Ciudad de La Habana

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Este artículo trata sobre la desaparecida provincia Ciudad de la Habana. Para otros usos de este término, véase La Habana.
Provincia Ciudad de la Habana
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Provincia y Ciudad de Cuba
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Bandera de Ciudad de La Habana
Bandera

Escudo de Ciudad de La Habana
Escudo

Otros nombres: San Cristóbal de La Habana
La Ciudad de las Columnas
Ciudad de La Habana
Ciudad de La Habana
CapitalCiudad de La Habana
EntidadProvincia y Ciudad
 • PaísBandera de Cuba Cuba
Fundación16 de noviembre de 1519
SuperficiePuesto 14.º
 • Total721 km²
Población (2009) 
 • Total2 141 993 hab.
 • Densidad2 970,9 hab/km²
Gentiliciohabanero(a)

Vista de La Habana y su zona histórica de noche desde la Fortaleza de la Cabaña

Ciudad de La Habana. Es la anterior denominación de la ciudad capital de la República de Cuba y a la vez una de las entonces quince provincias cubanas. Es la ciudad más poblada de Cuba y de todo el Caribe insular, con una población superior a los dos millones de personas, según datos de 2010 de la Oficina de Estadísticas de Cuba. El territorio de la capital ocupa el décimo sexto lugar en extensión entre las provincias con 726,75 kilómetros cuadrados, representando el 0,7 por ciento de la superficie total del país[1].

Fundada en la primavera de 1514, más al sur, con el nombre de San Cristóbal de La Habana, la Ciudad de La Habana es el principal centro de la vida política, económico y sociocultural de la nación siendo sede de las oficinas del gobierno y del Partido Comunista cubano así como de las principales instituciones culturales y científicas del país. En 1982, su Centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO[2].

En agosto de 2010 la Asamblea Nacional de Cuba, aprobó que dicha provincia retomara el nombre de La Habana, eliminándose oficialmente el apelativo de "Ciudad", innecesario después de la desaparición de la provincia homónima, aprobada por esa misma ley. Desde entonces la actual capital de Cuba recibe el nombre de La Habana.

Contenido

Origen del nombre

La Villa de San Cristóbal de La Habana, fue fundada en nombre de los Reyes de España el 16 de noviembre de 1519. Su denominación surge de la fusión del nombre del santo escogido como patrón, San Cristóbal, y del nombre por el cual se le conoció en sus primeros asentamientos: Habana.

Existen varias hipótesis sobre el origen del nombre "Habana", la más aceptada de ellas, se deriva del nombre de un cacique taíno llamado Habaguanex, que controlaba la zona de su primer asentamiento, ubicado en zonas aledañas a la costa sur de la actual provincia de Mayabeque.

Historia

En la Plaza de Armas, que fue en la época colonial el centro de la vida oficial y pública de la Ciudad de La Habana, se alza un monumento llamado El Templete. En su columna conmemorativa hay una inscripción en latín, que significa lo siguiente:

"Detén el paso, caminante, adorna este sitio con un árbol, una ceiba frondosa, más bien diré signo memorable de la prudencia y antigua religión de la joven ciudad, pues ciertamente bajo su sombra fue inmolado solemnemente en esta ciudad el autor de la salud. Fue tenida por primera vez la reunión de los prudentes concejales hace ya más de dos siglos: era conservado por una tradición perpetua: sin embargo, cedió al tiempo. Verás una imagen hecha hoy en la piedra, es decir el último de noviembre en el año 1754".

En ese lugar hubo una ceiba y que bajo su sombra se celebró la primera misa y el Cabildo recibió la guarda y custodia de los fueros y privilegios de la villa de La Habana, según costumbre y usanza de las leyes de Castilla. La columna conmemorativa de la fundación de la ciudad fue erigida por el gobernador don Francisco Cagigal de la Vega en 1754, cuando la ceiba no pudo sostenerse más.

Pero antes de la fundación de La Habana, en su emplazamiento actual, la ciudad tuvo, entre 1514 y 1519, por lo menos dos asentamientos distintos: el de 1514, que en uno de los primeros mapas de Cuba, el de Paolo Forlano de 1564, sitúa la villa en la desembocadura del río Onicaxinal justo a orillas de la Playa Mayabeque, en la costa sur de Cuba y otro asentamiento en La Chorrera, que esta hoy en el barrio del Vedado, junto al río Almendares, que los indios llamaban Casiguaguas, donde los fundadores trataron de represar las aguas, conservándose en la actualidad los muros de contención de esta obra hidráulica, la más antigua del Caribe.

Y el último asentamiento, que conmemora El Templete como la sexta Villa fundada por la Corona Española en la isla de Cuba, llamada San Cristóbal de La Habana por Pánfilo de Narváez.

En algunos mapas y escritos de la época de la conquista se menciona un puerto militar estratégico para la Corona Española denominado de Carenas que algunos historiadores han querido asociar con la Bahía de La Habana y que de hecho pudiera haber sido por su posición, seguridad y escondida entrada que pasaba inadvertida para el que no la conociera atentamente. Más tarde La Habana se convirtió en un astillero muy importante y famoso por la calidad de las maderas que empleaba y la habilidad de sus artesanos y carpinteros de ribera, construyéndose aquí "La Santísima Trinidad", un buque insignia de la Armada Española.

El 10 de julio 1555el pirata Jacques de Sores atacó y tomó La Habana después de sitiar durante un día a los defensores de la primitiva fortaleza y haber huido cobardemente el gobernador hacia el vecino emplazamiento de Guanabacoa. Hasta el 5 de agosto permaneció aquí y más tarde molesto por el miserable rescate que le dieron quemó la ciudad y robó cuanto pudo. Se narra que prendió la hoguera con las actas capitulares y otros documentos existentes. De hecho no queda referencia escrita alguna de los primeros años de La Habana y solo se tienen nuevamente las actas capitulares a partir de 1556. La Habana resurgió en varias ocasiones de los escombros y cenizas a que la reducían de cuando en cuando los piratas y corsarios franceses durante la primera mitad del siglo XVI, hasta que en 1561 la Corona dispone que la ciudad sea el lugar de concentración de las naves españolas procedentes de la colonias americanas antes de partir para la travesía del océano, por lo que se construyen defensas militares a la entrada de la bahía de La Habana y en sitios estratégicos y logran hacer de ella la ciudad mejor defendida del Nuevo Mundo.

Oro y plata, lana de alpaca de los Andes, esmeraldas de Colombia, caobas de Cuba y Guatemala, cueros de la Guajira, especias, palo de tinte de Campeche, maíz, patatas, mandioca, cacao son las materias primas que llegan en los veleros al puerto mejor protegido de América, entre marzo y agosto, para formar los grandes convoyes que, custodiados por las naves militares, parten en días señalados rumbo a España.

Con ellos, miles de marinos, funcionarios, colonos, comerciantes, aventureros llegan en la incipiente ciudad, que crece desde el puerto a ritmo vertiginoso.

El día 20 de diciembre del año 1592, Felipe II confiere a La Habana el título de ciudad, veintinueve años después de que el gobernador de Cuba trasladara a ella su residencia oficial desde Santiago de Cuba, sede hasta entonces del gobierno de la isla.

La importancia estratégica de La Habana y las riquezas que a ella llegan y de ella parten la convierten en codiciado objetivo de piratas y galeones con patente de corso de las potencias enemigas de la Corona Española.

La Habana se fortifica durante el siglo XVII por mandato de los reyes que la suscriben como "Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales". Al mismo tiempo, la ciudad se edifica con los materiales más abundantes de la isla: las maderas, que proporcionan a la arquitectura de la época un encanto peculiar en combinación con los estilos llegados de la Península Ibérica y, muy profusamente, de Canarias.

En 1649 una epidemia de peste llegada de Cartagena de Indias, en Colombia, extermina a una tercera parte de la población habanera. El 30 de noviembre de 1665, la reina doña Mariana de Austria, viuda de Felipe IV, ratifica el escudo antiguo de Cuba, que tenía como símbolos heráldicos los tres primeros castillos de la ciudad: el de la Real Fuerza, el de los Tres Santos Reyes del Morro y el de San Salvador de la Punta, como tres torres de plata sobre campo azul. Además, una llave de oro que simbolizaba el título de "Llave del Nuevo Mundo", concedido desde antiguo a la ciudad.

Durante el siglo XVII la ciudad se engrandece con construcciones monumentales civiles y religiosas. Se erige el convento de San Agustín, se concluye el castillo de El Morro, y se construyen la ermita del Humilladero, la fuente de la Dorotea de la Luna en La Chorrera, la iglesia del Santo Ángel Custodio, el hospital de San Lázaro, el monasterio de Santa Teresa, el convento de San Felipe Neri, y en 1728 se funda la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo en el convento de San Juan de Letrán.

A mediados del siglo XVIII, La Habana tiene más de 70.000 habitantes. El 6 de junio de 1762, al alba, apareció una impresionante armada británica, con más de 50 navíos y 14.000 hombres. Para tomar la ciudad, los ingleses tuvieron que rendir el Castillo del Morro, defendido por una decidida guarnición al frente del capitán de navío Luis Vicente Velasco de Isla y el Marques Vicente Gómez. La Habana cayó tras de dos meses de sitio. Al tomar posesión de la ciudad, los ingleses también capturaron la flota española que había quedado atrapada en la bahía de La Habana, compuesta por nueve barcos de línea de 74 y 64 cañones, además de 25 barcos mercantes cargados con todo tipo de provisiones, tres millones de pesos pertenecientes al la Compañía Real y grandes cantidades de provisiones almacenadas en La Ciudad. Sir Georges Keppel la gobernó durante once meses, hasta mediados de 1763, fecha en la que los británicos devolvieron La Habana a los españoles, a cambio de Florida. A este período se remontan la libertad de comercio y la de culto.

En 1763 se comenzó la construcción de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, la mayor de las construidas por España en el Nuevo Mundo, que apuntaló el sistema defensivo de La Habana tras la ocupación inglesa. Las obras se prolongaron por más de once años y con un coste tan enorme para su tiempo que se dice que Carlos III, Rey de España se asomó a la ventana de su palacio con un catalejo para que le indicaran donde se encontraba tan cara construcción. Su posición privilegiada le convertía en un bastión inexpugnable. Contaba con un elevado número de cañones fundidos en Barcelona en el siglo XVIII, que siguen guardando simbólicamente la entrada de la Bahía de La Habana.

En 1774 se realiza el primer censo oficial de Cuba: 171.670 habitantes, de los cuales 44.333 son esclavos. Entre 1789 y 1790 se divide la diócesis de Cuba: se erige en catedral la Iglesia Mayor de La Habana mientras que la antigua mitra permanece en Santiago de Cuba. Seis años más tarde, el 15 de enero de 1796, llegan a La Habana los restos de Cristóbal Colón procedentes de Santo Domingo.

Puesto que España no tenía ya el monopolio del comercio, La Habana se convirtió en una ciudad más floreciente, y en 1818 era puerto libre. Se instalaron el lujo y la voluptuosidad. Las tiendas ofrecían el último grito de la moda, los teatros recibían a los mejores actores del momento, la burguesía enriquecida hacia construir esplendidas mansiones con columnas, se hablaba del París de las Antillas.

El siglo XIX se abre con la llegada a La Habana de Alexander von Humboldt, quien queda impresionado por la vitalidad del puerto habanero. En el año 1837 se inaugura el primer tramo de ferrocarril, de 51 km, entre La Habana y Güines, que se usa para el transporte de azúcar desde el Valle del Ariguanabo hasta el puerto de la ciudad. Con ello España se convierte en el quinto país del mundo en tener ferrocarril (ya que Cuba pertenecía por aquel entonces a España) y el primero de los de habla española.

A lo largo del siglo, La Habana se enriquece con centros culturales, como el Teatro Tacón, uno de los más lujosos del mundo, el Liceo Artístico y Literario, el teatro Coliseo. Visita la ciudad Garibaldi bajo el nombre de Giuseppe Pani y se suceden las conspiraciones de patriotas independentistas al mismo ritmo que la autoridad de la Corona las reprime y sofoca.

Hacia la década de 1850, el desarrollo de la industria azucarera, el ferrocarril, la industria tabacalera, entre otras, produjeron una pujante economía que llevó a Cuba a ser un país enormemente rico. En la década de 1860 Cuba era más rica que nunca, y La Habana fue el vivo reflejo de esta riqueza y prosperidad. En 1863, las murallas de la ciudad fueron derribadas para que pudiera ampliarse la urbe y construirse nuevos y esplendidos edificios. A fines del siglo XIX, las clases acomodadas se trasladaron al elegante barrio del Vedado, con sus numerosas quintas y palacetes.

A finales del siglo XIX, La Habana, después de dos guerras de independencia lanzadas por los patriotas cubanos, vive los últimos momentos de la colonización española en América, que se cierra definitivamente cuando el acorazado estadounidense Maine es hundido en su puerto, dando a los Estados Unidos el pretexto para invadir la isla e impedir su independencia. El cambio de siglo transcurre en La Habana, y por lo tanto en Cuba, bajo la ocupación y el gobierno de los Estados Unidos.

Bajo la influencia estadounidense, la ciudad creció y se enriqueció con numerosos edificios en los años 30, cuando se construyen suntuosos hoteles, casinos y esplendidos clubes nocturnos. Ejemplos de estas construcciones son el Focsa, el Habana Libre y el Hotel Nacional de Cuba.

Santos Traficante lleva la ruleta del Sans–Souci, Meyer Lanski dirige el Riviera, Lucki Luciano el Nacional, allí celebra la Mafia norteamericana su reunión cumbre mientras los barrios de barracas que rodeaban la ciudad crecían intensamente. La Habana se convirtió en capital del juego y de la corrupción.

Desde el triunfo de la Revolución en 1959 se hicieron grandes transformaciones sociales, principalmente en lo referente a la educación, la sanidad pública, los servicios, la construcción de viviendas sociales y edificios oficiales.

Una amplia red de instituciones docentes garantiza el acceso de todos los ciudadanos a los más completos servicios educacionales hasta el nivel universitario. Igual sucede con los servicios de salud.

Muchas de estas transformaciones se reflejaron en las construcciones después de 1959. Tales son el Hospital Hermanos Ameijeiras, las Escuelas de Arte de Cubanacán y el Hotel Meliá Cohiba.

Desde hace unos años, el centro histórico de la Ciudad de La Habana, declarado monumento nacional por el Gobierno Cubano en 1976 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982, es objeto de grandes restauraciones, realizadas por un equipo de historiadores y arquitectos dirigidos por la Oficina del Historiador de La Habana, Eusebio Leal, encargado de los trabajos de renovación.

Hoy, La Habana tiene más de dos millones de habitantes.

Situación Geográfica

Foto de satélite Ciudad de La Habana, actualmente La Habana
Foto de satélite Ciudad de La Habana, actualmente La Habana

La zona de la provincia Ciudad de la Habana se encuentra ubicada en la zona occidental de la República de Cuba entre las latitudes 2°58', 23°10' de latitud norte y los 82°30', 82°06' de longitud oeste. Es la más pequeña de las provincias de Cuba aunque es la más poblada pues posee además de poseer lo más altos índices de todo el país de densidad por kilómetro cuadrado. Está conectada al norte con el Estrecho de La Florida, al este y parte del sur con la provincia de Artemisa y al suroeste y oeste con la provincia de Mayabeque.

Ubicada en la zona de la Llanura Habana-Matanzas, todo su litoral norte Las costas ocupan todo el límite norte, donde se localiza la bahía de La Habana, al este están sus playas. Su hidrografía está representada por los ríos Almendares, Martín Pérez, Quibú, entre otros y los embalses Bacuranao y Embalse Ejército Rebelde. Predominan los suelos no urbanizados, son fersialíticos pardo rojizos y ferralíticos rojos, en algunos sectores costeros existen manifestaciones de carso desnudo.

En la misma zona histórica de la ciudad, dentro de los territorios de los municipios de Centro Habana, Habana Vieja, Regla, Guanabacoa y Habana del Este se ubica la bahía de La Habana, uno de los puertos más importantes de la zona del [Caribe] y otrora centro de organización de las mercancías que eran enviadas a la España colonial desde las colonias caribeñas. A lo largo de todo su litoral norte están localizadas playas de gran belleza, destacándose las Playas del Este ubicadas en las localidades Guanabo, Bacuranao y Santa María del Mar en el municipio de Habana del Este. En el sur tiene algunas elevaciones calizas en zonas como Guanabacoa, San Miguel del Padrón, Arroyo Naranjo y Boyeros.

Clima

El clima de la ciudad es tropical como en el resto de la isla. Sin embargo recibe una mayor influencia continental en invierno, por su cercanía con la costa sur de Estados Unidos, lo que hace que las temperaturas sean más frescas en estos meses, la temperatura mínima registrada es de 2.0ºC en la localidad de Santiago de las Vegas en el municipio de Boyeros, aunque durante la temporada invernal 2010-2011, se registraron valores inferiores a 1.4ºC. Además existe una gran influencia oceánica en el clima, debido a que la Corriente del Golfo pasa frente a las costas del occidente cubano. Las precipitaciones son abundantes en octubre y septiembre y bastante escasas en abril y marzo. Los huracanes que azotan la isla, casi siempre no impactan directamente a la ciudad, haciendo que los daños sean menores en la mayoría de las ocasiones.

Debido a todas esas bondades climáticas la ciudad es visitada durante todo el año. En verano y fin de año se llena de visitantes de otras provincias del país que vienen a pasar las vacaciones con sus familiares en la ciudad y hacer compras, en invierno y primavera es invadida por turistas extranjeros que se hospedan en los lujosos hoteles y se asolean en las playas, además de visitar museos y recorrer la ciudad. Al igual que en España por tradición se duerme la siesta en verano, donde la temperatura llega a ser en extremo calurosa algunos días y en las zonas suburbanas sobre todo, porque en el centro el bullicio es constante y las playas y el malecón están repletos de gente.

Hay muchas tradiciones según la estación del año, por ejemplo es de “buena suerte” bañarse en el primer aguacero del mes de mayo, y las embarazadas no pueden salir del cuarto si hay eclipse.

Bahía de La Habana

Véase también: Bahía de La Habana

La Bahía de La Habana es una de las bahías más grandes y seguras de América y del mundo, en forma de bolsa lo que le confiere seguridad a los barcos que acoge. Tiene una situación estratégica tanto geográfica como económica, pues se encuentra en medio del corredor del Golfo una zona que une a los puertos de Veracruz, Nueva Orleans y Miami así como el delta del Misisipi con Europa. En su interior fue estallado el acorazado estadounidense Maine el 15 de febrero de 1898, hecho que significó el pretexto para que los Estados Unidos interviniera en la Guerra del 95, también conocida como Guerra Necesaria, arrebatando el triunfo a las huestes mambisas y dando inicio a la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana, que constituyó la primera conflagración de tipo imperialista.

El puerto de La Habana es considerado uno de los más importantes de la región y durante la época colonial uno de los centros estratégicos para la España colonial, es por ello que la bahía se protegió con una red de fortificaciones muy importante, que incluyen al Torreón de San Lázaro, el Castillo de los Tres Reyes del Morro, la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, el Castillo de Atarés, La Chorrera y otros elementos dedicados a la protección del puerto y la ciudad.

Uno de los elementos distintivos asociados a la bahía es el faro situado en la fortaleza de El Morro, cuya construcción data del siglo XVIII, y que actualmente funciona con las ópticas de procedencia francesa, que fueron instaladas al momento de su construcción, incluyendo los mecanismos originales de contrapeso y palancas para su operación, siendo el sistema de iluminación (actualmente eléctrico), el único cambio significativo realizado a esta obra.

Hoy uno de los retos fundamentales de la bahía es superar sus altos índices de contaminación que la convierten en una de las bahías más contaminadas del mundo, no solo por la alta concentración de población en su litoral (cerca de un millón de personas) sino que la mayor parte de las industrias de la ciudad radican en la zona de la bahía por lo que la mayoría de sus desechos terminan el mar. A pesar de todo, el gobierno y varias instituciones científicas cubanas e internacionales han impulsado un gran plan de rescate de la bahía, que busca mediante fórmulas educativas inculcar valores de respeto al medio ambiente.

Relieve

El relieve de la ciudad es mayoritariamente llano, aunque predominan algunas elevaciones, las cuales integran el llamado sistema de Alturas de La Habana Matanzas, mientras que sus costas son generalmente acantiladas. Estas se inician en el peñasco del Morro y la Loma de La Cabaña, y continúan a la Sierra Cojímar (lomas de Urría y San Pedro, donde se asientan los núcleos urbanos de Cojímar y Alamar), de ahí avanzan a la Sierra de Bacuranao y la Sierra de Sibarimar para concluir en Peñas Altas.

Al sur, la provincia limita con el grupo de las Alturas Bejucal–Madruga–Coliseo (Loma del Cacahual y las llamadas Tetas de Managua, estas últimas con 220 metros sobre el nivel del mar). Existen otras elevaciones aisladas en el área urbanizada de la provincia que alcanzan alguna altura, tales como los diversos puntos citadinos: el Cerro de Peña Pobre o la loma del Ángel y la de Atarés (La Habana Vieja), el reparto Kolhy (en el municipio Playa), las Alturas del Vedado (Nuevo Vedado), la Loma de los Catalanes, la de Aróstegui o del Príncipe, la de la Pirotecnia o Colina Universitaria, la loma de la Tanganana y la del Carmelo, en Plaza de la Revolución, La loma del Cerro, La Loma del Burro, la Loma de Chaple (en el municipio de 10 de Octubre), El Calvario (Arroyo Naranjo), La loma de los Zapotes, en Jacomino (San Miguel del Padrón), La Colina Lenin o loma del Fortín y Loma de Regla. Insertados entre los sistemas orográficos se encuentran fértiles valles intramontanos, como el paisaje natural que podemos observar de la llanura al este de Guanabacoa y sur de Habana del Este.

Hidrografía

La provincia está surcada por varios ríos, aunque el Almendares es el mayor, con 49,8 kilómetros de extensión y 402 kilómetros cuadrados en su cuenca llamada Almendares–Vento, nace en el municipio de San José de las Lajas, en la vecina provincia de Mayabeque, y atraviesa a ocho territorios de la provincia: Cotorro, Arroyo Naranjo, Diez de Octubre, Boyeros, Cerro, Marianao, Playa y Municipio Plaza de la Revolución.

Vista del Puente sobre el Río Almendares, punto en el cual se unen los municipios de Plaza de la Revolución y Playa
Vista del Puente sobre el Río Almendares, punto en el cual se unen los municipios de Plaza de la Revolución y Playa

Le siguen en importancia, Quibú, Santa Ana, Jaimanitas, Cojímar, Bacuranao, Tarará, Boca Ciega o Itabo, Guanabo, Peñas Altas, Mordazo, Santoyo, Orengo, y otros de menor caudal; así como varios arroyos y lagunas. Existen también varios embalses como: el Embalse Ejército Rebelde, con capacidad para 52 millones de metros cúbicos, la presa La Coca (11,8 millones), La Zarza (17,4 millones), Bacuranao (14,6), y otras menores como Paso Sequito.

La Bahía de La Habana es una típica bahía de bolsa, cuenta con un canal de entrada y cuatro ensenadas hacia su interior: Atarés, Marimelena, Guasabacoa y Triscornia. Tanto al este de la bahía como al oeste del río Almendares, la provincia cuenta con abundantes y hermosas playas que constituyen unas de sus mayores atracciones turísticas.

Flora y Fauna

Por su cercanía al Trópico de Cáncer, las temperaturas son agradables todo el año. La vegetación es abundante, destacándose el anillo verde de la ciudad del que forman parte el Gran Parque Metropolitano de La Habana, en la cuenca del Almendares, y que abarca áreas de cuatro municipios: Playa, Plaza de la Revolución, Cerro y Marianao. Dentro de este parque se destacan el Bosque de La Habana, el Parque Forestal, el Parque Almendares, y la presa El Husillo. El Parque Zoológico Nacional, el Parque Lenin, Expocuba y el Jardín Botánico Nacional, forman parte del acordonamiento forestal de la ciudad.

Hay zonas de un paisaje natural impresionante como la ribera del curso superior del río Cojímar, la Laguna de Itabo, Rincón de Guanabo y la zona de la Coca. Varios municipios periféricos se caracterizan por su verdor: La Habana del Este, Guanabacoa, Cotorro, San Miguel del Padrón, Arroyo Naranjo, Boyeros, Plaza de la Revolución, La Lisa, Marianao y Playa. Esa característica ha hecho que La Habana se considere una “Ciudad Jardín”.

Esta región del país cuenta con varias especies endémicas de plantas. La fauna está conformada por aves, reptiles y mamíferos; además de otros traídos por el hombre como ganado mayor y menor, aves de crianza, caninos y felinos domésticos, y otros. Dentro del patrimonio histórico–cultural se reconocen hoy treinta y ocho monumentos nacionales, seis monumentos locales y once zonas de protección, entre el patrimonio construido y el natural.

Demografía

La Ciudad de La Habana se ajusta a la definición de megápolis, pues según datos del Censo del año 2002, la provincia contaba con 2 201 610 personas y en estimados del 2008, un aproximado de 2 148 132 millones, lo cual equivale a más del 20% de la población de la República lo que equivale a una densidad demográfica de 2 963,8 habitantes por kilómetro cuadrado. Actualmente dos municipios se consideran súper poblados en cuanto a población absoluta, tal es el caso de Diez de Octubre y Arroyo Naranjo, por lo que la zona sur de la ciudad alberga la mayor cantidad de población. Mientras el costero municipio de Centro Habana abarca la mayor densidad de población por kilómetro cuadrado, pues según datos del gobierno de dicho municipio, existen 65 565,2 personas por kilómetro cuadrado, por lo que en solo 3,42 kilómetros cuadrados viven más de 160 mil habitantes. Además de estos datos un poco escalofriantes, la provincia cuenta con una población flotante superior al medio millón de personas que, por disímiles motivos, la visitan o viven en ella temporalmente, lo que complica el espectro demográfico metropolitano.

La población autóctona sea superior a la inmigrante, más de las 2/3 partes: 1 501 368 personas, para un 68,45%, aunque los residentes oriundos de otros lugares constituyen una cifra importante: 702 242 habitantes, para un 31,55%. De ellos: el 47,43% procede de la región oriental, el 25,99 de la central y el 25,78% de provincias occidentales.

Es la mayor ciudad en el contexto cubano y de la zona del Caribe insular, pues su entorno metropolitano rebasa los dos millones de pobladores y aunque no llega al nivel de las “megaciudades" como New York, Tokio o Ciudad de México, las cuales rebasan los diez millones, y algunas hasta veinte, en las Antillas no hay ciudad más poblada por encima de La Habana. También lo es desde el punto de sus dimensiones: esta ciudad capital con su entorno metropolitano si bien es sólo la cuarta parte de la Isla de la Juventud, es superior en extensión a las islas de las Antillas Menores que constituyen naciones, exceptuando a Trinidad y Tobago, Guadalupe y Martinica y hasta minúsculos estados del viejo continente son más pequeños que esta ciudad: Andorra, Luxemburgo, San Marino, El Vaticano y Mónaco. Entonces, por su superficie y su población, La Habana es una gran ciudad.

Símbolos de la ciudad

La Giraldilla

Levantada sobre el Castillo de la Real Fuerza, obedece a una iniciativa para perpetuar el recuerdo de Isabel de Bobadilla, la esposa de Hernando de Soto, Gobernador de Cuba y conquistador de la Florida, quien partiera de esta ciudad dejándola a la espera de su regreso, el cual no se produjo al encontrar la muerte a manos de la resistencia indígena[3].

Patriota insigne

El héroe y escritor José Martí es el patriota insigne de la ciudad
El héroe y escritor José Martí es el patriota insigne de la ciudad

José Julián Martí y Pérez: Héroe Nacional, Apóstol de la independencia, autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada; Mayor General del Ejército Libertador, fundador y Delegado del Partido Revolucionario Cubano.

Martí es "habanero, cubano y universal". Nació en La Habana Vieja, el 28 de enero de 1853, donde residiera al igual que en varios sitios del actual Centro Habana, Regla y Guanabacoa; estudió en esta ciudad, fue aquí donde inició su labor conspirativa y guardó prisión, donde comenzó su carrera literaria y pronunció su primer discurso en Guanabacoa. Es el hijo más ilustre de esta ciudad.

La Ceiba

La ceiba es uno de los símbolos más notables de la capital, en alusión a la ceiba del El Templete, bajo cuya sombra se dice se ofició la primera misa, es este árbol, otro símbolo de la ciudad. La misma está asociada al acto fundacional de la Villa de San Cristóbal de La Habana.

Organización político–administrativa

La Ley 1304 de 3 de julio de 1976, aprobada por el Consejo de Ministros de la República de Cuba, derogó la división político–administrativa que existía en 6 provincias, 68 regiones y 407 municipios y seccionales y estableció una nueva con 14 provincias y 169 municipios. Ciudad de La Habana se reconoció entonces como una de las catorce provincias del país.

Por otro lado, la Constitución de la República de Cuba, vigente desde el 24 de febrero del propio año 1976, reflejó inicialmente en su artículo 3 que: “La capital de la República es la ciudad de La Habana” que después de la Reforma Constitucional de 1992 quedaría reflejado en el artículo 2 de la siguiente manera: “El nombre oficial del Estado cubano es República de Cuba, el idioma oficial es el español y su capital es la ciudad de La Habana”.

Pero sucede que también, entre las provincias aprobadas en virtud de la referida Ley 1304, se encuentra La Habana, o sea, la provincia de La Habana, cuyo territorio es independiente a la ciudad de La Habana.

Si hablamos de provincias, los nombres propios de estos territorios son: La Habana y Ciudad de La Habana. Dos provincias distintas, independientes, aunque formen una unidad histórica, geográfica e idiosincrásica.

Cuando abordamos la temática de la capital, entonces no podemos homologar a la provincia de Ciudad de La Habana con la capital de la nación, que es la ciudad de La Habana. Ciertamente esta ciudad se denomina igual que la provincia que le resulta vecina: La Habana.

La actual ciudad capital —cuya génesis está en la villa de San Cristóbal de La Habana, asentada por tercera y definitiva ocasión junto a la Bahía de La Habana, y que en su crecimiento desmedido hacia el oeste, sur y este, fue anexándose otros asentamientos entre los siglos XVI y XX—, constituye un gran núcleo urbano metropolitano. Algunos de los territorios que la integran habían alcanzado títulos de ciudad o villa: Marianao, Guanabacoa, Regla. Otros se tipificaban como pueblos, poblados o caseríos, quedando unidos a la ciudad por medio de nuevas localidades llamadas barrios, repartos o comunidades.

La Provincia Ciudad de la Habana está constituida en la actualidad por 15 Municipios. Éstos son: La Habana Vieja, Centro Habana, Plaza de la Revolución, Playa, Marianao, Diez de Octubre, Cerro, Regla, San Miguel, Cotorro, Arroyo Naranjo, Guanabacoa, Boyeros, Habana del Este y La Lisa.

Estos se encuentran interconectados entre sí por sistemas de buses y Metrobuses, además de taxis, trenes, etc. Cada municipio tiene peculiaridades por ejemplo: en Plaza esta la sede del gobierno y de los ministerios fundamentales, además de ser el distrito financiero de la ciudad, en Playa esta la zona de embajadas.

Centro de la Habana

La actual provincia de Ciudad de La Habana tuvo su antecedente en la Región de La Habana Metropolitana (19631976) y esta a su vez, fue el resultado de la evolución de la mentalidad acerca de la necesidad de una respuesta, desde el ángulo político–administrativo, a un fenómeno económico, social, urbanístico y demográfico que venía afectando, desde inicios del siglo XX, a la división política existente. Ese fenómeno no fue otro que el crecimiento desmedido de la originaria ciudad de San Cristóbal de La Habana al anexar ciudades de considerables dimensiones como Marianao y Guanabacoa, y otra pequeña pero importante, como Regla. En su égida metropolitana abarcó también a Santiago de las Vegas y Cotorro, lo cual hizo que desaparecieran ciudades bajo el manto de La Habana y esta se convirtiera en una “ciudad de ciudades”. La visión de la provincia de Ciudad de La Habana no ha de ser la de una ciudad uniforme y monocéntrica como el resto de las ciudades cubanas.

La Habana es una ciudad policéntrica. Analizando el funcionamiento de esta megápolis podríamos decir no obstante, que existe un “centro principal” amplio y diverso, y además, “centros ramales” y “centros locales”; estos últimos más pequeños, pero con determinados niveles de importancia. La amplitud de lo que podríamos llamar centro principal, abarca tres municipios: La Habana Vieja, Centro Habana y Plaza de la Revolución, que si bien son territorios pequeños en cuanto a extensión territorial, son de gran concentración demográfica y de una extrema urbanización.

La Habana Vieja y Centro Habana constituyen una especie de centro tradicional. Ciertamente en La Habana Vieja se encuentra el centro histórico, área de la originaria Villa de San Cristóbal de La Habana ubicada intramuros hasta la segunda mitad del siglo XIX. También es real que las arterias principales de Centro Habana constituyen el centro del comercio y los servicios en La Habana del siglo XX y los albores del XXI, sin menospreciar algunas arterias de La Habana Vieja no menos importantes. La Rampa y la esquina de las calles 23 y 12, así como sus inmediaciones en el Vedado, han pasado a ser símbolos contemporáneos de los servicios y el esparcimiento capitalinos. Plaza de la Revolución es denominada por algunos la “capital de la capital”, sugiriendo que este constituye el centro actual de la ciudad. Tal criterio pudiera considerarse válido pero no absoluto, pues si bien es cierto que el centro político de la provincia y la nación se concentra en mayor por ciento en Plaza, este se diversifica hacia los dos municipios ya citados.

Nueva organización territorial

De acuerdo a una ley aprobada en agosto de 2010 por la Asamblea Nacional de Cuba, dicha provincia retoma el nombre de La Habana, eliminándose oficialmente el apelativo de "Ciudad", innecesario después de la desaparición de la provincia homónima, aprobada por esa misma ley. La ciudad se divide administrativamente en 15 municipios.

Ciudad de La Habana recibiría de la actual La Habana la franja costera desde el río Santa Ana hasta el borde oeste de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) y el área de autoabastecimiento de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI). Además, la capital estaría adicionando el lado este de la Meseta del Cacahual, hoy perteneciente al municipio de Bejucal, donde se encuentran CENPALAB, y los asentamientos poblacionales de Tirabeque 1 y 2. En total la capital asumiría 5,75 km2 nuevos.

Cultura

La ciudad es sede de varios eventos culturales de carácter internacional tales como el Festival de Ballet de La Habana, el Festival de Cine de La Habana, El Festival Jazz Plaza y la Feria Internacional del Libro.

Ciudad natal del Héroe Nacional José Martí, y conocida como la llave del Nuevo Mundo y antemural de las Indias Occidentales por su ubicación estratégica, cumple como una de las ciudades más importantes de América Latina para eventos ubicados en el área del Golfo de México.

En la ciudad también se encuentra la Casa de las Américas, institución encargada de promover el arte y la literatura de los pueblos de Américas, desde el río Bravo hasta la Patagonia, y que anualmente auspicia un certamen literario conocido como Casa de las Américas o, y del cual han sido jurado personalidades tan distinguidas como Gabriel García Márquez y Mario Benedetti.

Existen edificaciones que son una muestra de artes decorativas tales como, Edificio Bacardí, primer edificio estilo Art decó construido en la Habana, joya arquitectónica de la época.

Lugares de interés

  • Fortaleza de San Carlos de la Cabaña: es una fortaleza situada al este de la bahía. La Cabaña es la fortaleza más grande construida por España en América. Esta fue construida a partir de la invasión inglesa y finalizada a fines del Siglo XVIII. En la actualidad la sede principal de la Feria Internacional del Libro y de la Bienal de La Habana, entre otros eventos.
  • Capitolio de La Habana: fue construido en 1929 para alojar el Senado y la Cámara de Representantes. Este edificio colosal es visible desde casi toda la ciudad con su cúpula imponente. En su interior está la Estatua de la República. Hoy en día es la sede de la Academia de Ciencias de Cuba.
  • Castillo del Morro: es una pintoresca fortaleza a la entrada del puerto de La Habana en su interior hay un faro de gran potencia que dirige la navegación.
  • Cementerio de Colón: cementerio y museo a cielo abierto. Es el más famoso y grande cementerio en toda América, conocido por su belleza y la magnificencia de sus esculturas, es considerado como tercero de importancia mundial, precedido solamente por el de Staglieno en Génova, Italia y el de Montjuic en Barcelona, España, en el cementerio.
  • La Calle 23 en el Vedado: una de las arterias principales de la ciudad, desemboca en El malecón, en ella se encuentran desde la sede de varios ministerios como el de Salud Pública o el de Trabajo, hasta la famosa heladería Coppelia, al que los habaneros llaman “La catedral del helado”, pasando por los hoteles, clubes y discotecas, a los que acuden cientos de jóvenes los fines de semana.
  • Ciudad Deportiva: en uno de los sitios más conocidos de la Ciudad de La Habana, la intersección de las avenidas Boyeros y Vía Blanca, se presenta a la vista de todos los transeúntes una instalación muy especial, la Ciudad Deportiva, que en su majestuoso coliseo, una de las obras de mayor relevancia de la Ingeniería Civil cubana, ha albergado durante casi cinco décadas a un sinnúmero de eventos deportivos, políticos, educativos y culturales. Posee además estadios y un complejo de piscinas.
  • La Fuente Luminosa: está bordeada por una amplia rotonda donde confluyen la calle 26, la Vía Blanca y la Avenida de Rancho Boyeros, principal enlace con el aeropuerto internacional José Martí. Formó parte de un programa urbanístico que llevó a cabo el denominado gobierno “Auténtico” del presidente Ramón Grau San Martín, a mediados de los años 40. Con una mezcla de ironía y humor criollo, la población la bautizó entonces como “el bidet de Paulina”, en alusión a la cuñada del mandatario y primera dama de la nación.
  • Plaza Vieja. Se le llamó originalmente Plaza Nueva. Surgió como espacio abierto en 1559, luego de la Plaza de Armas y la de San Francisco, respectivamente, aunque hay algunos autores que señalan que fue la segunda plaza existente en La Habana. Fue zona residencial de la plutocracia criolla en tiempos de la colonia. El conjunto arquitectónico urbanístico de la Plaza Vieja está representado por valiosas construcciones coloniales de los siglos XVII, XVIII y XIX y algunos ejemplos de las primeras décadas del siglo XX que mantienen unidad estilística.
  • Plaza de la Revolución José Martí: Es el principal edificio dentro del Complejo Plaza de la Revolución, ubicado en la capital cubana. En el se encuentran las sedes del Consejo de Estado, del Consejo de Ministros y del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Originalmente fue concebido como Palacio de Justicia y Tribunal Supremo. En 1965 el gobierno revolucionario ordenó trasladar hacia aquí la sede del gobierno y del estado que anteriormente radicaba en el Palacio Presidencial (actual Museo de la Revolución). El edificio está dividido en tres partes, en la primera radican las oficinas del Consejo de Ministros, en la segunda la sede del Consejo de Estado y de las oficinas del Presidente y del Primer Vicepresidente del Estado cubano y en el tercero del Comité Central del PCC.

Economía

El desarrollo económico de la Habana se debió, en gran medida, a su ubicación geográfica, que la convirtió en uno de los principales nodos comerciales del Nuevo Mundo. Desde el inicio, la ciudad encontró una fuente de enriquecimiento en la industria azucarera y la trata de esclavos, y posteriormente cuando Cuba logró su independencia, se transformó en un famoso destino vacacional. A pesar de los esfuerzos que el gobierno revolucionario ha dedicado a llevar la producción industrial a todos los rincones de la isla, la Habana continúa siendo el centro de una gran parte de la producción nacional industrial. La tradicional industria azucarera, que durante tres siglos sustentó la economía isleña está distribuida en otras localidades. Pero es en la Habana donde están concentradas muchas de las instalaciones de la industria ligera, envasadoras de productos cárnicos e industrias químicas y farmacéuticas además del desarrollo científico.

Otras importantes industrias situadas en la Habana son las plantas de elaboración de alimentos, los astilleros, plantas de ensamblaje de vehículos, productoras de bebidas alcohólicas (especialmente el ron), industrias textiles y de productos del tabaco, especialmente de los famosos Habanos, un producto de renombre internacional. Aunque los puertos de Cienfuegos y Matanzas se han desarrollado bajo el gobierno revolucionario, la Habana continúa siendo el puerto principal de Cuba: 50 % de las importaciones y exportaciones pasan por la ciudad. Este puerto además sustenta una industria pesquera considerable.

A raíz del colapso de la Unión Soviética en 1991 y la intensificación del Bloqueo estadounidense contra Cuba, la Habana y el resto del país experimentaron su peor crisis económica desde el triunfo de la revolución en 1959. A la estrategia para enfrentar esta crisis y proteger a la población se le denominó oficialmente el Período Especial en Tiempo de Paz. Esta ciudad, con una población de unos 2,5 millones de habitantes (alrededor de un quinto de la población total del país), es la ciudad más grande del Caribe. A partir de la caída de la Unión Soviética, Cuba nuevamente reanimó la industria del turismo, que es actualmente la principal fuente económica de la Habana y de toda Cuba. Además en la década de 1980 se construyó en el oeste de la ciudad un Polo Científico con instituciones del sector de la Biotecnología, que con un alto valor agregado exportan productos tales como medicamentos, equipos y vacunas, que compiten con homólogos de los países más desarrollados en este sector.

Turismo

Antes del triunfo de la revolución en 1959 – y especialmente entre 1915 y 1930 – el turismo era una de las principales fuentes de divisa de Cuba (superada sólo por el azúcar y el tabaco). La Habana, donde prevalecía una actitud libertina en todo lo relacionado con el placer, era el destino más popular del Caribe, especialmente para los americanos, quienes buscaban evadir las restricciones impuestas por la Ley Seca en ese momento. Luego de experimentar una drástica disminución en el flujo de turismo hacia la isla (causado, principalmente, por la Gran Depresión, el fin de la Ley Seca en Estados Unidos y la Segunda Guerra Mundial), la Habana volvió a empezar a recibir visitantes en números significativos hacia los años 50, cuando el crimen organizado estadounidense se apoderó de una buena parte de la industrias del ocio y el turismo del país. Era la época en que el canciller cubano solía jactarse de que la Habana gastaba tanto dinero en fiestas como cualquier ciudad importante del mundo. Sucede que la isla en esos momentos era el eslabón más seguro en la cadena de narcotráfico controlada por la mafia, cuyo destino final era los Estados Unidos. Por demás, la reputación harto justificada de ser un destino de sensualidad y dolce vita le habían ganado el apelativo de "el Las Vegas Latino". Por sólo mencionar algunos ejemplos: Meyer Lansky construyó el Riviera, Santo Traficante llegó a controlar acciones del Sevilla y un casino fue inaugurado en el Hotel Plaza en este período.

Fue la asociación del turismo norteamericano con el mundo del juego y la prostitución lo que hizo que desde 1959 se viera este sector como un mal social que debía ser eliminado completamente. Muchos bares y casas de juego fueron clausurados luego del triunfo de la revolución, y una nueva institución gubernamental, el Instituto Nacional de la Industria Turística, asumió el control de muchos locales (anteriormente asequibles solo para los acaudalados) y los puso al alcance de la población.
Con el deterioro de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos y la imposición de un bloqueo comercial contra la isla en 1961, el turismo experimentó una caída drástica y no recuperó un volumen remotamente parecido al existente antes de la revolución hasta 1989.

Como resultado del colapso de la Unión Soviética y sus aliados de Europa del Este en 1989 y a principios de los 90, Cuba se hundió en una crisis económica grave y se encontró acuciantemente necesitada de divisas. Parte de la solución fue recurrir al turismo, y el gobierno cubano invirtió sumas significativas en el sector para atraer visitantes al país. Como consecuencia de estas cuantiosas inversiones para 1995 esta industria se había transformado en una de las principales fuentes de ingresos de Cuba. La Habana tiene tradiciones, museos e instituciones que son verdaderos baluartes para la humanidad. En la actualidad la ciudad recibe más de 1 millón de turistas al año. 

Referencias

  1. Datos estadísticos de La Habana (tomado de la web de la ONE)
  2. Información sobre la Habana Vieja en el sitio web de la UNESCO
  3. Símbolos de la Capital. Disponible en Tribuna de La Habana.

Fuentes:

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