dedicar ese tiempo extra a la labor asistencial con los campesinos de la zona, y a trabajos voluntarios. Así se crearon unidades sanitarias, círculos sociales, se dieron orientaciones higiénicas a los habitantes de estos lugares, y se entregaron canastillas, entre otras actividades. Las Brigadas Campesinas alfabetizaron a más de 150 personas de las cuales, las que lograban vencer con éxito el contenido impartido, matriculaban en los cursos de seguimiento y en las escuelas de adultos.
En el transcurso de la campaña en el actual territorio de La Lisa hubo que enfrentar dificultades de asistencia que se localizaron en los barrios insalubres, especialmente en El Palenque, alrededor del río Quibú; para dar solución a estos problemas se adoptaron métodos especiales de trabajo con la formación de campamentos de avanzados y repasadores. En la recta final de la campaña se movilizó todo el territorio con un ritmo de trabajo de más horas, agrupando a los analfabetos en distintos campamentos.
En La Lisa se alfabetizaron aproximadamente mil personas de todas las edades, ese fue el resultado más hermoso e importante de esta batalla.

  • La confiscación de todos los bienes mal adquiridos en la parte del territorio subordinado a Marianao.
  • Se revisaron las obras de construcción de la Casa de Socorros (actual policlínico “Aleida Fernández)" iniciadas bajo el mandato del alcalde Francisco Orúe, hasta demostrar los costos alterados que hacían de la aureola de construcciones populares proclamada por este alcalde un verdadero negocio de enriquecimiento ilícito.
  • Las rebajas de tarifas telefónicas y de la electricidad y especialmente la rebaja de los alquileres.
  • La Aplicación de la [Ley de Reforma Agraria]] fue la que dio la iniciativa de poner en marcha la Columna Agraria “Juan Manuel Márquez” encargada de recepcionar los aportes a la Reforma de los distintos sectores de la sociedad, esta ley benefició en esta zona al campesinado en las áreas de Guatao y Punta Brava, como productores de caña de azúcar para el central “Toledo” – hoy Manuel Martínez Prieto; así como para otra importante parte de pequeños productores que se extendían hasta El Cano y Arroyo Arenas.
  • Libre acceso a las instalaciones de recreo: Por la cercanía del territorio a las playas se convirtió en área de disfrute de la mayor parte de la población liseña. Y a los Círculos Sociales Obreros (CSO) que se crearon en los antiguos clubes aristocráticos.

La eliminación del juego provocó el cierre inmediato del cabaret Sans Soucí.

Avances en las transformaciones revolucionarias

  • En la Educación:

Se conviertien en escuelas, antiguas casonas y residencias de la burguesía que habían vivido en la zona: ejemplo de ello es la actual escuela de la casona de 240 y 51, inaugurada por el propio Comandante Camilo Cienfuegos, que hoy lleva su nombre. El acto de inicio del curso escolar, el 14 de septiembre de 1959 en la recién creada Ciudad Escolar Libertad, de Marianao. Más de 30 000 escolares y maestros se reunieron allí, incluida la matrícula y los claustros de las escuelas de La Lisa, Arroyo Arenas, y El Cano. En atención al crecimiento educacional se venía trabajando en la construcción del moderno centro escolar “Arístides Viera” en la calle 162 y ave. 93, que fue inaugurado el 20 de mayo del propio año. Este centro fue el primero construido por la Revolución en el barrio de La Lisa. En igual fecha quedaron inauguradas otras 2 construcciones más modestas destinadas a escuelas rurales: la “Evelio Faret” en la finca “El Morado”, así como la “Conrado Duany” en la finca “Pacheco” en Arroyo Arenas. El primer círculo infantil que se construyó en el territorio se inauguró en 1962 con el nombre del famoso escritor para niños Hans Chiristian Andersen; en escuelas primarias se construyeron en este período, entre otras, la José M. Pérez, Fernando Chenard, José Carlos Mariátegui, y la primera Secundaria Básica construida por la revolución: Argelia Libre, la Osvaldo Sánchez Cabrera en Barandilla. En 1976 el Municipio La Lisa contaba con 74 centros educacionales que absorbían una matrícula de aproximadamente 28 000 alumnos. Se construyeron varios Círculos Infantiles, las escuelas especiales “Solidaridad con Namibia”, “Presencia de Martí” y “Flor de la Revolución”, las Secundarias Básicas “Olof Palme” y “Pedro Véliz Hernández” entre otras, y el Instituto Tecnológico de Alimentos “Ejército Rebelde”, hasta lograr en 1998 un total de 69 c entros que incluyen otros servi cios educacionales como los que se prestan en el Centro de Orientación y Diagnóstico, en los Hogares de Niños sin amparo filial, y en la Casa del Pedagogo. En el territorio se asentó la Facultad Universitaria de Farmacia y Alimentos, y otros centros docentes de alto nivel y carácter especial como son la Escuela Provincial del PCCOlo Pantoja” y la Escuela de Cuadros Sindicales “Lázaro Peña”.

  • En la salud:

Para dar respuesta a la demanda de atención médica, fue la terminación e inauguración del Policlínico Comunitario “Aleida Fernández” y esta le convierte en la primera instalación del país con la concepción del trabajo integral de salud para la comunidad. El siguiente paso fue la nacionalización de la ONRI, para convertirlo en Hospital Ortopédico Frank País y de la ONDI, que pasó a ser Policlínico “Dr. Pulido Humarán”. Aunque no constituyeron instalaciones para la atención primaria u hospitalaria fueron importantes aportes en el sector de la salud, para la capital en general, la fábrica de oxígeno “1º de mayo”, el antiguo Instituto Biológico Cubano que se convirtió en el Laboratorio Farmacéutico “Adalberto Pesant “y más tarde en Fábrica de Sueros y Hemoderivados; así como la creación del Laboratorio de Investigaciones Veterinarias. Para la población del territorio fueron muy importantes en este campo, las campañas de vacunación antipoliomielitis desarrolladas sistemáticamente con apoyo de las organizaciones de masas; la creación por la FMC de las brigadas sanitarias de primeros auxilios; y el trabajo cederista para las donaciones de sangre como contribución de solidaridad humana a las necesidades de la red hospitalaria.

  • Polo científico:

Particular importancia tuvo el desarrollo del Polo Científico. En consecuencia se construyeron instalaciones adecuadas o se adaptaron y ampliaron otras existentes para albergar al Instituto de Geofísica y Astronomía, al centro de Investigaciones Metalúrgicas, al Instituto de Investigaciones Porcinas y al Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia; además de completarse la ampliación del complejo Ortopédico “Frank País” y de inaugurarse el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y el centro de Investigaciones aplicadas a la Salud “Carlos J. Finlay”.

  • En el deporte:

Se logra rescatar para los deportes de combate el antiguo Club Juvenil Deportivo, que en los últimos años pre-revolucionarios había sido abandonado, y después había devenido en Club de Caza y Pesca. El béisbol, deporte nacional con particular arraigo en Punta Brava, desplegó también sus potencialidades. En 1960 estaban inscritos por La Lisa para el campeonato beisbolero los equipos Tigres de La Lisa, Club Barandilla, Liga Rebelde y Deportivo Elena. El boxeo, en su recién acondicionado Gimnasio “13 de marzo” continuó siendo un deporte de arraigo en el territorio y en 1995 se convirtió en el Gimnasio “Roberto Balado” en homenaje al desaparecido campeón de los puños. Al igual que el béisbol. En 1976, se produjo una incorporación masiva a la práctica del deporte escolar, a la par que entrenamientos en los deportes antes mencionados en centros deportivos especializados.

  • En la cultura:

Heredó tradiciones relacionadas con las costumbres campesinas, con la producción alfarera, y con las costumbres y creencias de los negros descendientes de africanos, e incluso con los bailes de salón que se realizaban en sus liceos y sociedades. La llegada a La Lisa del dúo formado por el matrimonio de Celina González y Reutilio Domínguez vino a entroncarse con la fuerte tradición musical campesina de la población. Asimismo la Fiesta del Alfarero celebrada anualmente en el mes de septiembre, devino, despojada de su carácter mercantil y competitivo, en la más importante manifestación de arte popular del actual Municipio. El rescate de tradiciones de la zona, se amplió con el trabajo de los instructores de arte que potenciaron la preparación de artistas aficionados, y muy especialmente con el trabajo artístico con el vidrio soplado que pronto constituyó un sello de identificación del territorio. La radicación en La Lisa del importante artista plástico y promotor cultural Domingo Ravenet durante los 10 últimos años de su vida constituyó un importante aporte al patrimonio cultural de esta localidad. Su legado artístico se atesora dentro de lo más preciado en las ya significativas tradiciones de la plástica del territorio.

  • Urbanización:

En la continuidad del programa de la Revolución para solución al problema de la vivienda, se inició la construcción del reparto “Gerardo Abreu Fontán” en Balcón Arimao. En la zona de Barandilla, se otorgaron en 1961 las primeras casas del hoy conocido como Barrio Nuevo que estaban destinadas a sustituir una parte del Reparto Zamora, barrio insalubre de Marianao. En 1963 se entregaron para ser habitadas las primeras 250 viviendas y en años posteriores el reparto continuó creciendo con nuevas construcciones, hasta conformar el actual reparto “Bello 26”. El 6 de enero de 1968 con la presencia del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz se inaugura “Valle Grande”, en la zona aledaña a la Autopista que conduce a San Antonio de los Baños. El 27 de noviembre del 1970 comenzaron las labores de excavación y cimentación, para conformar el reparto La coronela, bajo la concepción del Movimiento de Microbrigadas. Esta experiencia, se extendió al área de San Agustín, reparto residencial que comenzó a urbanizarse en la década de 1950, y que para enero de 1971, estaba invadido por camiones y equipos de construcción, hombres y mujeres con cascos blancos que simbolizaban el empuje de las masas en la solución del problema de la vivienda. Apareció en el territorio el reparto XX Aniversario, inaugurado en 1979, en las cercanías de Punta Brava. Un reciente estudio demográfico de la provincia Ciudad de La Habana confirma que La Lisa tiene el saldo migratorio intermunicipal más alto de la provincia, lo que significa que es la mayor receptora de población proveniente de otros municipios de la capital. El saldo migratorio externo (por salida del país) es en La Lisa el menor de la provincia hasta el año 2000.

  • Industria:

En 1960 recibió el impulso de las nacionalizaciones de las medianas y pequeñas fábricas existentes antes de la Revolución, entre las que se destacan la fábrica de muebles Bayley (Hoy Guillermón Moncada), la Textilera Versalles, la fábrica de papel de techo, tres pequeñas fábricas de zapatos y la fábrica de piensos Tropical, entre otras. Se utilizó el área de La Lisa para experimentar el procedimiento de siembra de las cortinas rompevientos. Estas cortinas (hileras de árboles apropiados para aminorar los efectos dañinos del viento sobre las plantas) debían mostrarse en el área de autopista y 222 a los organismos que tenían que implantarlos en sus tierras. En julio de 1966 comenzó a funcionar el primer horno – de los 10 que llegaría a tener- del Complejo Industrial “Combinado del Vidrio Amistad Cubano Húngara” ubicado en la parte segregada a la antigua Finca Coca, inmediata a la calle 240, gracias al esfuerzo mancomunado de sus trabajadores y con el decursar de los años se llegó a considerar la “industria insignia” de La Lisa. Hacia finales de la década del 60 el sector que con mayor pujanza se proyectó y ejecutó en La Lisa fue el de la industria sidero- mecánica. En mayo de 1965 se inauguró el Laboratorio Central para el Desarrollo Metalúrgico con el objetivo fundamental de promover la investigación y control de los metales, así como la introducción de nuevas tecnologías en los procesos de producción de piezas soldadas. Otros importantes centros fueron las fábricas de calzado que se reorganizaron a partir de las pequeñas fábricas existentes antes del triunfo revolucionario con más amplias y modernas instalaciones, particularmente en Punta Brava; la fábrica de papel de techo amplió su producción a otros renglones tales como impermeabilizantes asfálticos; la fábrica de oxígeno “1º de mayo”, la “Julio Antonio Mella” de prefabricados de El Cano, la de Ómnibus Girón puntal para la solución de los grandes problemas del transporte, entre otras instalaciones industriales.

Últimos cambios en la subordinación político administrativa

En 1976 se aplicó la nueva división político- administrativa que convirtió a La Lisa en el Municipio que es actualmente con 37,5 kms de extensión y una población, en esa fecha, de aproximadamente 94 000 habitantes. Quedaron incluidos en este Municipio los poblados de Arroyo Arenas, El Cano, Punta Brava y Guatao. En la década de 1990 se constituyeron dentro del Municipio los Consejos Populares. En 1992 se produjo una nueva modificación para la administración del territorio y quedó estructurada en 7 Consejos: Alturas de La Lisa, Balcón Arimao, Cano - Valle Grande - Bello 26 y Morado, Punta Brava, Arroyo Arenas, San Agustín y Versalles – Coronela. La puesta en práctica de esas nuevas estructuras, inició una etapa de desarrollo de La Lisa con personalidad propia, al quedar reorganizadas las estructuras del PCC, el Gobierno y las demás organizaciones políticas y de masas del territorio, lo que permitiría en breve plazo una mejor organización territorial de la dirección estatal y política, sobre los procesos económicos y sociales de acuerdo con las particularidades históricas, sociales y culturales y con las perspectivas de su desarrollo.

Desarrollo económico social en los últimos años

La transformación física del territorio hasta la década de l990, desde el punto de vista de viales, industrial, de instalaciones científicas, escolares, de salud, deportivas y culturales permiten afirmar que la construcción ha sido la más constante y amplia acción de La Lisa en estos años, con una marcada depresión en el llamado “Período Especial” hasta 1997 en que vuelven a apreciarse signos de recuperación económica. La esfera de los servicios y el comercio continuó siendo importante en este territorio históricamente llamado a atender un importante volumen de población en tránsito o flotante, pero además en franco crecimiento poblacional en estos años. En 1989 el comercio minorista del territorio contaba con 159 establecimientos (Supermercados, bodegas y tiendas de productos industriales) y 42 establecimientos (cafeterías, restaurantes y bares) para servicios gastronómicos. En la década de los 90 el cuentapropismo vino a ser una alternativa que influyó en las posibilidades de empleo de la población y además en el mejoramiento de ofertas gastronómicas y productos del agro. El transporte se reorganizó dentro de las limitaciones existentes en 3 paraderos: el de ómnibus urbanos en La Lisa, el servicio de Transmetro en Arimao y el de metrobús (camellos) en San Agustín. En el territorio se crearon dos Cooperativas de Créditos y Servicios y una granja estatal que agrupó a 6 antiguas fincas para un total de 460 hectáreas; los organopónicos que en 1998 alcanzaron 10 mil metros cuadrados; el aumento de la producción de viandas y hortalizas que pasó de 27 mil quintales en 1993 a 200 mil en 1998, y el desarrollo de otros planes y programas tales como el ovino- caprino, la producción de peces de agua dulce, el programa de gallinas rústicas, entre otros. En obras de atención a la salud se inauguraron en 1977 los policlínicos “Elpidio Berovides” en San Agustín y el “Pedro Fonseca Alvarez” en Punta Brava, y en la década de l 80 el “Cristóbal Labra”, la clínica estomatológica “Elpidio Berovides” y la Unidad Municipal de Higiene y Epidemiología. Desde esta última década en el territorio se crearon las condiciones, para incorporar a la red de atención primaria el Plan del Médico de Familia. En el Municipio para 1989 se había completado este plan con 173 consultorios médicos, 302 médicos especialistas en Medicina General Integral y 364 enfermeras. En 1996 se creó además, la Unidad de Urgencias del Policlínico Berovides, con el fin de atender con mayor inmediatez aquellas urgencias que antes tenían que ser trasladadas fuera del municipio. La mortalidad infantil fue reducida en el territorio a 4,9 por mil nacidos vivos, y a la muerte materna que en 1998 fue nula. La práctica del deporte masificada ya en el territorio, amplió sus instalaciones con la construcción del “Gimnasio de la Amistad” inaugurado en 1987 y equipado para entrenar boxeo y karate, un gimnasio de pesas y terreno de baloncesto en Punta Brava, instalaciones de fútbol y academia de ajedrez en San Agustín, entre otras. Al desarrollo deportivo del territorio ha contribuido la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético “Manuel Permuy” en cuyas instalaciones o las que están a su servicio, se preparan jóvenes atletas de todos los deportes olímpicos, de la Provincia y de nuestro Municipio en particular. En el orden cultural el salto cualitativo se produce a partir de 1982 al crearse un grupo de instituciones culturales básicas. Se cuenta con Casas de Cultura en Punta Brava, El Cano, Arroyo Arenas y San Agustín; con la Biblioteca Municipal que tiene además de su instalación central, dos subsedes en El Cano y Punta Brava respectivamente; el Museo Municipal, además de otros dos museos de temáticas especializadas: El Museo del Aire que recoge una valiosa colección de piezas del desarrollo aeronáutico en nuestro país, y el Museo de Misiones Especiales “Antonio Briones Montoto” del Ministerio del Interior. La Galería de Arte “Domingo Ravenet”, desde su creación en 1982 ha desarrollado un importante trabajo de promoción de las artes plásticas, con artistas locales, nacionales o de otras latitudes, lo que la ha convertido en una prestigiosa institución nacional. Se incluyen además, diversos proyectos integrales y comunitarios, y eventos, tales como la Jornada de la Cultura Liseña, el Festival de la Cultura Popular Sindo Garay, el de Décima Mural. El de Teatro “Tocororo”, el Simposio de Estudios Socio- Culturales e Históricos. Entre los proyectos de mejores resultados se destacan “En busca de un espacio para la lectura” extendido hasta la Comunidad Cruz de Piedra, y “Los Conejitos de Celia” en La Coronela. Forma parte de la cultura el trabajo por enriquecer gustos, preferencias y otras formas de esparcimiento y utilización del tiempo libre que desarrollan asociaciones y clubes de colombófilos, canoricultores, culinarias, cunicultores, o instituciones y asociaciones específicas como la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, Club de Panaderos, Asociación de Pedagogos de Cuba, Asociación Culinaria y los Círculos Sociales y centros recreativos de Punta Brava, El Cano, La Vereda, Rincón Liseño, y el 4 de Abril.

Misiones internacionalistas

Más de 2 000 pobladores de este municipio cumplieron misiones civiles o militares; entre las primeras se destacaron los maestros que participaron en la Campaña de Alfabetización en Nicaragua y los médicos que han cumplido sus misiones en diversos puntos de Centroamérica y de África; en las militares tuvieron el mayor peso la guerra de liberación de Angola y Etiopía. De los soldados internacionalistas de La Lisa 32 resultaron caídos en combate. El 7 de diciembre de 1989, se recibieron los restos de los combatientes caídos en África. La escuela primaria “5 de septiembre” fue sede velatoria para esos restos y por allí desfiló una multitud de pueblo, organizado y adolorido, para rendir postrer homenaje a los hermanos caídos. En el Panteón de los Caídos por la Defensa del cementerio de La Lisa se depositaron los restos de 25 compatriotas. La constitución en 1993 de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) en La Lisa incorporó a 4, 433 combatientes, que incluyeron 324 del Ejército Rebelde, 329 luchadores clandestinos, 372 combatientes de Girón, 543 de la lucha contra bandidos y 2746 con misiones internacionalistas, entre otras categorías.

Participación en playa Girón.

El Batallón 116 de las MNR, después de un rápido entrenamiento en el Hipódromo de Marianao, a partir del 7 de diciembre de 1960 con sus 1 100 hombres pasó a la Escuela de Milicias en Kuquine (hoy Internado Libertad). El curso se prolongó por espacio de 15 dias y concluyó con la graduación el 21 del propio mes. Tres o cuatro dias más tarde el Bon fue movilizado y sus efectivos salieron a montar guardias en las plantas y subplantas de la Empresa Eléctrica “Antonio Guiteras”. Al finalizar el año y ante la creciente amenaza de una agresión directa de parte del gobierno norteamericano, el Bon 116 fue a trincheras, cubriendo un área que abarcaba a El Cano, Arroyo Arenas, Autopista y San Pedro. Específicamente su Compañía Ligera de Combate fue enviada a la lucha contra bandidos en el Escambray, donde permaneció por espacio de 76 días cubriendo un cerco que se extendía desde Sancti Spíritus a Trinidad. Tras los bombardeos que fueron preludio de la invasión, estos milicianos acudieron al sepelio de las víctimas y de hecho levantaron sus fusiles en apoyo a la proclamación del carácter socialista de la Revolución.
Cuando se produce el desembarco mercenario por Playa Girón el Bon 116 se encontraba acuartelado en Jaimanitas, y al día siguiente, es decir, el 18 de abril de 1961 a su Compañía Ligera de Combate se le ordena movilizarse bajo el mando del Capitán Luis Antonio Carbó. Al amanecer del 19 llegaban al Central Australia, donde recibieron órdenes de continuar hacia Playa Larga y de allí a Playa Girón.
En las arenas de Playa Girón regaron su sangre generosa milicianos mártires que representaban en el Bon 116 a lo más genuino del pueblo uniformado emergido de los poblados y barrios que hoy integran el Municipio La Lisa. Pedro Fonseca contaba al morir 25 años, era integrante del Bon 116 y había sido alumno destacado en la escuela de milicias y en operaciones de la lucha contra bandidos, en las que ya había participado. Cayó combatiendo en Girón, derribado por la metralla lanzada por un avión yanqui, el 19 de abril de 1961.
José M. Lazo de la Vega, miliciano de la fábrica “Piensos INRA” había participado con su batallón en la Limpia del Escambray, y desde allá el 14 de febrero de 1961 escribió a su compañera:
“Prefiero, antes de volver al pasado, estar el resto de mi vida aquí, junto al deber para que Pepito (su hijo) nunca sufra lo que nosotros sufrimos hasta que, gracias al triunfo de la Revolución, se rompió el yugo que nos ataba y que nunca volverá. Antes que vivir de rodillas, muerto.” Defendiendo esas ideas cayó combatiendo en Girón abatido por una ráfaga de ametralladora, el 19 de abril de 1961.
Por su parte, otro coterráneo, Reinaldo Fabián González Galainena era, a la sazón, mecánico de aviación y formaba parte de la tripulación que en un aparato B-26, piloteaba Luis Alfonso Silva Tablada. La Historia de Cuba recoge la heroica participación de la aviación revolucionaria en los combates de Playa Larga y Playa Girón. González Galainena es ejemplo de ese heroísmo. Cuando el avión que tripulaba es abatido por un cañonazo de un detroyer americano, sus tripulantes contactan con la base y anuncian su decisión de inmolarse proyectándose contra uno de los buques de guerra que apoyaban la acción mercenaria aquél 17 de abril de 1961. González Galainena contaba al morir 24 años.
También cayó en Girón el miliciano Armando Ramos Velázco, domiciliado en La Lisa; sumaron en total 14 mártires de la Compañía Ligera de Combate del Bon 116, fue este el aporte de sangre generosa, miliciana y obrera, preparada en su último hervor en esta zona del suelo de la Patria y dispuestos a morir por ella y por la defensa del socialismo.
Aquellos días de abril de 1961 no fueron heroicos solamente en el primer frente de combate. Los CDR. en esta zona, como en el resto del país, combatieron intensamente por neutralizar a la contrarrevolución que internamente trataba de moverse.
Un testimonio de aquellos días según la experiencia de un fundador del CDR
Osvaldo Herrera expresa: ¡Ay Girón! qué cosa aquella, las mujeres sin armas registrando las casas de los contrarrevolucionarios. Estuvimos siete días con sus noches acuartelados en las oficinas de los CDR en 218 y 73”.
Los cederistas, según testimonio de otro de sus miembros, Alberto Medina, también participaron en patrullas con la milicia y con la Policía Nacional Revolucionaria, para colaborar en cuanto fuera necesario, en el control de la contrarrevolución y en la protección de los intereses de la comunidad.
Después de liquidada la invasión mercenaria cada una de las fuerzas organizadas del territorio emprendió nuevas tareas.
Muchos de los milicianos pasaron a formar parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en tanto el resto, desde puestos de producción y servicios continuaron en las milicias preparados como reserva de la defensa de la Revolución; en los CDR creció la combatividad expresada en un incremento del número de comités y de sus miembros, dispuestos a enfrentar la contrarrevolución.

Enlaces Externos

Fuentes

  • Dirección Municipal de Estadísticas: “Desarrollo de la Infraestructura Social del municipio La Lisa.” tablas comparativas 1999.Municipios_de_Cuba